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24.8.05

VIÑETAS DE LOS BALCANES : Los cómics sobre el conflicto de la antigua Yugoslavia (Parte Ocho)


Siempre había sido un tipo introvertido consagrado a explorar mis sueños y a meditar sobre mundos interiores; pero ahora concentro toda mi energía en tratar de entender el mundo exterior.
Aleksandar Zograf (Regards from Serbia II : Fin de siglo)

La última de las obras a comentar es la trilogía Regards from Serbia de Aleksandar Zograf, un autor claramente alternativo, de inquietudes cercanas a gente como Max, Julie Dourcet o Chris Ware. Zograf además es serbio, detalle éste que dota de relevancia a su visión de la tragedia. Es el punto de vista del otro lado. Sobre los serbios cae el peso de la culpabilidad mediática aunque la guerra no perdona a nadie.

Como he indicado, Regards from Serbia es una trilogía formada por los tebeos Cómo fui bombardeado por el mundo libre, Fin de siglo y ¿Vida en los Balcanes?. Casi como si fuera un blog impreso (repasándolos esta tarde la comparativa resulta aplastante), Zograf nos regala su diario personal del conflicto, iniciado en abril de 1999, mientras el autor ve caer las bombas de la OTAN sobre su pueblo, Pancevo, y que finaliza en verano de 2001, tras la caída del gobierno de Milosevic.

Un conjunto de reflexiones y vivencias expresadas siempre en una página de pocas viñetas. Escuetas e ilustradas de manera muy expresiva, a veces feísta, y donde la influencia de Crumb, una vez más, resulta evidente. A través de su enorme sinceridad e inmediatez, Zograf puede llegar a caer mal por su actitud de artista que intenta encerrarse en su caparazón. Pero en mi opinión, en realidad me cae mal porque es quien más se parece a mí. Su actitud me es cercana: un autor que gusta de hacer cómics sobre sus sueños, habitando en su mundo personal e introspectivo, que se ve arrastrado a la fuerza hacia la realidad, hacia los hechos históricos que suceden a su alrededor. Son muchos los demonios interiores a expulsar. Un punto de vista que quiere ser subjetivo y personal, encerrado y ajeno, a la postre tarea imposible porque la realidad de los hechos impone salir a la calle y hablar de lo que pasa fuera y no sólo dentro. Y de ese conflicto nace un gran cómic.

Ante la amenaza, los americanos reaccionaron de forma muy parecida a los serbios dos años antes, cuando sintieron la amenaza de los bombardeos norteamericanos. Todos formaron una piña y se entregaron a sentimientos nacionalistas.
Aleksandar Zograf sobre los atentados del 11 de septiembre (Regards from Serbia III : ¿Vida en los Balcanes?)

(Continua en Anexo I - actualización)

VIÑETAS DE LOS BALCANES : Los cómics sobre el conflicto de la antigua Yugoslavia (Parte Siete)


“¿No estás en plena zona guerra?” Recuerdo que le pregunté.
“Oh, no”, fue la respuesta casual de Darko, “la guerra está a 100 km. de aquí”
Conversación telefónica entre la editora Diana Schutz y el guionista Darko Macan (Introducción de Grendel Tales: Guerra de clanes)

Quizá a algunos sorprenda la inclusión de Guerra de Clanes, un tebeo ambientado en el futuro y no localizado en ningún lugar geográfico concreto; además de ser un trabajo producido para el entorno mainstream norteamericano, y sin ser un tebeo de superhéroes, formalmente está cercano a ellos, especialmente por lo que hace al personaje de Grendel, creado por Matt Wagner. El concepto de los Grendel Tales, a los que pertenece Guerra de clanes, es diferente. Situados siglos después de la muerte del personaje, la idea de su creador es que pueda utilizarse por aquellos que quieran hablar de la violencia institucionalizada a través de un tebeo de aventuras. Una de las propuestas vino a cargo de los autores croatas Darko Macan y Edvin Biukovic, magnífico dibujante éste último y desgraciadamente fallecido a los 30 años a consecuencia de un tumor cerebral.

Habrá una nueva guerra. Nunca falla. Todas las generaciones tienen una. Ya he tenido todas las que puedo soportar. Me voy””
Ivana, que se estrena casi al mismo tiempo como madre y viuda (Grendel Tales: Guerra de clanes)

Grendel Tales: Guerra de clanes son en realidad dos series limitadas (Diablos y muertes y La elección del diablo) relacionadas entre sí y ambientadas en un mismo futuro de corte apocalíptico. Un futuro en el que diferentes clanes (agramitas, savas, karantanis) llevan siglos enfrentados entre sí en una dinámica de poder y violencia. Como buen tebeo de género sirve a sus autores para hablar de lo que quieren. Su localización en un futuro irreal no impide que el conflicto de los Balcanes esté presente de manera clara a lo largo de toda la historieta. De hecho, es de lo que quieren hablarnos Macan y Biukovic. Lo que para alguno pueda parecer un defecto (relativo), su no vinculación directa, es en realidad virtud. Guerra de Clanes es un tebeo de aventuras, repleto de ritmo y agilidad, que no se queda en la mera ficción y recrea una enorme metáfora sobre los conflictos entre vecinos, una guerra eterna que sólo conduce a más violencia, es decir, una espiral del horror que no lleva a ningún sitio, donde ni siquiera tienen cabida el honor y la épica del guerrero. Y por supuesto tampoco el amor o la familia. Un absurdo en el que los contendientes ya no saben porqué luchan ni como empezó todo. Su lectura en clave balcánica es muy reveladora en ese aspecto. Y nada sutil: tan sólo hay que intercambiar los clanes por las diversas étnias enfrentadas en la realidad. Un gran tebeo.

(Continúa en Parte Ocho)

22.8.05

VIÑETAS DE LOS BALCANES : Los cómics sobre el conflicto de la antigua Yugoslavia (Parte Seis)

18 millones de personas en la miseria. Desplazados, apátridas nacidos en países que ya no existen, prisioneros liberados (...) y a estos desgraciados hay que sumar los desertores, delincuentes comunes, colaboradores y verdugos huidos.”
Mayor británico de las fuerzas aliadas en la zona, febrero de 1946 (El Decálogo IV: El juramento)

Hasta ahora todo han sido visiones de extranjeros, aunque opinan, adaptan testimonios e incluso visitan la zona en conflicto. ¿Y los autores de origen balcánico? Creo que el más interesante de todos es el esloveno Tomaz Lavric, también conocido por las siglas TBC. Ha tratado el conflicto en diversas ocasiones (Diareja) y lo seguirá haciendo (como verán en el anexo de actualización a este texto). Como TBC firma el dibujo de El juramento, cuarta entrega de El Decálogo, algo irregular serie francesa compuesta por historias auto conclusivas (algunas magníficas, otras flojas) que giran alrededor de una versión secreta y maldita del Corán. El Juramento está ambientado en la Yugoslavia saliente de la Segunda Guerra Mundial, pero a lo largo del relato se perciben los sucesos actuales. La guerra separa en diferentes bandos a un grupo de amigos de juventud; el odio y la venganza se imponen al amor y a la amistad. Pese a suceder medio siglo antes este álbum tiene presente que la misma lucha y los mismos resultados volverán a darse en el futuro.


¡Eh! ¡¿Cuál es el mejor grupo del mundo?!
¡Metallica!
¡Yeah! ¡Son de los nuestros! ¡Coño, estamos por todas partes!
Conversación a gritos entre bosnios y serbios en las trincheras del frente (Fábulas de Bosnia)

Pero al hablar de Tomaz Lavric es necesario detenerse en Fábulas de Bosnia; publicado en 1999, en mi opinión es el segundo gran cómic sobre la guerra de los Balcanes. El álbum se compone de diversos relatos, cada uno de ellos con el título dedicado a un animal (como las fábulas tradicionales) y con el nexo narrativo de un avión de las fuerzas de seguridad de la OTAN que sobrevuela la zona. Lavric adopta un punto de vista alejado de ideologías y se centra en los seres humanos. Son escasos los detalles que nos sirven para ubicar lugares o bandos de guerra. Todo un acierto porque las víctimas y sus verdugos están en todos los bandos enfrentados, e incluso en el exterior. El dibujo es expresivo, casi virulento y no exento de cierta poesía, donde el blanco y negro resulta tan arrebatado como impresionante.


A través de 84 páginas conoceremos personas anónimas que sufren la guerra: refugiados hambrientos que llegan al mundo occidental (y que como ya hemos visto en el Gorazde de Sacco son recibidos con desprecio; conoceremos periodistas que acuden a cubrir aparentes acuerdos de paz que, en realidad sólo sirven para ganar tiempo para la masacre étnica; políticos despreciables; niños que juegan y sueñan mientras los francotiradores afinan sus teleobjetivos. Destacan, en especial, las dos historias más extensas. En El Perro, un deficiente mental enrolado a la fuerza entre los chetniks destroza la teoría de la felicidad de los imbéciles (su condición mental no le sirve para desconectar de su condición de víctima) y su mascota, un pitbull, se convierte en todo un símbolo (terrible) de la salvaje vileza que le rodea. Diría que vileza (y maldad) inhumana pero la verdad es que si la provocan seres humanos es humana. El otro gran relato es El Mulo, situado en un frente de trincheras donde el fanatismo y el odio se anteponen a los puntos en común que tienen los contendientes de un lado y del otro de las zanjas.

(Continua en Parte Siete)

21.8.05

VIÑETAS DE LOS BALCANES : Los cómics sobre el conflicto de la antigua Yugoslavia (Parte Cinco)


Me gustaría que Gorazde desapareciera
Corresponsal norteamericano (Gorazde, Zona Protegida)

Hasta ahora me he centrado en los avatares de Ervin Rustemagic, en la ciudad de Sarajevo y en como sus faxes despertaron la rabia de algunos autores vinculados al conflicto por la amistad. Continuo con un autor de origen no balcánico que afronta el conflicto desde una perspectiva y un lugar muy diferentes: el norteamericano Joe Sacco y su Gorazde, Zona Protegida.

Joe Sacco, licenciado en periodismo por la Univeridad de Oregón, es todo un rara avis del medio, capaz de aportar una forma de hacer cómics muy alejada de los estándares habituales. Vinculado al cómic underground y alternativo norteamericano, lo que dibuja Sacco son auténticos reportajes periodísticos: en 1991 pasó dos meses en Gaza y Cisjordania y el fruto fue Palestine. Del mismo modo, a finales de 1995 visitó en cuatro ocasiones la ciudad bosnia de Gorazde y el resultado, Gorazde Zona Protegida, es quizás el mejor de los cómics aquí comentados.

La vinculación de Joe Sacco con el cómic underground norteamericano, ya sea por su dibujo caricaturesco (pero al mismo tiempo rico en realismo, en detalles, en claridad narrativa y de dibujo); o por la narración de tono autobiográfico (él mismo es uno de los personajes); o por una visión mordaz que rehuye victimizar a los protagonistas, mostrándolos también con sus miserias y expresando con sus caras mil y un sentimientos. Ambigüedad y patetismo propios de una generación de autores norteamericanos (Peter Bagge, Joe Matt) que tienen en su maestro al genial Crumb.


Cuando los serbios llegaron a unos 50 metros de nosotros, reconocí a mis vecinos
Izet, superviviente de la primera ofensiva serbia (Gorazde, Zona Protegida)

Si bien Palestine resultaba algo tosca, las 227 páginas de Gorazde componen una obra redonda, un gran documental sobre una de las zonas de guerra más castigadas (pese a ser zona protegida, atroz paradoja que no deja en buen lugar de las fuerzas diplomáticas internacionales). Como todo documental, no está exento de subjetividad (donde se planta una cámara la realidad cambia, por mucho que nos hayamos acostumbrado a creer en lo contrario, que la realidad es lo que vemos proyectado). Sacco lo sabe y pronto deja claro que los testimonios incluidos no tienen que ser completamente veraces. Queda a juicio del lector pulir las posibles exageraciones (aunque la verdad es que las noticias posteriores parecen dar la razón a los habitantes de Gorazde que pululan por este album.

Sacco recorrió la zona azul entre Sarajevo y Gorazde y convivió con sus gentes cuatro meses, los que iban desde una tregua en la cuerda floja tras cuatro años de asedio hasta los acuerdos de paz de Dayton. Estructurada en capítulos de variada longitud, la fluidez de lectura no se ve alterada por una narración que retrocede y avanza en el tiempo conformando tres bloques temáticos diferenciados, algo que también sucedía en el Sarajevo-Tango de Hermann. Por un lado hay una concisa explicación histórica que sintetiza diversos ensayos y la cronología periodística del conflicto. Otro bloque de historias se centra en el asedio de la ciudad y en las diferentes ofensivas serbias contra la misma; estos hechos narrados por las propias víctimas resultan espeluznantes, ejemplos de sinrazón, odio y violencia étnica, especialmente aquellos testimonios que hablan de vecinos de toda la vida convertidos en asesinos, de niños que han ido a cenar a una casa y que de mayores le han prendido fuego.


También hay sitio para detalles sociales más anecdóticos que describen las contradicciones de la naturaleza humana, como ese desprecio con el que los ciudadanos de la antes cosmopolita Sarajevo reciben a sus hermanos rurales, a los refugiados de Sbrenika, Mostar o Visegrad. Gente de pueblo, ruda y nada moderna que para los urbanitas bosnios encarnan una guerra que no entienden; los refugiados, a su vez, recuerdan que son muchas las décadas de odio étnico. Los habitantes de Gorazde saben que el horror no es nuevo e intuyen que se repetirá en el futuro.

¿Si vuelve (a Gorazde), ¿Sería posible? ¿Podría comprarme unos Levi’s en Sarajevo? Unos 501 originals, tengo el dinero. Pero tienen que ser originals
Emira, superviviente de 18 años, a Joe Sacco (Gorazde, Zona Protegida)

Siendo esos bloques magníficos, lo mejor del álbum es el tercer bloque temático: las historias en las aparece el propio Sacco junto a sus nuevos amigos bosnios. Aportan una visión a la vez tierna y desvergonzada; el mismo autor somete su propia caricatura a lo patético: ¿quién es él para mirar con mofa a algunas de las personas retratadas? ¿O para ponerse las botas devorando la comida que le ofrecen unos refugiados que lo tratan a cuerpo de rey?.

Es Gorazde una obra coral plagada de entrañables personajes: Mela, el niño que busca el contacto físico hasta la extenuación (“quería mezclarse conmigo, tomar mi lugar”); el entrañable Rikki, siempre cantando a grito pelado clásicos del rock norteamericano; Emira, Nudjema y Sabina, las muchachas veinteañeras que sueñan con pantalones Levis originales y hubieran sido carne de discoteca si no fuera por la guerra y porque en las pocas fiestas que se celebran están siempre las mismas caras. Y es que otra de las revelaciones de la obra está ese chip humano que busca la normalidad y que se intuía en Fax from Sarajevo, el huir de los problemas y distraesre con una cerveza o una película de Chuck Norris deseando que ese momento de distracción no termine nunca o, cuando lo haga el horror también se haya acabado.

Y, sobre todos los personajes, Edín, el guía, un estudiante convertido en soldado en un frente que es la verja de su casa. Edin ha visto su vida descomponerse y que, como dice al final cuando la paz parece estable, no quiere “una casa bonita o muebles bonitos: al final es probable que todo quede destruido”.

(Continua en parte seis)

18.8.05

VIÑETAS DE LOS BALCANES : Los cómics sobre el conflicto de la antigua Yugoslavia (Parte Cuatro)


En este momento se oyen los cañones que bombardean la ciudad desde las montañas circundantes, y un abundante fuego de ametralladoras. De algún modo, nos hemos acostumbrado a vivir con ello”.
Ervin Rustemagic en un fax a Muriel Kubert (Fax from Sarajevo)

Otro de los autores que recibía los faxes de Ervin Rustemagic era Joe Kubert, todo un clásico del cómic norteamericano. Polaco emigrado a los EE.UU. cuando sólo era un recién nacido, Kubert fue un dibujante precoz que en plena adolescencia ya trabajaba en la industria como aprendiz en un estudio. Su dibujo vigoroso y ágil, de narrativa impecable y precisa, de dramáticas composiciones y héroes musculosos de facciones duras, lo entronca estilísticamente con una tradición de tebeos de aventuras en la que encontramos nombres que van de Milton Caniff a John Buscema. De entre su vasta producción, buena parte realizada para la DC Comics (Batman, Flash, Hawkman) destaca su enérgica visión de Tarzán y un par de cómics bélico que se alejaban del estereotipo para contar historias no siempre agradables: Enemy Ace y, especialmente, el Sargento Rock.

Además de varias novelas gráficas de interés (una de ellas, Abraham Stone, producida para la agencia de Ervin Rustemagic) otro de los grandes logros de Joe Kubert fue la fundación en 1976 de la primera escuela norteamericana dedicada a la enseñanza de la narrativa gráfica, The Joe Kubert School of Cartoon and Graphic Arts. Tampoco podemos olvidar que dos de sus hijos. Adam y Andy, han seguido los pasos de su padre y son, en la actualidad, importantes dibujantes para la Marvel.

En 1996 Kubert convirtió los faxes de Rustemagic recibidos en la novela gráfica Fax from Sarajevo, el relató de la lucha del editor balcánico y su familia por sobrevivir. Reproduciendo muchas de esas misivas desesperadas en los que se da cuenta, por ejemplo, de la limpieza étnica o de la presencia de francotiradores. Las senciones plasmadas son muchas. La angustia, las crisis nerviosas, los arriesgados viajes al centro de Sarajevo en un coche protegido de los francotiradores con placas de metal y, curiosamente, comic-books; la destrucción de todo su trabajo, de sus oficinas, de los originales que guardaba; el horror de la guerra y esa extraña sensación que debe ser acostumbrarse a sus sonidos, un chip supongo que indispensable para no enloquecer que muestra los extraños recursos del cerebro humano; los infructuosos esfuerzos diplomáticos de sus amigos (Hermann, Hugo Pratt, el mismo Kubert). Una aventura que nadie querría vivir en la que, con razón, la figura de Rustemagic a menudo se idealiza y luce el aspecto viril de los héroes de Kubert.


En comparación con la obra de Hermann, Fax From Sarajevo resulta más inocente, quizás más del gusto norteamericano; a menudo recuerda el cine de Frank Capra o denota la huella del mejor Will Eisner en alguno de sus dibujos de seres humanos desamparados. Aunque tampoco estamos ante un tebeo perfecto, a cambio trasciende pasión y resulta una lectura francamente interesante.


Continua en Parte Cinco

16.8.05

VIÑETAS DE LOS BALCANES : Los cómics sobre el conflicto de la antigua Yugoslavia (Parte Tres)

Si alguien estuviera matando pingüinos tal y como los servios matan al pueblo bosnio, el mundo habría intervenido ya para tomar medidas rápidas y severas”.
Ervin Rustemagic en un fax a Joe Kubert (Fax From Sarajevo)

Ojalá Sarajevo-Tango no hubiera existido”.
Hermann en su página web

El dibujante y guionista belga Hermann Huppen (más conocido con el Hermann a secas con el que firma sus obras) es uno de los grandes nombres del cómic de aventuras franco-belga (y eso es mucho decir). Tras las estupendas aventuras de Bernard Price (con guiones de Gregg) y ya como autor completo, desvelaba su interés por plasmar aspectos poco agradables del ser humano mostrando el poder como fuente de destrucción (en la saga Jeremiah, una especie de western futurista) o las miserias de la que posiblemente sea la Edad Media más real jamás dibujada en un cómic (Las torres de Bois-Maury).

Hermann recibió durante casi dos años los faxes de su representante y amigo Ervin Rustemagic; realizó mil trámites burocráticos para sacarlo de Sarajevo, implicándose en la tragedia. Cuando su amigo había conseguido salir de la ciudad, siguió comprobando como la guerra y el horror se prolongaba en el tiempo mientras las potencias occidentales mostraban la más terrible de las inacciones: aquella que por no hacer nada provocas el sufrimiento de miles de personas.

En octubre de 1995, harto de ver como el horror continuaba, publicó Sarajevo-Tango; envió copias de su obra a cientos de políticos, periodistas y personalidades internacionales (entre ellos el entonces presidente Felipe González o el rey Juan Carlos) y cedió todos los derechos a la agencia del en ese momento refugiado Rustemagic, la Strip Art Features.

Sarajevo-Tango no es una obra perfecta ni el mejor trabajo de Hermann. Es lógico si pensamos en la implicación personal del autor con los hechos que describe. Sale del estómago. Es un grito de rabia e indignación claro y conciso que se mueve a tres niveles muy diferentes y por ello no es todo lo compacto que se espera del creador de Las torres de Bois-Maury (y vuelvo a repetir quwe no tenía porque serlo). Por un lado, el vehículo narrativo de la historia: la aventura de un mercenario que acude a rescatar a una niña. El nudo argumental y vehículo que transporta al lector a una ciudad sitiada durante años. El héroe es, de hecho, un personaje amoral, que se mueve por dinero pero que al final reacciona. Por otro lado, la plamación del horror para sacudirnos del letargo, mostrando la limpieza étnica o la presencia de los miserables francotiradores; Hermann lo consigue gracias a sus magníficos dibujos y a sus geniales colores cargados de atmósferas impresionistas.



El tercer nivel, del que carecen el resto de obras aquí comentadas, es salvajemente paródico. Hermann se explaya y ridiculiza las fuerzas internacionales: los cascos azules llevan barretina de pitufo; la sede de la ONU es un enorme queso de Gruyere; sobre Sarajevo vuelan globos con la forma del dedo acusador del presidente de la ONU, Boutros-Ghali, globos que se deshinchan con facilidad. Mención especial merece una escultura que muestra las naciones europeas en precario equilibrio alrededor de una bandera de la UE que luce en su centro un fláccido pene (al que le faltan los cojones).

Sarajevo-Tango es un cómic que juega sus mejores bazas como vehículo de protesta. Y protesta con fuerza. Nadie escapa al ridículo por sus faltas y debilidades respecto a la tragedia, ni siquiera la clase media de las democracias occidentales (o sea, nosotros) más preocupados por reunirnos delante del televisor para ver un partido de fútbol. Desde luego, no deja indiferente y ese era el objetivo del autor. No podemos pedir más pues somos nosotros quienes hemos de aportar la reflexión que esta obra merece.


Continua en Parte Cuatro

VIÑETAS DE LOS BALCANES : Los cómics sobre el conflicto de la antigua Yugoslavia (Parte Dos)

Decía que se llamaba a sí mismo Arkan por un mago que aparecía en una tira de cómics que leía de niño”.
Aleksandar Zograf refiriéndose al criminal y genocida Zeljko Raznatovic (Fin de siglo)

Otro factor del porqué de estas obras es la existencia de una cultura historietística en la zona. Se explica así que se reúnan aquí títulos de calidad realizados por croatas (Grendel Tales: Guerra de clanes), eslovenos (Fábulas de Bosnia) o serbios (Regards from Serbia) o que partan de los avatares de un editor de cómics bosnio (Sarajevo - Tango, Fax from Sarajevo).

En 1983 el fascículo número 47 de La Historia de los Cómics (Toutain Editor) incluía el texto La Historia de los cómics yugoslavos, escrito por la que era el editor yogoeslavo más relevante: Ervin Rustemagic. En este artículo explicaba cómo sus compatriotas crecieron devorando tebeos populares pese a que la mayoría eran importados; destacaba a los precursores, a los que fueron sus clásicos del periodo de entre guerras y finalizaba hablando de lo que entonces era una prometedora cantera de jóvenes autores. Sin ir más lejos el excelente Mirko Ilic se había convertido, por esos años, en un nombre habitual en las revistas de Toutain (1984, Comix Internacional).

Pero mejor no perder el hilo y regresar a la figura clave: Ervin Rustemagic. Nacido en 1952 en las afueras de Sarajevo, en 1972 fundó la revista Strip Art (por la que en 1984 obtuvo un premio Yellow Kid del certamen italiano de Lucca) y se convirtió en reputado editor y representante de autores no necesariamente yugoslavos. Con su agencia, la Strip Art Features, produjo obras de Hugo Pratt, Joe Kubert o Hermann y en la actualidad sigue siendo el representante de este último, ha impulsado la serie de televisión basada en Jeremiah y, por ejemplo, es el responsable de los derechos de Bonelli, la editorial de cómics más importante de Italia, para el extranjero.



Los serbios han quemado los edificios donde estaban mis oficinas y no ha quedado nada en pié. (...) Lo orgulloso que estaba de mi original de 1956 del Principe Valiente dedicado personalmente por Foster, y de los otros doce mil originales que guardaba
Ervin Rustemagic en un fax a Joe Kubert (Fax from Sarajevo)

La mala fortuna quiso que Rustemagic se encontrara en Sarajevo, junto a su mujer y sus dos hijos, cuando en abril de 1992 el ejercito serbio-bosnio inició la ofensiva y el asedio a una ciudad emblemática y moderna que quedó incomunicada y era bombardeada con asiduidad mientras los francotiradores chetniks llenaban de terror sus calles. Así, un agente de autores consagrados del mundo del cómic vivió buena parte del horror de una urbe sitiada: hambre, bombardeos, miedo por su familia, pánico. Un hombre normal, con una vida rica y fructífera (que casi desconocía su pertenencia a la etnia musulmana de Bosnia) viendo como todo se desmorona a su alrededor de la peor manera posible.

Ervin Rustemagic gritó, fuerte y de la única manera que podía hacerlo. Su aparato de fax se convirtió en un objeto muy preciado, su vínculo con el exterior y la única forma de expulsar los demonios (que ni eran suyos ni interiores). Cada vez que encontraba una línea de teléfono útil lo aprovechaba para enviar faxes a sus amigos; y así autores de la talla de Hermann o Joe Kubert se convirtieron en testigos casi director al recibir con regularidad testimonios de primera mano de un amigo aterrado tras una muralla de muerte y destrucción. Hicieron lo imposible para sacarlo de allí y expresaron su rabia como mejor sabían: con tebeos.

Parte Tres

15.8.05

VIÑETAS DE LOS BALCANES : Los cómics sobre el conflicto de la antigua Yugoslavia (Parte Uno)



“¿Y esto? Son comic-books...”
No se ría, es protección añadida. Dos o tres ejemplares paran una bala o un trozo de metralla
Un doctor del Hospital de Dobrinja a Ervin Rustemagic (Fax From Sarajevo)

Antes de empezar conviene indicar que no es este texto un detallado análisis de los sucesos históricos. Los hechos los encontrarán mucho mejor explicados en algunas de las obras que aquí se comentan y, sobre todo, encontrarán los sentimientos generados por una tragedia bélica fraticida. También deseo que la pasión que siento por un medio, el cómic, sirva de excusa de la tragedia. Por mucho que la respuesta de muchos al conocer de qué iba este artículo haya sido: “Ah, pero... ¿Hay cómics sobre eso?”. Y tanto que los hay, y, encima, todos destacables; pero eso no significa que se pretenda reivindicar la historieta en última instancia. Preferiríamos que no existieran esos buenos tebeos a cambio de que la guerra de Bosnia tampoco.

La existencia de cómics que versen sobre las violentas guerras de secesión en la que fuera la república federal yugoslava y sus terribles consecuencias en la población civil (da igual el bando) no son una anécdota en medio de la industria del cómic. Existe toda una tradición de historietas que hablan de la vida y las miserias del ser humano, de la guerra, de la crueldad. Algunos ejemplos clásicos o recientes: el premio Pulitzer Maus de Art Spiegelman (sobre el holocausto judío), Paracuellos de Carlos Gimenez (los orfanatos de la posguerra española), Persépolis de Marjane Satrapi (la revolución islámica iraní) o el Hiroshima de Keiji Nakazawa. Tampoco debemos olvidar que cualquier tipo de cómic (o película, o libro) contiene varios niveles de lectura y lo que en apariencia es mero entretenimiento puede tener un enorme interés (sociológico, político, cultural). En términos históricos y sociales hasta el Sargento Furia y sus Comandos Aulladores tienen su interés.

Pese a ello, lo cierto es que son unos cuantos los títulos que nos transportan a los horrores de la limpieza étnica y la violencia entre vecinos que se produjo a lo largo de la década de los 90 en el corazón de Europa. ¿Por qué esta profusión?. No sirve que la zona fuera un buen marco para la aventura (la Sildavia de Tintín, la Latveria de la Marvel). Es anecdótico. En esta riqueza de títulos confluyen, al menos, dos factores: la existencia de una cultura historietística en la zona y la proximidad, no sólo geográfica.

Bombardeos invisibles de la OTAN, cientos de miles de refugiados, dictadores dementes, avances del ejército, explosiones, propaganda, mentiras... ¡Hey! ¡Que alguien me despierte! ¡Yo lo único que quiero es sentarme a dibujar mis patéticos tebeillos!”
Aleksandar Zograf (Como fui bombardeado por el mundo libre)

Acomodados en nuestro sillón del privilegio económico los desarrollados países vecinos habíamos olvidado que esa zona había sido punto de encuentro de etnias, nacionalismos y religiones. El nuevo mapa tras la Segunda Guerra Mundial distrajo nuestra atención hacia otras zonas y olvidamos las disputas entre chetniks (nacionalistas serbios), ustachis (fascistas croatas), partisanos, musulmanes. Pensábamos, como buen aparte de su población, que la nueva Yugoslavia que dejaba Tito había sido un modelo válido para pacificar la zona. A principios de la década de los 80 tenían una aparente apertura democrática, una economía que permitía la existencia de una clase media como la nuestra (consumismo, televisión, fútbol, música pop), rivalizaban con España como potencia turística, y hasta se celebraban en 1984 unas Olimpiadas de Invierno en Sarajevo. Así, la cercanía física lo era también social, mental. Los yugoslavos tocaban con las manos la comodidad occidental cuando se abrió la caja de los trueno secesionista y tras la guerra serbocroata estalló la guerra en Bosnia oriental y los demonios de la sinrazón y el exterminio camparon sus anchas. Mientras, nosotros, sentados en nuestro sofá, ni reaccionábamos ni protestábamos a nuestros inermes líderes por la matanza de inocentes. Y eso que el horror no provenía de un exótico país con el que no se tenían demasiados vínculos culturales, e incluso atacaba el más sagrado de nuestros valores (y defectos): la comodidad. Nuestros vecinos de escalera pueden pelearse todo lo que quieran pero en silencio; una forma de vida ideal; pero las guerras nunca son silenciosas. Los más comprometidos, inquietos o informados protestaron. Algunos de ellos expresando su ira en un tebeo.



Continua en Parte Dos

VIÑETAS DE LOS BALCANES : Los cómics sobre el conflicto de la antigua Yugoslavia (Prefacio)

En diciembre de 2002 el editor de la revista Alecta me encargó un texto para el primer número de la revista homónima. Me lo pidió sobre tebeos, pero que fuera fuera serio y que a ser posible tocara temáticas sociales y políticas. Tras cabilar unos cuantos días decidí que analizar los cómics que, de una manera u otra, se aproximaban al conflicto bélico de la antigua Yugoslavia era algo que estaba ahí, esperando a ello. Tras releer todos los álbumes implicados que corrían por casa, me puse manos a la obra y en marzo de 2003 aparecía publicado tras un mes de trabajo.

Durante el proceso de elaboración, cuando buena parte del texto estaba ya escrito aunque no repasado, descubrí que me estaba pasando mucho del espacio asignado. No había posibilidad de aumento de páginas, así que decidí guardar lo escrito y pulir aún más el escrito para reducirlo a la mitad, y aún así la parte final se resintió de ello. Los últimos tebeos tratados tenían menos espacio que los primeros y al mismo tiempo yo era incapaz de reducirlo aún más. Cuando llegue a esa parte seguro que se dan cuenta.

Guardaba la vieja versión en el disco duro esperando a que me viniera en gusto repasarla y colgarla en el blog por entregas. Un director’s cut o así. Lo que pasa es que comparando ambos textos se constata que el proceso de reescritura mejoró lo primigenio. Suele pasar. Así que, pensando en qué hacer con él de cara a su publicación en el Blog Ausente, y con el deseo de que tampoco me diera demasiado trabajo (me quedan diez días de vacaciones pero como doña absenta trabaja ejerceré de padre full time), me voy a limitar a colgar lo que se acabó publicado con el añadido de algunos párrafosprocedentes de la versión extendida, y procurando pulir para que no se note demasiado el corta y pega.

Durante los próximos días van a ir apareciendo las diversas partes que conforman el texto. Aún no se cuantas. Seis o siete supongo. Por otro lado, sin que esto interrumpa cualquier otro tipo de post que me apetezca escribir, como la recuperación del repaso a la filmografía godzillesca allá por donde la dejé hace ya, ai, dos meses. O el simpsonario, claro. Y es que los habituales de este Blog Ausente se van a encontrar con un texto que, por fuerza, carece del humor con que me gusta tratar los temas ausentes habituales. Bueno, la intención siempre ha sido hacer algo lo más heterogéneo posible.

Así que ya saben que van a poder leer durante los próximos días, sin prisa y con pausas. Un texto sobre cómics que hablan de la cruda realidad desde perspectivas, ya verán, diferentes. También creo que puede ser de interés para estudiantes vagos que no sepan sobre qué hacer un trabajo para la escuela. Je. Je. Je. Tan sólo un aviso más. Es un texto escrito en enero de 2003, hace ya más de dos años y medio. Tras su publicación ha aparecido algún tebeo más que ahora tendría cabida. No voy a tocar las tripas del texto para actualizarlo sino que redactaré un epílogo sobre ellos. No creo, pero, que los relea. Así que será un epílogo somero para que quede constancia. Y eso es todo. Espero que les guste.

Parte Uno
Parte Dos
Parte Tres
Parte Cuatro
Parte Cinco
Parte Seis
Parte Siete
Parte Ocho
Annexo I (Actualización)
Annexo II (Tebeografía)

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