31.3.10

PELÍCULAS CRISTIANAS


No creerías lo que están dando en estos momentos por televisión. Es muy curioso. Estoy viendo la Victory Television Network (VTN), una cadena centrada en ayudar a los cristianos de la zona de Arkansas a «conectar» unos con otros.
(…)
La película que programan esta noche es hipnótica. Y no lo digo con ironía o sarcasmo o condescendencia. Lo digo porque me acabo de dar cuenta de algo importante relacionado con los cristianos convertidos que jamás me ha ocurrido a mí.
La película de la VTN da la impresión de tener tres títulos diferentes, aunque ninguno de ellos parece ser el verdadero (la película recibe un título distinto después de cada pausa para publicidad, en la que solo se anuncian otros programas de la cadena VTN). Sin embargo, lo que sí queda claro es que la película va dirigida a los adolescentes, pues su objetivo es «asustar». El protagonista es un adolescente (creo que su nombre es Steven) al que las tentaciones le desgarran. Lo curioso del caso son las tentaciones que sufre: no le tientan las drogas (a pesar de que en la película aparece gente que toma drogas), ni tampoco el sexo (a pesar de que la gente, en ese colegio infantil, mantiene relaciones sexuales), ni tampoco se ve tentado a relacionarse con algún tipo de secta de adolescentes involucrada en el crimen organizado (aunque también aparece algo así, por extraño que parezca). Nuestro héroe en ningún momento cae en ese tipo de bajezas. La crisis que atenaza a Steven -es decir, la cruz de toda la historia y aquello que convierte la vida de este muchacho en un fracaso- es la tentación de «no salvar» a sus compañeros adolescentes que sí sucumben a todas esas horribles cosas. En otras palabras, no se ve acosado por el deseo de acostarse con su novia o el deseo de emborracharse y pasárselo en grande; cosas como esa no suponen un problema para Steven. Su problema es que simplemente desea ignorar que todos los muchachos de su escuela van a ir de cabeza al infierno, a pesar de que el pastor de su iglesia le pide a Steven que se responsabilice de sus almas. Y ahí es donde la película se vuelve incluso más compleja: durante los últimos veinte minutos, el pastor tiene éxito y Steven se da cuenta de que debe contarles a sus compañeros las Buenas Nuevas acerca de Jesús. Es su deber en tanto que hijo de Dios. De ahí que Steven intente hablar con algunos de los camellos locales y les explique que hay un modo mejor de vivir.
Y dicho camello lo que hace es pegarle un tiro a Steven.
Y así acaba la película.

No voy a mentirte: no me lo esperaba. Las películas de Hollywood me han lavado lo suficiente el cerebro para saber que a los héroes juveniles, por lo general, no les vuelan los sesos al final de la gran mayoría de los docudramas. Lo cual me lleva a preguntarme si el cine de los hipercristianos no se habrá convertido en un secreto bastión de verdadera originalidad cinematográfica. No es como el rock cristiano, en el que los artistas intentan, curiosamente, imitar las principales corrientes musicales. Las películas cristianas funcionan como si las convenciones cinematográficas no existiesen. No sé quién habrá dirigido estas películas, pero quienesquiera que sean sin duda van por un camino propio. (…) Estos cineastas realizan películas para una audiencia que vive en un universo completamente diferente. Es un universo en el que una película sobre un adolescente al que le tentase la idea de esnifar cocaína sería del todo inviable; ninguno de los adolescentes que miran la Victory Television Network se plantearía jamás algo semejante. (…) No es suficiente con evitar la delincuencia, cabe la posibilidad de que tengas que morir para expiar los pecados de todos tus compañeros de colegio.
Fragmento de Pégate un tiro para sobrevivir de Chuck Klosterman (Reservoir Books Mondadori, 2006). Como zetahunter de la bizarrez fílmica la existencia del cine fundamentalista cristiano estadounidense abre un abanico lleno de gozos y posibilidades. Lástima que no lleguen a nuestro país, aunque nunca se sabe. Quizá algún día Intereconomia compra un lote. No perdamos la esperanza

28.3.10

EL SECRETO DE FRED WINTER

En el libro Eric Stanton: Reunion in Ropes, editado por Taschen dentro de su colección Icons (aquí la portada, se localizaba con facilidad y barato hace unos años), sólo una de las historietas no estaba dibujada por Stanton; se trata de Bonnie and Clara y suyo era el guión mientras el arte corría a cargo de un tal Fred Winter. Arriba tienen la primera plancha, y el resto de las que ilustran esta entrada también pertenecen a la misma historieta.

Eric Stanton es el maestro del cómic erótico norteamericano, sección bondage y sado-maso soft. Ya saben: humillación, dominación y cuerdas. Descubrí a Stanton hace ya más de tres décadas, en S/M antología de la historieta sadomasoquista, una selección de Luís Vigil para la editorial de la revista Star (la portada, aquí). Una cosa que siempre me perturbo de aquel álbum, que nunca supe bien cómo llegó a mis adolescentes manos, es que algunas historietas parecían dibujadas por el mismo tipo que dibujaba Spider-man. Años más tarde supe que Stanton y Steve Ditko compartieron estudio bastantes años y que, aunque el segundo lo niegue siempre, resulta evidente que se encargó de entintar bastantes de aquellas historietas de majestuosas dominatrix. En El Rincón de Taula han tratado en tema en ocasiones, y allí les remito al respecto.

Continuemos con la historia. Alfredo Genies, dibujante de Alex Magnum (que acaba de recuperar Glénat), es un tipo estupendo que me explico una historia. La historia de Fred Winter. Al parecer, Stanton reunió una serie de dibujantes para dibujar historietas eróticas de corte sadomaso. Stanton tenía un sistema de autoedición y distribución al maren de la industria, pero en alguno casos concretos la financiación de estas historietas corría a cargo de un misterioso millonario que se quedaba con los originales y al que conocían como "Charlie". En algún momento los dibujantes que recibían los encargos llegaron a fabular que se trataba del mismísmo Howard Hugues.


Alfredo Genies, aunque el nombre no lo indique, es hijo de Manfred Sommer, excelso dibujante español de ascendencia alemana famoso, sobre todo, por su personaje Frank Cappa (de próxima reedición en integral). Supongo que a estas alturas sólo hay que sumar 2 + 2: Fred Winter era un seudónimo de Manfred Sommer. Aunque no he visto nada al respecto en ninguna web en español, rastreando por la red veo que sí hay algún rastro al respecto, y también que ilustró hasta una biografía de Sade.

25.3.10

HABITACIONES SEPARADAS

Mike Ploog en Eerie #35 (1971).
Mike Ploog version española en Rufus (1973)

Arriba, en primera línea, versión original de dos viñetas procedentes de la historieta The Tower of the Demon Dooms!, ilustrada por Mike Ploog y publicada en el Eerie de la Warren número 35 (1971). En segunda línea, las dos viñetas tal y como aparecieron en su versión española en el número 1 de la revista Rufus (1973). Utilicé ambas viñetas en la charla de la UCM, pero quería destacarlas con entrada propia en el blog. Como ven, el editor español se autocensuró, no sólo vistiendo a la vampira en la segunda viñeta, sino también eliminando el hecho de que la pareja había pasado junta la noche dándole al fornicio, y sustituyendo la escena de cama con chica desnuda por una panorámica del castillo donde suceden los hechos. Más aún, el texto español destaca que durmieron en habitaciones separadas. El descubrimiento de estas viñetas no es mío, sino que pertenece a Tebeosfera y a las fichas que han hecho de las versiones españolas de la Warren en los 70s, y que no se conforman con listar contenidos y procedencias sino que también realizan una trabajada comparativa con las versiones originales. Yo me he limitado a escanearlas de nuevo.

24.3.10

EL SEÑOR VALDEMAR Y EL DENTÍFRICO ATÓMICO

Doramad, el dentrífico atómico


Arriba tienen un anuncio de Doramad, la pasta dento-radioactiva, publicado en La Vanguardia el jueves 31 de mayo de 1934. Según reza la publicidad, usarla desde la niñez hará que la sonrisa luzca en todo su esplendor durante toda la vida.

Noel Ceballos hablaba ayer de nuestro amigo el átomo y de Eben MacBurney Byers, un industrial que cuidaba su salud con un bebedizo radioactivo, el Radithor. Al final de su vida, convertido en un émulo del Señor Valdemar de Poe
"Se había sometido a dos operaciones sucesivas de mandíbula, de modo que toda su mandíbula superior (excepto dos dientes delanteros) e inferior le habían sido extirpadas. Todo el tejido óseo restante en su cuerpo se estaba desintegrando lentamente y auténticos agujeros se formaban en su cráneo”".
El fragmento procede de Screams of Reason: Mad Science and Modern Culture de David J. Skal, un libro que ya muchos meses me debato entre pillar o no pillar dado que su autor es el del imprescindible Monster Show. Ahora mi decisión está clara.

La moda atómica de principios del siglo XX es un tema al que este blog ha presantado atención a menudo. Hemos visto cremas de belleza, vajillas, supositorios y hasta quesos Camembert bañados en radioactividad. Como sé que mis lectores masculinos son todos unos pichas bravas, les dejo como bola extra un par de productos más: los condones radioactivos Nutex (¡ei! Brillan en la oscuridad!) y las hojas del Radiendocrinator, que se colocaban bajo los testículos por la noche garantizando un vigor sexual inusitado. Godzilla, probablemente, fue engendrado por humanos.


23.3.10

COMIC Y ADOCTRINAMIENTO

doctrina y comic


Visto en el Din Dan 2ª Época #18 (1965). Normalmente no comento este tipo de imágenes, pero tan sólo una observación: si el pasado domingo hablaba del cómic como enemigo de la juventud, hoy lo tenemos como instrumento para el adoctrinamiento ideológico. Pueden parecer posturas antagónicas, pero en realidad lo primero es hijo de lo segundo, es decir: si el comic perturba y seduce al joven inocente es precisamente por el potencial doctrinal que le veían por entonces. Y es que era leer un tebeo y flush flush piung piung (banda sonora: cualquier cacofonía de serie bé para el control mental); aquellos dibujos a colores te lavaban el cerebro y te convertías en una víctima obediente a toda influencia exterior, ya fuera la perniciosa industria del tebeo o los temibles cristianos daneses. En realidad, la complejidad del lenguaje de la historieta lo hace un instrumento menos útil que, por ejemplo, el cine y el audiovisual (como bien sabían tantos y tantos dictadores). Por cierto, de entre todas las iglesias, tenía que ser la danesa. Mira que son raros los daneses.

22.3.10

UNA CITA CON ALEX MAGNUM

presentación Alex Magnum

Como pueden leer arriba, el próximo miércoles a las 20:00 en la librería Continuará de Barcelona ejerceré de padrino-presentador de la edición integral del Alex Magnum de Abulí y Genies. No es la primera vez que participo en una presentación, pero reconozco que esta me hace especial ilusión por ser la recuperación de un personaje de características muy afines a las temáticas de este blog, pura subcultura de derribo. Aquí tienen una entrevista de Hernan Migoya con los autores.

21.3.10

PROTEJAMOS A LOS NIÑOS. UNA CRONOLOGÍA DEL SIGLO XX

Protect Our Children 1

Protect Our Children 2

Fruno me envía, vía twitter, las dos páginas de arriba. Bajo el título de Protejamos a nuestros niños vemos una cronología de los principales enemigos de la infancia durante las dos primeros tercios del pasado siglo XX: el cine, la televisión, los tebeos y el rock'n'roll. Supongo que encontrarán a faltar uno más: los videojuegos. Tranquilos, las dos páginas proceden de Blip, un magazine dedicado al tema que la Marvel sacó allá por 1983. Justo escribo esto cuando me doy cuenta de la tremenda sincronía, aquí hablando de los enemigos de los niños precisamente en unos días en los que se ha hablado mucho del tema, aunque los enemigos somos todos. O eso dicen.

Blip #2

20.3.10

SHAVERTRONÍAS


Hace unos días me pillé el número 4 de la revista Delirium: Ciencia Ficción y Fantasía (Bliblioteca del Laberinto, 2009) atraído por el artículo dedicado a Richar S. Shaver. Luego voy con eso, que es el tema de esta entrada, pero antes déjenme comentar la revista ya que me he encontrado con un número lleno de curiosidades, como fragmentos del folletín La Atlántida de Peter Prospero (seudónimo atribuido, con muchas dudas, a Edgar Allan Poe); Yo usaba el sostén de la perdición (I Wore the Brassiere of Doom), un relato procedente del pulp True Confessions dedicado a íntimas confesiones femeninas (de corte pecado, pena y arrepentimiento) que tiene la gracia de estar firmado por una tal Sally Theobald y que de nuevo se trataría de un seudónimo, en este caso atribuido a H.P.Lovecraft (desconozco el crédito del asunto, pero no deja de tener su gracia pensar en el sombrío y misógino genio de Providence escribiendo relatos picantes) (actualización: más sobre el sostén de Lovecraft aquí); o un repaso biográfico a un personaje la mar de interesante: Hans Heinz Ewers, que pueden (y deben) leer aquí (y si se quedan con ganas de más, siempre pueden acudir a su célebre relato De cómo once chinos devoraron a su novia).

Y ahora vamos con tema, el tema Shaver, que me pone palote y me fascina por igual. Ya he hablado por aquí en varias ocasiones, aunque la principal fue en esta entrada ya viejuna, mi primer contacto a raíz de la lectura de El martillo cósmico de Robert Anton Wilson (la lectura má sinspiradora de mi vida). Vaya por delante que esa entrada se iniciaba con una referencia al filósofo Raymond Bernard, un tipo que empezó hablando de la menstruación y acabó en Subterránea y la Tierra Hueca, haciendo suyas las historias sobre ovnis infraterrestres que abducían chicas de buen para jugar al bondage en el Centro de la Tierra, meollo del asunto. Descubro, feliz, que su libro sobre la Tierra Hueca puede descargarse en Scribd en su versión castellana. Yo ya lo he hecho.


Con el tiempo me he dado cuenta de que el oscuro episodio pulp de Richard Shaver tiene una importancia capital, y no sólo porque sirviera de inspiración a L. Ron Hubbard para convertir una saga de novelitas space opera en religión new age. Recordemos que las historias de Shaver sobre Subterránea se revestían como hechos reales, es decir, ni quería ser ficción fantástica ni tomaba la forma de "manuscrito encontrado" sino que para Shaver mismo se trataba de sucesos reales que él había descubierto (a menudo por intuición esquizofrénica y migrañosa). Su publicación en Amazing Fantasy supuso un destacable incremento en las ventas, y, lo que es más, un grupo de fieles desbocados. La redacción se llenó de cartas de gente que reconocía las fantásticas historias sobre androides malos venidos del Centro de la Tierra.

Shaver y Palmer

Como es lógico, la cosa llamó la atención de Ray Palmer, el entonces editor de Amazing Fantasy. En El hombre que inventó los platillos volantes, artículo que pueden leer aquí en inglés, se explica que una de las cartas de fans de Shaver recibidas en 1946 era la de un piloto de aviación que vinculaba lo leído con los extraños objetos voladores que había visto al tripular aviones. Ray Palmer, que también se dedicaba a pulir los textos de Shaver (al parecer los manuscritos eran febriles a más no poder), pidió al escritor seguir por ahí, y el resultado fueron más cartas de pilotos hablando de extraños platillos. El editor lo tuvo claro y decidió abrir una nueva revista, la célebre Fate (aquí una galería selecta de portadas), primera cabecera con vocación popular dedicada a la ufología y el mundo de lo oculto. El primer número se abría con las célebres declaraciones del piloto Keneth Arnold que daban por inaugurada la fiebre pOp por los OVNI en 1948.


Rememoremos pues, porque creo que merece la pena: la reacción popular a los cuentos de Shaver, fantasías sci-fi pulp que se pretenden no ficción, provoca el nacimiento de la literatura ufológica y de la primera revista especializada, que poco a poco ampliará su campo de interés a todo lo raro e inexplicable. Los artículos que se publican también adoptan la forma de no ficción (aunque en muchos casos se sabe falsa desde el primer momento). Ergo, y hete aquí lo más interesante: por orígen y desarrollo, debemos considerar ese tipo de literatura una rama más de la ciencia ficción, por mucho que unos (los charlatanes amigos de lo oculto) y otros (los hoy escépticos lectores de ciencia ficción) prefieran olvidarlo.

Estos días se publica en nuestro país, de la mano de La Biblioteca del Laberinto, una de las novelas de Richard Shaver: Recuerdos de Lemuria. Ni que decir tiene que pienso pillármela de inmediato.

16.3.10

CULTURA DEBAJO DE LA ALFOMBRA


Arriba tienen la portada del primer Amadís de Gaula, el más célebre de los caballeros que protagonizaron la moda de las novelas de caballería durante el siglo XVI, una de las primeras eclosiones de cultura popular tras la invención de la imprenta. Estas novelas de evasión fueron masacradas por la alta cultura dominante de su época. Alta Cultura y Baja Cultura. El Dr. Repronto les ilustra al respecto en su nueva Reflexión.