9.7.09
ALFONS FIGUERAS: LAS MELANCOLÍAS DE UN AMANTE DE LOS PULP
No se me ocurre mejor homenaje a Alfons Figueras que subir al blog Las melancolías de un amante de los pulp, uno de los varios articulos que publicó en la primera época de Nueva Dimensión (este, concretamente, en el número 10). El texto es hermoso por muchas razones. La principal es que derrocha la pasión del creador de Topolino por la cultura popular. Como valor añadido, la historia de la primera generación de españoles seducidos por el pulp que vieron su sentido de la maravilla truncado por la Guerra Civil.
En el rápido galopar de los años treinta, gracias al cine y a los primeros comics americanos, cuya publicación se inicia en aquella época, la masa, sedienta de emociones, fantasía y truculencias, empezó a trabar conocimiento con el mundo fabuloso de lo fantástico, tan boyante en los EE. UU.
Los más informados, movidos por la fascinante afición, hurgábamos entre papeles viejos, residuos de enormes balas de periódicos y revistas llegados en buques de carga y destinadas a su transformación en papel nuevo para usos industriales, y así conocimos, por haber encontrado páginas e incluso ejemplares enteros, la existencia de Weird Tales, Argosy, Operator 5, Astounding, etc. Y, gracias a las traducciones que hacía algún compañero conocedor del idioma inglés, trabamos conocimiento con el inenarrable Lovecraft, creo yo que completamente desconocido por aquel entonces en Europa.

Nos dedicábamos luego a soñar y a envidiar (era mi caso personal, como residente en un pueblo; en las capitales se podían conseguir algunos de estos ejemplares en librerías importadoras, aunque en número tan exiguo que dudo que, aparte de los residentes americanos a los que podía interesarles, llegase ninguno a manos de los potenciales fans del país). Nunca sabrán los muchachos americanos de los años treinta lo envidiados que eran desde estas, para ellos perdidas, latitudes; ni podrán imaginar la paciencia con que reconstruíamos un cuadro que, por sus fantásticas dimensiones espirituales de adolescencia, no tenía cabida en un mundo diferente al de ellos.

¡Qué pueriles pero emocionantes hallazgos! ¡Oh maravilla!: El dibujante Glen Cravath (Franck Buck presents Ted Towers), dibujaba en forma de comics secuencias del film La Diosa del Fuego (She), King Kong, El Hijo de Kong (The Son of Kong), etc. Alex Raymond hacía los carteles de El Capitán Blood. Relacionábamos a la mítica Shangay Lil cantada por James Cagney en Desfile de Candilejas con la que aparecía en Jungle Jim. Descubríamos al gran Sol Lesser y su maravilloso Chandú, el mago con su rayo de la muerte, precedente de Mandrake. Descubrimos a Burroughs, desconocido para nosotros, y a su John Carter. Se hablaba de una posible película basada en el personaje Flash Gordon, e igual destino seguiría Buck Rogers, al que ya empezábamos a apreciar. Y conocíamos a Brick Bradford, Tim Tyler, etcétera.

Alex Raymond, con su soberbio Agente Secreto X-9, nos daba una visión exacta a lo que veíamos en el cine de las ciudades y gentes americanas, aquella gente que vivía en un mundo inundado de comics de brillantes colores, pulps de fascinantes portadas y de movie serials repletos de peligros y de emociones sin cuento.
Todas estas cosas eran en realidad triviales y sin importancia, al menos para la gran mayoría del publico, pero sí había algo en ellas que a unos cuantos nos encadenó. A unos cuantos que les hemos continuado fieles, pues han marcado nuestra vida y creado en nosotros una escuela que se iba a materializar en forma de cuentos, novelas, artículos, comics, etc., realizados siempre en lucha desesperada contra circunstancias más que adversas (Luís Vigil sabe más que nadie de mis proyectos en aquella época y guarda mis dibujos originales, que entraban dentro de un género de "ciencia ficticia", traducción que yo daba entonces al término science fiction, originales rechazados sistemáticamente por todos los editores a los que me atreví a presentarlos).
El rápido galope de estos años culmina entre gruñidos frankensteinianos, rugidos de King Kong, golpes de Fu-Manchú de Sax Rhomer, entonaciones silbantes de Bela Lugosi, chillidos de Una O’Connor en El Hombre Invisible y La Novia, tam-tams de muerte en la selva, alaridos de Tarzán, sinfonías en blanco y negro a cargo del nuevo fenómeno Milton Caniff, tableteo de ametralladoras de los G-men interpretados por Jimmy Cagney... los comics irrumpen en las recién inauguradas pantallas sonoras de los cinematógrafos españoles con el gran Skyppy de Percy Crosby (antecedente de los famosos Peanuts), Betty Boop, Popeye, el Pequeño Rey, Toonerville Trolley. Los vemos simultáneamente en los periódicos y en la pantalla. Mickey Mouse parodia a los grandes astros de Hollywood.
Y buscando a Mickey Mouse hallamos a Doc Savage: llega a nuestras manos un ejemplar francés de la revista Journal de Mickey, en donde podemos ver publicado, en forma de folletín, Franck Sauvage et les phantomes eléctriques?
¿Iban a ser mas afortunados los aficionados franceses que nosotros? No, esta vez no. En la versión española de dicha revista, publicada por Editorial Molino, vemos un anuncio sobre la inmediata aparición de Doc Savage en forma de libro, inaugurando la célebre colección Hombres Audaces (el 4 de abril de 1936), en la cual, y mensualmente, aparecerían por turno este y otros nombres gloriosos de los pulp americanos producidos por la firma Street & Smith: La Sombra, Bill Barnes, Pete Rice, y posteriormente El Vengador, Jim Wallace, El Susurrador, El Mago y El Capitán.
El anuncio se extiende a la prensa barcelonesa y madrileña y, cosa inédita, se trata de un anuncio a toda plana, cosa verdaderamente excepcional en aquella época. Editorial Molino hizo honor a su fama, y el primer contacto que tuvimos los españoles con las publicaciones de la fabulosa Street & Smith fue realizado con toda la dignidad que el caso requería, con unas traducciones impecables (la primera traducción de Doc Savage se debe a H. C. Granch), un fiel respeto a las ilustraciones originales y hasta quizá con un cierto empaque de mayor importancia que la edición yanqui, con mejor papel, ausencia de anuncios baratos en el interior y detalles de buen gusto tipográfico en la portadilla.
El impacto producido por la aparición de Doc Savage fue tremendo entre los aficionados, esto es, la multitud de adolescentes que por entonces casi vegetábamos con lo poco que nos llegaba de allende de las fronteras, aunque consolándonos también con los productos nacionales, generalmente raquíticas imitaciones desvaídas del material foráneo, invariablemente francés o inglés.
Entonces no sabíamos quien era Lester Dent, verdadera identidad del mítico Kenneth Robeson, ni el nombre del ilustrador de las magníficas portadas, casi ilegible en el primer numero (Walter M...?). Lo primero, referente al autor, lo ignorábamos. Lo segundo, nos dolía... A los que si conocimos perfectamente fue a Renny, Long Tom, Ham, Monk y Johnny... y a Doc. Doc aparte, pues a Doc le teníamos mucho respeto; respeto que, sin avergonzarme, aun conservo en mi conciencia de niño grande.
El éxito de Doc Savage no tuvo parangón en aquella época en ninguna otra publicación de tipo popular tanto nacional como extranjera, y las reediciones se sucedieron desde el primer momento... ¡No era para menos! Supervivientes: ¿os ayudo a recordar?

¡Ah, qué verano! ¡Y qué futuro nos prometíamos! ¡Al fin emoción a raudales! ¡Fantasía desbordante! ¡Qué hermosos los puestos de periódicos con sus hileras de Doc Savage haciendo guiños al sol con sus brillantes portadas!... ¡Qué magníficas tardes, convertidos en modernas versiones de Tom Sawyer, leyendo en la penumbra del “club” hecho con tablones y cajas vacías!
¡Jerome Coffern! ¡El Humo de la Eternidad! ¡La Isla del Trueno! ¡Kar!

Desgraciadamente, la fascinación duró poco. Cuando aparecía el número cinco de la colección Los Piratas del Pacífico, empezamos a oír, y ahora en la realidad, el tableteo de las ametralladoras y el silbido de las bombas. El mismísimo Bill Barnes se alejó de nosotros, y hasta Skyroads (en España Alas de Acero) nos traicionó, ignorando la admiración que les profesábamos.

¡Queridos Doc, Long, Tom Renny, Monk, Ham, Johnny!: aquí quedasteis en el olvido durante unos años, con el pie sobre el abismo, entre aventura y aventura, en un angustioso e interminable “continued next week”, similar al de los seriales. Paréntesis por el que se escapó nuestra adolescencia sin darnos cuenta, para reencontramos tiempo después, cuando muchos de nuestros amigos comunes habían desaparecido tempranamente en un prematuro Humo de la Eternidad, infausto y verdadero.
Os reencontramos cuando os dábamos ya por perdidos, y fueron otros los que disfrutaron de vuestras emocionantes aventuras, descubriéndoos como nosotros, aunque en diferentes circunstancias.
Las primeras ediciones son ya casi pieza de museo (de museo de afortunados niños grandes). Yo, a veces, contemplo en silencio estos ejemplares viejos, e inmediatamente oigo... no el fantástico trino de Doc, sino el restallante tumulto de una época que prometió ser algo distinto, y de un pedacito de nuestra existencia vivido intensamente.
Nota: en 1981, junto a Miguel Badía, Alfons Figueras se lanzó a editar Doc Savage, La Sombra o Bill Barnes bajo el sello editorial Centro Autónomo de Trabajos Editoriales (CATE). La aventura no prosperó.
LAS MELANCOLÍAS DE UN AMANTE DE LOS PULP
En el rápido galopar de los años treinta, gracias al cine y a los primeros comics americanos, cuya publicación se inicia en aquella época, la masa, sedienta de emociones, fantasía y truculencias, empezó a trabar conocimiento con el mundo fabuloso de lo fantástico, tan boyante en los EE. UU.
Los más informados, movidos por la fascinante afición, hurgábamos entre papeles viejos, residuos de enormes balas de periódicos y revistas llegados en buques de carga y destinadas a su transformación en papel nuevo para usos industriales, y así conocimos, por haber encontrado páginas e incluso ejemplares enteros, la existencia de Weird Tales, Argosy, Operator 5, Astounding, etc. Y, gracias a las traducciones que hacía algún compañero conocedor del idioma inglés, trabamos conocimiento con el inenarrable Lovecraft, creo yo que completamente desconocido por aquel entonces en Europa.

Nos dedicábamos luego a soñar y a envidiar (era mi caso personal, como residente en un pueblo; en las capitales se podían conseguir algunos de estos ejemplares en librerías importadoras, aunque en número tan exiguo que dudo que, aparte de los residentes americanos a los que podía interesarles, llegase ninguno a manos de los potenciales fans del país). Nunca sabrán los muchachos americanos de los años treinta lo envidiados que eran desde estas, para ellos perdidas, latitudes; ni podrán imaginar la paciencia con que reconstruíamos un cuadro que, por sus fantásticas dimensiones espirituales de adolescencia, no tenía cabida en un mundo diferente al de ellos.

¡Qué pueriles pero emocionantes hallazgos! ¡Oh maravilla!: El dibujante Glen Cravath (Franck Buck presents Ted Towers), dibujaba en forma de comics secuencias del film La Diosa del Fuego (She), King Kong, El Hijo de Kong (The Son of Kong), etc. Alex Raymond hacía los carteles de El Capitán Blood. Relacionábamos a la mítica Shangay Lil cantada por James Cagney en Desfile de Candilejas con la que aparecía en Jungle Jim. Descubríamos al gran Sol Lesser y su maravilloso Chandú, el mago con su rayo de la muerte, precedente de Mandrake. Descubrimos a Burroughs, desconocido para nosotros, y a su John Carter. Se hablaba de una posible película basada en el personaje Flash Gordon, e igual destino seguiría Buck Rogers, al que ya empezábamos a apreciar. Y conocíamos a Brick Bradford, Tim Tyler, etcétera.

Alex Raymond, con su soberbio Agente Secreto X-9, nos daba una visión exacta a lo que veíamos en el cine de las ciudades y gentes americanas, aquella gente que vivía en un mundo inundado de comics de brillantes colores, pulps de fascinantes portadas y de movie serials repletos de peligros y de emociones sin cuento.
Todas estas cosas eran en realidad triviales y sin importancia, al menos para la gran mayoría del publico, pero sí había algo en ellas que a unos cuantos nos encadenó. A unos cuantos que les hemos continuado fieles, pues han marcado nuestra vida y creado en nosotros una escuela que se iba a materializar en forma de cuentos, novelas, artículos, comics, etc., realizados siempre en lucha desesperada contra circunstancias más que adversas (Luís Vigil sabe más que nadie de mis proyectos en aquella época y guarda mis dibujos originales, que entraban dentro de un género de "ciencia ficticia", traducción que yo daba entonces al término science fiction, originales rechazados sistemáticamente por todos los editores a los que me atreví a presentarlos).
El rápido galope de estos años culmina entre gruñidos frankensteinianos, rugidos de King Kong, golpes de Fu-Manchú de Sax Rhomer, entonaciones silbantes de Bela Lugosi, chillidos de Una O’Connor en El Hombre Invisible y La Novia, tam-tams de muerte en la selva, alaridos de Tarzán, sinfonías en blanco y negro a cargo del nuevo fenómeno Milton Caniff, tableteo de ametralladoras de los G-men interpretados por Jimmy Cagney... los comics irrumpen en las recién inauguradas pantallas sonoras de los cinematógrafos españoles con el gran Skyppy de Percy Crosby (antecedente de los famosos Peanuts), Betty Boop, Popeye, el Pequeño Rey, Toonerville Trolley. Los vemos simultáneamente en los periódicos y en la pantalla. Mickey Mouse parodia a los grandes astros de Hollywood.
Y buscando a Mickey Mouse hallamos a Doc Savage: llega a nuestras manos un ejemplar francés de la revista Journal de Mickey, en donde podemos ver publicado, en forma de folletín, Franck Sauvage et les phantomes eléctriques?
¿Iban a ser mas afortunados los aficionados franceses que nosotros? No, esta vez no. En la versión española de dicha revista, publicada por Editorial Molino, vemos un anuncio sobre la inmediata aparición de Doc Savage en forma de libro, inaugurando la célebre colección Hombres Audaces (el 4 de abril de 1936), en la cual, y mensualmente, aparecerían por turno este y otros nombres gloriosos de los pulp americanos producidos por la firma Street & Smith: La Sombra, Bill Barnes, Pete Rice, y posteriormente El Vengador, Jim Wallace, El Susurrador, El Mago y El Capitán.El anuncio se extiende a la prensa barcelonesa y madrileña y, cosa inédita, se trata de un anuncio a toda plana, cosa verdaderamente excepcional en aquella época. Editorial Molino hizo honor a su fama, y el primer contacto que tuvimos los españoles con las publicaciones de la fabulosa Street & Smith fue realizado con toda la dignidad que el caso requería, con unas traducciones impecables (la primera traducción de Doc Savage se debe a H. C. Granch), un fiel respeto a las ilustraciones originales y hasta quizá con un cierto empaque de mayor importancia que la edición yanqui, con mejor papel, ausencia de anuncios baratos en el interior y detalles de buen gusto tipográfico en la portadilla.
El impacto producido por la aparición de Doc Savage fue tremendo entre los aficionados, esto es, la multitud de adolescentes que por entonces casi vegetábamos con lo poco que nos llegaba de allende de las fronteras, aunque consolándonos también con los productos nacionales, generalmente raquíticas imitaciones desvaídas del material foráneo, invariablemente francés o inglés.
Entonces no sabíamos quien era Lester Dent, verdadera identidad del mítico Kenneth Robeson, ni el nombre del ilustrador de las magníficas portadas, casi ilegible en el primer numero (Walter M...?). Lo primero, referente al autor, lo ignorábamos. Lo segundo, nos dolía... A los que si conocimos perfectamente fue a Renny, Long Tom, Ham, Monk y Johnny... y a Doc. Doc aparte, pues a Doc le teníamos mucho respeto; respeto que, sin avergonzarme, aun conservo en mi conciencia de niño grande.
El éxito de Doc Savage no tuvo parangón en aquella época en ninguna otra publicación de tipo popular tanto nacional como extranjera, y las reediciones se sucedieron desde el primer momento... ¡No era para menos! Supervivientes: ¿os ayudo a recordar?

¡Ah, qué verano! ¡Y qué futuro nos prometíamos! ¡Al fin emoción a raudales! ¡Fantasía desbordante! ¡Qué hermosos los puestos de periódicos con sus hileras de Doc Savage haciendo guiños al sol con sus brillantes portadas!... ¡Qué magníficas tardes, convertidos en modernas versiones de Tom Sawyer, leyendo en la penumbra del “club” hecho con tablones y cajas vacías!
¡Jerome Coffern! ¡El Humo de la Eternidad! ¡La Isla del Trueno! ¡Kar!

Desgraciadamente, la fascinación duró poco. Cuando aparecía el número cinco de la colección Los Piratas del Pacífico, empezamos a oír, y ahora en la realidad, el tableteo de las ametralladoras y el silbido de las bombas. El mismísimo Bill Barnes se alejó de nosotros, y hasta Skyroads (en España Alas de Acero) nos traicionó, ignorando la admiración que les profesábamos.

¡Queridos Doc, Long, Tom Renny, Monk, Ham, Johnny!: aquí quedasteis en el olvido durante unos años, con el pie sobre el abismo, entre aventura y aventura, en un angustioso e interminable “continued next week”, similar al de los seriales. Paréntesis por el que se escapó nuestra adolescencia sin darnos cuenta, para reencontramos tiempo después, cuando muchos de nuestros amigos comunes habían desaparecido tempranamente en un prematuro Humo de la Eternidad, infausto y verdadero.
Os reencontramos cuando os dábamos ya por perdidos, y fueron otros los que disfrutaron de vuestras emocionantes aventuras, descubriéndoos como nosotros, aunque en diferentes circunstancias.
Las primeras ediciones son ya casi pieza de museo (de museo de afortunados niños grandes). Yo, a veces, contemplo en silencio estos ejemplares viejos, e inmediatamente oigo... no el fantástico trino de Doc, sino el restallante tumulto de una época que prometió ser algo distinto, y de un pedacito de nuestra existencia vivido intensamente.
Nota: en 1981, junto a Miguel Badía, Alfons Figueras se lanzó a editar Doc Savage, La Sombra o Bill Barnes bajo el sello editorial Centro Autónomo de Trabajos Editoriales (CATE). La aventura no prosperó.
Etiquetas: Biblioteca Ausente, Documentos, Figueras, Spanish PoP
7.7.09
UNO DE LOS GRANDES

Leo en La Cárcel de Papel que ha muerto Alfons Figueras. Ya escribí por aquí que si los americanos tienen a Jack Davis, nosotros tenemos a Alfons Figueras, que la recopilación de Topolino a cargo de Astiberri me sedujo cosa mala y que además era un experto en cultura pOp de la que nos gusta (aquí un ejemplo, aquí otro, intentaré poner alguno más en breve). El Patito Editorial estaba rescatando algunos de sus mejores trabajos (Doctor Mortis, Estampas Malignas), no los dejen escapar. Por mi parte, no se me ocurre mejor homenaje que subir por aquí alguna de sus maravillosas historietas negras.
Etiquetas: Figueras, los que estiran la pata, Spanish PoP
3.7.09
VIERNES, ESTRENO
2.7.09
M.A.L.O.S.
No hace mucho hablábamos de cabezas redivivas al margen del resto de su cuerpo (concretamente aquí, aunque es un viejo tema ausente), así que no puedo dejar de subir el fotograma de arriba: si hay una cabeza y un cerebro alrededor del cual gira parte importante de la subcultura pop del siglo XX, ese es el de Hitler. La imagen pertenece a They Saved Hitler's Brain, película comentada en el siempre indispensable Desván del Abuelito. (Tengo pendiente, por cierto, hablarles con calma del fantástico artículo sobre el terror en el tebeo clásico español que el Abuelito se marco en el aún calentito último número de Mondo Brutto).
Pero no se marcehn todavía, sigamos con el M.A.L., que como saben depende del cristal con que se mira:
"Salman Rushdie quiere controlar el mundo. Pero en una lejana aldea de Pakistán hay un grupo, que con ayuda de la poción mágica de su druida mas unos porritos, se opondrá ferozmente a los ataques al Islam. Es mas, irán a la base del malvado Salman con intenciones de hacerle estirar la pata. La aventura comienza."El extracto es la sinopsis del filme International Gorillay, filme pakistanés de 1990 que descubro vía El Rincón de Yulifero (blog que, por cierto, se ha puesto las pilas las últimas semanas surtiendo al zinéfilo inquieto de numerosas joyas de chatarería mad-mex, algunas desconociadas, otras imprescindibles)

Etiquetas: Más Malos Que La Tiña, PoP, Sociedad Borderline
1.7.09
FOTONOVELA EMBELESO GÓTICA: UN GRITO EN EL PANTANO

Alucinógenos, danzas poseídas, asesinatos, tráfico de drogas, líderes encapuchados, verborrea engolada, violencia de género, jipis que se comportan como zombis, composiciones de página alucinantes. Todo eso, y mucho más, en el ejemplar de Fotonovela Embeleso Gótica (Rollán, 1974) que he escaneado para el disfrute de todos ustedes y que pueden descargar aquí.
Etiquetas: Biblioteca Ausente, fotonovela, Más Malos Que La Tiña, Química, Spanish PoP
28.6.09
EL PLAN DE JACKO
Todo cuadra. Si para Joanqui los sucesos de hace un par de días demostraban que Michael Jackson era en realidad Farrah Fawcett Majors, sabemos hoy que Weekly World News ya advirtió en 1994 que el llamado rey del pop había planeado su propia muerte: "Michael Jackson pensaba emular a Elvis y fingir su propia muerte a causa de un paro cardiaco para poder empezar desde cero una vida como cualquier otra persona."La sorprendente revelación es fruto de uno de esos casos de transmisión de conocimiento vía internet: Tones avisó en el Focoforo de que Weekly World News estaba en Google Books casi entero, yo lo tuiteé y a Karramarro se le ocurrió hacer la búsqueda mágica.
ACTUALIZACIÓN: La búsqueda es un pozo sin fondo plagado de tesoros:














Etiquetas: PoP, Seres Humanos
LA EMMANUELLE DE BERLUSCONI
A finales de los 70 y en plena vorágine del destape, Ediciones Zeta, que por aquel entonces se estaba haciendo de oro con Interviú y LIB, edita la colección de fascículos semanales Emmanuelle. La revista en realidad era la versión española de una revista de procedencia italiana. Lo curioso, hoy (y quizá no tanto) es descubrir que el editor original no era otro que Silvio Berlusconi. Emmanuelle se componía de principalmente de fotonovelas softocore, fumetti guarrillo (con clásicos como la Blancanieves de Frollo), posados eróticos, reportajes de turismo sexual y mucho chiste verde. Al margen de lo que pensemos de Berlusconi, no me negaran la belleza que entraña el hecho que editor de revistas eróticas llegue a ser presidente de un país. Berlusconi es la modernidad y el futuro (ballardiano), por si tenían alguna duda.














Nota: en el imprescindible Bohemio pero abstemio de Ramón Boldú (página 125 de la edición de Astiberri) se narra el encuentro entre Berlusconi y Antonio Asensio (el editor jefe de Zeta) para hablar de la revista.














Nota: en el imprescindible Bohemio pero abstemio de Ramón Boldú (página 125 de la edición de Astiberri) se narra el encuentro entre Berlusconi y Antonio Asensio (el editor jefe de Zeta) para hablar de la revista.
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26.6.09
VIERNES, ESTRENO
12 de febrero de 1941
Programa doble que incluye la segunda peli de Godzilla (11 de mayo de 1958).

30 de marzo de 1972

10 de febrero de 1978
10 de febrero de 1978







Todas las imágenes encontradas en la imprescindible hemeroteca de La Vanguardia.
Etiquetas: B-Art, Spanish PoP
25.6.09
TEBEOS PRECODE: ATERRORIZANDO EL AMERICAN WAY OF LIFE (PARTE DIECISÉIS)
En la entrega anterior disfrutábamos de algunas portadas de horror precode y llamaba la atención cómo la decapitación, la amputación o la desfiguración del cuerpo humano era un elemento muy común y transgenérico. Arriba tienen otra de las portadas más clásicas al respecto, la de Vault of Horror #30 (EC, abril de 1953). Pero pasemos al interior de los tebeos.
Stephen Sennit, en Ghastly Terror!: The Horrible Story of Horror Comics (Headpress, 1999), destacaba Hollow Horror como una de las historietas de horror precode más extrañas al respecto. Publicada en Fantastic Fears #6 (Ajax/Farrell, marzo de 1954), la historieta narraba la historia de un trabajador d ela imprenta que degollaba a la secretaria de la imprenta con la guillotina de papel.
El psicópata decapitador de hembras dice siempre obedecer las voces que surgen de agujeros en su cabeza. Resulta ser cierto, al menos lo de los agujeros, que no son otra cosa que el resultado de su estancia en el frente de la Segunda Guerra Mundial. La historieta me resulta así más contundente que extraña, y muy reveladora de lo que está sucediendo con estos tebeos. En Monster Show (Valdemar, 2008) David J. Skal demuestra como todo horror pop surge de la sociedad que lo crea. El impacto de la Guerra Mundia, con miles de ex veteranos mutilados regresando a casa, ya había influenciado el horror fílmico de los años 30, y es lógico que se incremente (de manera más visual) en los tebeos de los 50s. Por otro lado, es una prueba de la modernidad de estas historietas en múltiples sentidos (razón por la cual causaban miedo en sectores tradicionales). Una historieta como esta no nos resultaría tan sorprendente si se hubiese publicado en los 70 y el protagonista fuera un veterano del Vietnam.
Otra historia con cabezas separadas de su cuerpo relacionada con la Segunda Guerra Mundial es el clásico The Brain de Stan Lee y Russ Heath publicado en Adventures into Terror #4 (Atlas, junio de 1951). Eso sí, aquí la perspectiva es absolutamente pOp ya que propone el regreso a la vida de un criminal nazi o, mejor dicho, de su cabeza. Al margen de la maldad intrínseca a todo villano nazi, la historia pertenece a ese subgénero tan querido como es el de las cabezas vivientes, que cuenta con títulos tan ilustres como The Brain That wouldn't Die (1962), Nexus o Futurama. The Brain pueden leerla aquí, y contó con algo raro en el horror precode como es na secuela, The Return of the Brain (Adventures into Terror #6), que también pueden leer aquí.
La cabeza separada y cableada es, sin duda, un clásico cuyo origen o inspiración quizá hay que buscar en los bizarros experimentos con canes del mad doctor soviético Sergei Brukhoneko. En Haunt of Fear #16 (EC, noviembre de 1952) el gran Graham Ingels ilustró Nobody There, otra historieta sobre el tema en la que un hombre despierta sin su tronco y como objeto de la experimentación del Dr. Mondrum.
Una variación, sin mad doctors por en medio pero con sentido, la encontramos en The Trophy! (Tales from the Crypt #25, agosto de 1951) en donde Jack Davis juega con la clásica historia del cazador cazado y el trofeo de caza.
Otra loca historia precode con cabezas y cazadores cazados es The hunter and the hunted, publicada en Mysterious adventures #15 (Story, agosto de 1953) en la que un cazador que lo ha cazado todo viaja al Amazonas a la búsqueda de una teórica colonia de dinosaurios supervivientes. Al final resultan ser inteligentes y aficionados a los bolos... con cabezas.
Otro coleccionista de cabezas es el verdugo protagonista de Trophies of Doom (Adventures into Darkness #11; Standard, septiembre de 1953). Nuestro hombre, no contento con ejecutar la pena máxima, se dedica a guardar la cabeza de sus víctimas. La historia ofrece un giro sobrenatural, por otro lado muy típico del horror precode, en la que los cuerpos sin cabeza regresaran de sus tumbas exigiendo lo que les pertenece por naturaleza. Pueden leerla aquí.
Ah El Amazonas. ¡Qué bello lugar para el aficionado al salvajismo en clave pOp! En Dead wait!, publicada en The Vault of Horror #23 (EC, febrero de 1952) Jack Davis ilustra como un grupo de cazadores son masacrados por los caníbales nativos. Un detalle que me gustaría destacar es que la explícita violencia de la escena queda fuera del marco de las viñetas: ni vemos el corte ni como se levanta la extremidad.
Algo que sí vemos, en todo su esplendor, en un tebeo de la Ajax/Farrell, concretamente en Voodoo #6 (febrero de 1953) y como colofón sangriento a la historieta Killer Lady. El argumento gira alrededor de un periodista que debe entrevistar a una exótica princesa, vive con ella diversas aventuras selváticas y al final acaba decapitado por la jamona como parte de un ritual propio de su tribu: los cazadores de cabezas. Destaca la morena protagonista como uno de esos personajes femeninos violentos, libres y contundentes propios del tebeo precode, presentes en todo tipo de géneros (y que hemos ido viendo en las entregas anteriores). La historieta pueden leerla aquí. Otro elemento a tener en cuenta, a estas alturas ya evidente, es el gusto por el ambiente exótico y los horrores de la selva. La mentada colección Voodoo, sin ir más lejos, estaba dedicada por entero al subgénero. ¿Las causas? No las sé, pero no dejo de ponerlo en paralelo con el gusto de la América de los 50s por los ambientes exóticos. Piensen, por ejemplo, en la moda Tiki: todo lo que recordaba a Hawaii triunfaba por entonces.
Una vez llegados al Amazonas y a los cazadores de cabezas, es obligado hacer mención un tema muy querido desde los inicios de este blog: las cabezas reducidas y el merchandising jíbaro.
Las viñetas de arriba pertenecen todas a una de mis historietas de horror precode favoritas desde que de pequeño la leí en un viejo número de Fantom que aún corre por casa. Se trata de The Tiny Heads, publicada en The Clutching Hand #1 (ACG, 1954) y en la que un exportador sin escrúpulos de tan siniestro souvenir sufre en sus carnes la resurrección de las pequeñas y caníbales cabezas. El tebeo en cuestión puede descargarse aquí.
Un par de muestras más del gusto precode por las cabezas reducidas, aunque ya les digo que su presencia es ubicua (y que merecería una recopilación exhaustiva por mi parte). Arriba una viñeta procedente de la historieta Devil Drums, publicada en Black Cat Mystery #43 (Harvey, abril de 1953); y abajo la opertura de The Shrunken Head en Men’s Adventures #25 (Atlas, enero de 1954). Pueden leer ambas aquí.
Otra expresión de lo exótico es el rito vudú, también muy del gusto precode. Una variación del argumento clásico podemos verla en Voodoo Death (Tales from the crypt #23; EC, abril de 1951) en la que el muñeco cobra vida y ataca a quien lo utiliza.
Más contundente resulta Voodoo Doll, publicada en Weird Mysteries #11 (Key, julio de 1954), en la que se prescinde del muñeco y se va directamente a atravesar con todo tipo de objetos punzantes al destinatario del mal de ojo. Pueden descargar el tebeo aquí.
Auqnue donde más juego dio en vudú en los tebeos precode fue en el tema de loz zombies y resucitados, quizás el subgénero más frecuentado. En la espléndida Till Death (Vault of horror #28; EC, diciembre de 1952) Johnny Craig narraba una historia de amor en la que un marido enamorado resucitaba a su esposa siguiendo el rito. El problema llegaba cuando la descomposición de su cuerpo seguía su curso sin que el cadáver viviente dejase de buscar arrumacos por las esquinas.
Lo cierto es que la historieta comentada antes no dejaba de ser un rara avis, pero no por su necrofilia sino por el amor. La idea de un matrimonio que desea seguir unido pese a que la muerte los ha separado no era un argumento habitual. Lo común era lo contrario: el matrimonio uno de cuyos miembros busca finiquitar su vida en común del modo más directo y rápido posible, y a poder ser con carácter irreversible. En Love Story, historieta del gran Joe Maneely publicada en Spellbound #14 (Atlas, abril de 1953), cada uno de los miembros de una pareja de aventureros selváticos en clara crisis matrimonial buscará formas tribales de acabar con la vida de su media naranja. La pregunta sobre qué sucedía en los hogares norteamericanos para que la violencia doméstica protagonizara tantas y tantas viñetas queda, pues, en el aire.
(Continúa en parte diecisiete)
Nota 1: buena parte de esta entrada bebe directamente del libro del Ghastly Terror!: The Horrible Story of Horror Comics de Stephen Sennit (Headpress, 1999)
Nota 2: esta serie, que reproduce una conferencia dada en las Jornadas de Cómic de Castellón, empezó aquí.
Etiquetas: Drive In, Horror Precode, Violencia Gratuita
PLOP
¿Fue devorado Michael Rockefeller por los Papúes?
¿Vive aún el Dr. Menguele?
¿Tenía el Coronel Fawcet dos esqueletos?
¿Pudo escapar Bormann a la batalla por Berlin?
¿Fue eliminado Rudolf Diesel por orden de Von Tirpitz?
¿Se descubrirá alguna vez el rastro de Muriel McKay?
¿Quién fue el raptor de "King JIm" Thomson?
¿Regresará alguna vez a la superficie el comandante Crabb?
¿Era acaso Amelia Earhardt una espía?
¿Por qué se evaporó el juez Crater?
¿Como acabó el ultimo vuelo del financiero Loewenstein?
¿Qué fue de la tripulación del Mary Celeste?
La reaparición de Anastasia y la desaparicion del tesoro de los Zares
¿Quién es el heredero perdido de los Wagga Wagga?
¿Ha vuelto a ver alguien a la escuadra fantasma de Sir John Franklin?
Entrada actualizada con más preguntas en los commentarios de esta entrada.

Etiquetas: Seres Humanos
21.6.09
REINO ANIMAL
-Empecemos hablando de lo que vamos a hacer en la unidad lectiva "Reino Animal". Esto os va a gustar a todos porque significa que haremos unas cuantas excursiones campestres en las próximas semanas. Una de las mejores cosas que tiene Wormwood son sus reservas y habitats naturales. Y el museo del centro, claro. ¿Si?Fragmento de Trágame Entera de Nate Powell (La Cúpula, 2009) Al leerlo me he preguntado qué diferencia, en términos educativos, una república islámica de Arkansas.
-¿Nos enseñará más cosas sobre la creación de la vida?
-Ya conoces la respuesta, Holly. Gracias a la Asociación de Padres, si quiero conservar mi trabajo no puedo enseñar nada basado en la ciencia. Sólo enseñaré lo que no se puede probar, y no puede decirse que la ciencia pueda definirse así. Es casi como enseñar magia. Es broma, no le digáis a vuestros padres que lo he dicho, por favor. Ejem. Bueno, abrid las biblias por el Libro de San Lucas y leamos sobre la reproducción asexuada.
Etiquetas: Descontextos, Seres Humanos, Sociedad Borderline
20.6.09
GÓTICO INDIE
A Dash Shaw lo conocí como lector con La boca de mamá, un experimento contundente, duro y carente de cualquier atisbo de humor. De hecho, no parece que este autor esté mucho por lo del hacer sonreír, ni siquiera un momento. Y aún así, siendo yo persona que agradece la concesión por parte del autor de alguna ironía o ligereza coñona, puedo decir que Ombligo sin fondo (Apa Apa, 2009) me ha encantado. 700 páginas de tebeo, nada menos; también con su experimentación gráfica pero sin que eso se convierta en motivo (o lastre), sino al contrario, todo al servicio de una familia que se reúne para intentar comprenderse al mismo tiempo que digiere el divorcio de los padres, ya en la tercera edad. Gótico indie porque la casa toma relevancia casi fantasmal (el peso de la vida y el recuerdo, ya saben: incluso las lececitas de Navidad guardadas en una caja hacen sudar a los protagonistas) y porque, al fin y al cabo, esta novela gráfica se circunscribe a lo que yo llamo la Gran Depresión del tebeo alternativo norteamericano. Y es que a nadie escapará que las nuevas generaciónes, los hijos del underground, no son, precisamente, la alegría de la huerta, y que han dejado por el camino la búsqueda de la carcajada presente en Crumb o Bagge, o incluso en Clowes si me apuran y cambian el jajajá por una sonrisa cómplice. Pero insisto en que Ombligo sin fondo, pese a carecer de esa virtud, la trasciende quizás porque no se atañe a un único protagonista deprimido (que es la tónica, normalmente autobiográfica) sino a seis o siete, incluyendo una niña con jersei de Carlitos o un inadaptado con diseño antropomórfico. Quizá trasciende, también, por el primor de su narrativa visual, que me seduce cosa mala. Punto y a parte merece la excelente edición de Apa apa... y sus cojones al editar un tebeo como este.

Nota: entrevisté a los responsables de APA APA hace cosa de un mes y para Cabaret Elèctric. Pueden escucharlo aquí.
Etiquetas: Tebeorama












































































