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10.10.16
CRÓNICAS DE #SITGES2016 (VIII): SHIN GODZILLA
Quienes conocieron este blog en sus tiempos de gloria saben de mi entrega y devoción por el más famoso de los monstruos japoneses (aunque el propósito de repasar todas sus películas quedó incompleto). Así que la presencia es Sitges de una nueva entrega con el sello de la Toho, doce años después de la estupenda Godzilla Final Wars y sin contar la reciente incursión americana de 2014, era una de mis prioridades absolutas. El nuevo reboot japonés no solo está a la altura de la leyenda sino que además es muy generosa en detalles y subtextos que merecen comentarse. Ya de entrada, llama la atención su director, nada menos que Hideaki Anno, el creador de Neon Genesis Evangelion, el revolucionario anime de mechas (es decir, robots gigantes) tan hermoso como metafísico. Su presencia imprime una notable personalidad a una película ciertamente sorprendente, y que puede descolocar a más de uno. De hecho, Shin Godzilla es una película cargada de política e ideología porque toda ella es una alegoría del Japón actual. No es la primera vez que pasa con Godzilla, que ya nació como encarnación pop de las bombas atómicas y luego, en el esplendor económico del Japón de los años 60, cambió de bando para convertirse en defensor de la nación que antes pisoteaba. Sin olvidarnos de Hedorah, la burbuja tóxica, rival surgido de la contaminación.
En la nueva película, aunque Godzilla irrumpe desde el primer minuto, durante media hora asistimos a un fascinante despliegue de ineficacia burócrata e inacción política en lo que es una sátira de un estado inoperante gobernado por una generación que debería llevar tiempo jubilada en beneficio de esa que tan bien retrata Inio Asano, a la que nadie hace caso y se señala como freak o rarita. Toda esta carga crítica es tan evidente como las lógicas referencias a la catástrofe nuclear de Fukushima que impregna toda la película. También las citas al contexto internacional y la ambigua descripción que se hace de los Estados Unidos, al mismo tiempo el enemigo que les humilló y contaminó, pero también único aliado posible (junto a Francia) frente a Rusia o China.
Pero esto es una peli de Godzilla, claro, así que no debemos olvidar la faceta de derribo, caos y destrucción. Ya de entrada me encanta como Hideaki Anno remite a la serie original con el diseño inicial del monstruo, un diseño vintage con esos ojos de muñecote que luego muta con un aspecto que se inspira en el primer Godzilla, el de 1954. También es gozosa la perfecta convivencia de maquetas de la vieja escuela y efectos digitales. De hecho, a media película estalla un guateque de destrucción de una belleza apabullante, victorioso contraataque de la Toho hacia la también bonita, pero menos, estética del Godzilla de Gareth Edwards. Toda esa parte del metraje es tan majestuosa que luego será incapaz de superarla para el espectador occidental, pero no para el japonés, al que se entrega en bandeja una catarsis patriótica sobre la capacidad nipona para renacer tras la destrucción en una película sin asomo de protagonismo individual porque la victoria será colectiva o no será.
27.5.15
DE COMO BILL CLINTON VENDIÓ SU ALMA A LA CULTURA POP Y EL FANTASMA DE ELVIS SE COBRÓ LO PACTADO
Cuentan las crónicas electorales yanquis que cuando en junio de 1992 Bill Clinton, en plena campaña electoral, apareció en The Arsenio Hall Show y se marcó un Heartbreak Hotel al saxo, dio un paso de gigante para convertirse seis meses después en el nuevo presidente de los EEUU.
Entre la aparición televisiva y su proclamación como presidente, el insigne periodista y ensayista Greil Marcus publicó un visionario artículo en el New York Times del 23 de octubre de 1992. Se titulaba "La estrategia Elvis" y explicaba como esa actuación o el uso de frases sacadas de canciones de Elvis crearon un mediático vínculo pOp entre el candidato demócrata el y el rey del rock. Su rival, el entonces presidente George Bush padre, creyó ver ahí algo que ridiculizar, diciendo cosas como que las propuestas económicas de Clinton eran una tontería que podrían resumirse como "Elvis Economics" a lo que el demócrata respondió "Me parece que a George Bush no le gusta mucho Elvis". Lo cierto es que el político republicano, quizá por haber nacido en 1924, no se daba cuenta de algo que Clinton sabía muy bien: en el sueño americano Elvis es América.
Clinton, como fan adolescente de Elvis, lo sabía, al fin y al cabo pertenecía a la generación que hizo estallar el rock and roll. Hay quien en estas imágenes del funeral de Elvis señala la presencia de Clinton (minuto 2:29).
Pero la cultura pOp oculta afilados requiebros del destino, o lo que es lo mismo: si para ser presidente Clinton vendió su alma a la cultura pOp, esta acudió como Mefistófeles para cobrarse los servicios prestados.
En 1989, Jim Jarmusch estrenaba una de sus mejores películas: Mystery Train. El nombre lo tomaba de una de las mejores y más míticas canciones de Elvis y explicaba el viaje a Memphis de un par de fans japoneses del Rey del Rock. En una escena clave, el fantasma de Elvis hacía acto de presencia.
El doble de Elvis que encarnaba a su fantasma en el film de Jarmusch se llamaba Steve Jones y esta fue su única aparición en pantalla. No era demasiado relevante como impersonator, solo uno más entre muchos cientos. Años más tarde su esposa Paula, también fan de Elvis, se hizo mucho más popular.
Cuando Clinton estrenó su presidencia, la derecha norteamericana inició un ataque directo a su línea de flotación lanzando sospechas sobre supuestos escándalos sexuales. Aunque la rocambolesca historia con su becaria Monica Lewinsky es hoy la más recordada, el caso Clinton había estallado por todo lo alto un poco antes con la irrupción voluntaria (aunque hoy hay serias dudas al respecto) de Paula Jones, una mujer que acusó al presidente Clinton de acoso sexual. Pese a no haber pruebas al respecto (y sí de los contactos de la demandante con lobbys de la derecha republicana), el asunto se cerró por la puerta de atrás al más puro estilo norteamericano.
Visto hoy en perspectiva, la defensa de Clinton podía haber manejado un buen argumento para rebatir el acoso (aunque no el encuentro sexual). Al fin y al cabo Paula Jones era una fan total de Elvis, estaba casada con uno de sus dobles, y un día se topó con el mayor y más glorioso de sus impersonators: Bill Clinton.
Nota: la historia de Steve Jones, el doble de Elvis en la película Mystery Train, y su condición de esposo de Paula Jones, la explica Greil Marcus en la introducción de su estupendo ensayo Mystery Train (Contra, 2013)
14.6.10
PRESIDENTIAL POP: VISIONES DE BUSH EN LA ERA OBAMA
El 20 de enero del año pasado se iniciaba la era Obama. El año y medio transcurrido es, más o menos, el tiempo medio habitual en el que un tebeo norteamericano llega al mercado editorial español. Las últimas semanas he acabado pensando en este gap temporal y en como la perdida de actualidad afecta nuestra lectura. Por ejemplo, los que seguimos el universo Marvel a ritmo Panini vemos como la saga principal que nos ocupa estos días, el Reinado Oscuro, tiene como protagonista a un Norman Osborn que cuenta con el respaldo presidencial para dirigir una gran agencia de espionaje que toma el relevo de la clausurada SHIELD. Resulta obvio que tener a un gran villano en el ejecutivo del gobierno es más propio, en términos pOp, del anterior gobierno republicano que de la colorida era Obama. Habrá quien me diga que esto son sólo tebeos, y no le faltará razón, pero el comic-book norteamericano de superhéroes siempre ha mirado a la política que le era coetánea. Ejemplos los hay a puñados. Por otro lado, al fin y al cabo los superhéroes hacen del uso del poder y sus consecuencias su principal leitmotiv, y el reflejo más inmediato del poder en la realidad es, precisamente, el del gobierno de su nación.

Así pues, cuando leo los tebeos relacionados con el Reinado Oscuro marvelita no dejo de tener la sensación de que suenan a pasado. Obama ya tendrá tiempo de hacer maldades, que es algo inherente a la gestión real del poder, pero es obvio que desde una perspectiva pOp aún no le toca y sólo un presidente como Bush podría nombrar a Osborn como miembro de su ejecutivo.
Les expongo todo esto porque por cosas del azar y casi de seguido he tenido esa misma sensación, la de leer algo que ya no toca relacionado con la política presidencial yanqui, con tres tebeos que han caído de mis manos casi de seguido: Black Summer, Ex Machina 8: Juego Sucio y The Boys 5: Herogasm.

Disfruto mucho con los Boys de Garth Ennis (que aquí publica Norma). Una cruel sátira de los superhéroes que combina dosis más que generosas de sexo y violencia, además de un curioso juego con el mercado editorial a base de petardos metalingüísticos. Herogasm, la quinta entrega española, es en realidad un spin-off fuera de colección, pero dentro de la continuidad, en la que se explica la realidad de los megacrossovers (relean la frase y su entramado aquellos a quienes lo de “petardos metalingüísticos” les haya sonado a chino). La realidad de los megacrossovers es que son pura pantomima y los supers, en realidad, alquilan un hotel de lujo y lo llenan de prostitutas (y prostitutos) para pasar una temporada en una multitudinaria orgía. Me ha sorprendido lo explícito del sexo y la cantidad de desnudos frontales masculinos, pero mejor no nos apartemos del tema que nos ocupa. En la subtrama de The Boys, aquí más evidente que nunca, está el conflicto entre dos oscuras multinacionales que serían reflejo de las Halliburton o Black Water. En la lucha de poder entre ambas, bien enquistadas en la Casa Blanca, se da una versión bastante curiosa del 11-S (que sumar a otras que ya hemos visto por aquí) en la que el presidente habría hecho lo correcto hasta la intromisión de un vicepresidente que además de deficiente mental cuenta con el apoyo de una de esas multinacionales. Sería este vicepresidente subnormal el culpable de que los aviones se estrellaran en las Torres creando un contexto de interés para la multinacional que le mueve. Me hace gracia la idea de un Bush capacitado, es decir, que el idiota no era él, una gracia más a sumar en la larga cuenta del gamberrete de Garth Ennis.

La serie Ex-Machina de Brian K. Vaughnan y Tony Harris es uno de mis ejemplos preferidos sobre el impacto del 11-S en los tebeos de superhéroes. Al fin y al cabo es una ucronía en la que un superhombre salvó una de las torres, un superhombre que hoy es alcalde de Nueva York. Ex-Machina juega muy bien con los dos planos: el pasado heroico (y misterioso) de un hombre que puede comunicarse con las máquinas y la realidad política de un alcalde que se enfrenta a todo tipo de problemas (matrimonio gay, liberalización de la marihuana). La estructura narrativa a base de flashbacks, por cierto, la empareja con los inicios de Lost (y no es casualidad: Vaughnan fue guionista de la serie en sus temporadas intermedias).
Pero a lo que iba. En la reciente octava entrega de la edición española se junta una convención republicana en Nueva York con la presencia de una antigua grupie del héroe reconvertida en activista antiBush. Resulta interesante como el protagonista afirma
Pero Vaughnan contrarresta esa frase con las pintadas de su grupie activista. En una podemos leer Bush Suck Cocks (Bush comepollas) y en otra Bush=Osama. Mensajes breves y directos que sorprende encontrar en un tebeo de superhéroes más o menos mainstream (por muy ajeno a las dos majors que sea).

Para cabar con estas muestras de tebeos realizados en contexto preObama que nosotros leemos tarde, nada mejor que una gamberrada de Warren Ellis como es Black Summer. Vaya por delante que del material de Ellis para Avatar que está sacando Glénat, Doktor Sleepless o Anna Mercury me parecen más compactas, pero Ellis siempre es inetresante. Además, el dibujo de Juan José Ryp añade otras virtudes gráficas al tebeo. Por lo que hace a la visión política del reinado de Bush, el cómic no puede ser más elocuente. Un superhéroe hastiado se cuela en la Casa Blanca y asesina a todos los miembros del gobierno que allí encuentra. A continuación, y aún cubierto de sangre y sesos, lanza el siguiente mensaje por televisión:

Así pues, cuando leo los tebeos relacionados con el Reinado Oscuro marvelita no dejo de tener la sensación de que suenan a pasado. Obama ya tendrá tiempo de hacer maldades, que es algo inherente a la gestión real del poder, pero es obvio que desde una perspectiva pOp aún no le toca y sólo un presidente como Bush podría nombrar a Osborn como miembro de su ejecutivo.
Les expongo todo esto porque por cosas del azar y casi de seguido he tenido esa misma sensación, la de leer algo que ya no toca relacionado con la política presidencial yanqui, con tres tebeos que han caído de mis manos casi de seguido: Black Summer, Ex Machina 8: Juego Sucio y The Boys 5: Herogasm.

Disfruto mucho con los Boys de Garth Ennis (que aquí publica Norma). Una cruel sátira de los superhéroes que combina dosis más que generosas de sexo y violencia, además de un curioso juego con el mercado editorial a base de petardos metalingüísticos. Herogasm, la quinta entrega española, es en realidad un spin-off fuera de colección, pero dentro de la continuidad, en la que se explica la realidad de los megacrossovers (relean la frase y su entramado aquellos a quienes lo de “petardos metalingüísticos” les haya sonado a chino). La realidad de los megacrossovers es que son pura pantomima y los supers, en realidad, alquilan un hotel de lujo y lo llenan de prostitutas (y prostitutos) para pasar una temporada en una multitudinaria orgía. Me ha sorprendido lo explícito del sexo y la cantidad de desnudos frontales masculinos, pero mejor no nos apartemos del tema que nos ocupa. En la subtrama de The Boys, aquí más evidente que nunca, está el conflicto entre dos oscuras multinacionales que serían reflejo de las Halliburton o Black Water. En la lucha de poder entre ambas, bien enquistadas en la Casa Blanca, se da una versión bastante curiosa del 11-S (que sumar a otras que ya hemos visto por aquí) en la que el presidente habría hecho lo correcto hasta la intromisión de un vicepresidente que además de deficiente mental cuenta con el apoyo de una de esas multinacionales. Sería este vicepresidente subnormal el culpable de que los aviones se estrellaran en las Torres creando un contexto de interés para la multinacional que le mueve. Me hace gracia la idea de un Bush capacitado, es decir, que el idiota no era él, una gracia más a sumar en la larga cuenta del gamberrete de Garth Ennis.

La serie Ex-Machina de Brian K. Vaughnan y Tony Harris es uno de mis ejemplos preferidos sobre el impacto del 11-S en los tebeos de superhéroes. Al fin y al cabo es una ucronía en la que un superhombre salvó una de las torres, un superhombre que hoy es alcalde de Nueva York. Ex-Machina juega muy bien con los dos planos: el pasado heroico (y misterioso) de un hombre que puede comunicarse con las máquinas y la realidad política de un alcalde que se enfrenta a todo tipo de problemas (matrimonio gay, liberalización de la marihuana). La estructura narrativa a base de flashbacks, por cierto, la empareja con los inicios de Lost (y no es casualidad: Vaughnan fue guionista de la serie en sus temporadas intermedias).
Pero a lo que iba. En la reciente octava entrega de la edición española se junta una convención republicana en Nueva York con la presencia de una antigua grupie del héroe reconvertida en activista antiBush. Resulta interesante como el protagonista afirma
“He conocido a Bush y le creo un buen hombre, pero no sé si voy a votarle”.Una frase chocante, al menos para nosotros, y que resulta algo ambigua ideológicamente. Como alcalde nuestro hombre ha hecho gala de políticas liberales de muy poco agrado para un conservador. Por otro lado, resulta lógico que un tipo que en el pasado se ha enfundado una mochila voladora para combatir el crimen por su cuenta sienta simpatía por Bush.
Pero Vaughnan contrarresta esa frase con las pintadas de su grupie activista. En una podemos leer Bush Suck Cocks (Bush comepollas) y en otra Bush=Osama. Mensajes breves y directos que sorprende encontrar en un tebeo de superhéroes más o menos mainstream (por muy ajeno a las dos majors que sea).

Para cabar con estas muestras de tebeos realizados en contexto preObama que nosotros leemos tarde, nada mejor que una gamberrada de Warren Ellis como es Black Summer. Vaya por delante que del material de Ellis para Avatar que está sacando Glénat, Doktor Sleepless o Anna Mercury me parecen más compactas, pero Ellis siempre es inetresante. Además, el dibujo de Juan José Ryp añade otras virtudes gráficas al tebeo. Por lo que hace a la visión política del reinado de Bush, el cómic no puede ser más elocuente. Un superhéroe hastiado se cuela en la Casa Blanca y asesina a todos los miembros del gobierno que allí encuentra. A continuación, y aún cubierto de sangre y sesos, lanza el siguiente mensaje por televisión:
“Creo que la guerra de Irak es ilegal y está basada en mentiras. Creo que nuestra gente y la suya está muriendo para beneficio de las corporaciones. Creo que ahora América no es libre (...) Creo que esta administración robó las últimas dos elecciones y que estamos bajo el gobierno de criminales”.Ellis es ciertamente un subersivo de cojones, y aunque el tebeo discurra luego por cauces más conocidos (un entramado de mentiras y un espectáculo de hostias) la contundente imagen que les dejo abajo ligada a tamaño mensaje es contundente y significativa, pero lo sería más enmarcada dos años en el pasado (el tebeo se publico originalmente en el 2008) y no en la actualidad. Tiene sentido como agitación antiBush pero eso ya es el pasado y a Obama aún no le ha dado tiempo a ser el malo que merece ser ejecutado en clave pOp.
16.11.08
PRESIDENTIAL POP (XVI): EL CANDIDATO JAPO-AMERICANO

Me comenta un amigo que Eagle, la Forja de un presidente de Kaiji Kawaguchi (Glénat, 2008) le parece demasiado superficial. No estoy de acuerdo, el discurso político USA destinado a las masas siempre es superficial en su portada, un discurso de grandes palabras y metáforas destinado a devoradores de fast food. Hay que escarbar y arañar para ver tras el cristal y descubrir las intrigas palaciegas propias de un gran imperio. Y los tiros de Eagle van por ese camino, al menos es lo que intuyo tras la lectura de un primer volumen que me ha dejado con hambre: soy un adicto a las luchas por el poder. Pero vayamos por partes.

En 1998 el mangaka Keiji Kawaguchi proponía una idea ciertamente arriesgada: un congresista demócrata de ascendiente japonés, Kenneth Yamoaka, se postulaba en las primarias de su partido como candidato a la presidencia. La idea de alguien que no fuera wasp metido en tales bretes sonaba entonces, ciertamente, a chino (o japonés, si soy preciso). Pero miren, diez años más tarde, como está la cosa. No es el único paralelismo con Obama que descubrirán. A los Americanos no debió parecerles mal el retrato de la carrera presidencial que les llegaba desde Japón: Eagle fue nominado en su momento a cinco Premios Eisner, aunque no se llevara ninguno. Y no se puede negar que Glénat ha sido hábil publicando este manga justo ahora: es evidente que se ha convertido en el tebeo mediático de las últimas semanas y el título estrella del pasado Saló del Manga, al menos entre los no otakus.

Una de las cosas que me ha gustado de Eagle es algo que ya apuntaba Álvaro Pons en su reseña de hace unos días: el afán didáctico, que yo veo más como un muy buen trabajo de documentación por parte del autor, utilizado sin chirridos para que la historia funcione y entretenga. Porque de eso se trata, de explicar la historia de ese candidato de rasgos orientales y de todas las intrigas que se disparan en una lucha de este tipo, sin olvidar las familiares (que ahí va a haber rayos y truenos, que lo veo venir).

Narrado desde el punto de vista de un joven periodista japonés que ejerce de protagonista casi involuntario de la historia, el recurso permite que el verdadero amo de la función, el político, crezca como personaje: está por ver si es el astuto y ambicioso hijo de puta que todos esperamos o guarda un buen corazón. Para triunfar en la política a gran escala me temo que lo primero es más importante. Y Kawaguchi parece tirar por lo verosímil... de momento.

Desde la perspectiva del Presidential pOp, me encanta ver esos detalles para la galería mediática y los discursos grandilocuentes de ideas mínimalistas, listas para ser lanzadas y digeridas de inmediato por los votantes; y esa trastienda de traiciones, amarguras, navajazos, filtraciones a los medios y dedos que hurgan en las debilidades del rival para hacerlas aflorar en público. Por cierto, aviso para lectores despistados: Albert Noah, el principal rival en las primarias demócratas, no es otra cosa que un claro y evidente trasunto de Al Gore. Y para no tan despistados: el interesantísimo personaje de George Tuck, asesor taimado y astuto, también tiene un evidente precedente real: Dick Tuck.
En anteriores entregas de esta serie...
5.11.08
PRESIDENTIAL POP: GUÍA DE POSTEOS
Lo cierto es que estoy disfrutando de lo lindo con esta serie de entradas dedicada a la presencia de los presidentes de EEUU en la cultuta pOp, especialmente tebeíl. Hay mucho material apilado a mi izquierda, pero también creo conveniente rebajar el ritmo de estos días. Dejo aquí una guía de lo publicado hasta ahora, pero queda más, mucho más. Intentaré darle una frecuencia semanal a partir de ahora. No sólo de Obamas vive el pOp-Hunter.
Intro
I. Clinton y la muerte de Superman.
II. B-Art de biopics presidenciales.
III. Un ejemplo de biopic: Kennedy, el Nuevo Presidente.
IV. Super Presidente.
V. La Maldición del Círculo de la Muerte.
VI. Los Reagan's Raiders.
VII. Reagan y la KGBestia.
VIII. Bush Warriors.
IX. Reagan y Los Vengadores.
X. Roosevelt y la Edad de Oro.
XI. Vida Sexual de JFK.
XII. Ejemplo de explotación y reciclaje pulp.
XIII. Wonder Woman for President.
XIV. Lagarto Reagan.
XV. First "Negro" President.
Intro
I. Clinton y la muerte de Superman.
II. B-Art de biopics presidenciales.
III. Un ejemplo de biopic: Kennedy, el Nuevo Presidente.
IV. Super Presidente.
V. La Maldición del Círculo de la Muerte.
VI. Los Reagan's Raiders.
VII. Reagan y la KGBestia.
VIII. Bush Warriors.
IX. Reagan y Los Vengadores.
X. Roosevelt y la Edad de Oro.
XI. Vida Sexual de JFK.
XII. Ejemplo de explotación y reciclaje pulp.
XIII. Wonder Woman for President.
XIV. Lagarto Reagan.
XV. First "Negro" President.
PRESIDENTIAL POP (XV): FIRST NEGRO PRESIDENT

Treasure Chest fue una publicación de larga vida (1946-1972) que se distribuía en las escuelas y parroquias católicas de los Estados Unidos. Quizá la recuerden por aquella gloriosa serie en la que se explicaba cómo serían los EE.UU. bajo un régimen comunista: This Godless Communismn. En esta web podrán consultar los números de Treasure Chest digitalizados hasta 1963; por desgracia, la serie de historietas que nos interesa hoy inició su publicación en enero de 1964 (finalizando en junio del mismo año). Y es, me temo, de obligada mención en esta serie de entradas presidenciales ya que se trata del primer presidente negro aparecido en los cómics norteamericanos: Timothy Pettigrew.
Pettigrew for President! se situaba doce años en el futuro, 1976, y narraba la carrera política hacia la presidencia de un ficticio Gobernador de Nueva York negro. Por desgracia, no he localizado ninguna imagen por internet mas allá del Tutubo que les dejo aquí abajo. Así que poco más puedo añadir a parte de indicar su existencia y de que la elección de Obama se haya postergado 30 años desde que en 1964 Treasury Chest la fijara en un hipotético 1976.
(fuentes)
PRESIDENTIAL POP (XIV): LAGARTO REAGAN
De todos los instantes presidenciales suministrados hasta la fecha, el que viene a continuación es uno de los más maravillosos y delirantes. Al recuperar de las estanterias el Captain America #344 (Marvel, agosto de 1988) y comenzar a leerlo, no daba crédito. No recordaba que se tratara de un tebeo tan rematadamente loco. Y me reafirma en algo que vengo sospechando hace tiempo: la etapa de Mark Gruenwald como guionista del más famoso de los héroes abanderados norteamericanos es una obra cumbre de la enajenacion pOp que debe ser reivindicada y analizada en busca de los muchos detalles que dejan al lector boquiabierto, sin dar credito. Me ha sido muy difícil escoger sólo 14 viñetas (más hubiera sido excesivo), así que vayamos con ellas.
La Casa Blanca. Dormitorio del Presidente. El presidente tiene una pesadilla. "Mamá, no me siento bien".
La responsable es la pérfida archivillana conocida como Víbora. Transcribo su diálogo ideológico porque merecería, por si sólo, entrada propia en la sección ausente La Enajenación que Desafió al Mundo:


Nancy Reagan no vale ni el precio de las balas necesarias para matarla. Jamás un tebeo había expresado mayor desprecio hacia una primera dama, hacia la esposa del presidente de la nación.
Y aquí tenemos al Capitán América, adentrándose también en la mansión presidencial para hacer el bien y sufriendo América ante cada símbolo que se cruza en su camino. Supongo que todos sabemos en quien está pensando. Por cierto, en esta etapa el Capitán América viste de negro porque va por libre. La Comisión Presidencial de Actividades Superhumanas le ha despojado de su tradicional vestimenta y apodo (entregado a un nuevo Capitán América de pasado paramilitar y fascistoide). El original es demasiado idealista y de difícil control gubernamental. Lean entre líneas y saquen conclusiones. Volveremos a ellas al final.
El Capitán se adentra en el Despacho Oval y se encuentra con un Reagan ya totalmente transformado en reptil.
A partir de aquí hay cuatro páginas de mamporros en los que el presidente reptiloide llega a arrear a nuestro héroe con el mástil de la bandera nortemericana mientras el Capitán va exclamando cosas como

La Casa Blanca. Dormitorio del Presidente. El presidente tiene una pesadilla. "Mamá, no me siento bien".
La responsable es la pérfida archivillana conocida como Víbora. Transcribo su diálogo ideológico porque merecería, por si sólo, entrada propia en la sección ausente La Enajenación que Desafió al Mundo: "América es débil y decadente... sus gentes son autómatas materialistas... sus líderes charlatanes sin verguenza, agentes del capital... sus instituciones opresivas y obsoletas."Como ven, un discurso que la COPE definiría como progre y que la malvada terrorista suelta al mismo tiempo que le vuela la tapa de los sesos a un honrado ciudadano infectado del virus reptil.

"¡Mi objetivo es la eliminación de todo poder! ¡La caída de esta sociedad y de sus arcaicos sistemas políticos! ¡El ascenso de la anarquía absoluta!".Estos son los pensamientos de la archivillana cuando se topa con la primera dama, Nancy Reagan, en plena mutación reptiloide. Sin duda una imagen impactante.

Nancy Reagan no vale ni el precio de las balas necesarias para matarla. Jamás un tebeo había expresado mayor desprecio hacia una primera dama, hacia la esposa del presidente de la nación.
Y aquí tenemos al Capitán América, adentrándose también en la mansión presidencial para hacer el bien y sufriendo América ante cada símbolo que se cruza en su camino. "No todos los que han vivido aquí han sido hombres de honor".
El Capitán se adentra en el Despacho Oval y se encuentra con un Reagan ya totalmente transformado en reptil.
A partir de aquí hay cuatro páginas de mamporros en los que el presidente reptiloide llega a arrear a nuestro héroe con el mástil de la bandera nortemericana mientras el Capitán va exclamando cosas como "¡No permita que su estado anormal le haga olvidar su compromiso con los ideales de esta nación, señor!".

"Podeis estar seguros de que la Primera Dama y yo nunca sufrimos ningun peligro."Lo afirma en rueda de prensa. Ronald Reagan, el presidente, miente. Y miente mientras le brilla un diente y sus colmillos son casi vampíricos. Es evidente que Mark Gruenwald era un cachondo, pero también que no le gustaba la administración Reagan. La velada y tácita referencia a Nixon supongo que no se le ha escapado a nadie, y no es casual si pensamos en esta conclusión. Por no recordar el deprecio hacia Nancy Reagan y el ridiculo de un presidente que llama a su mamá cuando tiene problemas. Es cierto que la historieta es puro y maravillos delirio, pero también que Gruenwald utiliza el tebeo para filtrar ideas bastante potentes entre diálogos que son puro gozo. Subcultura pOp de derribo de la buena. Cosecha de 1988.
4.11.08
PRESIDENTIAL POP (XIII): WONDER WOMAN FOR PRESIDENT
La idea del superhéroe como presidente (o líder político mundial) ha aparecido con cierta recurrencia durante las últimas décadas. Es, al fin y al cabo, una idea lógica y casi atávica (incluso darwinista): al más poderoso le corresponde el mayor rango político. Desde ese punto de vista, no deja de ser la mar de curioso que el primer caso de superhéroe presidente (aunque verán que no exactamente) corresponda a Wonder Woman, la heroína de la Edad de Oro. Arriba tienen la portada del número 7 de su colección (DC, invierno de 1943) . Una mujer optando a la presidencia, una idea potente y arriesgada lanzada desde la portada de un tebeo publicado sólo veinte años vista tras la consecución del voto femenino en los EE.UU (1920). Es el tipo de cosa a la que me refiero cuando hablo del poder subversivo del pop de derribo.
Recorrer un tebeo de la Wonder Woman original es un placer. Los dibujos de Harry G. Peter son una maravilla de inocencia y vigor plástico. Y lo mismo puede decirse de sus historias, a cargo de Charles Moulton (William Moulton Marston), psicólogo también conocido por haber inventado el polígrafo, el mítico detector de mentiras. Un vínculo bizarro entre personaje de cómic y artilugio psycho-pOp que siempre me ha fascinado. Casi tanto como los tebeos, que hacen gala de un voluntarioso feminismo pero al mismo tiempo están escritos por un varón nacido el siglo XIX. El resultado es una deliciosa amalgama. Vayamos con la historieta.

Ya les anticipo que es una aventura temporal, es decir, en una cronología futura (con todos los problemas que eso implica). La reina de las amazonas muestra a su querida Diana (alter ego de Wonder Woman) el aparato conocido como Esfera Mágica, que monitoriza el tiempo (pasado, presente, futuro) de manera filosóficamente sencilla: los eventos del futuro están provocados por los eventos del pasado. Al conocer el pasado, se puede observar el futuro, o mejor dicho el futuro más probable. (a partir de aquí dejo el dolor de cabeza a mis comentaristas). Como mujeres que son, lo primero que harán será observar cómo viste una secretaria mil años en el futuro.
La vertiente de psicologo inventor de Moulton se deja ver en la viñeta de abajo, en la que se describe un aparato del futuro, una invención de las mujeres llamado Controlador Fonético de Brazos, una bizarro input-output cerebral a base de impulsos eléctricos que permite teclear tan rápido como se dicta.
Sigamos observando el futuro. La presidenta de los Estados Unidos del Mundo (dentro de mil años ya seremos uno y trino, aunque desconocemos si por vía pacífica o belíca) es una mujer, Arda Moore. Su mano derecha es una versión futura del cachas de Steve Trevor (nota para profanos: el chico florero de Wonder Woman). En la viñeta de abajo les vemos recibir en audiencia a una especie de magnate con gorro cordobés que afirma "El presidente es sólo una mujer". "Ser mujer me enorgullece más que ser presidente", responde la presidenta. Y sí, como pueden ustedes suponer, el machista del puro es el malo de la primera historia del tebeo.

Sé que no viene al caso, pero no puedo pasar por alto el transporte del futuro soñado en 1943 que tienen abajo. Retrofuturismo de postín y una muestra del delicioso arte de la serie.
El tebeo se compone de varias historietas. En la primera la presidenta era una mujer, y los entuertos los desfacerá la Wonder Woman del Futuro. Pero es en la segunda historieta, otra visión del futuro, en concreto del año 3.500, en el que Diana se presentará a las elecciones presidenciales. Abajo tienen su proclamación como candidata del Partido de las Mujeres. Sí amigos, la lucha de sexos llevada al terreno de la lucha política democrática. 
El candidato de los varones es Trevor (de nuevo la lucha de sexos, pero en esta ocasión a escala individual, un viejo truco muy apto para una tensión sexual que aquí no se explota en absoluto). Abajo tienen el recuento, y el enfado de Diana rompiendo papeletas cuando los datos demuestran que ha perdido. De ahí que les dijera hace un rato que lo del superhéroe presidente no era del todo correcto: Wonder Woman no gana las elecciones (aunque también es cierto que se presentaba bajo su identidad secreta).

Los problemas del Trevor presidente del futuro no tardan en comenzar, y es que los lobbys (machistas y fumadores) del futuro han tramado un fraude electoral (sin que el bueno de Trevor se enterase) y ahora exigen un decreto presidencial que borrará todas las pruebas: exigen la destrucción de todas las papeletas de voto.
Ni qué decir tiene que, de nuevo, Wonder Woman desfacerá el entuerto, y, como honorable heroína que es, pasará por alto el fraude. Trevor seguirá siendo presidente.
Les dejo con una viñeta de la tercera historieta para que comprendan el carácter subversivo de la Wonder Woman de la Edad de Oro: unas mujeres perversas han secuestrado y maniatado a un señor. Será la superhembra quien acuda al rescate. Para un niño de 1940 eso era, definitivamente, el mundo al revés. Entre otras muchas cosas.
PRESIDENTIAL POP (XII): EXPLOTACIÓN Y RECICLAJE PULP
Mystery In Space #30 (DC, febrero de 1956) comicbook de relatos de ciencia ficción de marcado corte pulp y argumentos de lo más inocente (al fin y al cabo la censura del comic code acababa de entrar en funcionamiento). El entonces presidente Ike Eisenhower en portada, con su imagen monitorizada (¿quien dijo que la telerrealidad es cosa del siglo XXI?). Y unos marcianos colorados y con pinta de muy chungos. La portada era, así, un reclamo de inusitada potencia. Al fin y al cabo Eisenhower fue el presidente de la era atómica y de la paranoia, aquella en el que las invasiones extraterrestres eran mucho más que invasiones extraterrestres: metáforas (conscientes o inconscientes) del inicio de la Guerra Fría y la carrera nuclear.
De todas formas, como buen tebeo de estirpe pulp, Mystery in Space engañaba. Prometía más de lo que en realidad daba. La presencia del presidente era casi anecdótica y no tenía importancia en la historieta. Aunque luego regresaremos al tema presidencial, no voy a dejar pasar la oportunidad de detenerme en el relato, escrito por Otto Binder y dibujado por Carmine Infantino.
Básicamente, la cosa va de marciano que tiene visiones muy claras sobre lo que pasa en el planeta Tierra.
Tiene visiones de una ciudad llamada Washington y de un lider mundial llamado Isen-Hower. Los marcianos, pero, resultan ser tipos muy escépticos y consideran que es imposible la existencia de otro mundo, y encima con vida inteligente.
A partir de aquí, la historia da un giro espacial y conoceremos a un escritor con un problema: todas sus historias han sido escritas antes por alguien, justo una semana antes.
Localizado el problema, toca reconvertirlo en oportunidad de mejora (el utilitarismo está muy presente). Si nuestro hombre captaba sin esfuerzo lo que estaban escribiendo otros escritores geográficamente cercanos...
... probemos que pasa esforzándose al máximo en ampliar territorialmente el campo de acción telepática.
Finalmente, marciano y terrestre son conscientes de su conexión telepática. Así que nada mejor que sacar provecho de la relación intercambiándose información tecnológica. FIN.
Me sorprende el final. Primero por su utilitarismo (muy de cultura protestante): tengo un poder y me aprovecho de él sin problemas. Ese tono donde cualquier juicio moral brilla por su ausencia también causa sorpresa si acudimos a la famosa metáfora política según la cual marciano = comunista. Si la trasladamos a la historieta descubriremos que habla, sin problemas, de las bondades del contraespionaje y el intercambio de información si éste es únicamente para el beneficio individual (que también beneficia a la sociedad, liberalismo habemus) que colectivo. Curioso mensaje.
Regresando al tema presidencial que nos ocupa estos días, supongo que el tema explotativo del título queda claro: DC utilizó al presidente en la portada como reclamo para llamar la atención. Ahora queda el otro aspecto anunciado: el reciclaje.
From Beyond the Unknown #17 (DC, junio 1972). Al amparo de la moda del comic de terror, DC lanza una colección en la que recicla viejo material de género. La historiera de Binder e Infantino se reimprime en el número 17, pero claro, bueno es recuperar la esencia explotativa del viejo tebeo. ¿Quién es el actual presidente? Nixon, Pues ya tenemos a Nee-Xon. Portada nueva, un leve retoque de la viñeta en que se monitorizaba al presidente y listos. Eso sí, los marcianos son ahora jovianos de Júpiter. No me pregunten porqué.
Sólo una reflexión para acabar. Desde una perspectiva de pOp Culture, y poniendo en paralelo ambas portadas, el paso del tiempo ha favoricido a la reciclada. Nixon se convirtió, al fin y al cabo, en icon del M.A.L., mientras que los vínculos entre Eisenhower, la tecnología telepática y los marcianos forman parte de la edad de oro del retrofuturismo cincuentero. Vamos, la cosa más normal del mundo.
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