14.9.04

MISTERIOS CHINOS, LOS CUATRO DEDOS DE LA FURIA y COSAS DE BEATRIX Y SU CACHORRA


Ayer escribía que el placer cinéfilo de Amanecer de los muertos sólo había sido superado este año por las dos entregas de Kill Bill. Pese a las ganas que tenía de ver el Volumen 2 la llegada de absencito me impidió acudir al cine. La cosa, pero, tuvo pronta solución gracias a la globalización. El deuvedé hace ya un tiempo que está a la venta en zona 1 subtitulado al castellano, lo recibí el mismo día que se editaba en Canadá y me salió bastante barato. Y, claro, la familia ausente se preparó un domingo de órdago: fideua de marisco, Rioja del 2000 y doble sesión: los volúmenes uno y dos de esta nueva obra maestra del señor Tarantino. La primera era ya la tercera vez que la veía, y sigue siendo la hostia. La segunda también es la hostia, aunque necesito más pases para hablar de ella con propiedad. Vaya por delante que es muy buena, lo suficientemente diferente de la primera y continua, aunque en menor medida, con el sabio uso de la música, brillando especialmente la procedente de los espagueti westerns de los 70. Por cierto, el deuvedé incluye una escena eliminada, un flashback de difícil ubicación en el metraje en el que vemos a David Carredine enfrentarse a un negro y sus ayudantes en un decorado de soja-western. “Tu has matado a nuestro maestro y debemos vengarlo”. La escena está muy bien y es una pena que quedara fuera del montaje definitivo. Volveré, en parte, a los soja-westerns o películas de chinos de la vieja escuela al final de este texto.

No es éste un post dedicado al Volumen Dos sino a algunos de los referentes tarantinianos. Recordarán que la niña prefiere ver Shogun Assassin a dibujos animados. Eso es educación pajera desde la más tierna infancia. La película que ve la pequeña era un machambrado perpetrado por un tal Robert Houston de las dos primeras adaptaciones cinematográficas del clásico del manga El Lobo Solitario y su cachorro: Lone Wolf and Cub: Sword of Vengeance y Lone Wolf and Cub: Baby Cart at the River Styx. Desde aquí les recomiendo que si tienen interés prescindan del corta y pega americano y vayan directamente a los originales (y ya puestos al resto de adaptaciones, que creo que en total eran seis pelis). Yo sólo vi la primera y creo que repetiré dentro de poco. Pero repetiré (y buscaré al menos la siguiente) no por Kill Bill sino por el manga, que por fin está siendo publicado en nuestro país. Leí hace bien poco el primer volumen y me ha dejado con muchas, muchas ganas de continuar. El guiño de Tarantino es evidente, además, porque Lobo Solitario narra las aventuras de un samurai mercenario que va acompañado de su hijo de tres años. De hecho, Camino a la perdición (el filme con Tom Hanks y Paul Newman) adaptaba una novela gráfica que a su vez era un nada discreto homenaje al manga de Kazuo Koike.

El otro referente del que quería hablarles es, en parte, un lejano recuerdo y un misterio. Yo viví la fiebre amarilla de mediados de los setenta. Cientos de películas “de chinos” inundaron los cines de barrio. La primera que vi fue, de hecho, estrenada antes que Karate a muerte en Bangkok y, por tanto, anterior a la explosión bruslininana. Se llamaba Los cuatro dedos de la furia y seguía el esquema que luego sería clásico en tantas y tantas películas de la vieja escuela, las llamadas soja-westerns por su evidente deuda con los espaguetis. Enfrentamientos entre escuelas de karate, una buena y otra mala, muerte del maestro y/o del amigo del bueno, venganza solitaria del superviviente con un explosivo duelo final entre el malvado maestro de la escuela rival y el “bueno”.

Pese a que debe hacer unos treinta años que la vi conservo vivas en mi memoria algunas imágenes de Los cuatro dedos de la furia: el entrenamiento del bueno, sediento de venganza, clavando sus dedos durante meses en la arena, sangrando, quemando sus manos para endurecerlas, rompiendo maderas con ellos; y el combate final, bastante sangriento dado que nuestro héroe acababa atravesando con sus cuatro dedos el corazón del villano de la función. Los paralelismos con el volumen dos de Kill Bill son, pues, evidentes. Durante muchos años pensé que la película era Five Fingers of death (1973), el clásico protagonizado por Lo Lieh. Las señales eran claras: títulos parecidos y el hecho de que fue la película que desató la moda amarilla en los EE.UU., preparando el terreno al inminente desembarco del bueno de Bruce Lee. Pues resulta que al parecer podría no ser así. Con el tiempo descubrí que con el título de Los cuatro dedos de la furia se estrenó en nuestro país otra película: King Boxer (1971), protagonizada por Jimmy Manfei y el japonés Yasuaki Kurata (un caso curioso de japonés que compaginaba apariciones en pelis chinas, de ninjas, japonesas de Sonny Chiba y que sigue aún en activo: le vi en So close). Para añadir más confusión al asunto ese título también se aplica en algunos países a la de Lo Lieh (que, entonces, no recuerdo haber visto y que se estrenó en nuestro país con el sugestivo título de Mano de hacha) y, de hecho, en algunas webs se incluye, seguramente por la misma confusión, a Yasuaki Kurata los créditos de las dos peliculas y en ambas sería el pérfido japonés a batir. Todo un misterio, pues, dado que ambas tienen argumentos con puntos en común, cosa nada extraña en la cinematografía oriental de los 70, tan dada a explicar la misma historia varias veces. Yo sólo sé que me gustaría volver a ver aquella escena de perforación pectórica digital.

No es el primer misterio del cine de chinos al que me enfrento. Cuando recuperé hace unos años la maravillosa El luchador Manco (la más conocida de las varias que protagonizó Jimmy Wang Yu), con su espléndida y pajera galería de villanos, me di cuenta de que no era la película que yo recordaba. No era el único equivocado. Yo y otras personas (pregunté mucho sobre el asunto hace unos años) recordábamos una espectacular pelea en un puente en el que un espadachín manco se enfrentaba a cientos de chinos. Una cosa exageradísima. Para algunos ese era el luchador manco. Pues no. Se trataba, en realidad, de The New One Armed Swordman, estrenada por estos lares como La furia del tigre amarillo. Si todo va bien, Manga tiene previsto recuperarla pese a la reestructuración de su colección de clásicos de los Shaw Brothers (El luchador Manco de Wang Yu más recordado, hay varios, era de la productora rival, la Golden Harvest). Yo desde aquí ya estoy impaciente, pese a tener el vhs británico. Hará cosa de un año, en un amanecer dópico, le puse la batalla del puente a un amigo, sin saber si la vio en su momento. Mi amigo no es un pajero, pero sí de mi generación y sabía que en su adolescencia también frecuentaba los programas dobles. Se emocionó y hasta sus ojos enrojecieron al contemplar aquel puente sembrado de un rastro cadáveres. “¡Pero tío, si esto lo vi yo de crio y pensaba que nunca más lo volvería a ver!”. Y yo me sentí como Tai Pei, o mejor, como Pedro/Will More enseñando los cromos de Las minas del rey Salomón. Aunque en vez de con negros, con amarillos.
Posted by Hello

4 comentarios:

indio chivato dijo...

<span>la segunda pelicula de karate de mi vida despues de los cuatro dedos de la furia fue </span>
Wan Yu Caza desesperada
esa si que es dificil de recordar
el luchador luchaba con una lanza y recuerdo que al final murio de pie.

absence dijo...

EL hindú que camina con los dedos es mítico. Y lo de cortarse el brazo a sí mismo es una de esas escenas que quedan grabadas para toda la vida, lo mismo que el final de Los 4 dedos de la furia. Caza desesperada también la recuerdo. Qué tiempos aquellos.

indio chivato dijo...

solo me perdi dos peliculas de karate porque las demas las vi todas
me perdi en su dia y en estreno  OPERACION DRAGON Y ESA DEL LUCHADOR MANCO LA FUERIA DEL TIGRE AMARILLO
JA JA JA
GRACIAS Y SALUDOS

<span>http://indiochivato.blogspot.com/</span>

Anónimo dijo...

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