2.11.12

CRÓNICAS DE SITGES 2012 (XXXII): GRABBERS


Un mundo sin monster movies sería un mundo mucho más triste e infeliz, una gris distopía chunga de cojones. Así que Grabbers está ahí, cumpliendo su necesaria función de cine dicharachero con jovial humildad. Y ante eso sólo queda abrazarla con ternura y amor. No será una cumbre del género como Temblores, porque no es tarea fácil y probablemente porque ni siquiera lo intenta, pero asume los códigos, divierte y da para echarse unas risas sanas, quizá demasiadas porque se decanta mucho hacia la comedia, pero nunca sin perder la compostura, ahí, sin tomarse mucho en serio pero con la dignidad requerida. Porque a ver, atiendan: bichos extraterrestres en celo en pos de una hembra llena de tentáculos poniendo en jaque a los habitantes de una pequeña isla de pescadores irlandeses. Imposible no dedicarle un guiño cómplice, y más cuando también deviene en un canto a las bondades de una buena borrachera popular y multitudinaria en la taberna del pueblo. Esa apuesta argumental por lo etílico resulta de lo más simpático y permite pasar por alto que la subtrama romántica sea tan blandita, inocente y tontorrona.