15.10.12

CRÓNICAS DE SITGES 2012 (XIX): CABIN IN THE WOODS



El pase destinado a ser una fiesta en Sitges 2012 era este, sin duda. Y es muy importante ver esta película con el máximo desconocimiento de su trama e intríngulis. Así que antes de los espoilers, tan sólo apuntar una cosa: la película te gustará más o menos, dirás que es una obra maestra, una diversión intrascendente o un hype inflado o decepcionante. Vale, pueden ser tus opiniones tras verla, pero, y esto es así, si eres aficionado a la fantasía y el terror, su visionado es IMPRESCINDIBLE.

Dicho lo cual, si no has visto Cabin in the woods, deja de leer.

¿La has visto? ah, bueno, entonces déjame comentar un par de cosas en plan rapidito.

1. La catarsis del espectador a través del sacrificio ritual. La idea flota de manera nada inocente durante una parte del metraje y es maravillosa. Toda esa matanza de adolescentes que se repite una y otra vez tiene un sentido: contentar a quienes se ofrece, que debe quedar satisfecho. Aunque al final sabremos que son dioses primigenios, es inevitable pensar que el sacrificio se nos ofrece a nosotros, los espectadores, y que todos los códigos del género deben estar ahí, uno tras otro, para que todo salga bien y quedemos satisfechos. Por su parte, el misterioso entramado que lo lleva a cabo es, durante un rato, la industria del cine, ya sea de serie A,  bé o zeta, una industria que nos ofrece regularmente el sacrificio sangriento de jóvenes para que todo siga igual. Si en Walking Dead el protagonista exclama la revelación de que "Nosotros somos los muertos vivientes", tras Cabin in the Wood podremos decir que "nosotros somos los dioses primigenios". Anda que no es bonito pensarlo.


2. Subversión pOp y de derribo. Tirando de ese hilo. Si nosotros somos a quien se ofrece el sacrificio, ést se hace para mantenernos tranquilos, para que el mundo siga igual. En uno de los diálogos iniciales, Marty, el icónico loco o tonto, que fuma marihuana y es conspiranoico, comenta su ideología: "La sociedad necesita desmoronarse; pero somos todos demasiado cobardes para permitirlo". Al final, la protagonista se enfrenta junto a él a la resolución del dilema, y optan por ser coherentes con ese pensamiento. No hay cobadía sino el acto valiente de provocar el Fin del Mundo. Mayor revolución social es imposible. El zeitgeist de nuestro tiempo llevado, por fin, a esa culminación nihilista que todos deseamos en la intimidad.

3. Metagénero. Está ahí, es evidente. Juega con los códigos del género mientras se hacen mil guiños. Es inevitable pensar en Scream, que venía a hacer lo mismo, o algo parecido. De todas formas, en aquella los mismos personajes eran en parte autoconscientes de ese strip-tease de mecánicas, recursos y arquetipos, pero no daba demasiadas explicaciones a porqué debía ser así. Cabin in the Woods va más lejos porque da sentido a esos códigos.

4. Los jóvenes protagonistas viajan en camioneta. A partir de ahora, a la cadena que lleva de Scooby Doo a  Ken Kesey pasando por la Matanza de Texas (y que además de a ese texto dio lugar a un Repronto) será necesario añadir Cabin in the Woods y sus arquetipos rituales: la puta, el deportista, el estudiante, el loco y la virgen.

CRÓNICAS DE SITGES 2012 (XVIII): FLYING SWORDS OF DRAGON GATE



Silencio en la sala. Todos en pié. Entra el gran Tsui Hark, miembro destacado y clave de la Nueva Ola del cine de Hong Kong de los 80s que estilizó los efectos de cable e introdujo pistolas y tiroteos que hoy son elementos icónicos del cine de acción mundial. Lo hizo como director, guionista o en labor de producción con el sello de su Film Workshop. A Hark lo tenía ya un poco por superado (el tiempo pasa factura) hasta que hace un par de años se sacó de la manga esa maravilla que es Detective Dee and the Mistery of the Phantom Flame. Así que entro con ganas y si bien el resultado no es comparable a la citada, sí ofrece el prometido espectáculo (y sentido de la maravilla) de chinos voladores. Remake de un viejo film del mismo Tsui Hark (New Dragon Gate Inn, 1992) que a su vez readaptaba un clásico del primer wuxia (Dragon Gate Inn; King Hu, 1967), quizá esté algo alargada en su duración pero a cambio ofrece uno de los mejores usos del 3D que he visto nunca (y que conste que he visto poco por lo antipático del sistema).

CRÓNICAS DE SITGES 2012 (XVII): ACE ATTORNEY


La imprescindible cita de Sitges con la locura (o no, que de todo hay) de Takashi Miike era por partida doble. For Lover's Sake me la perdí (Sitges exige ubicuidad sobrehumana) pero la adaptación en clave musical de este viejo manga romántico se ha definido como una mezcla de Grease y Crows. La que sí pude ver fue la otra, este Ace Attorney que adapta el videojuego del mismo nombre y al que no he jugado. La película desmorona un subgénero tan ordenado como el de las películas de juicios. Esto es puro caos festivo de peinados imposibles y testigos absurdos: loros, tipos con amnesia, habituales del perjurio y, según como se mire, un festival del Deux ex machina porque todo es posible. Una locura divertida que, eso sí, se me antoja mucho más disfrutable si se conoce el videojuego original. Las risas y aplausos del público así lo garantizan, también las preguntas que hice las la sesión a quienes lo conocían y que alababan el mantenimiento de los peinados locos o los muchos guiños a sus momentos estrella.

14.10.12

CRÓNICAS DE SITGES 2012 (XVI): ROBOT & FRANK



Humanismo robótico más que agradable de la mano de un anciano malhumorado y dejado (fantástico Frank Langella) y el asistente artificial que le coloca en casa uno de sus hijos (el otro, la hija, es contraria a este tipo de modernidad). La relación entre ambas criaturas es el corazón de la película, pero lo que podría ser un melodrama de tomo y lomo tiene el acierto de dejar eso para los minutos finales (aunque lo hace, sí, mecachis) y optar por la comedia costumbrista, el enredo e incluso gotitas de thriller sobre las que prefiero no entrar al detalle, mejor verla sin saber qué anuda la trama, pero sepan que vigoriza y refresca lo suficiente. El visionado así resulta la mar de agradable y, al final, ese enorme dilema para quien sufre de alzehimer: borrar el disco duro de un robot. La peli está bonita, sí, pero que le corten el epílogo lagcrimógeno, coño, que no hacía falta. Se llevó el premio del público, cosa que no me sorprende.

CRÓNICAS DE SITGES (XV): MANIAC


En esta oleada de remakes de clásicos del género que padecemos actualmente (más por lo innecesarios que resultan muchos de ellos) deberemos hacer punto y aparte con esta estupenda revisión del Maniac de Lustig. La original, estrenada en 1980, era un título de culto entre los aficionados al gore, un slasher malsano y ultraviolento que en plena era de la masacre de adolescentes apostaba por centrarse en un psicópata dedicado con entrega al asesinato sangriento y el trofeo del cuero cabelludo de la víctima, que acababa como podrida peluca de su colección de maniquíes. El Maniac original es un filme crudo, amoral, violento, molesto, lleno de moscas y mugre y un retrato urbano de extrarradios y basuras. La nueva versión se muestra fiel, muy fiel, y no escatima ni la violencia explícita ni las moscas. Incluso la banda sonora señala la original; pero es que además ese respeto no evita el riesgo creativo añadido por el brillante uso de la cámara subjetiva. Mención aparte merece el riesgo asumido por Elijah Wood para dar carne a uno de los psicópatas más incómodos de la historia del cine. Bravo.

CRÓNICAS DE SITGES 2012 (XIV): GOD BLESS AMERICA



Entro cansado a esta sesión golfa. Lo digo porque en un atracón sin mesura como el que me doy en Sitges el estado de ánimo físico y mental marca mucho el visionado. No siempre se ve la película en el momento que tu condición requiere. La cosa va de cuarentón gordo y deprimido que odia el mundo y acaba haciendo realidad sus sueños violentos transformándose en un psicópata al que se une una adolescente rarita. Vamos, un Kick-ass en clave indie... NO!... que eso lo era Super y era cojonuda. No, digamos más bien que es un Kick-ass intelectualizado que pierde involuntariamente la actitud gamberra y dinamitera. La película me irrita con el discurso agitprop que suelta el protagonista en su lugar de trabajo, no por ideología sino por alargado, y luego me crispa con una gratuita matanza en un cine disparando a quienes comen palomitas y no se comportan como es debido. Me crispa no porque no merezcan la muerte (bueno, ya me entienden), sino porque está ahí sin venir a cuento y se nota su condición de señuelo para levantar la simpatía del cinéfilo. Que luego estos psicópatas con pretensión ideológica centren su odio hacia el friqui que triunfa en youtube, pues qué quieren que les diga. No creo que el problema sea precisamente ese.  La peli se deja ver, sí, pero también se deja no ver, vamos que ni fú ni fa.

CRÓNICAS DE SITGES (XIII): DOOMSDAY BOOK


Entro con muchas ganas. La peli es coreana y ya saben que conecto muy bien con sus collejas, su exageración y su estilismo visual. No es largometraje sino película de episodios, tres. El primero va de infección zombi a través de alimentos en mal estado y tiene tono de comedía. Si me apuran puedo decir que me resultó simpático aunque no apunta nada nuevo, ni siquiera la idea del romance zombi. El segundo episodio es el que afronto con más ganas, ya que viene firmada por Kim Jee-Won, uno de mis favoritos gracias a las soberbias Tale of two sisters, Bittersweet Life, I saw the devil o The Good, the Bad and the Weird. La decepción es enorme pero se la perdono. La cosa va de un robot, una inteligencia artificial, que no sólo sigue la religión budista sino que se declara la nueva encarnación de Buda. A partir de ahí una especie de juicio de brujas con monjes, informáticos y los directores de la empresa que lo construyó. La idea no es mala, y en términos de AI tiene su interés, pero entre la morosidad del relato (por otro lado muy elegante) y mi poca sintonía con la metafísica budista me aburren considerablemente. Tanto que sucumbo con el tercer relato y me quedo dormido. Lo confieso. la salida pregunto y me dicen que más de lo mismo en tono bufo, como en el primer episodio. El resultado, pues, es irregular y muy poco cohesionado: dos comedietas fantásticas con un sesudo tratado sobre el alma artificial por medio. La cosa no pega. Una pena.

11.10.12

CRÓNICAS DE SITGES 2012 (XII): LO IMPOSIBLE



En realidad, no tengo mucho que anotar porque es tal y como imaginaba. La película me daba una pereza enorme pero entré para comprobar la factura más que nada, y efectvamente es espectacular. Los primeros 50 minutos se siguen con interés, todo lo que es el tsunami y primer tramo de supervivencia. Luego, cuando reaparece Ewan McGregor, la cosa me hunde porque yo no aguanto estas cosas. No se acaba nunca mientras suenan violines y fanfarrias como instrumento de tortura emocional del gran público, con un exceso que se me hace muy duro pero que sin duda funcionará en taquilla. Lo imposible es exactamente como te imaginas y nada hay más terrible que eso.

9.10.12

CRÓNICAS DE SITGES 2012 (XI): AMERICAN MARY



Una de mis peliculas favoritas en lo que llevamos de certamen. Thriller negro anclado en algún que otro subgénero setentero (que no desvelaré), esa es la vía para una inmersión sin reparo en el submundo de las cirugías extremas y la modificación corporal extravagante. Una joven estudiante de tan brillantes aptitudes para a cirugía como de escasos recursos económicos accederá sin querer a esa subterránea cultura y utilizará sus nuevos conocimientos no sólo para enriquecerse. Disfruté mucho, es cierto, y aunque el tema puede dar lugar a escenas de lo más escabrosas (que las hay), lo cierto es que está muy bien llevada en ese aspecto. Quizá en algún momento hay cierta brusquedad narrativa, pero lo que se cuenta es tan poderoso que ni te das cuenta. No deja en buen lugar al gremio de los profesores de cirugía (y sus lamentables entretenimientos de fin de semana) e incluye otro de mis secundarios favoritos de este Sitges: el grueso vigilante de seguridad del antro cabaretero que centra buena de la acción. Si pueden, no la dejen escapar.

8.10.12

CRÓNICAS DE SITGES (X): IRON SKY



Una colonia de nazis huidos en 1945 al lado oscuro de la Luna reaparece en el futuro inmediato para reinsaurar el IV Reich. Un argumento como éste puntua alto y hace muy difícil no sentir simpatía hacia ella. El problema es que nunca llega a creerse así misma y como comedia se inclina con demasiada facilidad hacia terrenos de comedia fácil y burda que no pueden soportar su condición de larometraje. Hay chistes que haen gracia, sí, pero otros acaban siendo un abuso. Mucho chiste geek sobre tecnología e internet (quizá forzados por ser la principal fuente de financiación) y momentos bastante payasos cuando se pone a hacer humor con la política internacional (desdibujando así detalles bonitos como el uso adaptado de la propaganda fascista). Eso sí, el diseño de producción es buenísimo, hay batallas siderales, sale una Hessa tierna, puede tener cierto interés en términos del héroe negro y, sobre todo, un delicioso look de nazismo pOp retrofuturista. Pero vamos, la cosa no se aguanta muy bien, no, y acaba siendo una especie de Mars Attacks con flojera y sin gracia por acumulación.