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14.10.16

CRÓNICAS DE #SITGES2016 (XIII): THE HANDMAIDEN



Una de las grandes películas de este año y sin duda la que arrasa en unánime entusiasmo. No me extraña, Park Chan-Wook es uno de los grandes directores en activo y esta su mejor película desde la famosa Trilogía de la violencia que le dio a conocer ( y de la que Oldboy forma parte) porque la del cura vampiro y la de Nicole Kidman eran buenas pero pelín por debajo y la de la chica robot la he resetado de mi memoria. Pero a lo que vamos, The handmaiden es una pieza mayúscula de gótico coreano que se desdobla sobre sí misma cuando retoma el relato para explicarlo de nuevo desde otro punto de vista, y luego continuarlo. El argumento gira alrededor de una rica heredera japonesa cuyo matrimonio pretende un timador para cuyo propósito buscará la ayuda de una sirvienta. Esa historia, filmada con una elegancia mayúscula, toma un giro inesperado a partir del cual se reinicia y luego prosigue introduciendo una perversidad erótica sublime, muy cercana al cine europeo más lúbrico de los 70, y un tono sadiano brutal. Y luego ya el pulpo remata la función.

10.10.16

CRÓNICAS DE #SITGES2016 (VIII): SHIN GODZILLA



Quienes conocieron este blog en sus tiempos de gloria saben de mi entrega y devoción por el más famoso de los monstruos japoneses (aunque el propósito de repasar todas sus películas quedó incompleto). Así que la presencia es Sitges de una nueva entrega con el sello de la Toho, doce años después de la estupenda Godzilla Final Wars y sin contar la reciente incursión americana de 2014, era una de mis prioridades absolutas. El nuevo reboot japonés no solo está a la altura de la leyenda sino que además es muy generosa en detalles y subtextos que merecen comentarse. Ya de entrada, llama la atención su director, nada menos que Hideaki Anno, el creador de Neon Genesis Evangelion, el revolucionario anime de mechas (es decir, robots gigantes) tan hermoso como metafísico. Su presencia imprime una notable personalidad a una película ciertamente sorprendente, y que puede descolocar a más de uno. De hecho, Shin Godzilla es una película cargada de política e ideología porque toda ella es una alegoría del Japón actual. No es la primera vez que pasa con Godzilla, que ya nació como encarnación pop de las bombas atómicas y luego, en el esplendor económico del Japón de los años 60, cambió de bando para convertirse en defensor de la nación que antes pisoteaba. Sin olvidarnos de Hedorah, la burbuja tóxica, rival surgido de la contaminación.



En la nueva película, aunque Godzilla irrumpe desde el primer minuto, durante media hora asistimos a un fascinante despliegue de ineficacia burócrata e inacción política en lo que es una sátira de un estado inoperante gobernado por una generación que debería llevar tiempo jubilada en beneficio de esa que tan bien retrata Inio Asano, a la que nadie hace caso y se señala como freak o rarita. Toda esta carga crítica es tan evidente como las lógicas referencias a la catástrofe nuclear de Fukushima que impregna toda la película. También las citas al contexto internacional y la ambigua descripción que se hace de los Estados Unidos, al mismo tiempo el enemigo que les humilló y contaminó, pero también único aliado posible (junto a Francia) frente a Rusia o China.



Pero esto es una peli de Godzilla, claro, así que no debemos olvidar la faceta de derribo, caos y destrucción. Ya de entrada me encanta como Hideaki Anno remite a la serie original con el diseño inicial del monstruo, un diseño vintage con esos ojos de muñecote que luego muta con un aspecto que se inspira en el primer Godzilla, el de 1954. También es gozosa la perfecta convivencia de maquetas de la vieja escuela y efectos digitales. De hecho, a media película estalla un guateque de destrucción de una belleza apabullante, victorioso contraataque de la Toho hacia la también bonita, pero menos, estética del Godzilla de Gareth Edwards. Toda esa parte del metraje es tan majestuosa que luego será incapaz de superarla para el espectador occidental, pero no para el japonés, al que se entrega en bandeja una catarsis patriótica sobre la capacidad nipona para renacer tras la destrucción en una película sin asomo de protagonismo individual porque la victoria será colectiva o no será.

9.10.16

CRÓNICAS DE #SITGES2016 (VI): GOKSUNG (THE WAILING)



Seguimos coreanos. Viva Corea. Reconozco que esta es una de las que más me apetecían, porque Na Hong-jin se ha ganado mi confianza con solo dos películas, The Chaser y la estupenda The Yellow Sea. Y aunque aquí propone un giro temático a esos dos thrillers precedentes, mantiene sus virtudes y defectos, que por mucho que me gusten sus películas también tiene, como por ejemplo ese alambicado tan coreano de dar requiebros y marear la perdiz. Juega mucho al salto de tono del serial killer rural a la comedia de collejas coreanas, del cine de exorcismos al de infectados, de los fantasmas orientales al legado oscuro de la ocupación japonesa, siempre haciendo dudar si va de eso o de lo otro, lo cual está muy bien por la intriga que crea, pero con momentos en que la acumulación se descontrola. Es cierto que es demasiado larga, y que algunas escenas, aunque entretenidas, no llevan a ningún sitio. A cambio, tiene una memorable escena de ritual chamánico coreano que rompe con el habitual simbolismo católico (que tanto me intriga y que también hace acto de presencia aquí). Y luego me encanta que se lo pongan difícil al espectador, a quien no se le da la cosa masticada sino todo lo contrario. No ha sido hasta 10 minutos después de verla que mi cerebro ha hecho click de golpe y he entendido, o eso creo, de que iba el asunto en realidad, cual era la presa capturada, y que no es la que parece, ese pobre policía que sufre por su hija. Así que bien, todo bien. Viva Corea.

7.10.16

CRÓNICAS DE #SITGES2016 (II): THE AGE OF SHADOWS



Segunda peli y segunda coreana, que este año viene cargado de ellas, aunque ya les digo que va a ser difícil que supere este peliculón. A ver, ya de entrada, si tengo que quedarme con un director coreano, ese es sin duda Kim Jee-woon. Two Sisters, A bittersweet life, El bueno, el malo y el raro y I saw the devil forman un combo imbatible (y ahora que lo pienso no he visto El último desafío, su peli con Schwarzenegger) al que se suma ya su nueva película. Ambientada en la Corea de 1920 bajo ocupación japonesa, es una película de espías como Dios manda, con un coronel coreano antiguo héroe de guerra y ahora al servicio de los invasores para capturar a los líderes de la resistencia. Como buena pieza de espionaje y contraespionaje es de esas con más de un topo en ambas filas y donde el juego de información entre unos y otros se cruza constantemente diluyendo quién se beneficia o con qué bando está realmente. La dirección es bastante sublime, y la banda sonora esplendorosa, y tiene una larga escena en un tren sencillamente colosal. Cosa curiosa, porque encima uno de los actores es el protagonista de Train to Busan.

CRÓNICAS DE #SITGES2016 (I): TRAIN TO BUSAN



Inauguro Sitges 2016 y las habituales crónicas escritas deprisa y corriendo de todos los años (y llevo unos cuantos) con una película que me apetecía mucho. Las razones: zombis, coreana y precedida de un cierto hype por la diversión ofrecida. Así es, pues el entretenimiento es mayúsculo. La peli remite directamente y sin complejos a Guerra Mundial Z fílmica, hasta el punto que podría considerarse un “mientras tanto, en Corea” con alguna leve variación. También es un acertado crossover con el cine de catástrofes, en este caso un tren, donde no falta el habitual reparto de personajes: las viejecitas, la embarazada, el equipo de béisbol, el empresario hijo de puta, el forzudo heroico, la niña y el padre que busca redimirse ante ella. Ojo, no esperen florituras porque la cosa es de mimbres argumentales sencillos y básicos, ni tampoco un festival de violencia gore porque en realidad es bastante familiar y para todos los públicos. Pero da lo que tiene que dar: espectáculo y ritmo constante, o casi. También tiene una pega, y es que al final se pone tontorrona, con violines y lágrimas de azúcar, pero vamos, se lo perdono por el buen rato que he pasado.

6.11.15

CRÓNICAS DE #SITGES2015 (XXXIII): THE ASSASSIN



Hace 40 años, en tiempos de luchadores y espadachines mancos, nadie hubiera dicho que un wuxia, es decir, una peli de chinos saltarines con espadas, despertaría el entusiasmo de Cannes y se llevaría el premio al mejor director. Creo que llegué a leer que se trataba del wuxia definitivo, o algo así. Pura trola, dado que se trata de todo lo contrario: el antiwuxia definitivo, culmen de una tendencia que se antojaba inaudita inaugurada por Tigre y dragón y continuada por Zhang Yimou. Ojo, no tengo nada contra esos preciosismos chinos, al contrario, algunos los he disfrutado y, de hecho, han cobijado a su sombra peliculones como Wuxia o el Detective Dee: The Mystery of the Phantom Flame de Tsui Hark. Pero claro, la tendencia ha ido a más y ha acabado engendrando lo que alguien definió con tremendo acierto como “una película de chinos dirigida por Manuel de Oliveira”. Es cierto que es bonita de ver, con sus paisajes, sus vestidos y su preciosa Shu Qi. Como película de artes marciales, en realidad rehuye toda coreografía, de ahí la trola de algunos comentarios. La película es muy lenta y consigue algo curioso: la historia que cuenta es casi anecdótica y aún así consigue ser confusa de cojones, al menos para el espectador occidental que soy, porque al final fui incapaz de situar y reconocer algunos personajes. Pese a todo, reconozco que por alguna razón no me aburrí ni agobié con ella. Por cierto, soy muy fan de largo plano de las ovejas reposando en el prado a cinco minutos del final.

31.10.15

CRÓNICAS DE #SITGES2015 (XXXII): AS THE GODS WILLS



Como es ya tradición, el cine de Takashi Miike no faltó a su cita con Sitges, y que fuera por partida doble a nadie sorprende al tratarse de un realizador hiperactivo que no se conforma con una película al año. As the Gods wills pertenece al Miike lúdico y, en cierta forma, esta película se puede entender como su singular aportación a la corriente actual de historias donde un grupo de jóvenes debe sobrevivir a una serie de pruebas. Vamos, un poco como El corredor del laberinto pero sin distopía de fondo a cambio de delirio nipón. Aquí los protas se ven obligados a sobrevivir al encuentro con una serie de monstruos inspirados en juegos tradicionales japoneses —un poco versiones orientales de cosas como la gallinita ciega o el escondite inglés—. Eso es gracioso porque, en un formato argumental que bebe de los videojuegos —pruebas que dan paso a la siguiente— y de los reality shows concursales —encierro— Miike coloca lo tradicional. A su manera claro, porque se materializa con efectos digitales y generosidad en términos de gore y hemoglobina. La película tiene un inicio salvaje y prosigue entretenida, aunque en su tramo final se relaja y se pone más trascendental, pero bueno. ¡Ah! También adapta un manga, creo que inédito por aquí, obra de Muneyuki Kaneshiro y Akeji Fujimura. Como tal, no está al nivel de I am a Hero o Parasyte, también programados este año.

30.10.15

CRÓNICAS DE #SITGES2015 (XXXI): PARASYTE



Tercero de los live action o adaptaciones a imagen real de mangas que vimos este año, y pese a que no suelen entusiasmarme lo cierto es que tendré que sacarme reparos de encima. Quizá no llega al guateque de diversión de I am a Hero, pero lo cierto es que este Parasyte está muy bien, al menos la primera entrega, ya que no puede ver la segunda y la historia queda sin concluir. La historia va de unos parásitos que se apoderan de cuerpos humanos, que tienen capacidad multiforme y que, literalmente, se alimentan de nosotros, ñam ñam. Pero como son cautos, la invasión es silenciosa y conspirativa. La cosa es que que una de esas fagocitaciones no fructifica como es debido y produce una simbiosis entre el parásito y un joven estudiante, algo que los otros bichos ven como una amenaza. La peli es divertida, tiene buenos momentos de comedia, hay drama, acción, violencia, gore, romance, despertar del héroe e incluso alguna reflexión sobre la condición humana, y todo eso servido con ritmo y gracia. El manga original, obra de Hitoshi Iwaaki, fue seriado entre 1988 y 1995 y tuvo adaptación anime, pero aún así está inédito por estos lares. La pena es que desconozco si la segunda entrega mantiene el buen pulso de esta primera parte.

NOVEDADES MANGA


Estos días se celebra el Salón del Manga de Barcelona, así que la lectura de manga me ha tenido ocupado. El resultado, junto a una interesante entrevista a Oriol Estrada, que de esto sabe mucho, pueden leerlo en Canino, imprescindible y necesario magazine. Fragmentos del audio, resumidos y en catalán, en mi colaboración semanal en Els Experts de Icat.cat.

25.10.15

CRÓNICAS DE #SITGES2015 (XXX): I AM A HERO



Una de las películas que más ganas tenía de ver, al fin y al cabo soy fan del manga de Kengo Hanazawa. Mis expectativas eran altas, pero tampoco mucho: las adaptaciones de mangas en imagen real (live action que las llaman ahora) pueden gustarme o no, pero siempre están por debajo del original, les falta algo. No es el caso. I am a Hero captura el tono original, tanto el carácter apocado del protagonista como esos zombis surrealistas que repiten frases absurdas. A medio camino entre la comedia y la aventura de acción con infectados, tiene media hora inicial trepidante y espectacular, luego se tranquiliza y al final se convierte en una fiesta por todo lo alto. Yo me lo pasé bomba, y desde luego es una de las grandes triunfadoras de la edición de este año. Por cierto, esta producción de la Toho se estrenó mundialmente en Sitges, un dato a tener en cuenta. La única pega es que no todas las frases de los zombis estaban subtituladas, con el delirio que suponen.

11.10.15

CRÓNICAS DE SITGES 2015 (V): TAG



A Sion Sono le han entregado esta tarde el premio honorífico La Máquina del Temps. Merecidamente porque tiene en su filmografía algunas joyas de del cine japonés reciente (Love Exposure, Cold Fish, Why Don't You Play In Hell?) y porque el público de Sitges lo aplaude a rabiar, y eso que el habitual ritmo destajista nipón en ocasiones se deja notar. A cambio, una especie de inmediatez creativa que también tiene sus cosas buenas. Creo que en esta ocasión suceden ambas cosas. No es de la mejores pero tiene esos detalles marca de la casa. Empieza con una escena de impacto y pronto se convierte en una desmelenada matanza de bachilleres japonesas de uniforme. Cualquier duda sobre su posible alma de onirismo misógino pronto desaparece pues en realidad va de todo lo contrario. Por el camino todo vale, de la chorrada a la escena de impacto, en una película que está rodada casi a la carrera, o al menos las protagonistas no paran de correr. Una de ellas afirma en varias ocasiones que “la vida es surrealista”. El cine de Sion Sono también.

9.10.15

CRÓNICAS DE SITGES 2015 (II): ATAQUE A LOS TITANES I



A ver si puedo matizar mi entusiasmo. Esto es la adaptación en imagen real (que es como nos referíamos antes a lo que ahora llaman Live Action) de un manga de mucho, mucho éxito, que aquí publica Norma y que también tiene versión anime. Leí los dos o tres primeros números y, aunque tenía su gracia, ahí me quedé. La cosa va de un futuro muy chungo en que la humanidad ha sido casi exterminada por unos caníbales gigantes y los pocos supervivientes malviven protegidos tras unos muros enormes. Como shonen manga que es, los protas son un grupo de adolescentes que forman parte del reducido ejército que planta cara a los titanes. El matiz a mi entusiasmo es precisamente ese, que todo el rollo juvenil me interesa más bien poco y media de la peli va de eso. Pero la otra mitad, ah amigo, la otra mitad me ha hecho salir fascinado y dando brincos, porque aquí lo que importa son los titanes, visualmente impresionantes. Es curioso que al llevarlos a imagen real desvelan algo que el cómic no transmitía, o que yo no supe ver: son la invasión zombi definitiva. Aquí, los zombis (de la tradición lenta y hambrienta) tienen tamaño Godzilla y se zampan humanos como espárragos. Su desnudez y su amorfa sonrisa añaden toneladas de impacto visual y así la película se descubre como un imposible crossover entre La noche de los muertos vivientes de George A. Romero y La batalla de los simios gigantes de Ishiro Honda. Vamos, que aúna con belleza dos de las cosas que más me gustan: Lo Zombi y los monstruos gigantes japoneses, y el resultado en ese aspecto me resulta tan brutal que no hay peros que valgan. Por cierto, la adaptación consta de dos partes y me temo, ay, que lo tengo mal para ver la segunda.

31.12.14

TEZUKA Y LOS MUTANTES DEL PLANETA DE LOS SIMIOS

Ando estos días leyendo y disfrutando de Alabaster, uno de esos mangas de Osamu Tezuka con que nos van alegrando las editoriales, en este caso Astiberri. Pretendo escribir más sobre esta lectura, y algún Tezuka más, los próximos días. Alabaster es una variación sobre el Hombre Invisible con forma de divertidísima aventura pulp con un villano de folletín que también remite a Fantomas y demás genios del crimen. Como es habitual en Tezuka, no contempla el bien y el mal como dos absolutos puros sino que los llena de ambigüedad añadiendo ternura a la maldad o un carácter despiadado en quien se supone del lado del bien, y de fondo un plan maestro que quiere demostrar que la belleza no existe, que todo lo que es bello por fuera oculta fealdad interior.

Pero no venía yo a extenderme en ese aspecto sino anotar un detalle más anecdótico, y es que al llegar a la viñeta en que se muestra el verdadero rostro de Alabaster, cuya invisibilidad sólo afecta a la piel dejando ver músculos y venas, relacione de inmediato esa imagen con los mutantes que habitan el subsuelo de la Zona Prohibida del Planeta de los simios. 




Mis lectores veteranos saben que siento fascinación por Regreso al Planeta de los simios, la primera secuela, y quizá eso me lleve a establecer un lazo improbable, y es cierto. De todas formas, tampoco es tan descabellado que Tezuka se inspirara en esos mutantes para dibujar el rostro de Alabaster: por un lado, tenemos que El Plantea de los simios fue todo un éxito en Japón, que su secuela se estrenó, según IMDB, en agosto de 1970 y que Tezuka empezó a publicar Alabaster en diciembre de ese mismo año.

13.10.14

CRÓNICAS DE SITGES (XVIII): FIRESTORM



Al igual que en la edición anterior, la cosecha oriental de este año no ha dado demasiadas alegrías y ningún peliculón. Entre lo más destacable, para mi gusto, se encuentra este thriller de acción imparable que gira alrededor de un policía incorruptible enfrentado a una sangrienta banda de atracadores que actúan casi como terroristas. Un topo infiltrado con hija autista y un antiguo compañero de colegio que colabora con la banda añaden toneladas de drama y tensión al asunto. Construida para mayor gloria de Andy Lau interpretando a un personaje capaz de todo y que parece indestructible. Andy Lau ya empieza a ser un actor viejuno, pero qué más da, porque si bien no se trata de un peliculón, sí que me dejó boquiabierto en las escenas de acción, especialmente las automovilísticas, al mismo tiempo que su climax final se decanta hacia el cine catastrófico de una manera espectacular. Me divertí mucho con ella.

3.7.14

CINE DE HOSTIAS PARA EL SIGLO XXI



Hace tres años en el Festival Internacional de cine Fantástico de Sitges —que por cierto ya calienta motores— programó una de esas pequeñas joyas orientales a las que nos tiene tan bien acostumbrados: The Raid, de la que ya di cuenta inmediata y entusiasta en su momento. El pase de aquel día, en la siempre bulliciosa sala El Retiro, fue una memorable comunión de espectadores arrebatados y de estallidos de júbilo ante el festival de acción y artes marciales de esta sorprendente película indonesia, la más contundente en muchos años en su especialidad, probablemente desde la mítica Ong Bak.


El argumento de The Raid era bastante sencillo: un comando de la policía asalta el cuartel general de una banda de traficantes, a su vez un bloque de apartamentos densamente poblado. La operación se complica cuando la promesa de un alquiler gratis de por vida convierte a los numerosos habitantes del polígono suburbial en una jauría de asesinos que supera ampliamente al grupo de agentes. A partir de ahí, un inaudito festival de acción, violencia y artes marciales como pocas veces se ha visto. Una cosa brutal; muy brutal. El anuncio de una secuela nos ha tenido relamiéndonos de gusto a todos los que la disfrutamos, y más cuando entre original y secuela su director, Gareth Evans, nos regaló el episodio de found footage más delirante y alucinado de V/H/S 2.



Bueno, pues con The Raid 2 Barendal calentita toca despejar silogismo: si la primera era la hostia… ¿La segunda es la rehostia? Pues sí y no, o no y sí. Así que procederé por partes (y avisaré cuando llegue a los espoilers). Primero lo que de verdad importa en una película como ésta: las escenas de acción y de hostias. Pues por ahí cojonuda, impresionante, con detalles nunca vistos y una forma de rodar y planificar que asombra por espectacular, bestia y novedosa. De nuevo, un festival mayúsculo. Así que, desde el punto de vista del cine de tortazos, la cosa es fenomenal y, claro, a partir de ahí cualquier pega es secundaria. Meras zarandajas.

Si, o no.

Verán, ya de entrada el tema es que al lado de la original, de The Raid 2 es otra cosa,  y que se va a las dos horas y media de metraje, de las que la mitad es pura y generosa acción salvaje. Fabuloso, pero ¿y la otra mitad? Pues que se complica la vida sin necesidad, con una trama que se alborota de manera tosca y muy evidente, y eso siempre desluce; más cuando con un poco de cariño y acabado, con un repasito final, podríamos estar ante el peliculón que no es porque se arma un lío, y eso que la historia tampoco es tan complicada (ojo, spoilers): el clásico thriller de policía infiltrado y guerra de bandas.



Al comentar por twitter que “Tiene momentazos pero sobra metraje” enseguida he establecido un interesante diálogo con Álvaro Arbonés sobre los problemas de guión y montaje de la parte de la película que no va de hostias (que por ahí es brillante), y les hemos sacado punta: Prakoso, el asesino vagabundo, irrumpe de golpe a media peli casi para protagonizarla durante un rato. Un personaje importante de aparición abrupta y descompensada, y que además desdobla su función con otro, Aka, un lugarteniente mafioso que de golpe se vuelve también importantísimo. Ambos son el reflejo siniestro del futuro que podría tener el protagonista, pero como digo está resuelto con tosquedad. Lo mismo con el malo, Bejo, un impedido segundón que no se entiende cómo ha reunido la banda de asesinos que le rodea (grandes hallazgos, por cierto, la chica de los martillos y el tipo del bate de beisbol). O Eko, el hijo del jefe de uno de los clanes, cuya idiotez acaba por crispar y cuya actuación final tampoco se explica del todo, algo que también pasa con la organización parapolicial que lucha en la sombra contra la corrupción.



De hecho, puede dar la sensación de que todo eso, la maraña de personajes y subtramas, está ahí como excusa para encadenar hostias y potenciarlas con emoción, pero se amontonan tanto y con tanta seriedad que me parece bastante dudoso que sea esa su función. Al final, he acabado por exponer una teoría que me asaltó a media película. Gareth Evans, con la producción muy avanzada y con el rodaje inminente, o ya iniciado, quedó seducido por Only God Forgives de Nicolas Winding Refn y bajo ese influjo hipnótico decidió acometer cambios y añadidos de última hora en The Raid 2 y la cosa ha quedad sin pulir. Bueno, las hostias pulidas sí que están. Joder, cuánta animalada. y cuánto destrozo.

 Homenaje al cine coreano

16.6.14

TRASH ENTRE AMIGOS CON TOMAS TANG


Miren el cartel de la película que hay justo arriba. Promete lo suyo, verdad, Pues bien: nada, absolutamente nada que ver con la película en sí: Contraespionaje en la selva (Tomas Tang, 1989), que es el título escogido para el inminente Trash Entre Amigos de mañana martes 17 de junio en Madrid, a las 18:30 h en la ECAM, la Escuela de Cinematografía y del Audiovisual de la Comunidad de Madrid.



Era inevitable que Tomas Tang acabara apareciendo en Trash Entre Amigos; de hecho, ha tardado más de lo previsto. Tratándose de una sesión organizada por una Escuela de cine, hemos creído que se trataba de un director y un título idóneo dado que puede aportar algún conocimiento de utilidad a futuros cineastas. A saber:

1- Tomas Tang es famoso por ser el rey del corta y pega. Básicamente, compraba películas tailandesas de saldo, seleccionaba parte de su metraje, lo redoblaba y le añadía escenas que sí rodaba él, aunque con otros actores (habitualmente occidentales muy pésimos). El resultado es un pastiche delirante de dos películas diferentes, con personajes que nunca coinciden en plano y que se hablan entre ellos habitualmente por teléfono.

2- Contraespionaje en la selva forma parte de su célebre triología Robovamp, tres pelis (ésta, Robovampire y El diablo de la dinamita) que tienen en común la presencia de vampiros chinos (saltarines, ya saben) y una especie de copia barata de Robocop o guerrero futurista. Lo que hace especial a la que hemos seleccionado es que el argumento gira alrededor de unas guionistas que andan preparando una película sobre el último emperador de China (la peli es de un año después de la de Bertolucci) a las que las producturos cinematográficas rivales envían todo tipo de asesinos (mafiosos o monstruos, tanto da) para hundir el proyecto.

3- También es interesante el uso sin ton ni son de elementos argumentales de moda en el momento, 1989: EL último emperado de Bertolucci, las películas de Ninjas, Robocop, los vampiros chinos y Freddy Krugger.



9.5.14

EL TREN DISTÓPICO



Una de las cabeceras claves del llamado boom de las revistas de cómic (finales de los 70 – principios de los 80) fue Totem, editada por Nueva Frontera. En el número 52, cuando ya estaba próxima a su decadencia, los lectores de Totem nos vimos sacudidos por el inicio de El Transglacial , una historia de ciencia-ficción de aquellas bendecidas para permanecer en la memoria, pero nunca habríamos imaginado que acabaría adaptada al cine, y menos con una realización tan espectacular. La película se llama Snowpiercer y acaba de ser estrenada, merece mucho la pena y, a poder ser, en sala de cine en versión original.



Pero volvamos, de momento, al cómic original. El Transglacial (Le Transperceneige) planteaba una poderosa metáfora social a partir de una distopía apocalíptica. En el futuro, una nueva era glaciar se ha instalado en nuestra planeta y exterminado a la raza humana. Los únicos supervivientes viajan en un largo tren, más o menos autosostenible, sin más destino que recorrer durante años su extenso trazado. En su interior viven organizados en una brutal estratificación social: en los vagones de cola despojos y marginados muertos de hambre, en los de cabeza una élite disfruta de todos los lujos. El protagonista es un rebelde huido del último vagón a quien acompañaremos en su periplo hacia adelante por los muchos vagones que van de una punta a otra y que no son sino peldaños de ascenso social a la vez que barreras de desigualdad impuestas a la fuerza o por medios más sutiles. Delante de todo, en la locomotora, habita el ingeniero que mantiene el motor en marcha y que tiene casi la consideración de un Dios. Como ven, una muy poderosa metáfora de cómo funciona nuestro mundo expresada a través de un tebeo de género a caballo entre la ciencia-ficción, la aventura y la intriga política.



El Transglacial era obra de Jacques Lob, uno de los mejores guionista franceses de aquella época (muy amigo del folletín, como demuestra su indispensable saga erótica Las tribulaciones de Virginia junto a Pichard), y el apartado gráfico corría a cargo de Jean-Marc Rochette, que no era un primera fila pero cuyo trazo de línea gruesa funcionaba bastante bien para mostrar la suciedad, dureza, fealdad y carácter avieso de la mayoría de personajes. También es cierto que alguna escena concreta no está del todo bien resuelta y resultaba algo tosca; pero vamos, es un estupendo cómic que ha aguantado con mucha dignidad el paso del tiempo.



Curiosamente, si cuando la leía en las páginas de Tótem me hubieran preguntado por el lugar de publicación original, estoy seguro de que habría jurado que venía de la mítica Metal Hurlant, una sensación que aún hoy permanece, cuando en realidad se publicó en la más aventurera revista A Suivre entre 1982 y 1983, alcanzando una extensión final de 116 páginas, entonces bastante inusual para el mercado francés, donde las 48 o 64 páginas del álbum tradicional estaban marcadas a fuego. Aún así, se convirtió en un pequeño clásico, continuado años más tarde en varios álbumes, ya sin Lob ni Rochette, que no he leído. Bang la recuperó hace unos años, sin demasiado eco, con el título de Rompenieves, e incluso se atrevió con un segundo volumen que recogía un par de esas secuelas. No está de más anotar que inicialmente el dibujante iba a ser Alexis (autor, con guiones de Lauzier, del genial western paródico Al Crane que tanto me gustaría ver rescatado algún dia) pero le sobrevino la muerte repentina cuando llevaba 17 páginas ya dibujadas. Una pena, porque era joven y estaba especialmente dotado para retratar lo mezquino.


¿Y la película que se estrena hoy? Pues estupenda, la verdad. Lo cierto es que a Snowpiercer le tenía muchas ganas sin saber siquiera que era la adaptación de Transglacial. La razón: ser la primera película internacional de Bong Joon-ho, responsable de dos de mis títulos preferidos del nuevo cine coreano: Memories of murder (brutal crónica sobre los crímenes de un psicópata rural) y The Host (espectacular puesta a punto de las monster movies), ambas con un sustrato de crítica social ideales para llevar al cine el cómic original. Como coproducción entre Corea del Sur, Francia y EEUU es un proyecto curioso porque tiene un poco de las tres procedencias. Se beneficia de sólidos actores de habla inglesa como John Hurt, Ed Harris o Tilda Swinton (que está espectacular) aunque reserve un importante papel a Song Kang-ho (uno de los rostros habituales del mejor cine coreano). También está presente el diseño de producción del cine fantástico francés, tan influido precisamente por la estética de los cómics de Metal Hurlant, cosa que le da siempre un toque especial y diferente. Y luego está el tono propio del cine coreano, tanto en el fondo como en su preciosista forma.


El punto de partida y estructura de la historia viene a ser la misma que la del cómic, aunque hay bastantes cambios, empezando por el rebelde de cola, que no es un huido sino un líder revolucionario rodeado de un pintoresco grupo humano. Se elimina también el personaje femenino que le ayudaba, una especie de activista de ONG de los trenes intermedios, y eso está bien porque añade desesperanza. También se enriquece la historia y se hace un retrato más o menos sutil de como funciona esto de la dominación social: hambre, desigualdad, violencia, educación, sexo, distracción lúdica, drogas ilegales. Sin olvidar las hostias como panes y los coreanos con martillo.



Son muchas las escenas memorables (la pelea con los guardianes encapuchados, la visita a la escuela, el tiroteo entre vagones) aunque habrá quien considere un pequeño bajón el final dominado por diálogos de enjundia existencialista, pero vamos, nada grave. Ojalá todos los blockbusters de sci-fi apocalíptica fueran así, porque Snowpiercer le da bastantes vueltas a las recientes Elysium (que no está mal pero que parece hija del Concilio Vaticano II) o Oblivion (que pese a su condición hard, que es de agradecer, desprendía un cierto tufillo a cienciología new age).


11.2.14

EL GORILA ATACA BILBAO


Trash Entre Amigos celebrará San Valentín como Dios manda: en Bilbao y con gorilas gigantes. La sesión se enmarca dentro de las actividades de Tracking Bilbao, un sarao (sub)cultural que también es como Dios manda. Aquí tienen toda la programación, llena de cosas mucho más interesantes (y que también implican a los miembros del Trash juntos y/o revueltos) que esta infame subproducción entre Corea del Sur y Estados Unidos que, en su momento, quiso aprovecharse del remake de King Kong de 1978, el de John Guillermin.

En la web de Trash entre amigos tienen más datos, horarios y un excelente resumen de lo que nos espera con El Gorila Ataca, película que vi en su estreno y de la que aún no me he recuperado.

Muy importante: es gratis, es en versión subtitulada y no es en 3D, con lo que tendremos que imaginarlo.

La película tiene una de las elipsis más grandes de la historia del cine y, en palabras del gran James Wallestein: "es la película más mala que he visto". También está llena de descaro y falta de vergüenza. Promete un espectáculo que nunca ofrece, está llena de escenas de relleno y esos momento de feliz delirio bizarro que sólo este tipo de cine puede ofrecer. Metalenguaje incluido.

Les dejo con la crítica publicada en La Vanguardia y con algunas imágenes.

«El Gorila Ataca»Proyección en tres dimensiones. Color de Lux.El cine Fantasio nos ofrece con este filme una nueva proyección por el sistema del relieve, es decir, en tres dimensiones, para el que es preciso, como es sabido, que el espectador sea provisto en la taquilla de unas adecuadas gafas de plástico. Cada vez que se ha dado una de estas proyecciones, muy de tarde en tarde, constituye un éxito, que el público celebra. El procedimiento es muy atractivo, y justifica por sí solo que se asista a visionar el filme, independientemente de los mayores o menores méritos de éste. Lo interesante es el sistema. Un medio óptico que añade al cine un gran caudal de vibración, de seducción y de dramatismo. Gracias a este procedimiento el mundo de les imágenes, ya sean de objetos, personas o paisajes, adquiere una fuerza insuperable.La película El gorila ataca, no es artísticamente demasiado importante. Se trata de un filme con gorila gigante, un poco en el estilo de los recientes de King Kong, pero con menos grandeza en los artificios puestos en acción. Le historia es, naturalmente, fantástica: Un barco de carga lleva a bordo un gorila gigante que alguien ha conseguido apresar vivo. Lo traslada a San Francisco con el propósito de exhibirlo en un zoo. Pero el fenomenal personaje logra desencadenarse, medio hunde el barco y se lanza al mar. En éste, mientras nada rumbo a la costa, es atacado por un tiburón con el que sostiene sangrienta pelea, y al que acaba venciendo. Ya en tierra, ataca una ciudad de Corea, en la que produce enormes destrozos y cuantiosas víctimas. Y a continuación se encamina hasta Seúl, la capital. Pánico, carreras, huidas en masa... El paso del gorila, una bestia que mide doce metros de altura, se señala por devastaciones y ruinas. El empeño de volver a capturarlo vivo se revela inútil. Y tras una emocionante serie de peripecias, harto convencionales, se consigue abatirlo. Para lograrlo tienen que unir sus elementos la policía de Corea y las fuerzas armadas de los Estados Unidos destacadas en el país, incluidos aviones y helicópteros.Historia entretenida, un poco ingenua, dentro de un fantasismo elemental, pero atractiva, sobre todo, gracias a los alicientes de la proyección en relieve, en este caso bastante bien logrado.

La Vanguardia el 10 de septiembre de 1977