12.10.13

CRÓNICAS DE SITGES (VI): GREEN INFERNO


Al principio de este Infierno verde hay un chiste que resulta clave, un chiste sobre judíos cuya autora puntualiza luego: "soy judía, tengo derecho a hacerlo". A finales de los 70, como extensión del documentalismo mondo y del primer brote del cine de zombis, la explotación italiana se sacó de la manga un subgénero muy apreciado por los fans del gore sin escrúpulos: las películas de caníbales amazónicos. El subgénero tuvo obras maestras seminales del "celuloide encontrado" como la mítica Holocausto caníbal, películas tan salvajemente divertidas como Comidos vivos o Canibal feroz y hasta productos de vocación mainstream que acabaron en escándalo (La montaña del dios caníbal). Eli Roth, que ya mostró su cariño por esa época del cine italiano con Hostel, llevaba años queriendo llevar adelante un proyecto que rindiera tributo a esos caníbales amazónicos. La película empieza mal, con una estética casi de telefilme y un grupo de protagonistas bastante deplorable, pero cuando entra en materia, es decir, cuando irrumpe la tribu caníbal y empieza a hacer de las suyas, la cosa es tan excesiva y burra que uno acaba entregándose al festín con alegría. El tributo de Eli Roth reserva guiños para los clásicos del género y juguetea con desparpajo con la incorrección, lo zafio, el humor negro y, especialmente, la mezquindad ideológica; pero claro, eso resulta la mar de coherente porque el subgénero en sí ya era mezquino e inmoral por mucho amparo que buscara, algo que Green inferno también hace porque es un tributo sincero aunque gamberro. Eso sí, el tiempo no pasa en balde y aquí no hay maltrato animal y se refugia en el humor negrísimo, algo que la sordidez italiana nunca hizo. Como fan de aquel cine, he disfrutado mucho.

Zona de spoilers

Me gusta mucho esa sorna tremenda que supone que los activistas ecologistas, con sus camisetas de Salvemos el Amazonas, sean las víctimas de los caníbales (y al mismo tiempo de las multinacionales). También el accidente de avión, modesto en efectos pero muy bien resuelto. Y luego ese inteligente giro que supone, en un subgénero donde proliferaron las castraciones, llevar el tema al terreno de la ablación femenina.