30.6.11

FLAGELACIÓN Y GALANTERÍA


"Madame d’Aulnoy ofrece nuevas luces sobre los disciplinantes en una de las páginas sobre el viaje que hizo por España (Memoires de la cour d'Espagne, Relation du voyage d'Espagne 1679-1681). Según explica, la primera vez que se topó con un flagelante creyó que se desmayaría. No estaba preparada para el ritual de galantería, porque, tal como dice, cuando un hombre que se azotaba por la calle se cruzaba con una mujer de buen ver, se le acercaba y, manejando el flagelo con precisión, hacía que la sangre salpicara a la mujer, como “una delicada atención que la dama agradece”.
Fragmento, traducido del catalán, de L’espectacle de la pena de mort de Joan de Déu Doménech (Edicions La Campana, 2007).


18.6.11

ALARMA MEDIÁTICA


Uno de los procesos de censura, alarma social, amarillismo mediático y política populista más contundentes del siglo pasado fue el escándalo de las llamadas video nasties británicas. A principios d elos 80s, con la fiebre del VHS irrumpiendo en todos los hogares, la horda moralista tembló ante la presencia en los videoclubs de títulos como Holocausto Caníbal, Confesiones de una mente perturbada o El asesino del taladro. La histeria conservadora tardó poco en invadir los medios (la prensa británica es decana en amarillismo) y en un país sumido en la crisis, el paro y la violencia urbana las noticias sobre la inmundicia que escupían los magnetoscópios caseros copó los titulares, siempre con la protección de la infancia como escudo principal. La policía irrumpía en los videoclubs y requisaba títulos que luego se incineraban, se multaba a los tenderos y hasta un distribuidor acabó en prisión durante una temporada. Se realizó una lista de películas prohibidas y el gobierno de Margaret Tatcher puso como principal prioridad de su agenda política elaborar una ley que que pusiera fin al caos de obscenidad que asolaba las Islas Británicas. Fue aprobada por unanimidad.

De entre las decenas de titulares y los cientos de artículos que coparon los medios británicos (entre ellas, equiparar cintas de vídeo a drogas y alcohol o ilustraciones en la que un macho cabrío veía la televisión como si de un rito satánico se tratara), el documental Video Nasties: Moral Panic, Censorship & Videotape (Jake West, 2010) destaca el que lo resume todo, uno de los mayores ejemplos de cosas que no son noticia pero que se conviertes en titular a toda plana para seguir alimentando la máquina mediática de la Sociedad Borderline: Four Children in ten watch video nasties, o lo que es lo mismo, Cuatro niños cuatro de cada diez niños ven películas gore. Ante tamaña noticia es lógico que el director del Daily Express gritara ¡Paren las máquinas! La estadística resultó ser falsa.

17.6.11

MIS TERRORES ESCARBADOS

Tienen a su disposición, desde hace un par de días, un nuevo texto ausente en el Butano Popular. Lleva por título Horror, ven a mí y recorre algunas de las imágenes que conformaron los terrores de mi infancia. Les recomiendo leerlo antes de proseguir por aquí, dado que creo que ese es el orden correcto.

El texto está lleno de referencias a viñetas e imágenes, y al concretarlas a continuación traiciono un poco el espíritu de la narración del Butano, pero por otro lado también me apetece reunirlas porque las tengo muy interiorizadas y me han acompañado muchos años.



La historieta de Frankenstein que me leyó mi padre, siendo además uno de mis recuerdos más lejanos relacionados con un cómic, era Las huellas de Frankenstein, y se publicó en Dossier Negro #24 (1971). Fue el primer número de la revista en que apareció material procedente de la Warren, en este caso de Creepy, y dibujado por Reed Randall, un artista que siempre me ha fascinado, por un tratamiento clásico del horror que, al mismo tiempo, me resulta la mar de inquietante. El ojo del mad doctor anciano, por ejemplo, se imprimió en mi memoria para siempre.


Y aquí tenemos la comparativa entre viñeta original y versión (estupenda) de Martí Ripoll para la portada, aunque el monstruo en concreto se inspira más en la ilustración de Jack Davis que se vendía como poster en las revistas.



Y aquí la más obvia de las imágenes, el laboratorio del doctor Frankenstein en la primera de las películas de la Universal. Es curioso, porque en el Butano hablo de corriente alterna pensando en Nicola Tesla y hoy, al buscar la foto, descubro que el científico colaboró con la Universal (aunque se cita la Paramount) en el diseño del aparato eléctrico.



Estas dos imágenes proceden de El baile de los Vampiros, la película a la que me llevó mi abuela. La escena en que el conde espía el baño de Sharon Tate y luego la ataca es una maravilla de lo vampírico realzada por la banda sonora de Komeda. Hace unos años escribí una entrada llena de amor hacia la película.

Aunque desentona con el tono general, hago referencia a una serie de dibujos habituales en la televisión de mi infancia. Hablo de ellos porque yo los veo como un pack que se completaba con El corazón delator de la UPA. Pero vayamos por partes, lo de arriba es el cinturón de Simbad Jr.

Y este es el anillo partido cuyos pedazos, al unirse, invocaban al genio Shazzan.

Y Snuffy Smith (¿Tapón en España?). Creo que llegué a odiar su cántico.

Decía que todos esos dibujos forman en mi memoria un pack que se completaba con la adaptación, maravillosa, de El corazón Delator de Poe que animó la UPA en 1954. Lo cierto es que se programó mucho en horario infantil a principios de los 70, y yo la vi un montón de veces. Me encantaba y aterrorizaba por igual. El corto es una joya.


Y aquí la adaptación para Warren, también dibujada por Reed Crandall, que aquí apareció en el Vampus #3. Es curioso, reconocía que el dibujante era el mismo por los ojos.


El Diabolik de Bava en su escena final. Aunque la película es de aventuras pOp con algún elemento de comedia, esta imagen me acojono totalmente,creo que por la mirada del gran John Philip Law.

Otro miedo marcado a fuego en mi infancia provino de Quatermass and the Pitt (¿Qué sucedio entonces? fue su título español). La idea de que las obras en el metro dieran con una calavera en la pared me hizo fabular con ello cada vez que subía al transporte subterráneo.


O el hecho de que un policía relatara que los niños tenían tanto miedo que arañaban las paredes.



Además, la idea de los túneles del metro como entrada a lo desconocido se reforzó con Regreso al Planeta de los simios, otra peli que vi muy pequeño. Me llevó mi padre.


La visión de la estatua simia que llora sangre entre llamas también me sobrecogió.


Pero sobre todo me cagué vivo cuando los mutantes revelaban su verdadero rostro.


Y para acabar, la joya de la corona, Florence Marly como vampira alienígena en Queen of Blood (Planeta sangriento). La película se emitió una tarde de sábado en televisión a principios de los 70. Un horario infantil que habitualmente se dedicaba al western o la aventura. Esté pequeño clásico de la serie bé se coló y, sin duda, marcó a todos los niños que estábamos reunidos delante de la tele. Y en esa época sólo había dos canales, así que fuimos bastantes. Como no podía ser de otra manera, escribí sobre ella nada más inaugurar este blog.

10.6.11

DEL CINE COMO AHIJADO DE LA PENA DE MUERTE



Los tres minutos y poco más que dura Le Manoir du Diable (George Melies, 1896), el video que tienen arriba, con sus murciélagos, diablos y fantasmas, suponen, según los historiadores, la primera irrupción del horror como género en el cine. No es que quiera llevar la contraria, pero me gustaría añadir un matiz, también visual:



The execution of Mary, Queen of Scotts (Alfred Clark, 1895), se estrenó un año antes y dramatizaba en apenas un minuto la pena aplicada por traición a la que fuera reina de Escocia. Como pueden apreciar de su visión, era un filme explícto y se recreaba en la parte más escabrosa del asunto; de hecho, esa era básicamente su razón de ser: mostrar como se llevaba a cabo la decapitación, como rodaba la cabeza y como se levantaba ésta para mostrarla al público, a los espectadores del cine recién nacido. La producción de Edison de 1895 es la primera muestra de cine gore, y quizá, por tanto, la primera muestra del horror en el cine, aunque sin elementos fantásticos. De ahí mi matiz con la obra de Melies.

Debo, pero, desvelar una pequeña trampa de mi argumentación: contextualmente es probable que los espectadores no consideraran la dramatización de la muerte de la reina escocesa como un filme de horror, sino simplemente un entretenimiento puro y duro; al fin y al cabo las ejecuciones seguían siendo públicas en muchos países, auqnue vivían su última etapa antes de ser un espectáculo moralmente recomendable y apto para menores. En España, por ejemplo, la última se llevó a cabo en Barcelona en 1897, y con gran éxito de público, como era habitual. Lo que está claro es que las ejecuciones públicas y el cine como atracción de barraca compartían precisamente eso, el público, que era el mismo. Al lado de la barraca con la mujer barbuda y la exhibición de la Cámara de los Horrores con figuras de cera estaba el cinematógrafo, el nuevo espectáculo que en apenas un par de años iba a desbancar a la pena de muerte como entretenimiento fovorito del pueblo llano. Por eso The execution of Mary, Queen of Scotts fue aplaudida como una película más, sin apenas comentarios ni quejas por ultraviolencia. En cambio, quien se llevó las críticas por inmoral fue nuestra querida Carmencita, como les expliqué el otro día.

7.6.11

CON LOS OJOS DEL PROFETA

Desde la semana pasada tienen a su disposión la penúltima entregra de la cuarta temporada de Reflexiones de Repronto, que lleva por título Hecha la ley. Ya saben, clic y a verlo.

Dicho lo cual...

parte de la trama del 47º Repronto nace cuando, durante el visionado de la tremenda La Pasión de Cristo (Mel Gibson, 2004) me percato de un detalle que me deja fascinado y meditabundo:


Un momento en el que Cristo se derrumba ante tanto azote, mira a un lado y ve los pies de su torturador.


La idea de que Mel Gibson decidiera utilizar la cámara subjetiva y compartir la mirada del sufrido protagonista, de ofrecer el punto de vista de Jesucristo al espectador, de que el actor y director australiano pensase "Cristo veía esto y tu lo vas a ver igual porque ahora eres él y compafrtes sus ojos"... Buf. Brutal. Y no es el único momento en que se utiliza ese recurso a lo largo de la peli. Sólo por eso la película ya me parece reivindicable. Bueno, en realidad, como fan del gore educado en la cultura católica que soy, la peli cuenta con todas mi simpatías. Pero continuemos.

Cuando hace un par de años se produjo el escándalo de las viñetas ofensivas con el Islam al reproducir la imagen de Mahoma, algo prohibido en esa religión, recordé la existencia de una película que vi (padecí) en el cine de mi abuelo cuando le llegó el turno: Mahoma, el mensajero de Dios (Moustapha Akkad, 1977). Akkad, sirio e islamista practicante, encontraba a faltar una gran producción sobre su religión como las que tanto abundaban referidas al cristianismo, y decidió hacer un biopic del profeta fundador.

Se enfrentó a dos problemas. El primero, la resistencia de Hollywood a financiar un filme de este tipo. Lo resolvió acudiendo a Gadafi, el dictador libio, que financió la película a cargo de los presupuestos del estado. El segundo gran problema era, claro, la prohibición de representar la imagen de Mahoma o su voz. Tras consultar a diversos islamistas ilustres, se obvió la imagen y la voz del profeta. En la película nunca le vemos ni oimos y siempre está en off. Y así se indicaba en los créditos iniciales.


Ya de entrada, la idea de un biopic sin la presencia del biografiado convierte el fime en un producto extravagante. Con la idea de La Pasión de Mel Gibson y su uso de la cámara subjetiva, enseguida me planteé... "Y sí..." ¡Bingo!

Arriba tienen a Anthony Queen, rostro visible como tío de Mahoma, en pleno monólogo sentado frente a la cámara, convertida en profeta del Islam. Para dejarlo más claro, lo del punto de vista subjetivo, el actor se levanta, se retira hacia atrás (siempre de frente) y luego se sienta apoyado en una columna. La cámara, que es Mahoma, se levanta, avanza hacia él y sigue escuchándole.


No es el único momento en que se utiliza el recurso narrativo y visual de la cámara subjetiva. De hecho, la película está repleta de cámaras subjetivas del profeta. Y cuando el profeta se levanta, la cámara lo hace. Abajo tienen otro momento en que los discípulos miran a cámara, es decir, a Mahoma.


Siempre me quedó la duda. Si representar al profeta es blasfemo según el Corán, la idea de tomar su persona y convertirlo en punto de vista, en una cámara al fin y al cabo, se me antoja aún más blasfemo. Pero no hubo quejas al respecto, quizá porque se les escapó ese detalle técnico.

Ojo, la película, aunque se estrenó con éxito en la mayoría del múndo árabe, si tuvo quejas airadas por parte del sector más ultra-ortodoxo del Islam, pero porque la sola idea de hacer una biografía filmada, aunque no se viera ni escuchara al profeta, ya les parecía irrespetuoso y reprobable. De hecho, a los pocos días del estreno, el 12 de marzo de 1978, una escisión terrorista de los Black Muslims norteamericanos secuetró a un centenar de personas en Washington DC y entre sus exigencias se contaba la prohibición del filme en los EEUU y su retirada de cartel. El asunto se resolvió en 38 horas cuando los secuestradores se rindieron.

La carrera de Moustapha Akkad, productor y director de Mahoma, el mensajero de Dios (estrenada en EEUU como The Message), no acabó aquí. Su siguiente producción se iba a convertir en un filme básico y clave del cine de terror: La Noche de Halloween (John Carpenter, 1978), con la que inauguró una saga de la que produjo múltiples secuelas hasta su muerte a finales de 2005. Podemos decir que el suceso fue una crueldad del destino: se encontraba en la recepción de un hotel de Siria, trabajando en una biografía sobre saladino, cuando un terrorista suicida de Al-Queda irrumpió en la sala y detonó una bomba que acabó con la vida de una decena de personas, Moustapha Akkad incluido.

Aún así, lo que más me sorprendente de esta historia que se inicia con cámaras subjetivas que ponen al espectador en los ojos de Mahoma o Jesucristo y que acaba con atentados terroristas en Oriente Medio es la presencia de ese inesperado invitado procedente del mundo de la ficción: Michael Myers, el sanguinario psicópata de Halloween. No está de más recordar que La Noche de Halloween se inicia con una larga secuencia en cámara subjetiva.

2.6.11

ÚNICA EN ESPAÑA

señorita paquita morales
La Notable tiradora de arma corta, señorita Paquita Morales, que ha conseguido la Medalla de Oro, haciendo en tirada oficial 90 puntos por 100 disparos, caso único hasta ahora en España.
La Vanguardia, sábado 9 de octubre de 1931