14.11.12

CRÓNICAS DE SITGES 2012 (XXXVI): SINISTER


Ya estrenada comercialmente (este año el retraso de mis crónicas ha sido crónico, y perdonen la reiteración) es una historia de fantasmas y maldiciones de las de toda la vida bien revestida de contemporaneidad estética. Como cuento de miedo clásico tenemos una casa donde se ha cometido un crimen, un escritor que se instala en ella en busca de inspiración malsana, su esposa, hijos y presencias sobrenaturales. Gótico americano de toda la vida en donde encaja de cajón aquello que Stephen King explicaba tan bien en su fundamental ensayo Danza Macabra (Valdemar, 2006), es decir, el uso de mudanzas, problemas económicos, problemas matrimoniales y la apelación al instinto paternal poniendo niños en peligro como recursos habituales para que el cuento de miedo estremezca a los adultos. Por lo que hace a la contemporaneidad audiovisual, ahí entra el buen uso del metraje encontrado (el found footage famoso que ha evolucionado en paralelo a la telerealidad); pero no como envoltorio formal sino como un elemento más del cuento de miedo, con esos siniestros rollos de Super 8 localizados en el desván y cuyas imágenes, en algunos casos, son de lo mejor de la película (y me refiero en concreto al ahorcamiento inicial). Para acabar, una de sus mayores virtudes está en el hecho de incluir una de las mejores escenas de discusión matrimonial que he visto en tiempo... y eso amigos casados y con pareja, sí que da miedo.