4.10.12

CRÓNICAS DE SITGES 2012 (II): NAMELESS GANGSTER



Empieza la fiesta coreana. Ya saben que yo soy muy fan de conceptos como "tiene más peligro que un coreano con un martillo" y del reparto de collejas coreanas. En Nameless gangster no hay martillos pero el protagonista es quien lo inmortalizó en la fabulosa Old Boy (Min-Sik Choi, a quien también pueden ver en I Saw the devil, otra película enorme). Respecto a las collejas, las hay, claro, no podía ser de otra manera. El cine coreano sin ellas no sería lo mismo, son elemento clave en la forja de la identidad propia de la cinematografía nacional surcoreana.

Pero no se me despisten con tanta colleja porque Nameless gangster es más bien un drama costumbrista sobre el crimen organizado y una denuncia del corrupto modelo coreano. Al acabar he exclamado un "es fabulosa" que ha tenido un "me he aburrido un poco". No es mi caso, claro, he disfrutado con la mezcla, aunque es bueno apuntar que no es un thriller de acción y disparos sino una cosa mucho más compleja, la historia de la ascenso social y criminal de un agente de aduanas amigo de los sobres y la vista gorda que sabrá sabrá hacer uso y adaptar al crimen organizado la compleja estructura social de grandes clanes familiares que conforma la Corea tradicional. Nameless gangster es una película sobre la familia, la ramificada y gran familia coreana como alma y sustento del crimen y la corrupción generalizada. El sistema está podrido hasta la médula (ni siquiera se salvan las Olimpiadas de Seul) y en el engranaje piramidal resulta clave el protagonista de la historia, que ni es mafioso ni político pero sí quien engarza ambos mundos haciendo uso de la tradición social, del regalo y del favor. Un funcionario gris y anónimo convertido en conseguidor y un superviviente nato. Un parásito común ahí clavado que engorda e infecta.

La película tiene otros atractivos. En el terreno de la colleja costumbrista brilla con luz propio el entrañable "cuñado taekwondista", como muy bien apunta en twitter Fausto Fernández, y la deliciosa recreación de lo que debió ser el pOp ochentero coreano.