
"Una de las razones para el estudio psicológico de Hitler era descubrir sus puntos más vulnerables, para explotarlos en la mayor medida posible. Se escogió uno de los puntos en que se hacía más incapié: Hitler demostraba tendencias femeninas en su petrsonalidad. Lovell escribió posteriormente: "Teníamos la esperanza de que el bigote se le cayera (...)". Lovell utilizó la red de agentes de la OSS (futura CIA) para intentar la inyección de hormonas femeninas en la comida de Hitler, pero al parecer las sucesivas intentonas no tuvieron efecto."Ambos fragmentos proceden de En busca del candidato de Manchuria de John Marks (Valdemar, 2007), y no se trata de un libro especulativo sobre las operaciones de la CIA para el control mental, sino el fruto del análisis de 16.000 páginas de documentos que la agencia de información tuvo que pasar a regañadientes al autor en virtud del acta constitucional de libertad de información y de expresión. La obra recibió el premio de periodismo de investigación más importante de EEUU cuando se publicó en 1979. La aparente bizarrez de la CIA preparando una operación destinada a que Hitler perdiera su bigote y Castro su barba cobra todo sentido si acudimos a una perspectiva pOp del asunto; se trataba de liquidar poder icónico.
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"Guiado por aquella intención primera de hacer qe a Hitler se le cayera el bigote, (Sidney) Gotllieb (director del MK-Ultra) acabaría preparando un programa tendente a que Fidel Castro perdiera la barba".
Nota: el tuneo fotográfico es obra de los Bouman Studios, últimamente liados con el recomendable magazine online Underbrain. ¡Gracias!
