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23.3.19
SÚCUBO MAKINETA
—Nen, la Paula, la hostia.
—¿La hostia de qué?
—Que me la he follao, tron.
—¿A la Paula?
—Sí, nen, en el sótano.
—¿Qué sótano dices? Macho, que no vocalizas.
—En el Chasis, nen
—¿La disco?
—Sí, abajo, en un subterráneo, una cosa que lo flipas, con unos bujeros a los lados, que no lo sabes bien, tete.
—¿En el Chasis de Mataró?
—Sí, nen, en los sótanos.
—¿La Paula?
—La Paula y aquella, la morena, la moraca que te ponía to loco.
—La Fátima.
—Sí, esa, la del culo que te cagas.
—En el Chasis.
—Sí, tron, en el sótano, la Fátima arrodillá, había unos bujeros y unas cosas que salían y la Paula comiéndome el morro.
—¡Pero qué coño sótano del Chasis, si ahí no hay ningún sótano, Kevin!
—Un sótano, hay un sótano con cuevas, colega, te lo juro, una cueva de la hostia, que me llevó la Paula, te lo juro por mis muertos.
—¡Pero si la Paula pasa mazo de ti!
—Ya, pero llovía de la hostia, unos truenos que te cagas, y me dijo "vente conmigo Kevin que tengo miedo" y se me puso cerca y sacó unas pastillas, unas rulas de flipar que me invitó, "toma ten", dijo, en medio la tormenta, nen, to mojaos dentro de una cueva, una cosa muy rara, y va y se saca los sostenes y las bragas, la Paula, y me los pone colgando, cada uno en una oreja, pero es que yo solo tenía ojos pa las tetas de la Paula, joder.
—Pero si la Paula es plana.
—Plana los cojones, los pezones, uf, no sabes tú lo que tiene ahí disimulao, pero es que luego la Fátima…
—¿Qué?
—No sé nen, pero había ahí, no sé tronco, pero le salió una cosa a la Paula, un cosa larga del coño… yo se lo quería chupar pero me apartó pa’tras y había… en el agujero de la pared, no sé, pero se oía la música maquineta de fondo, nen, pumba pumba, venga venga, y la Paula y la Fátima venga lengüetazos que yo qué sé qué me chupaban, nen, pero se me metían por to los laos, los bujeros, sí, por el culo, yo qué sé, no soy maricón pero buf, me puse en pompa, y decían “Súcubo Makineta”.
—¿Súcubo Makineta?
—Sí, algo así, y la Paula va y me agarra y me emplasta unos secantes, unos Wonder Woman, en el ojo.
—¿Eh?
—Sí, tío, un tripi en cada ojo, agarrao me tenía contra la pared, al lao de agujero, y la Fátima se levantó pa’ ayudar con los tripis en los ojos, y una me comía el morro, la lengua toa pa’abajo, garganta profunda, no sé cual, si la Paula o la Fátima, pero una m’agarraba y la otra me metía elesedé por los ojos, y había otra piba, nen, que no conocía, que me arañaba, ras ras, con ganas.
—¿Qué dices, macho, tas sonao?
—Qué coño sonao. Sucubus Makineta gritaba una y la otra movía las tetas y yo sentía un gustirrinín en el ojete… que no soy maricón, te lo juro, pero no sé, ahí la Paula y la Fátima y la otra, pelirroja, delgadita, to fina ella, una cosa delicá, d’otro mundo, con pequitas, tío, una piba… en el sótano del Chasis, lloviendo que te cagas, entonces… pum pum, jei jei jei, la musiketa, una cosa de su boca, la mía, la otra, ras ras, un bujero que no sé, macho, y una cosa larga que me daba la vuelta y se me metía y luego salía y la Fátima, que se partía, con la risita, y la pelirroja de las pequitas callada sin decir nada, pero no veas, me mataba callando, y los pezones de la Paula, qué daño, chaval, tú no sabes, como clavos la punta que hasta pinchaban y con sangre saliendo y la canción esa, la del jey jey tol rato, y había una pureta, una milf d’esas, mirando, en la cueva, con la musiketa petando de la hostia, jei jei súcubo, y la cosa esa larga que les salía de la boca por el culo me entró, tío, me entró y me corrí, un lefazo de la leche, nen, tú no sabes qué corrida, hace tres días y aún estoy que no m’aguanto.
—Estás sonao.
—No, macho, tú no sabes… salí con los tejanos manchaos de lefa y unos moratones de los chupetones de la Paula y de la Fátima mientras afuera llovía de la hostia, una tormenta que te cagas y luego…
—¿Qué?
—No m’acuerdo, pero he ido al médico. Mira estas manchas que m’han salío.
—Hostia, que asco.
—Pues duelen, y pican lo que no está escrito, hasta con un cutter me lo he querido sacar, y cada día son más grandes. La doctora me ha recetao un champú antiseborreico o no sé qué mierda, que me lave mucho dice, y que no tenga relaciones sexuales.
—¿Y cómo lo llevas?
—Paso, macho. ¿Te he dicho que el otro día la Nati y yo estuvimos ahí, dándole, la muy guarra me lamía las manchas esas que me han salío.
—¿Qué dices, nen?
—Sí, no sé que decía de la Fátima pero se reía y la lengua se le puso bífida, una cosa que te cagas del gusto de la hostia. Lo jodío es que la Nati luego va y se lió con el José, el novio de la Chari. Joder, cómo llueve, menuda está cayendo. ¿Y tú qué, tío?
—Pues desde hace una semana la Fátima y yo salimos juntos.
20.9.16
EL DISLATE
Lo mejor del dislate que ha provocado el pregón de Barcelona es que Javier Pérez Andújar vuelve a ser subversivo. Bueno, en realidad nunca ha dejado de ser el mismo que escribía en Flandis Mandis o Mondo Brutto, pero tener columna en El País puede provocar dudas si no se despejan leyendo lo qué escribe en ellas, que es acorde a eso que dijo de “ser escritor es ir contra todo y contra todos”; tampoco dejó de serlo por el Premio Ciutat de Barcelona que recibió con Trías de alcalde y un jurado donde había dos independentistas, una periodista catalana que no lo es (la vi en una lista de “malos catalanes”) y otros dos que no tengo ni idea ni quiero buscar porque estaría feo.
Lo perverso del dislate es que un Premio Ciutat de Barcelona se convierta en un pregonero ofensivo porque el alcalde no es el mismo y ahora tocan guerras culturales, que nunca son ecuánimes, las carga el diablo y no se salvan ni los títeres aunque lleven garrote.
Lo curioso del dislate es que por una vez que el pregón oficial se encarga a alguien que viene de la contracultura, el sistema organice un pregón alternativo a cargo de un cómico que lleva años en la tele pública. Esto lo digo por lo de alternativo, que lo de tener a un cómico de humor ofensivo (pero no contra todo y contra todos) me parece bien porque cuando sale el tema de Los límites del humor soy de los que defiende que se cocinen cristos, constituciones o de las muestra de mal gusto. Así que apechugo con ello y no hay contradicción porque cuando ese cómico (Toni Albà) llama al boicot contra una actriz (Carmen Machi) que ha firmado un manifiesto a favor de una España federalista (menuda reaccionaria, albricias) ahí no está ejerciendo de humorista incómodo. (Por cierto, es verdad, Javier Pérez Andujar también tuvo su sitio en una televisión pública, y allí hablaba de Philip K. Dick, de Lovecraft, del Quijote, de Tintín y de los tebeos de Bruguera. Era en un programa literario, el único programa sobre libros y lecturas al que fui fiel cada semana porque era el mejor programa. Hoy ya no hay programas literarios en la televisión pública, no queda ni rastro).
Lo que entiendo del dislate es que se pueda estar en desacuerdo con la elección. ¡Cómo no voy a entender eso! A mí no me gusta cuando la escogida es Núria Feliu y a otros no les gustó nada que lo fuera Pepe Rubianes.
Lo que no entiendo del dislate es que el honor del pregón no pueda recaer en el que para mí es el mejor escritor que hoy tenemos en Barcelona y cuyo tema principal es Barcelona (bueno, y los tebeos de Bruguera también), razón por la cual ganó el Premi Ciutat de Barcelona con el aplauso de todos.
Lo que me gustaría es vivir en un mundo sin dislate donde el mérito cultural primara sobre el ideológico, donde el honor del pregón pudiera recaer en alguien que escribe de maravilla sobre la ciudad y eso se comprenda aunque no se comparta, en donde se pueda reconocer a un buen escritor a pesar de que no te guste algunas cosas que ha dicho. Clint Eastwood y John Ford son grandes directores aunque sean de derechas, y Lovecraft me encanta aunque fuera un racista. Lo contrario está más cerca del hincha, que aplaude al defensa leñero propio e insulta al contrario, algo, por cierto, que explica que el PP siga siendo el partido más votado a pesar de la corrupción.
Lo que me aterra del dislate es que ser crítico e irónico con algo y manifestarlo públicamente merezca linchamiento e insultos terribles. A Pérez Andújar se le afea su apoyo a la comunista Marina Pibernat, vapuleada tras tuitear sobre un candidato de CIU: “Bonito ver a la derechona catalufa rajando de Ada Colau “. En defensa de la gironina, Pérez Andújar escribió “Lo que se le ha hecho a Marina Pibernat es propio de una sociedad represiva e intolerante, de un modelo de convivencia condicionada, que una parte muy activa y fanatizada quiere imponer a toda la población. Al acusar a Marina Pibernat de catalanofobia se reproduce una situación que recuerda las creadas por el ayatolá Jomeini, el cual acuñó el término “islamofobia” para blindar los desmanes de su régimen integrista.” Ofendió a muchos, aunque más que un insulto ahí veo un toque de atención, pero puedo comprender que haya enfadado. Lo que entiendo menos es el enfado por definir la Diada de 2015 como “Parque temático del independentismo”. ¡Qué tienen de malo los parques temáticos! Yo voy cada año a Port Aventura y me lo paso bomba.
Lo que he aprendido del dislate es que Pérez Andújar ha dicho lo que piensa mientras yo me callo demasiado porque prefiero vivir tranquilo. Me repugna el PP y el españolismo rancio, defiendo la inmersión lingüística y creo que los independentistas merecen un referéndum como Dios manda porque una reclamación ciudadana tan clamorosa les da derecho a ello. Pero yo no soy independentista, soy crítico con muchas cosas que lo envuelven y debería decirlo más a menudo, sobre todo cuando se manifiesta el lado oscuro del asunto o cuando parece que en vez de buscar un país nuevo "se quiere una Españita" (las comillas son porque la frase no es mía, se la escuche a un amigo... independentista).
Lo que más me jode del dislate es que Javier Pérez Andújar es amigo. Y lee tebeos.
(texto publicado en Facebook, 18/9/2016)
(texto publicado en Facebook, 18/9/2016)
24.3.15
EL VERMUT
Pues que Kiko Amat me citó el otro día en una tasca a mi elección para charlar largo y tendido sobre Mentiré si es necesario. Yo disfruté del encuentro mientras los botellines de cerveza se iban vaciando, y creo que el resultado salió de lo más divertido y se puede leer aquí, en Gent Normal. Es largo, pero creo que quienes gustan de lo mío sabrán apreciarlo.
También aprovecho para decirles que una na de mis dos lecturas favoritas del año pasado fue Mil violines y otras crónicas sobre pop y humanos (Random House, 2011) —la otra esta—, un libro que tuve en mis manos varias veces cuando salió pero que tardé demasiado en pillar —la clave, un amigo que me dijo lo mucho que lo había disfrutado y que él establecía un vínculo poderoso con mi libro—. La cosa es que al final fui a por él y me lo zampé en una ida y vuelta en AVE a Madrid, en un arrebato de gozo y gula lectora. Luego, al llegar a casa, me pase dos días escuchando los discos que comenta en el libro, un recorrido pop y biográfico alrededor de canciones, borracheras y melodramas juveniles de barrio. Vamos, que el vínculo está ahí, es cierto, pero es que Mil violines me pareció cojonudo e incluso me descubrió algún temazo que no conocía. Y el discurso se cierra con los Fleshtones, como debe ser, porque en la conga de la vida el que toca las maracas va delante.
18.10.14
CRÓNICAS DE SITGES 2014 (XXXVII): FILTH
Adaptación de una novela de Irvine Welsh, el autor de Trainspoting. Leí Escoria, que es como se tradujo aquí el título, cuando salió, es decir: hace más de 15 años. Pese a ese tiempo, aún permanecen en mi recuerdo algunos detalles y sensaciones —y no siempre puedo decir que sea así—. Por ejemplo, que la devoré fascinado por su protagonista mezquino, hijo de puta, soez y malhablado. También por su suma incorrección y por la descripción de una Edimburgo aterradora. Del mismo modo, aún recuerdo que el giro inesperado que propicia el desenlace me decepciono un poco. No esperaba que tres lustros después se convierta en película. Creo que gestiona mejor la transición hacia lo que no me convenció, pero claro, yo sabía. James McAvoy está estupendo en el papel de ese inspector de policía miserable, la escoria del título. Aún así, encuentro que la película divaga demasiado en su verdadera condición: uno no sabe si está ante un thriller que deviene trágico, una comedia negra o una sátira pasada de vueltas. Esa amalgama, en ocasiones, no funciona del todo bien.
15.10.14
MATARÉ A VUESTROS MUERTOS (+ EGO BONUS TRACK)
¡YA ESTA AQUÍ!
Por fin, que no me quedaban uñas que morder preso de impaciencia, mi nueva novela ha salido hoy a la venta y pueden comprarla en la web de Prosa Inmortal. ¡Qué digo pueden... DEBÉN comprarla! ¡Ficción pOp de derribo trepidante y febril por sólo 9 euros!
Creo que uno de los párrafos promocionales de la web la describe muy bien:
Mataré a vuestros muertos es una novela que transita al mismo tiempo los caminos del terror y del costumbrismo, del cine quinqui y del horror cósmico, el relato de fantasmas y el esoterismo chiflado nazi, y establece una panorámica (tan grotesca y deformada como fiel y auténtica) de Barcelona, de los años sesenta a la actualidad.
Yo sólo puedo añadir, de momento, que me lo pasé de muerte escribiéndola, que me salió una cosa muy loca, hija punk y descarada del pulp y el bolsilibro, y que estoy muy contento con el resultado. Además de la venta a través de la web de Prosa Inmortal, de momento también se puede encontrar en un par de librerías madrileñas : La Central de Callao y en la librería El Tranvía (C.C. Moda Shopping, Avda. General Perón, 40). Seguiré informando según aumenten los puntos de venta.
Por cierto, aprovecho para dejar por aquí la entrevista que me hicieron para el suplemento Tendencies de El Mundo del pasado jueves. El fotógrafo era muy bueno y por una vez venció mi fatal fotogenia. De voz ando mejor, como demuestra el audio de esta otra entrevista para el espacio de radio bilbaíno El rollo de Goio.
24.9.14
SÉ QUE PROVOCO IMPACIENCIA, PERO...
MATARÉ A VUESTROS MUERTOS
En absoluta primicia para todos ustedes, la impresionante portada que ha realizado Kano para mi inminente novela Mataré a vuestros muertos, que se presentará en Sitges el próximo martes 7 de octubre. Edita Prosa Inmortal, que hoy ha hecho pública la ilustración con las siguientes palabras:
"Portadón inenarrable, zafio y vulgar para retrato descarnado y barriobajero de una Barcelona sucia, decadente y lovecraftniana. ¡El debut en la ficción pura y dura de Daniel Ausente, que llegará en octubre para inaugurar nuestra colección de novela, BESTIAS PARDAS!".
Mi primera declaración sobre esta nueva obra:
"Me ha salido bastante salvaje la cosa".Espero que todos ustedes la compren como locos y me hagan, por fin, millonario. De momento lo dejamos aquí. Seguiremos informando.
28.6.14
ENTRAÑA AUSTRALIANA
Comentaba hace unas semanas que había tenido la suerte de encadenar la lectura de una serie de magníficos tebeos; y es una pena que me detuviera ahí, sólo en el primero de ellos, por culpa de mi desenfrenada vida de señor con rutinas cotidianas, porque algunas cosas hay que escribirlas desde el entusiasmo, que es una cosa que es mejor agarrar al instante, antes de que repose la pasión; luego, si ya, nos ponemos cerebrales.
Digo todo esto con Hechizo total de Simon Hanselmann de nuevo en mis manos para tocarlo, olerlo y releerlo, que además está editado con el cariño que pone Fulgencio Pimentel. Para el adicto a las crónicas generacionales desalmadas y salvajes que soy, esto es brutal. Droga dura. Así que hundo los brazos en mis entrañas en busca de ese entusiasmo y lo pongo sobre la mesa, y me tranquiliza pensar que los protagonistas de este tebeo entusiasmo, lo que se dice entusiasmo, no parecen tener mucho. Por eso son como son y viven como viven y yo los leo con el sentido del humor del revés, con la risa rara y los ojos muy abiertos.
Sobre la mesa tengo las entrañas a un lado y Hechizo total al otro; el teclado en medio. Por el rabillo miro esquinado la portada, que es la de la primera edición y que me provoca una reacción complicada de describir. Es una fotografía como de pesebre agrio, con rocas y matojos, y una cueva con cortina de la que sale una bruja dibujada, un poco monigote, que tiene la piel verde y la napia de la novia de Popeye, quizá un pelín más larga, pero una nariz de tebeo al fin y al cabo. Luego ya, para la segunda edición, el señor Fulgencio ha optado por un primer plano de la bruja con un gato que le tapa la nariz. Me parece bien: los que compran un libro por la nariz tienen la primera y los que son más de gatos la segunda.
En la portada de mi ejemplar hay un adhesivo que no molesta, que ya es decir, con una frase que reza lo siguiente:
“Un retrato generacional con pinceladas de Todd Solondz, Peter Bagge y Los Simpson. Drogas, sexo pocho, TV, tiempo libre. En Australia. Hoy”.Como descripción de lo que hay dentro es muy certera, y mira que es difícil, que yo llevo ya tres párrafos intentándolo y no hay manera. Lo de “Hoy”, pues eso, el presente. Con la nostalgia, cero tolerancia. El pasado es para viejos. Lo de Australia, pues al otro lado, boca abajo, en las antípodas, la tierra de Mad Max. Australia, ya saben, el destino de los indeseables que desterraba la pérfida Albión; con sus canguros, sus ornitorrincos, sus aborígenes y sus desiertos; también dicen que andan muy desequilibrados en el reparto de sexos, y digo yo que eso es algo que debe condicionar lo suyo.
Continuemos. “Tiempo libre”. Algo que todos queremos para perderlo. ¿Cómo? Lo sabes bien, pero por seguir con el guión: mirando la tele, follando sin ganas y tomando drogas porque algo habrá que hacer para matar el tiempo. Lo de pocho es muy importante, que conste, hay que destacarlo. Lo Pocho es la esencia de nuestro tiempo. Ni zombis ni hostias: Lo Pocho es el zeitgeist. Lo Pocho lo envuelve todo, hasta el sexo. Hoy, aquí y en Australia.
Pasemos al comodín de los críticos: citar referentes, que siempre vienen bien para que te hagas una idea. Los Simpson. Sí, claro, la brujita de la portada tiene la piel verde amarillenta y nariz de dibujo animado, pero aquí lo importante es el sofá. Muy importante, el sofá de los Simpson; pero no te pienses que todo son historietas de sofá, ni mucho menos. En Megg, Mogg & Owl, que es como se llama en su tierra austral la serie de historietas recogidas en Hechizo total, los personajes se mueven, que conste: hacia el videoclub, a pillar mandanga, a guateques caseros, a centros comerciales o para hacer el cafre por la calle en clave pocha. No nos paremos. Peter Bagge. Pues Odio. Qué te voy a decir, si con eso está dicho todo. Y acabo con el primero que ha puesto el Señor Pimentel en la etiqueta: Todd Solondz, el director de Bienvenido a la casa de muñecas o Happiness, con ese humor tan suyo, indigesto y de mal cuerpo, que te ríes por no llorar, que maldita la gracia que hace que te haga gracia. Por eso me he sacado las entrañas y las he puesto aquí al lado, que no quiero que en ellas se me entierre este entusiasmo porque es de los que merecen la pena. Un entusiasmo enorme. Australiano.
Y así, con el entusiasmo a flor de tripa te digo que Hechizo total de Simon Hanselmann va de jóvenes australianos, hoy. Una brujita gótica que vive con un gato que es su pareja, o al menos hacen lo que hacen los jóvenes de hoy, aquí y en Australia: sexo pocho. Y un búho antropomórfico al que le hacen unas putadas realmente jodidas pero que luego resulta que es el que más folla de todos. Y un hombre lobo que está loco, que es un destroyer suicida pasado de vueltas y que tiene una novia de colores purulentos. Y luego otro, moreno y con bigote, que viste como un mago y que es un triste. Y aunque parezca mentira todo esto es autobiográfico, y lo sé no porque lo diga Simon Hanselmann en esta entrevista, no, sino porque los personajes de Hechizo total sudan las gotas del sudor del comix underground, que son las gotas de sudor que Hergé siempre quiso hacer pero que dejó flotando sobre las cabezas. Aquí las gotas de sudor están en su sitio, muy bien puestas, perlas líquidas de mal rollo que gotean y bajan por la frente, que lo dicen todo y que a mí me entusiasman las entrañas.
19.11.13
SUPERHOMBRES, MIEDO, ASCO Y DROGAS
ECC ha recuperado en un volumen único la mítica primera serie del Marshal Law de Pat Mills y Kevin O’Neill: Miedo y asco. El recuerdo de aquel salvaje alegato contra los superhéroes me llevó directamente a la estantería para localizar, de nuevo, la anterior e inencontrable primera edición en castellano, que sacó Forum en 1991 como estreno por aquí del sello Epic que también la amparó en su publicación original. Era 1987 y corrían tiempos de ruptura en el mercado y la industria del tebeo de superhéroes norteamericano. Un año antes habían visto la luz el Watchmen de Gibbons y Alan Moore y el Dark Knight Returns de Frank Miller, con sus contenidos adultos y oscuros; y quizá sea esta fábula violenta, una bofetada cargada de ironía y mala leche contra el superhombre popular, la tercera pata sobre lo que se construyó lo que estaba por venir, para lo bueno y para lo malo. (...)
Este es el primer párrafo de la reseña de Marshall Law: Miedo y Asco que he publicado en Gencomics. Pueden seguir leyendo aquí (click).
Lo cierto es que me ha gustado regresar a un tebeo que tenía casi olvidado desde que lo leí y disfrutar de un demoledor ataque contra el género superheroico cuando no estábamos acostumbrados a ello. Ahora me llama la atención, por ejemplo, los muchos paralelismos que guarda con The Boys de Garth Ennis. También su clara condición de tebeo británico hijo directo de 2000 AD pese a que se trate de un proyecto al amparo del sello Epic de Marvel.
Por último, dado que la temática Heroes, Superhéroes y Drogas es uno de mis campos de interés y estudio, dejo aquí un demoledora viñeta, a toda página y que abre la cuarta entrega original, en la que Espíritu Público, inspirado en el arquetipo de Superman, se mete un chute de superesteroides en plan yonqui.
12.10.13
CRÓNICAS DE SITGES (VI): GREEN INFERNO
Al principio de este Infierno verde hay un chiste que resulta clave, un chiste sobre judíos cuya autora puntualiza luego: "soy judía, tengo derecho a hacerlo". A finales de los 70, como extensión del documentalismo mondo y del primer brote del cine de zombis, la explotación italiana se sacó de la manga un subgénero muy apreciado por los fans del gore sin escrúpulos: las películas de caníbales amazónicos. El subgénero tuvo obras maestras seminales del "celuloide encontrado" como la mítica Holocausto caníbal, películas tan salvajemente divertidas como Comidos vivos o Canibal feroz y hasta productos de vocación mainstream que acabaron en escándalo (La montaña del dios caníbal). Eli Roth, que ya mostró su cariño por esa época del cine italiano con Hostel, llevaba años queriendo llevar adelante un proyecto que rindiera tributo a esos caníbales amazónicos. La película empieza mal, con una estética casi de telefilme y un grupo de protagonistas bastante deplorable, pero cuando entra en materia, es decir, cuando irrumpe la tribu caníbal y empieza a hacer de las suyas, la cosa es tan excesiva y burra que uno acaba entregándose al festín con alegría. El tributo de Eli Roth reserva guiños para los clásicos del género y juguetea con desparpajo con la incorrección, lo zafio, el humor negro y, especialmente, la mezquindad ideológica; pero claro, eso resulta la mar de coherente porque el subgénero en sí ya era mezquino e inmoral por mucho amparo que buscara, algo que Green inferno también hace porque es un tributo sincero aunque gamberro. Eso sí, el tiempo no pasa en balde y aquí no hay maltrato animal y se refugia en el humor negrísimo, algo que la sordidez italiana nunca hizo. Como fan de aquel cine, he disfrutado mucho.
Zona de spoilers
Me gusta mucho esa sorna tremenda que supone que los activistas ecologistas, con sus camisetas de Salvemos el Amazonas, sean las víctimas de los caníbales (y al mismo tiempo de las multinacionales). También el accidente de avión, modesto en efectos pero muy bien resuelto. Y luego ese inteligente giro que supone, en un subgénero donde proliferaron las castraciones, llevar el tema al terreno de la ablación femenina.
22.7.13
5.7.13
19: EL NÚMERO DE LA MUERTE
Lo que viene a continuación puede cambiar nuestro sentido de la realidad. Bueno, tampoco nos pasemos. La bibliografía conspiranoica a mitificado al número 23 como el número paranoico por excelencia, pero su fama quizá sea inmerecida. Hoy he descubierto que el 19 es el número de la muerte. Todo comenzó cuando mi amigo, el Profesor Ernst Stavro Blofeld, envió un correo haciendo ver la fatal casualidad de dicha cifra en dos noticias de sucesos aparecidas en un mismo medio el mismo día.
Por sí sólo ya lo convertía en una macabra anécdota, pero intuía algo más, esa extraña sensación de que no podía ser casualidad, o de que la casualidad podía ser mayor, así que tras una intensa investigación de cinco minutos en Google comienzo a descubrir cosas extrañas, como que cada año, en septiembre, se estrella un aereoplano en el Nepal dejando 19 muertos.
Al descubrirlo, un escalofrío recorrió mi cuerpo, pero seguí investigando.
Ni siquiera las temperaturas escapan a la macabra regla: haga frío o calor, los muertos serán 19. También da igual si llueve mucho o hace mucho viento.
Ni siquiera en nuestro país podemos estar tranquilos. Ya sea e vacaciones de verano o en Navidad, los muertos en carretera serán 19.
Da igual el medio de transporte.
Incluso en medios de locomoción tan poco habituales como el transporte en globo.
Si las cosas explotan o se derrumban
Si la situación del país es de violencia
O si se trata de una fiesta.
Sea por lo que sea, el 19 es el número de la muerte. Quizá sea una cifra mediática, que lleva ese "Casi una veintena" como coletilla tácita. Quizá haga la noticia suficientemente grande pero no nos cause intranquilidad ni alarma o se trate de un protocolo secreto de la ONU para la cuantificación estimativa de toda tragedia. Tal vez se esconda detrás la mano negra de los científicos israelíes. O quizá sólo sea una funesta casualidad. No lo sé. Pero parece claro que cuando hay 20 personas, sólo puede quedar una.
Actualización: Ni siquiera los elefantes escapan a la maldición del 19
Por sí sólo ya lo convertía en una macabra anécdota, pero intuía algo más, esa extraña sensación de que no podía ser casualidad, o de que la casualidad podía ser mayor, así que tras una intensa investigación de cinco minutos en Google comienzo a descubrir cosas extrañas, como que cada año, en septiembre, se estrella un aereoplano en el Nepal dejando 19 muertos.
Al descubrirlo, un escalofrío recorrió mi cuerpo, pero seguí investigando.
Ni siquiera las temperaturas escapan a la macabra regla: haga frío o calor, los muertos serán 19. También da igual si llueve mucho o hace mucho viento.
Ni siquiera en nuestro país podemos estar tranquilos. Ya sea e vacaciones de verano o en Navidad, los muertos en carretera serán 19.
Da igual el medio de transporte.
Incluso en medios de locomoción tan poco habituales como el transporte en globo.
Si las cosas explotan o se derrumban
Si la situación del país es de violencia
O si se trata de una fiesta.
Sea por lo que sea, el 19 es el número de la muerte. Quizá sea una cifra mediática, que lleva ese "Casi una veintena" como coletilla tácita. Quizá haga la noticia suficientemente grande pero no nos cause intranquilidad ni alarma o se trate de un protocolo secreto de la ONU para la cuantificación estimativa de toda tragedia. Tal vez se esconda detrás la mano negra de los científicos israelíes. O quizá sólo sea una funesta casualidad. No lo sé. Pero parece claro que cuando hay 20 personas, sólo puede quedar una.
Actualización: Ni siquiera los elefantes escapan a la maldición del 19
2.7.13
DINAMICAS TÓXICAS
El Butano Popular se va de vacaciones y para despedir la temporada he escrito un texto generoso en drogas duras, punquis y tornados: La adicción de Mary Poppins. Pueden leerlo aquí.
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