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18.10.14

CRÓNICAS DE SITGES 2014 (XXX): STARRED UP



Drama carcelario escocés que gira en torno a la relación entre un padre y un hijo, ambos dominados por la violencia impulsiva, que se reencuentran entre rejas. Sórdida y contundente, refleja con dureza el cerrado submundo de las prisiones, su entramado de poderes paralelo y la corrupción del sistema. Tengo una debilidad personal por la descripción de las clases más bajas y marginales del Reino Unido, así que eso lo disfruté mucho, más cuando los actores están estupendos. El subgénero de cárceles no ofrece muchas sorpresas a estas alturas, pero en este caso la aportación es más que digna. Por cierto, si hubiera record Guinness a la película con más fucks y fuckings en sus diálogos, ésta es seria candidata.

14.10.14

CRÓNICAS DE SITGES 2014 (XXII): SORCERER (CARGA MALDITA)



En su imprescindible ensayo Moteros tranquilos, toros salvajes. La generación que cambió Hollywood, Peter Biskind relata muy bien la locura que se apoderó de toda una generación de directores norteamericanos. Sorcerer, remake del clásico El salario del miedo (Henri-Georges Clouzot , 1953) que a su vez adaptaba una novela de Georges Arnaud, fue la aportación de William Friedkin a esa enajenación hollywodiense. Masacrada en su versión europea, recuperarla era un acto de justicia. Luego ya, verla en la majestuosa pantalla del Auditori de Sitges fue un gozo absoluto. De hecho, disfruté tanto que decidí que merecía reposarla con calma y darle un margen de permanencia en mi cerebro, así que me salté algunas de las películas programadas después. El montaje original de Friedkin muestra lo injusto de su fracaso comercial porque es un peliculón que me dejó boquiabierto por su atmósfera opresiva y por ser una muestra de un cine que ya no veremos más, donde si había que hacer saltar por los aires media selva tropical, pues se hacía. La escena del puente, que costó más de un millón de dólares de la época (1977) es una de las cosas más grandes que he visto como espectador. Y luego esa banda sonora de Tangerine Dream que hoy, con el revival de sintetizadores que nos ha traído Drive, suena la cosa más moderna del mundo aunque entonces no lo fuera. Por tener, tiene hasta al gran Paco Rabal en el reparto. Impresionante.

7.10.14

CRÓNICAS DE SITGES 2014 (VIII): COLD IN JULY



La película de la jornada de ayer fue sin duda Cold in july, y tiene sin duda grandes bazas. Por ejemplo, los actores, porque Sam Shepard y Don Johnson están estupendos en sus papeles. También la sordidez con que esta historia sobre un tipo común que un día mata a un ladrón que entra en su casa empieza como El cabo del miedo y acaba convertida en un cruce entre Hardcore, un mundo oculto y Asesinato en 9mm. Lo mejor, sin duda, es ese profesional de la marquetería, un tipo anodino y ordinario prisionero en un matrimonio de rutina, que descubre el placer de verse convertido en un pistolero acompañando a dos viejos en busca de venganza. El placer de la violencia como evasión. Osea, que es una película estupenda (que como otras también remite a Drive, por cierto, un Drive de viejos). Entonces... ¿por qué me pongo exquisito?... ¿por qué le busco peros a Cold in july y no a otras pelis más ramplonas? No lo sé, pero hay algo que no me encaja. He estado dándole vueltas y no estoy muy seguro de saberlo, pero quizá sea cosa del argumento, y detallarlo es un spoiler.

ZONA DE SPOILER

Veamos. Yo creo que mi principal problema es que hay algo que no me creo, y es esa historia de la policía queriendo asesinar al padre de un testigo protegido para borrar su rastro, y también la idea de que un testigo protegido que ha de declarar contra la mafia se dedique mientras tanto a filmar películas snuff mostrando parte de su rostro a la cámara. Cosas de estas me las trago sin problemas en otras películas, pero en esta, por alguna razón, me desluce el resultado final.

21.7.14

EL FÚTBOL ES ASÍ.


Mi relación con el fútbol ha sufrido altibajos a lo largo del tiempo. En la infancia se producen dos grandes divisiones grupales. La primera es entre niños y niñas y apenas la experimenté porque no fui a un colegio mixto (en mi neolítico eran bastante excepcionales); hoy la observo cada día cuando acompaño mis hijos a la escuela. La segunda se produce a la hora del recreo entre los que juegan a fútbol y los que no. Fui siempre de los segundos y durante bastantes años el fútbol no me interesó lo más mínimo, e incluso supongo que en la primera adolescencia llegué a despreciarlo. En casa se hablaba de fútbol, eso sí, en esas comidas con mi abuelo que retrato en Mentiré si es necesario. Mi familia materna era del RCD Espanyol (que por entonces aún llevaba ñ) y eso que era la rama puramente catalana; curiosamente, la otra, la Fernández, que venía de Tarragona y también hablaba catalán (en la intimidad), era del Barça. Como tiré más por la materna, cuando me preguntaban de qué equipo era siempre respondía que del Español, aunque sin demasiado entusiasmo. Recuerdo que un día en clase, creo que en 1º de BUP, nos preguntaron de qué equipo éramos. En las respuestas a mano alzada conté que de 40, 26 eran del Barça, 11 del Real Madrid, 2 del Bilbao, 1 de la Real Sociedad (eran los años de las ligas vascas) y yo, el único periquito. Reconozco que esa soledad me pareció atractiva: me sentía especial y superior porque no me interesaba el fútbol, pero al mismo tiempo comprobé que si el fútbol me hubiera gustado seguiría sin ser parte de la masa. Y eso, cuando tienes 15 años, mola mazo. Aún así, seguí sin mostrar el más mínimo interés.


Esta dinámica personal cambió con el bendito punk. El patito feo, rata pedante de filmoteca, se entregó al acorde supersónico y un fin de semana de pogo ilimitado un amigo me propuso continuar la juerga en el gol sur del Camp Nou. Me apunté porque la inconsciencia hedonista guiaba mi destino; pero aquel par de meses, observando avalanchas cada vez que el Barça de Venables metía un gol, siempre maticé que yo, en realidad, no me enteraba de nada y encima era del Espanyol. Vino a mi rescate otro colega de guateques, éste sí blanquiazul por rebeldía (su padre era un culé forofo que cuando nació su hijo exclamó “¡Mi primogénito ni será marica ni del Español!”, en el típico FAIL al que todo progenitor está abocado). Pues eso, que mi colega me vino a decir que lo del Camp Nou era para nenazas y que estaba muy mal que un periquito como yo no se educara futbolísticamente entre hombres de verdad, es decir, en el viejo campo de Sarriá. ¡Qué razón tenía! Comparar el Camp Nou con Sarriá era como comparar a Spandau Ballet con los New York Dolls, dos bandas que respeto pero que abren un abismo entre ellas. En los ásperos asientos de cemento de aquel viejo estadio descubrí la pasión balompédica y forjé mi espíritu rodeado de una fauna humana pintoresca, animando a un equipo que da la mano a la derrota y pone cuesta arriba la victoria. Aprendí que el fútbol tosco también era emocionante, que jugar mal y ganar de penalti injusto en el último minuto era la rehostia y que jugar bonito casi siempre te aboca a un fracaso de mierda. El niño que despreciaba el fútbol acabó llorado con él, por felicidad o por fracaso. Tampoco es que me convirtiera en un forofo: hace un lustro que no piso un estadio y casi nunca me paro a mirarlo por la tele, pero conozco el placer irracional que puede provocar.


Menudo rollo estoy soltando cuando en realidad he venido aquí para comentar Fútbol: la novela gráfica, el tebeo que Pablo Ríos y Santiago García acaban de publicar con Astiberri. Habrá quien diga que menuda reseña, que llevo dos párrafos escribiendo sobre mí con la excusa del fútbol, y aunque sea verdad, lo cierto es que no se me ocurre mejor manera de abordar esta novela gráfica inaudita y sorprendente. Conocía el proyecto cuando sólo era una idea que el propio Pablo Ríos me comentó en la presentación barcelonesa de Azul y Pálido, su excelente debut en largo. Lo que tardé en averiguar es que Santiago García, haciendo un nuevo alarde de su condición hiperactiva, se sumaba al proyecto. ¿Un cómic sobre fútbol un poco en la línea de No Ficción hecha la novela gráfica de Azul y Pálido? Si la idea me parecía potencialmente buena, el tándem autoral era toda una garantía y multiplicaba mi curiosidad. A priori, parecía muy fácil hacerse una idea general de cómo iba a ser, un recorrido más o menos amplio sobre el fútbol, sus historias, sus anécdotas, sus mitos, sus modas, sus pasiones, sus tópicos. La incógnita parecía ser más bien cómo Pablo y Santiago iban a hilvanar todo eso. Hace un par de semanas llegó a mis manos el resultado, y empecé a leer con ganas y entusiasmo. Cuando iba por la página 45 detuve la lectura ante la necesidad de enviar un rápido tuit:
 “Llevo 45 páginas de Fútbol la novela gráfica y no se parece nada a lo imaginado. Es mejor, y sorprendente.”

Que me sorprendan de esta manera es algo que para mí no tiene precio y que valoro muy alto; supongo que es un baremo compartido entre quienes nos sumergimos en textos e historias con frecuencia. También es un terreno peligroso cuando se ha de escribir sobre la experiencia lectora proporcionada para no romper esa magia ante lo inesperado. No quiero revelar mucho, pero sí comentar algunas cosas. Antes de proseguir o abandonar, es importante subrayarles de nuevo la idea: Futbol, la Novela gráfica es una de las lecturas más insólitas que he podido disfrutar en mucho tiempo.



¿Razones? Bueno, principalmente porque el cauce que sigue esta lejos de ese que uno, más o menos, podía imaginar. Más que ir en busca de lugares comunes, aunque los hay, afronta la disyuntiva entre pasión y razón partiendo de la Teoría de juegos y su difícil encaje en un juego colectivo con infinitas variantes de incerteza (incluso en el lanzamiento de penaltis). Pero ojo, que no se trata para nada de un tratado matemático, sólo un punto de partida para contrastar la racionalidad implícita en todo juego y las intensas emociones que despierta el más mediático y seguido de todos. También porque está lleno de historias, pero no las esperables. Hay anécdotas históricas, como el sorprendente Granada contra Barbados de 1994, y otras que entran en el terreno de la especulación o incluso la leyenda urbana, formando un increíble diorama que va de la mujer que se hace pasar por hombre para jugar en primera al tabú de la homosexualidad, pasando por las disputas internas entre miembros de un mismo equipo que “se quedan en el vestuario”, la perversión que supone su carácter mediático y su vínculo con el poder político y económico, Evasión o victoria, y, claro, la memoria sentimental. Por haber, hay hasta una hermosa autoreferencia con extraterrestres.



Mi grado de sorpresa durante la lectura es creciente y al mismo tiempo muy veloz. Creciente por el uso de un narrador que tiene los rasgos y presencia física de Santiago García, pero que no es él, o no exactamente. Eso produce un choque muy curioso que va del “no sabía que Santiago García había hecho tal” al “Pero qué coño, Santiago García no tiene tal”. Lo cierto es que el resultado es muy intenso, y más cuando la historia del Cosmos de Navalcarnero irrumpe como un bofetón ante el que sólo queda seguir leyendo con la boca abierta.



Otro aspecto que me gusta mucho de Fútbol la novela gráfica es su condición de inclasificable. Escribía hace un par de semanas sobre el interés que me despierta ver como el cómic se abre a la no ficción. No sé donde leí que el gusto por ella crece con la edad, que cuando se es joven se tiende a la novela y cuando se es mayor al ensayo. En cierta forma, creo que cumplo esa tendencia y quizá eso explique mi atracción. De todas formas, el concepto de No ficción, además de engañoso, abarca una amplía gama de posibilidades: biografía, divulgación, historia, ensayo, testimonio documental, reportaje periodístico, panfleto ideológico. De todos ellos hay ejemplos en cómic y, más importante aún, afrontan el reto acudiendo a su condición de cómic y el lenguaje que le es propio, cada vez menos dependiente del modelo de otros medios como el escrito o el audiovisual. Aún así, la No Ficción tiene un gemelo oscuro, un reflejo perverso por el que siento auténtica pasión: el Mockumentary o falso documental. No es un terreno que la historieta contemporánea haya transitado en exceso, más allá de lo falso que hay en toda autobiografía (me lo van a decir a mí). En Cenizas de Álvaro Órtiz se jugaba un poco con ello, pero era una novela gráfica de ficción. Por eso creo que Fútbol la novela gráfica tiene mucho de revolucionaria, porque utiliza de manera muy brillante la verdad y la mentira, lo supuesto y lo imaginado. No es exactamente un falso documental, o quizá sí, porque el Mockumentary es así.


Un tebeo inteligente sobre fútbol, quién lo iba a decir, y encima sin acudir a la florida prosa de algunos comentaristas deportivos. Un tebeo sobre fútbol tan inaudito que gustará a los que lo desprecian tanto como a los que lo disfrutan… excepto si se es hincha de bajo instinto y raciocinio escaso. Para éstos, el equipo rival, supone un gol en propia meta en el último segundo de la prórroga, es decir, un gustazo.



12.12.13

LOS HOMBRES DE PINKERTON


Hace años que tomo buena nota de las recomendaciones de J. Sark, no puede ser de otro modo habiéndole encargado las epístolas librescas. Uno de los títulos que más llamó mi atención de la, por ahora, última entrega fue Los forajidos del Missisipí de Allan Pinkerton, aquí editado por Ginger Ape, que además estaba entre los destacados. Y lo cierto es que fue entrar el libro en la Mansión Ausente y lanzarme a leerlo. Desatendí algunas cosas porque no puedo evitar ser lector arrebatado y me duró tres días, aunque podrían haber sido menos porque es de esas novelas que se leen en un plis plás, casi sin darte cuenta; y lo de significarlo como novela es un poco así, porque lo es y, al mismo tiempo, no lo es.

Mi interés, además de la mítica del Missisipí salvaje, estaba en el nombre de su autor. Nada menos que Allan Pinkerton. Cualquier aficionado al western recordará la figura de los Hombres de Pinkerton, agentes de una agencia de detectives privados que se paseaban con traje y bigote por el Salvaje Oeste. La vida de Pinkerton y su empresa es ciertamente fascinante, aunque mucho más jugosa que su entrada en la Wikipedia es la que se incluye como apéndice en Los forajidos del Missisipí, acompañada de la de sus dos hijos, William y Robert (y que, de hecho, se pueden leer en el blog de Ginger Ape). Detective casi sin quererlo, se convirtió en jefe de los servicios de información y contraespionaje de Lincoln durante la Guerra de Secesión norteamericana. Luego, al mando de su empresa de detectives (la Pinkerton National Detective Agency), y casi siempre al servicio de la industria del ferrocarril, dio caza a la banda de Jesse James, a los Dalton, a Butch Cassady y Sundace Kid o a uno de los primeros psicópatas que marcan el inicio de la modernidad: el doctor H.H. Holmes (bien conocido en esta casa). Y no deja de ser curioso ese último apellido, porque Allan Pinkerton acabó siendo inspiración para la figura de Sherlock Holmes, y una de las aventuras de éste, El valle del miedo, tomaba como referente el caso de los Molly Maguires, la organización secreta de mineros desarticulada por sus Pinkerton yhombres. Hasta su muerte fue propia de una leyenda.

Los detectives de Pinkerton  citados en La Vanguardia del 7 de septiembre de 1890

De hecho, la agencia de Pinkerton, ya al mando de sus hijos, se especializó también en fuerza de seguridad privada contratada para luchar contra huelguistas y piquetes (la modernización, ay, tiene estas cosas) y le labró una mala fama que quizá ya tenía, al fin y al cabo la cultura popular estadounidense convirtió en leyendas a algunos de los forajidos que Pinkerton perseguía (Jesse James, Butch Cassady y Sundace Kid). Es esa mala imagen la que explica esta novela cuya existencia desconocía y que forma parte de una serie en la que Allan Pinkerton relataba con detalle alguno de sus casos más famosos. Eran novelas populares, probablemente escritas por encargo y de escasa floritura, pero que leídas hoy muestran no sólo el encanto y seducción que a este tipo de relato da el paso del tiempo sino también la extraña condición, no buscada, de híbrido, de eslabón perdido entre el viejo folletín del siglo XIX y la novela del siglo siguiente, que tan menudo busca escapar de esa misma condición.

Pinkerton e hijos, Sociedad Limitada

Publicado en 1879, Los forajidos del Missisipí es, de hecho, no ficción y, si me apuran, incluso encaja mal como no ficción novelada. Hay una historia policial, sí, pero va tan directa al grano y se muestra tan objetiva que en realidad se aproxima mucho a la prensa de sucesos. Además, está narrada con la voz de Pinkerton, uno de los protagonistas de la historia, así que ahí también es testimonio de primera mano de alguien que conocía bien a las bandas de delincuentes de aquella época. El texto está lleno de comentarios y consejos sobre el trabajo de detective que Allan Pinkerton utiliza para barrer hacia casa, es decir, su empresa, y afirmar que estas cosas han de estar en manos de profesionales y que los mayores problemas siempre están provocados por los voluntarios locales o por los ayudantes no especializados que las empresas de ferrocarril contratan a bajo precio para ahorrarse algunos dólares en la factura de la agencia.



Además de lectura muy entretenida, Los forajidos del Missisipí me ha resultado de lo más sugerente. Así de entrada, su voluntad y condición sería la de literatura popular, un pulp primitivo adscrito como género al western; pero ahí metido resulta una pieza raruna porque no es una aventura de evasión y cowboys sino un documento no diré que fiel a los hechos pero sí que se ciñe a ellos sin florituras, de manera fría, directa y casi desapasionada, como un médico forense. Incluye descripciones de la sociedad de la época, como el impagable esbozo de las clases más bajas (y salvajes) que habitan los márgenes del Missisipí, basura blanca y redneck (uno de los pocos momentos en que se deja llevar por el estilo y un cierto humor); el pasaje en que relata un lichamiento popular (que describe de manera ambigua por comprensiva) o el mismo dibujo de la banda de forajidos, que pese a su violencia son muy de andar por casa, nada mitificados. Y es ahí, en ese momento, en que me doy cuenta que esta obra más que un western es un antecedente directo de la serie negra, del hardboiled, del thriller de bajos fondos. No es una observación aventurada, al fin y al cabo Dashiell Hammett antes que escritor fue agente de Pinkerton.



Ginger Ape, a quien debemos la recuperación y hallazgo, es una de las nuevas editoriales pequeñas que tanto nos alegran la vida en estos días. La edición, con papel gustoso al tacto y tipografía de la que a mis años agradezco, muestra un mimo considerable y es muy generosa en el detalle complementario. Además del apéndice biográfico incluye deliciosas ilustraciones originales, fotografías, recortes de prensa y, atención, la historieta biográfica First American Detective procedente del número 54 (noviembre de 1946) de True Comics, uno de mis queridos tebeos precode.


10.12.13

AL HABLA CON LA ÉPICA


Beowulf, un tebeo enorme, en todos los sentidos, puro espectáculo pero al mismo tiempo la furia y la mugre, que diría la épica del punk. Sus autores son personas a las que quiero, y por eso he publicado en Gencomics una larga charla con David Rubín y Santiago García en la que se hablan de Beowulf pero también de muchas otras cosas. Puede leerse aquí. ¡CLICK!

Lo cierto es que me lo paso bien construyendo estas charlas que buscan el relato oral. Cuando David Rubín vino a Barcelona estuve una horas con él. Con su permiso encendí la grabadora. Luego transcribí bastante de lo que hablamos y lo reordené para darle un poco de hilo narrativo. De Santiago García tenía un par de respuestas de una breve entrevista planteada hace un par de meses que no vio la luz. Recuperé lo que se podía recuperar y luego, reordenado de nuevo, le envié una copia del resultado planteándole algunas cuestiones y pidiéndole que nos interrumpiera cuando lo creyera oportuno. El resultado es lo que pueden leer en Gencomics.

19.11.13

SUPERHOMBRES, MIEDO, ASCO Y DROGAS


ECC ha recuperado en un volumen único la mítica primera serie del Marshal Law de Pat Mills y Kevin O’Neill: Miedo y asco. El recuerdo de aquel salvaje alegato contra los superhéroes me llevó directamente a la estantería para localizar, de nuevo, la anterior e inencontrable primera edición en castellano, que sacó Forum en 1991 como estreno por aquí del sello Epic que también la amparó en su publicación original. Era 1987 y corrían tiempos de ruptura en el mercado y la industria del tebeo de superhéroes norteamericano. Un año antes habían visto la luz el Watchmen de Gibbons y Alan Moore y el Dark Knight Returns de Frank Miller, con sus contenidos adultos y oscuros; y quizá sea esta fábula violenta, una bofetada cargada de ironía y mala leche contra el superhombre popular, la tercera pata sobre lo que se construyó lo que estaba por venir, para lo bueno y para lo malo. (...)

Este es el primer párrafo de la reseña de Marshall Law: Miedo y Asco que he publicado en Gencomics. Pueden seguir leyendo aquí (click).

Lo cierto es que me ha gustado regresar a un tebeo que tenía casi olvidado desde que lo leí y disfrutar de un demoledor ataque contra el género superheroico cuando no estábamos acostumbrados a ello. Ahora me llama la atención, por ejemplo, los muchos paralelismos que guarda con The Boys de Garth Ennis. También su clara condición de tebeo británico hijo directo de 2000 AD pese a que se trate de un proyecto al amparo del sello Epic de Marvel.

Por último, dado que la temática Heroes, Superhéroes y Drogas es uno de mis campos de interés y estudio, dejo aquí un demoledora viñeta, a toda página y que abre la cuarta entrega original, en la que Espíritu Público, inspirado en el arquetipo de Superman, se mete un chute de superesteroides en plan yonqui.


14.10.13

CRÓNICAS DE SITGES 2013 (XI): MACHETE KILLS


Hace tres años escribí por aquí un canto de amor a Machete. Un canto en el que me reafirmo, y más tras haber revisado el filme en un par de ocasiones. Es por eso que me duele especialmente que una sensación tan terrible como el aburrimiento, aunque leve, me haya acosado durante el pase de Machete kills. En realidad, no deja de ser coherente con elpropio mito de la serie bé de derribo que la secuela amplie espectáculo pero pierda fuelle por el camino. En un imaginario Machete de 1975 su secuela, estrenada en 1978, habría sido víctima del tsunami Star Wars, así que tiene mucho sentido que esta segunda entrega se acerca más a Moonraker que a cualquier otra cosa. Bueno, quizá la clave está en que, por puro exceso, acaba siendo más una parodia a lo Zucker, Abrahams and Zucker (aka ZAZ) cuando el Machete original era otra cosa, por muy festivo que fuera; también parecía festivo Speedy Gonzalez cuando cruzaba la frontera para robar queso a los gatos gringos. El problema es ese, que en su camino hacia la globalización bondiana (estilo Roger Moore) nuestro justiciero mexicano acaba domesticado por el sistema, que no hay un más allá subversivo del que había en la anterior, o peor, que éste se diluye y, al final, lo único revolucionario es que el presidente de los EEUU fume. La película tiene sus momentos, hay jamonas con metralletas, Mel Gibson está divertido y es una fiesta, pero, ai, yo me he sentado en el sofa en vez de bailar.

28.2.13

DUELO DE PAPEL

Hessa Elviberia 

Ando estos días absorbido por un juego a dos bandas que ha resultado ser muy excitante, y eso que nació por casualidad. El juego es un toma y daca entre Mauro Entrialgo y yo a base de fotografías de nuestros preciados tesoros de papel, es decir, nuestras colecciones. Nació por casualidad cuando Mauro subió una foto de sus Sal y Pimienta de Novaro. Le comenté que me incitaba a replicarle con alguna imagen de mis estanterías y propuso el juego. Se sube una foto y el contrincante responde con otra relacionada de alguna manera. 




Así, hemos pasado por Superniñas, Kamandis, Vampus, 1984, Hessa y un porrón de contraréplicas más (llevamos 34 y la idea es parar en las 100). Se puede seguir el juego y ver todos los movimientos en este grupo de Flickr, que se actualiza de manera bastante más frenética de lo esperado, y para verlo en orden desde el principio, lo mejor es ir a esos Sal y Pimienta que lo empezaron todo y seguir el camino a través del comentario explicativo de la respuesta y su enlace. En Twitter tenemos el hashtag #duelodepapel y hasta un montón de seguidores que jalean y exclaman ¡Ohhh! jugada tras jugada.
















7.2.13

VIRILIDAD


El viernes pasado publiqué en Gencomics una muy dicharachera entrevista a Albert Monteys en su condición de experto en testosterona a raíz de su Ser un hombre: Cómo y Por Qué. Pueden leerla AQUÍ. La entrevista traduce (del catalán) y amolda a texto la que le hice en directo en el Cabaret Elèctric (escuchar audio). El tebeo, rebelador y divertido, forma parte de la Colección Jaimito y se puede comprar en la web de Caramba Cómics


2.2.13

BLACK SUPER POWER: LOS ANEXOS GRÁFICOS PARTE V


CAPÍTULO 3. STAN LEE MEETS MALCOLM X

El tercer capítulo de Black Super Power se dedica a recorre la figura de T'Challa, es decir, Pantera Negra, el primer gran superhéroe negro, nacido en las páginas de Los 4 Fantásticos de Stan Lee y Jack Kirby. Se anotan algunos precedentes, se recorre su historia hasta su actualidad reciente y se pone en paralelo con los movimientos africanistas de Estados Unidos (Wakanda como utopía futurista, Marcus Garvey), los movimientos de derechos civiles, la irrupción de los Black Panther o el Ku Klux Klan. A continuación les dejo el material gráfico que fui recopilando para este capítulo pese a que difícilmente podían tener espacio en el libro.  



Waku, Prince of the Bantu (1954)

Lobo (Dell Comics 1965)

Whitewash de los Young Allies protesta por su alter ego de los tebeos en Captain America Forever Allies (2011)

Gabe Jones en la portada de Sgt. Fury and his Howling Commandos # 56 (1968). En realidad el ejército norteamericano segregaba negros de blancos.

Joe Robertson, editor jefe del Daily Bugle

Yo, espía ( I Spy; 1965-1968) y el primer gran héroe negro de la televisión

Malcolm X (Chicago, 1961)

Presentación de Pantera Negra en Fantastic Four 52  (junio de 1966)

Tradición tribal en Wakanda (Fantastic Four 53; julio de 1966)

Land of Wakanda


Marcus Garvey


Africa, continente del Futuro (Ebony Magazine, 1976)

 Black Leopard, primer boceto del futuro Pantera Negra

Hombres Leopardo (Estampas de África; Editorial Maga, 1964)



Emblema del Lowndes County Freedom Organization (1963)

Bobby Seal y Huey P. Newton, fundadores del Black Panther Party

Black Panthers de Seattle


Radical Chic (La izquierda exquisita) de Tom Wolfe se publicó en New York Magazine (junio de 1970)
 Leonard Bernstein, esposa y el líder de los Panteras Negras.


Hulk visita la Radical Chic 


King of the Wakandas

Pantera Negra y el Capitán América (1967)

The Avengers 87 (1971)

La inclusión de las minorías en los grupos de superhéroes

Daredevil 69 (1970)

Jungle Action 23

Miembros del Klan de Colorado divirtiéndose en la noria de Cañon City (abril de 1928)

El Terror del KKK en Jungle Action 22

Black Panther Meets the Ku Klux Klan

La Pantera Negra de Kirby en su primera  edición española

 Marvel Premiere 53 (1980) 

La Pantera Negra de Christopher Priest


Las Dora Milaje


La boda de Pantera Negra

La Nueva Pantera Negra

Wakanda, siglo XXI


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Ir a la entrega anterior: Parte IV
La galería continua en la sexta parte.

Nota: La Black Pulp Box puede comprarse en la web de Aristas Martinez y en las más selectas librerías.