20.10.11

CRÓNICAS DE SITGES 2011 (XXXVI) : GRAVE ENCOUNTERS


Una más de falsa telerrealidad, y no quiero lamentos al respecto. ¿Vale? Aquí estamos por la explotación y el cine de géneros con sus claves y códigos. Así que por pura coherencia poco puedo criticar la repetición de un formato que es barato y que funciona en taquilla. Grave Encounters es una más, y ya llevamos unas cuantas, como bien sabemos los habituales de Sitges, que las acoge con el cariño que merecen. En esta ocasión seguimos a unos cazafantasmas magufos y televisivos en su visita a un enorme manicomio abandonado donde se dice hay fantasmas. Y los hay, claro, y se inicia el carrusel de sustos. Para juzgar este tipo de películas me temo que sólo hay dos vectores: ¿Da miedo? y ¿aporta algo nuevo al subgénero? Vayamos con lo segundo, y la respuesta es que poco. Está muy bien hecha, cierto, y la seguí con interés hasta que un giro en el guión, que quizá funcione a algunos, me alejó de ella; aunque reconozco que la contundencia de algunas escenas la rescatan. Respecto a si da miedo, bueno, pues supongo, aunque ese mismo giro hacia territorios irreales (lo cual no está mal telerrealidad mediante, ahora que lo pienso) me robo parte de la atmósfera. De todas formas, tengo la certeza personal de que todas estas películas con fantasmas dan mucho más canguelo si se ven en por la noche en casa, en soledad, silencio y oscuridad. Ahí si que funciona seguro y uno se ha de levantar a abrir alguna luz para no morir de canguelo.