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7.10.11

CRÓNICAS DE SITGES 2011 (III): ESSENTIAL KILLING


Un guerrero talibán es capturado Afganistán y transportado como prisionero hasta que escapa y se pierde por una Europa rural y montañosa tan inhóspita como su Afganistán rural. Esa es la historia de Essential Killing, con su violencia y su abrupto relato de la naturaleza. El choque de culturas convertido en un relato de supervivencia casi sin diálogos a través de las desventuras de ese guerrero mujaidín perdido en un mundo que no conoce y que le resulta tan desconocido como si hubiera sido transportado, de repente, a otra dimensión, a otro planeta, quizás al propio infierno. Eso aporta un interesante toque de fantastique irreal cuando la historia parte de la realidad de un conflicto armado y vigente. Reconozco que Vincent Gallo da el pego como islamista barbudo, sufrido y violento, pero es, al fin y al cabo, Vincent Gallo, con todo lo que eso significa, así que no me sorprende la deriva metafísica y mística que adquiere la historia en su tramo final, desgraciadamente, porque eso del viaje interior ya nos lo sabemos todos

17.2.11

DE ATÓMICA AL POST 11-S: CLÁSICOS DEL DERRUMBE Y LA SUPERVIVENCIA


Releo por tercera vez El Eternauta de Oesterheld y Solano López y lo disfruto como nunca. Por tercera vez y sin contar el remake con Enrique Breccia a los lápices, que fue mi primera aproximación a la saga gracias al álbum que Nueva frontera sacó en la Bibliteca Tótem a finales de los 70. Recuerdo lo mucho que me impacto aquella lectura: un tebeo aparentemente feo, con una portada horrible, que ocultaba una aventura como pocas veces había disfrutado.

Releo El Eternauta de Oesterheld por tercera vez en la nueva edición de la Editorial RM, una edición bonita, con portada troquelada y que reproduce los episodios tal y como se publicaron en Hora Cero. Esta edición convive en las estanterías con otra, a cargo de Norma, que no es demasiado vieja. No sé yo si el mercado está para tamaña alegría, pero El Eternauta lo merece. Releyéndolo estos días percibo mejor que nunca que merece un puesto de honor junto a otros grandes clásicos del derrumbe y la supervivencia, a saber: Soy Leyenda, El día de los Trífidos y La Invasión de los ladrones de cuerpos. Estas cuatro obras forman un póker de la ciencia-ficicón del siglo XX (nacidas en un muy concreto y atómico marco temporal) que es hoy, en plena resaca post 11-S, cuando más nítidamente dejan ver sus valores (que se reparten entre las cuatro pues no están presentes en todas): el pesimismo hacia el propio ser humano, la masa humana sin alma (los futuros zombis modernos), la perspectiva claustrofóbica, la concepción del grupo humano de supervivientes, el ocaso de la civilización. Lecturas que hoy ya pueden ser consideradas clásicas y seminales pero que durante mucho tiempo anduvieron sepultadas por su concepción de obras nacidas para el disfrute popular.

17.8.10

ATAQUE TERRORISTA!!!

1 Terrorist Attack

En la década de los 80 del siglo pasado los psicópatas estaban de moda. Algunas editoriales norteamericanas llegaron a sacar colecciones de trading cars, que son como nuestros cromos con alguna diferencia (no se pegan en un álbum, por ejemplo), dedicadas a glosar la obra de los asesinos en serie más famosos de la historia. Como la cosa funcionaba bien en ventas, decidieron continuar con temáticas afines. Así, la Piedmont Candy Company ponía a la venta en 1987 una de las más delirentes muestras de pOp de Derribo (y nunca mejor dicho) con las que me he topado: Terrorist Attack. Aquí, el tema central es obvio: el terrorismo. Como a los creadores no les debía dar para 32 estampas, introdujeron también algún dictador y un jugoso epílogo en el que se aventuraba con futuros ataques terroristas, entre ellos, Nueva York (representado, eso sí, por la Estatua de la Libertad). 20 años más tarde las cosas son como son y esta colección es una codiciada muestra de subversión vintage pre 11S que tira de espaldas. La galería, que les dejo a continuación, incluye ilustraciones tan delirantes como la dedicada a los conductores suicidas, sin duda mi favorita. Por cierto, en el sobre se definía la colección como Educacional. La letra, con sangre, entra. Nota en los casos en los que el tema concreto de la ilustración no es evidente, se indican datos extraidos del reverso.

3 Mad Dog Kaddafi

4 The Ayatullah Speaks

5 On the front Line

6 Mastermind of terror
Sabri Khalil Bana

7 A Sadistic Ritual

8 Madman in Munich

9 The Brutal Dictator

10 American terrorist

11 The training Camp

12 Suicide driver

13 A sad day for America
Ataque terrorista en el Líbano

14 Guards kill Gandhi

15 Innocent Tortured
Uso de drogas para el lavado de cerebros

16 The president Slain
Secuestro de Aldo Moro

17 The pope Shot

18 Caught
Ali Agca

19 Making a Bomb

20 A bomb for Thatcher
Atentado del IRA contra Margaret Thatcher

21 Demands are ignored

22 Looking for Publicity
Secuestro del vuelo 847

23
Raid sobre Libia

24 Kaddafi Gets His

25 Target USA

26 Attack on Liberty

27 Sneak Attack
Ataque terrorista a una central nuclear

28 Goodbye

29 The End of New York

30 Will it Ever End
La única respuesta individual es la Fe en Dios

31 Missiles in Space

32 Poison gas atack

33 Run Children run

34 America Under Guard
Los riesgos del turista estadounidense

35 No More Muammar

Educacional

14.6.10

PRESIDENTIAL POP: VISIONES DE BUSH EN LA ERA OBAMA

El 20 de enero del año pasado se iniciaba la era Obama. El año y medio transcurrido es, más o menos, el tiempo medio habitual en el que un tebeo norteamericano llega al mercado editorial español. Las últimas semanas he acabado pensando en este gap temporal y en como la perdida de actualidad afecta nuestra lectura. Por ejemplo, los que seguimos el universo Marvel a ritmo Panini vemos como la saga principal que nos ocupa estos días, el Reinado Oscuro, tiene como protagonista a un Norman Osborn que cuenta con el respaldo presidencial para dirigir una gran agencia de espionaje que toma el relevo de la clausurada SHIELD. Resulta obvio que tener a un gran villano en el ejecutivo del gobierno es más propio, en términos pOp, del anterior gobierno republicano que de la colorida era Obama. Habrá quien me diga que esto son sólo tebeos, y no le faltará razón, pero el comic-book norteamericano de superhéroes siempre ha mirado a la política que le era coetánea. Ejemplos los hay a puñados. Por otro lado, al fin y al cabo los superhéroes hacen del uso del poder y sus consecuencias su principal leitmotiv, y el reflejo más inmediato del poder en la realidad es, precisamente, el del gobierno de su nación.


Así pues, cuando leo los tebeos relacionados con el Reinado Oscuro marvelita no dejo de tener la sensación de que suenan a pasado. Obama ya tendrá tiempo de hacer maldades, que es algo inherente a la gestión real del poder, pero es obvio que desde una perspectiva pOp aún no le toca y sólo un presidente como Bush podría nombrar a Osborn como miembro de su ejecutivo.

Les expongo todo esto porque por cosas del azar y casi de seguido he tenido esa misma sensación, la de leer algo que ya no toca relacionado con la política presidencial yanqui, con tres tebeos que han caído de mis manos casi de seguido: Black Summer, Ex Machina 8: Juego Sucio y The Boys 5: Herogasm.


Disfruto mucho con los Boys de Garth Ennis (que aquí publica Norma). Una cruel sátira de los superhéroes que combina dosis más que generosas de sexo y violencia, además de un curioso juego con el mercado editorial a base de petardos metalingüísticos. Herogasm, la quinta entrega española, es en realidad un spin-off fuera de colección, pero dentro de la continuidad, en la que se explica la realidad de los megacrossovers (relean la frase y su entramado aquellos a quienes lo de “petardos metalingüísticos” les haya sonado a chino). La realidad de los megacrossovers es que son pura pantomima y los supers, en realidad, alquilan un hotel de lujo y lo llenan de prostitutas (y prostitutos) para pasar una temporada en una multitudinaria orgía. Me ha sorprendido lo explícito del sexo y la cantidad de desnudos frontales masculinos, pero mejor no nos apartemos del tema que nos ocupa. En la subtrama de The Boys, aquí más evidente que nunca, está el conflicto entre dos oscuras multinacionales que serían reflejo de las Halliburton o Black Water. En la lucha de poder entre ambas, bien enquistadas en la Casa Blanca, se da una versión bastante curiosa del 11-S (que sumar a otras que ya hemos visto por aquí) en la que el presidente habría hecho lo correcto hasta la intromisión de un vicepresidente que además de deficiente mental cuenta con el apoyo de una de esas multinacionales. Sería este vicepresidente subnormal el culpable de que los aviones se estrellaran en las Torres creando un contexto de interés para la multinacional que le mueve. Me hace gracia la idea de un Bush capacitado, es decir, que el idiota no era él, una gracia más a sumar en la larga cuenta del gamberrete de Garth Ennis.


La serie Ex-Machina de Brian K. Vaughnan y Tony Harris es uno de mis ejemplos preferidos sobre el impacto del 11-S en los tebeos de superhéroes. Al fin y al cabo es una ucronía en la que un superhombre salvó una de las torres, un superhombre que hoy es alcalde de Nueva York. Ex-Machina juega muy bien con los dos planos: el pasado heroico (y misterioso) de un hombre que puede comunicarse con las máquinas y la realidad política de un alcalde que se enfrenta a todo tipo de problemas (matrimonio gay, liberalización de la marihuana). La estructura narrativa a base de flashbacks, por cierto, la empareja con los inicios de Lost (y no es casualidad: Vaughnan fue guionista de la serie en sus temporadas intermedias).

Pero a lo que iba. En la reciente octava entrega de la edición española se junta una convención republicana en Nueva York con la presencia de una antigua grupie del héroe reconvertida en activista antiBush. Resulta interesante como el protagonista afirma
“He conocido a Bush y le creo un buen hombre, pero no sé si voy a votarle”.
Una frase chocante, al menos para nosotros, y que resulta algo ambigua ideológicamente. Como alcalde nuestro hombre ha hecho gala de políticas liberales de muy poco agrado para un conservador. Por otro lado, resulta lógico que un tipo que en el pasado se ha enfundado una mochila voladora para combatir el crimen por su cuenta sienta simpatía por Bush.

Pero Vaughnan contrarresta esa frase con las pintadas de su grupie activista. En una podemos leer Bush Suck Cocks (Bush comepollas) y en otra Bush=Osama. Mensajes breves y directos que sorprende encontrar en un tebeo de superhéroes más o menos mainstream (por muy ajeno a las dos majors que sea).


Para cabar con estas muestras de tebeos realizados en contexto preObama que nosotros leemos tarde, nada mejor que una gamberrada de Warren Ellis como es Black Summer. Vaya por delante que del material de Ellis para Avatar que está sacando Glénat, Doktor Sleepless o Anna Mercury me parecen más compactas, pero Ellis siempre es inetresante. Además, el dibujo de Juan José Ryp añade otras virtudes gráficas al tebeo. Por lo que hace a la visión política del reinado de Bush, el cómic no puede ser más elocuente. Un superhéroe hastiado se cuela en la Casa Blanca y asesina a todos los miembros del gobierno que allí encuentra. A continuación, y aún cubierto de sangre y sesos, lanza el siguiente mensaje por televisión:
“Creo que la guerra de Irak es ilegal y está basada en mentiras. Creo que nuestra gente y la suya está muriendo para beneficio de las corporaciones. Creo que ahora América no es libre (...) Creo que esta administración robó las últimas dos elecciones y que estamos bajo el gobierno de criminales”.
Ellis es ciertamente un subersivo de cojones, y aunque el tebeo discurra luego por cauces más conocidos (un entramado de mentiras y un espectáculo de hostias) la contundente imagen que les dejo abajo ligada a tamaño mensaje es contundente y significativa, pero lo sería más enmarcada dos años en el pasado (el tebeo se publico originalmente en el 2008) y no en la actualidad. Tiene sentido como agitación antiBush pero eso ya es el pasado y a Obama aún no le ha dado tiempo a ser el malo que merece ser ejecutado en clave pOp.

14.9.09

EL MONSTRUO DE LAS GALLETAS

el monstruo de las galletas

Como anexo a Usos pOp del 11-S, en su versión "acontecimetos venideros proyectan su sombra por anticipado", una demoledora imagen procedente de aquí y sobre la que el gran C. Rancio ha llamado mi atención.

11.9.09

USOS PoP DEL 11-S

Los vínculos a lo largo de la historia entre cultura pOp de derribo(en este caso nunca mejor dicho) y el Nuevo Orden Mundial son uno de los principales campos de estudio de este Blog Ausente. Así, repasar viejos tebeos de superhéroes con el chip político-pOp encendido es fuente de innumerables gozos y placeres (un par de ejemplos al azar: la colaboracion entre el Joker y Jomeini y el Dr. Muerte como principal modelo de la política de Bush Jr). Desde esa perspectiva, las visiones pOp del 11-S resultan un material clave.

Desde este modesto rincón de internet ustedes y yo hemos abordado el tema del 11-S desde diferentes perspectivas. Una, bella como pocas, es aquella que muestra como acontecimetos venideros proyectan su sombra por anticipado. Si Caligari anunciaba el advenimiento de Hitler, nosotros hemos visto como la publicidad de las líneas aéreas pakistaníes o el portadismo pulp ya avisaban de La Caída de las Torres. También nos hemos aproximado, de manera más formal, al impacto del 11-S en los tebeos, con una larga entrada que titulé Líneas cinéticas de destrucción masiva. El año pasado quise continuarlo con otro texto más post 11-S, un poco siguiendo el guión del programa de radio que realicé junto a don Alvy Singer, incluyendo cosas como la Civil War marvelita o DMZ (serie que empezó no gustándome y que luego ha acabado gustándome mucho). Al final no pudo ser.

El destino, tan sincrónico él, ha querido que esta semana leyera un par de tebeos donde el 11-S está presente. Y en concreto desde la perspectiva del acto terrorista en sí, es decir, aviones y edificios emblemáticos, y ya con el tiempo transcurrido ejerciendo todo su peso. El 11-S, al fin y al cabo, tuvo un impacto importante en el mundo del tebeo de superhéroes. Durante décadas los supervillanos se habían dedicado a destrozar ciudades (y símbolos urbanos) un día sí y otro también. Y en un primer momento se imposo la lógica de la autocensura (tan habitual en la industria del entretenimiento yanqui); se decidió que lo de derribar rascacielos, y más con aviones, mejor no tocarlo. Craso error: forma parte del juego Pop, y si no recuerden a King Kong subiendo al Empire en 1933 y a las Torres Gemelas en 1976. El hecho de que los aviones estrellándose contra simbólos urbanos reaparezcan en los tebeos no sólo es una muestra de la superación (digestión) de un trama colectivo multiplicado por los media, sino también algo lógico, ya que la Cultura pOp de derribo se nutre de eso (como lo hace de la bomba atómica, de los jipis asesinos o de los nazis megamalos).

En Captain America vol.5 #19 (agosto de 2006) vemos como Calavera y la hija de Craneo Rojo secuestran una avioneta.


El plan, como ven, es estrellar el aparato cargado de explosivos contra el edificio Kronan para derribarlo. Fracasarán en el intento, pero por los pelos.


Es cierto que el rascacielos K es ficticio. Y que el atentado sucede en Londres (donde los terroristas reales optaron más por el transporte público subterráneo). Por otro lado, es de destacar que una avioneta no es un avión de pasajeros del mismo modo que una jamona en cuero apretado y un tipo con máscara de calavera disfrutan de una imagen muchísimo más cool que la de Mohammed Atta. Cierto es, pero no deja de ser interesante como Ed Brubaker (guionista del tebeo en cuestión) se salta los tabúes y prejuicios y acude directamente al símbolo (porque el 11-S está ahí); y justificadamente, porque su excelente Capitán América puede presumir de una contemporaniedad total.


La otra imagen del 11-S con la que me topaba hace poco ya la anuncié por aquí: sucedía en el The Boys de Ennis y Robertson. Y aquí, amigos, la cosa adquiere el rango de palabras mayores porque Ennis es un bruto y un gamberro (de hecho, a causa de su contenido salvaje The Boys dejó de ser publicada por Wildstorm, que es parte del emporio Warner, y encontró cobijo en la independencia de Dynamite). La idea de partida es colocar el atentado que dio inició real al siglo XXI en el marco de un mundo donde los superhombres existen realmente. Lo que pasa es que Ennis es paródico con el subgénero y lo despoja de virtudes. Hacia el final del número 20 un personaje nos pone en el nuevo contexto histórico:
"Los terroristas no estrellaron una mierda. Su plan era hacerlo contra las torres del World Trade Center Durante el verano la CIA ha estado advirtiendo al presidente, y las fuerzas de seguridad se mantienen alerta; así que cuando los aviones son secuestrados, ordena que sean derribados por las fuerzas aereas. Así se hace excepto en un caso."
La presencia de los superhéroes es causa de desgracia, ya que para Ennis no son un dechado de virtudes, sino más bien unos estúpidos engreidos. El mismo personaje lo explica muy bien:
"No están entrenados para esto, no tienen práctica. No entienden una mierda de secuestros, ni de rehenes, ni de cómo vuela por los aires un maldito avión. Ni siquiera tienen un plan. Sólo piensan Somos los supers, podemos hacerlo".
Es necesario anotar que en la serie los superhombres han sido creados (con drogas) por una multinacional de la industria militar que busca venderlos al gobierno como novísima arma de destrucción.

La operación acaba siendo un desastre. Los pasajeros son masacrados por sus teóricos rescatadores y el avión se estrella contra el Puente de Brooklyn, con similares resultados a los del suceso real (simbolo urbano derruido y un millar de muertos); como bien expresa en otro diálogo del tebeo: "ese plano que les encata mostrar pero que ningún neoyorquino quiere volver a ver jamás". El gobierno silencia lo sucedido con ese avión, el desastre oficialmemnte formaba parte del plan de los terroristas... y se invade Paquistán.

Hay que decir que la visión de Ennis es atípica por demoledora, y también inteligente:
- las ordenes presidenciales son acertadas hasta que el lobby militar presiona para testear la nueva arma;
- deja abierta la puerta del conspiracionismo con el secreto de lo que sucedió realmente en uno de los aviones.

Pero, sobre todo, resulta sorprendente al convertir el 11-S en materia para el humor negro, gore y salvaje. La visión del los rehenes, que no olvidemos tienen el rango de héroes en la realidad, cuyo símbolo en el tebeo es ese niño que ve con ilusión como el superhombre patriota viene al rescate, roza la burla, y todo lo que sucede en el interior del avión es la risión asoluta. Algo inaudito.



Bola Extra: Godzilla se enfrenta a Megalon en lo alto de las Torres Gemelas. Un detalle: el cartel es el americano y muestra algo que no se ve en la película (de mítico título hispano: Gorgo y Superman se citan en Tokio). Explicación: el distribuidor buscaba aprovecharse del éxito del remake de King Kong de 1976)

godzilla versus megalon USA poster


Bola Extra 2: Platillos volantes sobre el Empire (vistos en Predicador Malvado)