24.3.05

SHAOLIN IT’S ON MY MIND (zunda zunda)



Wow. Un día más tarde de lo previsto. Las 36 cámaras de Shaolin. Uno de los grandes clásicos del cine de artes marciales de todos los tiempos. Por fin en mi retina. Vayamos por partes.

El kung-fu emergió del templo de Shaolín, donde era practicado por monjes budistas. Cuenta la leyenda que uno de esos monjes salió del templo para enseñar las técnicas, no sólo de lucha, al pueblo llano y así ayudar a éste a salir de la tiranía manchú. Esa es la historia que cuenta la película. No es la primera vez que se llevaba al cine. Tengo por casa una copia televisiva de Las artes marciales de Shaolin, realizada por el maestro Chang Cheh cuatro años antes. Tampoco sería la última. Lo que sí fue: uno de los últimos grandes clásicos de la Shaw Brothers (que anadaba un poco de capa caida a esas alturas, desde los Five Venoms que no tenía un gran éxito) y del kung-fu de la vieja escuela, génesis de numerosas secuelas. La película también conoció el éxito en los EEUU pese a ser rebautizada como Shaolin Master Killer, un título del todo horroroso si tenemos en cuenta que supone una enorme traición a sus planteamientos. Las palabras Shaolin y Killer jamás pueden ir juntas.

La película cuenta la historia de un joven que ve masacrada su familia y amigos. Convertido en fugitivo acabará llegando al templo de Shaolín, donde aprenderá las artes marciales mediante el paso por las 35 cámaras en las que se basa su enseñanza. Alcanzado el estatus de maestro, decidirá bajar de la montaña y extender sus conocimientos, ayudando así a la gente humilde a librarse de la tiranía manchú.

La película, dirigida por el maestro Liu Chia Lang es todo un espectáculo. Liu era, de hecho, un experto en el kung-fú de Shaolin y es fiel a su espíritu. La otra gran baza es el protagonismo de Gordon Liu, en su primer gran papel. Liu no sólo es todo lo ágil y atlético que se requiere, también es un buen actor. Su personaje evoluciona. De joven atontado a rebelde en busca de venganza y de ahí a tranquilo monje shaolín. Hay mucho de matiz actoral en sus miradas y gestos. Tristeza, humor, calma, empeño. Quizá por ello, y por respeto, lo recuperó Tarantino para Kill Bill con dos papeles: el de jefe de los 88 Maníacos y el de Tai-Pei el instructor de La Novia. La sociedad Liu Chia Lang - Gordon Liu continuaría con un buen montón de títulos, todos recomendables.



La película parte del argumento más clásico del cine de artes marciales: la venganza. Su gran virtud es que llegado a un punto este leitmotiv reiterado hasta la saciedad cambia hacia la instrucción y el aprendizaje. Y lo que en un principio puede parecer poco atractivo, esa parte central de tantas películas de chinos, aquí se convierte en lo mejor de la función. A niveles emocionantes, todo hay que decirlo. El paso por las 35 cámaras es la estrella. El disfrute. Y el descubrimiento del protagonista de sus aptitudes para el arte marcial. Su crecimiento al amparo de los maestros shaolines. Las pruebas a ir superando. Al final, la venganza ya no es tan importante y, de hecho, el enfrentamiento contra el villano manchú de turno resulta hasta anticlimático. Creo que es algo voluntario. Un nuevo signo de respeto del realizador. En una película sobre Shaolín la venganza no puede ser el tema principal ni ofrecer ese placer al espectador con su resolución. El lider de los villanos, por cierto, es Lo Lieh, antaño sufrido héroe de Chang Cheh (acostumbrado a pasarlas muy putas) en plena transición o proceso para convertirse en uno de los malos clásicos del cine de Hong Kong.

Técnicamente la peli también es exquisita, dentro de su modestia. Desde lar elaboradas coreografías, siempre realistas: olvídense de cables y demás efectos, al colorido majestuoso y un espectacular uso del shawscope. En ese sentido un disfrute para los sentidos. También en términos de vestuario. Por cierto, los manchús deberían ser muy malos, al fin y al cabo nos hemos acostumbrado a verlos, los aficionados, convertidos en esos simpáticos vampiros saltarines que tanta gracia me hacen. En definitiva, que Las 36 cámaras de Shaolin me hizo pasar un gran rato. La edición de Manga, por cierto, estupenda. Una pena que las ventas no acompañaran y la colección dedicada a los Shaw Brothers haya quedado en un limbo de mierda.

2 comentarios:

Luis Camilo dijo...

<span>Felicitaciones por este extraordinario blog Señor Absence. Hace algo más de 4 meses lo descubrí por casualidad (estaba en Cine de Medianoche) y diariamente consumo ávidamente sus diferentes links de grandes temas y demás sitios.</span>
Un saludo muy especial desde Colombia y continúe con su gran trabajo.

Anonymous dijo...

<span>¿En qué estás pensando...?</span>