22.12.12

NOSTALGIA DEL ESPACIO EXTERIOR


No Future. El lema punk puede leerse hoy como profecía cumplida. Ya no hay futuro. Vivimos conectados en red pero sin las prometidas mochilas voladoras, en palabras de Warren Ellis. La fantaciencia popular soñó con un año 2000 repleto de maravilla y progreso tecnológico. Doce años más tarde ese futuro no existe y sólo podemos anticipar una distopía de crisis, desigualdad y escombros. La ciencia ficción es un género que casi siempre utiliza el futuro para hablar del presente y hoy parece abocada al fin de la civilización y a la invasión zombie como metáfora de aquella, o le da la espalda al tiempo para soñar con un futuro que ya fue, que ya ha pasado. Hemos bajado la persiana y por el camino hemos olvidado que el progreso no sólo dependía de nosotros, que a lo mejor no estamos solos y que no hay distancias imposibles. Hemos olvidado la Nueva Frontera y el idealismo que impulsaba a la Enterprise.



El sueño del alienígena nació en la ciencia ficción popular pero se apoyaba en la evolución del conocimiento y la ciencia. El mundo pasó de ser plano a redondo y luego a ser una diminuta mota de polvo en un universo infinito y sideral, y si la naturaleza es sabia, no podíamos estar solos, ser únicos. La literatura ufológica nació en las revistas pulp de fantaciencia y sus editores se sorprendieron cuando comprobaron que algunos relatos sobre visitas y contactos con extraterrestres generaban una nutrida correspondencia de lectores que en algunos casos afirmaban haber experimentado eso con que se fantaseaba en sus páginas. Así nació un nuevo género, la fantasía en forma de no ficción, que mezclaba ufología con paraciencias y esoterismos, imposibilitando distinguir al soñador del charlatán, permitiendo que el escepticismo, cargado de razón y sentido común, se llevara por delante la magia y el sentido de la maravilla.

Por fortuna teníamos Carl Sagan.



Carl Sagan fue uno de los mejores y más grandes divulgadores científicos del siglo XX. Entre sus virtudes no sólo estaba su capacidad para enseñar y transmitir conocimientos de manera sencilla, sino que también supo enriquecer la pasión por la ciencia con humanismo, sentido de la maravilla y poesía. Conocido sobre todo por Cosmos, una ya mítica serie documental para televisión que se cerraba, en su última entrega, con la esperanza de que no estuviéramos solos en el universo; pero que era a nosotros a quienes competía buscar a nuestros hermanos de las estrellas. De esa esperanza de Carl Sagan toma esta novela su nombre, porque azul y pálido es nuestro punto diminuto en el cosmos.


Pablo Ríos construye con su primera novela gráfica un  recorrido muy especial y emocionante por las principales historias de encuentros con extraterrestres de la cultura popular del siglo pasado. Traza el camino tomando la forma de historia oral y recreando una serie de entrevistas con sus protagonistas. En apariencia, Pablo Ríos parece no tomar partido y se limita a dejarles hablar parapetado tras una cámara imaginaria que tiene forma de viñeta. Digo en apariencia porque es evidente que toma partido, a menudo con palpable dolor, el dolor de quien quiere que alguna de esas historias que le cuentan (y nos cuenta) sean no sólo verdad, sino también creíbles. En su recorrido toca las numerosas variantes de la historia de encuentros o abducciones con visitantes del espacio. Tragedias personales, conspiranoias, creyentes, charlatanes de feria, delirios cósmicos e incluso la muy particular aportación hispana al tema: el caso Ummo. Tampoco olvida su juguetón espíritu pop y disfruta (haciendo partícipe al lector) recreando gráficamente toda la imaginería visual propia de las historias de extraterrestres, incluyendo homenajes a los que nutrieron las películas de serie B de los 50s o, en uno de los momentos más afortunados de una novela rica en ellos, acudiendo al Rey, a Jack Kirby, para plasmar los delirios cósmicos de Sixto Paz.

(pupurrí de viñetas)

Azul y pálido toma al alienígena como epicentro pero en realidad habla de nosotros, de los seres humanos, de nuestros sueños y miserias, de nuestras flaquezas y, sobre todo, de nuestra soledad. Y el resultado es tan hermoso como emocionante.


Nota: El texto lo escribí para la nota de prensa de presentación de Azul y Pálido de Pablo Ríos. La novela gráfica es una delicia y la edita Entrecomics Comics. Pueden encontrarla en librerías y también adquirirla en la web de sus editores. Una entrevista con el autor en Vice se puede leer aquí.

20.12.12

APOCALIPSIS: DEJEMOS HABLAR A LOS EXPERTOS























R.A.W. DICE (I)


“Los Illuminati surgieron en Baviera en 1776” me contó Simon, “Adam Weishaupt, un estudiante de lo Oculto, asimiló las enseñanzas de Hassan i Sabbah y cultivó cáñamo en su patio. El 2 de Febrero de 1776 Weishaupt alcanzó la iluminación. Oficialmente, fundó “Los Antiguos Videntes Iluminados de Baviera” el 1 de Mayo de 1776. Su eslogan era ‘Ewige Blumenkraft’… Atrajeron muchos miembros ilustres como Goethe y Beethoven. Beethoven había puesto un póster de ‘Ewige Blumenkraft’ en la tapa del piano en el cual compuso sus nueve sinfonías”. De cualquier manera, el último párrafo del artículo es el más interesante de todos: Recientemente vi un documental sobre la Convención Democrática de 1968 y me sorprendió la escena en que el Senador Abraham Ribicoff hace una observación crítica, provocando la ira del Alcalde de Chicago. En medio del tumulto que surgió, es imposible escuchar lo que el Alcalde gritó en respuesta, y ha habido mucha especulación sobre qué fue lo que dijo. Para mí, sus labios formaron las palabras que se han vuelto espantosamente familiares: ‘Ewige Blumenkraft

En la Illuminatus! Trilogy se indica la cita anterior como procedente de un artñiculo de la periodista Sandra Glass publicado en el magazine Teenset de marzo de 1969. ‘Ewige Blumenkraft’ se traduciría por Flower Power Forever.



Nota: durante parte de este año que acaba disfruté de la delirante lectura de la Illuminatus! Trilogy de Robert Anton Wilson (RAW) y Robert Shea. Durante la lectura marqué una treintena de páginas porque por alguna u otra razón contenían cosas que me hicieron gracia o llamaron mi atención. Abro esta sección para ir compartiéndolas por aquí. Por cierto, Grant Morrison, pillín, ya sé de dónde sacaste la mayoría de ideas para Los Invisibles, así que luego no vayas diciendo que si Matrix no se qúe por ahí.

19.12.12

EL CORRO DE LA PATATA


No había dicho nada por aquí de la tercera temporada de El Butano Popular y, por tanto, de El corro de la Patata, que es la columna más o menos regular que allí publico. El Butano Popular regresó en octubre tras el parón estival y una necesaria puesta apunto que lo ha dejado hecho un pincel. La selección de firmas es tan espectacular que no puedo más que considerarme muy afortunado por formar parte del grupo de amigos que lo componen. También me siento muy honrado y agradecido por las muestras de apoyo y felicitaciones que recibo por mis textos. Empiezo a creerme que me está saliendo bien y que incluso tendrá sentido si algún día consigo compilarlo en formato noble, es decir, en papel.

En lo que lleva el Butano de tercera temporada son cuatro mis textos publicados, el último ayer mismo, y los anoto aquí y ahora en orden cronológico, que se habían apilado unos cuantos sin difundir en este blog.

Ogologniralonirroto

O lo que es lo mismo, la forja de una infancia a base de ministros del desarrollismo franquista, tebeos de Bruguera, novelas de ciencia-ficción y el aliento de una privilegiada mente alcohólica. Leer Aquí.


El mimbre de la carne

Y aquí la historia de una fascinación por los carteles en la que irrumpe la explosión del cine clasificado "S". Leer aquí.


Esa es la actitud

Las amas de casa son la alegría de los mozos del proletariado. Leer aquí.


Los payasos etruscos

El mono-rata de Sumatra, los escorpiones negros del Garraf, el Dios de la Muerte etrusco y Fofito. Leer Aquí.


5.12.12

CRÓNICAS DE SITGES 2012 (XLIII): WUXIA


Al acabar Sitges 2012 me quedé con la sensación de que la sección Casa Asia, que engloba la siempre nutrida y nutritiva selección de cine oriental, quedaba por una vez por debajo de otros años. No se alarmen, hubo películas muy buenas y la selección era estupenda, creo que los que fallaron esta vez fueron mis queridos amigos coreanos. También pasa que en ediciones anteriores el cine oriental me levantaba mucho la media del Festival, y quizá este año tan nutrido y tan lleno de películas interesantes no necesitaba tanto del cine oriental para redondear la fiesta. Y hubo películas estupendas, y la mejor de todas, para un fan del cine de artes marciales de toda la vida, fue este Wuxia que se llevó el Premio Casa Asia.

Wuxia también se conoce internacionalmente como Dragon, aunque yo prefiero referirme a ella con el primero, porque guarda una ambición tremenda y supone, a la vez, un juego. Wuxia es el nombre del género de los espadachines y guerreros chinos de toda la vida, el género que acoge las obras maestras de la vieja Shaw Brothers, las reformulaciones ochentenas con la marca de Tsui Hark o esta corriente actual de espectáculo estético tan bello como, ai, vacio de las emociones de antaño. Tomar ese nombre, el de todo un género, es ambicioso pero también un juego porque el filme se atreve a desmontar lo prometido. Por un lado, buena parte de la trama es una especie de CSI zen a cargo de un peculiar detective atrapado por la rectitud de la ley. Por otro lado, Wuxia sólo tiene tres peleas y la primera se formula como la antipelea, con un campesino apacible que parece liquidar a sus tres contrincantes por casualidad. Me encanta que Donnie Yen se preste al juego, del mismo modo que ya era hora que su maestría para las escenas de lucha se despojara de los mensajes nacionalistas chinos de la mayoría de sus películas. Así que uno está disfrutando del espectáculo con la perplejidad del atrevimiento, de ese Wuxia que se luce en el título pero que no parece acatar en forma y argumento, cuando de pronto, BUM. Aparece el gran Wang Yu en escena, uno de los autores más míticos del género recuperado tras unas cuantas décadas sin aparecer. No sólo eso. También irrumpe un luchador manco. Y entonces ya que sí, que uno aplaude y grita Viva porque el homenaje está ahí, enorme y justo.

EL IMPARABLE FESTÍN DE LA FANTASÍA CON ZOMBIS Y EXTRATERRESTRES)


Cuando abrí este Blog Ausente, absencito aún no tenía dos meses de vida. Han pasado ocho años y hoy el chaval disfruta de la mejor edad del mundo, esa en la que la imaginación no conoce límites y los referentes pOp se empujan entre sí con toda la locura del mundo.De alguna forma hay que sacar todo eso fuera, y absencito ha optado por lo que podríamos llamar un relato gráfico por entregas que ha titulado UUUUU Un cuento de miedo. Aquí tienen la primera parte y aquí la segunda, aunque no sé si podrán resistir tamaños cliffhangers. Me he permitido seleccionar algunas imágenes que llaman mi atención (por múltiples aspectos). 

Aquí tienen, por ejemplo, un masificado ejército zombi. Es curioso como Lo Zombi ha pasado a formar parte del imaginario colectivo del siglo XXI con una fuerza tan inusitada que absencito, que nunca ha visto una peli del género ni ningún videojuego, tiene perfectamente asimilados los códigos.

La irrupción de los extraterrestres y el abrupto desenlace que les espera es uno de los grandes momentos de la historia.
Y esto sería su versión de Freddy Kruger, otro iconno asimilado, en este caso gracias a un muñeco que tenemos en el recibidor y su petición de que le explicara la historia de este monstruo feo y con garras. Le hice un resumen sintético y ahí está, sembrando el terror.

Lo más inquietante, por lo que a mí respecta, es que la familia protagonista enseguida pierde a uno de sus miembros; concretamente el padre. Supongo que me está enviando un mensaje.

Y esto sería un laboratorio loco con zombis.

A cambi de matar al padre, la imagen de la madre sale reforzada. Aquí la tenemos armada hasta los dientes en lo que es un cruce entre Edipo y la estética pOp de las armas de fuego.


Para acabar, un militar disparando a un zombi.

1.12.12

MEMORIAS DE UN FUTURO pOp


Uno de los rescates editoriales recientes más afortunados y que más han excitado el lóbulo cerebral que regula mi placer, tan lúdico y estético él, ha sido Recordando Futuro, antología seleccionada de los materiales que se publicaron en los 20 números de Futuro, la revista de las rutas del espacio, una encantadora publicación española de 1957 dedicada a esa ciencia-ficción, popular y de baratillo, que embriagada por la fe en el progreso tecnológico soñó con un futuro emocionante y maravilloso (y no lo que tenemos ahora). Retrofuturismo de verdad, genuino, porque en su momento no se supo retro sino todo lo contrario, aspirando con inocencia a anticipar lo que estaba por venir (y que no llegó nunca). El prefijo retro se lo ponemos hoy nosotros, los verdaderos hombres del futuro, y nuestra visión embelesada ante sus imágenes oculta, en realidad, tristeza por las maravillas que no han sido.


Recordando Futuro lo edita EDT y se aprecia un enorme cariño, y el trabajo de selección de materiales corresponde a Leonor Fernández y Luis Vigil. Éste último es para mí un mito de nuestra cultura pop que merece subrayado y negrita. Me crié en una casa donde Nueva Dimensión y las primeras ediciones españolas del material Warren (Vampus, Rufus, Dossier Negro) estaban en el revistero, al alcance de mi mano, y allí la firma de Vigil era recurrente. Luego, con el tiempo, detecté que su presencia en las revistas de humor de la Transición (Mata Ratos, Por Favor), en publicaciones que hoy son símbolo de nuestra contracultura (Star) o en álbumes entonces pioneros al proponer un recorrido gráfico por el fetichismo sadomasoquista. Así que es justo reconocer que Luis Vigil es un poco el padre espiritual, aunque no lo sepamos, de quienes vivimos atraídos por la subcultura pop. Dicho esto, que es de justicia, hay que decir que su trabajo de selección opta por una solución difícil que merece ser comentadas.


Como volumen antológico, Recordando Futuro pretende mostrar la revista de Ediciones Clíper tal y como era, empezando por sus fantásticas portadas, todas ellas piezas destacables de fantaciencia y arte de serie B, y acabando por las historietas cómicas de Raf (Barrilete y Larguiracio, Pioneros del Espacio) o las viñetas de Humor Sideral a cargo del elegante Roberto Segura o el hábil Tunet Vila, sin olvidar una generosa muestra de artículos ilustrados de fantasiosa divulgación científica, con inventos por llegar como la zapatilla volante, los brazos movidos por telepatía, la pistola atomizadora o el inevitable tren monorraíl, con algunas páginas firmadas por ilustres francobelgas de probada maestría en el género como Albert Weinberg (creador de Dan Cooper) o Roger Leloup (Yoko Tsuno).


Todos esos materiales ya hacen del álbum un disfrute más que recomendable, aunque sólo conformen así a ojo la mitad de las páginas. La otra parte corresponde a historietas de ciencia-ficción y es dónde hay que comentar la difícil decisión tomada por los dos responsable de seleccionar el material. La impresión inicial me causó un relativo enojo, y es que al comenzar a leer descubres que los seriales de continuará no están completos sino que son sólo páginas sueltas de ignotos seriales de space opera como Jim Stalwart e de Bruce Cornwell o Don Conquest de Harry Winslade. Mi chip de coleccionista compilador salta y se lamenta, aunque luego te das cuenta que debe ser así, que esos fragmentos sin principio ni final probablemente las hace mejores de lo que sol. Y luego, mientras sigues pasando páginas descubres que ese sacrificio tiene premio.


Una de las cosas que más me ha sorprendió de la revista Futuro ha sido la serie de historietas autoconclusivas de tres páginas titulada Fantasías y firmadas por Ripoll G., de las que se incluyen creo que la gran mayoría. Se trata de relatos breves que acuden a los temas clásicos del género en su concepción pulp, final sorpresa incluido. Paradojas temporales con dictadores siderales, floricultura alienígena, marcianos con aspecto de conejo, invasores que aterrizan en el peor lugar posible, universos diminutos, portales dimensionales o viajes a futuros apocalípticos. Giros y argumentos que todos los aficionados hemos leído alguna vez pero que sorprende ver en el cómic español de 1957 porque no hay demasiada distancia con lo que se publicaba en los comic-books norteamericanos de aquella época salvando cierta tosquedad gráfica. Todo un descubrimiento. En un texto final de Luís Vigil se atribuyen los guiones, no acreditados, a un tal Ricardo Acedo. No es el único artículo, ya que el volumen se abre con un completo texto de Domingo Santos (otro sabio ilustre) sobre la fantaciencia pop en la España de los 50.


En definitiva, Recordando Futuro es una muy grata sorpresa y una pequeña maravilla muy disfrutable si se es aficionado al futurismo viejuno, la anticipación fantasiosa o a las aportaciones patrias a la subcultura pop de la era atómica. Por cierto, el blog de Joan Navarro almacena un generoso recorrido gráfico que despeja cualquier duda al respecto.