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23.3.19

SÚCUBO MAKINETA



—Nen, la Paula, la hostia.
—¿La hostia de qué?
—Que me la he follao, tron.
—¿A la Paula?
—Sí, nen, en el sótano.
 —¿Qué sótano dices? Macho, que no vocalizas.
—En el Chasis, nen
—¿La disco?
 —Sí, abajo, en un subterráneo, una cosa que lo flipas, con unos bujeros a los lados, que no lo sabes bien, tete.
—¿En el Chasis de Mataró?
—Sí, nen, en los sótanos.
—¿La Paula?
 —La Paula y aquella, la morena, la moraca que te ponía to loco.
—La Fátima.
—Sí, esa, la del culo que te cagas.
—En el Chasis.
—Sí, tron, en el sótano, la Fátima arrodillá, había unos bujeros y unas cosas que salían y la Paula comiéndome el morro.
—¡Pero qué coño sótano del Chasis, si ahí no hay ningún sótano, Kevin!
—Un sótano, hay un sótano con cuevas, colega, te lo juro, una cueva de la hostia, que me llevó la Paula, te lo juro por mis muertos.
—¡Pero si la Paula pasa mazo de ti!
—Ya, pero llovía de la hostia, unos truenos que te cagas, y me dijo "vente conmigo Kevin que tengo miedo" y se me puso cerca y sacó unas pastillas, unas rulas de flipar que me invitó, "toma ten", dijo, en medio la tormenta, nen, to mojaos dentro de una cueva, una cosa muy rara, y va y se saca los sostenes y las bragas, la Paula, y me los pone colgando, cada uno en una oreja, pero es que yo solo tenía ojos pa las tetas de la Paula, joder.
—Pero si la Paula es plana.
—Plana los cojones, los pezones, uf, no sabes tú lo que tiene ahí disimulao, pero es que luego la Fátima…
—¿Qué?
—No sé nen, pero había ahí, no sé tronco, pero le salió una cosa a la Paula, un cosa larga del coño… yo se lo quería chupar pero me apartó pa’tras y había… en el agujero de la pared, no sé, pero se oía la música maquineta de fondo, nen, pumba pumba, venga venga, y la Paula y la Fátima venga lengüetazos que yo qué sé qué me chupaban, nen, pero se me metían por to los laos, los bujeros, sí, por el culo, yo qué sé, no soy maricón pero buf, me puse en pompa, y decían “Súcubo Makineta”.
—¿Súcubo Makineta?
—Sí, algo así, y la Paula va y me agarra y me emplasta unos secantes, unos Wonder Woman, en el ojo.
—¿Eh?
—Sí, tío, un tripi en cada ojo, agarrao me tenía contra la pared, al lao de agujero, y la Fátima se levantó pa’ ayudar con los tripis en los ojos, y una me comía el morro, la lengua toa pa’abajo, garganta profunda, no sé cual, si la Paula o la Fátima, pero una m’agarraba y la otra me metía elesedé por los ojos, y había otra piba, nen, que no conocía, que me arañaba, ras ras, con ganas.
—¿Qué dices, macho, tas sonao?
—Qué coño sonao. Sucubus Makineta gritaba una y la otra movía las tetas y yo sentía un gustirrinín en el ojete… que no soy maricón, te lo juro, pero no sé, ahí la Paula y la Fátima y la otra, pelirroja, delgadita, to fina ella, una cosa delicá, d’otro mundo, con pequitas, tío, una piba… en el sótano del Chasis, lloviendo que te cagas, entonces… pum pum, jei jei jei, la musiketa, una cosa de su boca, la mía, la otra, ras ras, un bujero que no sé, macho, y una cosa larga que me daba la vuelta y se me metía y luego salía y la Fátima, que se partía, con la risita, y la pelirroja de las pequitas callada sin decir nada, pero no veas, me mataba callando, y los pezones de la Paula, qué daño, chaval, tú no sabes, como clavos la punta que hasta pinchaban y con sangre saliendo y la canción esa, la del jey jey tol rato, y había una pureta, una milf d’esas, mirando, en la cueva, con la musiketa petando de la hostia, jei jei súcubo, y la cosa esa larga que les salía de la boca por el culo me entró, tío, me entró y me corrí, un lefazo de la leche, nen, tú no sabes qué corrida, hace tres días y aún estoy que no m’aguanto.
—Estás sonao.
—No, macho, tú no sabes… salí con los tejanos manchaos de lefa y unos moratones de los chupetones de la Paula y de la Fátima mientras afuera llovía de la hostia, una tormenta que te cagas y luego…
—¿Qué?
—No m’acuerdo, pero he ido al médico. Mira estas manchas que m’han salío.
—Hostia, que asco.
 —Pues duelen, y pican lo que no está escrito, hasta con un cutter me lo he querido sacar, y cada día son más grandes. La doctora me ha recetao un champú antiseborreico o no sé qué mierda, que me lave mucho dice, y que no tenga relaciones sexuales.
—¿Y cómo lo llevas?
—Paso, macho. ¿Te he dicho que el otro día la Nati y yo estuvimos ahí, dándole, la muy guarra me lamía las manchas esas que me han salío.
—¿Qué dices, nen?
—Sí, no sé que decía de la Fátima pero se reía y la lengua se le puso bífida, una cosa que te cagas del gusto de la hostia. Lo jodío es que la Nati luego va y se lió con el José, el novio de la Chari. Joder, cómo llueve, menuda está cayendo. ¿Y tú qué, tío?
—Pues desde hace una semana la Fátima y yo salimos juntos.

5.4.11

VIDAS AJENAS (XXXI)


Gerardo de la Iglesia nace en 1955 en el seno de una muy tradicional y adinerada familia madrileña. Desde muy pequeño destaca como el más rebelde de sus nueve hermanos y su trasero es el más frecuentado por el cinturón del autoritario padre, conocido falangista y dueño de un emporio inmobiliario. La rígida disciplina no parece hacer mella en su carácter y la desobediencia es su forma de vida. Al inicio de su etapa universitaria, y pese a estar educado en un estricto nacional-catolicismo, comienza a frecuentar reuniones de estudiantes de izquierda. Gerardo se radicaliza ideológicamente. En 1973 funda el Grupo Armado de Revolución Rápida (GRARR!), grupúsculo terrorista que destaca por la novedosa opción estética que propone. Los GRARR! repudian panas y barbas y optan por ejecutar sus acciones vestidos de manera elegante: trajes de piel de cabra de angora, pantalones sin pinza bien planchados, botines de bolera y enormes pajaritas negras. La necesidad financiera para un grupo terrorista de estas características es elevada. Uno de los atentados planificados por Gerardo es el ametrallamiento, subidos a bordo de lujosos descapotables, de los fieles de la Iglesia del Espíritu Santo a la salida de la misa del domingo. Ante la necesidad de dinero para la compra de armas y vehículos, los GRARR! protagonizan un espectacular atraco, silenciado por la prensa franquista, en la sede madrileña del Banco Hispano-Americano. El robo se salda con un guardia jurado herido de consideración y el secuestro de una anciana jubilada como rehén. La mujer será arrojada a un barranco de La Sierra, aunque milagrosamente salva la vida. La carrera de los GRARR! es, afortunadamente, corta y la matanza de fieles no se produce. Con el caliente botín de varios millones de pesetas en las manos, las disputas internas no tardan en aflorar, en especial el choque de egos entre Gerardo y el otro ideólogo de la banda: Martín Martínez de Sanjurjo, quien, derrotado en asamblea, acude al cuartel de la Guardia Civil más cercano y denuncia a sus hasta entonces compañeros de armas. Los GRARR! son detenidos e ingresan en prisión. La llegada de la democracia trae de la mano una amnistía general de la que se beneficia Gerardo, que funda el Frente Socialista de Acción Democrática, bajo cuyas siglas se presenta como candidato a la alcaldía de Madrid. Recibe menos de un centenar de votos, una derrota de la que no se recuperará. Abandona la política, rompe con el pasado e invierte en el negocio de la gestión de residuos urbanos. Su gestión empresarial es brillante y la fortuna le sonríe. En la actualidad, , convertido en un adulto discreto muy celoso de su vida privada, vive retirado en la isla de Mallorca. “Los GRARR! me enseñaron a ser implacable en los negocios” es el mensaje que desea transmitir a los internautas españoles.

14.12.08

EL SANGLAS VUELVE DE LA TUMBA


"No podemos evitar que a este "desecho social" le gusten también las Sanglas".
La historia de El Sanglas, novena entrega de la serie Vidas Ajenas, ha cobrado nueva vida al ser enlazada por el Club Sanglas de Madrid, foro de amigos de la marca de motocicletas, generando un interesante debate interno sobre si es correcto o no que un delincuente asesino pase a formar parte de las historias con Sanglas que figuran en su web.

17.10.08

CAMINO A HALLOWEEN (II)

eschizo

Durante el resto del año, Pedro Miranda es un simpático y honrado oficinista bancario, pero según se aproxima la víspera de Todos los Muertos (Santos) su doble personalidad esquizofrénica le acecha y domina. Convertido en un feo señor con capa, sombrero y corbata, aguardará tras la puerta a todos los niños que le pidan caramelos. ¡Pobres Niños! Sus corazones en conserva serán almacenados en el sótano, dentro de potes de cristal, para que Pedro pueda seguir sonriendo y esparciendo amabilidad tras la ventanilla.

3.8.08

VIDAS AJENAS (XXX)



Abelino Antunez era hijo de un alfarero salmantino adicto a la violencia doméstica. En 1979 Abelino fue objeto de abusos por parte del padre Jesús, un sacerdote que acostumbraba a llevar niños al monte para darles clase de guitarra y cantar versiones cristianas de Simon & Garfunkel o Bob Dylan. Es evidente que aquella tarde el padre Jesús hizo algo más que tocar la guitarra. Abelino, traumatizado por el suceso, regresó a casa más silencioso de lo habitual. Encendió el aparato de televisión. Daban Aplauso. La irrupción catódica de los Jackson Five con los compases de Blame it to the boogie cambió su vida para siempre. Abelino quedó especialmente fascinado por el infante de pelo afro, el más pequeño de aquella familia de negros estrafalarios poseídos por el ritmo. Notó que aquel niño cantante y él tenían algo en común. No sabía qué pero sin duda era muy intenso. A partir de entonces dedicó su vida a seguir, con devoción, la carrera de su ídolo: Michael Jackson. Disfrutó, abducido, de la carrera y el éxito de aquel muchacho de color y de sus provocativas coreografías, que imitaba en la soledad de su habitación. Se vestió como él, hizo el zombi por las calles de Salamanca, ahorró para poder viajar por toda Europa cuando la estrella salía de gira y sufrió en carne propia el inicio de la decadencia de su ídolo. Aquel declive mediático comenzaba a hacer mella en Abelino cuando un indigno documental dio un nuevo impulso su vida. Vio como Michael dilapidaba fortunas comprando carísimos y enormes jarrones de porcelana. Abelino se encerró en el taller de su difunto padre y aplicó artesanales conocimientos de alfarería en la manufactura de un enorme botijo de tres metros de alto y dos toneladas de peso. Desgraciadamente, las posibilidades de que Michael pasara por Salamanca eran escasas. Abelino esperó y esperó hasta que, harto de la espera, vendió su casa e invirtió la escasa herencia familiar en costear el complicado transporte de su obra, en la que había volcado todo su amor, hasta la residencia de Jackson. Una vez a las puertas de Neverland, el astro se negó a recibirle, así que de nuevo esperó y esperó hasta que por fin su ídolo se dignó a salir para contemplar aquel enorme botijo. Michael Jacson dedicó unos breves instantes a mirar con despreció la monumental artesanía y ordenó a un par de guardaespaldas que tomaran unas mazas e hicieran añicos el botijo. Aquello hundió a Abelino, que fue detenido, maltratado y expulsado de EEUU metido a la fuerza en un vuelo directo a Barcelona. En el viaje de regreso decidió que un día regresaría a California para asesinar al cantante, por quien ahora sentía un odio intenso. Desgraciadamente, estaba en la ruina, sin casa ni dinero, y el estado de dejadez física y mental le llevó a vivir como un pordiosero mendigando por las calles de la Barcelona, una ciudad que le resultaba especialmente ingrata. Pasaba los días fabricando pequeñas esculturas con latas usadas que vendía a los turistas. Pronto se dio cuenta que jamás reuniría el dinero necesario para poder llevar a cabo su plan. Deprimido y al borde del suicido deambuló por las calles de la Ciudad Condal hasta que, llegando al final de las Ramblas, escuchó los compases de Billy Jean. Atraído de manera hipnótica por la música, se abrió paso entre una muchedumbre de turistas que aplaudía a un doble de Michael Jackson. Lo hacía muy bien pero eso no impidió que Abelino le mirara con un odio asesino. Contempló poseído por un extraño éxtasis de rabia toda la representación. Aguardó mientras el clon recogía las ganancias y le siguió hasta su casa. En el momento en que la víctima entraba en su domicilio, Abelino irrumpió con una violencia inusitada en el portal, agarró el cuello del imitador con sus gruesas manos de alfarero salmantino y apretó con fuerza hasta darle muerte por asfixia. Observando aquel cadáver tendido en el suelo, aun disfrazado de su antiguo ídolo, notó una liberación imposible de describir con palabras. Un subidón maravilloso. Por primera vez en su vida Abelino supo lo que era la felicidad. Al día siguiente, liberado de su pasado, regresó a las Ramblas y, para su sorpresa, otro doble de Michael Jackson había tomado el lugar del anterior. Sonrió feliz y esperó de nuevo ilusionado al final del espectáculo callejero. Las Ramblas han resultado ser una mina inagotable de sensaciones. Da igual a cuántos mate; al día siguiente siempre hay alguien dispuesto a sacarse unos euros imitando a Michael Jackson rodeado de turistas. “Habrá quien piense que me he conformado con la copia en vez de acudir al original, quizá sea cierto, pero he descubierto que la copia tiene algo especial, algo que la hace mejor. Ningún imitador de Michael Jackson muere de la misma manera que el anterior. Percibo temblores diferentes en cada uno de ellos y estoy seguro que asesinar al original no me produciría el mismo placer, sería como volver atrás, sin ese plus de novedad que me da la evolución natural de la cultura popular” Este es el mensaje que Abelino me ha pedido transmitir a los internautas de habla hispana.

18.7.08

ACERCA DEL AUTOR

The Iron Dream 1

Adolf Hitler nació en Austria el 20 de abril de 1889. En su juventud emigró a Alemania y sirvió en el ejército alemán durante la Gran Guerra. Luego intervino durante un breve periodo en actividades políticas extremistas en Munich, antes de emigrar finalmente a Nueva York en 1919. Mientras aprendía inglés, consiguió ganarse precariamente la vida como artista de bulevar y traductor ocasional en Greenwich Village, el barrio bohemio de Nueva York. Después de varios años, comenzó a trabajar como ilustrador de revistas e historietas. En 1930 publicó su primera ilustración en la revista de ciencia-ficción Amazing. Hacia 1932 ilustraba regularmente las revistas del género, y hacia 1935 ya sabía el suficiente inglés como para iniciarse como autor de ciencia-ficción. Consagró el resto de su vida a la composición literaria en este género, y también fue ilustrador y editor de un popular fanzine. Aunque los lectores lo conocen más bien por sus novelas y sus cuentos, Hitler fue un ilustrador popular durante la Edad de Oro de la década de 1930, editó varias antologías, escribió interesantes criticas y durante casi diez años publicó su fanzine Storm.
En 1955 se le concedió el premio Hugo póstumo en la Convención Mundial de Ciencia-Ficción de 1955 por El Señor de la Esvástica, que había finalizado poco antes de morir en 1953. Durante muchos años había sido una figura conocida en las convenciones del género, y era muy popular en su condición de narrador ingenioso y entusiasta.
Desde la publicación del libro, los atuendos coloridos que creó en El Señor de la Esvástica fueron temas favoritos en las convenciones anuales del género. Hitler falleció en 1953, pero los relatos y las novelas que dejó escritas son un verdadero legado para todos los entusiastas de la ciencia-ficción.

Otras novelas de ciencia-ficción de Adolf Hitler:

El emperador de los asteroides
Los constructores de Marte
Guerra por las estrellas
El crepúsculo de la tierra
El salvador del espacio
La raza de los amos
Mil años de dominio
El triunfo de la voluntad
Mañana el mundo
Fragmento del prefacio de El Sueño de Hierro (The Iron Dream, 1972) de Norman Spinrad. (AJEC, 2006)

The Iron Dream 2

The Iron Dream 3

2.5.08

LA MARAVILLOSA FORTALEZA ANDANTE DEL EJÉRCITO NAZI



La historiografía oficial considera que el inmenso e impresionante Überschwerer Kampfschreitpanzer (tanque andante superacorazado) fue diseñado por el Dr. Siegfried Qual, el famoso científico (loco) nazi, quien construiría el primer prototipo como un regalo personal para Hitler. Sin embargo, teniendo en cuenta su reputación, varios historiadores ponen en duda su autoría y mencionan al infame Dr. Clausenhausen (alias "Dr. Klanenhissen"), el Wehrmacht vunderkind, padre de las más extravagantes “armas maravillosas” del ejército nazi, como verdadero cerebro tras la existencia de la Bewegliche Festung (la Fortaleza Andante).

En cualquier caso, el vehículo bautizado por las tropas como “El Martillo de Thor" apareció por primera vez en vísperas de la invasión alemana de Rusia. A pesar de que la Wehrmacht consideraba que era demasiado grande, lento y vulnerable para su uso, Hitler antepuso la vanidad y autorizó la construcción de estas enormes máquinas de destrucción. Lo cierto es que su despliegue inicial desmoralizó a las tropas rusas: los dos cañones de 88mm, montados en la cabeza del vehículo, eran capaces de destruir cualquier tanque ruso que se cruzara en su camino.

A medida que la guerra avanzaba, el Überschwerer Kampfschreitpanzers dejó de ser eficiente para convertirse en un problema. Su altura lo hacía imposible de ocultar, y al menos uno fue totalmente aniquilado por un ataque concentrado de cohetes Katiuska, el famoso “Órgano de Stalin". La mayoría resultaron dañados por el fuego conjunto de la artillería soviética, los campos de minas especialmente diseñados para imposibilitar su marcha, y, si los informes son correctos, la última de las Fortalezas Andantes fue derribada por una escuadrilla de P-38 Lightning de la aviación norteamericana.

Al finalizar la guerra, tanto el Dr. Qual como el Dr Clausenhausen formaron parte de la Operación Paperclip, diseñada por el Servicio de Inteligencia y Militar de los EEUU para trasladar secretamente, sin el conocimiento o aprobación del Departamento de Estado, a centenares de científicos alemanes (muchos de ellos miembros de honor de las SS e ideológicamente entregados al nacionalsocialismo) para ser integrados en los programas aeroespaciales y militares estadounidenses. Ni qué decir tiene que los Überschwerer Kampfschreitpanzer inspiraron a George Lucas para la estupenda batalla inicial de El Imperio Contraataca.

(NOTA: Llego a la fuente original rusa a través de WebOS Revueltos. El último párrafo es un añadido ausente)

8.3.08

LUCES Y SOMBRAS DEL KRAKOVIA SOUND

A principios de la década de los 70 el funk y la disco music irrumpieron con fuerza en una Polonia oprimida por la dictadura comunista. Ritmos de occidente que, aunque tenían como principal vía de entrada los puertos de la costa Báltica, explotaron en forma de humilde movimiento musical en las ciudades del interior, concretamente en la bulliciosa Krakovia, dando lugar al hoy célebre Sonido Krakovia. El Krakovia Zdrowy, como se conoció popularmente, fue una revolución lúdica de breve recorrido pero jugosos resultados. Música de baile de raíz negroide contaminada con folk polaco, uso de sintetizadores caseros, letras mayormente en inglés, versiones y plagios, una pizca de nacionalismo, el común catolicismo de muchos de sus componentes y la carencia de chicas en los grupos fueron sus principales características. El régimen comunista hizo, más o menos, la vista gorda, una actitud que acabó por perjudicar a las bandas. A finales de los 70 el movimiento sindical independiente consideraba una verguenza nacional la existencia de estos combos festivos y el político en la clandestinidad Aleksander Hall afirmaba que eran opio popular promovido por el Soviet Supremo. La mayoría de los grupos se disuelven y la historia corre un tupido velo sobre su existencia. Sólo ahora, 30 décadas más tarde, algunos coleccionistas de vinilo polacos y, sobre todo, alemanes, reivindican el Krakovia Zdrowy. A continuación, el Blog Ausente rinde tributo a algunos de los grupos más importantes de funk polaco.

The Gert Jonnys. Liderados por el orondo cantante Grzegorz Rokita, seria injusto no destacar la presencia de los Hermanos Stuhr, Jerzy y Zvi, guitarra y bajo respectivamente. The Gert Jonnys representan la faceta más gospel del movimiento, cosa lógica si tenemos en cuenta que el grupo se forma al amparo del movimiento juvenil católico de la ciudad. La mayoría de niños nacidos en la zona el verano de 1975 se consideran hijos de la balada I Love Marysienka, y son los únicos que triunfan con una canción en polaco: Podczas pewien dziewczyna powiedzieć nazywam się (Cuando una chica dice mi nombre). El tono excesivamente meloso hace que muchos los consideren ajenos al Sonido Krakovia, y lo cierto es que sobrevivieron a la desbandada. En la actualidad Grzegorz Rokita es un sacerdote que exhibe orgulloso sus fotos junto a Juan pablo II mientras el mayor de los hermanos Stuhr, Jerzy, es un destacado miembro del partido conservador Ley y Justicia (el PIS).

Los Ivan Henrys ya son otra cosa. Hay quien los considera los Rolling Stones polacos, y no anda errado, aunque el adjetivo también revela su mayor defecto, el abuso y notable dependencia, cercano a la fotocopia, del combo de Richards, Jagger y compañía. Aún así, temas como Gimme More, Irena, Gimme more o Little Pretty Zofia son auténticas llamaradas de combulsión r'n'b contaminadas de un guitarreo funk casi instintivo. Nunca estuvieron demasiado bien vistos por un público excesivamente católico que no entendía la arrolladora sexualidad de su lider, Adam Has. EL grupo se disuelve cuando Adam, tras un escándalo sexual con una menor, cruza el Telón de Acero deseoso de triunfar en el mercado anglosajón, cosa que obviamente no consiguió. Murió de sobredosis en Berlin Occidental convertido en una piltrafa punk.

Garvis son, sin duda, el exponente más puro del Sonido Krakovia. Funk sudoroso, algo minimalista pero muy pegadizo. Lo cierto es que los Garvis hacen gala de una arrolladora fuerza vital, de un empuje capaz de levantar a un muerto, seguramente porque no es un grupo a la sombra de un lider sino que es fruto de la afortunada unión de cinco genios del ritmo. Empezando por Miroslaw Gajos, un ingeniero que abandona su profesión para fabricar un sorprendente sintetizador casero, semejante a un moog, que bautiza como Gajoszer; Wladyslaw Radziwilowicz, un guitarrista espectacular; Jan Kalmus (bajo) y Staszek Trela (batería) conformando una sección rítmica que era pura músculo; y qué decir de Andrzej Borek, para muchos el James Brown polaco. Yo sólo les digo una cosa, bájense de la mula su Greatest Hits y escuchen el demoledor Pierogi ruskie. Desgraciadamente Garvis, una banda llamada a triunfar en Occidente, murieron en un accidente de tráfico cuando viajaban a Bratislava para actuar como cabezas de cartel de las fiestas de la localidad. El único superviviente, Trela, sigue vinculado a la música como agitador de la escena Trash Metal Polaca, además de ser un reputado productor y mánager de grupos como Sapać o Czarny Niedziela.

Lennes, junto a los Eddies, simbolizan el fenómeno fans a la polaca. De hecho, siempre se jugo a la rivalidad entre ambos grupos. Escuchados ahora, los Lennes resultan un poco desalentadores dado que la mayoría de sus temas son plagios bastante descarados: Holidays in Krakovia es el Love Train de the O'Jays y Romanela Swing el Honey Bee de Gloria Gaynor. Aún así, el amaneramiento y una curiosa sobreproducción que supera la precariedad con imaginación doméstica, les conceden una simpática carga emocional cercana al pop más despreocupado. El grupo se hundió en la miseria víctima del rechazo de sus fans ante los rumores sobre una posible relación homosexual entre Mordecai Garocha y Josef Lipska, cantante y bateria respectivamente. Aún hoy la frase Arcykapłan usunąć pracy Lennes (literalmente "Ponte un disco de los Lennes") es una frase hecha de cargado carácter homófobo.

Y para cabar los Eddies, seguramente los más comerciales pero no ajenos a chispazos de genialidad funk. Al fin y al cabo suyo es el himno del Sonido Cracovia, el brillante y contagioso Funky Poland, sin olvidar su célebre instrumental (tan irónico como incomprendido) Krystyna and Ewa are Jumping in the Factory. Para muchos, un extraña comunión entre el folk polaco y Booker T and the MG's, en el que predominan un instrumento tan tradicional como la mazurria polaca junto al virtuoso órgano de Marek Kondrat. En 1978, en un concierto en la portuaria ciudad de Gdańsk, Kondrat pierde un ojo por el impacto de un proyectil metálico lanzado por un sindicalista de los astilleros. El suceso simboliza el fin del Krakovia Sound.

1.1.08

DOS MIL OCHO


2008 empezó mal, a qué negarlo. El brutal atentado de París, el 11 de enero, no sólo generó barbarie y revueltas sino que también hundió el mercado hipotecario europeo y fulminó la liquidez bancaria. Jacinto Buenaventura contemplaba las escenas de pánico que vomitaba la televisión con la calma relativa que caracteriza a todo funcionario de la Agencia Tributaria. El avance de la yihad en Pakistán tampoco ayudaba demasiado a templar la situación. La masacre de las tropas españolas en Afganistán catapultó a Rajoy a la presidencia del gobierno, pero a los pocos días su incapacidad como líder era insultante, aunque para ser sinceros tampoco Bush o Sarkoszy parecían salvaguarda de nada. A mediados de mayo recibió la notificación. El vínculo que le unía al estado como trabajador a su servicio quedaba temporalmente suspendido. Temporalmente. Já. Jacinto descubrió pronto su instinto de supervivencia y los inesperados brotes de violencia de los que era capaz. Dejaba a Manuela y Guille en casa y bajaba a la calle casi contento de poder aligerar el estrés a base de hostias por comida. No tardó en asaltar el museo de armas medievales de su ciudad y hacerse con una amplia provisión de armamento. El caos lo era todo, y aumentó cuando el gobierno de Islamabad cayó en manos de los talibanes. Israel apenas tardó unos minutos en desplegar su arsenal atómico sobre Oriente Medio. Pakistán respondió, aunque, por alguna razón que se le escapaba a Jacinto, también bombardeó Pekín (y La India, claro). Putin, quizá el único lider de raza caucasiana que parecía tener cojones, cortaba el suministro energético a media Europa. Hacia el verano, Jacinto regresó de una salida de supervivencia para encontrar los cadáveres de un par de chinos en la entrada de su casa. Ningún rastro de su familia. Lo inaudito es que sus armas y buena parte de sus reservas de comida seguían intactas. Y aún más inaudito le pareció el alivio por despojarse de sus seres queridos. Fortificó como pudo el apartamento, un tercero segunda, y se dedicó a contemplar por televisión e internet el fin del mundo. Le sorprendía que siguieran funcionado y que el suministro eléctrico fuera bastante regular. Le aterrorizaba el avance de cientos de miles de subsaharianos hacia el Mediterráneo y, en especial, la cuenta atrás en distancia kilométrica que a menudo era la única programación televisiva. En otoño observó por la mirilla como un grupo de hombres violaba a una mujer en el rellano y se masturbó por primera vez en meses. Las noticias empezaron a recrearse cada vez más en casos aislados de canibalismo y entonces lo leyó en internet. Que empezaran a comerse unos a otros con rabia inusitada no era desesperación. Alguna de las muchas partes en conflicto había soltado un virus que se propagaba a mordiscos, quizás con la idea de diezmar a la humanidad por la vía rápida. Jacinto respiró aliviado. Acarició esperanzado su edición especial de Dawn of the Dead, cubrió su cuerpo con la cota de malla robada del museo, colocó ballesta y munición a su espalda, enfundó la espada y agarró, feliz, el hacha de doble filo mientras salía al exterior para acabar, de una vez por todas, con tanta tontería.

27.9.07

VIDAS AJENAS FOTOCOPIADAS



Los problemas de identidad de Fernando Apellido nacieron en el mismo momento de su concepción, en un arrebato de pasión súbita en el servicio de reprografía de la Universidad de Zaragoza, entre el encargado de dicho servicio y la joven María del Pilar Apellido, de apenas catorce años, que estaba allí buscando a su padre, que trabajaba como bedel en el mismo edificio. Cuando el abuelo de Fernando tuvo noticia del estado de buena esperanza de la joven María del Pilar, corrió a moler a palos al padre de Fernando hasta matarlo, lo que le llevó a la cárcel donde, harto de las humillaciones a que le sometían los demás presos, se quitaría la vida taponando sus vías respiratorias con pan Bimbo.

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Queco celebra la semana de la fotocopia y ha querido rendir homenaje a mis Vidas Ajenas. Cosa que me congratula, y más cuando el resultado está sobradamente a la altura. Además, me viene muy bien para satisfacer (vale, con una fotocopia, pero ofset y digitalizada) las peticiones que recibo para continuar la serie. De hecho, nacieron por casualidad y acabó resultando que debía mimarlas. Así que espero a que llegue la musa, aunque también es cierto que últimamente no la espoleo ni doy demasiada caña al respecto.

2.6.07

MONOSILÁBICOS

Tras la espera, le dijeron que la Sra. Fernández aguardaba en la habitación contigua. Que ya podía pasar. Guillermo con la lógica inquietud, pero expectante. Conchita le esperaba de pié. Notó congoja y una cierta taticardia mientras ella le escrutaba sin decir palabra, con su cuerpo inmóvil. Inmóvil pero acechante. Finalmente le mandó desnudarse y Guillermo lo hizo con más verguenza que sensualidad, aunque la humillación le excitó levemente. Morcillona. Nunca lo hubiera dicho. Conchita ni se inmutó. Más que eso, su rostro mostraba la confianza de la rutina. Todo seguía su curso. Le ordenó que caminara desnudo por la sala. Que se pusiera a cuatro patas en el sofá y la observara mientras se quitaba el vestido. No era una visión hermosa ni excitante y aún así... joder... parece mentira pero sí. Comenzaba a estar a punto. Muy a punto. Allí a cuatro patas. También a punto de llorar. Ay Guillermo si Susana te viera ahora. Susana, palida, sonrosada y con pequitas en su escaso pecho. Ay Guillermo, pensando en Susana mientras Conchita se sentaba a su lado y soltaba un suave cachete a una de sus nalgas. plás. Alargó el laxo brazo y acercó una caja de cartón. Guillermó miró el contenido de reojo y tembló. "Voy a convertir tu cuerpo en una catedral de Fulcanelli". Guillermo asintió con la cabeza. Nunca más volvió a asentir pero tampoco negaría nada a partir de entonces. Los monosilábicos le fueron extirpados. Y los polisilábicos... Bueno, mejor le preguntais a Susana. O a Conchita.

10.5.07

VIDAS AJENAS (XXIII)



Desde bien jovencita Prudencia Guijarro Pérez paliaba su soledad en las salas de cine. Acudía todas las tardes, primero tras la escuela y el bachillerato, después al salir de su trabajo de conserje en una delegación de Hacienda. Prudencia soñaba y vivía por el cine. Todas las películas. Todos los estrenos. Todas las reposiciones. También se convirtió en una rata de la filmoteca. Los domingos acudía a intercambiar viejos programas de mano a un mercadillo de coleccionistas y una enorme fotografía de Julie Andrews, su actriz favorita, decoraba el dormitorio del pequeño apartamento herencia de sus ya difuntos padres. Prudencia, acomodada en la butaca de los cines, con caramelos en el bolso y un pañuelo por si la película era de llorar, no le pedía nada más a la vida hasta el 23 de marzo de 1993. Aquel día, nada más despertar, ya intuyó que el mundo iba más despacio. Los habitualmente antipáticos ciudadanos que acudían a su trabajo y preguntaban por ignotos inspectores parecían rugir con inquietante parsimonia gestual. Y en la sesión de las cuatro comprendió la tragedia que la naturaleza le tenía reservada. Su ojo había mutado, evolucionado por culpa del ajetreo de la vida moderna. Para ella, el cine había perdido la magia del movimiento. Las película se habían convertido en una sucesión de 24 fotogramas por segundo, mil cuatrocientos cuarenta por minuto, ochenta y seis mil cuatrocientos por hora que ella contemplaba uno a uno. Una aturdidora sucesión de imágenes levemente diferentes entre sí. Sus ojos habían aprendido a decodificar los fotogramas y su velocidad como una gacela decodifica cualquier leve brisa entre los matos de la Sabana africana. Aquello era una tragedia. Durante unos meses siguió acudiendo al cine con la esperanza de que fuera algo pasajero pero sólo consiguió dolor de cabeza. También acudió al oftalmólogo, aunque sin explicar detalles, y sólo recibió unas palmaditas en la espalda seguidas de la exclamación “Menudo ojo lince está usted hecha”. Prudencia pensó en suicidarse, pero le pareció demasiado cinematográfico, así que sólo le quedó llorar. Aún sigue llorando a día de hoy. “No te obsesiones con lo que disfrutas porque un día se acaba” es el mensaje que, entre sollozos, desea comunicar a los internautas de habla hispana.

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5.4.07

VIDAS AJENAS (XXII)


Manolo Fuster Murillo siempre fue anodino y mediocre. Por eso estudió derecho. Como abogado, se convirtió en un picapleitos zafio que perseguía clientes a las puertas de los hospitales públicos, siendo muy apreciado por algunos clientes gracias a su habilidad para escarbar en cubos de basura ajenos. Pero Manolo no era feliz. Las mujeres nunca reparaban en su presencia, por lo que acabó contrayendo matrimonio por necesidad y sin amor. La afortunada, si podemos decirlo así, fue Teresa Nadal Grano, amargada y esquiva profesora de aritmética carente de toda feminidad. Ambos se habían conocido en la pequeña congregación juvenil cristiana a la que acudían casi todos los días. De hecho, su emparejamiento estaba predestinado al ser ellos dos los únicos asistentes regulares a los seminarios y reuniones programados. Un fin de semana de ejercicios espirituales se prometieron el uno al otro con pesar y desgana. Una vez casados siempre hicieron el amor a oscuras. Manolo lloraba tras el rutinario instante de sexo, que con precisión matemática, se desarrollaba de manera escueta y monótona, carente de placer y ternura, todos los primeros viernes de mes. Teresa ni lloraba ni nada, siempre pétrea en su amargura. La vida de Manolo seguía anodina y mediocre hasta que un día descubrió el maravilloso mundo de los blogs. Fascinado con ese nuevo medio de comunicación no tardó demasiado en estrenar "Opiniones de Manolo Fuster", un blog destinado a comentar pequeños detalles de política centroamericana, una de las pocas cosas que le despertaba cierto interés. Pasado año y medio había formado una pequeña comunidad de siete lectores regulares que aplaudían sus confusos y arrítmicos textos carentes de signos de puntuación. También descubrió que en internet podía adoptar un seudónimo e insultar a diestro y siniestro. Un reciente estudio al que he tenido acceso revela que el 80% de los foros hispanos tienen al menos un mensaje de Manolo llamando "perro faldero" a alguien, normalmente en mayúsculas. Tras los insultos, inflado de autoestima, si Teresa dormía o se encontraba lejos del hogar conyugal, Manolo se masturbaba. Esos breves instantes de amor propio fueron lo más cerca que estuvo nunca de la felicidad. Pero despertaron la ira divina. El 2 de enero Manolo se disponía a afeitarse cuando descubrió, aterrado, que del grifo manaba sangre. El 4 de febrero una fortiana lluvia de ranas inundó su pequeña terraza. El 6 de marzo hubo de rapar su pelo al cero al descubrirlo infestado de piojos. El 8 de abril millares de moscas rollizas, verdes y brillantes por el consumo de descomposición orgánica invadieron su despacho. El 10 de mayo moría Bobby, su querido perro mileches, así como el jilguero de Teresa. El 12 de junio la úlcera y todo tipo de sarpullidos y llagas tomaron su cuerpo como habitáculo. El 14 de julio una monumental tormenta cae sobre su casa y un rayo revienta todos los aparatos eléctricos. Manolo se queda sin tele, sin internet y con importantes quemaduras en el rostro. El 16 de agosto su modesto huerto se consume víctima de una plaga de langostas. El 18 de septiembre, la compañía de la luz le corta el suministro por impago. El 20 de octubre muere Ángel, su único y promogénito hijo, apalizado por una banda de Latin Kings centroamericanos que se habían hecho amos del parque infantil cercano a su domicilio. El 23 de noviembre Manolo se arroja a la vía del tren pero no muere al instante, como era su deseo, sino tres meses más tarde. "Hacedme caso, cerrar vuestras bitácoras ahora que podeis, antes de que la ira de Dios caiga sobre vosotros y vuestras familias" es la advertencia que, instantes antes de morir, me pidió que comunicara a todos los bloggers de habla hispana.

19.2.07

VIDAS AJENAS (XXI)

El 8 de febrero de 1971 un grupo de doce antiguos alumnos de las Escuelas Pías de Manresa celebra una privada fiesta de carnaval que se prolonga durante todo un fin de semana. Disfrutan de deliciosos manjares, beben sin mesura y visitan diversos locales de alterne del extrarradio de la ciudad. Conservarán un imborrable y grato recuerdo de la pantagruélica celebración durante el resto de sus vidas, algunos detalles de las cuales les esbozo a continuación.

Adolfo Álaba trabaja durante quince años como contable de FADISTOR, SA, una empresa de fabricacion y distribucion de tuercas, tornillos y remaches para metales. La quiebra de la sociedad le deja en el paro en unos momentos de crisis para la economía española. Tras mucho esfuerzo consigue un trabajo de camarero en el Bar Bodega Ría de Vigo de Sabadell, de donde le despiden nueve meses más tarde. Se ve obligado a vivir en la calle, como un pordiosero, y muere de frío el invierno de 1988. Nadie acude a su entierro.

Benito Bernabé se convierte en un reputado cronista deportivo, especializado en boxeo, del periódico Dicen. Famoso por su carácter dicharachero y sus chistes picantes, la facilidad con que se beneficia a las muchachas de la redacción le gana merecida fama de Don Juan. Fallece, precisamente, la madrugada del 24 de junio de 1976 en accidente de circulación por exceso de velocidad. Diversos familiares se enteran entonces de las paternidades ilegítimas que Benito había ocultado hasta entonces.

Daniel González llega a ser un reputado masajista deportivo. Por desgracia, el descubrimiento de su homosexualidad, hecha pública por Benito Bernabé, acaba con su meteórica carrera. En 1986 se somete a una operación de cambio de sexo y se entrega de lleno al mundo de la prostitución. Su cadáver aparece dos años más tarde, despiezado e incompleto, en el interior de unas bolsas de basura arrojadas al río Llobregat.

Germán García se casa de penalti con Eulalia Garcia, una mujer dura y arisca que lo humilla psicológicamente. En agosto de 1987 regresa antes de tiempo de su trabajo como conductor de una línea provincial de autocares y sorprende a Eulalia con su mejor amigo, Manuel Martínez. Germán asesina a ambos golpeándolos repetidas veces con una bombona de butano. Ingresa en la Carcel Modelo de Barcelona y, dos años más tarde, su cuerpo es encontrado sin vida en las duchas de dicho recinto penitenciario. Las causas del deceso son aún un misterio.

Jesús Castillo, licenciado en derecho, se gesta una merecida fama como abogado laboralista. En junio de 1977 muere atropellado por un Seat 1500 matrícula de Guadalajara. Se sospecha de miembros de la extrema derecha contratados por un conocido empresario del téxtil catalán pero el juez declara inocentes a los acusados en una polémica sentencia que nunca fue recurrida.

Jose Antonio González acudió a la fiesta de carnaval en plena crisis de fé, pero tras los excesos cometidos regresa al seminario y es ordenado sacerdote seis meses más tarde. Su vocación misionera le lleva a Nueva Zelanda, donde es devorado por una de las últimas tribus caníbales que quedaban en la zona.

José Molina obtiene parte del premio gordo de la lotería de Navidad de 1973. Invierte todo el dinero en una empresa de exportación de embutidos ibéricos y triplica sus ganancias. Muere de un ataque al corazón dos años más tarde, una pérdida de la que su bella esposa, Susana Díaz, aún no se ha recuperado.

Jose Antonio Jinete, carpintero de profesión, se vio muy afectado por la salida del armario de su amigo Daniel González. Ensimismado por el suceso, se amputa un dedo por accidente, concretamente el pulgar de la mano izquierda. Diferentes chapuzas le ganan una mala fama en el sector y pierde numerosos clientes. En 1989 es interrogado como sospechoso del asesinato del travestido en que se convirtió Daniel, pero no hay pruebas concluyentes y es puesto en libertad sin cargos. Se arroja a las vías del tren una semana más tarde, para sorpresa de sus conocidos, quienes siempre le tuvieron por un tipo la mar de simpático y optimista.

Juan Pérez ve interrumpida su fulminante carrera en el Banco Pupular de Manresa al descubrirse el desfalco de miles de millones que venía realizando desde hacía años. El 23 de febrero de 1983, cuando Puri Fernandez, su secretaria personal, le comunica por el interfono que unos señores de la policía desean verle, Juan se levanta, abre la ventana y se arroja al vacio desde un octavo piso.

Manuel Martínez da lo que popularmente se conoce como un braguetazo al casarse con Pepita Rius, insípida heredera de un conocido emporio farmacéutico. La felicidad económica no supone la sentimental, ya que en realidad ama con locura a Eulalia García, a la que deja embarazada y luego convence para que engatuse a su amigo Germán García. Muere asesinado por éste a golpes de bombona de Butano en 1987.

Miguel Moro llega a ser un conocido representante de artistas de la canción popular y folclórica española. Su romance con la cantante mexicana Lupe Guadalupe llena cientos de páginas de la prensa del corazón. Viaja al Distrito Federal en agosto de 1989 para casarse con la artista y fallece de una aguda gastrointeritis por consumo de alimentos en mal estado tres semanas más tarde.

Pepe Pómez es un honrado funcionario de correos y padre de familia numerosa que acude, el 23 de febrero de 1983, a la oficina bancaria donde trabaja su amigo Juan Pérez con la intención de negociar con él un óptimo crédito hipotecario. Por desgracia, el cuerpo de su amigo, que se ha arrojado al vacío segundos antes, cae sobre él. Pepe queda terapléjico y sin capacidad para valerse por sí mismo. Once años más tarde implora a su esposa que le dé muerte. Ella acepta.

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14.2.07

VIDAS AJENAS (XX)



Valentina del Amor Hermoso fue una niña repipi adicta a la literatura romántica. Siempre vestida de rosa, pasó la adolescencia esperando un príncipe azul que no llegaba mientras compraba compulsivamente novelas de Barbara Cartland y tebeos de Purita Campos. Ante las penurias económicas de su humilde familia, incapaz de pagarle su principal entretenimiento, en la primavera de 1992 vende uno de sus riñones en el mercado negro de órganos para poder pujar por la cotizada edición en tomos de Esther y su Mundo. Su carácter inocente y bobalicón, así como su desesperada búsqueda de un amor nunca correspondido, la hacen víctima fácil del siempre desaprensivo sexo masculino. Valentina, en su búsqueda romántica, permite someter su cuerpo a todo tipo de humillaciones (lluvia dorada, coprofagia, vouyerismo, zoofilia) siempre confusa ante conceptos tan dispares como el sexo y el amor. El desengaño siempre hace inmediato acto de presencia, una y otra vez, en más de un centenar de ocasiones, hasta que un día conoce a Juanito Palomares, un muchacho guapo, recatado y honesto. El 14 de febrero de 1997, segundos antes de que el chico le regale un bonito anillo de compromiso, la escultura de un querubín se desprende de la fachada de una iglesia y aplasta a Juanito. Valentina ve con horror como restos del cerebro del muchacho van a parar a su chal de lana rosa y a su bolso del mismo color. Esa imagen la perseguirá durante semanas, despertando todas las noches a las tres de la madrugada mojada en fríos sudores. Recuperada del inicial catarro, percibe que su búsqueda de amor puro ha dado como resultado un profundo odio hacia toda la humanidad en general y hacia el género masculino en concreto. Una rabia incontenible que, por fortuna y gracias a Dios, encuentra un cauce óptimo. Valentina entra a trabajar en Las Grutas del Sado, local de reconocido prestigio sadomasoquista, y muy rápidamente se convierte en una reputada dominatrix especializada en infligir dolor sexual a machos sumisos, famosa, sobre todo, por la rabia con que atraviesa sus penes con agujas de hacer calceta. “Cuando tengo sus miembros sangrantes en mis manos y escucho sus gritos de dolor percibo la paz interior que he estado buscando durante toda mi vida” es el mensaje que desea transmitir, enfundada en cuero negro, a todos los internautas de habla hispana.

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9.2.07

VIDAS AJENAS (XIX)

bonifacio

Hugo Entrialgo Agamot nunca entendió el porqué de su aspecto de oriental habiendo nacido en Jubierre (Los Monegros, Huesca) y siendo hijo natural de Pilar Agamot y Jorge Entrialgo. Por fortuna, nunca lo apodaron “el chino”; básicamente porque no había otros niños en la pequeña aldea (actualmente abandonada). Hugo pasa su infancia en la árida, casi desértica, región fantaseando con amigos imaginarios y muy pronto descubre que puede reventar lagartijas con sólo desearlo. Inicia entonces una desaforada actividad contra la fauna de la zona mientras alcanzala siempre crítica pubertad sin nadie con quien hablar de los problemas de esa etapa de la vida. Gracias a sus experiencias con hongos sicodélicos (concretamente amanita citoraki) acepta y comprende su poder de control mental y decide practicarlo también sobre personas. Su primera víctima es Ramiro, un adusto pastor de la zona al que obliga a practicar actos de zoofilia con buena parte de su rebaño. Para sorpresa del propioHugo, también él goza sexualmente mientras proyecta su dominio sobre la mente del otro. En 1975, harto de las migrañas que le producen los aviones militares que sobrevuelan la zona rompiendo la barrera del sonido, decide entrar en la mente de uno de los pilotos para estrellarlo contra el único árbol en diez kilómetros a la redonda. Resulta ser un transporte especial de tropas norteamericanas de una base cercana. 23 días despues es secuestrado por una unidad de los servicios secretos estadounidenses e internado en una base secreta del desierto de Nuevo México. Poco se sabe de lo que sucede los siguientes siete años. En 1982 escapa, por un descuido, de las garras gubernamentales y decide cambiar su nombre por el de Akira Miura, sabedor de que la identidad de aragonés con aspecto oriental era muy poco discreta. Ya en libertad, y sintiéndose seguro, se obsesiona con el cantante Michael Jackson, entonces en la cresta de la ola gracias a Thriller, y lo pone bajo su control mental. Le obliga a someterse a múltiples operaciones estéticas para convertirlo en un clon de sí mismo, pero los resultados nunca le son satisfactorios; le hace cantar con Paul McCarthy una canción que, repetida meméticamente hasta la saciedad por las radios y televisiones de medio mundo, harán derrocar el régimen soviético, como sucede un par de años más tarde; lo une sentimentalmente a una arpía de la categoría de Lisa Marie Presley; le incita a comprar enormes jarrones (muy del gusto baturro, como es bien sabido); le hace construir parques de atracciones y llevar niños con los que practicar la telepatía a tres bandas y oscuros rituales esotéricos que es mejor no detallar. Pruebas irrefutables del control mental ejercido por Akira Miura (antes Hugo Entrialgo) sobre Michael Jackson son la amistad de éste con Uri Geller o mensajes crípticos en sus canciones: en History, por ejemplo, se menciona a la CIA en diversas ocasiones (I bet he missioned with the CIA). Es un error y los comados especiales de control mental de diversos gobiernos occidentales se ponen en alerta, especialmente el Mosad israelí. Akira/Hugo debe romper el vínculo mental con la estrella pop en decadencia y pasar a un discreto plano que de vez en cuando rompe con pequeñas acciones: deformar la cara de Nicholas Cage para convertirlo en la personificación de la pena perpetua, obligar a Tom Cruise a emparejarse con Penélope Cruz o influir en Harrison Ford a la hora de escoger sus papeles. "El cambio de sexo del director Michael Cimino es obra mía" es el mensaje que, desde la clandestinidad, desea enviar a los internautas de habla hispana.

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16.12.06

LA REVANCHA ITALOZETOSA DEL CORTA Y PEGA, CON JAMONA Y DINOSAURIOS

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La muy desconocida La Regina di Pianeta Dinosauro (Edward Klosowicz, 1972) es uno de esos ejemplos que conmueve y altera las entrañas de todo adicto a la zinefagia. Un ejemplo de desvergonzado corta y pega (a la altura de Tomas Tang o del cine otomano), aprovechamiento de todo lo que caiga en las manos de sus apandadores realizadores y apelaciones al bajo instinto a la manera mediterránea, con claros acercamientos al ya inminente gore inmundo de saldo y al softcore mal rodado de tetitas y zooms. Al fin y al cabo, en algunos momentos se perfila como claro precedente del cine de zombis y caníbales que han hecho famoso el pais de los macarrones. Pero antes mejor les cuento una bonita historia introductoria.

En 1962 el soviético Pavel Klushantsev rodaba una hermosa cinta de ciencia ficción llamada Planeta Bur. El avispado Roger Corman compraba al poco los derechos, pero en vez de doblarla y estrenarla decidió aprovechar el metraje. Parte fue a parar a la estupenda Queen of Blood, parte fue usada en Voyage to the Prehistoric Planet y, finalmente, encargó a Peter Bodganovich el rodaje de nuevas escenas y un nuevo montaje para convertirla en Planet of the Prehistoric Women. Bodganovich explicaba que a Corman le preocupaba la no presencia de mujeres en el reparto original, así que le propuso que fuera a una cercana playa californiana a rodar escenas con chicas ligeras de ropa. El bueno de Peter contrató in situ algunas drogadictas que frecuentaban la desértica playa propuesta y las pseudo disfrazó de sirenas para que simularan rezar a un pterodáctilo o comunicarse telepáticamente con la protagonista propuesta, Mamie Van Doren.

La historia acabaría aquí ya de manera lo suficientemente hermosa para que algún día me ponga las pilas y les prepare una potente comparativa entre las tres, pero a ello hay que sumar uno de esos extraños requiebros tan propios de la coolzetosidad. Supongo que el dicho de quien roba al ladrón debe tener versión italiana, poque otro avispado productor decidió, ni corto ni perezoso, reutilizar metraje de los corta y pegas cormanianos para construir una tan romántica como paupérrima película que acabó perdida en algún cajón por pura verguenza y que tengo entendido que sólo llegó a distribuirse en algunos países del Tercer Mundo, cine de barrio españoles incluidos, aunque con tijeras.

El productor era Federico Verdirosi, miembro de una curiosa y pajera familia: sus dos hermanas, Franca y Bianca, trabajaron como maquilladoras en diversos en diversos subproductos (por ejemplo, la española La Orgía de los muertos o la zafia La última orgía de la Gestapo) y la segunda incluso hizo de actriz de reparto en filmes como Pianeta Venere (que habrá que ver si también tiene despieces como el que aquí les relato) además de protagonizar esta Regina di Pianeta Dinosauro con el seudónimo de Bianca Lucio. Por cierto, Federico Verdirosi aparece acreditado como James de la Rosa de la misma manera que el escaso reparto italiano tiene todo sus nombres cambiados, excepto el español Miguel López, secundario ignoto de algunos eurowesterns almerienses, normalmente haciendo bulto como bandolero mexicano.

La Regina di Pianeta Dinosauro es un filme más que entretenido si uno supera la barrera del insulto a la inteligencia. El guión es el clásico ejemplo de pote de pegamento: tenemos cosas que hay que ensamblar de alguna manera mínimamente coherente. Piensen ustedes que además de los fragmentos de Planet Burg encontrarán algunos aceptables efectos de stop Motion de origen polaco traídos bajo el brazo por su director, un tal Edward Klosowicz (aquí reconvertido en Sadowski), un animador venido del Este que seguramente regresó a su país y a sus finales koniec tras tamaña experiencia en las fauces del capitalismo. Incluso más: la mayor parte del vestuario estaba alquilado de saldos de algún peplum de Maciste (aunque Riley Howard, el hormonado protagonista masculino, tiene unas cualidades actorales tan ínfimas que ni siquiera da el pego como émulo primitivo de los machotes con sandalias).

Aún así, la película está llena de detalles que conmueven al avezado zeta hunter, como la presencia de zombis zarrapastrosos (en la que quizá sea la mejor escena) que resucitan de sus tumbas con esos colores y nieblas tan propios del cine pulp italiano; referencias al universo lovecraftiano con un inombrable ente abstracto (y nunca mejor dicho) sobre el que gira el confuso y mal explicado climax final, y que el espectador debe casi imaginar ya que sólo podemos ver fragmentado: un par de tentáculos que ni siquiera son de plexiglás (más bien parecen retales de saco mal cosidos rellenos de espuma y con algún primitivo mecanismo rígido en su interior) y un enorme ojo de plastico que, sencillamente, provoca la risa inmediata. Otro detalle a tener en cuenta, además del par de escenas de softcore playero (bueno, mejor decir "de charca", rodadas con demasiados matos delante de la cámara) y el reencuentro con las drogadictas contratadas por Bodganovich (en serio, Verdirosi las ensambló de nuevo adorando a un pterodáctilo), es la presencia de caníbales y de una de las primeras escenas de destripamiento gore del cine italiano. Lo cual no es moco de pavo en términos de historiografía del cine de derribo. Lástima que se trate de un filme tan ignoto y de casi imposible recuperación por motivos obvios.


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20.9.06

AJENA VIDA AJENA



Mientras la posibilidad de nuevas entregas de Vidas Ajenas espera a que consiga encontrar la calma que merecen, el Sr. Hefesto ha publicado una en su blog. Esta deliciosa biografía del arqueólogo Heinrich Schliemann captura el tono y el estilo, así que no sé a que esperan para devorarla si son ustedes seguidores de mi serie y tienen mono. Yo sólo puedo decir que me siento encantado, honrado y sulibellado.

3.6.06

VIDAS AJENAS (XVII)


Ya en su más tierna infancia, Gonzalo Álvarez Quirós "Cabra" destacó por su destreza con el tirachinas. Con ocho años era famoso en el extrarradio de Langreo por liquidar gatos, ratas y cualquier animal que se pusiera a tiro. Con tirachinas contruídos por el mismo, con esmero sin igual en la selección de los proyectiles, hacia gala de una compleja técnica seguida de inimitables movimientos y de una puntería ciertamente diabólica. Miembro del Comando Maoista de Mineros Asturianos (CMMA) con tan sólo catorce años, en la revuelta minera de 1963 destroza los globos oculares de un par de policias antidisturbios. Sáltandose todas las normas internacionales de derechos humanos y de protección de menores, las autoridades del régimen franquista lo localizan, detienen e ingresan en prisión. Allí, dada su juventud y belleza efébica, despierta la lascivia de numerosos reclusos, siendo finalmente sodomizado por un clan de exlegionarios convictos por tráfico de drogas y estupro. Recibe entonces el alias de "cabra" por la similitud de sus chillidos al ser penetrado analmente con los del bóvido ibérico. El grupo de legionarios fallece en extrañas y violentas circunstancias, nunca aclaradas, y Gonzalo Álvarez es aislado del resto de reclusos, incomunicado en la trístemente célebre tercera galería de la Prisión de Burgos. Pese al poco contacto humano que se le permite, su expediente está lleno de sangrientos altercados con los funcionarios. En 1981 se le comunica que su madre es una de las víctimas del llamado síndrome del aceite de colza y un miembro no identificado del Centro Superior de Información de la Defensa (CESID) se pone en contacto con él. Fuentes anónimas consultadas por el autor de este texto hablan de un extraño pacto: se propone a Gonzalo pasar a formar parte de una unidad secreta financiada con fondos reservados del estado español a cambio de un antídoto que salvará la vida de su anciana madre. Lo cierto es que doña Avelina Quirós sobrevive a la polémica enfermedad, su expediente sanitario se covierte en cenizas en un incendio fortuito y "Cabra" es indultado, desapareciendo de la circulación hasta que en 1984 se le vincula con los Grupos Antiterroristas de Liberación (GAL). Gonzalo se especializa en disparar desde relativa distancia con su tirachinas a miembros de la banda terrorista ETA. Siempre apunta a los ojos y se calcula que más de una docena de terroristas pierden alguno de sus globos oculares a manos de nuestro hombre. En 1987 es forzado a cesar en su actividad dado que se detecta que la numerosa presencia de miembros de la banda terrorista tuertos y con un parche negro tapando el ojo dañado les confiere una mística especial considerada contraproducente. "Cabra" desaparece de nuevo de la circulación. Algunos informes secretos de la Interpol le sitúan como alumno del asesino maestro oriental Wang Manchú en un campo de entrenamiento secreto localizado en la Líbia de Gadafi, también como violento mercenario en Sierra Leona y, al parecer, como converso islamita a las órdenes de un sangriento comando independiente bosnio en la guerra de la antigua Yugoslavia; la CIA también notifica, en documentos clasificados top secret, que algunos de los bomberos del trágico 11S no fallecieron víctimas del derrumbe de las torres gemelas sino por el estallido de sus globos oculares. También se ha detectado su presencia en Afganistán conduciendo un Skoda Fabia tuneado de camuflaje por él mismo, lanzando con su tirachinas proyectiles con una extraña modalidad de goma dos con nitroglicerina volátil (que a veces lleva y otras no) contra helicópteros de las fuerzas aliadas mientras escucha cintas de la Orquesta Mondragón a todo volumen. Actualmente en paradero desconocido, algunas fuentes policiales sospechan que "no se esconde en desiertos lejanos, ni en montañas remotas". "No hay futuro, hijos de puta, y mientras tenga un buen tirachinas en la mano no estareis tranquilos jugueteando por la internet, pequeños liberales infieles" es el mensaje que desea enviar a los internautas de habla hispana, motivo por el cual les recomiendo que no utilicen ordenadores cerca de ventanas.

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25.5.06

VIDAS AJENAS XVI


La infancia de Juan Gomez Garcia fue como un cuchillo de doble filo. Juan era la persona más feliz del mundo encerrado en su habitación leyendo tebeos del Corsario de Hierro. Su madre llamaba suavemente a la puerta y decía "Juanito ¿Qué quieres cenar?". Siempre respondía lo mismo. "Patatas Fritas". Basaba su alimentación casi exclusivamente en patatas fritas con Ketchup. Juan era la persona más infeliz del mundo cuando salía al exterior. En el colegio se había convertido en blanco de todas las burlas. La hora del recreo era un infierno. Sentado en el banco más cercano a las aulas, aquella media hora se hacía eterna ante el temor de que alguno de aquellos diabólicos jugadores de fútbol se acercara para arrancar, una a una, las páginas del ultimo número de su tebeo. Ni siquiera las patatas fritas del exterior eran tan buenas como las de casa. Los profesores citaban regularmente a su madre para decir siempre lo mismo "Si tonto tonto no es, pero está en las nubes, alelado, y no hace los deberes. Debería prohibirle los tebeos durante una temporada". Pero su madre, que tanto le quería, era incapaz de llevar a la práctica los consejos docentes. Los años pasaban lentamente y la afición de Juan hacia los tebeos se incrementaba. Era casi una adicción enfermiza que le impulsaba a gastar su escaso dinero. En ocasiones incluso robaba a su madre, aunque siempre sospechó que ella lo sabía. Observaba a las chicas desde lejos, sabiéndose incapaz de poseer cualquier tipo de nexo con ellas. A menudo se masturbaba en silencio con bastante remordimiento. Un buen día, leyendo las cartas de los lectores impresas en la segunda de cubiertas de uno de sus tebeos preferidos, descubrió la palabra "friqui". Juan se reconoció de inmediato en aquella descripción. No estaba sólo. Había más personas como él ahí fuera. Aquello fue como una revelación, un luminoso halo de esperanza. Decidió salir a la calle dispuesto a encontrarlos, orgulloso de su recién descubierta condición. El temido exterior parecía igual de incomprensible, pero venció su miedo y traspasó la acera del quiosco, que era lo más lejos que se atrevía a llegar, y por pura necesidad, desde hacía ya más de un lustro. Al girar la esquina de la Avenida Cucufato Pí, un par de operarios de una empresa de mudanzas procedían a subir, a pulso, un piano de cola. La desgracia se cernió, inmisericorde, sobre Juan Gómez Garcia. Uno de los operarios se distrajo observando el trasero respingón de una emigrante dominicana. La cuerda se escurrió de sus manos. El enorme piano de cola inició una caída libre desde un décimo piso. No llegó a estrellarse directamente contra el suelo porque entre éste y el piano estaba Juanito. Su cuerpo se dobló como mantequilla por el impacto. Su cráneo se reventó contra la calzada. Sintió mucho dolor, gente arremolinada y lo último que escuchó fue "la ambulancia no va a llegar a tiempo" mezclado con "Es que estaba muy buena, Manolo". El orgullo friqui de Juanito apenas había durado cinco minutos. "Lo que más me jode de haber muerto es que me he quedado sin saber el final de Perdidos" es el mensaje que, desde el Más Allá, desea enviar a los internautas de habla hispana.