14.10.14

CRÓNICAS DE SITGES 2014 (XXII): SORCERER (CARGA MALDITA)



En su imprescindible ensayo Moteros tranquilos, toros salvajes. La generación que cambió Hollywood, Peter Biskind relata muy bien la locura que se apoderó de toda una generación de directores norteamericanos. Sorcerer, remake del clásico El salario del miedo (Henri-Georges Clouzot , 1953) que a su vez adaptaba una novela de Georges Arnaud, fue la aportación de William Friedkin a esa enajenación hollywodiense. Masacrada en su versión europea, recuperarla era un acto de justicia. Luego ya, verla en la majestuosa pantalla del Auditori de Sitges fue un gozo absoluto. De hecho, disfruté tanto que decidí que merecía reposarla con calma y darle un margen de permanencia en mi cerebro, así que me salté algunas de las películas programadas después. El montaje original de Friedkin muestra lo injusto de su fracaso comercial porque es un peliculón que me dejó boquiabierto por su atmósfera opresiva y por ser una muestra de un cine que ya no veremos más, donde si había que hacer saltar por los aires media selva tropical, pues se hacía. La escena del puente, que costó más de un millón de dólares de la época (1977) es una de las cosas más grandes que he visto como espectador. Y luego esa banda sonora de Tangerine Dream que hoy, con el revival de sintetizadores que nos ha traído Drive, suena la cosa más moderna del mundo aunque entonces no lo fuera. Por tener, tiene hasta al gran Paco Rabal en el reparto. Impresionante.