22.4.10

TERROR AL FONDO DEL PASILLO

Géminis 5 - Las marionetas del Horror


La casa de mi abuelo era enorme y de largos pasillos laminados con parquet de madera noble y envejecida que crujía con frecuencia. Siempre parecía que alguien estuviera andando por allí. Pisadas sin amo ni orden. El efecto, combinado con la parca iluminación, atemorizaba a un infante de seis años como yo, pero no lo suficiente. Pasaba largas horas en aquella casa enorme y desatendida, y me quedaba a dormir con frecuencia. Allí vivía también mi tío, un tipo inteligente, desastrado, alcohólico y lector compulsivo, en especial de ciencia-ficción y fantasía. Tenía libros repartidos caóticamente por todos los rincones de aquella casa inmensa, de paredes forradas de estantes mal puestos y esquinas que, probablemente, daban cobijo a sabuesos de Tíndalos. A menudo avanzaba temeroso y entraba en una habitación del final de uno de los pasillos. Una habitación de forma extraña, casi triangular, cuya puerta siempre estaba cerrada, quizás porque estaba orientada al noreste y por ahí se colaba un frío de cojones. Entraba en aquella habitación donde reinaba el silencio y rebuscaba entre los libros. He pasado muchas horas mirando portadas y leyendo en diagonal en aquella casa, pero en especial en aquella habitación, donde había unas novelitas que ejercían una tremenda fascinación. Sacaba los libros y me quedaba clavado, observando aquellos vampiros colmilludos. Aquellos espectros putrefactos. Eran las Narraciones Géminis de Terror, y con los años me di cuenta primero de que la mayoría de las portadas se inspiraban en clásicos del horror; y luego supe que su autor era Enrich, el mismo que ilustraba las de los primeros Nueva Dimensión.

Aquí pueden ver una bonita galería de esas portadas. Es El Desván del Abuelito, ese lugar que imagino con telarañas y lepismas correteando por las paredes, igual que en aquella habitación al fondo del pasillo.


Géminis 6 - La Risa Negra