14.10.14

CRÓNICAS DE SITGES 2014 (XXI): THE QUIET ONES



Tras un par de producciones un tanto sosas, la renacida Hammer nos entrega ahora un exploit de Expediente Warren (The Conjuring) y lo hace con tanto descaro y alegría que quizá por ello sea la ocasión en que más se acerca a su viejo espíritu, al menos el de su etapa setentera. Ambientada precisamente en esos años, afirma inspirarse en un caso real para después tomarse todas las libertades (y libertinajes) posibles. Y a mí eso me parece muy bien. La historia gira en torno a un investigador al mismo tiempo escéptico con los fantasmas y creyente en lo paranormal (telepatía, telequinesis y esas cosas). Junto a un reducido equipo se dedica al estudio de una joven demente que dice estar poseída mientras las sillas vuelan a su alrededor. Como buena explotación que es, dinamita la contención de su exitoso referente y se hincha de todo tipo de rellenos: tensiones sexuales al cubo, personajes y situaciones típicas, sectas, demonios babilónicos, espiritismo, muñecos infernales, ciencia paranormal, combustiones espontáneas, sustos de feria y tren de la bruja. La película no es muy buena, no, pero sí lo suficiente entrañable para aplaudir su desvergüenza y descaro.