5.4.11

VIDAS AJENAS (XXXI)


Gerardo de la Iglesia nace en 1955 en el seno de una muy tradicional y adinerada familia madrileña. Desde muy pequeño destaca como el más rebelde de sus nueve hermanos y su trasero es el más frecuentado por el cinturón del autoritario padre, conocido falangista y dueño de un emporio inmobiliario. La rígida disciplina no parece hacer mella en su carácter y la desobediencia es su forma de vida. Al inicio de su etapa universitaria, y pese a estar educado en un estricto nacional-catolicismo, comienza a frecuentar reuniones de estudiantes de izquierda. Gerardo se radicaliza ideológicamente. En 1973 funda el Grupo Armado de Revolución Rápida (GRARR!), grupúsculo terrorista que destaca por la novedosa opción estética que propone. Los GRARR! repudian panas y barbas y optan por ejecutar sus acciones vestidos de manera elegante: trajes de piel de cabra de angora, pantalones sin pinza bien planchados, botines de bolera y enormes pajaritas negras. La necesidad financiera para un grupo terrorista de estas características es elevada. Uno de los atentados planificados por Gerardo es el ametrallamiento, subidos a bordo de lujosos descapotables, de los fieles de la Iglesia del Espíritu Santo a la salida de la misa del domingo. Ante la necesidad de dinero para la compra de armas y vehículos, los GRARR! protagonizan un espectacular atraco, silenciado por la prensa franquista, en la sede madrileña del Banco Hispano-Americano. El robo se salda con un guardia jurado herido de consideración y el secuestro de una anciana jubilada como rehén. La mujer será arrojada a un barranco de La Sierra, aunque milagrosamente salva la vida. La carrera de los GRARR! es, afortunadamente, corta y la matanza de fieles no se produce. Con el caliente botín de varios millones de pesetas en las manos, las disputas internas no tardan en aflorar, en especial el choque de egos entre Gerardo y el otro ideólogo de la banda: Martín Martínez de Sanjurjo, quien, derrotado en asamblea, acude al cuartel de la Guardia Civil más cercano y denuncia a sus hasta entonces compañeros de armas. Los GRARR! son detenidos e ingresan en prisión. La llegada de la democracia trae de la mano una amnistía general de la que se beneficia Gerardo, que funda el Frente Socialista de Acción Democrática, bajo cuyas siglas se presenta como candidato a la alcaldía de Madrid. Recibe menos de un centenar de votos, una derrota de la que no se recuperará. Abandona la política, rompe con el pasado e invierte en el negocio de la gestión de residuos urbanos. Su gestión empresarial es brillante y la fortuna le sonríe. En la actualidad, , convertido en un adulto discreto muy celoso de su vida privada, vive retirado en la isla de Mallorca. “Los GRARR! me enseñaron a ser implacable en los negocios” es el mensaje que desea transmitir a los internautas españoles.