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9.10.16

CRÓNICAS DE #SITGES2016 (VII): SAFE NEIGHBORHOOD


Me lo he pasado tan bien que va directa al top de este año, y eso que aún quedan unos cuantos días. Voy a ser escueto porque esta es de esas películas que se disfrutan mejor sin saber el rumbo que acaba tomando. Navidad, una zona residencial de clase media-alta, un adolescente y su canguro, y el inevitable intruso chungo. Dejémoslo ahí y en el par de referencias que se citan en la sinopsis del Festival: Solo en casa y los minutos iniciales del primer Scream. Se podrían listar más referentes pero es mejor descubrirlos viendo la película, que es una de esas que acuden a giros y situaciones habituales en el género pero que lo hace con ritmo, mala leche y frescura aparente. Seguro que hay lagunas de guión a poco que uno las busque, pero hacerlo seria ingrato ante la diversión ofrecida.

15.10.15

CRÓNICAS DE #SITGES2015 (XVI): COP CAR



Sin duda, una de las películas de este año, que además de compacta y sin pega alguna, de esas cuya sencillez es virtud y cuyo visionado se pasa volando. Thriller tenso, con destellos de humor negro y un gran tratamiento de los personajes infantiles, la historia se localiza en esa América profunda y rural cuyo paisaje hemos interiorizado como un territorio mítico por legado del western, con sus policías corruptos, su violencia de pueblo y sus carreteras rectas que se pierden en el horizonte. Un par de niños se encuentran un coche de policía oculto tras unos árboles y no se les ocurre nada mejor que irse a dar una vuelta con él. A partir de aquí, la cosa se va a poner complicada. Una de esas películas donde personajes que no saben muy bien qué está pasando van desencadenan acontecimientos cada vez más difíciles de parar. Kevin Bacon está estupendo y los niños protagonistas también. Vamos, que es estupenda.

31.12.14

TEZUKA Y LOS MUTANTES DEL PLANETA DE LOS SIMIOS

Ando estos días leyendo y disfrutando de Alabaster, uno de esos mangas de Osamu Tezuka con que nos van alegrando las editoriales, en este caso Astiberri. Pretendo escribir más sobre esta lectura, y algún Tezuka más, los próximos días. Alabaster es una variación sobre el Hombre Invisible con forma de divertidísima aventura pulp con un villano de folletín que también remite a Fantomas y demás genios del crimen. Como es habitual en Tezuka, no contempla el bien y el mal como dos absolutos puros sino que los llena de ambigüedad añadiendo ternura a la maldad o un carácter despiadado en quien se supone del lado del bien, y de fondo un plan maestro que quiere demostrar que la belleza no existe, que todo lo que es bello por fuera oculta fealdad interior.

Pero no venía yo a extenderme en ese aspecto sino anotar un detalle más anecdótico, y es que al llegar a la viñeta en que se muestra el verdadero rostro de Alabaster, cuya invisibilidad sólo afecta a la piel dejando ver músculos y venas, relacione de inmediato esa imagen con los mutantes que habitan el subsuelo de la Zona Prohibida del Planeta de los simios. 




Mis lectores veteranos saben que siento fascinación por Regreso al Planeta de los simios, la primera secuela, y quizá eso me lleve a establecer un lazo improbable, y es cierto. De todas formas, tampoco es tan descabellado que Tezuka se inspirara en esos mutantes para dibujar el rostro de Alabaster: por un lado, tenemos que El Plantea de los simios fue todo un éxito en Japón, que su secuela se estrenó, según IMDB, en agosto de 1970 y que Tezuka empezó a publicar Alabaster en diciembre de ese mismo año.

18.10.14

CRÓNICAS DE SITGES 2014 (XXXVII): FILTH



Adaptación de una novela de Irvine Welsh, el autor de Trainspoting. Leí Escoria, que es como se tradujo aquí el título, cuando salió, es decir: hace más de 15 años. Pese a ese tiempo, aún permanecen en mi recuerdo algunos detalles y sensaciones —y no siempre puedo decir que sea así—. Por ejemplo, que la devoré fascinado por su protagonista mezquino, hijo de puta, soez y malhablado. También por su suma incorrección y por la descripción de una Edimburgo aterradora. Del mismo modo, aún recuerdo que el giro inesperado que propicia el desenlace me decepciono un poco. No esperaba que tres lustros después se convierta en película. Creo que gestiona mejor la transición hacia lo que no me convenció, pero claro, yo sabía. James McAvoy está estupendo en el papel de ese inspector de policía miserable, la escoria del título. Aún así, encuentro que la película divaga demasiado en su verdadera condición: uno no sabe si está ante un thriller que deviene trágico, una comedia negra o una sátira pasada de vueltas. Esa amalgama, en ocasiones, no funciona del todo bien.

CRÓNICAS DE SITGES 2014 (XXX): STARRED UP



Drama carcelario escocés que gira en torno a la relación entre un padre y un hijo, ambos dominados por la violencia impulsiva, que se reencuentran entre rejas. Sórdida y contundente, refleja con dureza el cerrado submundo de las prisiones, su entramado de poderes paralelo y la corrupción del sistema. Tengo una debilidad personal por la descripción de las clases más bajas y marginales del Reino Unido, así que eso lo disfruté mucho, más cuando los actores están estupendos. El subgénero de cárceles no ofrece muchas sorpresas a estas alturas, pero en este caso la aportación es más que digna. Por cierto, si hubiera record Guinness a la película con más fucks y fuckings en sus diálogos, ésta es seria candidata.

5.12.13

LÍNEA CLARA Y APOCALIPSIS PULP

Vaya título molón que le he puesto a esta entrada. La cosa es que el otro día me leí el nuevo álbum de Blake y Mortimer: El juramento de los cinco lores, y me lo pasé bastante bien. Escribí una reseña para Gencomics que pueden leer aquí. Estos dos aventureros creados por Edgar P. Jacobs en 1946 para la revista Tintín encarnan la quintaesencia línea clara franco-belga en su versión más clásica e incorrupta, entre otras cosas porque son un raro ejemplo de digna continuidad tras la muerte de su autor. De hecho su más célebre aventura, La Marca Amarilla, fue el estandarte bajo el que se unieron las huestes de la Línea Clara en su cruenta batalla contra los bárbaros de la Línea Chunga, un curioso rifirrafe en el que algunos soldados combatían alineados en ambos bandos a la vez.

Edgar P. Jacobs contra Miguel Gallardo

Pero a lo que iba, tras leer el nuevo Blake y Mortimer me entraron ganas de acudir a la fuente original, es decir, a los Blake y Mortimer viejunos. Hacía tiempo, décadas, que no me acercaba e incluso tengo por casa algún álbum que no he leído nunca. Lo cierto es que a veces Jacobs puede dar un poco de pereza porque hay que leer mucho. Sus ladrillos de texto sepultando personajes son famosos entre los aficionados.

Vale, reconozco que es un ejemplo extremo 

Ay, qué mala es la pereza. Me puse cómodo (batín, pantuflas), encendí la pipa, seleccioné de entre los volúmenes de mi biblioteca El enigma de la Atlántida (1955), me aposenté en el sillón y acabé disfrutando como un enano. No podía ser de otra manera, es un absoluto locurón en el que Blake y Mortimer se pierden por indómitas grutas, son atacados por pterodáctilos y van a parar a la Atlántida, que sobrevivió al cataclismo y se ha convertido en una subterránea megacivilización hipertecnificada, aunque, eso sí, inmersa en una cruenta guerra civil. Como no podía ser de otra forma, caí rendido a su fabuloso retrofuturismo y a un sentido de la maravilla absolutamente apabullante. Fue entonces cuando me di cuenta de algo de lo que debí haberme percatado ya con La Marca amarilla y su villano de folletín: bajo ese envoltorio de línea clara obsesiva y exquisita se esconde una delicia pulp, un bolsilibro ejemplar y trepidante.

Horror vacui retrofutista en la Atlantida
   
Mi disfrute fue tan mayúsculo que decidí internarme aún más en las profundidades abisales de Blake y Mortimer, en su aventura fundacional, El secreto del Espadón, realizada justo tras la guerra y tan profusa que siempre se ha publicado cortada en tres álbumes cuando en realidad sólo es un largo serial sin interrupciones. Ya de entrada me encuentro con sus fascinantes villanos, puro canon pulp de la vieja escuelas: la amenaza amarilla, un imbatible ejército oriental que se bautiza así mismo como el Imperio Amarillo y que es una mezcla del pasado peligro japonés y el futuro peligro chino. 



Pero más allá de este entrañable detalle, descubro el secreto de Blake y Mortimer, la razón de su eterna juventud, un pacto con el diablo sellado a través de un sacrificio ritual. En las primeras páginas de su primera aventura, Jacobs, Blake y Mortimer destruyeron nuestra civilización y desataron el Apocalipsis.




  

25.10.13

CRÓNICAS DE SITGES 2013 (XXVII): UGLY


Una de las sorpresas del año pasado fue la estupenda  Gangs of Wasseypur, la historia en dos partes de una saga mafiosa india. Su director, Anurag Kashyap, regresa a la programación de Sitges con un título que me ha dolido dejar fuera de mi Top Ten particular: Ugly. Thriller alrededor del secuestro de una niña, resulta demoledora en cuanto a descripción de la sociedad y familia de clase media de La India. Respecto a la familia, porque cada uno de sus miembros se moverá según su propio beneficio e interés, y nunca en los de la niña, dando una imagen atroz. En cuanto a la sociedad, con una imagen muy crítica respecto a la honradez y eficacia de su policía. En ese aspecto, destaca el diálogo que el padre mantiene con un agente de policía cuando acude a denunciar el suceso. La película también tiene sus puyas hacia Bollywood, algo que también comparte con Gangs of Wasseypur, y eso es algo que sorprende para quien se ha formado una imagen de la filmografía india contemporánea llena de blandura romántica, kitsch relamido y ampulosos números musicales. De hecho, me atrevería a decir que una de sus virtudes es socabar una tradición cinematográfica si no fuera porque hay quien me advierte que en realidad este tipo de thriller cruel y despiadado es bastante habitual.   

23.11.12

CRÓNICAS DE SITGES 2012 (XLI): SEVEN PSYCHOPATHS


Es curioso como algo que hace unos años, unos cuántos ya, hubiera sido rematadamente nuevo, es hoy lugar frecuentado y casi un género en sí mismo. Esta observación, por otro lado, no quiere decir gran cosa, porque que algo no sea nuevo (aunque lo parezca) no quiere decir que sea malo o que puntúe a la baja, esa es otra batalla de la que estos Siete Psicópatas sale bien librada porque es muy divertida y tiene grandes momentos; pero me vino a cuento durante la proyección. ¿En qué momento se puede empezar a trazar el nacimiento y perfeccionamiento de lo que ya es un género (híbrido) en sí mismo? De manera popular se habla de “película tarantiniana”, adjetivo útil porque lo entendemos, pero no siempre adecuado y demasiado personalizado. Además, igual la estoy cagando al escribir todo esto porque me acabo de levantar, son las seis de la mañana y no he visto In Bruges (Escondidos en Brujas), la anterior película de Martin McDonagh (pese a que me la han recomendado en varias ocasiones). Seven Psychopats es una película coral (con Colin Farrell, Sam Rockwell, Woody Harrelson, Christopher Walken o Tom Waits, nada menos); posmoderna por autoconsciente (el protagonista es guionista de cine y el argumento de la película mezcla lo que sucede con uno de sus trabajos); frenética y saltarina en los requiebros de su guión; que toma el thriller moderno como punto de partida para lo que en realidad es una comedia negra (negrísima), violenta, incorrecta, amiga del matiz grotesco o absurdo (el secuestro de perros,por ejemplo); generosa en subtramas (la biografía de parte de los siete psicópatas del título); y muy juguetona con diversos arquetipos de la cultura pOp (el gángster excéntrico, el desierto, la geografía humana de California, el psicópata como mito, la violencia como estética). Todo conforma un molde reconocible que al mismo tiempo permite la sorpresa y el disfrute. Yo, al menos, salí encantado. Quizá pierde algo de fuelle en su tramo final, cuando se desenreda y reposa, pero la propia autoconsciencia del filme advierte de ello en boca de su narrador (“ahora es cuando la historia se pone aburrida”) y el que avisa no es traidor. Además, qué coño, Christopher Walken está en su salsa y eso no tiene precio.

5.8.12

HIMMLERS HIRN heisst HEYDRICH



El cerebro de Himmler se llama Heydrich. Esa es la traducción de la frase que se esconde tras HHhH, el extraño título que se esconde tras la novela de Laurent Binet, ganadora del premio Goncourt 2010, galardón muy celebrado entre las letras y los lectores franceses.
“En todos los años que llevo con este libro dentro de mí, no he pensado en ningún momento titularlo de otro modo que Operación Antropoide (y si éste no es el título que figura en la portada que el lector puede leer, es porque cedí ante el editor, a quien no le gustaba en absoluto: le parecía demasiado ciencia-ficción, demasiado Robert Ludlum...)”.
La declaración del escritor puede parecer que procede de una de las múltiples entrevistas dadas. Una cualquiera, tomada al azar, donde se le pregunta por enésima vez por el extraño título; pero no es así, es una frase tomada de la misma novela, y viene muy bien para describir su curioso desarrollo narrativo (y de estilo), además de citar el meollo del asunto.

En la histórica Operación Antropoide un comando de dos paracaidistas checoeslovacos, amparados por su gobierno en el exilio, el ejército británico y las debilitadas fuerzas de la Resistencia checa atentó contra la vida de Reinhard Heydrich por las calles de la ocupada Praga.
“Heydrich, el hombre más peligroso del Tercer Reich, el verdugo de Praga, el carnicero, la bestia rubia, la cabra, el hombre de corazón de hierro, la peor criatura jamás forjada por el fuego vivo de los infiernos, el hombre más feroz jamás salido de un útero femenino”.

De nuevo acudo a la novela para perfilar a su centro neurálgico, Reinhard Heydrich, cuya mano ejecutora también está detrás de la Noche de los cuchillos largos, la Noche de los cristales rotos y el diseño de la Solución Final, la maquinaria industrial que tenía por objetivo el genocidio total y a gran escala de los judíos europeos. La célebre eficiencia germánica puesta al servicio de una buscada masacre étnica.

Reinhard Heydrich, el nazi perfecto, y dos paracaidistas (checo y eslovaco) que encarnan también el ideal de la Resistencia. ¡Viva la Resistencia! La épica y la mítica, los héroes y los supervillanos, y un suceso que como deja bien claro Laurent Binet a lo largo del libro, le fascinaba y obsesionaba desde hacía muchos años. El libro es un best-seller de facto, aquí lleva unas cuantas ediciones, pero por otro lado rehuye su condición desmarcándose en su forma del best-seller al uso, del “demasiado Robert Lundlum” que llevó al cambio de título. Buscando pertenencia al reducido grupo de los grandes ventas que se pretenden algo más que eso. Todo muy francés, por cierto.

Lo distintivito de HHhH es su voluntaria y muy bien llevada condición de mezcla entre novelización de un hecho real (tan épico como un atentado de la Resistencia contra el nazi perfecto), manejo de documentación exhaustiva (sobre la vida de sus tres protagonistas y el contexto histórico inmediato o lejano) y el sentimiento personal e incluso autobiográfico del escritor embarcado en la tarea. Toda la narración se salpica con frecuencia con las reflexiones del escritor que bucea en los hechos, e incluso en sus vínculos sentimentales con la historia. Busca explicación por la fascinación que siente por el mal absoluto (Heyndrich lo es) y comenta todo tipo de detalles relacionadas con otras obras de ficción que tratan el mismo hecho histórico o incluso contextos similares.
“De repente, lo veo claro: Las benévolas es «Houellebecq entre los nazis», así de sencillo.”
Es curioso porque esa construcción del relato del autor frente a su obra, que se pregunta de dónde sale un dato en un texto ajeno o que apostilla con desmesura si un diálogo es real o teatralizado, es la parte más afectada, teatral y novelizada. Una decisión de estilo arriesgada y, ciertamente, no exenta de cierta pretenciosidad, que en ocasiones se rebaja con saltos de línea de voluntad cómica (siempre referenciados a sí mismo y a su obsesión, nunca hacia el hecho histórico. Pero la gracia está ahí porque funciona, porque tiene un objetivo, desnudar, por contraste, de efectos teatrales la historia de verdad. O de simularlos. Y funciona porque sus últimas cien páginas, cuando se pone ya en la labor de describir la Operación Antropoide la cosa tira que da gusto y te zampas la lectura como si fueran palomitas. Nouvelle Palomitas, es cierto, pero el efecto está ahí y es uno de esos gozos que como lector busco y aprecio. Meterme dentro y ver cómo la página 125 es de pronto, en un santiamén de suspenso temporal, la 180. Ayuda mucho la organización en capítulos breves, en ocasiones minúsculos, que hacen adictivo el avance en la lectura, y la frase corta y directa que domina el relato histórico (y no el otro).



Me acerqué a HHhH porque alguien me dijo o escribió que valía la pena; y no una sola persona sino varias. Tampoco sin mucho detalle sobre lo que iba a encontrar. Luego, con la llegada del verano, me pareció bien escoger una lectura de la Segunda Guerra Mundial, con sus nazis malos y sus heroicos resistentes. Y he disfrutado bastante, esto es así y así lo digo.

 

3.8.12

MALDITO EDISON

La entrada dedicada a perfilar al inventor Thomas Alba Edison como supervillano y genio del mal ha sido secundada por aquí y por allá con diversos comentarios y datos que viene bien recopilar con esta entrada anexa y complementaria.

Mickey Rooney + Thomas Edison : combo diabólico.

Por ejemplo, varas personas me han enlazado a Oatmel y una genial tira dedicada al combate geek entre Edison y Tesla, que tuvo una réplica en Forbes seguida de una contrarréplica de nuevo en la web de origen. Todo hace dos meses y una prueba más de que el cambio de paradigma en el carácter benefactor del inventor de la bombilla está ahí, vivo, latiendo. No he tenido tiempo, por otro lado, de repasar su aparición en la genial Planetary de Warren Ellis, del mismo modo que Santiago García me recuerda su papel en el clásico La Eva futura de Villiers de l'Isle Adam. También Javier Rodríguez llevaba sospechando la verdad hace tiempo.

Edison inspiración (diabólica) para la juventud, cómic (auto)editado por la General Electric en 1939


Lo cierto es que profundizar en las mil patentes y proyectos de este supervillano que inventó el siglo XX uno encuentra proyectos como las casas prefabricadas, una máquina para hablar con los muertos (eso es muy de mad doctor, sí) o su creación más rematadamente pOp, que no es otra que la silla eléctrica. Calpurnio, el creador del genial El bueno de Cutlass, me enlazaba un video de su creación en el que jugaba con una grabación de la Edison en la que promocionaba, precisamente, ese avance tecnológico aplicado a la pena de muerte.




Ahora bien ¿Quieren una verdadera prueba del carácter desalmado de Edison? ¿Algo que una para siempre su nombre con Fu-Manchú o Lex Luthor? Nada mejor que la electrocución del elefante Topsy en un experimento básico (ejem) para nuestra futurista civilización actual.




Galería de Interventores Famosos. Un día descubriremos que todos ellos eran illuminatis aficionados a la alquímia que competían entre ellos para conseguir el CAOS del SIGLO XXI. Me temo que lograron su objetivo.

Y ya para acabar: Warren ELlis ya lo dijo antes (como siempre): Edison Hate Future.

30.7.12

THOMAS ALVA EDISON, GENIO DEL MAL Y SUPERVILLANO TECNOLÓGICO

Retrato de un Mad Doctor

Cuando era pequeño y me zambullía en todo tipo de material impreso y con letras, las enciclopedias juveniles formaban parte de mi alimentación. En todas ellas, en el apartado de Grandes Inventores, brillaba con luz propia (y nunca mejor dicho) la figura del Thomas Alba Edison. En la literatura de divulgación juvenil de mi época (y de todas las anteriores) Edison era el inventor de la bombilla que era lo mismo que decir “el inventor de la electricidad” (en realidad, claro, se trataba de su aplicación más práctica y visiblemente doméstica y no de la electricidad en sí, que estaba ahí desde el bing bang). Recuerdo que en la enciclopedia Dime Quién Es (Argos, 1975) se decía que había inventado más de mil cosas (vaya tío); que hizo esperar a las autoridades en la presentación de una nueva creación y que apareció lleno de grasa porque su principal preocupación en ese momento era arreglar un cacharro (estos inventores, tan entrañables, siempre a lo suyo, en su mundo); y que su primer invento fue una máquina de registrar votos (hoy veo el dato como algo inquietante). En definitiva, que sin Edison viviríamos peor y el siglo XX no hubiera sido posible. Uno cerraba el libro, miraba a su alrededor y daba gracias al tipo. Si yo hubiera sido un juvenil geek de las ciencias, seguro que habría hecho de él un modelo a seguir; afortunadamente, pronto me incline por la rama de las letras, a priori menos prieta, metódica y exigente.

 Edison emulando el experimento del Dr. Jeckyll

Hoy, 35 años más tarde, la cultura pOp del siglo XXI comienza a ofrecer una imagen bien distinta del Edison modelo para jóvenes inventores. Edison, hoy, empieza dibujarse como un auténtico genio del mal que no tardará en rivalizar con Moriarty o Fu-Manchú o que incluso podría figurar como fundador de SPECTRA. Nada más escribir esto, me he puesto a buscar alguna foto de Edison acariciando un gato de angora pero sólo encuentro una de sus viejas películas en la que dos gatos simulan un combate de boxeo. Un momento... Edison como pionero de las filmaciones de gatitos. Sí, sin duda estamos ante un auténtico supervillano. Pero vayamos por partes.



La idea de escribir sobre Edison como genio del mal la tenía ahí guardada pero ha explotado definitivamente leyendo la quinta entrega de Atomic Robo. Ya he hablado antes de esta serie que me despierta múltiples simpatías por su tono dicharachero. El protagonista es una inteligencia artificial robótica creada por Nikola Tesla y los arcos argumentales que protagoniza dan saltos en el tiempo. Por sus viñetas han pasado Lovecraft, Charles Fort o un Carl Sagan convertido en heroico científico de acción. En esta última entrega se salta casi a los orígenes de Atomic Robo y se le muestra como un joven (de metal) que se aburre en compañía de Tesla, ya un abuelete siempre abstraído por la ciencia, y que alimenta su imaginación artificial con novelitas pulp protagonizadas por justicieros que luchan contra el crimen y se mueven en las sombras. Y así transcurren sus días hasta que se topa con uno de estos héroes enmascarados que anda enfrascado en una desigual batalla contra una banda de gánsteres de Chicago que se dedican al robo de inventos, patentes y también de un cráneo procedente de la Atlántida cargado de energía telúrica. Al final, como no podía ser de otra manera, se descubre que tras los robos está el mismísimo Edison, genio del mal que ambiciona el poder total, ser el amo y señor de toda la energía del planeta.



Digo que el malo no no podía ser otro que Edison porque en la deliciosa ficción pulp que propone Atomic Robo anda por en medio Nikola Tesla, otro genio inventor que en la actualidad anda en pleno proceso de conversión en mito contemporáneo pese a que murió olvidado y en la miseria. Tengo por aquí la reciente edición española de una biografía (Nikola Tesla, el genio al que le robaron la luz) que no he leído aún y creo que se ha publicado alguna más. El fenómeno está ahí, empujado por una corriente de divulgación científica muy visible en Internet y que, curiosamente, ha hecho de Tesla su icono pOp pese a tratarse de un científico con una historia tan rica en misterios que da margen a la fantaciencia e incluso a teorías descabelladas muy alejadas de la fe en la ciencia y la razón que profesan parte de sus admiradores (y ahí está el rayo de la muerte, sin ir más lejos).



Es en el crecimiento de la figura de Tesla donde se origina el paso de la imagen de Edison de benefactor tecnológico del siglo XX a genio del mal y supervillano. Los dos científicos se enfrascaron en la llamada Guerra de las corrientes. Edison la continua y Tesla la alterna. Al parecer (ya dije que soy de letras), la primera era más cara y salió victoriosa porque generaba más beneficios a los inversores. (corrección: por una vez ganaron los buenos). La batalla tuvo sus golpes bajos y mezquinos, como muestra la conocida anécdota de la silla eléctrica. Edison recomendó que la máquina que encarnaba la modernidad aplicada a la pena de muerte funcionase con la corriente rival, la alterna, y lo hizo con la intención de desprestigiarla con tamaña mala imagen. Por su parte, Tesla soñaba con la difusión masiva y gratuita de la electricidad, algo que, claro, chocaba con los intereses económicos y la búsqueda de beneficios monopolistas. Es en ese sueño de Tesla donde cabe encontrar su conversión actual en mito pop de internet, emblema del activismo 2.0 contrario a viejos modelos de propiedad intelectual porque suponen no sólo un freno al desarrollo humano y la libre difusión de ideas, sino también porque oculta en su interior oscuros intereses de poder económico (esa misma idea, por ejemplo, flota en el Capitán Swing de Warren Ellis que les comentaba ayer mismo). En este nuevo esquema, Edison se erige así como némesis de Tesla, es decir, en el villano tecnológico a quien debemos la gestación de opacas corporaciones privadas cuyo único objetivo no es el progreso sino el enriquecimiento vil, o lo que es lo mismo, vaciarnos los bolsillos porque hoy, sin electricidad, no podríamos sobrevivir. Edison nos ha convertido en sus esclavos. ¡Maldito Edison!

 Esta foto del laboratorio de Edison demuestra que también inventó IKEA.

Lo cierto es que observando hoy la biografía del antaño modélico inventor de la bombilla se le descubre como un ávido acaparador de patentes que, en muchos casos, eran fruto de una hábil apropiación indebida por vía legal. En algunos casos se mejoraban, es cierto, pero también que con el apoyo de la banca había formado un nutrido equipo de negros y ayudantes que trabajaban a sus órdenes. Sólo así se entiende el millar de invenciones tan dispares y heterogéneas registradas a su nombre. Uno de los casos más conocidos fue el del cine, que como saben se atribuye hoy a los franceses Hermanos Lumiere. Cuando el invento cruzó el Atlántico, Edison ya se había encargado de patentar variaciones, plantar batalla legal a los franceses y ejercer la fuerza de su monopolio (además de ofrecer filmaciones de gatitos). Curiosamente, la industria de Hollywood nació instalada en California para huir de las patentes de Edison y librarse del pago de derechos. Sí, esa misma industria que hoy lucha por todo lo contrario. Así que ya lo ven, sólo hay que escarbar un poco para descubrir que Edison no fue el inventor del siglo XX sino su genio del mal, la sombra diabólica que se alza tras la grandes corporaciones multinacionales, el freno al progreso que no rinde beneficios privados, la SGAE, las agencias de rating, la prima de riesgo y los gatitos de internet. Edison es el MAL, así, en mayúsculas.

 Edison también inventó las muñecas que hablan.

Cuando andaba investigando para mi ensayo Black Super Power, que habla sobre la gestación del héroe negro en la cultura popular, me topé con un curioso documento y una historia que acaba por perfilar el carácter mezquino y maligno del inventor de la bombilla. R.F. Outcault es hoy conocido por ser el creador en 1895 del primer gran personaje de la historia del cómic, el Yellow Kid, de amplia difusión en la prensa norteamericana de la época y cuya primera aparición marca, para algunos, la fecha del nacimiento del cómic. Outcault quiso diversificar sus creaciones y se inventó, en 1901, a Pore Lil Mose, un simpático e inquieto negrito protagonista de diversas historietas de comicidad primitiva muy al gusto de la época. El personaje es hoy un ejemplo más del arquetipo racial conocido como pickaninny, es decir, del negrito tontorrón, gracioso y con labios de salchicha. Pero la caída en desgracia del personaje no fue consecuencia de su condición de caricatura racialmente incorrecta (faltaban décadas para que esa visión fuera tenida en cuenta). No. La desgracia del personaje fue su encuentro con Edison. En una de sus historietas, Pore Lil Mose y sus amigos se colaban en el laboratorio del inventor y trasteaban con sus aparatos, recibiendo todo tipo de calambrazos. Cuando Edison los descubre, les gasta una broma al tenderle la mano electrificada, conseguiendo que el negrito salga dolorido y por patas. A Edison no le gustó nada el chiste, demandó al periódico, exigió la retirada de ejemplares y consiguió la prohibición de cualquier reproducción. Pore Lil Mose no sobrevivió a la airada protesta del todopoderoso genio del mal y dejó de publicarse poco tiempo después.






Nota: esta entrada ha tenido otra complementaria. Aquí.

2.5.12

LA VENGANZA DEL DOCTOR HOLMES


Tras la entrada de hace unos días dedicada al Doctor H. H. Holmes, asesino más industrial que en serie, y las historietas que adaptaban su historia, Roski666 me envía un interesante documento que ha localizado y que procede, nada menos, de un ejemplar del Diario de Avisos de Madrid fechado en 1902. Yo busqué datos en las hemerotecas digitales de La Vanguardia o ABC, en pos de algún hallazgo similar a Jaime el gaitero,  y no encontré nada; pero cuando hice esas búsquedas no hubiera esperado encontrar una coletilla final al caso tan… bizarra. ¡Lean, Lean!
No hace mucho sentenciaron y ejecutaron en los Estados Unidos a un famoso envenenador, el doctor Holmes, á quien los italianos acusaban de hacer mal de ojo, y el clérigo que le asistió en sus últimos momentos ha sido asesinado; el carcelero se ha suicidado; el presidente del jurado fue muerto por la descarga de un cable eléctrico que se rompió al pasar el; el procurador que ayudó á su defensa, el médico que certificó que su estado mental era bueno y la prometida de uno de sus abogados, han fallecido de repente: una mujer que vivía en le casa de Holmes se ha suicidado; el presidente y los magistrados que le sentenciaron, están sufriendo enfermedades graves; el fiscal era un político eminente, y la desgracia se ha cebado en él, arruinándole y desacreditándole, y es hoy una escoria social. No ha escapado a la muerte, a la enfermedad o a la ruina ninguna de las personas que intervinieron en el proceso. La gente se ha fijado en tan extraña coincidencia, y ya nadie duda que Colmes hacía mal de ojo.

Diario de Avisos de Madrid, 1902


 

29.4.12

LA FACTORÍA DEL TERROR DEL DOCTOR HOLMES

En su última columna para Libro de Notas, Jose Antonio del Valle aborda la figura de uno de mis asesinos en serie favoritos: Henry Howard Holmes. Y como no puede ser de otra forma, la titula El Castillo del Horror. Cuando se pasa lista a los grandes psicópatas de la historia, este otro Holmes no suele hacer acto de presencia, y eso que su cuenta de cadáveres es espectacular: se ha llegado a especular con una cifra de doscientos cadáveres, entre ellos dos niños hijos del que fuera su complice en el tramo final de su carrera, al que también liquidó. Una de las razones que explican ese olvido es que como asesino en serie el Doctor Holmes resulta bastante atípico, ya que en un principio su móvil era el económico. Su especialidad inicial fue cobrar los seguros de vida a su nombre de mujeres a las que seducía primero y luego asesinaba. A finales del siglo XIX no era tan fácil seguir a un criminal de este tipo que cambiaba su nombre con frecuencia y saltaba de un Estado a otro de los EEUU. Más tardé aumentó la eficiencia económica de sus crímenes suministrando difuntos frescos a científicos y doctores, otro clásico. Lo de Doctor Holmes también era un nombre falso, pero es el que ha perdurado porque fue con ese nombre con el que se embarcó en la construcción de su obra maestra.

Con motivo de la entonces cercana Exposición Universal de Chicago (1893), nuestro hombre invirtió sus ganancias en la construcción de un hotel con forma de castillo. Fueron varias las empresas contratadas para levantarlo, ya que al poco rompía el contrato y encargaba a otra proseguir con la obra. Así, sólo él era la única persona que conocía los numerosos secretos del edificio. El Holmes castle tenía habitaciones con salidas de gas para envenenar a los inquilinos, trampillas secretas, toboganes para el descenso de cadáveres, pozos de cal viva, cámaras de tortura (una de sus aficiones) y hornos incineradores. Una auténtica factoria del terror dedicada al asesinato en cadena con modos industriales.

Es este edificio del horror el que hace del Doctor Holmes un caso fascinante, con la aplicación de la tecnología e ingeniería aplicada al crimen en serie y aprovechando, además, la cercanía de una Exposición Universal, evento que durante décadas suponía la muestra de los últimos avances en ciencia y tecnología. En Chicago, ese evento tuvo una cruenta y subterránea perversión. El caso de Holmes anuncia la llegada del siglo XX tanto como la actividad de su coetáneo londinense, Jack el Destripador, mucho más célebre por el aura de misterio que rodea su figura.

Quiero pensar que la profusión de atracciones de feria con trampas y sustos que proliferaron desde entonces se inspiraron en la creación del Doctor Holmes, pero no está documentado. Y curiosamente, su caso ha sido muy poco utilizado en la ficción, y eso que la idea (hecha realidad) de un castillo del terror da para mucho. Me constan, eso sí, tres adaptaciones a la historieta, que es lo que paso a ofrecerles y que motiva esta entrada en el blog. En julio de 1947 Fred Guardineer dibujó The Master of Muerder Castle, la mejor de todas, para el número 53 del mítico comic book Crime Does Not Pay, entonces en su mejor época. Sólo un mes más tarde  Joe Simon y Jack Kirby (nada menos) la adaptaron para el numero seis de Real Clue Crimes Stories bajo el título de Let Me Plan Your Murder. Décadas más tarde, la pieza formó parte de las Creepy´s Loathsome Lore, aquellas planchas de los tebeos de la Warren que en una sóla página recorrían grandes mitos del terror y que aquí conocimos como Archivos científicos. En concreto esta adaptación aparecío en el número 47 de Creepy, se tituló Not Sherlock by A Long Shot y corrió a cargo de Doug Moench y Josep Maria Beà.    

Paso a mostrarles las tres adaptaciones, con el orden cronológico invertido, dejando la mejor para el final. Primero se las muestro despiezadas, con una selección de viñetas, y luego, al final, las historietas completas.

1. Not Sherlock by A Long Shot.  
Doug Moench y Josep Maria Beà para Creepy 47 (1972)

La versión que le dejo aquí es la española, publicada en el Rufus número 23. Esta en su integridad porque lo permite que sea sólo de una página. Como guión, es algo atolondrado y no acaba de explotar lo mejor de la historia. Hay exceso de texto y Beà no puede lucirse demasiado. Además, la traducción española es penosa. Al final les dejo ambas (la original y la nuestra) para que puedan compararlas.








2. Let Me Plan Your Murder! 
Joe Simon y Jack Kirby para True Clue Crime Stories (1947)

Pese a la presencia de Kirby a los lápices, lo cierto es que esta adaptación decepciona bastante, entre otras cosas porque evita en todo momento mostrar los aspectos más truculentos de la historia

Quizá lo mejor de todo sea la viñeta a toda página que muestra al Doctor Holmes armado con un cuchillo de carnicero.

La historia, ya de entrada, toma distancia al incluir un narrador entre los hechos y el lector. Un joven periodista que años más tarde investiga lo sucedido topa en una biblioteca con uno de los policias implicados en la resolución de los crímenes.


El relato parte de la construcción del castillo y del despido continuo de obreros para mantener en secreto su macabro diseño


El relato de las muchas desapariciones de gente llegada a Chicago ni siquiera se detalla, más allá de este comentario en prensa.



Enseguida se centra en la aparición de Pietzel, el complice que le servirá de "comercial" para vender los cuerpos a la ciencia. La historieta tampoco se recrea en el diseño del edificio y sus trampas, más allá del sótano, puertas secretas y este extravagante tobogán que nos regala una de esas viñetas delirantes que tanto gustaban a Kirby.

Holmes revela a Pietzel su sangriento negocio con los seguro de vida mientras le muestra su mesa de disección.

Holmes se arrepintió rápido de haber revelado sus secretos a Pietzel y le liquidó. Fue el error que le condenó.

Desfiguró su rostro y lo sepultó en cal viva para dificultar su identificación si alguien daba con el cadáver.


Posteriormente, Holmes corrió a cobrar un seguro de vida que Pietzel había firmado a su nombre (es uno de los puntos oscuros de la historia real). Algo que levantó sospechas. La adaptación de Simon y Kirby obvia el hecho, terrorífico, de que Holmes secuestró a los dos hijos de Pietzel y luego los asesinó.

Posteriormente, unos obreros de una obra vecina descubrieron el siniestro sótano del palacio del crimen de Holmes.


El cuerpo de Pietzel fue encontrado e identificado.

Una vez capturado, Holmes confesó sus crímenes en prisión. En realidad, el asesino confesó y se desdijo en varias ocasiones, añadiendo confusión a la historia. Con su ejecución se llevó a la tumba muchos de los crímenes que no confesó.

3. The Master of Murder Castle.
Fred Guardineer para Crime Does Not Pay 53 (1947)

Para acabar, la primera y mejor de las tres adapaciones, gozosamente explícita en lo criminal, bastante fiel a la historia original y con un dibujante que supo capturar la esencia pulp de temaño suceso.



Ya de entrada, la viñeta de presentación es bella como pocas; mujeres atadas, tprturadas, cráneos y un rostro de locura enajenada para el asesino.

La historieta comienza con la inicial actividad criminal de Holmes: seducción, seguro de vida y asesinato.


Hermosa viñeta con Holmes deshaciendose de un cadáver


Holmes se describe como el asesino hiperactivo que era, aquí con cuchillos que degollan y la incineración de cadáveres. No está de más recordar que años más tarde el Comic Code, el código de censura que se instauró para los tebeos, prohibió mostrar este tipo de detalles.


Holmes inicia la construcción de su castillo,

una obra que financia casándose con viudas ricachonas


a las que no tarda en asesinar.


Finalmente su obra esta construida.


Y comienza a ofrecer trabajos que eran trampas mortales.


Es entonces cuando diversifica beneficios suministrando material de buena calidad para el avance científico.

La historieta se recrea en ilustrar las cámaras de gas y los nichos de cal viva.

Prosigue su carrera criminal y entabla relación comercial con Pietzel.

Asesina a su socio y liquida a sus hijos. La historieta evita mostrar el asesinato de los niños pero lo ilustra con un arcón chorreando sangre y con los cadáveres a medio enterrar.

La viuda de Pietzel no se cree la versión de Holmes (y fíjense en el detalle de su lectura: instrumentos de tortura mediavales, una de sus aficiones).

La policía encuentra los cuerpos de los niños.


Y Holmes es detenido. La historieta se recrea en mostrar calaveras en el sótano y una muchacha a medio torturar.


Finalmente, Holmes es ejecutado en la horca con la típica viñeta explícita marca de la casa, y es que el tebeo no se llamaba El crimen nunca paga porque sí.

Les dejo con las planchas originales

1. Not Sherlock by A Long Shot.  
Doug Moench y Josep Maria Beà para Creepy 47 (1972) y en la versión española en Rufus 23.



2. Let Me Plan Your Murder! 
Joe Simon y Jack Kirby para True Clue Crime Stories (1947)



3. The Master of Murder Castle.
Fred Guardineer para Crime Does Not Pay 53 (1947)