19.10.11

CRÓNICAS DE SITGES 2011 (XXXIV) : SECTOR 7


Habiendo petado la taquilla coreana durante el verano y anunciada, en catálogo, como una película que supera a la ya mítica The Host, me planté en el cine más feliz que unas pascuas y me ajusté las dichosas gafas 3d dispuesto a disfrutar del espectáculo, y a la media hora, antes de que saliera el bicho, ya tenía claro que no, que mi gozo en un pozo. Sector 7 es una monster movie absolutamente convencional con bichejo gordo y malo asediando a la tripulación de una plataforma petrolífera en la que una obrera de armas tomar se convertirá en la heroína de la función al más puro Ripley style. A ver, que como peli de monstruos de toda la vida la cosa, vale, funciona por puro ralentí. Y sí, el bicho es majete en su diseño, hay explosiones y acción más o menos molona y el 3D, por una vez, está bien utilizado, y a la vieja usanza cincuentera, pero que vamos, que yo me aburrí lo suyo. Además, está mal explicada, porque el verdadero origen del bicho está narrado de manera patatera y abrupta. Quizá he mitificado mitificado el cine coreano porque nos llegan las joyas, y uno espera esa sorpresa, ese exceso, esa delicatesen visual que aquí nunca llega. También está bien llevarse el disgusto, porque significa que en Corea, como en Logroño, no todo el monte es orégano. Y luego está la comparación tan desafortunada con The Host, porque aquella si aportaba renovación y frescura al género del bicho chungo, y ésta, en cambio, es lo de siempre y a traición, que es lo que duele.