16.1.10

CURSO VERTICE DE AMPLIACIÓN CREATIVA DE VIÑETAS - LESSON FOUR


LESSON FOUR : LA AMPLIACIÓN DE VIÑETAS EN CONTEXTOS SELVÁTICOS


Recordarán nuestros estudiantes cómo en la primera lección definíamos la viñeta como "esa cosa cuadrada de los tebeos donde dentro hay dibujos". Toda viñeta puede ser dividida en dos partes: la parte 'A' y la parte 'B'.

Definíamos la Parte 'A' de una viñeta como aquella que concentra la acción. Por ejemplo:

vl4_parte_a

A diferencia de la parte 'A', la Parte 'B' de una viñeta es fruto de la creatividad. Es aquella partición en la que el dibujante o editor (y sus packagers) dotan a la viñeta del elemento subjetivo. Se realiza pensando en el lector, con el proposito de guiarle por los vericuetos de la narrativa gráfica. Por ejemplo:

vl4_parte_b

De la unión entre la parte 'A' y la parte 'B' de una viñeta nace la Viñeta en sí, que es un todo fruto de aunar la acción rutinaria (parte 'A') y la creatividad (parte 'B'). Así, de la intersección de los ejemplos de parte 'A' y parte 'B' mostrados obtenemos la Viñeta 'A + B'. Veámoslo gráficamente:

vl4_parte_ayb

Nuestros alumnos más aventajados (y los que no hicieron campana en la segunda clase) pudieron comprobar y debatir las enormes virtudes del uso de la ampliación creativa de viñetas. Entre las más destacadas se encuentran:

- incremento del 50 % de la potencia gráfica del tebeo;
- eficiencia que mejora la productividad editorial;
- incremento de páginas;
- disposición de una zona para la experimentación;
- disposición de un lugar para colocar los globos de diálogo;
- posibilidad de hacer las viñetas más gordas y, por tanto, mucho más atractivas.

En el primero de los ejemplos gráficos, La ampliación de viñetas en los tebeos del Oeste, se demostró como la ampliaciación creativa de viñetas introduce un elemento subjetivo que lleva al lector a implicarse de manera imperceptible en lo narrado. Este punto de vista persiste en esta cuarta lección, centrada en los contextos selváticos y en los diferentes recursos de los que se dispone para la ampliación creativa de viñetas.

Editores y dibujantes, en el marasmo de la producción, fácilmente se encontrarán con historietas ambientadas en la selva (habitualmente amazónica, asiática o africana).

Las características principales de una historieta selvática son:

- El protagonista viste taparrabos.
- Hay indígenas, normalmente negros.
- Hay fauna. Mucha fauna.
- Hay flora. Mucha flora.
- Y, como elemento contextual básico, hay paisajes de carácter selvático.

El recurso básico para la ampliación creativa de viñetas en ambientes selváticos es el tronco. El uso del tronco tiene inumerables posibilidades. Por ejemplo:

Podemos poner un tronco a la izquierda

vl4_tronco_derecha

o a la derecha:

vl4_tronco_izquierda

Podemos inclinar el tronco:

vl4_tronco_inclinado

Curvarlo:

vl4_tronco_curvado

O incluso dotarlo de formas extrañas, con lo que se consigue el curioso efecto de no saber si se trata de un tronco o de una rocosa irregularidad geográfica:

vl4_troncopiedra

El estudiante atento puede constatar la enorme versatilidad que ofrece el recurso 'tronco'. No sólo eso. La potencialidad para el elemento subjetivo es tremendo. El lector se implica enormemente en lo narrado dado que con la reiteración constante de troncos se consigue la sensación de estar espiando a los personajes escondido tras un árbol. El lector, así, forma parte de la viñeta y vive con emoción la aventura ya que en cualquier momento puede ser descubierto.

En los contextos selváticos no sólo encontramos troncos. Otro recurso básico en la ampliación creativa de viñetas en este ambiente es el helecho:

vl4_helecho1

Una de las virtudes del recurso 'helecho' es la posibilidad de introducir hermosas variaciones estéticas en su interacción con los globos de diálogo. Como muestra nada mejor que esta preciosa composición:

vl4_helecho2

Una sutil ramificación del recurso 'helecho' es el alga submarina. Es muy importante tenerla presente ya que en las historietas de ambiente selvático es muy habitual que el protagonista de la acción se sumerja en

a) una charca
b) un lago
c) un río

El punto en común de estos tres elementos es que siempre está plagada de cocodrilos o caimanes.

Cuando el héroe en taparrabos se sumerje y nada en un contexto selvático acuático es el momento de acudir al recurso 'alga'. He aquí una muestra:
vl4_fondo_marino

El uso del elemento acuático, indispensable en cualquier aventura salvática, conlleva un recurso asociado: la orilla o margen fluvial.

vl4_orilla

Tan importante, o más, que la orilla del lago (o río) es la catarata o cascada, muy rica en posibilidades. Con el ejemplo que tienen a continuación se muestra de manera diáfana como el responsable de la parte 'B', o de creatividad en la ampliación, ha querido dejar clara su presencia. Es sutil pero si observan atentamente pueden trazar la linea recta imaginaria que separa ambas partes ('A' y 'B') de la viñeta:

vl4_cascada

Otro paisaje habitual en las historietas de corte selvático es el poblado de la tribu. El poblado de una tribu se compone de

a) la tribu en sí misma;
b) chozas.

He aquí un par de ejemplos del recurso 'choza':

vl4_choza1

vl4_choza2

Como pueden comprobar, apreciados estudiantes, la aventura selvática es muy generosa en las posibilidades de ampliación creativa. También lo es desde el punto de vista argumental. El arquetipo del occidental en taparrabos criado en la selva es universal y facilita la comprensión del lector. La existencia de cientos de variaciones sobre un mismo personaje lo demuestra cláramente.

Y hasta aquí la lección de hoy. Como tareas prácticas para el fin de semana les emplazo a localizar las partes 'A' y 'B' de los ejemplos gráficos mostrados hoy, trazar las líneas rectas imaginarias de separación y listar nuevos recursos selváticos. No olviden consultar la bibliografía básica que encontrarán tras el avance de la siguiente lección de este curso: Posibilidades de abstracción expresionista de la ampliación creativa de viñetas.

vl4_abstraccion

Bibliografía básica:

Para el estudio de la ampliación creativa de viñetas en contextos selváticos resulta indispensable el número 45 de Selecciones Vértice de Aventuras, editado por Vértice en 1971. Un análisis pormenorizado del ejemplar disponible demuestra como de las 214 viñetas de las que se compone 189 han sido tratadas con la técnica de la ampliación creativa de viñetas, y en un 40 % a base del recurso 'tronco'. Es pues, La Biblia de la ampliación creativa de viñetas en contextos selváticos. Su genialidad es tal que los profesionales del mercado del coleccionismo son conscientes del tesoro que tienen en sus manos y por ello resulta tarea compleja y esforzada conseguir ejemplares por debajo de los 15 euros.


NOTA: Esta entrada fue escrita y publicada en una dimensión alternativa de la que aún quedan rastros. Hace unos días me topé con ella y pensé que estaría bien reciclarla en este blog. El hecho de que ayer se hablara por aquí de los personajes de la IPC y su publicación en España a raíz del artículo subido a Tebeosfera lo ponía más fácil aún. De hecho, fue trabajando en ese texto que descubrí el enorme potencial de una práctica como la ampliación de viñetas atroz llevada a cabo por la editorial Vértice. Y eso no es todo, pues Raúl Sensato volvió a sacarlo a colación en una informal conversación de sobremesa; por alguna razón que se me escapa le parece un análisis estupendo.

15.1.10

LOS HÉROES OLVIDADOS: LOS BIZARROS PERSONAJES DE LA I.P.C.


En la revista web sobre historietas Tebeosfera, especializada en textos teóricos de altura sobre tebeos, andan metidos desde hace unas semanas en un excepcional especial dedicado al cómic de horror y lugares colindantes. Hacía semanas que quería recomendarlo por varias razones. Una de ellas es la inmersión en la historia del cómic de miedo patrio, un tema que me tiene muy enamorado desde que en verano del año pasado me zampé jubiloso Tebeos de miedo, un profuso estudio a cargo del Abuelíto Maníaco publicado en el Mondo Brutto #40 y lleno de imágenes de folletín gráfico cercanas al delirio. Anoté y subrayé como un loco para lanzarme a mi propia zambullida por la red, a ver qué se encuentra por ahí escaneado, en busca de la maravilla y el hallazgo. Muchos de los textos publicados en el especial de Tebeosfera ahondan en el detalle, dan visiones generales del panorama o rescatan figuras que desconcía y que me parecen fascinantes (y me refiero a Canellas).

Otro de los motivos que me obligan a recomendar el número especial de Tebeosfera es la publicación en castellano de The Other Guys, fabuloso ensayo de Lawrence Watt-Evans y fuente a la que acudí con desmesura en mi inacabada serie dedicada al tebeo precode (empieza aquí, y espero retamarla donde la dejé a partir de la primavera). El ensayo de Watt-Evans es fabuloso porque hace un recorrido por el horror anterior al code dejando de lado a la sempiterna (y genial) producción de la EC, que es el lugar común cuando se habla de tebeos de miedo de los años 50.

Vale. Hasta aquí todo muy magnífico, insisto. Tebeosfera me invitó a participar, cosa que por desgracia no pude hacer (mi falta de tiempo es un mal crónico de difícil solución a medio plazo), y me propuso recuperar en su web la inmersión en los Héroes de la IPC/Fleetway que escribí para Mondo Brutto (en el número 34). Disfruté muchísimo aquel verano en el que volví a repasar las historietas de Zarpa de Acero, Mytek, Spider y redescubrí unos tebeos maravillosos. Estoy muy orgulloso del resultado, que creo desborda en la pasión que me gusta transmitir a los lectores (o al menos intentarlo). Ahora me doy cuenda que una vez acabado el artículo lo primero que hice fue inaugurar este blog. Así que, redoble de tambores, con todos ustedes...



Tan sólo un par de apuntes para acabar: por un lado conviene advertir que el texto incluye algún error y se centra en los tebeos que publicó Vértice. Siempre he querido corregir y aumentar (todo se andará), pero este texto de Manuel Barrero ayuda lo suyo a paliar la falta de revisión por mi parte. Jaume Vaquer publicó en el Dólmen #125 (junio de 2006) otro estudio que corrige y completa el mío.
Por otro lado, quiero destacar y agradecer el trabajo de Javier Alcázar, que ha llevado con enorme cariño e interés el peso de editar mi texto para Tebeosfera. También sería injusto olvidar las ayudas que recibí en su momento por parte de Guzzi de Universo Marvel, Miusicpitusí de Dixtopía y Antonio Busquets, quienes escarbaron entre sus tebeos para ayudarme a tapar agujeros. Para acabar, me hace mucha ilusión tener ficha propia en Tebeosfera como divulgador. Cosas del ego.

14.1.10

ANTES Y DESPUÉS DEL COMIC CODE

Antes

comics on steps


Después

Despues del code


No creo que sea una entrada sutil. Las diferencias están ahí. Caos y orden. color y blanco y negro. Exterior e interior. También las hay de clase social, de sexo y de grupo.

13.1.10

EL APOCALIPSIS EN PIJAMA

He estado leyendo, con calma pero sin perder comba, buena parte de lo publicado aquí por Norma del megaevento World’s End, o lo que es lo mismo, el fin del mundo en el Universo Wildstorm. La idea, de entrada, me parece divertida: liar un gran Armagedón superheroico que acaba con la civilización tal y como la conocemos. También tiene su riesgo, pues supone un evento sobre el que va a ser muy difícil dar marcha atrás (aunque la marcha atrás forma parte de los tebeos de superhéroes). Wildstorm juega con la ventaja de poder permitírselo dado su menor tamaño respecto a Marvel y DC. Vamos, que es un universo de superhéroes más de andar por casa y pese haber reunido en sus ya casi veinte años una buena caterva de personajes, algunas sagas memorables y mucha producción avocada al consumo y desecho. Comento de manera rápida y sin pensármelo mucho los diversos tebeos leídos.

Wildstorm Armagedon (un porrón de autores)

Preludio a la saga de penosos resultados que me hizo temer lo peor respecto a como iba a seguir la cosa. El cómic de Norma reunía diversos especiales (Midnighter, Wetworks, Gen 13, Stormwatch, Wildcats) en los que uno de los personajes de cada colección viajaba al futuro para contemplar las consecuencias del fin del mundo. La idea (impulsada por el ente wildcatero Void) es que alguno de ellos conservase el recuerdo de la experiencia y se dedicara a evitar el desastre de regreso al presente. Sólo la guerrera coda Némesis (antigua villana) puede recordar la experiencia vivida en el futuro. Ya digo que como prólogo me ha intersado bien poco y he sufrido mucho como lector con alguno de estos especiales.


Wildstorm Revelations (Scott Beatty, Christos Gage y Wes Craig)

La cosa remonta algo (no era difícil) con la siguiente entrega. Némesis se alía con la nueva Backlash (la hija del antiguo, un viejo personaje de los inicios de Wildstorm) y Savant (de la que se desvela un importante secreto) para averiguar las causas del inminente apocalipsis e intentar evitarlo. Eso les lleva a colarse en cualquier centro de poder superhéroico o villanesco para robar secretos. Como recorrido por el universo Wildstorm está mejor resuelto que el anterior, el dibujante Wes Craig apunta alguna manera (tampoco lo celebren demasiado) y tiene la virtud de estar protagonizado por tres jamonas con espadas. Como lectura es una pasable historia de superhéroes.


The Authority: Prime (Christos Gage y Darick Robertson)

En realidad no forma parte del evento en sí, pero lo que se explica está relacionado con la causa del fin del mundo: Henry Bendix, difunto villano que dio mucha guerra, se dedicó a clonar sin mesura superhombres para guardarlos en animación suspendida en un bunker perdido en el desierto. Por entrar en ese bunker Authority y Stormwatch se liaran de hostias en un tebeo bastante espectacular en ese aspecto, ya que el reparto de sopapos es un no parar desenfrenado. Y ahí Darick Robertson, dibujante que disfruto bastante, se siente a gusto (aunque no rinda a su mayor nivel). Mucha chulería y alguna frase memorable, siempre teniendo en cuenta que The Authority ya no son lo que fueron.


Number of the Beast (Scott Beatty y Chris Sprouse)

Entrega central de la saga, en ella se narran los hechos que desenbocan en el apocalipsis del universo Wildstorm. Tiene su emoción y está lleno de conspiraciones militares: el gobierno de los EEUU se ha dedicado a clonar miles y miles de superhombres y dejarlos en un sueño inducido en búnkers dispersos por todo el globo. Cuando despiertan y se liberan se arma la que se arma. Chris Sprouse es un buen dibujante (y no la morralla habitual) y quizá peca de un final demasiado acelerado y confuso. Digamos que, pese a que se lee con bastante agrado, no consigue captar con orden la desmesura y el caos que propone.


Wildcats World’s End #1 (Christos Gage, Neil Googe y Peter Woods)

Bueno, pues el Armagedon se ha producido y la civilización del universo Wildstorm (hasta ahora un espejo de la nuestra, como en Marvel y DC) se ha derrumbado. La han palmado millones de personas y lo que queda de los Wildcats, grupo estrella de la casa, se dedica a recoger supervivientes para darles cobijo mientras su antiguo miembro Majestic (un émulo de Superman al que Alan Moore sacó bastante provecho) se ha convertido en dictador con sede en Hawaii (como lo leen). Gráficamente me motiva más bien poco, pero es la continuación natural de todo lo leído hasta ahora y tiene cierto interés (y la gracia de ver los efectos del apocalipsis), aunque no deja de ser un tebeo de superhéroes rutinario y del montón.


The Authority World’s End #1 (Abbnet, Lanning y Simon Coleby)

La mejor serie de Wildstorm de los últimos años andaba ya a un nivel inferior (Brubaker no supo rayar a la misma altura que Ellis o Millar, aunque era un reto casi imposible). La entrada en el nuevo contexto de derrumbe tiene su gracia, es cierto, y no es mala lectura. El fin del mundo supone el fracaso de unos heroes tan chuletas como los Authority (lo que queda de ellos), hay bastante mala leche, muchos problemas y un personaje como Midnighter (por el que siento una enorme simpatía) se convierte en dueño de la función. Lo cierto es que el dúo de guionistas Abnett y Lanning saben sacar jugo de la situación y todo tiene un aire muy a lo Mad Max, hay caníbales e incluso una interesante variación de la infección zombi. El tono es muy 2000 AD, cosa que me place, y más cuando el dibujante Simon Coleby procede del semanario británico. No parece que vaya a ser la nueva estrella pero consigue dotar al tebeo de una oscura y tétrica atmósfera.


Resumiendo

Aunque no he leído los World’s End de Gen 13 ni Stormwatch (ni creo que lo haga, a priori el de los segundos puede tener mayor interés), el gran evento apocalíptico del universo Wildstorm tiene su gracia pese a los altibajos y su penoso inicio, incluye algún buen momento pese a la falta de empaque de todo el conjunto (hay mucho hueco por rellanar), y plantea una situación curiosa dentro del contexto de lo superheroico (básicamente: ya no queda nada por salvar), aunque está por ver si se explota bien todo el potencial que contiene. Por mi parte, de momento proseguiré con las próximas entregas de The Authority.

¿Y como visión pOp del fin del mundo? Bueno, no es un hasta aquí hemos llegado sino el fin de nuestro mundo y recoloca a los héroes en un contexto que ya no es el nuestro. Es muy desesperanzador y pesimista, la ha palmado media humanidad, todo está destruido, la supervivencia está chunga y no hay ni energía ni alimentos. Aún así, no incluye las siempre bellas estampas de destrucción total y uno se queda con la sensación de que en los primeros números de The Authority se vieron desastres mayores.

11.1.10

LA VEJEZ DEL SUPERHÉROE


El Capitán América en camilla, Wonder Woman arrugada, Mr Fantástico víctima de la flacidez de su poder elástico, Hulk en silla de ruedas o Superman necesitado de taca-taca. Veo la foto en la página 46 de El País de hoy (aquí el pdf temporal) y se trata de una de las instalaciones de la exposició Arte y Medicina del Museo Mori de Tokio. Por desgracia, el artículo (aquí en su versión digital) no dice nada de la instalación superheroica de la foto.

ACTUALIZACIÓN: Álvaro Pons resuelve dudas respecto al montaje escultórico. Se trata de una ya conocida obra de Gilles Barbier, reciclada para la exposición nipona. Más fotos aquí.

10.1.10

EL RAYO DE LA MUERTE PROTEGE LA VIDA.


Vía Guerra Eterna llego a este artículo de Wired que muestra 10 armas de ciencia-ficción que ya existen. De entre todas ellas llama mi atención un aparato con pinta de sofisticado sound system, en realidad llamado Taser Shockwave yque se compara con las minas antipersona (la principal finalidad de las cuales es dejar heridos y no muertos); aunque lo cierto es que en ningún lugar queda claro si este tipo de arma, que dispara impulsos eléctricos, puede ser también mortal. La empresa Taser dice que no, pero no siempre es así. El objetivo del Taser Shockwave no es otro que dejar por los suelos a una masa de personas con tan solo pulsar un botón, y como dicen en este blog (que tiene un tag dedicado al armamento marca Taser, qu no Acme): pueden configurarse varios Shockwaves en línea, para controlar grandes áreas y convertir el tumulto de turno en un espectáculo de espasmos y luces de colores. Dicho lo cual, lo que me deja absorto del todo es el video promocional del arma, que les dejo aquí abajo, y que aúna las dos grandes industrias de los EEUU: la militar y la del espectáculo. Un arma que se anuncia como si fuera un nuevo videojuego, con animaciones digitales que recuerdan a Matrix y una banda sonora entre lo New Age y las percusiones (oscarizadas) de Tigre y Dragón que pone, como toda banda sonora, las dosis de emoción y sentimiento que todo rayo de la muerte necesita para ser vendido con amor. Al final, los Shockwave crean un símbolo casi demoníaco, o demoníaco del todo, mientras yo me quedo con el eslogan comercial de Taser: "Protect Life". Un arma que se promociona con la palabra Vida. Pura poesía borderline.

LA MALDICIÓN DEL PASTEL DE JENGIBRE

"El retrato real que surge de Enid Blyton es el de una persona bastante desagradable e infeliz, que vendía una imagen de gran cariño hacia la infancia pero que se enfurecía cuando los niños de los vecinos hacían jaleo jugando y encerraba a sus propias hijas para que no molestaran en sus tea parties. "Mi madre era arrogante, insegura y sin el menor rastro de instinto maternal", ha dicho de ella su hija Imogen, que, es cierto, nunca fue la favorita (lo era la otra, Gillian, ya fallecida). Su sexualidad presenta tintes complejos: hay testimonios de visitantes que la encontraron jugando al tenis desnuda (no consta cómo iba el rival), parece que fue repetidamente adúltera y hasta tuvo una relación lésbica con la nanny y amiga Dorothy Richards, según sugiere Ida Crowe."
Además, los malos eran extranjeros, no se levantaba de la mesa cuando hablaban bien de Hitler y creó un mundo infantil y juvenil en el que las figuras paternas sencillamente no existían. Todo eso comenta Jacinto Antón en este atículo, al que llego a través de un tuit de Javi de Rios. Aunque hace décadas que no releo la obra de Blyton (en el recuerdo, coincido con Antón respecto a la serie Aventura en), no tengo ninguna duda respecto a su alineación junto a las huestes del M.A.L. La primera novela que leí, con siete años, fue Los siete secretos y el misterio del collar. Me la regaló el día de mi primera comunión la criada argentina de mi abuelo, ante la puerta de cuya habitación hacían cola, por la noche, mia bueo, mis tíos e incluso mi padre. Ahora todo cuadra.

9.1.10

GÓTICO ITALIANO

Libido

Les dejo esta impresionante galería de carteles de la primera etapa del fantaterror italiano, la más gótica y donde la futura y disfrutable burrez gore no dominaba la función, pero sí viciadas atmósferas de perversión y necrofilia. Los he sacado de este post de Deadlicicious, pero como el formato que han subido va de tres en tres, las he individualizado. He sud el resto a este set de Flickr.

Il profumo della signora in nero

Terror Il Castello delle donne maledette

il lago di satana

Il sesso del diavolo

amanti d'oltratomba

La settima tomba

La corta notte delle bambole di vetro

La Mano che nutre la morte

Le Amanti del Mostro

7.1.10

MUNDO SUBTERRÁNEO

"En el volumen 1, número 6 del Newsletter for the Committee for the Scientific Evaluation of Psi (Boletín del comité de Evaluación Científica de los P.E.S.) se puede leer el fascinante relato de un trabajador de Staffordshire, Inglaterra, que quizá entrara en contacto, por un momento, con una civilización subterránea.
El investigador Ronald Calais nos habla en ese boletín de un excavador de túneles que, mientras trabajaba bajo tierra en 1770, oyó un sonido rugiente tras una gran piedra plana. Curioso, arrancó la piedra con el pico y una palanca, quedando muy asombrado al ver tras ella una escalinata, de piedra muy pulimentada, que se hundía en las profundidades de la tierra.
Creyendo haber hallado una vieja tumba, el trabajador comenzó a bajar por las escaleras, ya haciéndose ilusiones acerca de los tesoros que quizá fuera a hallar. Pero, de pronto, los escalones desembocaron en una gran caverna de piedra, repleta de enormes máquinas.
El trabajador estaba contemplando asombrado el interior de aquella caverna, tan bien iluminada, cuando vio como se le acercaba, apresuradamente, un extraño personaje vestido con ropas raras y con la cabeza cubierta con una capucha. El desconocido llevaba en alto una especie de bastón y el trabajador huyó aterrorizado, no atreviéndose jamás a regresar al lugar o revelar donde estaba exactamente situado.
Igualmente, Calais relata en el boletín lo sucedido a los mineros de carbón David Fellin y Henry Thorne que, tras lograr escapar de un derrumbamiento en la mina en que trabajaban, situada en Pennsylvania, Estados Unidos, hablaron de una enorme puerta iluminada por una luz azul. Los dos mineros afirmaron que habían visto abrirse la puerta y podido contemplar, tras ella, a un grupo de hombres ataviados con “extraños conjuntos”, de pie, sobre una bella escalinata de marmol.

Leído en la sección Extraño e Inexplicable de la revista Mata Ratos (núm. 249, 15 de abril de 1973). Es curioso que la búqueda en Google sobre el mencionado boletín psi únicamente da como resultados precisamente aquellos que se refieren a la historia aquí relatada. Por cierto, en 1770 no había pulps, creo, pero resulta obvio que la revolución industrial los pedía a gritos.

6.1.10

ESTÉTICA, EXCELENCIA Y MALA LECHE


Veo que en las votaciones de los lectores de La Cárcel de Papel para escoger el mejor cómic del año, tras El arte de Volar, se coloca en segundo lugar el George Sprott 1894-1975 de Seth. Ahora que no nos lee nadie, debo reconocerles una cosa: no puedo evitar sentir algo de tirria hacia Seth (aunque no tanta como la que noto con Jason Lutes o Andy Watson). El origen de ese sentimiento de tirria puedo localizarlo en la lectura de Ventiladores Clay, que me dejó un poco así. Seth forma junto a Chester Brown y Joe Matt un célebre trío de amigos comiqueros canadienses, y quizá ahí este otra de mis razones: que con compañeros como esos es inevitable pensar en Seth como el blando del grupo.

Dicho lo cual, debo reconocer también que George Sprott es un tebeo inmenso que merece estar en la lista de lo mejor del año. Aunque claro, yo pondría el Génesis de Crumb por encima de todo, y también el Catálogo de novedades Acme de Ware. Pero regresemos a George Sprott, un álbum con el que su autor se enfrenta al reto de explicar toda una vida, nada menos, y lo consigue con un primor gráfico exquisito, entre lo retro y la modernidad; pero también por lo bien que juega con una narrativa fragmentada a múltiples niveles: cronológica, en puntos de vista y en algo tan difícil como es la captura de sensaciones. Y también siembra, afortunadamente, sombras sobre el protagonista, un documentalista aventurero y no demasiado brillante especializado en el Polo Norte que años más tarde se convierte en presentador de un peculiar programa de la televisión local canadiense. Así que el conjunto no se me atraganta sino todo lo contrario y encima es bonito que te cagas, con lo que además tiene el plus del objeto.


Aunque puestos en el terreno del libro objeto, no hay que olvidar que los estetas juegos de Seth en George Sprott beben directamente de la obra de Chris Ware y del antes mentado Catálogo de Novedades Acme, un álbum también publicado por aquí este año en una edición que parecía imposible pero que ha sido (aplausos para Random House y para el dúo de maquetadoras hispanas). Lo de Ware, aunque obsesivo, es tan brutalmente bello que se me hace difícil de abordar, pero más allá de su diseño gráfico y minuciosidad estética, Ware me pierde por la mezcla de pesimismo y mala leche de muchas de sus historietas. Big Tex es un redneck borderline despreciado por su padre hasta el punto de que éste desea su muerte a poco que la ocasión sea propicia, pero sin esfuerzo. Máximo desprecio: ojalá se muera pero yo no voy a mover un dedo. Y lo de Rusty Brown y su colega Chalky White es la visión más triste y cruel que se ha hecho nunca del friqui, y mira que se han hecho. En realidad, Ware me inquieta por su mezcla de pesimismo obsesivamente envuelto en el primor gráfico y estético. Y la inquietud siempre es un plus.


Hablando de mala leche, el otro cómic objeto que me tiene enamorado es el Pinocchio de Winshluss (La Cúpula). Aquí la tradición es otra. Ware y Seth son la descendencia esteta del underground que se reconvirtió a alternativo, con la carga artie que eso supuso. Winshluss es francés y viene de una tradición de humor burro y bruto que han cultivado nuestros vecinos en revistas como Hara Kiri y autores tan indispensables como Vuillemin o Reiser. Es curioso, porque Winshluss también refina esa historieta sucia, aunque de una manera menos rupturista en lo gráfico, y no por ello deja de ser un primor visual. Con Pinocho adapta de manera muy libre el cuento de Collodi, pero también la icónica versión legada por la factoría Disney. La narración fragmentada hace acto de presencia, de nuevo, con cambios de estilo según el protagonista del capítulo, e incluye homenajes a Kirby (ese Monstro) o al mismo Ware (la página que muestra a Pinocho como máquina de matar creada por la industria militar), pero donde brilla especialmente es en la narrativa sin texto, muda y visual, en la que Winshluss se muestra como un auténtico maestro con un dominio absoluto de una forma de contar historias que no es tan sencilla como parece. Aparentemente, este Pinocho parece una obra dominada por el caos, pero es todo lo contrario. Todas las subtramas cuadran, es riquísima en detalles y una auténtica delicia cargada de malas intenciones.