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3.8.12

MALDITO EDISON

La entrada dedicada a perfilar al inventor Thomas Alba Edison como supervillano y genio del mal ha sido secundada por aquí y por allá con diversos comentarios y datos que viene bien recopilar con esta entrada anexa y complementaria.

Mickey Rooney + Thomas Edison : combo diabólico.

Por ejemplo, varas personas me han enlazado a Oatmel y una genial tira dedicada al combate geek entre Edison y Tesla, que tuvo una réplica en Forbes seguida de una contrarréplica de nuevo en la web de origen. Todo hace dos meses y una prueba más de que el cambio de paradigma en el carácter benefactor del inventor de la bombilla está ahí, vivo, latiendo. No he tenido tiempo, por otro lado, de repasar su aparición en la genial Planetary de Warren Ellis, del mismo modo que Santiago García me recuerda su papel en el clásico La Eva futura de Villiers de l'Isle Adam. También Javier Rodríguez llevaba sospechando la verdad hace tiempo.

Edison inspiración (diabólica) para la juventud, cómic (auto)editado por la General Electric en 1939


Lo cierto es que profundizar en las mil patentes y proyectos de este supervillano que inventó el siglo XX uno encuentra proyectos como las casas prefabricadas, una máquina para hablar con los muertos (eso es muy de mad doctor, sí) o su creación más rematadamente pOp, que no es otra que la silla eléctrica. Calpurnio, el creador del genial El bueno de Cutlass, me enlazaba un video de su creación en el que jugaba con una grabación de la Edison en la que promocionaba, precisamente, ese avance tecnológico aplicado a la pena de muerte.




Ahora bien ¿Quieren una verdadera prueba del carácter desalmado de Edison? ¿Algo que una para siempre su nombre con Fu-Manchú o Lex Luthor? Nada mejor que la electrocución del elefante Topsy en un experimento básico (ejem) para nuestra futurista civilización actual.




Galería de Interventores Famosos. Un día descubriremos que todos ellos eran illuminatis aficionados a la alquímia que competían entre ellos para conseguir el CAOS del SIGLO XXI. Me temo que lograron su objetivo.

Y ya para acabar: Warren ELlis ya lo dijo antes (como siempre): Edison Hate Future.

29.7.12

STEAMPUNK ELÉCTRICO Y REVOLUCIONARIO



Desde hace meses, muchos meses, tenía la intención de dedicar un post conjunto en el que reunir y comentar todos los tebeos de Warren Ellis que iba leyendo. El problema es que últimamente el tiempo es uno de mis valores más escasos y la intención era un pez que se mordía la cola. Siempre había un tebeo más y menos tiempo; además, por el camino se quedaba el impulso de la escritura inmedita tras la lectura, que es una de las cosas que me guía. Se acumulaban las lecturas en una de las muchas pilas que decoran mi despacho y se perdía el apunte de algunas ideas porque mi memoria empieza a ser frágil, los años no perdonan

Y así estaba yo, creando una bola de imposible solución, cuando una soleada mañana de verano me puse a leer en la terraza El Capitán Swing y los piratas eléctricos de Isla Cenicienta, cómic del sello Avatar publicado aquí por Editores de Tebeos. Me lo pasé tan bien y disfruté tanto que envié a tomar Santas Pascuas el asunto y decidí que los tebeos de Ellis hay que comentarlos cuando toca, calentitos y no de memoria.

De Warren Ellis me fascina su capacidad para lanzar ideas y mensajes subversivos y contemporáneos a través de tebeos de consumo. Es cierto que hay quien le reprochan su inmediatez, una falta de acabado o cierto desorden. Ese “tengo una idea genial y con ella construyo un tebeo rápido y nada sutil”. Incluso, que la idea genial se repite y disfraza. Me da igual si es así y creo que esto ya lo he escrito antes por aquí. Ellis, además de divertirme, casi siempre me regala el tipo de ideas que disparan el cerebro, aunque sólo sea una chispa de consumo instantáneo, y lo hace utilizando subcultura popular y de derribo (aunque eso, lo popular, me temo que flojea en su deseable consumo). Subversión a bajo coste, anclada en el hoy y camuflada en viñetas de lectura veloz.



El Capitán Swing y los piratas eléctricos de Isla Cenicienta, que además está dibujada (y bien) por el cordobés Raúlo Cáceres, toma forma de relato steampunk, esa corriente que fantasea con un pasado tecnológico de retrofuturismo a vapor y que estaba ahí antes de ser bautiza (en Miyazaki o en Tardi, sin ir más lejos). La filiación genérica es evidente, y más con esas páginas de viejos inventos y maquinarias en imitación de los grabados decimonónicos que jalonan el cómic. Pero Ellis no se puede quedar ahí e introduce la antítesis del steampunk: la electricidad, y lo hace amparado por el espíritu de Nikola Tesla (en remezcla con el Robur de Verne). Por ahí viste al Capitán Swing del título, que además es una especie de mito folklórico inglés que inspiró revueltas rurales en la Inglaterra de 1830. Revueltas que tenían como objetivo la destrucción de las nuevas máquinas a vapor, encarnación de la industrialización agraria que deja sin trabajo ni lugar al campesino de toda la vida.

 El viejo Captain Swing, encima, tenía un look que lo hermanaba con El Hombre de Mimbre

Menuda pirueta la de Ellis, tomar como punta de partida al icono de la resistencia contra la máquina de vapor, es decir, los enemigos del Steampunk. La pirueta va más allá porque ese movimiento radical y utópico se convierte en manos de Ellis en un grupo de activistas armados cuyo verdadero objetivo es la libre difusión de la ciencia y la lucha contra las patentes. De ahí que sean piratas enfrentados a un poder que privatiza el avance tecnológico y lo pone al servicio del capitalismo y no del pueblo. Menudo uno, el Warren Ellis, insisto. Por si fuera poco, también introduce otro entrañable icono británico, el bobbie, el policía sin arma de fuego y cachiporra al cinto cuyo origen, según el tebeo, estaría en la creación de un cuerpo policial que contrarrestara el poder de los corredores de la calle Bow, otro cuerpo policial controlado por magistrados y formado por mercenarios poco recomendables.

Con todo este bello pupurrí retropulp y british, Ellis arma un tebeo generoso en ideas y la mar de divertido cuya lectura me ha entusiasmado bastante, siempre dentro de un orden, claro.

23.5.10

HOY, MAÑANA

"¿Dónde está mi jodida mochila cohete? ¿Dónde está mi coche volador? Lo estáis pensando ahora mismo. ¿Dónde están mis vacaciones en la Luna? ¿Dónde está mi amante robot? ¿Dónde está el futuro que nos prometieron? ¿Quién me ha estafado mi nave espacial y mi pistola láser? Dejad de buscar lo que no existe. Vivís en el futuro y no lo sabéis. No hace tanto tiempo, una carta o una foto tardaba meses en cruzar el mundo. Hoy, en cuestión de segundos podéis contarle a la gente dónde estáis y qué veis, y da igual donde se encuentren ellos. El futuro ha llegado a hurtadillas, se filtra en las pequeñas cosas de cada día. Quieres tu mochila cohete, pero ni te acuerdas de tus teléfonos. ¿Naciste con ellos? No. Sois criaturas de ciencia ficción. Todos y cada uno de vosotros. El futuro no está en camino. Nadie os debe una mierda. El puto día que estáis esperando jamás llegará."
Warren Ellis en boca de su Doktor Sleepless.

17.6.07

TODOS QUEREMOS MONOCULTURA

Cuando en el fundacional (para lo que a este blog se refiere) texto de la Sociedad Borderline incluía el Transmetropolitan de Warren Ellis como bibliografía ineludible sobre el tema sabía lo que me hacía. Punto.

Maffia Machiaveli, antaña Hermana CODA en los comments, ha inaugurado un segundo blog además de su House of Coda. Se trata de Black Barracuda y me gusta. Si, a estas alturas, necesitan más que mi consejo, pueden comprobarlo con este texto sobre la enfermedad que acaba acudiendo a los superhéroes Marvel. Punto.

A lo que iba. A través de este post de Black Barracuda, hermosamente titulado La revolución está siendo televisada (uno), (y ese 'uno' entre paréntesis me alegra: habrá al menos un dos), descubro una adaptación a texto tutubesco del monólogo de Spider Jerusalem, es decir, de Warren Ellis, sobre la Monocultura. Nueva muestra de la genialidad de un guionista que utiliza los tebeos para sacudir la Sociedad Borderline. Como debe ser. Punto.

Por cierto, ¿alguien recuerda en qué número concreto de Transmetropolitan aparecía?


"Vivimos en una MONOCULTURA ¿Qué significa eso? Bueno, puedes ir hasta la esquina de tu calle. Verás publicidad del McDonalds. La MTV en un televisor. Una tienda GAP... Y si vas a la esquina de una calle en Londres verás exactamente lo mismo, y lo mismo en Praga y lo mismo en Sao Paulo y lo mismo en Grozny y lo mismo en Hobart. Eso es lo que es MONOCULTURA. Esta en todas partes y es siempre igual. Coge las culturas extranjeras, las digiere y las caga en un bloque de edificios homogeneo. Esto es el futuro. Esto es lo que construimos. Esto es lo que queremos. Debe serlo porque tuvimos la puta opción ¿Verdad? Es sólo nuestro dinero lo que permite a la cultura comercial florecer. Si no quisieramos vivir así lo habriamos cambiado en cualquier momento no pagando un puto duro por ello. Así que celebremoslo saliendo y comprando todos la misma hamburguesa."

11.4.07

ELLIS ME PONE, COMO SIEMPRE



Aunque supongo que a estas alturas ustedes lo saben muy bien. Este fin de semana me he zampado Nextwave y Ocean, sus dos títulos más recientes publicados por estos lares, y claro, sigo entregándole al Tío Warren mi entusiasmo y confianza, que encima esta muy arriba gracias al buen sabor de boca que me dejó su aproximación al Hombre de Hierro.



Nextwave, su inesperado éxito marvelita, está muy cerca del tono paródico de lo superheroico que nos regalaron hace ya unos lustros DeMatteis y Giffen con su gloriosa JLA. De hecho, casi diría que es la mejor aproximación gamberra y coñona al género que he leído desde entonces (y si no me falla la memoria). Un tono cercano pero diferente, como debe de ser. Ellis se pone berraco y megapajero construyendo un supergrupo con retales. Con sus propias palabras: "un tebeo sobre cinco superhéroes piratas que le retuercen el pezón al complejo industrial militar". Pasemos lista: recupera a Monica Rambeau (por tanto, a tener en cuenta desde el punto de vista de anexo negroide), convierte al siempre entrañable Hombre Máquina en un divertido émulo de Bender y les añade una adolescente imbécil (¿recuerdan la mutante Boom Boom?), una británica y chulesca cazadora de monstruos gigantes (la hija del olvidado Bloodstone) y un tal Capitán que sigue la táctica del avestruz cuando se presentan problemas. Una vez zurzidos los retales a su gusto, lo enfrenta a una parodia de Nick Furia llamada Nick Rabia, villano con un tratamiento cercano al glorioso Starr del Predicador (es decir, maltratable y humillable) y líder de la organización gubernamental H.A.T.E. dedicada a combatir el terrorismo (con un ejército de hombre brocoli) pero en realidad financiada por un grupúsculo terrorista reconvertido en corporación de la industria militar. A eso añádanle un Fing Fan Foom ejerciendo de Godzilla, un policia corrupto transformado en Terminator primero y luego en un mecha berseeker y toneladas de acción y mala leche para comprender porque me lo pasé de puta madre con su lectura. Sólo hay que releer el choque conceptual que les acabo de desgranar para entender lo maravilloso de esta intrascendencia.



El otro tebeo es Ocean, editado por Norma, con un Ellis menos desbocado entregando una más que competente historia de ciencia ficción más o menos clásica. Y digo más o menos porque pese a ser y seguir algunos de los grandes temas del género (el primer contacto, el transporte estelar, Júpiter) los lleva a su terreno: pérfidas corporaciones (Doors, la tremebunda Windows del futuro), héroes duros y rocosos, hembras de armas tomar, mala leche y todas esas ideas que gusta de dispersar en sus historias y que tanto me sulibellan (por ejemplo, humanos que entregan temporalmente su consciencia por dinero para convertirse en obedientes esclavos reprogramados). Además de los estupendos dibujos de Chris Sprouse, Ellis se esfuerza en compatar la historia, que ya saben ustedes que es algo en lo que el creador de Transmetropolitan o The Authority puede flojear en ocasiones, aunque a mí no me molesta lo más mínimo A mí es que este hombre me tiene el seso robado y me incapacita para la crítica objetiva, si eso existe.