La secuencia de viñetas procede de la historieta 3-D Disaster Doom Death publicada en This Magazine Is Haunted #17 (Charlton, 1954). El arte es de Steve Ditko y es una de las que pueden leer en castellano en la antología Strange Suspense: Los Archivos de Steve Ditko vol.1 (Diábolo, 2010). En este rincón se venera a Ditko y se ha prestado mucha atención a los tebeos anteriores al Comic Code, así que este tomo bellamente editado y de aroma cautivador es, sin ninguna duda, uno de mis títulos imprescindibles del año.
Mostrando entradas con la etiqueta Ditko. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Ditko. Mostrar todas las entradas
8.1.11
POP ART (Y BOTELLAS ROTAS)
La secuencia de viñetas procede de la historieta 3-D Disaster Doom Death publicada en This Magazine Is Haunted #17 (Charlton, 1954). El arte es de Steve Ditko y es una de las que pueden leer en castellano en la antología Strange Suspense: Los Archivos de Steve Ditko vol.1 (Diábolo, 2010). En este rincón se venera a Ditko y se ha prestado mucha atención a los tebeos anteriores al Comic Code, así que este tomo bellamente editado y de aroma cautivador es, sin ninguna duda, uno de mis títulos imprescindibles del año.
29.8.08
DITKO EN WARREN (IV): HOMBRE BESTIA
Una masterpiece como Edición de Coleccionista, anterior entrega de esta serie, marca una barrera difícil de sobrepasar, así que no debe extrañarnos que Beast Man, sexta historieta de Ditko para Warren, publicada en Creepy #11 (octubre de 1966), sea una historieta de horror bastante normalita. En Strange and Stranger, el reciente estudio de Blake Bell sobre la obra de Ditko, tan sólo la destaca por ser de las primeras en la que el dibujante abandona el entintado clásico para jugar con los grises y por la splash page de la segunda viñeta, como ejemplo de fémina más sexual de lo acostumbrado en Ditko. Por mi parte, me quedo también con el acostumbrado trabajo narrativo en los paneles horizontales de cuatro o más viñetas, herencia de la Atlas que juega a romper un poco. El argumento, sin ser nada delotro mundo, tiene su gracia: una variación psicosomática de los experimentos del Dr. Moreau ambientada en una feria de Freaks














21.8.08
DITKO EN WARREN (III): EDICIÓN DE COLECCIONISTA
En Strange and Stranger Blake Bell pone esta historieta, la cuarta de Ditko para Warren, en paralelo con La Habitación número 22 por el estupendo trabajo de entintado que ambas suponen, pero luego afirma que Edición de Coleccionista (Collector's Edition), publicada en Creepy #10 (agosto 1966), es una de las grandes obras maestras publicadas por Warren. ¿Está en lo cierto? Sí.
El guión de Archie Goodwin acude a una subtrama clásica: el libro maldito. El acierto, tremendo, está en el juego narrativo; con Ditko, construyen la historia con un uso de los puntos de vista y la estructura de página con un resultado que demuestra cómo el lenguaje del cómic es algo propio, imposible de trasladar, de igual forma, a literatura o cine. Veámoslo.
Por un lado tenemos el diseño de viñetas por página. Primera a parte, la mayoría responden a tres paneles horizontales con dos viñetas cada uno más un estrecho panel horizontal a pié de página. Es un formato extraño. El 3x2 se rompe en el panel central de la tercera plancha (que es un flashback), en la sexta plancha (que es un vertical 2x3), y en la última, con el panel central en zigzag y una última viñeta horizontal que es clave.
Narrado en primera persona, el punto de vista inicial es de tercera persona en el inicio, aunque tras el flashback, y de manera progresiva, el punto de vista subjetivo se apodera de la historia hasta hacerse dueña del relato con el crimen de la sexta plancha, narrado desde el punto de vista del protagonista-asesino y con una estructura como hemos dicho diferente: un 2x3 de viñetas verticales. A continuación, y hasta el final, ese punto de vista vuelve a alternarse con el de tercera persona. Paralelamente, todas las páginas excepto el flashback (tercera plancha) muestran al final los ojos del narrador (primera persona) en una franja estrecha de altura pero del todo horizontal. No voy a desvelar el final, pero cobra sentido con la conclusión de la historia, desvelando entonces la existencia de un tercer plano de lectura o punto de vista. En definitiva, que sí, que Black Bell tiene razón: Edición de Coleccionista es una de las masterpieces de la Warren.







El guión de Archie Goodwin acude a una subtrama clásica: el libro maldito. El acierto, tremendo, está en el juego narrativo; con Ditko, construyen la historia con un uso de los puntos de vista y la estructura de página con un resultado que demuestra cómo el lenguaje del cómic es algo propio, imposible de trasladar, de igual forma, a literatura o cine. Veámoslo.
Por un lado tenemos el diseño de viñetas por página. Primera a parte, la mayoría responden a tres paneles horizontales con dos viñetas cada uno más un estrecho panel horizontal a pié de página. Es un formato extraño. El 3x2 se rompe en el panel central de la tercera plancha (que es un flashback), en la sexta plancha (que es un vertical 2x3), y en la última, con el panel central en zigzag y una última viñeta horizontal que es clave.
Narrado en primera persona, el punto de vista inicial es de tercera persona en el inicio, aunque tras el flashback, y de manera progresiva, el punto de vista subjetivo se apodera de la historia hasta hacerse dueña del relato con el crimen de la sexta plancha, narrado desde el punto de vista del protagonista-asesino y con una estructura como hemos dicho diferente: un 2x3 de viñetas verticales. A continuación, y hasta el final, ese punto de vista vuelve a alternarse con el de tercera persona. Paralelamente, todas las páginas excepto el flashback (tercera plancha) muestran al final los ojos del narrador (primera persona) en una franja estrecha de altura pero del todo horizontal. No voy a desvelar el final, pero cobra sentido con la conclusión de la historia, desvelando entonces la existencia de un tercer plano de lectura o punto de vista. En definitiva, que sí, que Black Bell tiene razón: Edición de Coleccionista es una de las masterpieces de la Warren.







16.8.08
DITKO EN WARREN (II): LA HABITACIÓN NÚMERO 22
Room With A View (Habitación con vistas es un título mucho más adecuado que La Habitación número 22) fue el primer trabajo de Ditko para Warren, con guión de Archie Goodwin y publicada en Eerie #3 (mayo de 1966). Ditko acababa de abandonar a Marvel y a Stan Lee, pero lo cierto es que estaba en el momento álgido de su carrera (tanto desde el punto de vista profesional como creativo). Su entrada en Warren fue por la puerta grande e intuyo que el reto del blanco y negro era un buen estímulo. Lo cierto es que en esta historieta da una auténtica lección de entintado a base de tramado manual de lineas rectas; si se fijan es realmente espectacular y le da un poderoso empaque e iluminación a toda la historia. Y no acaba ahí: hay mucho detalle en rostros o manos.
El cuento de miedo a narrar es bastante clásico, la típica historia de habitación maldita vía cuadro, aquí espejo, variación que también tiene su fuerza: lo que hay al otro lado y esas cosas. En parte, creo que hay un choque la mar de interesante (y el guión ayuda) entre la forma tradicional de hacer horror de la Atlas, con esos paneles horizontales de 4 viñetas de narrativa exquisita, y la modernidad que en esos momento representa, en parte, la Warren (que en su primera época estaba plagada de grandes profesionales del comic usaca a los que se otorgaba bastante libertad creativa).
Por otro lado, el diseño del espejo maldito es puro Ditko mágico, y estoy seguro de que si rebuscamos un poco lo localizaremos en alguna estancia del Dr. Extraño o sus rivales. No sé muy bien como definir ese diseño curvo y maléfico, presente también en la cama (ampliando la presencia del objeto maldito)... ¿modernismo satánico? Algo así. La historieta también permite ver a Ditko dibujando monstruos más horripilantes de lo que Atlas podía permitirse (iban a lectores diferentes), cosa que se nota mucho en la última viñeta, muy violenta en la composición del cuerpo humano. Warren requería ese plus de violencia.
Finalmente, un detalle: la edición española, publicada en Dossier Negro #38, borraba la introducción y el epílogo del anfitrión (Eerie-Rufus) con un par de horrorosas franjas negras.





El cuento de miedo a narrar es bastante clásico, la típica historia de habitación maldita vía cuadro, aquí espejo, variación que también tiene su fuerza: lo que hay al otro lado y esas cosas. En parte, creo que hay un choque la mar de interesante (y el guión ayuda) entre la forma tradicional de hacer horror de la Atlas, con esos paneles horizontales de 4 viñetas de narrativa exquisita, y la modernidad que en esos momento representa, en parte, la Warren (que en su primera época estaba plagada de grandes profesionales del comic usaca a los que se otorgaba bastante libertad creativa).
Por otro lado, el diseño del espejo maldito es puro Ditko mágico, y estoy seguro de que si rebuscamos un poco lo localizaremos en alguna estancia del Dr. Extraño o sus rivales. No sé muy bien como definir ese diseño curvo y maléfico, presente también en la cama (ampliando la presencia del objeto maldito)... ¿modernismo satánico? Algo así. La historieta también permite ver a Ditko dibujando monstruos más horripilantes de lo que Atlas podía permitirse (iban a lectores diferentes), cosa que se nota mucho en la última viñeta, muy violenta en la composición del cuerpo humano. Warren requería ese plus de violencia.
Finalmente, un detalle: la edición española, publicada en Dossier Negro #38, borraba la introducción y el epílogo del anfitrión (Eerie-Rufus) con un par de horrorosas franjas negras.





14.8.08
DITKO EN WARREN (I): LA ISLA DE LA BESTIA
He pensado que una buena forma de celebrar la aparición de Strange and Strange: The World of Steve Ditko (Phantagraphics, 2008), estupendo recorrido a cargo de Blake Bell por la obra de uno de mis dibujantes favoritos, además de tipo raro donde los halla (siempre pensé que era un buen tema para Mondo Brutto), es localizar la edición española de sus historietas para la Warren. Al fin y al cabo es uno de sus mejores trabajos (Bell lo considera el mejor tras su primera etapa en Marvel) y en castellano anda absolutamente disperso en las páginas de Vampus, Rufus y Dossier Negro, y no parece que nadie esté dispuesto a reeditarlo.
Ditko realizó un total de 16 historietas para la Warren durante un breve periodo de dos años (1966-1967), coincidentes con los primeros números de Creepy y Eerie, cuando el editor era Archie Goodwin. De hecho, Goodwin fue el guionista de la mayoría de esas historietas. Para empezar, les dejo La Isla de la Bestia (Isle of The Beast), publicada originalmente en el Eerie #9 (mayo de 1967) con guión de Archie Goodwin. Es su trabajo número 13 para la Warren (uno de los últimos, por lo tanto) y se puede apreciar gráficamente el uso del degradado de tinta con agua para dar diferentes gamas de grises, una de las características de esta etapa de la obra de Steve Ditko. Respecto al guión, se inspira en el relato de Richard Connel "The Most Dangerous Game", origen de la clasica trama del hombre cazado por el hombre y qu fue llevado al cine en la estupenda El Malvado Zaroff. Goodwin no oculta la procedencia, al contrario, se refiere a ella directamente, y deja para el final el típico giro sorprendente e inesperado.





Ditko realizó un total de 16 historietas para la Warren durante un breve periodo de dos años (1966-1967), coincidentes con los primeros números de Creepy y Eerie, cuando el editor era Archie Goodwin. De hecho, Goodwin fue el guionista de la mayoría de esas historietas. Para empezar, les dejo La Isla de la Bestia (Isle of The Beast), publicada originalmente en el Eerie #9 (mayo de 1967) con guión de Archie Goodwin. Es su trabajo número 13 para la Warren (uno de los últimos, por lo tanto) y se puede apreciar gráficamente el uso del degradado de tinta con agua para dar diferentes gamas de grises, una de las características de esta etapa de la obra de Steve Ditko. Respecto al guión, se inspira en el relato de Richard Connel "The Most Dangerous Game", origen de la clasica trama del hombre cazado por el hombre y qu fue llevado al cine en la estupenda El Malvado Zaroff. Goodwin no oculta la procedencia, al contrario, se refiere a ella directamente, y deja para el final el típico giro sorprendente e inesperado.





23.4.08
B-ART : MANEELY URBANO
Recupero a Joe Maneely porque son varias cosas las que quedaron pendientes y luego pasa lo que pasa. Tras la galería de portadas de calaveras y espectros de hace unos meses les dejo otra que tiene como punto común su contexto urbano. Pasamos, pues, de lo opresivo y sepucral al aire libre para descubrir al Maneely que deja libre el sentido de la fantasía al más puro estilo de la Atlas pre-Marvel. No está de más comentarlo porque Maneely, considerado por Stan Lee su mano derecha y el mejor autor entre sus filas durante los primeros 50's, murió prematuramente, justo antes del despegue editorial, cosa que obligó a Stan Lee a fichar nuevos artistas, entre ellos Steve Ditko. Y yo no sé ustedes qué piensan, pero creo que es posible establecer a Maneely como una de las posibles influencias del gran Ditko.
23.1.08
YO FUÍ UN GORILA GIGANTE ADOLESCENTE

1 – LOS COJONES DE LA IMAGINACIÓN
Hay una escena en Konga que me parece quintaesencial para entender el cine de derribo. El Dr. Decker inyecta su suero de crecimiento en el chimpancé que le sirve de conejillo de Indias y éste se convierte en un gorila, o, siendo riguroso, en un actor con disfraz de gorila. La escena es clave para afrontar el disfrute del filme sin complejos. Uno puede reírse con la inaudita transformación (cosa lógica) o puede considerar que es prueba irrefutable de que la película es una mierda y despeñarse, entonces, por el abismo de los tristes y los faltos de imaginación. Craso error esa segunda vía. Que un chimpancé se transforme en un tipo con traje de gorila es un concepto mágico que muestra cómo la serie bé no tiene ni complejos ni vergüenza y que a la imaginación lo que hay que echarle es cojones. Konga es una muestra superlativa de ello, y uno de los subproductos más deliciosos que he visionado en los últimos años.
2 – YO FUI UN HERMAN COHEN ADOLESCENTE
Tras Konga, producción británica de 1961 con el apoyo de la AIP norteamericana, se encuentra un muy admirado maestro en esta casa: Herman Cohen, productor que descubrió el filón del espectador adolescente y su vínculo con el espíritu de Halloween. I Was a Teenage Werewolf fue un éxito que convirtió su hermoso título en un latiguillo a continuar con Frankenstein o cavernícolas varios. De hecho, uno de los títulos alternativos de Konga que uno encuentra por ahí es I Was a Teenage Gorilla.
Regresando a Cohen, a los Hombre Lobo y Frankenstein con acné les siguieron una vampira adolescente (Blood of Dracula, pero no busquen al conde y culpen a la regresión hipnótica) y una joya del metalenguaje fílmico simple y llano como es How To Make a Monster (que, ya puestos, no quiero tardar demasiado en comentar por aquí). Tras tamaña cuatrilogía Cohen cogió la maleta y se largó a la Pérfida Albión para seguir produciendo películas, la primera de ellas la muy apreciable Horrors of the Black Museum. Konga fue su tercera producción británica.

3 – EL McGUFFIN DE LA ADOLESCENCIA
El elemento adolescente despista. Las películas de Cohen lo enarbolan en pos de un efecto llamada que llene la sala y la cajita de los ingresos en taquilla, pero realmente el gran protagonista de sus películas es un muy apreciado icono del M.A.L. y la locura, de la ciencia y la paja: el mad doctor. En el Hombre Lobo Teen los sucesos venían provocados por un psiquiatra aficionado a la regresión hipnótica que no dudaba en experimentar con un muchachote problemático (o sea, un inocente seducido). A partir de ahí, en las películas de Cohen el choque entre Mad Doctor y Teenager (aunque sea un chimpancé) siempre se decanta claramente por el lado de la ciencia loca (o negra). La adolescencia es, pues, puro McGuffin.

4 - EXPLOTANDO A KONG
Por si la imagen del cartel no es suficiente, el título lo deja claro. Kong tiene derechos, pero Konga es tan libre como directo. Un título que estaba ahí aguardando ser subproducido. La AIP prometía, de hecho, un imposible: “Más terrorífico que King Kong”. Lo raro es que nadie denunciara a la distribuidora norteamericana por publicidad engañosa, porque, las cosas claras, por mucho que Konga me haya cautivado, la distancia entre ambas es abismal y la comparación desafortunada. Es cierto que tenemos gorila gigante sembrando el caos por una gran ciudad. Lo dice un policía en frase de antología: “¡Fantástico! Tenemos suelto por las calles un enorme y monstruoso gorila en constante crecimiento”. Pero Konga se sabe disputando categorías inferiores y, más allá de su anticlimático desenlace, prescinde de fotocopiar chuscamente el clásico de 1933 y opta por plantear una película generosa en esos vericuetos del delirio tan propios del cine de derribo sin complejos.

5 – PUNTOS DE PARTIDA
Ya va siendo hora de explicar someramente el argumento de esta esplendorosa joya del bajo presupuesto. El Dr. Decker, tras desaparecer en África en un accidente de avioneta, reaparece un año más tarde acompañado de un chimpancé llamado Konga con el que pretende realizar experimentos fruto de su estancia africana. Se lo explicará detalladamente a su secretaria y ayudante, la Srta. Margaret. Los brujos africanos le han enseñado cómo extraer de determinadas plantas un suero de crecimiento que piensa aplicar a Konga. Luego exclamará una frase que descontextualizada vale un tesoro: “Y ahora vete, necesito estar a solas con mi mono”.
6 - LA ELIPSIS AFRICANA DE LA SERIE BÉ
En la serie menos bé la elipsis, más que un recurso narrativo, es un ahorro. La odisea africana del Dr. Decker es un fundido en negro entre dos titulares de primera plana: Desaparece el Dr. Decker en accidente de Avión y Encontrado el Dr. Decker tras un año desaparecido en el corazón de África. Si luego hay que recurrir a imágenes de archivo (o expolio) para explicar alguna cosa, siempre puede hacerse con británica clase: un Super 8 proyectado a los alumnos universitarios del científico, cuatro negros danzando en pantalla y una frase del tipo “Y así me recibieron los umbamba”.

7 - BIOLOGÍA CARNÍVORA
La mayor sorpresa de Konga es que el gorila en crecimiento no es el único monstruo y la película depara una estrella invitada de altura: plantas carnívoras. De enorme tamaño, el Doctor se dedica con empeño a su cultivo. Traídas de África (en forma de semilla), de ellas se extrae el suero (droga) milagroso a inyectar en el trasero del chimpancé. El travelling que recorre el invernadero dentado es una pequeña maravilla de jardinería de derribo, una colección de muppets vegetales que abren y cierran voraces sus hojas. Da gozo verlas, hasta el punto que las considero de cita indispensable en todo análisis sobre plantas carnívoras y vida vegetal aterradora que lea a partir de ahora. Deparan más sorpresas:
a/ la escena en que el Dr. Decker, feliz, lanza a su interior pequeños trozos de carne;
b/ la afirmación de que son casi humanas, emparentándolas al subgénero de la clorofila terrorífica (casi siempre mutante, selvática o, sobre todo, alienígena);
c/ la introducción de un elemento poco frecuente en los mad doctors (y no es el único): la ciencia chamánica aprendida de brujos de tribu, algo que lo aleja del estricto racionalismo cientifista y lo acerca a su enemigo natural, las paraciencias alternativas y similares;
d/ pero lo mejor, sin duda, está hacia el final, cuando uno de los personajes acaba devorado por una de las habitantes del mortal jardín. Un inesperado ñam ñam dentro de una película de gorila gigante que yo aplaudo de manera entusiasta. La serie bé ofrece este tipo de recompensas, inimaginables en primera división.

8 – LA DIGNIDAD ENAJENADA
Les decía que el eje de la mejor producción de Herman Cohen son los Mad Doctors. Ahí situados sólo puedo añadir que el de Konga es espectacular, genuino, antológico. Definitiva es la presencia de Michael Gough, miembro de honor de esa estirpe de actores británicos que todo lo dignifican con su presencia. Honrados y excelentes profesionales de raza que ya puede caerse el decorado a jirones que ellos siguen ahí, impertérritos y elegantes, como si estuvieran interpretando a Shakespeare ante la Reina Madre. Contemplar a Gough soltando imposibles científicos, matando gatitos a tiros, alimentando cárnicamente sus plantas y dejando ir con toda la dignidad del mundo la enajenación y maldad desbocada que domina su personaje es un gustazo, a qué engañarnos.

9 - LA HIPNOSIS ANIMAL COMO CAMINO HACIA LA GLORIA
Decía al principio que podemos localizar la quintaesencia del cine de derribo en la mágica escena en la que un chimpancé se transforma en disfraz de gorila. Pues bien, esa esencia se multiplica de inmediato cuando nuestro mad doctor hipnotiza, presto y veloz, al gorila. La idea de hipnotizar a un gorila y convertirlo en obediente asesino que lanzar contra los diversos rivales de profesión (o sexuales) que aparecen en el camino del científico hacia la gloria (o el polvo) es un paso más en la inocencia subversiva de este tipo de películas. Inocencia por todo lo que conlleva de delirio meter el péndulo ante el bicho y que éste entienda. Y subversivo porque subirlo a la parte de atrás de una furgoneta, transportarlo, y, al salir, darle instrucciones (¡Konga, Mata!) para que se lance contra gente inocente es pura anarquía contra la razón. El traje de gorila y la obediencia zombi. La Rue Morgue Meets King Kong.

10 - EL MAD DOCTOR SEXUAL Y LA FÉMINA CELOSA
Otro elemento poco habitual que irrumpe en esta extraordinaria peliculita es la sexualidad del Mad Doctor, que quizá poseído por la proximidad de la gloria y viendo cómo sus competidores de laboratorio y/o cátedra caen a manos de su obediente gorila, da un paso adelante y opta por seducir y acosar a una alumna rubia y pechugona. La agresión sexual hace acto de presencia en un mad doctor dominado por las hormonas del viejo verde, cosa poco frecuente en un universo tan asexuado o misógino como el de los científicos locos. El detalle lo acercaría a posteriores aproximaciones, y más en concreto a esa joya (zinéfaga y cinéfila) que es El Cerebro de Frankenstein.

No es el único punto en común con la saga de la Hammer (y Fisher, y Cushing). Recordemos que en muchas de ellas la feminidad se alza como elemento de caos, un factor incontrolable que da al traste con los experimentos. Aquí sucede lo mismo. El Dr. Decker tiene una ayudante, una especie de Moneypenny solterona y necesitada de cariño. Tan desesperada anda que cuando descubre las criminales actividades de su jefe, las aceptará y protegerá con la promesa de una futura boda (y sin percatarse de la gélida acogida). El problema viene cuando descubre que Decker se dedica a perseguir alumnas jamonas. Ahí los celos hacen acto de presencia, abriendo la rendija del fracaso. La desengañada ayudante inyectará más suero a Konga, intentará rehipnotizarlo y el simio comenzará a crecer y crecer. Y ya la tenemos liada.

11 – INTERLUDIO PECHUGÓN
Claire Gordon, la actriz que encarna la tentación en forma de universitaria tonta y cárnica, se labró una modesta carrera de (¿falsa?) rubia despampanante secundaria en algunas pelis inglesas muy sixties (Beat Girl) y continuó su predeterminada carrera de forma lógica en protosofts setenteros y proletarios como Sex Farm, Commuter Husbands o Suburvan Wives.

12 - EL CAOS PARSIMONIOSO
La promesa del gorila gigante se hace esperar, y cuando llega destaca por algo que ya sabemos: la precariedad de sus efectos especiales. No esperen stop-motion, ni mecánicos brazos gigantes, ni delicadas maquetas. La superposición de imágenes es el recurso de los pobres, así como el uso de muñecas para niñas repipís, o ese curioso efecto de superponer la cara de Gough en el muñeco que el hombre con traje de gorila lleva en su puño. Un traje de gorila, por cierto, que no permite girar el cuello, obligando a su portador a mover los ojos de un lado a otro. Pero por encima de todo eso destaca su precario poder destructivo. Que un mono gigante se dé un paseo por Londres desafía toda credibilidad, pero que encima no destroce ni un mísero edificio (y mira que tiene el Big Ben a mano porque todo gigante necesita de un edificio distintivo con el que relacionarlo) o no pise a nadie es ya pura fantasía. Konga es el monstruo más respetuoso con el mobiliario urbano de la serie bé, hasta el punto que los habitualmente chillones humanos acaban por contemplar su fin (cuatro tiros y un mortero de escasa puntería) a una distancia nada prudencial.

13 - LA MERIENDA DE LOS CAMPEONES
Konga se distribuyó en EEUU haciendo programa doble con The Attack of the Giant Leeches, y prometía a sus espectadores “Free Gorilla Lunch”, un gimmick a la postre tristón pues no era otra cosa que una banana de saldo con la que matar el hambre de emociones.
14 - LA CONEXIÓN DITKO
El mismo año que Konga, otro ser monstruoso recorrió Londres: Gorgo. Reptil de inspiración godzillesca curiosamente dirigido por Eugene Lourie, responsable, años antes, de la harryhausiana y bella El Monstruo de tiempos remotos (1953), cuyo éxito en Japón propició el nacimiento de nuestro saurio radioactivo favorito. A lo que iba, tanto Konga como Gorgo se convirtieron en personajes de tebeo dibujados por el gran Steve Ditko, sus últimos trabajos para la Charlton antes de embarcarse en su primera y fundacional aventura marvelita. Ya hablé de ellos hace un tiempo, y lo cierto es que aguardan en mi disco duro una lectura que se me antoja disfrutable. Aquí, aquí y aquí encontrarán algunos números del Konga de Ditko en descarga directa.

15 - B-ART
También hubo una novelita pulp, pero desconozco si tenía relación con el filme. Aquí dejo la portada junto a una galería de carteles. Los turcos no se anduvieron con tonterías y la estrenaron directamente como King Kong. Los alemanes, como siempre, metieron a Frankenstein por en medio.





16 - LOS TUTUBOS
En la Central de Tutubos he localizado un par de asesinatos (no se pierdan la rabieta del gorila al final del segundo) así como el anticlimático desmelene final. Con ellos me despido.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)























