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30.12.13
COMENTARIOS DE REPRONTO
Desde el primer día he dedicado atención inmediata a la divulgación de las geniales Reflexiones de Repronto. Esta temporada he fallado, y eso que suponía su regreso tras un año de ausencia. Tras anunciar el primer episodio, no hice lo suyo con los siguientes, básicamente porque estaba metido de lleno en otras cosas y este blog acusó el esfuerzo. Decidí esperar al siguiente para divulgar dos de golpe y quedé atrapado en un bucle diabólico, porque cada Repronto merece un comentario atinado y no encontraba el hueco. Como no estoy dispuesto a despedir el año de esta manera, ya es hora de cortar con lo sano y recuperar el tiempo perdido comentando, de repronto, las últimas entregas allá por donde las deje.
Capítulo 50 : Gatitos.
Antes que nada, véanlo.
Es quizá el más genial de los que llevamos de temporada. Esto lo digo ahora porque los estoy volviendo a ver cronológicamente y no dudo que cuando vea el siguiente piense lo mismo y haya un conflicto. Y no me refiero a ello porque tome una sorprendente señal de nuestro tiempo, los vídeos de gatitos, y para explicarlos acuda a algo tan asombrosamente equidistante como los… (EMPIEZAN LOS SPOILERS!) … dictadores. No, lo que me parece brillante de este Repronto es que lleva a los gatitos, epítome de Lo Mono, al terreno de Lo Monstruoso, que como saben es algo de mi máximo interés, uno de mis temas preferidos, entre otras cosas porque los monstruos encarnan, a su vez, los miedos del ser humano y al mismo tiempo le fascina (de ahí el éxito del terror como género) y porque toda sociedad tiene su monstruo. En la nuestra, hoy, el único rival de los gatitos serían los zombis. Muy monos ambos. Por acabar, está ese concepto de “nuestros monstruos” que no puedo dejar de relacionar con el “One of Us” de esa obra maestra de Lo Monstruoso que es el Freaks de Tod Browning.
Bola Extra: Edison, que era un villano, también se avanzó a su tiempo con sus gatitos boxeadores de 1894.
Capítulo 51 : La imagen real
Antes que nada, véanlo.
Aquí estamos ante otra pirueta de rabiosa actualidad con la Marca España, ese concepto que se torna irreal cuando choca con La Realidad. Esa existencia de realidades paralelas y contradictorias, ideales y verdaderas, es muy de Philip K. Dick y también muy de nuestro tiempo, con conceptos como la realidad virtual o el auge de la No Ficción, una etiqueta engañosa porque la No Ficción puede ser perfectamente una Ficción.
Más allá de este comentario, y entrando en lo que es la maquinaria con la que trabaja el Dr. Repronto, en esta ocasión el giro inesperado, aquello que irrumpe en mitad de su disertación como iluminación inaudita, y me refiero a los…. (EMPIEZAN LOS SPOILERS!) …musicales de los países del Este, tras el viejo Telón de Acero, era algo que estaba en manos del Doctor desde la primera temporada o casi. El tema salió repetidamente en los brainstorming a los que me somete y ahí estaba, dando vueltas buscando su Repronto, porque estaba claro que explicaban algo pero aún no sabíamos qué.
Capítulo 52: Dinero de Contienda
Antes que nada, véanlo.
En esta ocasión el Doctor se centra en el conflicto como elemento clave de la televisión moderna. El mal rollo es mediático y ocupa el prime time. El Doctor acude al fútbol como bisagra, pero desgraciadamente es dinámica faltona ha dado también el salto al debate ideológico, hoy inexistente porque utiliza las mismas monedas de cambio que se señalan en esta Reflexión de Repronto. Y luego está lo del Respeto, hoy tan en boga, un concepto que me hace mucha gracia porque yo lo descubrí con Aretha Franklin y los Blues Brothers.
Capítulo 53: Figuras y Princesas
Antes que nada, véanlo.
El Doctor Repronto se aproxima de nuevo a Lo Mediático y lo hace por la puerta grande, con su máximo exponente: Belén Esteban. Utilizando estas dos figuras dibuja un concepto que me resulta fascinante y que resume en la frase… (EMPIEZAN LOS SPOILERS!) … “porque si nuestro día a día es Tele 5, la reconstrucción de la historia tomará imágenes de La 2”. De ahí salta a lo que conocemos como Montaje del Director para desvelarnos eso que ya sabemos: que la Historia, como reconstrucción del pasado, es sólo reescritura, en una aplicación práctica del choque de realidades que vimos en el capítulo 51, comentado un poco más arriba. La grandeza del Doctor Repronto es que para explicarlo de manera clara acude a Belén Esteban y Marichalar, algo que ningún historiador se atreverá a hacer nunca.
Capítulo 54: Persona
Antes que nada, véanlo.
El gran hallazgo de este episodio es la exposición de lo que llama El conflicto Lois Lane y del uso de una figura de ficción y de la cultura pOp, la novia de Superman, para establecer un choque entre ética y moral que se resuelve por la vía del “todos somos humanos”, una idea que apela al sentido común pero que, ay, sirve para perdonarlo todo.
Especial Medieval
Antes que nada, véanlo.
Sobre este Repronto especial Navidad, con su violoncelo, su disfraz y el asombroso vínculo que traza solo puedo decir una cosa: ES UNA PUTA GENIALIDAD.
18.10.12
LA VERDADERA HISTORIA DEL POP. CAPÍTULO 32
Esta mañana leía al Capitán Urias (otra persona sabia) sobre el estreno de su documental Songokumanía: el big bang del Manga, dedicado al fenómeno Bola de Drac y el tipo de proyecto que me interesa sobre cultura pOp. Mirando el trailer que se incluye en dicho post, enseguida mis ojos repararon en el titular de una noticia sobre el escándalo generado y la habitual reacción política. Así que como es habitual en esta casa enseguida me he lanzado hacia la Hemeroteca de La Vanguardia, que en su edición del viernes 11 de agosto (sí, ese mes) de 1995 publicaba la noticia que les reproduzco a continuación.
Tras leer la vieja noticia lo primero que he pensado ha sido: "mira, en cuatro días los niños a quienes querían prohibir Bola de Drac le entregarán la mayoría absoluta en el Parlament". Afortunadamente, Paco Alcázar ha venido al rescate para señalar la verdadera noticia importante publicada en esa página de La Vanguardia.
24.3.12
HEIDI, FRANCO Y EL NACIMIENTO DE LA CULTURA DE LA TRANSICIÓN
La segunda de las jornadas de charlas y conferencias realizadas con motivo de la exposición Proto Anime Cut dedicó su segundo bloque a hablar de la prehistoria y éxito (hoy nostálgico) del anime en España. Alfons Moliné, probablemente la persona que más sabe de estas cosas, explicó una anécdota que me pareció sumamente bella y muy sugerente.
El sábado 21 de junio de 1975 fue una fecha importante para la historia de la cultura popular española. A las 15:30 del mediodía, tras el telediario, comenzó la emisión regular de la serie de animación japonesa Heidi. Digo lo de regular porque tirando de hemeroteca (en este caso la de ABC), veo que inicialmente se anunció para los viernes por la tarde. Pero no es algo relevante para lo que venía a contar.
A lo que íbamos. Heidi se convirtió en un fenómeno social impresionante. Lo sé porque estuve allí, con nueve años, e incluso me enojaba perderme capítulos porque mi familia tenía la sana costumbre de llevarme mucho al cine (lo expliqué en un Butano). Obviamente, en aquellos años sólo había dos cadenas de televisión, por lo que las audiencias masivas venían por defecto; pero eso no quita que las desventuras de la huérfana suiza se convirtieran en un fenómeno de masas. Parte del éxito se explica porque la serie no sólo cautivó a los más pequeños, sino que también enganchó a un buen número de adultos, en su mayoría madres y abuelas que disfrutaban del lacrimógeno serial como lo que era, un culebrón trágico y emocionante. Y ahí estaban las familias españolas, sentadas todos los sábados ante el televisor para ver Heidi cuando el jueves 20 de noviembre de 1975 la palmaba el dictador.
La muerte de Francisco Franco conllevó la lógica declaración del luto nacional y la programación televisiva habitual se suspendió para ofrecer una interminable emisión de loa y dolor catódico por el líder del régimen. Ese luto afectó al sábado y el episodio de Heidi que tocaba, el 26 (titulado El regreso del señor Sesseman), no se emitió cuando tocaba. Sí se hizo, al parecer, al día siguiente, domingo, sin previo aviso y fuera de su horario habitual. Así que el sábado siguiente, 29 de noviembre, cuando (casi) todas las familias se reunieron frente al televisor para continuar con las desgracias de Heidi, Clara y compañía, se encontraron con el episodio 27, La abuelita de Clara, y se percataron de que con el ajetreo de la muerte del llamado generalísimo les habían escamoteado un episodio de su serial favorito. Y al parecer hubo quejas y protestas, tantas que al sábado siguiente se alteró la programación para ofrecer los dos episodios seguidos.
He estado intentando contrastar esta historia en las hemerotecas digitales de ABC y La Vanguardia y no he encontrado nada sobre esas protestas y el anuncio de la doble programación. Tan sólo, eso sí, que del episodio El regreso del señor Sesseman no hay ni rastro. No se emitió en su momento y no se anunció en programación alguna de televisión, como tampoco ocurrió con la modificación, la semana siguiente, de algo entonces tan monolítico como la parrilla televisiva. Oficialmente, no sucedió nada. Vale. Supongo que para muchos esta historia les parecerá sólo una anécdota. A mí me resulta fascinante.
Por un lado, una idea hermosa: la primera protesta de los españoles tras la muerte de Franco fue reclamar el episodio de Heidi que les habían birlado. Pero es que hay más dónde rascar. El silencio de los medios al respecto (al menos los que he consultado), que no se hablara de esas quejas, puede tener explicación por la propia dinámica del régimen político, poco dado a hablar de quejas y victorias populares. Tiene sentido: se ha muerto el tirano y la gente anda reclamando que por eso se han perdido un episodio de dibujos animados. Aún así, yo no dejo de ver en este suceso el anuncio, el nacimiento, de la CT, la Cultura de la Transición de la que habla el periodista Guillem Martínez y sobre la que está a punto de publicarse un libro colaborativo que pinta la mar de bien (CT o la Cultura de la Transición. Crítica a 35 años de cultura española será su título). La idea de la CT, básicamente, consiste el mostrar cómo la Transición democrática implantó un tipo de cultura inocua en la que cualquier contenido social o cultural problemático y/o conflictivo era silenciado. Una dinámica que aún arrastramos hoy en día. Es posible que esa dinámica cultural diera su primera muestra con Heidi y el capítulo El regreso del señor Sesseman. Un capítulo problemático cuyo rastro y existencia ha desaparecido de las hemerotecas porque nunca estuvo ahí.
El sábado 21 de junio de 1975 fue una fecha importante para la historia de la cultura popular española. A las 15:30 del mediodía, tras el telediario, comenzó la emisión regular de la serie de animación japonesa Heidi. Digo lo de regular porque tirando de hemeroteca (en este caso la de ABC), veo que inicialmente se anunció para los viernes por la tarde. Pero no es algo relevante para lo que venía a contar.
A lo que íbamos. Heidi se convirtió en un fenómeno social impresionante. Lo sé porque estuve allí, con nueve años, e incluso me enojaba perderme capítulos porque mi familia tenía la sana costumbre de llevarme mucho al cine (lo expliqué en un Butano). Obviamente, en aquellos años sólo había dos cadenas de televisión, por lo que las audiencias masivas venían por defecto; pero eso no quita que las desventuras de la huérfana suiza se convirtieran en un fenómeno de masas. Parte del éxito se explica porque la serie no sólo cautivó a los más pequeños, sino que también enganchó a un buen número de adultos, en su mayoría madres y abuelas que disfrutaban del lacrimógeno serial como lo que era, un culebrón trágico y emocionante. Y ahí estaban las familias españolas, sentadas todos los sábados ante el televisor para ver Heidi cuando el jueves 20 de noviembre de 1975 la palmaba el dictador.
La muerte de Francisco Franco conllevó la lógica declaración del luto nacional y la programación televisiva habitual se suspendió para ofrecer una interminable emisión de loa y dolor catódico por el líder del régimen. Ese luto afectó al sábado y el episodio de Heidi que tocaba, el 26 (titulado El regreso del señor Sesseman), no se emitió cuando tocaba. Sí se hizo, al parecer, al día siguiente, domingo, sin previo aviso y fuera de su horario habitual. Así que el sábado siguiente, 29 de noviembre, cuando (casi) todas las familias se reunieron frente al televisor para continuar con las desgracias de Heidi, Clara y compañía, se encontraron con el episodio 27, La abuelita de Clara, y se percataron de que con el ajetreo de la muerte del llamado generalísimo les habían escamoteado un episodio de su serial favorito. Y al parecer hubo quejas y protestas, tantas que al sábado siguiente se alteró la programación para ofrecer los dos episodios seguidos.
He estado intentando contrastar esta historia en las hemerotecas digitales de ABC y La Vanguardia y no he encontrado nada sobre esas protestas y el anuncio de la doble programación. Tan sólo, eso sí, que del episodio El regreso del señor Sesseman no hay ni rastro. No se emitió en su momento y no se anunció en programación alguna de televisión, como tampoco ocurrió con la modificación, la semana siguiente, de algo entonces tan monolítico como la parrilla televisiva. Oficialmente, no sucedió nada. Vale. Supongo que para muchos esta historia les parecerá sólo una anécdota. A mí me resulta fascinante.
Por un lado, una idea hermosa: la primera protesta de los españoles tras la muerte de Franco fue reclamar el episodio de Heidi que les habían birlado. Pero es que hay más dónde rascar. El silencio de los medios al respecto (al menos los que he consultado), que no se hablara de esas quejas, puede tener explicación por la propia dinámica del régimen político, poco dado a hablar de quejas y victorias populares. Tiene sentido: se ha muerto el tirano y la gente anda reclamando que por eso se han perdido un episodio de dibujos animados. Aún así, yo no dejo de ver en este suceso el anuncio, el nacimiento, de la CT, la Cultura de la Transición de la que habla el periodista Guillem Martínez y sobre la que está a punto de publicarse un libro colaborativo que pinta la mar de bien (CT o la Cultura de la Transición. Crítica a 35 años de cultura española será su título). La idea de la CT, básicamente, consiste el mostrar cómo la Transición democrática implantó un tipo de cultura inocua en la que cualquier contenido social o cultural problemático y/o conflictivo era silenciado. Una dinámica que aún arrastramos hoy en día. Es posible que esa dinámica cultural diera su primera muestra con Heidi y el capítulo El regreso del señor Sesseman. Un capítulo problemático cuyo rastro y existencia ha desaparecido de las hemerotecas porque nunca estuvo ahí.
9.11.11
ABUELITO DIME TÚ
Hoy, a las 19:30 de la tarde, en la FNAC Triangle de Barcelona, participaré como voz invitada en la presentación del libro Abuelito, dime tú: Los dibujos animados de nuestra niñez, acompañando al autor Guillem Medina y el editor Lorenzo Pascual de Diábolo.
26.9.11
LAS LECTURAS SUBVERSIVAS DEL DOCTOR WHO
Al inicio de Doctor Who y los Daleks (Gordon Flemyng, 1965), primero de los dos largometrajes en los que el gran Peter Cushing interpretaba al célebre personaje, podemos ver la siguiente secuencia de imágenes domésticas de la vida del doctor y sus, por entonces, compañeras de aventuras:
El mítico Doctor, en cambio, disfruta con un ejemplar del semanario de historietas Eagle que luce en portada un episodio de las aventuras de Dan Dare.
En una primera lectura puede parecer una sencilla escena de humor: mientras las pupilas profundizan en sus conocimientos científicos, el maestro hace todo lo contrario con subcultura popular. Su comentario, al acabar, será "que es muy interesante", jugando a que la lectura de un tebeo de ciencia ficción es un instrumento útil para la resolución de futuras aventuras, añadiendo así un detalle con el que la serie se autoreconoce ciencia pulp y ficción pop.
Pero hay más. La imagen es un símbolo del momento cultural al que pertenece. En esos años el género fantástico británico disfrutaba de una genuina Edad de Oro. Doctor Who, The Avengers o Quatermass en televisión, la Hammer en la pantalla grande y decenas de semanarios de cómic en los quioscos con personajes como Dan Dare, Spider o Zarpa de Acero. Los niños que en 1965 tienen ocho años, en 1977 tendrán 18 y bailarán pogo, entre ellos anónimos adolescentes como Grant Morrison o Alan Moore, que comienzan a sentir fascinación por el género al que dedicarán sus vidas.
Pero si tienen dudas sobre los beneficiosos efectos que tuvo en la juventud británica esa Edad de Oro de la fantasía, tan sólo un dato más. Mary Whitehouse fue la más peligrosa activista de la moral intransigente del pasado siglo en las Islas Británicas. En los 80s, apoyada por el gobierno Tatcher, consiguió ponerse la medalla del escándalo de las video nasties, pero 20 años antes el objeto de sus iras eran el Doctor Who y los tebeos de la IPC, subproductos degenerados que pervetían cerebros infantiles y los alejaba de la moral y las buenas costumbres. Hoy podemos decir que tenía razón y que, afortunadamente, por una vez fracasó en su cruzada.
En una primera lectura puede parecer una sencilla escena de humor: mientras las pupilas profundizan en sus conocimientos científicos, el maestro hace todo lo contrario con subcultura popular. Su comentario, al acabar, será "que es muy interesante", jugando a que la lectura de un tebeo de ciencia ficción es un instrumento útil para la resolución de futuras aventuras, añadiendo así un detalle con el que la serie se autoreconoce ciencia pulp y ficción pop.
Pero hay más. La imagen es un símbolo del momento cultural al que pertenece. En esos años el género fantástico británico disfrutaba de una genuina Edad de Oro. Doctor Who, The Avengers o Quatermass en televisión, la Hammer en la pantalla grande y decenas de semanarios de cómic en los quioscos con personajes como Dan Dare, Spider o Zarpa de Acero. Los niños que en 1965 tienen ocho años, en 1977 tendrán 18 y bailarán pogo, entre ellos anónimos adolescentes como Grant Morrison o Alan Moore, que comienzan a sentir fascinación por el género al que dedicarán sus vidas.
Pero si tienen dudas sobre los beneficiosos efectos que tuvo en la juventud británica esa Edad de Oro de la fantasía, tan sólo un dato más. Mary Whitehouse fue la más peligrosa activista de la moral intransigente del pasado siglo en las Islas Británicas. En los 80s, apoyada por el gobierno Tatcher, consiguió ponerse la medalla del escándalo de las video nasties, pero 20 años antes el objeto de sus iras eran el Doctor Who y los tebeos de la IPC, subproductos degenerados que pervetían cerebros infantiles y los alejaba de la moral y las buenas costumbres. Hoy podemos decir que tenía razón y que, afortunadamente, por una vez fracasó en su cruzada.
29.4.11
TRASH ENTRE AMIGOS TELEVISADO... Y EN STREAMING
Hoy viernes tienen la posibilidad de disfrutar de un Trash Entre Amigos por la tele o en la pantalla de su ordenador. Por primera vez nos alejamos de salas de cine (o similares) y nos plantamos en el hábitat natural del que salió todo: un sofá, unas palomitas y un delirio fílmico de derribo. La iniciativa deben agradecérsela a Canal + y a su programa Cine Basura, en el que Viruete y Paco Fox ejercen de anfitriones con una selección de títulos que, hasta la fecha, es para sacarse el sombrero.
Antes que nada, el evento tendrá lugar a las 22:45. Se podrá ver por Canal Plus Xtra, con el audio 2 para los comentarios, y, si no están ustedes abonados, también en streaming en esta dirección: http://www.canalplus.es/Cine-Basura (donde ya está habilitado el chat por si quieren ir calentando el ambiente).

La película es un joyón del trash filipino: Stryker, de 1983 y que en su momento se distribuyó en cines de España (y medio mundo) como falsa tercera secuela de Mad Max. Ya saben que el derribo vive de eso, de la explotación pura, dura y desvergonzada. A cargo de esta maravilla está Cirio H. Santiago, cineastra abisal nunca lo suficientemente reivindicado, un hombre que además formó parte del emporio de serie B de Roger Corman. Atentos porque el filme, uno de sus títulos más conocidos (dentro de su extensa y fascinante filmografía), no es de fácil localización por esos mundos de Dios, así que ya saben.
Antes que nada, el evento tendrá lugar a las 22:45. Se podrá ver por Canal Plus Xtra, con el audio 2 para los comentarios, y, si no están ustedes abonados, también en streaming en esta dirección: http://www.canalplus.es/Cine-Basura (donde ya está habilitado el chat por si quieren ir calentando el ambiente).

La película es un joyón del trash filipino: Stryker, de 1983 y que en su momento se distribuyó en cines de España (y medio mundo) como falsa tercera secuela de Mad Max. Ya saben que el derribo vive de eso, de la explotación pura, dura y desvergonzada. A cargo de esta maravilla está Cirio H. Santiago, cineastra abisal nunca lo suficientemente reivindicado, un hombre que además formó parte del emporio de serie B de Roger Corman. Atentos porque el filme, uno de sus títulos más conocidos (dentro de su extensa y fascinante filmografía), no es de fácil localización por esos mundos de Dios, así que ya saben.
4.4.11
LA ECONOMÍA DE LA CANGREBURGER

En mis tiempos universitarios, en alguna asignatura de economía, el profesor nos explicó que The Economist publicaba en ocasiones una ratio por países de rentas per capita basada en el precio del MacMenú estándar. Dado que la multinacional de las hamburguesas esta instalada en casi todo el mundo y que el precio se ajusta a la economía de cada país, bastaba con calcular cuántos McMenús podían comprarse con el sueldo medio y ya estaba listo el ranquing de riqueza. El profesor afirmaba que probablemente fuera un método más fiable que muchos análisis estadísticos precocinados. Probablemente sea así. En el Laboratorio del Dr. Repronto hemos realizado un ejercicio más arriesgado pero no por ello menos empírico, y se llama Economía Sumergida. Visiónenlo y luego continuamos.
Como ven, partiendo de Zizek, analizamos la decadencia del mercado laboral a través de los dibujos animados, y así llegamos a Bob Esponja como icono del trabajador explotado del siglo XXI, es decir, del futuro. La idea parte del día que absencito escuchó a su madre decir que se tenía que reunir con los de Recursos Humanos. Absencito se preocupó mucho porque, a base de seguir fielmente las geniales historias de Fondo de Bikini, había aprendido una lección de oro: los de Recursos Humanos son malos. Muy malos.
21.3.11
DEL UN DOS TRES AL PRISIONERO
La semana pasada tocó una nueva entrega de Reflexiones de Repronto, dedicada en esta ocasión a una anécdota pOp: el poco conocido vínculo que une dos productos míticos de la televisión: el concurso Un, Dos, Tres, Responda Otra Vez y la serie El Prisionero. La respuesta: aquí.



29.5.10
LA ISLA Y LOS MUERTOS

“Los protagonistas de esta serie viven grandes aventuras en la isla pero en el avión se aburren muchísimo”(Absencito, 5 años)
Se acabó Lost y a estas alturas deben estar ustedes hasta los cojones, así que les pido disculpas por dejar aquí constancia de cómo se ha vivido la Season Final en la Mansión Ausente: con llantos de funeral. Imaginen la escena: Un machote como yo, un tipo frío (gélido) y sin sentimientos derramando lágrimas como si acabara de asistir a la muerte de su mascota preferida, y sólo era el final de una serie de ficción. Me doy cuenta, entonces, en la catarsis emocional de la despedida, de los adictivos rituales practicados durante estos seis años (esperas, descargas, visionados cuando los niños duermen, a veces incluso sexo después) que sin duda han influido en la domésticamente húmeda conclusión. De hecho, se forjó un vínculo invisible que en mi caso une Lost al crecimiento de absencito. Comenzamos a ver la serie porque, entre papillas y pañales, no teníamos tiempo de ver nada más. Seis años más tarde Lost se seguía mirando de noche porque el resto del día la televisión está sometida a la tiranía de Bob Esponja y Super Mario.

- Bueno, se ha acabado. ¿Y ahora qué?(Diálogo en la Mansión Ausente tras la Season Finale)
- Ahora nos levantamos del sofá y limpiamos los platos de la cena.Pertenezco al grupo que se da más que satisfecho con el final de la historia. Disfruté del último episodio y despedí a los personajes con cariño y emoción. Creo que esa la intención. Perdidos se había vuelto autoconsciente en su última temporada, y así hay que tomarse ese funeral final, un entierro y despedida de la serie y sus personajes. Y todo funeral es homenaje, incluso cuando el fallecido no lo merece, que no es el caso. Descanse en paz.
Entiendo que pueda no gustar, y me encanta el baile de sopapos acaecido después. Yo estaba preparado por varias razones. El principalo es que me di cuenta al final de la quinta temporada de que no se iban a satisfacer muchas de las expectativas que había creado. La irrupción de Jakob y su némesis dialogando en la playa me dejó claro que la tensión entre ciencia y magia (o misticismo) se iba a decantar por lo segundo. Y el aburrimiento que me provocó el episodio quels dedicaron en la secta temporado me lo confirmó. Refunfuñé para mis adentros y seguí adelante. Al final, curiosamente, la cosa acabó por inclinarse hacia lo emotivo, que también estaba ahí.
También tenía muy claro que Perdidos es pura subcultura de derribo. Una especie de serial de los 40 modernizado para inicios del siglo XXI. Una mezcla de aventura y culebrón obligada a tirar hacia delante a toda velocidad, sin respiro, con unos finales de episodio (pum, lost) siempre en alza, disparando incógnitas y misterios como una ametralladora, liando la madeja semana tras semana, respondiendo siempre con nuevas preguntas y mayor sentido de la maravilla. Estatuas gigantes, viajes en el tiempo, islas que se mueven, sectas new age, rusos tuertos con mala leche, guiños, escotillas misteriosas, periscopios, bombas atómicas, ruedas de molino, cabañas fantasmagóricas y gente que habla con los muertos. Como en toda obra de ficción de estas características siempre se mira hacia delante y se toma carrerilla, cuando gira la vista lo hace para guardar las apariencias. La improvisación está ahí, obligada por mil circunstancias y la propia trampa que se ha cavado; pero importa más el suspense, el eterno qué pasará. Y al final, lo que ha pasado siempre decepciona porque es imposible darle solución. Afortunadamente, soy un descreído hacía la tradición que juzga una ficción por su final. Como se ha escrito tanto estos días, soy de los que disfrutan con el viaje y no con la llegada a buen puerto.
Con Lost he disfrutado mucho del viaje, me ha regalado horas de evasión y entretenimiento, así que la aplaudo a rabiar. También me gusta tanto interrogante por cerrar de manera no tácita. Parte del fenómeno Lost fue esa respuesta inesperada y novedosa en la que la red comenzó a fabular teorías y respuestas. Ahora tenemos todas las cartas sobre la mesa y podemos jugar con ellas, intentar montar un rompecabezas imposible que nos obliga a trampear las piezas y doblarles las esquinas para inquibirlas a presión. Nos han regalado Lost, la han puesto en nuestras manos de la misma forma que la isla está en manos de Hurley, que no era otra cosa que nosotros mismos, adictos a la ficción fantástica. Y si necesitan explicaciones (otra cosa es que les agraden), la red esá llena de ellas.
En realidad, para hablar de finales, bueno, todo lo que había que decir se dijo en el final de la primera temporada de Reflexiones de Repronto. Así que les dejo con este flashback que demuestra que en el Laboratorio ya lo sabíamos todo.
3.2.10
EN LA TELE, TODOS GUAPOS

Decía el gran Robert Anton Wilson que la normalidad es una abstracción matemática. Es facil de explicar con un ejemplo: Las mujeres españolas tienen 1,39 hijos pero nos va a resultar dificil encontrar en el parque una madre jugando con un 39% de niño (vivo). Esa irrealidad de lo que es normal tiene una excepción, un elemento que crea una nueva normalidad: la televisión. Al respecto, reflexiona de repronto nuestro mad doctor favorito en una entrega que incluye en su título una clara referencia a Freaks, la obra maestra de Tod Browning: Uno de los Nuestros (One of us)
19.1.10
VER LA TELE
El pasado día 15 tocaba nueva entrega de Reflexiones de Repronto dedicada a uno de los temas claves de la sociedad borderline: ¿Por qué la gente ve la televisión si no les gusta?. La respuesta (o más dudas al respecto) aquí.
26.2.09
RITUAL ESPACIO/TEMPORAL
Hoy se repetirá el ritual que llevo realizando durante las últimas semanas (aunque con variaciones sobre la rutina podemos remontarnos un lustro atrás). Llegaré a casa del trabajo, entraré en Freak's City para consultar las descargas del día y dejaré la nueva entrega de Lost bajando mientras parto en busca de absencito. Por la noche, si no hay contratiempos, doña absenta y yo nos plantaremos ante la tele para seguir disfrutando de una serie inusual cuyo éxito me parece hoy un milagro.
El debate entre la tomadura de pelo y la genialidad delirante vuelve a arreciar estos días, y yo me apunto claramente por lo segundo. La evolución (y pervivencia) de una serie que a estas alturas utiliza el flashback como un salto al futuro y el flashfoward como salto al pasado no admite demasiadas dudas. Creo. Al fin y al cabo ya referenciaron a Dick hace tiempo y a los tebeos de la Atlas (nada menos) no hace tanto. A estas alturas las cartas están sobre la mesa y la cosa no se resiente (aplausos), con un revuelto esquema entre el culebrón pulp y la paradoja espacio-temporal, con sus mediums y sus guiños, en una constante espiral que sólo los lectores de tebeos y bolsilibros (y nos los espectadores televisivos) podemos sentir como algo habitual en nuestras ficciones evasivas. Nadie daría un duro por una serie como esta si esos elementos hubieran estado ahí desde el principio, aunque ya en la segunda temporada supimos disfrutar de un botón que debía pulsarse cada cierto tiempo a riesgo de que el mundo tocara a su fin (en aquella ya lejana cuenta atrás que había que reiniciar estaba la clave de todo, la prueba del algodón definitiva). Todo ese mejunje lleno de cabriolas imposibles me hace disfrutar como un enano, entragado a sus entregas, en un bucle de disfrute que me maravilla. Y no tengo más que decir.
23.1.09
9.11.08
EL RETROFUTURO ERA DE CARTÓN
Bella promoción del casco de la Space Patrol que se regalaba con los cereales patrocinadores del show televisivo. No se pierdan los planos de visión subjetiva del asunto.
26.10.08
PRESIDENTIAL POP (IV): SUPER PRESIDENTE

Una de las tipologías planteadas en la Intro de este ciclo era aquella en la que el superhéroe, como avezado gestor del poder que es, se convertía en el líder político, en el presidente de la nación (o el mundo). La dinámica se tornó en tema común más o menos a partir de los 80s, pero ya se había dado con anterioridad con perspectivas mucho más inocentes. Super President es una de las muestras más bizarramente bellas al respecto.

La explosión pOp de los sesenta incluía a los superhéroes y tanto aquí como en Repronto hemos planteado que la química tenía que ver; pero al margen, o no, de nuestra discutible teoría lo cierto es que la segunda mitad de los 60s supone un nuevo periodo de esplendor pOp. El estallido de la Marvel y el éxito catódico del Batman de Adam West llevaron a inundar la televisión de superhéroes animados. Además las lógicas adaptaciones, el estudio de Hanna & Barbera creo, por ejemplo, un reivindicable plantel (Birdman, Space Ghost, los Herculoids, Mighty Mightor, Galaxy Trio). En este contexto, cualquier marcianada era posible, y Super President lo fue.

Realizado por el estudio de DePatie-Freleng (el mismo del Show de La Pantera Rosa), la idea era sencilla: James Norcross, presidente de los EEUU, había recibido sus poderes en una tormenta cósmica (al igual que Los 4 Fantásticos) que le permitían volar, tener fuerza sobrehumana y capacidad metamorfa. Así que cuando el Mundo Libre se enfrentaba a un grave problema (usualmente de origen extraterrestre) dejaba de lado sus tareas de gobierno y se lanzaba a la aventura. La influencia batmaníaca era evidente: la mansión presidencial ocultaba un pasaje a la base secreta y utilizaba un vehículo especial tuneado, el Omnicar.

La serie sólo permaneció una temporada en antena (septiembre de 1967 - septiembre de 1968). En Bad Movie Report de Stomp Tokyo, un lugar al que el Blog Ausente siempre acaba yendo a parar, dan algunas claves para el fracaso: por un lado, era inaudito que el traje de superhéroe del presidente de los EEUU tuviera los colores de Canadá; por otro, el personaje al que habitualmente se rescataba era el secreterio de estado, y como muy bien se indica:
"Shapely female assistant in bondage = big time ratings and faithful following. Fat guy wiggling in bondage = emotional scars and future therapist bills".

Es decir: que no es lo mismo practicar bondage a una fémina ayudante que a un regorderte político con pipa y gafas. Lo cierto es que Super President era una marcianada, emitida a sólo cuatro años vista del aún fresco magnicidio de JFK, que coincidió con el inicio de la Guerra de Vietnam. Demasiado pOp para un momento en el que demasiadas sombras se cernían sobre Washington. Dos meses después de que la serie fuera cancelada, Nixon se hacía con la presidencia del Imperio.
27.9.08
LA SOCIEDAD DEL ESPECTÁCULO - MASS MEDIA HOLOCAUST (II)
Ballets catódicos, zombis atómicos, samplers imposibles, Berlusconi de fondo. Todo en uno gracias a este fantabuloso tutubo suministrado por Bertrand Russell y su conjunto tropical. Y una reflexión de propina para que mediten sobre subcultura de derribo mientras lo contemplan: ¿Es casual que los cámaras de televisión vistan batas blancas?
20.9.08
2.9.08
EL CAMINO DEL M.A.L.
- ¿Hans Hunter? ¿No fue un alto jefe nazi?Cogido al vuelo y sin esfuerzo del episodio 11 de la segunda temporada (1966) de Get Smart, ese inacabable cofre lleno de tesoros.
- Ha sido periódicamente un nazi, un comunista, un miembro de la Mafia y es ahora uno de los más altos jefes ejecutivos de KAOS.
8.8.08
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