14.10.12

CRÓNICAS DE SITGES 2012 (XVI): ROBOT & FRANK



Humanismo robótico más que agradable de la mano de un anciano malhumorado y dejado (fantástico Frank Langella) y el asistente artificial que le coloca en casa uno de sus hijos (el otro, la hija, es contraria a este tipo de modernidad). La relación entre ambas criaturas es el corazón de la película, pero lo que podría ser un melodrama de tomo y lomo tiene el acierto de dejar eso para los minutos finales (aunque lo hace, sí, mecachis) y optar por la comedia costumbrista, el enredo e incluso gotitas de thriller sobre las que prefiero no entrar al detalle, mejor verla sin saber qué anuda la trama, pero sepan que vigoriza y refresca lo suficiente. El visionado así resulta la mar de agradable y, al final, ese enorme dilema para quien sufre de alzehimer: borrar el disco duro de un robot. La peli está bonita, sí, pero que le corten el epílogo lagcrimógeno, coño, que no hacía falta. Se llevó el premio del público, cosa que no me sorprende.