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15.6.09

REACCIONES

Lo de Trash entre amigos ayer fue la risión total. Que repitan, por favor!
galletarecords en Twitter.

Increíble el Trash entre amigos.
Liriko en los comentarios del blog de Nacho Vigalondo.

Acabo de volver de la conf... el visionad... de Trash entre amigos y fue espectacular. No sólo porque la peli y los comentarios fueron algo muy especial, tronchante y emotivo sino también por la increíble - no, en serio, increíble - implicación del público. Una experiencia formidable.
A.D.Barbagli en los comentarios del blog de Nacho Vigalondo.

Felicidades (...), fue una noche muy divertida y punto pelota!
Bouman en los comentarios de No Recomendable.

¡Gran noche!
Josep Duran en la página del evento en Facebook. Josep se enteró muy pronto del acontecimiento y tuvo la brillante idea de invitar a su amigo José Maria Blanco, actor de amplio recorrido y el malo de la peli.

¡De órdago! Me recordó a aquellos tiempos inefables con Zinefagia, en la sala Sidecar. One more time, please! que no pare Trash entre amigos!!!
David Guti en la página del evento en Facebook.

Trash entre amigos ha empezado con muy bien pie. Aforo completo y comunión total entre público y peli. Ha sido un poco como trasladar las míticas proyecciones de la Semana de terror de Donosti a Barcelona: gente gritando sandeces, aplausos continuos, cachondeo y cinefilia loca. La guinda ha sido la charla final con Jose María Blanco, uno de los actores de la peli. No se puede pedir más.
Xavi Serra en Facebook. Xavi, como responsable de las salas Casabalanca, es uno de los dos culpables. EL otro es Raúl Minchinela.


Primera sesión de los encuentros Trash entre Amigos en el cine Casablanca Kaplan, de Barcelona, con la proyección de Made in China, de John Liu. Lleno hasta la bandera para aplaudir, gritar, insultar y exaltar un clasicazo de la pura patilla post Bruce Lee, con el propio John Liu como prota, Raquel Evans, Mirta Miller, Víctor Israel y el estupendo José María Blanco, que, entre peli y peli de José Maria Nunes, rodaba caspas como ésta y otras. Después de la peli, debate gracioso con Blanco, y, durante la peli, comentarios cachondos pero muy enterados (hubo hasta referencias a la obra de Coixet, José Luis Guerin y Jaime Rosales a la hora de establecer paralelismos y diferencias entre lo que veíamos y otros films) a micro abierto de Nacho Vigalondo y Rubén Lardín.
Pere Vall en Facebook, donde incluye un amplio reportaje fotográfico de la noche

La velada fué estupenda (...). Tengo un nuevo ídolo y se llama Juanito Lios.
Berberecho Productions en su blog

No tengo palabras. Vaya velada, caballeros, qué de carcajadas y tonterías. Sólo el momento Jose María Blanco explicando lo de la avioneta consiguió que la sala entera callara en sentido homenaje. Un instante un poco chusco, pero lo dirige Coixet y la llevan a Cannes. Lo único que faltó, señores, fue un top manta a la salida vendiendo copias de esa joya. Pere Vall, redactor jefe de Fotogramas, maldecía a las puertas del cine por haberse quedado sin entrada. Alabo su poder de convocatoria, ¿para cuándo la siguiente?
Raspa en el Focoblog

Fiestaza. Gracias a todos. Lo mejor las coñas de Vigalondo a costa del cine de autor: "reíros pero esto en La ciudad de Sylvia...", el escepticismo de Minch describiendo asombrado la CIA de Zambia con soldados descalzos, los puntazos eróticos de Rubén y ABSENCIO (en mayúsculas) prsentando la velada y calentando al personal con una guía de qué, cuando y dónde de John Liu. La sala fue una fiesta, no nos callamos (...). Tener al villano con una honestidad y humor a tope contando el proceso creativo del film fue otro lujazo. Gracias por todo. Evento mítico (...). Otro dato acojonante es que la película no se puede juzgar a la ligera: su desenfreno narrativo de los primeros veinte minutos, los patadones de John Liu y las transiciones visuales chifladas la hacen ÚNICA. Como la fiesta de anoche que espero que se repita.
Alvy Singer en el Focoblog

El evento, mejor de lo que nadie podía esperarse. La peli, única, insólita, y en términos de pura explotación comercial y Serie Z desvergonzada y marciana, hasta cojonuda, con montones de humor intencionado genuinamente amarillo, momentos desopilantes que giran el cerebro del revés, indescriptibles; una sintaxis narrativa que va de lo tosco, poco, a lo magistral, casi todo, y un montaje agilísimo y vertiginoso que en ocasiones recuerda al propio Sam Fuller. O sea, que el debate ese de si es buena o mala a mí me parece absurdo, como siempre me lo ha parecido, porque Made in China no es sólo buena, es buenísima. Y absence despuntó en la presentación. Alguien la tenía que haber grabado. Aquello fue oro y un monólogo cómico exquisito, capaz de convencer hasta el espectador más escéptico con lo que se iba a encontrar.
Toby Damitt en el Focoblog

Unos más otros menos soltaban comentarios graciosos. Pero claro la idea es que todo el mundo pudiese hacerlo, así que risas, jaleos, aplausos, comentarios jocosos durante toda la peli, y mucho reirse y disfrutar gritando según las burradas que aparecian en pantalla. Una gozada de sesión, recuperando lo que debe ser el cine entre amigos. Deberian volver este tipo de sesiones a todos los cines, se podría hacer avisando que tipo de entrada quieres, la sala silenciosa, o la de comentarios. Que si todo el mundo esta avisado de como va a ser el rollo, pues ninguna queja y muchas risas. Y al final además uno de los actores de la peli aún explico alguna anécdota del rodaje, para más diversión de la parroquia. Así que la peli mala, pero mala de narices. Un sin sentido. Pero una de las sesiones más divertidas de cine que recuerdo. Cine entre amigos, como debe ser.
Acolostico en su blog

Increíble lo sucedido anoche en los cines Casablanca; se notaba esa excitación de las cosas que no se sabe si acabarán en desastre o en apoteosis. Y el experimento explotó en entusiasmos colectivos, la participación libérrima de los asistentes, la entrega bulliciosa y festiva de todo el público; diversión y jolgorio ciento por ciento. Yo creo que el señor Minchinela ni de lejos se podía imaginar que la cosa resultaría tan furiosamente emotiva y añado que, desde ya, necesaria. imprescindible. ¡Impresindible! Eso hay que repetirlo. Y además se podían beber tercios de cerveza en la misma sala de cine. Si hubieran dejado fumar, yo me hubiese quedado a vivir allí.
J.S. de Montfort en su blog

***

Tras todo esto, poco más que decir. Experiencia inolvidable y, por varios factores, irrepetible. Hay que felicitar a Xavi y Raúl por la iniciativa, a Rubén Lardín y Nacho Vigalondo por dejarse liar por los anteriores. Pero sobre todo, a Josep Durán por contactar con el actor José María Blanco y, a éste último, por su presencia y disposición a contar cosas del rodaje y responder todo tipo de preguntas (muchas de ellas relacionadas con un conejo blanco) al terminar el filme. Un momento espontáneo no previsto inicialmente. Y por supuesto, felicitar a todos los asistentes por su disposición a pasar un buen rato, por su implicación inmediata. A la salida las caras de felicidad se mezclaban con las de absoluto desconcierto ante la película que acababan de ver. Es curioso que estas cosas no se hagan más a menudo. Vale, siempre soñé en organizar algo así en un bar musical o algo, pero la clave es hacerlo en sala de cine, y para eso la sala del Casablanca se mostró ideal por su tamaño: grande para ser casi doscientos, acojedora para la comunión enajenada. Minchinela acertó de nuevo.

Por cierto, Minchinela también expresa su asombro y felicidad por cómo fue la cosa. Aquí.

ACTUALIZACIONES:

Nacho Vigalondo también reflexiona sobre la experiencia aquí.

Más reacciones:

El pasado sábado por la noche asistí a una de las experiencias cinematográficas como público más divertidas de mi vida. (...) Fue una experiencia de comunión y de disfrute compartido tremenda.
Extractos del blog de From the Drain.

- Hacía mucho que no veía una sala de cine llena.
- ¿Se puede fumar canutos?
- Canutos no, pero las birras se acabaron.
- Pero los ponentes... Comentarios muy graciosos no creo que soltaran. Son demasiado refinados, por no decir repipis, para tal bizarrada. Para esas cosas hay que llevar a paradigmas de los grosero, que hace más gracia.
- Los ponentes éramos todos los allí presentes.
Adaptación dialogada del intercambio de mensajes en este foro. Y sí, los ponentes eramos todos los allí reunidos.

Yo me lo pasé bomba, hubo un llenazo absoluto, había hasta gente sentada en el pasillo de butacas. John Liu estaba que se salía, ahí con su obsesión por los primeros planos de entrepierna de Raquel Evans, y los sobeteos a todas las féminas que salían en pantalla. Sus secuencias snuff insertadas, la explosión del jeep, alegorías de conejos y gaviotas, y esa tecnología punta de control mental.
Ruso X en el foro de la página de Alex de la Iglesia en Club Cultura


Homenaje gráfico de David Güell aquí.

8.6.09

MADE IN ChInA

Made in China


Curiosidades del cartel.

- Raquel Evans enseña una teta. En la película no.
- No sé qué son esas franjas marrones como de madera de arriba a la izquierda Ahora ya sí, es la bandera de los EEUU ondeante y desteñida.
- Se destaca por partida doble la explosión del avión, con un dibujo y luego con un ala que rellena el cartel con las imprescindibles explosiones y llamaradas. En la película la explosión se produce fuera de cámara y, a continuación, se insertan imágenes de los cadáveres de un accidente real.
- Podemos ver una lancha en una película en la que no aparece ninguna (bueno, al principio sale un barco, pero nada de persecuciones fuera borda).
- La imagen de Liu vestido de militar con casco no se ve en la película, o mejor dicho, en la película aparece como fotografía.
- Me resulta inquietante la duplicación de los jeeps de la parte inferior. En ambos se ve a Liu con su blanco uniforme de experto marcial. En una de frente y en la de perfil.

29.10.08

JOHN LIU: INFANCIA, JUVENTUD Y AUGE DE JUANITO LÍOS

Bruce Lee me ofreció un papel en Juego con la muerte; quería que hiciera un combate contra él en la torre, pero lo rechacé. Le dije: “Bruce, te respeto mucho pero no quiero ser un villano al que dejas K.O. en una de tus películas”. Lo entendió perfectamente y no se enfadó. Tras su muerte, el 20 de julio de 1973, rodé mi primera película, Rivales secretos; y fui el actor principal y no un villano al que derrotan fácilmente”.
John Liu, en declaraciones a una revista francesa de artes marciales.

Curiosamente el día del fallecimiento de Bruce Lee es el cumpleaños de John Liu. Sobre si fueron amigos o no, nunca se podrá saber. Liu Aseguraba tener fotos con él, pero nunca se han visto. Otros actores como Wang Yu, Lo Lieh, Carter Wong o David Chiang también lo afirmaban, pero en sus casos existen fotografías y entrevistas que lo ratifican. Respecto a que Lee le ofreciera un papel en Game Of Death, en ningún medio conocido aparece nada a respecto ni nadie tuvo ninguna noticia sobre ello, y eso que existen muchos eruditos sobre el tema.

John Liu, nuestro “Juanito Líos” y figura reverenciada en esta casa, es fuente inagotable de sorpresas según se escarba. La noticia sobre su detención localizada el otro día propició que Octopo la enlazara en los foros de ZinemaHK, cosa que me place porque es en ese tipo de lugares donde los sabios de las artes marciales expresan su opinión y dan a conocer datos al respecto. Como lo arriba expuesto, comentado en este hilo por el forero apodado Lee, a quien he pedido permiso para utilizar su profuso texto biográfico como base para esta entrada. Prosigamos, pues, con más datos biográficos del director y protagonista absoluto de Made in China. Eso sí, tengan en cuenta que la mayoría proceden de las declaraciones en revistas de alguien que dijo ser príncipe de una isla oriental para embaucar a menores en trata de blancas.


John Liu (Lau Chung Leung en cantonés y Liu Chung Liang en mandarín) nació en Hawai el 20 de julio de 1946 de madre japonesa y padre chino, un científico que trabajaba en el programa Apollo de la NASA (en Zen Kwon Do Strikes Paris lo secuestran y todo, así que imaginarán mis dudas al respecto). Al nacer en Hawai obtiene la nacionalidad americana.

La revista francesa Karaté incluyó, en sus números 19 y 26 (con John Liu en portada), extensos artículos biográficos en los que se resalta la figura de su “Gran Tío Abuelo” Zen Liu, monje maestro de lucha y líder del templo Shaolin que tras la revolución comunista de 1948 tuvo que refugiarse en Hawai, acogido por su sobrino (el misterioso científico de la NASA). Zen Liu fue quien se ocupó de la educación del pequeño John, en la que se incluía caligrafía, acupuntura, pintura y artes marciales.

Por lo visto, Liu fue un niño introvertido y muy conflictivo. Según sus propias palabras, todo aquello lo hacía porque era muy tímido y quería hacerse notar, y todas las biografías hablan de una niñez llena de problemas, pero en ningún lado se especifican.

Con 13 años de edad sus padres se divorcian. El joven Liu queda bajo custodia de su madre, que regresa con su familia a Japón, en concreto a la isla de Okinawa. En esa época los chinos no estaban bien considerados en Japón, así que el rechazo social y la capacidad de adaptación se sumaron a sus problemas. Incapaz de evitarlos, decidió seguir con su preparación marcial practicando Karate. Pronto destacó sobre lo demás gracias a la disciplina y los duros ejercicios que había realizado con su “Gran Tío Abuelo”. En 1958 gana el torneo absoluto de Karate de Okinawa en la categoría Júnior y, según declaraciones de Liu, obtiene el 3 dan de Karate.

En realidad toda esta historia debe ser puesta en duda. Primero porque en Okinawa, lugar donde más se respeta la tradición del karate, la competición era despreciada por los maestros. Solo se combatía en caso de necesidad, nunca por un trofeo ni por publicidad, de hecho. En la isla, por aquellos años, no existía el Karate a nivel comercial ni hay constancia de un torneo celebrado en 1958. Por otro lado nadie se explica como obtuvo el tercer Dan de Karate habiendo sido entrenado, desde la infancia, en un arte tan dispar como el Kung Fu. Aunque como veremos toda la historia del entrenamiento infantil también resulta bastante dudosa.

Recuperemos el hilo. Su adaptación a la cultura y sociedad japonesa resulta imposible, por lo que su familia se muda primero a Hong Kong y poco después a Taiwán. Pese a su juventud, John Liu ya tiene la consideración de maestro de las artes marciales para sus compañeros de escuela, pero aún así quiere seguir progresando y sigue entrenando bajo la guía del maestro Shiou Yun, el heredero espiritual y guardián del estilo de su tío abuelo Liu Zen. Shiou Yun, más que corregirle a nivel técnico, le muestra la parte espiritual del estilo. Su relación maestro-discípulo, según Liu, duró diez años hasta que éste le otorga el grado de maestro, titulo reconocido por la asociación Lau Gar Kung Fu (el estilo de Kung fu de la familia, por lo que Liu siempre se refirió a ella como la Liu Gar Kung Fu), una de las más prestigiosas de Asia. Poco después, John Liu es nombrado instructor jefe de dicha asociación. Este estilo, aparte de hacer mucho hincapié en la técnica, también lo hacía en los conceptos budistas, teniendo siempre presente que sus raíces se remontan al templo Shaolin.


Otra versión, mas real, menos poética y con mayor concordancia temporal, explica que los grandes, y a estas alturas misteriosos, problemas de Liu con la Sociedad prosiguieron en Taiwán. No se sabe muy bien qué pasó, pero algo obligó a su familia a tomar una difícil decisión: para evitar la conducta antisocial del muchacho era necesario internarlo en un Kwon (gimnasio coreano) para que encauzara energías y adquiriera disciplina. Su madre habló con Tao Tan Liang, un maestro Taekwondo que daba clases en la universidad; como no había dinero para pagarle, éste le aceptaría a su cargo como criado a cambio de sus enseñanzas. John Liu le hacia las labores de la casa y se encargaba de la cocina.


Tao Tan Liang, cuya trayectoria además incluye el cine o el entrenamiento de agentes de la CIA (ya sabemos de dónde sacó Liu parte del argumento de Made in China), siempre ha mantenido la misma versión sobre su relación con John Liu en todo tipo de entrevistas. En el documental cinematográfico Top Fighter explica:
“Conocí a John Liu cuando enseñaba Taekwondo a estudiantes universitarios; era un muchacho problemático y su madre me pidió que lo aceptara como alumno. John cocinaba y me hacía la limpieza. Tenía poca flexibilidad y no podía estirar bien las piernas, pero prometió soportar el dolor si con ello conseguía mejorar sus patadas, así que entrenó mucho y estuvo dolorido durante casi dos años. Cuando por fin lo superó podía dar patadas a la perfección, como cualquiera puede constatar.”

De las declaraciones de Tao Tan Liang se deduce que fue el verdadero primer instructor de John Liu y se ha referido en diversas ocasiones a la introducción de su alumno en las artes marciales, unos inicios muy duros por su poca elasticidad, obligado a practicar ejercicios y entrenamientos cercanos al sadismo. Así pues, la historia de un Gran Tío Abuelo, monje de Shaolín perseguido por el régimen comunista, debe ser puesta en cuarentena ya que probablemente se trate de una de las fabulaciones a las que se aficinó Juanito Líos al llegar a Europa.

Además, si se analiza el estilo de John Liu es evidente que es idéntico al de Tao Tan Liang: ambos son capaces de pegar 3 y 4 patadas con la pierna izquierda, sin apoyarla en el suelo, y con la derecha rematan, sobre todo con patadas en giro. Sólo hay una variante entre ambos: Tao Tan Liang trabaja exclusivamente de lado mientras Liu es capaz de cambiar la cadera de lado a frontal para pegar patadas descendentes. Ese cambio de cadera, sobre todo manteniendo la pierna en el aire, muy pocos mortales son capaces de hacerlo. En algunos medios se dijo que Liu creía haber superado a su maestro, causa probable de diferencias inasalvables entre ambos, sin contar con difícil carácter de Liu.

Después de unos años entrenando, John Liu regresa Norteamérica para estudiar en la universidad. En 1967, y este dato sí esta contrastado por diferentes medios, gana el campeonato del mundo organizado por la IKV (Internacional Karate Unión). En 1969, y según él basándose en las enseñanzas del Sifu Shiou Yun (el heredero espiritual y guardián del estilo de su tío abuelo Liu Zen), funda su propio estilo recogiendo budismo y técnicas de estilos tan dispares como el Karate y el Kung Fu. Lo bautiza con el nombre de Zen Kwun Do (“Zen” el nombre de su maestro, “Kwun” la escuela o estilo, “Do” el camino o vía). Liu siempre ha insistido que las raíces de su etilo provienen del estilo Liu Gar de Shaolin (el estilo del Gran Tío abuelo).

El Zen Kwun Do, a nivel técnico, se basa según Liu en lo siguiente:
“La idea esencial del Zen Kwun Do es romper la pierna o el brazo del adversario en el primer ataque, de manera que no pueda realizar un segundo ataque; por esta razón trabajamos dos blocajes especiales: uno con el puño para los brazos y otro con los codos para las patadas. También se utiliza mucho el ataque a los ojos y a la garganta pues son muy eficaces en un combate real, inclusive con adversarios más fuertes que tú. En distancia larga utilizamos la pierna delantera para iniciar el ataque, seguido del puño. Utilizando esta táctica gané el campeonato del mundo en 1967. En esta época todo el mundo utilizaba la pierna trasera para atacar. Yo, trabajando con la pierna delantera, sorprendí a mis adversarios porque nunca había visto algo así, todos esperaban un ataque con la pierna trasera.”

En 1973 explota el boom occidental de las artes marciales. Bruce Lee triunfa en todo el mundo y, de pronto, hay una gran demanda de películas de este género. Las revistas de temática marcial también están en boga, y por medio de una de ellas un grupo de practicantes galos contactan con John Liu. En febrero de 1976 se presenta el estilo Zen Kwon Do en Francia, y la prestigiosa revista francesa Karaté le dedica la portada de su número de marzo, incluyendo un extensa entrevista en la que Liu habla extensamente sobre el “Zen Liu” y el estilo de lucha familiar procedente de Shaolín, que se ha ido mencionando a lo largo de este texto. A los pocos meses aparecen en la misma publicación fotos en primicia sobre su primera película, Rivales Secretos.



En aquellos tiempos, donde la lógica imperante era que “no se debía pegar puñetazos en las piernas ni patadas a la cara”, John Liu rompió esquemas como esa envidiable flexibilidad y esa técnica de piernas. Pronto se convirtió en rostro habitual en las publicaciones de artes marciales y sus cursillos son éxitos multitudinarios. John Liu es el “buque insignia del Kung Fu” en Europa y allá donde va deja huella en forma de anécdotas.

En verano de 1976 asiste a una reunión de maestros y federativos de diferentes artes marciales. Las ventanas de la sala están abiertas, propiciando la entrada de moscas. Un maestro alcanzó a una mosca con el puño, con un golpe del revés. La respuesta de John Liu, sonriente, fue lazar una patada y estampar una mosca contra la pared. Todos los asistentes se quedaron atónitos: sin calentamiento ni nada aquel chino había lanzado una patada como una centella. Bautizaron la técnica como "la patada de la mosca". Esta anécdota, publicada un año después, fue narrada por un maestro presente en dicha reunión que quedó impresionado por la increíble velocidad de piernas del maestro John Liu.

Ese mismo año participa en una gala benéfica a favor de la lucha contra el cáncer realizando una sorprendente exhibición en el Pavillon de Paris: rompen bastones sobre su cuerpo sin que se inmute, demostrando su increíble dominio sobre el Chi. Más tarde, como colofón final de la velada, el actor realiza un combate de exhibición contra Chuck Norris. Liu, por su elasticidad y ligereza, se anticipa siempre al coloso americano, y cuando termina el combate recibe una fuerte ovación por parte del público, para quien había sido el claro ganador; sin embargo, según los especialistas y veteranos, Norris fue muy indulgente con John Liu, era evidente que un sólo puño o patada bien dados habrían derrumbado al chino: Liu era un peso ligero y Norris un peso semi-pesado. Existen numerosas fotos de aquel emblemático combate publicadas en revistas francesas.


En el número 69 del magazine Karaté (diciembre de 1980) John Liu habla del coloso americano
“Personalmente me gustan mucho las películas de Chuck Norris; creo que es un gran maestro de las artes marciales aunque reconozco que ha tenido mucha suerte: está en la maquinaria de Hollywood. Es un héroe blanco en un mundo donde un único actor oriental ha conseguido ser estrella: Bruce Lee, que lo logró mostrando técnicas imposibles de imitar por el público, por eso y su carisma le adoraba. Si eres un actor amarillo tienes que hacer cosas que los actores blancos no sean capaces de hacer para que te acepten en los cines de Occidente. Las películas rodadas en Hong Kong o Taiwán suelen estar destinadas al mercado oriental y no se suelen distribuir en Norteamérica, por lo que actores como Chuck Norris, Joe Lewis o Bill Walace no tienen competencia. Y eso sin contar que los medios de las películas norteamericanas son enormes comparados con los de las películas chinas”.
También dio su opinión sobre Jackie Chan:
“En las películas de artes marciales hay que distinguir dos cosas: el lado comercial y la calidad de las técnicas marciales. En el plano comercial, el numero uno en Asia desde que Wang Yu y Lo Lieh se han retirado es Jackie Chan. En América lo es Chuck Norris”.

Lo cierto es que durante esos años John Liu fue reconocido como el máximo exponente de Kung Fu de Europa. Veamos algunas declaraciones de sus seguidores:
“Nos tenía a todos hipnotizados con la declaraciones que realizaba en la prensa especializada. Fue el primero que describió como era el templo Shaolin y sus clases; nos advirtió sobre el intrusismo y los falsos maestros. Era lo más parecido que teníamos a Bruce Lee y lo más cercano que teníamos a un maestro de Kung Fu, cuyas raíces y conocimientos provenían del templo Shaolin, campeón del mundo infantil de kárate en Okinawa y un campeón del mundo de kárate en América.”

Su imagen de maestro místico y budista era habitual en todas las revistas, y las fotos en las que su familia (mujer e hijas) le acompañaba eran frecuentes y contrastaban con algunas fotografías en las que aparecía rodeado de guapas señoritas; desde ese punto de vista destacaba una realizada en un cabaret o sala de fiestas en la que Liu está acompañado de un montón de “artistas” muy, muy ligeras de ropa. En el ya comentado número 69 de la revista francesa Karate y en la revista Cine Revue se publicó un amplio reportaje sobre el rodaje de John Liu en Méjico (Dragón Blood), en los que aparecían fotos de Liu en una actitud mas que cariñosa con la actriz protagonista Cyrielle Claire. Al parecer existen en Youtube unas imágenes en la que aparece realizando movimientos marciales en kimono rodeado de unas señoritas de dudosa reputación con braguitas como única vestimenta. He estado buscándolas pero no he dado con ellas, así que toda ayuda será bienvenida.

De 1976 a 1980 el Zen Kwun Do supuso un fuerte impacto en Europa y todo hacía presagiar que sería unos de los estilos imperantes en el viejo continente. John Liu lo tenía todo para triunfar y, según algunos relatos, no lo supo digerir. En Francia era toda una institución y se le consideraba el Bruce Lee europeo, pero la vida de un maestro de Kung Fu está reñida con la vida nocturna, máxime cuando ésta se mezcla con vicio y corrupción. Desconozco porqué John Liu marchó de Francia y se instaló en España, pero el resto de la historia ya es bien conocida por los lectores del Blog Ausente. Los simpatizantes y practicantes del Zen Kwun Do desaparecieron, por lo menos en Europa: nadie quería tener a un maestro embustero, putero y delincuente.

22.10.08

SIGUIENDO EL RASTRO DE JOHN LIU

Juanito Líos, uno de los iconos clave de este Blog Ausente, ha sido (como era lógico) lo primero que me decidí a localizar en la hemeroteca digital de La Vanguardia. Mis pesquisas sobre el director de Made in China van a trancas y barrancas, pero siempre está presente. Veamos, pues, los tres resultados que arrojaron las búsquedas:


Aquí, si se fijan, le tenemos en la parrilla televisiva del 21 de febrero de 1983, de cuando sólo había dos cadenas y se hacían desconexiones autonómicas. La fecha, por cierto, es muy próxima al rodaje de su obra maestra en tierras catalanas, la ya mentada Made in China. En el programa Tot i més se anunciaba la presencia de: "John Liu, campeón mundial de Karate y amigo de Bruce Lee". Conociendo al personaje, me permitirán que dude de lo segundo. Tengo razones, y alguna de ellas se narran en la noticia de su detención aparecida el 21 de diciembre de 1991. No saben lo feliz que soy pudiendo dar fechas y datos concretos y no de segunda mano. La noticia entera pueden leerla aquí, aunque me permito colgar unos fragmentos.
UNA RED CORROMPÍA A JÓVENES PROMETIENDO
PAPELES EN EL CINE

La corona de Kan y un papel de protagonista en una película de artes marciales eran los promesas realizadas por una red de corrupción de menores.
BARCELONA. (Redacción.) -
Los Mossos d'Esquadra han detenido a cuatro personas por presunta corrupción de menores y delitos relacionados con el proxenetismo. Los arrestados prostituían a las jóvenes tras reclutarlas en "castings" para participar en películas de artes marciales que se filmarían en Taiwán.
El principal encartado por la Brigada de Menores tiene por nombre John Chung Liang Liu. Este personaje nació en 1951 en China, pero tiene pasaporte francés y reside en Comarruga. Según la información facilitada por los mossos mediante una nota oficial, en su domicilio se "realizaban castings", en los que, en teoría, se buscaban chicas para participar en películas de artes marciales, que debían rodarse principalmente en extremo oriente. En su domicilio se decomisó vídeos, revistas, fotografías, cámaras fotográficas y útiles para la práctica de las artes marciales. Las mismas fuentes señalaron que abusó de varias jóvenes y que a otras las envió fuera de España. El promedio de edad de las chicas estaba entre 15 y 17 años. Buscaba jóvenes que tuvieran las características de las modelos profesionales, aunque no acudía a las agencias oficiales.
Además, John Chung Liang Liu decía ser el heredero de la corona de una isla llamada Kan, y aseguraba a las chicas que buscaba a una joven para casarse con ella y tener un heredero para su corona y su isla.
(...)
Agentes de la Brigada de Menores de la policía autonómica les detuvieron el pasado día 16, y les pusieron a disposición del juzgado de El Vendrell y del 21 de Barcelona. Todos los detenidos han ingresado en prisión, según la información policial.
Además de la casa de Comarruga, los Mossos efectuaron registros en dos locales en Barcelona, donde intervinieron documentación relativa a las actividades de los detenidos. Las investigaciones de la policía autonómica han determinado que esta red de corrupción de menores venía actuando en Cataluña desde hace tres años, aproximadamente.
Según la nota oficial, de las diligencias se desprende que todos los detenidos habían participado en la captación de menores. Asimismo, los Mossos han denunciado presuntos delitos de corrupción de menores y de prostitución; hechos que además podrían tener relación con una red que tiene conexiones internacionales. Algunas chicas han sido localizadas en Taiwán, donde siguen introducidas en el circuito de estas películas.

Lo de la Corona de Kan es, ciertamente, espectacular. John Liu, experto en artes marciales que se vino a Europa para hacerse con el trono de Bruce Lee y que se labró una falsa historia como maestro del kung-fu para agentes de la CIA se hacía pasar, años más tarde, por príncipe asiático. Cinco años más tarde, en septiembre de 1996, se celebró el juicio.
TRIBUNALES
SEIS MESES DE MULTA POR COLABORAR EN EL ABUSO DE MENORES
ROSA MARIA BOSCH
TARRAGONA.- La Audiencia de Tarragona condenó ayer a seis meses de multa, periodo durante el cual pagará mil pesetas diarias de acuerdo con el nuevo Código Penal, al barcelonés Antonio Pérez Seguí por actuar como cómplice de dos delitos de abusos sexuales a menores. El principal acusado y autor de los abusos, denunciado por seis menores, es el chino John Chung Lian Liu, que se encuentra en paradero desconocido.
Los hechos se remontan a 1987, cuando John Chung llegó a Barcelona, donde encargó a Pérez que reclutase a jóvenes, de entre 16 y 19 años, con el pretexto de convertirlas en estrellas de cine. A la postre, las chicas, muchas de las cuales eran menores, acababan en Taiwan para rodar películas de carácter pornográfico.
Las jóvenes preseleccionadas debían someterse a sesiones fotográficas y de video en un chalet de Cheng en El Vendrell. Las que superaban la prueba pasaban dos meses aprendiendo supuestas técnicas cinematográficas. Durante este periodo, “las jóvenes eran objeto de continuas insinuaciones de carácter sexual por parte de John Chung, que aprovechaba cualquier oportunidad para hacerles tocamientos de todo tipo, que filmaba sin el consentimiento de las menores y con el fin de utilizar el material en películas eróticas”, relata el ministerio fiscal.
Las jóvenes advirtieron de los acosos de Chung al otro acusado, quien respondía que debían acceder a las peticiones del chino si querían triunfar en el cine. Finalmente, ofrecían a las chicas la posibilidad de firmar un contrato de trabajo por un periodo de 17 años y viajar a Taiwan para rodar una película de aventuras y acción, aunque en todos los casos se trataba de filmes pornográficos.
(fuente)

Además de su afición al toqueteo de muchachas, he resaltado que John Liu ya estaba en paradero desconocido. Eso sitúa su periodo presidiario entre 1992-1996, que es bueno acotar por aquello de los autocares especialmente fletados por escuelas de artes marciales del extrarradio barcelonés para recibir clases del inventor del Zen Kwon Do y la patada patrás; estas actividades docentes sin duda le permitieron reducir su prisión preventiva a la espera de juicio y salir por patas rumbo a Hong Kong a las primeras de cambio, finiquitando así su periplo catalán, que se había iniciado antes del año 1987 que se cita en la noticia: la prueba la tienen al inicio de esta entrada, con su aparición en la televisión de sobremesa, o, por supuesto, con la primera coproducción hispano-hongkonesa de la historia rodada en una maravillosa Costa Brava que tan pronto era el corazón de áfrica como el cuartel general de la CIA: Made in China, obra maestra del kung-fu de derribo.

18.11.07

JOHN LIU Y LA DESTRUCCIÓN DE LA CERÁMICA TURÍSTICA

El TuTubo que tienen abajo procede de Made in China y reconozco que es una escena de enfrantamiento marcial que me fascina desde hace muchos años. John Liu se enfrenta a uno de los principales villanos del filme en el marco incomparable de una tienda de cerámicas de las muchas que jalonan la Costa Brava gironina y cuya clientela potencial son turistas despistados o miserables con enanitos en el jardín. La acción se sitúa, teóricamente, en Alemania (hay referencia fluvial) por mucho que veamos a los dos personajes con carteles anunciantes de corridas de toros, toallas de playa con el perfil costero de la zona o platos de pared con motivos flamencos. No. No es ese uso mágico y woodístico de la irreal geografía cinematográfica lo que tanto llama mi atención, aunque es cierto que realza y enternece la escena. No. Es la propia coreografía de lucha de artes marciales, toda ella planificada para la destrucción de jarrones, botijos, platos y macetas artesanas. Que va de eso, de destruir cerámica, queda claro desde la primera patada, ralentizada, repetida y sin sentido, pues ni siquiera apunta al villano en cuestión, sino directamente al tiro al plato. A partir de ahí, la mirada del espectador deja de centrarse en los personajes y se dirige a los diversos utensilios decorativos que rodean a los combatientes. Los personajes dejan de ser importantes y sí la alfarería turística. La mirada se centra en esos objetos inanimados y uno es capaz de avanzar, segundos antes, a cuál le toca saltar en pedazos. Una vez conseguido el desplazamiento del centro de atención visual, cosa que John Liu, también director, sabe, lo utiliza para una suspensión temporal que es pura lógica absurda. Cuando lleguen al minuto 1'40'' fíjense en ese jarrón que centra el plano y alrededor del cual danzan los dos contendientes. La patada que lo fulmina tarda en llegar mucho más de lo esperado, creando un curioso mcguffin inmediato, de cortísima duración, que se crea y muere en segundos, todo un rara avis cinematográfico. El mundo se detiene unas milésimas de segundo y todo el universo gira alrededor de ese jarrón. Nada importa más allá de su propia destucción y del tiempo en que tarda en llegar. Me fascina de la misma manera que la propia destrucción acaba por devorar la escena, convirtiendo el final de la pelea en un anticlimax nefasto, pues es una pelea entre bueno y malo que el espectador lleva más de una hora esperando y cuyo final parece no existir, pues las ganas de destruir artesanía se apoderan de Juanito Líos y la maceta final cobra más importancia que la patada en el careto del malo. Aunque tampoco es que destruyan tanta cerámica: en el marco de una explotación española de las artes marciales de muy bajo presupuesto, cada jarrón destrozado valen su peso en oro (o en pesetas).

En mis viajes a la Costa Brava busco localizar las Ceràmicas Anna, y creo haberlo conseguido, pero con dudas. Hay detalles que me hacen sospechar de S'Agaró (entre Sant Feliu de Guixols y Playa de Aro), pero en la carretera que une Palamós con Palafrugell hay una tienda idéntica que estoy casi convencido de que es donde Liu situó la acción. He pasado un par de veces por ahí, pero siempre sin cámara, pensando en que la próxima vez me detendré para hacer unas fotografías y preguntar si algún dependiente recuerda que hace veinte años se filmó allí una escena de una película de chinos. Por desgracia, es posible que ese reportaje ya esté condenado. En septiembre pasado se estaba ampliando la carretera para convertirla en una autovía. Esa mejora de las infraestructuras catalanas se va a llevar Cerámicas Anna por delante y las excavadoras acabarán por ser más efectivas que las míticas patadas de John Liu. Es el fin de una época. El último plató olvidado del cine de doble sesión y, al mismo tiempo, el último reducto del plato flamenco en la Cataluña del siglo XXI.

15.4.07

EL POLÍGRAFO DE JUANITO LÍOS

Si son lectores veteranos de este Blog Ausente sabrán de la devoción extrema que siento hacia John Liu, alias Juanito Líos en su larga estancia por tierras españolas. Mientras espero tener tiempo, algún día, para abordar como se merecen las otras dos pelis de su trilogía europea tras Made in China (ZenKwonDo y John Liu en México) voy recopilando cosas que aparecen por la red.

El Gabinete del Doctor Octopo es un blog personalísimo con una una muy particular aproximación al cine de artes marciales y al spanishpOp. Uno de sus últimos post es esta recreación de la presencia de Liu en el programa de caspa amarilla Tómbola. El texto se complementa con un montaje tutubesco en la moderna línea de la recontextualización, el arte de cortar y pegar imágenes y músicas que nada tienen que ver entre sí, al menos aparentemente. Se trata de imágenes de Zenkwondo (Liu en París) y Made in China empalmadas con el Mola Mazo de Camilo Sexto. Un choque conceptual arriesgado que sirve para establecer definitivamente algo que ya sabíamos: Liu se molaba mazo. Tienen el tutubo justo debajo de estas líneas, aunque, ya puestos, también he localizado imágenes del único retorno fílmico constatado de Juanito Líos tras su estancia en prisión por trata de blancas. En Trinity goes East comprobamos dos cosas: "los años y la mala vida no pasan en balde" y "el que tuvo, retuvo", por mucho que se necesite de un segundo apoyo en forma de bastón para recrear sus inigualables patadas. La opción para colgarla en un blog está anulada, así que deberán verlo aquí.

20.9.06

JOHN LIU, LA NUEVA PORTAVOZ DEL CONSEJO NACIONAL LATINO

Como lo leen. Nuestro admirado John Liu, sobre quien este blog realiza una esforzada tarea de investigación (ríanse de PJ), es en la actualidad la portavoz femenina del Consejo Nacional Latino y la encargada de protestar enérgicamente ante el sistema de la nueva temporada del Supervivientes norteamericano: agrupar cuatro equipos en base a sus etnias cacucasiana, negra, latina y china. Lo sorprendente es eso: John Liu es ahora hembra y latina. La demoledora revelación me la ha comunicado privadamente un lector, Ángel, quien me adjunta unos escaneos del diario gratuito donde ayer se podía intuir el percal y que yo les adjunto a continuación. ¡Mil Gracias! Respecto al porqué de esta nueva situación... es posible que Juanito Líos, huyendo de la CIA y la Interpol, haya optado por esos cambios físicos. Lo de aparecer públicamente parece querer repetir una táctica que no le salió bien: entrenar a plena luz del día a los piés de la Torre Eiffel.

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9.7.06

LA SELECCIÓN AUSENTE (XI): JOHN LIU Y EL SEXO ORAL




Pues sí. Como algunos de ustedes bien decían, el fin de fiesta tutubero no puede ser de nadie más que del gran John Liu, personal obsesión de quien esto escribe. La escena en la que sexo oral radiodirigido se enfrenta al poder zenkwondo de nuestro héroe es una de las muchas escenas delirantes de esa obra maestra de cabecera que es Made in China. La escena incluye muchas más cosas: máscaras chinas de todo a cien, control "cerebral" (que no mental) con güalquitalquis, agilidad marcial, voces en off, Raquel Evans poniendo cachondos a los pinos de un bosque mediterráneo cercano a Playa de Aro, militares melenudos de la CIA, planos demoledores... En fin. Una joya de difícil descripción com palabras. Mejor la ven si no lo han hecho ya.

La experiencia tutubera, no por excesiva me ha resultado menos grata. El Blog Ausente tiene una nueva sección casi por casualidad, aunque ahora toca dosificarse. or cierto, al final me quedo con la palabra tutubo, vilmente ufanada a John Tones, como tantas otras, tras ciertas dudas iniciales.

1.4.06

Con Juanito Lios en la Cola



Siempre he dicho que uno de los grandes personajes que inspiran este Blog Ausente es John Liu. He dedicado una amplia reseña a su obra magna, lo utilicé como nexo fundamental para hablar del kung-fu caspa e incluso me hacía eco de algunas comentarios pillados por la red que reafirmaban y aportaban más datos sobre su estancia en España y su encarcelamiento por delitos de proxenetismo. Me gustaría tener tiempo para investigar fechas, hechos e incluso anécdotas carcelarias (especialmente sobre las clases que daba desde allí), pero me es imposible. Aún así, muy a menudo recibo correos que me preguntan por él. "¿Dónde está?", "¿Ha hecho más películas?", "Conocí a un tipo que pudo haber trabajado con él". Incluso mensajes llegados desde otros lugares y hemisferios, como por ejemplo este brasileño: "Achei muito interessante seu blog a respeito do actor John "Superkicker" Liu. Você, por acaso obteve mais alguma notícia de onde ele está?".

Parece como si me hubiera convertido en el biógrafo no oficial cuando en realidad yo me planteo las mismas preguntas. Y las investigaciones avanzan muy lentamente. Bueno, no avanzan. Desde el último post al respecto, la única nota que me ha aportado algún dato, anecdótico, sí, pero igualmente revelador, es este correo recibido hace un par de semanas (y espero que su autor no se moleste por hacerlo público):

"Soy practicante de Kung Fu y desde que era un niño un fan de las peliculas de AAMM. En su dia cogí algunas pelis de John Liu en el videoclub (john lu en Paris, en Mejico, y otras que no recuerdo), pero lo mejor es que un dia fui a ver Regreso al futuro 2 con mi hermano pequeño al cine y me lo encontré haciendo cola, te lo juro. Cuando lo fuimos a saludar el tio flipó, no se lo creia, debimos ser los unicos capullo en toda Barcelona que le conocimos. El tio era simpatico, por lo visto, leí posteriormente que estaba liado con una azafata de de TV3."

Regreso al futuro 2 se estrenó en España en diciembre de 1989, así que tenemos un dato importante: en esa fecha estaba en la calle, imagino que antes de ser detenido. Si fuera así, uno se queda con las ganas de saber qué hizo Juanito Líos durante esos al menos cinco años en Barcelona. Algunas cosas malas, a tenor de su detención, pero desde luego su rastro ha de ser posible de investigar, aunque tampoco quiero meterme en líos, e incluso ha de ser un rastro público dada la afición de nuestro hombre a liarse con azafatas televisivas y actrices de reparto. Y luego está el retrato de un hombre sencillo, haciendo cola en el cine y comportándose de manera simpática con sus pocos pero entregados fans. Continuará (algún día).

5.8.05

¡INTERRUMPIMOS LA PROGRAMACIÓN! : Nuevos datos sobre la detención de JOHN LIU (aka Juanito Lios)



Andaba yo cotilleando desde dónde me linkan cuando doy de bruces con este hilo en Mundo DVD. Están por ahí Viruete, La ruina de la familia y otros amigos de esta casa (Gracias P. Tinto). Hablan de la película de German Monzó, un tipo por lo que veo... ¿interesante?, Kibris, la Ley del equilibrio. y voy siguiendo la conversación hasta que aparece el nombre de John Liu, uno de los símbolos de este Blog Ausente, el genio de Made in China. Ya saben, supongo, que durante un tiempo me propuse investigar su detención en España por tráfico de blancas y su estancia en la prisión de Zaragoza. Al final no tenía tiempo para buscar en hemerotecas y la cosa está en una triste pausa. Pues bien, voy siguiendo el hilo y primero leo "varios de sus socios están en la cárcel: Juan José Gil, especialista de cine, por apuñalar al presidente de la Federación Española de boxeo en enero de 1987. Luis Shan y John Liu por trata de blancas".

Coño. Una nueva constatación del dato. Bien. Eso es lo que me digo. Y sigo leyendo: "John Liu fue detenido en Comarruga, donde residía, porque rodaba pelis pornos con menores de edad. Además contrataba jovencitas para giras artísticas en paises asiáticos como Corea y una vez allí las forzaban a hacer de prostitutas. Era el novio de Mónica Pont, "Hostal Real Manzanares", y decía que era príncipe. En BCN le llamaban Juan Líos."

Un nuevo dato que no podía dejar de compartir con todos ustedes. Lo de Juan Líos me parece hermoso, por cierto. Y ya que estoy aprovecho para pedir al amigo Spaulding (que supongo leerá este post y comparte la pasión ausente por Mr. Líos) para reclamarle con urgencia la reseña de la película del señor Germán Monzó.

1.6.05

JOHN LIU, TOMAS TANG, GODFREY HO y EL GLORIOSO KUNG FÚ CASPA



A más de una semana vista, el post sobre Made in China continua vigente en mi cerebro, y espero que en el de ustedes. Desde el momento de su publicación quería complementarlo con algunos datos sobre John Liu que quedaron en el aire. La sicotronía del filme tiene precedentes, no se crean, y vínculos que nos llevarían al imperio cochambroso y caradura del kung-fú caspa de Godfrey Ho, Tomas Tang, Joseph Lai y productoras tan míticas para el aficionado a lo coolzetoso como la Asso Asia, la Filmark Ltd y la IFD, pasando de puntillas, de momento, por la tremenda "bruceliclonexploitation". Por otro lado, en los quioscos españoles puede encontrarse una colección de dividís de cine de artes marciales de bajo presupuesto que contiene algún título de interés y es mi obligación señalarlo (si no hubiera sido por el aviso de Viruete la cosa se me escapa y todo). Además, de nuevo me he visto acudiendo en busca de información a la estupenda guía Made in Hong Kong de Domingo López. Así que en honor del corta y pega cinematográfico he decidido machambrar estos cuatro vórtices dimensionales en un mismo texto, que además cubrirá un poco el hecho de que estos últimos días no he podido ni podré dedicar al Blog Ausente todo el tiempo que querría.



Si leyeron la detallada sinopsis de Made in China, supongo que estaran de acuerdo conmigo en que la etiqueta “kung-fú caspa”, que le ufano vilmente al gran Viruete, es una definición precisa, y eso que lo de “caspa” nunca ha acabado de agradarme. En estos tiempos que nos hartamos de leer que el cine oriental es la salvación del séptimo arte, que una revista tan gafapastosa como Dirigido Por se desmelena loando las producciones de la Shaw Brothers, que el cine de artes marciales llega a nuestras pantallas con esteticistas productos de la mano del relamido Zhang Yimou, que Tarantino rinde tributo a la violenta serie B nipona, bueno es recordar y reivindicar que durante años, décadas ya, el cine oriental era territorio casi exclusivo de los cazadores de sicotronías fílmicas, voluntarios o involuntarios.

Y es en ese contexto donde Made in China se erige como la obra maestra que es. Cierto que a nosotros nos cae más cerca, al fin y al cabo es, creo, la primera coproducción hispano-hongkonesa. Y la presencia de Mirta Miller, Raquel Evans o Victor Israel la hace mucho más cercana. Pero vayamos por partes. Hablemos de John Liu. El hombre que en Made in China es director, coproductor, coguionista y actor protagonista que, encima, se interpreta a sí mismo. John Liu era un estupendo karateka. Un tipo muy flexible, campeón marcial y apto para las más vistosas coreografías. Su salto a la fama se produjo con uno de los clásicos de la vieja escuela, Rivales Secretos. Con esa película, y en 1976, se planta entre los hot martial artist dispuestos a ocupar el lugar de un Bruce Lee recién espichado pero aún con películas pendientes de estreno en medio mundo. La figura de Liu se engrandece entre los fans con otro clásico: The Mar’s Villa. Y a partir de ahí nuestro hombre coquetea con amistades peligrosas, Dragon The Hero dirigida por Godfrey Ho para la Asso Asia, y cine sin prejuicios como The Incredible Kung Fu Mission (también conocida como Kung-Fu Commandos) un remedo en clave karateka de Doce del Patíbulo. Si se fijan en la filmografía que les he enlazado al principio de este párrafo (la que más concuerda con mis datos que he encontrado: los errores de la imdb han generado cierto desorden) verán que 1978 y 1979 fueron años muy activos para John Liu. Y no sólo por lo que hace al mundo del cine.





A finales de 1979 Liu se traslada a París. El trono de Bruce Lee seguía vacante y quizás en el extranjero fuera más fácil optar a él. Pero también era una ciudad en la que la nueva moda del karate había pegado fuerte. Y Liu era una estrella en las revistas especializadas. Tenía una disciplina propia, el denominado Zen Kwon Do, y una esplendorosa e imposible patada de espaldas, que impactaba en la jeta de quien tuviera detrás, por encima de su hombro. Así que fundó una escuela de artes marciales en la capital parisina. Pero el mundo del cine seguía tentándole, y no sólo eso, podía suponer un impulso a su academia europea. Así que allí mismo rueda, ese mismo año, Zen Kwon Do Strikes in Paris (que el mercado de vídeo español redujo a un simple Zen Kwon Do) para su propia y recien estrenada productora: la John Liu Film Co. Tengo la película en casa desde hace un par de años pero la majestuosidad zetosa de Made in China me frena el visionado, y eso que estoy seguro que una no se entiende sin la otra. No se preocupen, entre Godzillas, Frankensteins de la Hammer y chatarrerías mexicanas estoy dispuesto a hacerle un hueco lo antes posible. Acudo, pues, a lo que de ella se dice en la guía de Domigo López mencionada al principio de este texto:

“Los últimos coletazos de la carrera fílmica de Liu, poco antes de acabar realizando en nuestro país el engendro Made in China. Aquí se marcaba una autobiografía fantasiosa en la que su padre era un científico de la Nasa perseguido por la mafia y él dirigía un gimnasio en Francia (lo único cierto quizás), que abandonaba para ayudar a su progenitor. Interesantes ideas atrapadas en uno de los guiones más ineptos de la historia del cine. Godfrey Ho intentaría salvar la película pero el empeño de Liu por dirigir dio como resultado la presente decepción”.

Fíjense en algunos detalles: por un lado la presencia de Godfrey Ho en el rodaje, sobre quien hablaremos más tarde; por otro: Liu se interpreta a sí mismo y pretende vestir su pasado con un áure de misterio. La sombra de Bruce Lee es alargada. En Made in China pretendía lo mismo. Seguramente pensara que a la larga si estos vínculos con la mafia, la NASA, la CIA o la KGB se repetían película tras película acabarían por ser ciertos. En cierta medida, un hombre adelantado a su tiempo: en la sociedad borderline la verdad está en la tele. El “Si no lo veo no lo creo” es dogma de fé del siglo XXI pero en 1984 había que ser muy listo para intuirlo. El tercer detalle a destacar es el empeño de John Liu por ser autor, director, productor. Un mucho de vanidad, seguramente.

La siguiente producción de la John Liu Film Co., apenas un año más tarde, sería Dragon’s Blood, aquí editada como John Liu en México. Sólo he visto unos trozos y obra, también, en mi poder. John Liu de nuevo como hombre orquesta y, por segunda vez, interpretándose a sí mismo en plena ucronía de bajo presupuesto: un místico luchador zen, ciego, en una especie de spaguetti-western atemporal. Jodorowky meets Liu con la vista puesta en la televisiva Kung-Fu de David Carradine. La cosa no debió funcionar muy bien (no me extraña) y pasan cuatro años hasta la siguiente película. La ya mítica Made in China. La última película de John Liu.

Con su obra maestra rodada en la Costa Brava acude al corta y pega (las escenas iniciales y todo el trozo de Paris son restos o remedos de productos inconclusos o así), a la llamada del softocore engañabobos (con la Miller y la Evans enseñando palmito, al fin y al cabo el filme se distribuyó en media Europa como Kung Fu Emanuelle quizás con un posible montaje alternativo con desnudos), al uso de cualquier recurso con el objetivo de terminar una película destinada a competir con cualquier producto de cine de acción de la época: voces en off que sirven como pegamento de cola para fijar un poco la incoherencia argumental, máscaras para disimular que los actores son siempre los mismos, extras de pacotilla incapaces de dar una patada al aire, alguna coreografía potable junto a su amigo Casanova Wong (aka Ca Sa Fa), absoluto caos geográfico (que, no nos engañemos, nosotros pillamos porque está rodada aquí al lado) y mucho delirio casual. Y si encima había un accidente de avión a la vuelta de la esquina, venga, a correr, grabar y utilizar. Toda la confusa escena final en el aereopuerto es fruto del accidente. “Tenemos un accidente, hay que apañar el guión para poder meterlo como gran traca final”. En definitiva: la magia del cine.

Desconozco cómo llegó Liu a España. De hecho desconocía el filme hasta que Spaulding detectó el pase en el canal Cine Tívoli y Domingo López desvelaba la gran zafiedad pseudo snuff:

“Tela marinera. España coproduce con Hong Kong un soberano petardo con una trama tan original como imposible (la CIA entrena a un escuadrón de soldados a los que controla mediante una droga secreta) con un John Liu pasado de rosca luchando contra unos incapaces que no saben donde tienen la mano derecha. Para adobar el conjunto, la Miller y la Evans se despelotan a la menor ocasión provocando en el espectador un estado de inquietud a la espera en la pantalla de Juanito Navarro y compañía. El avispado Liu incluyó en el montaje final terribles escenas de los resultados de un accidente real de aviación con una voz en off que decía, eso sí, dar sus respetos a los familiares de las víctimas. Todo un detalle. Aka Ninja in the claws of the CIA”.

He visto Made in China doce veces y la tengo en un altar. Pero la carrera de john Liu acaba ahí. Su nombre sólo ha vuelto a aparecer en una ocasión más, en Trinity goes East . En 1998. La pregunta, pues, es importante: ¿Dónde se metió John Liu de 1984 a 1998? En un foro guiri de internet se puede leer lo siguiente:

“John Liu was a very interesting character and super kicker. I heard in the early '80s he disappeared and went on the run owing much money to American Express. Prior to that he was teaching his Zen Kwun Do in Paris and even made a film there called Zen Kwun Do Strikes in Paris opposite French fighter Roger Paschy and Dan Schmitz. Since he disappeared no one seems to have any idea where he went.”

Como ven, se preguntan extrañados sobre su desaparición y especulan con algo oscuro, turbio: “se dio a la fuga con un montón de dinero de American Express”. Desconozco, obviamente, si el delito existió. No me extrañaría. Hace ya unos años Spaulding y yo organizamos un ciclo de cine basura que fue un pequeño desastre. Como no podía ser de otra manera, Made in China estaba entre las escogidas. Y fue allí donde me dieron la pista definitiva sobre el paredero de John Liu durante más de diez años. Estaba en la cárcel. En la cárcel de Zaragoza. Por trata de blancas. Algunas academias de kárate de las ciudades dormitorio que rodean Barcelona incluso habían organizado algún viaje en autocar para que el Maestro del Zen Kwon Do les diera algunas clases y rebajar, así, su pena. En realidad, Made in China era más que una película, era también una tapadera para el negocio clandestino. No he podido constatar la total veracidad de la historia, pero cada vez le doy más crédito según avanzo en mis, de momento, tímidas investigaciones.


John Liu en 1998

¿Y dónde aprendió John Liu a hacer películas? El nombre ha salido ya un par de veces en este texto: Godfrey Ho. Maestro del corta y pega y realizador de películas primero de karate (explotaciones de Shaolin y de Bruceploitation) y luego de ninjas. Títulos míticos como Ninja Thunderbolt, Ninja Terminator, Black Ninja o Golden Ninja Warrior. Cientos de películas de serie zeta asociado a Joseph Lai y a Tomas Tang en productoras como la IFD, la Asso Asia y la Filmark Ltd. Y así, casi sin querer, con los mínimos grados de separación, llegamos directamente al rey del kung-fú caspa: Tomas Tang.



Tomas Tang es, de hecho, uno de los grandes misterios chinos. En realidad un seudónimo utilizado primero por Godfrey Ho y luego por el taiwanés Wu Kuo Jen. Cuando la sociedad de los tres visionarios del cine de derribo (Ho, Lai y Kuo Jen) se separa, es éste último quien hará suyo el seudónimo y llevará a la Filmark Ltd a las más hermosas cumbres de la caradura cinematográfica. No pretendo explicar aquí la vida y milagros de Tomas Tang, en este artículo de Pasadizo encontrarán todo lo que yo pueda decirles, así que me limitaré a esbozar algunas virtudes del maestro del corta, pega y colorea.

Nuestro hombre se dedicaba a comprar pelis orientales de saldo y utilizar su metraje en otras películas y a prometer el oro y el moro en carátulas dibujadas que eran, en realidad, un ideal al que sus películas no llegaban nunca. Para favorecer la venta al extranjero contrataba pésimos actores occidentales que pasaban por allí y, eso sí, rodaba unas cuantas escenas repletas de efectos de cable, violencia y desenfreno coolzetoso. Luego lo empalmaba todo en un muy poco escrupoloso bricolaje creativo cinematográfico. Una auténtica factoría de kung-fu caspa y cine de acción de tercera regional. Tomas Tang, en su encarnación de Wu Kou Jen, murió en un gigantesco incendio que se llevó consigo a su esposa, a parte de su equipo y el rascacielos en el que estaba la Filmark Ltd. Desconozco cómo fue el incendio, retransmitido en medio mundo por lo espectacular y por los numerosos muertos que hubo, pero siempre he pensado que no era casual que él estuviera ahí dentro. El cine es material inflamable. A veces he llegado a pensar en oscuros vínculos con las triadas chinas. ¿Quién lo sabe?

Tomas Tang dejó para la posteridad una trilogía que ríanse ustedes de Padrinos y Guerras galácticas. Ante el éxito de Mr. Vampire, Elm Street y Robocop reaccionó con celeridad manufacturando Robovampire, Contraespionaje en la selva y El diablo de la dinamita. Vampiros chinos, guerreros futuristas, gore de andar por casa, robocops de plexiglás, pirotécnia de baratillo, efectos de cable, tiroteos caóticos, fantasmas voladores, diálogos imbéciles y surrealismo casual. Películas, las tres, que algún mes de éstos serán tratadas en este Blog Ausente que todo lo recicla.



En ellas, además del metraje rodado para la ocasión, se empalmaban trozos de otras películas compradas, como he dicho antes, de saldo. Grandioso es que las películas de Tang resulten más divertidas que los originales remontados. Para que la cosa tuviera un mínimo (sin)sentido, alguna llamada de teléfono era el vehículo que unía personajes de filmes diferentes reunidos en un mismo subproducto. Mucho se ha hablado del metalenguaje cinematográfico, del cine dentro del cine, de ejercicios de estilo virtuosos y manieristas, de Rosas Púrpuras del Cairo. Las conversaciones telefónicas de la Filmark Ltd destrozan cualquier construcción racional y nos acercan a lo irracional, que siempre es más mágico. La magia del cine y el metalenguaje supremo (y de andar por casa) son esos personajes de películas diferentes que se comunican mediante una simple llamada de teléfono y un diálogo tan kafkiano como falso. De corta y pega. El cine de derribo es lo que tiene, que a menudo resulta más creativo sin quererlo.

Para mi desgracia conocí todo este cine cuando ya había pasado. Viví la explosión de las artes marciales y de las películas “de chinos” en los cines de barrio y las sesiones dobles de los 70. Me las tragué todas. Pero la invasión de los ninjas se produjo en los videoclubes de mediados de los 80 y por aquel entonces yo andaba más preocupado por los clásicos del cine normal y por el gore italiano y el cine de terror occidental. No fue hasta que un año, en el Festival de Sitges, la Historia china de fantasmas me dejó maravillado. Enseguida vino el fastuoso The Killer de John Woo y fue entonces cuando me percaté de lo mucho que había evolucionado el cine de Hong Kong. Para recuperar el tiempo perdido me vino de maravilla el libro de Domingo López del que ya he sacado un par de extractos en este texto. Made in Hong Kong: Las mil películas que desataron la fiebre amarilla (Midons Editorial, 1997). Una lectura atenta y entregada me permitió, hace ocho años, recuperar mi pasado y elaborar una lista de títulos que debía conseguir para alcanzar la felicidad zinéfaga suprema, daba igual cuál fuera el medio o la calidad de la copia.



La fiebre del vhs ya pasó, pero la del dividí no ha hecho más que empezar. Viruete me lanzaba el aviso en los comments de este blog: “Va a salir la de El diablo de la Dinamita en una colección de caspas de Kung Fu que está saliendo en los kioskos. La semana pasada venía El cristal mágico.” Y me lancé a la calle a por la entrega citada. A continuación les relaciono algunos de los títulos previstos en esta colección bautizada como Maestros del Kung-Fu, junto a pesquisas que he realizado por mi parte y en algunos casos extractos de la referenciada guía que tanto me sirvió a finales del siglo pasado:

El cristal mágico. “Una de las mejores películas de HK editada de tapadillo en España por una casa especializada en porno y películas de Joseph Lai. La historia es una trama de contraespionaje con los superagentes Andy Lau y Cynthia Rothrock tratando de localizar una piedra gigantesca y poderosa codiciada por la KGB que tras ser hallada en Grecia es poseída actualmente por un niño chino, del que se ha hecho muy amigo ya que el pedrusco es un extraterrestre. Wong Jing hace el payaso como nunca (la escena del intercambio de pies y manos es única) pero los efectos del filme son descaradamente económicos, aunque esto no afecta el resultado distractivo del film.”



Dentro de tres Días (Lucha de serpiente de un dragón budista). Conocida internacionalmente como Snake Fist of the Buddhist Dragon y del palo Wu Tang Clan, leo en el imdb que también sería un remontaje de varias películas. El que lo comenta se refiere a los Godfrey Ho y Joseph Lai, así que probaré con ella en una operación de alto riesgo: seguramente será una mierda.

Conspiración de Shaolín. Ésta podría molar lo suyo ya que se trata de Jade Dagger Ninja, de la que habla bastante bien por las diversas webs especializadas en el tema, como por ejemplo aquí.



¡Al Ataque Kung-Fu Kids! De ésta paso porque el rollo infantil éste me da cierta tirria por mucho que se hable muy bien de las espectaculares escenas de acción de esta primera secuela de los Kung-Fu Kids. Lo mismo me pasa con El Pequeño Kickboxer, pero estoy seguro que lo repensaré hasta el último momento ya que se trataría de una producción seria del mentado Tomas Tang, sin reutilizar metrajes y huyendo de la sicotronía trash.

Droga dominante me tiene la mar de intrigado. Me he estado repasando la filmografía de Meng Fei y soy incapaz de dilucidar de qué título se trata. El atractivo título y una carátula en la que vemos dibujados un ninja, un típico espadachín wuxia vestido de blanco, una bailarina y una estatua de Buda ayudan muy poco. La curiosidad podrá conmigo.



Otra que caerá en la saca será Li, Cuello de acero. Aquí les dejo una review del dividí de zona uno. Hay otros títulos de los que nada sé. Viruete dice que El misterio de la caja china es un aburrimiento. El látigo mágico es una incógnita. Pero, atención, la última entrega es una obra maestra del kung-fú caspa: El diablo de la dinamita. La última entrega de la comentada y mítica trilogía de Tomas Tang. Con la reseña de Domingo López me despido jubiloso y feliz de todos ustedes.

“ Regresa el festival internacional del seudónimo, con una colección de nombres de lo más ridículos en el reparto de un film que reutiliza gran parte del metraje de La ciudad de la venganza. No se sabe si es que Tomas Tang piensa que así va a venderse mejor en los mercados occidentalesuna película de vampiros chinos controlados por un mafioso que dirige una red de casinos ilegales y que luchan contra un superhéroe llamado EL guerrero futurista. Muchas tonterías, fantasmas infantiles que se hacen amigos de los niños, un tipo al que le saltan un ojo en primerísimo primer plano y expertos luchadores disfrazados de zombi dándose costalazos contra el mobiliario del decorado. Otro título de culto de la Filmark.”



Meneame

22.5.05

EL CHINO JOHN LIU EN: KARATE A MUERTE EN PLAYA DE ARO

Hace un par de días John Liu cumplió 61 años. Artista marcial emigrado a Europa, dirigió, escribió, produjo y protagonizó una subcoproducción entre España y Hong Kong: Made in China. Ya conocen la Ley del Circulo. De tan mala es buena. En este caso Obra Maestra. Sin paliativos. Encabeza mi particular lista de La Peor Película de la Historia. Para celebrar el 61 aniversario de su creador, El Blog Ausente ha unido esfuerzos con Spaulding. Él se encargará del comentario crítico en su blog. Yo me limito a explicar el argumento. Eso sí, con pelos y señales, porque lo merece y porque se trata de un filme no demasiado conocido. Sin duda, el megapost más largo y ambicioso que he escrito hasta la fecha, más de sesenta imágenes, los mejores diálogos transcritos literalmente tras dos nuevos visionados del filme. La intención es que ustedes se sientan como en el cine. Pónganse cómodos. Asegúrense de tener las palomitas a mano. Desconecten los teléfonos móviles. Se apagan las luces. Empieza la peor película de la historia.



Una sobreimpresión nos informa de que estamos en Hong Kong. En lo alto de un edificio se reúnen un chino y una china. Entre ellos se establece un escueto diálogo:
- El ruso llega hoy.
- ¿A qué hora?
- Sobre las dos de la tarde.
- ¿Dónde?
- En la Bahía de las Langostas.

La banda sonora inicia el tenso devenir funqui-exploitation (seguramente ufanado) que nos acompañará durante buena parte del metraje. Una voz en Off informa muy rápido, más que Urdaci leyendo un comunicado de la cécéoo: “1981. California. Estados Unidos. El coronel ruso ha desertado en busca de la libertad”. Dejando de lado que primero dicen estar en Hong Kong y a los 20 segundos en California, al fin y al cabo el caos geográfico es total a lo largo del filme, nos encontramos ante una agreste y pequeña bahía a la que llega un barco de pescadores. Allí aguarda un grupo de chinos comandados por un occidental calvete y de gafas oscuras. “No quiero fallos”. He inmediatamente elaboran lo que parece el símbolo físico de su operación: puños cerrados, pulgares alzados y nuevos puños que se cierran sobre éstos.



Por otro lado de la playa llegan los dos chinos del principio. Del barco desciende alguien a quien no vemos la cara y de quien se despiden muy contentos los tripulantes. “Adios, Adios” gritan y saludan con la mano como quien se despide de la Tía Enriqueta. Se inicia entonces un confuso tiroteo y un poco de karate entre los dos grupos de chinos. La acción se congela y aparecen los títulos de crédito, a balazos la palabra China se transforma en CIA. Empieza... Made in China!!







El Tío Bill y El General se encuentran en un restaurante chino. Intercambio de microfilms. El Tío Bill, siempre con sus bolitas de relax en la mano, es un chino cincuentón. El General, de quien nunca sabremos el nombre, está interpretado por José María Blanco. “Es usted un buen amigo de la CIA”. El Tío Bill lo deja bien claro: “Yo sólo trabajo por dinero”. El microfilm y unos dólares se los pasan de tapadillo con el plato de la factura. La factura, por cierto, es del restaurante La Gran Muralla de Barcelona, al que fui en ocasiones de pequeño.





Inmediatamente saltamos a un lujoso chalet de S’agaró (población cercana a Playa de Aro), aunque una voz en off informa: “Cuartel general de la CIA”. En su interior, una estancia paupérrima decorada con una bandera norteamericana y una foto de Nixon, se desarrolla una conversación con el ruso huido.

- Ustedes los de la KGB practican un sistema especial.
- Practicamos todos los sistemas de defensa corporal que se utilizan en el mundo. Lo dirige un chino especializado. Ustedes, la CIA, no representan ninguna amenaza en ese aspecto.
- ¿Se refiere a las artes marciales chinas?
- Sí. El chino es John Liu. Fue capturado por los nazis. Su especialidad se llama Zen Kwon Do. Tengo una copia para ustedes con toda la información.



Llama la atención la gratuita referencia a los nazis, que no cuadra ni de coña con la edad del instructor. Se despiden muy contentos pero en las puertas del Cuartel General de la CIA, tras unas macetas, se ocultan un par de pistoleros. Que los jardines de la CIA estén decorados por característicos macetones mediterráneos o que ahí puedan apostarse alegremente asesinos a sueldo son detalles sin importancia. La cosa es que disparan al ruso y lo liquidan. Sus últimas palabras antes de expirar serán “¿Por Qué? Estamos en EE.UU.



El Teniente Anders mantiene una reunión. La estancia, de nuevo, ridícula, destacando la tumbona realmente bajita en la que se sienta el militar. Realmente, la CIA está en horas bajas.



- Teniente, éste es el informe del arte de matar de la KGB. Hay que averiguar quiénes son los que lo conocen este arte.
- ¿Opina usted que nos hace falta “eso” para los entrenamientos?
- Desde luego, porque en la lucha personal no podemos competir con ellos.
- ¿Está usted diciendo que no soy competente en mi trabajo?
- Tranquilo, Teniente. Es una orden. Háble con Tío Bill

Cambio de escena. El teniente Anders avanza por un cesped. Un gordo en chandal y un gafudo trajeado le impiden el paso. Se inicia una pelea ridícula en la que el militar utilizará el viejo truco.
-¡Eh usted! Por aquí no se puede pasar
- Ui, sí, perdone; sujéteme las gafas.



Mientras el gordo sostiene las gafas zunda zunda al otro, luego se las pide al gordo y tras la entrega zunda zunda de nuevo. El teniente Anders sigue avanzando mientras le van saliendo enemigos. En plan susto. El momento cumbre es cuando tras una pared aparece un tipo trajeado con gafas de sol y una voz en off exclama “¡Bruce Lee!”. Se me escapa el sentido de la escena. Y más cuando el teniente Anders le suelta un mamporro y murmura "bah, es falso". Parecerse no se parece, eso está claro. Por no ser, ni es chino.



Al final llega al lugar en que Tío Bill se ditrae con el hobby de la jardineria, cortando flores. Junto a él una pareja de adolescentes toman el sol en unas tumbonas. La conversación es breve. El Tío Bill le pondrá en contacto con un experto en Zen-Kwon.

Imágenes de John Liu en su academia de París practicando la meditación. Un pase de diapositivas en la sede de la CIA. Vemos diversas portadas de revistas de Karate y fotos promocionales. Una voz en off explica: “John Liu. Ciudadano estadounidense. Campeón de kárate en el 66 y el 67. Rehusó servir en Vietnam. Tiene un hermano gemelo llamado James. Militar y héroe de guerra. Actualmente se recupera de una herida en unas maniobras de la OTAN”.



Saltamos al encuentro entre los hermanos John y James en la piscina de un chalet. James está en una silla de ruedas. Toda la conversación se desarrolla con los contertulios separados por unos veinte metros de distancia (al fin y al cabo el actor es el mismo y de alguna manera hay que solucionar la escena). James en la esquina más alejada de la piscina. John en lo alto de una terraza del chalet.





La conversación que mantienen, siempre en la distancia, es tan ridícula como todas las anteriores:

- James...
- Hola hermano. ¿Qué te trae por aquí?
- Perdona, debería haber venido a verte hace mucho tiempo.
- Tienes razón, deberías haberlo hecho. Tu eres libre. Te envidio. Yo soy un soldado. La muerte me persigue. Ya ves como estoy. Yo no valgo tanto como tú.
(risas)
- John, hemos estado separados desde niños pero sipuedo ayudarte en algolo haré. Sólo estoy herido, no podrán conmigo.

De nuevo unas risas y se despiden con saludo militar. Siempre alejados veinte metros y nunca, claro, en el mismo plano.



Una maciza sale del supermercado, lleva una caja de cava Freixenet. Se produce un intento de violación. El gordo de antes, aunque ahora lleva traje y gafas de sol. John Liu aparece al rescate. “¡Estos gamberros me están molestando, señor!”. Así que zunda zunda y se larga a tomar unas cocacolas con la titi. Pero en un momento de distracción ésta pone pastillas en uno de los vasos. Luego, en la piscina, la morena neumática se insinua y se exhibe en biquini. Tanta es su concentración en las artes bruttas de la seducción que no se percata que el listo de John Liu cambia los vasos. John Liu también es un caballero:

- Tienes un cuerpo estupendo.
- Es que hago mucho deporte- responde ella.



La cosa es que al final la tipa se marea y desmaya. "Querías engañarme" murmura el intrépido karateka cuando irrumpe en escena el Teniente Anders de la CIA. Quieren que sea instructor, a lo que John Liu se niega. La conversación va acompañada de pequeños toques karatekas entre ellos. Se están marcando.

- No quiero verme mezclado en asesinatos políticos.
- Pues si se niega le arrestaremos. ¿Recuerda que no fue a Vietnam? ¿Quiere ir a la cárcel?
- Eso es jugar sucio.
- Nos trae sin cuidado lo que piense siempre que colabore con nosotros.



Así que John Liu llega al campo de entrenamiento de la CIA. Lo primero que llama la atención del espectador es el patético aspecto de los reclutas. La mayoría chinos escualidos y melenudos con gorras que les van pequeñas. También hay un Sargento gordo, que habitualmente conduce el jeep, acostumbra a llevar el casco mal puesto, ladeado, y la camisa desabrochada enseñando pecho. Es el aspecto del típico sargento español y chusquero. El Teniente Anders le va mostrando el lugar y presentando gente, aunque comunica que se va destinado a África. Forma parte del delirio geográfico que sustenta todo el filme. Más adelante veremos que se refieren al lugar al que ha llegado John Liu como el Campo de Entrenamiento de Zambia. El lugar, por cierto, es una especie de mediterránea fortaleza amurallada, seguramente Ampúrias. A John Liu, que obviamente se interpreta a sí mismo intentando dotar a su estampa de un pasado misterioso al más puro estilo clon de Bruce Lee, lo llaman siempre John Liu. Con nombre y apellido. Nada de señor Liu o un cariñoso John por parte de sus inminentes ligues. Siempre John Liu. Es por eso que a partir de ahora su nombre aparecerá en esta crónica todo junto, JohnLiu, al formar un todo indisociable.



El Doctor Smith (interpretado por el sinpar Victor Israel) le presenta a Caroline (Mirta Miller), encargada de informaciones y computadoras. También conoce al Coronel Fu-Shin (nombre que sufre sutiles variaciones a lo largo del metraje: Fu-shen, funshin), otro oriental con una pinta de chungo que espanta. Así de golpe, sin respiro, pasamos a una escena en la que el Coronel Fu-Shin tortura con electrodos en el cráneo a un chino de generosa media melena, con un walkie talkie de control mental en la mano.

- Wong, contésta. ¿Por qué escapaste?
- Quería ver a mi madre, está enferma.
- Nadie puede escapar vivo de este campo. Nadie. Recuérdalo. Y ahora te ordeno que aprendas mucho del nuevo entrenador.





La escena va acompañada por los típicos sonidos ululantes y misteriosos. Sonarán siempre que el hipnotismo y el control mental hagan acto de presencia (ya verán, ya). Descubrimos que JohnLiu lo observa y escucha todo tras una cortina roja que es un claro precedente del cine de David Lynch. Las estancias de la CIA, como ven, dan pena y no son nada discretas.



En el primer entrenamiento a johnliu le llama la atención que los soldados vayan descalzos. “Si llevaran zapatos intentarían escapar”. Luego llama la atención de Wong. “Córtese el pelo que parece una chica”.



De inmediato saltamos a una escena en la que Wong intenta escapar. Tras muchos visionados del filme hemos concluido que no es un nuevo intento de fuga sino un pésimo y confuso uso del flashback. A Wong, interpretado por Casanova Wong, le van saliendo contrincantes hasta que da con Tio Bill. A su lado los adolescentes que antes tomaban el sol juegan al ajedrez y casi ni se inmutan. “Prometió ayudarme a escapar” ruega Wong pero el Tío Bill le ofrece una pistola. “No te ayudaré ni aunque intentes matarme”. Así que Wong dispara. Tío Bill recibe el impacto, cae al suelo aparentemente muerto pero entonces se levanta y ríe mucho y ostentoriamente mientras le enseña el trucaje para balas de fogueo. La imagen se congela.





Tras algunas escenas de entrenamiento marcial pasamos a una nueva y delirante escena de control mental protagonizada por Raquel Evans, la Mayor Susan, y Victor Israel. Ella lleva puestos auriculares y está siendo sometida al pase de imágenes violentas. Victor Israel, aka Doctor Smith (bueno, ahora lo llaman Stone, pero antes era Smith) lleva una túnica negra y gruesos medallones y anillos. A su lado la cabeza de un maniquí con sombrero y alfileres. Más tarde le veremos con una calavera que culmina un perchero con chaquetilla de mariscal prusiano.





Suelta un soliloquio: “Desde 1953 he trabajado para la CIA. He hipnotizado a la gente para conocer sus pensamientos. Todos los empleados de la CIA han de pasar por mi sesión de hipnosis y de lavado de cerebro. Manteniendo sus sentidos visuales y auditivos bajo una constante contemplación de la violencia, con una hipnosis más intensa y nuestro entrenamiento para la lucha mortal, los transformamos en fríos criminales a nuestro servicio ¡Bwhajaja!”. Posteriormente se dedica a pasarle a la Teniente Susan imágenes sexuales. Ella, claro, se pone hipnóticamente cachonda y Victor Israel se aprovecha para ejecutar unos cuantos tocamintos. Es uno de los varios momentos en que el espectador tiene la sospecha de que existió una doble versión con desnudos. Por cierto, de nuevo, JohnLiu lo ve todo desde la cortina roja.





Posteriormente interrogará a Wong sobre el tema del control mental pero éste no puede contestar. Y llega la hora de entrenar a la Mayor Susan. Ligerita de ropa (es Raquel Evans, qué esperabais) y ante la atenta mirada del sargento gordinflón. La Evans, míto erótico del softcore hispano de los 80, no tiene ni idea de karate pero al menos es flexible. JohnLiu le va dando cachetes en el firme culete durante la sesión, plas plas, que acaba con un símil de estrangulamiento del sargento gordinflón. La imagen, de nuevo, se congela para cambiar de escena.





Pasamos a Caroline, es decir, la Mirta Miller, que sale de la oficina y deambula por el campamento. Se suceden varios intentos de violación por parte de diversos soldados. Al final hay un par que casi lo consiguen con los rostros ocultos tras máscaras. Dejando de lado que los intentos de violación de funcionarias de la CIA por parte de los soldados pueda ser algo tan usual, lo de las máscaras chinas es algo que se va a repetir durante toda la película. En realidad un burdo truco para disimular que los actores son siempre los mismos. JohnLiu salvará a Caroline de la violencia sexual, a patadas, y quedarán para el fin de semana.



Llegamos, pues, al celebrado y magistral picnic en el campo. Caroline y JohnLiu juguetean y retozan para luego regalarnos una maravillosa concatenación de planos. Primero le vemos a él en suave contrapicado lateral, ejerciendo esforzadas flexiones. Luego la vemos a ella en leve picado, yaciendo en el suelo, con cara de placer, gimiendo. El curioso plano-contraplano se repite. La sensación en el espectador es obvia: están dedicándose al fornicio en plena naturaleza. Pero, ai amigos, la cámara se desplaza hacia atrás y comprobamos que él simplemente realiza ejercicios gimnásticos mientras ella... ella... a saber qué haría (algún ejercicio vaginal o similar). Les separan varios metros de distancia. Como colofón a este hilarante montaje ella le tira una sandia que johnliu destroza jubiloso con un golpe de karate. Y, de nuevo, la imagen se congela.





Mientras tanto crecen las sospechas alrededor de JohnLiu en el campamento. El coronel oriental informa al General que “quiere saber cosas del departamento de computadoras”. También le informa de que la onda de control mental esta casi terminada: “prácticamente todo el campo está ahora bajo mi control”.

En una de sus paseos por la instalación nuestro héroe se topa con la Mayor Susan, siempre ligera de ropa. “Es peligroso ir así por aquí” le comenta. Ella, siempre tan carnal, le intentará besar y se colgará de él con sus piernas como rodeando su cintura, en una nueva muestra de acoso sexual. La escena es contemplada por un grupo de soldados cachondos. “Eh! Ese entrenamiento aún no nos lo han enseñado!” y de golpe salen todos corriendo. “¡Que viene el General!”. Se produce entonces la típica situación incómoda y comprometida, con el alto mando llamando al orden a JohnLiu por sus constantes ligoteos. Algo de humor grueso nunca viene mal.





Cena romántica con Caroline aka Mirta Miller (por aqulla época amante de un Borbón muerto en trágicas circunstancias, por cierto). JohnLiu está preocupado. “Me toman por un playboy y sospechan”. Acabarán la noche haciendo el amor iluminados por potentes focos de espectáculo erótico.



Por si no lo tuvieramos bastante claro, un nuevo intento de violación en las instalaciones de la CIA. Un numeroso grupo de soldados intentan violar a la Mayor Susan. Pero ella se defiende a la perfección gracias al karate aprendido.



Y llegamos a uno de los grandes momentos de delirio del filme. Los reclutas realizan prácticas de tiro. JohnLiu interrumpe la sesión y pide permiso para hablar con Wong. Es su cumpleaños y lleva un regalo para él en una caja. El obsequio resulta ser... ¡Un conejo blanco! Wong se emociona. “Oh! Es precioso” comenta mientras lo acaricia. Pero el coronel oriental, provisto de su walkie talkie de control mental, observa desde un montículo cercano. Ordena al sargento que se duerma y obliga a Wong a enfrentarse a su apreciado instructor. Los soldados, mientras tanto, también controlados, se lanzan contra el conejo como zombis, lo destripan y comen crudo. El shock es demasiado grande para Wong, que interrumpe su pelea al grito de “¡Mi conejo! ¡Devolvédme mi conejo!” JohnLiu, poniendo caras raras, se larga. “Están todos locos” murmura.










Nuestro héroes esta harto de la situación. Caroline le informa: “Todos los que han salido del campo de Zambia han muerto”. JohnLiu, además, quiere que Wong también se vaya de allí, y así se lo comenta. A todo ésto, el coronel oriental se quiere traginar a la Mayor Susan, pero ella le confiesa que es la amante del general, que precisamente se queda con toda la copla. “Hay que vigilar al instructor” interrumpe.

JohLiu se entrena en un bosque de pinos. Wong observa escondido. En otra esquina la Mayor Susan. También anda por ahí el coronel con su walkie talkie. Ordena a ambos que apliquen todas las técnicas que les han enseñado. La mayor Susan jugueteará primero y eróticamente con un arbol mientras Wong pasa al ataque. Mientras JohnLiu prosigue con sus ejercicios y se resiste al control mental. Susan deja de toquetear el pino y pasa al ataque sexual.



Así que tenemos a John Liu en posición zen mientras Wong le hostia y la otra le mete mano y besuquea. Wong se da por vencido y la Mayor Susan pasa a practicarle una felación a nuestro sufrido protagonista, que rememora en voz en off los consejos de su maestro:

- Debes controlar la respiración y permanecer tranquilo. Pon en práctica el método respiratorio del Zen Kwon
- ¿Incluso si la tentación es sexual?
- Incluso si la tentación es sexual









Tras verdaderos esfuerzos supera la prueba y el coronel le amenaza con un Consejo de guerra. “Su controlador mental no puede con mi arte marcial”. Nueva tanda de hostias que termina ante la intimidación ocular de JohnLiu: si la lucha continua le sacará los ojos con los dedos. El rival, pues, se da por vencido.

El maestro del Zen Kwon Do pide al general irse del campamento y dejar la instrucción. Caroline lo sabe gracias a la compuadora. “Acabarán contigo y también sospechan de mí”. La situación es insostenible. Hay que escapar ya. Lo harán, llevándose “documentos importantes” en un jeep descapotable. Lo cual no impide que a medio camino les aparezcan dos chinos con máscaras en el asiento de atrás. JohnLiu se deshará de ellos y la posterior persecución, exitosa, acabará con la explosión de otro jeep en uno de los momentos de mayor dilipendio presupuestario del filme.





Un impagable plano nos sitúa en la Carnicería Maria. Bueno, Carnisseria, en catalán. Una prueba más de que se encuentran en el típico mercado de la Costa Brava, aunque teóricamente el espectador debe situarse en Zambia ¿Y los indígenas negros? Qué mas da. Los fugados se aprisionan de viandas pero asesinos de la CIA infiltrados entre los turistas les acechan y ocultan metralletas en cestos de guisantes. Se producen una par de (enésimas) peleas mientras la gente que pasaba por allí mira a la cámara y la función sin recato. E incluso podemos disfrutar de un plano en el que un montón de sandías son ametralladas sin piedad. Todo un espectáculo de acción barata.





La pareja consigue huir y de golpe, sin pausa, como es norma en esta pieza maestra, los encontramos en un velero. Caroline y JohnLiu se besan y aman hasta que les atacan un par de submarinistas. La cosa acaba trágicamente. Caroline aka Mirta Miller muere atravesada por una flecha de pistola submarina. JohnLiu cubrirá el cadaver con la bandera norteamericana y muy simbólicamente hará ondear la pirata en el mástil del barquito.



La elipsis es brutal. Reunión de la CIA. Imágenes de JohnLiu entrenando a los piés de la Torre Eiffel. Una voz en off informa: “Caso JohnLiu. Conocemos todos los detalles. Tiene un gimnasio en París y sale con una viuda rica que se llama Fanny, famosa modelo con un hijo y una hija. Entrena cada mañana al pié de la torre Eiffel. Está bajo constante vigilancia”.



Desde luego, el seguimiento no puede considerarse discreto. Allí donde está JohnLiu hay un par o más de tipos sospechosos, maldisimulando su quehacer espía. También es cierto que para ser un fugitivo, montar un gimnasio con su nombre y practicar tai-chí en pleno centro turístico no es un gran plan. Tras el entrenamiento matutino, JohnLiu está tomando café en una terraza con una niña de ojos rasgados, se supone que hija de la, como veremos, rubia Fanny. Los agentes de la CIA les atacan pero nuestro héroe da muestras de saber practicar un gran kungfú sentado en una silla. La niña jalea emocionada “¡Pega a los señores malos, Tio JohnLiu!" y luego se burlará de la derrota de los pérfidos agentes secretos haciéndoles muecas. Conviene resaltar que los actores son diferentes a los que hemos estado contemplando hasta ahora, todo el rato, eso y la localización internacional hacen pensar que se trate de restos de metraje de alguna de las producciones de bajo presupuesto que JohnLiu rodó en París. Tengo alguna por casa, así que ya les informaré al respecto en el futuro.





A continuación tenemos una escena de sexo con Fanny, rodada con la misma fotografía de puticlub rinestone que en la anterior. JohnLiu le explica: "me persiguen, tengo que huir de París". Así que quedan para luego en el gimnasio. Menudo absurdo si ya están juntos. Inmediatamente pasamos a un intento de secuestro de Fanny y su hijo en plena calle. Primero el niño se defiende la mar de bien hasta que aparecen tres jóvenes y culonas chinas que pasaban por ahí, uniformadas de azul celeste y pantalón corto, evitarán el entuerto con su karate. "Coronel, casi lo hemos logrado pero aparecieron tres chiquillas" comunicará un agente a su superior. Todo el incidente ha sido contemplado por un nutrido grupo de espectadores destremprados comprobando como se rueda un subproducto de artes marciales. Lo terrible es que la cámara también se recrea en ellos.









JohnLiu espera paciente en su gimnasio, mirando por la ventana, cuando una chica aparece corriendo

- La señorita Fanny me envía para decirle que la CIA le ha localizado.
- Me lo temía, pero... ¿Quién es usted?
- Eso no importa.

Irrumpen en el local los agentes armados con metralletas y matan a la chica. JohnLiu va esquivando balas dando volteretas y entonces aparece Fanny. El desenlace es fatal: muere de un disparo a bocajarro efectuado por el Coronel.



Desconocemos cómo escapa JohnLiu del gimnasio. Se suceden las imágenes del protagonista oculto entre muchedumbres del París más turístico. Las estampas y postales de monumentos son muchas. También los inesperados ataques que va sufriendo por las calles. Genial el uso de las estrellas puntiagudas y como un actor hace ver que le han dado en la mano sujetando una entre los dedos. También hay enfrentamiento con un agente atontado y subnormal que de tan pensoso es mejor obviar.

De pronto, una panorámica de los Campos Eliseos mientras una voz en off informa: “ciudad donde vive James Liu, California, EEUU”. ¿Recuerdan al hermano gemelo del principio? Pues ahí le tenemos estudiando los informes secretos que su hermano se llevó del campamento de entrenamiento. "John, hermano mío, eres un problema ¿Por qué no me enviaste estos informes antes. Ahora no puedo ayudarte. Voy destinado a Alemania". Cambiamos de escena. JohnLiu, que está refugiado en un playero camping, con una familia recibe una carta.



“Hermano, estoy en Párís. Este es mi pasaporte, mis gafas y mi billete para que salgas de París. De ahora en adelante serás James Liu. Sal ahora mismo hacia el aereopuerto. Yo lo arreglaré todo". Efectivamente, JohnLiu, con las gafas y un poco de algodón en la boca es clavadito a su hermano. Y así le vemos subir a un avión mientras los altavoces anuncían “Pasajeros de París a Barcelona Puerta 5”. Destaca la presencia de un señor que mira a cámara con una potente ensaimada mallorquina entre sus brazos.









El uso de las acciones paralelas, tan propio del lenguaje cinematográfico, es puro caos. Escuchamos en off una nueva carta de James, el de verdad, mientras se alterna a johnliu esperando que despegue su avión y a su hermano conducir por una carretera de la Costa Brava. "John, estoy camino de Alemania, para distraer su atención he efectuado una llmada a la embajada de los Estados Unidos y les he dicho que tengo una cosa en mi poder que demostrará la inocencia de mi hermano. Me parece que podrás tomar el avión sin ningún riesgo". Pero el hermano cae víctima de una emboscada a manos de chinos con caretas. Muere acribillado a balas, muchas balas, a cámara lenta, mientras suena el himno norteamericano. El Coronel se percata entonces: "¡Este es su hermano, James Liu!".





El descontrol continua. A JohnLiu le hacen salir del avión, que aun no ha despegado. La enésima voz en off informa de lo ocurrido: "Tenemos a su hermano en nuestro poder, salga del avión si desea que siga viviendo. Nos encontraremos en los suburbios de París". Se trata de una trampa. Descubre el cadáver de James en el interior de un coche pero se percata de que hay una granada atada a la puerta. Desactivará la engañifa y se guardará la granada en el bolsillo. Nunca se sabe. Es importante señalar que desde que vimos la escena del camping a ésta, ambas incluidas, tan sólo han transcurrido cuatro minutos de película.



Pasamos a un puerto deportivo repleto de yates con banderitas españolas. La mayor Susan se encuentra con el Coronel oriental. Hay un cierto mal rollo entre éste y el General, que se ha ido al Aeropuerto del Rin y oculta información. Aún así la Mayor Susan ordena al coronel, literalmente, “llevar un mensaje a la tienda de cerámica”. JohnLiu lo observa todo oculto, no demasiado, en un cochde allí aparcado. En un momento de distracción se cuela en el maletero del Coronel. Pasamos a la tienda de cerámicas. Cerámicas Anna, una de esas a pié de carretera típicas del interior de la costa mediterránea. El decorado es estupendo para el gran combate entre JohnLiu y el pérfido coronel. Platos de recuerdo de Playa de Aro, jarrones, macetas, carteles de toros (PAloma Linares, El niño de la Capea), platos flamencos. Todo está listo para el gran destrozo. De hecho toda la coreografía está pensada para romper como más cacharrería mejor. Los actores, en vez de pelear y darse zundas entre ellos van directos a por los jarrones, los platos, etc. JohnLiu sale victorioso aunque la cosa queda bastante anticlimática. Ahora... a por el General.







El teórico aereopuerto internacional del Rin es penoso. En realidad se trata de un pequeño recinto para avionetas de Ampuria Brava, como índica bien grande un rótulo. Los actores vuelven a ser los mismos de siempre: el gordo y el lechuguino que hemos estado viendo minutos y minutos en distintos papeles. Ahora aquí, ahora allá. Con más cara y sin, con barba postiza y sin. La aparición de JohnLiu provoca el enésimo combate. La verdad es que todo lo que aquí pasa es bastante confuso y muy difícil de explicar. El maletín va de un lado al otro. Primero lo tiene el General, luego lo recupera nuestro héroe... para volverlo a perder en la pelea. Aparecen más enemigos, en realidad los mismos de antes, el gordinflón y el lechuguino, con las ya famosas máscaras chinas. Van armados con metralletas por lo que johnliu pilla al General como rehen, granada en alto. Cualquier movimiento y salen todos volando por los aires. Y entonces, tachán, aparece Wong, que primero, gracias al control mental, peleará con johnliu, éste siempre con una mano ocupada por la granada, procurando que no explote. Pero Wong tiene dudas. Las suficientes para que entre ráfagas de tiros a johnliu le dé tiempo de pillar el maletín, sacarse un cordón del zapato y preparar una maleta trampa con la granada.









El General cae en la trampa. Pilla el maletín y secuestra una avioneta, piloto incluido, y emprende el vuelo acompañado de otro chino con máscara. A medio vuelo obliga a su rehén a lanzarse en paracaídas. Éste lo hace al grito de “¡Les demandaréeee!”. Y es entonces cuando se decide a abrir la maleta trampa. Escuchamos una gran explosión y vemos imágenes de una avioneta ardiendo estrellada contra la calzada. Hay un par de cuerpos carbonizados. Y una voz en off, veloz como Urdaci, relata: “Esta avioneta se estrelló durante el rodaje. El quipo de esta película les rinde sus máximos respetos”. Y es que, queridos lectores, como gran colofón a esta obra de arte del surrealismo casual johnliu nos ha reservado la gran zafiedad. Al parecer se produjo un accidente de avición justo al lado del lugar del rodaje, en la Costa Brava. El equipo corrió a rodar los restos y cadáveres con la sana intención de utilizarlos como material de la película. Y así fue, Si se fijan, la frase soltada por la voz en off es del todo impersonal y da a entender como si el accidente fuera d emiembros del equipo cuando se trataba de unos pobres turistas alemanes.







Como epílogo JohnLiu y Wong sobrevuelan Palamós en una avioneta.

- ¿Por qué has dejado que se llevaran el maletín, maestro?
- Porque descubrí que los docuemntos eran falsos
- ¿Murieron con la granada, Maestro?
- Fue un accidente casual, la granada era inofesiva, yo mismo la desactivé.
- Maestro... ¿A dónde vamos?
- No lo sé, pero siempre habrá un lugar para nosotros

Y con las vistas aéreas de Palamós se acaba la mayor experiencia cinéfaga que he podido disfrutar en mi vida. Espero que la hayan disfrutado.





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