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23.9.10

EL ÚLTIMO PÍCARO


El gran Vazquez es un regalo para quienes crecimos leyendo tebeos de Bruguera, y lo escribo sabiendo que habrá quienes no estén de acuerdo. Disfruté mucho el pasado martes en el estreno barcelonés, plagado de gente del cómic (pude ver a Monteys, Gallardo o Pasqual Ferry), familiares y amigos de Vázquez y el canon de protocolo habitual en estos actos. Estaba Ibáñez en la sala, por ejemplo, un Ibáñez que debió entrar temeroso, sabiendo que su personaje era clave en la película, el reverso de orden y trabajo con el que contrastar la figura de un díscolo caradura como Vázquez. Al salir parecía contento y le oí decir que habían clavado a Rafael González, el director de la redacción de Bruguera y un hombre también lleno de luces y sombras.

La película reparte cariño a espuertas hacia todos los personajes que la habitan y se esfuerza en no dejar de lado al espectador ocasional, aquel que de tebeos no sabe nada. Ambas cosas son difíciles de gestionar, y más cuando estamos ante un biopic, el primer biopic sobre un historietista patrio. De todas formas, tampoco es un biopic al uso, no es tanto una biografía de Vazquez sino de su leyenda, la que se labró el mismo protagonista y que, como dice Óscar Aibar estos días, ha sido transmitida oralmente por los allegados al mundo del tebeo.

La voluntad de El gran Vazquez de ser atractiva para un publico ajeno acaba curiosamente beneficiando a la película (con algún pero a la secuencia final, y que aún así funciona) porque la dota de capas de sutilidad, y eso siempre es elegante. La sutilidad, insisto, resulta clave: es sutil en la manera de enfocar a Ibañez como reverso tenebroso de Vázquez, es sutil cuando plantea el pasado político de Rafael González y de los dibujantes de Bruguera, es sutil en la reivindicación de los derechos de autor e incluso cuando muestra las muchas luces y sombras de un personaje como Vázquez, quizá el último pícaro.

Hay un enorme esfuerzo en recrear el habitat editorial de Bruguera, que viendo viejas fotos resulta físicamente idéntico. Me comentaba Oscar Aibar que tuvo que negociar bastante con los productores el gasto que eso suponía, pero le resultaba indispensable: esos detalles de autenticidad hacen el filme creíble. También sortea bien los riesgos que conllevaba el protagonismo de Santiago Segura. Afortunadamente no torrentiza a Vázquez e incluso, pese a que es un actor de recursos limitados, se defiende bien en los momentos dramáticos. Curiosamente el filme crece cuando todo eso aflora. No hay que olvidar que Segura también viene del mundo del cómic (las Pequeñas viciosas de El Víbora).

Como digo, disfruté mucho. Reí y me emocioné. Además, comulgo con el cine de Aibar y su búsqueda del perdedor heroico: El Gran Vázquez forma junto con Platillos Volantes un inusual díptico dentro de nuestro cine.

Nota: anoche entrevisté a Oscar Aibar en el Cabaret Elèctric. Pueden escucharlo aquí, a partir del minuto 17. Yo intentaré estos días llamar la atención sobre algunas cosas de Vázquez que andan por la red.

11.3.10

OPIO Y CEBOLLETA


Coma saben los viejos del lugar, la presencia de las drogas en la cultura popular (o de derribo) es uno de los ámbitos de estudio de este blog. Es por eso que merece mencionarse por aquí el descubrimiento de una historieta de La Familia Cebolleta en la que el cabeza de familia fuma por error un puro de opio del abuelo y sufre alucinaciones en las que el resto de los Cebolletas se muestran como gigantes (el abuelo, el loro) o enanos (la esposa, el hijo).

Descubro esta historieta del siempre genial Vázquez porque Antoni Guiral la menciona e incluye en el tomo que la colección Clásicos del Humor dedicó a los personajes el año pasado. Hay tres detalles que me gustaría destacar:

1 - El indudable paralelismo con Alicia en el País de las Maravillas, y en concreto con el célebre episodio de consumo de trozos de seta ofrecidos por la oruga y que hacen que Alicia crezca o disminuya, es decir, la alucinación se relaciona con el tamaño de las cosas.

2 - La segunda, claro, es la referencia en sí a las drogas en un tebeo de Bruguera publicado en el DDT 1ª época núm. 446 (1959). Si fuese anterior a 1955 quizá no sorprendería tanto por la falta de criterios censores detallados y sistemáticos hasta la aparición de la normativa de 1955 de ordenación de las publicaciones infantiles y juveniles, y que se llevó por delante, entre otros, a Doña Tula Suegra o al Dr. Frankenstein de 13 Rué del Percebe (y, en general, la etapa más vitriólica de la Escuela Bruguera). Pero en 1959 ya estaba prohibido "cuanto implique directa o indirectamente la exaltación del suicidio, la eutanasia, el alcoholismo, la vagancia, la toxicomanía y demás plagas sociales".

3 - El hecho de que sea precisamente el Abuelo Cebolleta quien guarde cigarros de opio. Famoso por sus batallitas, es obvio que tiene un pasado militar, e históricamente han sido los militares la principal vía de introducción al consumo de estupefacientes (al menos hasta la llegada de la democracia.

Aquí les dejo la historieta respetando la integridad de la página. Si alguno de studes conoce o encuentra más referencias a la droga en viejos tebeos de Bruguera, no dude en comunicármelo. Me interesa mucho el tema.

17.1.10

DE LA BOMBA COMO OBJETO pOp (APUNTES)


Lo que tienen arriba es una bomba modelo Orsini, diseñada por Felice Orsini; es de hierro colado y funciona por contacto, de ahí los pistones que le dan ese aspecto de erizo. Fue la preferida por los anarquistas en sus atentados de finales del siglo XIX y principios del XX. Me recuerda su existencia la lectura (fascinante) de La Barcelona de la dinamita, el plomo y el petroleo 1884-1909 (Grupo de afinidad Quico Rivas, 2009). Me quedo prendado de lo que hoy es su belleza como objeto y luego caigo en que la portada del Robot Archie que me maravillaba de pequeño, en la que el androide de la IPC se enfrenta a un tanque circular, parece claramente inspirado en la bomba orsini.


La bomba, objeto de muerte, es readmitida socialmente por el pOp de derribo. La bomba se convierte en objeto icónico para la destrucción splastik. Así que me pongo a buscar bombas, aunque el diseño preferido no es la erizada orsini si no la clásica bomba de pera, cilindrica y con mecha. Las bombas, por cierto, también son objeto de modas como cualquier bien de consumo de la era industrial.


En cuetión de bombas y artilugios para la destrucción que hace boom (esto es la bomba), una marca se lleva la palma, la marca ACME.

Con la marca ACME como suministrador, el Coyote de la Warner se convierte en un terrorista abocado al fracaso (como todos) en la consecución de un ideal imposible: la captura del Correcaminos.


Otro de los mayores clásicos del pOp, el Batman televisivo de 1966, también acude al poder icónico y splastik de la bomba. Hoy todos recordamos la belleza de aquellas explosiones onomatopéyicas que llenaban la televisión de booms y kabooms; y quizás olvidamos que detrás de cada boom (y kaboom) hay siempre una bomba.


Pero basta ya de ejemplos importados de la pop culture anglófila. Al fin y al cabo esta entrada nace bajo la inspiración de un libro centrado en la Barcelona de las bombas y el modernismo, la misma ciudad que años más tarde dará cobijo a nuestra fuente pop más importante: la editorial Bruguera. Uno recuerda los tebeos de Bruguera, y la imagen de la bomba de pera está presente; también los cartuchos de dinamita atados a un despertador. Me detengo un momento pensando en cuánto habría de desafio llenando viñetas de bombas y explosiones en viejos tebeos de humor publicados bajo un régimen dictatorial. Y busco bombas en tebeos de Mortadelo, que las hay, pero sólo encuentro publicidad de la Frigobomba (nada menos), que será, sin duda, un bombazo entre la chiquillería.

Y entonces me doy cuenta de mi error. Ibáñez no es realmente un autor demasiado subversivo, o no lo es al lado del gran maestro Vázquez, así que acudo a Anacleto y, claro, allí las bombas aparecen con generosidad de debajo de las piedras. Vázquez siempre fue un ácrata, sin duda.





También encontrarán bombas en el Topolino de Figueras (lo pulp las exige, aunque sea en descampados donde el destrozo urbano es imposible), y en las viejas historietas de Zipi y Zape que tanto desafiaban a la autoridad encarnada en figura paternal; haciendo honor al castigo como catarsis del adulto, aquí las bombas no las encienden los jóvenes rebeldes sino, y precisamente, la autoridad. Y es que subvertir es poner el mundo del revés.

Inciso de actualización: al final, Frunobulax ha encontrado un bomba en Mortadelo, y no una cualquiera: una orsini. Por cierto, la portada del tebeos (con una historieta titulada Terroristas) es de 1994 e incluye árabes y aviones.


Decía al inicio que la bomba orsini tiene un enorme potencial como objeto decorativo y vintage. De lujo y clasista, y sin mayor uso que el puro disfute estético. La misma denominación Orsini suena melodiosa y con la potencialidad de una marca italiana de objetos vintage, diferenciándola así de otros usos y diseños lúdicos de la bomba y la dinamita, como el cartucho despertador...

... o el usb con forma de bola y pera.

y eso es todo.


20.10.09

EL RODAJE DE EL GRAN VAZQUEZ

Andaba yo con mis quehaceres diarios por la parte baja de Las Ramblas de Barcelona cuando me he topado con un rodaje cinematográfico. No es cosa extraña, aunque la mayoría suelen ser publicitarios. He dado el típico ojo curiosón y me he encontrado con un stand de la editorial Bruguera como de finales de los 50s, con extras vestidos a la moda de la época e incluso algún tebeo vintage en lontananza.

Como es lógico ha llamado poderosamente mi atención y enseguida he hecho cábalas pensado en El Gran Vázquez, la película inspirada en la vida del gran maestro de Bruguera que yo pensaba era todavía un proyecto de Óscar Aibar y no algo tan palpable. He preguntado a un miembro del equipo y me lo ha confirmado. El Gran Vazquez ya se está rodando y estoy entusiasmado con la idea. Como saben, y como es de menester, por aquí se rinde tributo total al padre de Anacleto, las Hermanas Gilda, Angelito, La familia cebolleta y tantos otros clásicos de nuestra historieta; sin olvidar la maravillosa autoparodia que eran Los Cuentos del Tío Vazquez.

Como me consta que Óscar Aibar es insigne lector de este blog, he mirado a ver si lo veía por ahí y he tenido suerte: estaba en un rincón tomando un refresco entre toma y toma; así que he podido charlar con él unos minutos. Me ha enseñado una foto de Santiago Segura caracterizado como el Vázquez de finales de los 80, en su época de dibujante para la segunda época de la revista Makoki (entre otras cabeceras), me ha explicado que estaban rodando una escena ambientada en un Sant Jordi de finales de los 50s o principios de los 60s (no ha sido explícito con la fecha). Escena, además, importante por algunos detalles que me ha explicado y que yo no revelaré por aquí. Sólo puedo decir que la cosa es muy jugosa y pinta bien. También creo que la elección de Santiago Segura para encarnar al más pícaro de nuestros dibujantes es la mejor posible.

Les dejo algunas fotos que he podido hacer con el móbil. Todas del stand de Bruguera. Algunas, durante el trabajo del equipo de rodaje (verán ropas actuales y otras de la época) y un par del stand de Bruguera con las Ramblas despejadas, para apreciarlo con algo más de detalle. Los tebeos expuestos eran de la época, pero no he podido acercarme más. SI hacen click en la foto las verán más grandes.



24.1.09

VAZQUEZMANIA

Vía el Facebook de Óscar Aibar descubro dos tutubos con sendas apariciones del gran Vázquez en el cine. En el primero le vemos en Gritos en la noche (Jesús Franco, 1961), trajeado y con perilla, haciendo dibujos robot en una rueda policial con los testigos. (Jesús Franco y Manuel Vázquez, menudo encuentro). En el segundo, en vistosa camiseta imperio colorada, le vemos presentar uno de los episodios animados de la muy reivindicable Historias de Amor y Masacre (, 1979). Como bola extra les dejo uno de esas páginas de pasatiempos locos locos que de vez en cuando aparecían en la segunda época de Din Dan y, ya de paso, les recomiendo un paseo por la versión 2.0 del blog El Gran Vázquez, dedicada a recopilar todo tipo de imágenes y textos sobre uno de los grandes de nuestra historieta.






Pasatiempos  Vazquez

7.3.07

MENSAJES DE VÁZQUEZ A LOS BLOGUEROS HISPANOS

Como saben, vengo recuperando de vez en cuando historietas sueltas del gran Vázquez. Planchas dispares y perdidas que localizo sin ton ni son en viejos tebeos de Bruguera. En esta ocasión las dos que giran alrededor del mismo tema: El Vicio de Escribir y La Gente que escribe. Estilísticamente resulta fácil afirmar que la primera es anterior en unos años, pero los temas clásicos vazquianos están ahí: el acreedor y la astucia del deudor, por ejemplo.
Vázquez, por cuentista, se sabía escritor; y de los buenos, por lo que sin ser millonario no pasaba hambre, aunque eso dio la fama picaresca que le es ya implícita y que él mismo labraba con humor y tesón. Hay una cosa que me hace gracia de estas historietas realizadas hace cuarenta años, y es trasladarlas al presente y jugar con la muy poco sutil (y sí brusca) comparación con el bloguerio y sus horrores. Sólo hay que pasearse (no lo recomiendo) por buena parte de los blogs de ficción hispanos para hacer aspavientos y encontrar a una fauna muy similar a la descrita por Vázquez si no fuera porque los de las caricaturas son entrañables y los reales mayormente #$&%ables. Los entrañables son capaces de todo por un bistec y pasan hambre de manera más que romántica. Los #&%$ables son capaces de todo por el ego y no pasan hambre porque son caníbales. Afortunadamente a todos nos espera esa hermosa losa que reza “Aquí yace un bloguero”.

El vicio de escribir_WEB

Gente_que_escribe_WEB

23.1.07

PATENTES ABRACADABRANTES

Hacía tiempo que no recuperaba nada de mi admirado Vazquez por aquí. Planchas de esas sueltas condenadas a caer en el olvido, perdidas en el interior de viejos tebeos de Bruguera. La de hoy provienen de un Mortadelo Especial de mediados de los 70 aunque no me extrañaría que hubiera aparecido antes en algún otro lugar, y nos ofrece una serie de patentes donde el genial creador de Anacleto recurre algunos de sus temas habituales (fontaneros, cigarrillos Celtas, invitados gorrones) mientras juega a pegar fotografías (es decir, algo que no es bien bien collage fotográfico, pero casi). Por cierto, nótese qué poco hemos cambiado en treinta años: los profesionales de la fontanería siguen tardando lo suyo y la seguridad en el trabajo tampoco ha mejorado demasiado.

Patentes_WEB

2.11.05

LOS CUENTOS DEL TÍO VÁZQUEZ



Que Vázquez es uno de los grandes (pero grandes grandes) del tebeo español es afirmación impepinable. En el Blog Ausente lo he dicho varias veces y he rescatado del olvido un par de páginas de pasatiempos y una plancha cómica sobre fontaneros. También he dicho por aquí que el mejor Vázquez, a mi gusto, es el de mediados de los 60 y principios de los 70. Es cuando crea los personajes que más me gustan, explota su estilo, entra en plenitud y hasta se atreve a experimentar con la narrativa y el grafismo de manera no tan sutil como pudiera parecer. Y mira por donde, como tantas otras obras, no existe ninguna posibilidad de recuperar esas joyas que no sea escarbar en las pilas de mercadillos y librerias de viejo en pos de añejos tebeos Bruguera de la época.

Uno de los más míticos personajes de Vázquez es, precisamente, él mismo. Su autorretrato como pícaro vividor acosado por los acreedores, embaucador de labia ágil capaz de escabullirse con las más increibles excusas, ya se intuía en 1958, en la revista Can Can número 5, en una autobiografía de una página enmarcada en su serie La historia ésa vista por Hollywood titulada El Gran Vázquez. Pero donde la autoparodia y el personaje se desarrolla y adquiere celebridad (hasta el punto de ser homenajeado como uno de los protagonistas de 13 Rué del Percebe de Ibañez) es en la maravillosa Los Cuentos del Tío Vázquez.

La serie nace en 1968 con el semanario Din Dan y aquí les dejo una muestra de las cinco historietas que aparecieron entre los números 24 y 36 (no aparecía en cada número). Se trata, por tanto, de algunas de las primeras aventuras del Tío Vazquez y tienen un indudable interés histórico. Que conste que no tengo ningún interés en atentar contra los derechos de ningún tipo sino de mostrar, con ánimo analítico e informativo, una parte olvidada y no recuperada en los últimos treinta años del tebeo español.

Además de la cabecera enteramente pop, que incluye el montaje fotográfico con el rostro del autor (el collage también aparecía en los pasatiempos recuperados por aquí no hace tanto), Los Cuentos del Tío Vazquez es un ejemplo de metalenguaje historietil ya que la estructura argumental siempre muestra una historieta dentro de una historieta. Ante el acoso de un acreedor, el Vázquez personaje improvisa las más descabelladas narraciones y consigue convencer a su perseguidor, aunque casi siempre algún detalle descalabra el montaje finalizando la historieta con la típica viñeta brugueril de persecución garrote en mano. Desde este punto de vista merece ser destacada la última de las historietas de esta muestra, la única en color, en la que Vázquez sale triunfante por vez primera, seguramente porque su acreedor no es un sastre u otro profesional que no ha cobrado los servicios prestados sino un usurero prestamista y explotador. Un poco de justicia por parte del moroso impenitente.

Otra de las características indispensables es ese mundo surrealista y absurdo en el que Vázquez desarrolla sus historias. No sólo por lo contado sino por dónde se desarrolla el cuento del Tío Vázquez. Esos desiertos y/o paisajes desolados tan propios (habituales también en Anacleto o La Abuelita Paz) sembrados de carteles indicadores y de cacharros expendedores de sinrazón. También le vemos, en la primera plancha, navegar en un barco de papel. Pero ojo, el mundo de lo absurdo no sólo está en el cuento, en la historieta dentro de la historieta, sino en la realidad del personaje. Ahí le vemos acarrear un enorme hueso, o tomar la Calle Oeste para ir, precisamente, al Oeste. Aplastante muestra de lógica ilógica.

Y de la agilidad y la maestría gráfica, qué decir, sólo hay que fijarse en la segunda página de la primera historieta, con la fila de cinco viñetas en la que Vázquez se hunde en las arenas movedizas del desierto. De narrativa, cómica, impecable. O en toda la peripecia con el hueso de dinosaurio a rastras.

Algunos de Los Cuentos del Tío Vazquez fueron recopilados en un número de la colección Ole (el 25) en 1971. Yo hace años que lo busco pero de momento debo conformarme con las pocas historietas sueltas que tengo por ahí. Y el moroso Vázquez personaje continuó una vez finiquitada la etapa Bruguera en publicaciones como Jauja y en algunas de las historietas recopiladas en la indispensable colección de seis números Vazquez by Vazquez editada por Glénat. Pero su etapa Bruguera continúa esperando una reedición digna y antológica por todo lo alto.

Desde el punto de vista del dato, siempre pueden acudir al conciso Vázquez (el dibujante y su leyenda) de Enrique Martínez Peñaranda, cuarto número de la colección Sinpalabras de Sinsentido. Lo malo es que descubrirán un montón de historietas que querrán leer y no podrán, a no ser que se dediquen a escarbar en viejas pilas de tebeos. Y ahora les dejo con esta pequeña exposición virtual de la obra de uno de nuestros grandes genios. Espero que la disfruten como se merece.



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30.9.05

VAZQUEZ, EL FOTANERO Y YO

En estos momentos mi vida depende del fontanero. Desconozco si podré acudir algún día al Festival de Sitges porque igual coincide con las obras. No tengo agua corriente. Por no hablar del tema económico o del tener que vivir fuera de casa, alejado de mis objetos pajeros y en un hogar, el de mi hermano Mr. Sardinet, en el que por las noches siguen con pasión Hospital Central (creo que ganaría mucho con una subtrama de infección zombi) o esos seres ingratos llamados triunfitos que no me interesan lo más mínimo: cantan y no precisamente el tipo de música que me gusta.

Pero lo importante, lo básico, es que mi calidad de vida depende de EL FONTANERO. Para describir con justicia a este profesional, auténtico ejemplo de que mi abuelo tenía razón cuando me dijo aquello de "te ganarías mejor la vida de lampista que de periodista, eso de la universidad es un atraso, aprende un oficio como Dios manda", nada mejor que el genio del inigualable Vazquez, By Vazquez. Les dejo a continuación una de sus enésimas obras maestras, procedente del Din Dan número 29 (1968). Las cosas no han cambiado mucho desde entonces, por cierto. También me reafirmo que el mejor Vazquez fue el de esa época: ácido y experimental, y si no fíjense en el uso del montaje fotográfico y del tratamiento del cuerpo al más puro estilo monigote. Una delicia.

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15.9.05

ABSTRACCIÓN POP BY VAZQUEZ (II)

A principios de septiembre me descubría divagando sobre los viejos pasatiempos de Bruguera y mi capacidad de abstracción. Plantado ante uno de ellos, mi cerebro ausente se ausentó (fatal redundancia) descontextualizando por el camino una de esas páginas. Allí, suelta, con sus vasijas, sus laberintos, sus barullos, sus formas geométricas (desordenadas o no) y sus objetos sueltos me dió la sensación de que eso podía ser perfectamente una muestra casual de abstracción PoP. Y parece que ustedes más o menos coincidieron conmigo y aceptaron la idea. Tiré, entonces, del hilo y al día siguiente escaneaba y subía a este Blog Ausente un par de ejemplos más radicales: unos pasatiempos protagonizados por las (célebres) muñecas de Famosa y otro realizado por el genial Vazquez, en el que el creador de Anacleto o la Abuelita Paz destrozaba la racionalidad de todo Pasatiempo llevándolo a su terreno absurdo y pícaro. Ostenta el récord de imagen más vista de todas las que subido a Flickr estas últimas semanas.

Y sin querer, mientras sigo releyendo viejos tebeos de Bruguera, me dí de bruces con otro Pasatiempo by Vazquez, un "Rómpase vd. la cabeza". Y oh, mis queridos lectores, he aquí que mis sospechas sobre la abstracción PoP de estos entretenimientos cobran el cariz de la certeza. Sólo hay que verlo, el genial Vázquez, en 1968, juega al collage y a la imagineria Popdélica de manera descarada en lo visual (y no es un rara avis, la cabecera de Los cuentos del Tío Vázquez, próximamente en esta galería ausente, también ofrecia tipografía sixties y recortes con su cara). PoP me temo que no tan casual como pensaba como marco para la irracionalidad surrelaista en ese universo poblado de jefes, fontaneros y acreedores. Aquí está la prueba irrefutable.

(Por cierto, para conocer las soluciones les aconsejo den la vuelta a sus monitores)



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2.9.05

MÁS ABSTRACCIÓN POP PARA LA DEPRESIÓN POST-VACACIONAL

Para mi sorpresa, la bonita página de pasatiempos que subí ayer ha resultado un pequeño éxito ausente. Me guié por el instinto. Lo ví, me ausenté y tras regresar al mundo real corrí hacia el escaner (se nota que ya he solucionado el problema que lo tuvo parado más de medio año, ¿eh pillines?) y ejercité la escritura automática (como casi siempre). La cosa es que luego seguí mirando viejos tebeos y me dí de bruces con dos páginas de pasatiempos más. Y volvió a pasarme lo mismo. Y aquí les dejo el resultado que espero sirva para aliviar tensiones ante el malsano (y psicológicamente nefasto) regreso a la rutina que supone el més de septiembre.

Justo aquí debajo tienen el primero. Ni más ni menos que una página de pasatiempos protagonizados por las Muñecas de Famosa. El impacto ante su visión fue grande y mi primer pensamiento se dirigió hacia mis queridos Amanda Gamera y Casimiro Godzilla, es decir Los Lametones del Amor, abanderados de la incorreccción en tonos pastel. Estoy seguro que va a ser muy de su agrado. Tan seguro que lo considero mi modesto homenaje y regalo ante la celebreción (hace ahora un mes) del segundo aniversario de su indispensable blog. Así que desde aquí les mando un beso con babas. Dicho lo cual, déjenme continuar...

Ante la visión de las cuatro pruebas, de inusitada dificultad, yo me pregunto:

1- ¿es necesario unir (por riguroso orden) los puntos de la primera prueba para saber a qué juega Carolín?
2- ¿No les surmerge en un mar de dudas el reloj de Tin-Tan?
3- ¿No les parce maravilloso descubrir que el 27 de mayo de 1968 era Lunes?
4- ¿Alguien sabe la respuesta de la fúnebre tercera vertical del crucigrama?

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El segundo es otra joya. Nada menos que una página de aberrantes pasatiempos creados por el genial e inigualable Vazquez. En este caso creo que mis comentarios sobran.

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