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26.5.08

LAS CLOACAS DEL ESTADO AL SERVICIO DEL CRIMEN ORGANIZADO

Augie Gorman testifica ante el Gran Jurado mañana. Te vas a asegurar de que eso no suceda, Briggs. El fiscal del distrito le tiene encerrado en un hotel del centro. Hay muchos policías apostados allí. Nadie excepto tú puede sacarle, Briggs. ¿Conoces a Sandy Forrester, la hija de George Forrester? Alguien la ha secuestrado hoy cuando iba al colegio. Ya que eres amigo de su padre… Sandy Forrester por Augie Gorman. Tienes menos de 24 horas. Si Augie Gorman declara ante el Gran Jurado, o si Forrester habla con la poIicía, la niña morirá.
Análisis del octavo episodio de la primera temporada de Misión Imposible, en Elitevision. El mes pasado falte a mi cita mensual, intentaré recuperar el tiempo perdido en cuanto me sea posible.

11.5.08

MACH 5 GO GO GO




Ayer tarde, sorteando la furia de los elementos, me llevé a absencito a ver Speed Racer, la adaptación de los Wachosky del mítico animé televisivo, previamente manga, realizado por Tatsuo Yoshida en 1967-1968. Ambos disfrutamos de lo lindo con un espectáculo, conviene tenerlo presente, pensado para toda la familia y absolutamente intrascendente. Seria un error comparar Speed Racer con otra cosa que no sean las adaptaciones fílmicas de Los Picapiedra o Scooby Doo, por citar las primeras que me vienen a la cabeza y quizá porque el tipo de animación de Hanna y Barbera no estaba tan lejos de la practicada por los pioneros del animé televisivo. Y desde esa comparativa hay que decir que la película resulta muy beneficiada en su delirio multicolor y en el fantástico dominio que muestra del uso de las nuevas tecnologías digitales, pero también de determinados usos narrativos y de la fusión de lenguajes hoy tan relevantes como los de la animación japonesa o los videojuegos (por otro lado bastante hermanados). Hay quien puede pensar que la película no tiene alma, que quizá, aunque yo más bien apunto que la tiene, pero pensada para emocionar a niños de seis-ocho años (absencito tiene casi cuatro, por lo que sólo se emocionó bastante a ratos). Y hay quien lista bien muchos de los referentes, yo sólo añadiría esa joya del derribo setentero que es La Carrera de la Muerte del Año 2000: el look de Racer X, siendo fiel al original, es clavado al de Frankenstein/Carradine. Pero, por encima de todo, el referente total es el propio animé, incluso en esa revolución visual con que se promociona la película, y que no lo es tanto, auqnue sí muy interesante por lo que tiene de fusión entre animé primitivo y estética de videojuego. Probablemente un acto de justicia y de amor por parte de los Wachosky.

Yo, como saben, soy en parte un señor mayor. Uno de los hechos que lo demuestran es que fui uno de los niños fascinados por Meteoro, que así se llamaba el animé cuando se televisava por las tarde de un lejano 1971. Tendría unos cinco años y acabó por conformar uno de mis más añejos recuerdos televisivos. En concreto, había un episodio que quedó grabadoa fuego en mi por entonces tierna memoria. Era aquel en el que se enfrentaban a un camión gigante de carreras de 150 metros de longitud. Enésima muestra de que el gusto de la ficción nipona por el gigantismo siempre me impacto. La imagen del camión enroscandose como una serpiente alrededor del recorrido del Match 5 acabó por ser una imagen llena de tensión que imprimió por siempre su recuerdo.



Les explico esto porque me considero por ello capacitado para afirmar la tremenda fidelidad del filme al animé original. Casi todas las escenas vienen inspiradas por cosas que pasaban en la serie. Y a continuación tendrán un puñado de imágenes que así los demuestran. Sí, pese a todo el rollo escrito este es otro post visualmente abusivo. Pero es que además de esa fidelidad a la historia y personajes, con algunas variaciones en lo que respecta a la figura del corredor enmascarado Racer X y el diseño de un villano de disneyana raigambre, quizá la traición más usaca (con ese idealismo del capitalismo emprendedor y familiar enfrentado a las grandes corporaciones) junto al papel desempeñado por la escudería japonesa. Pero como les digo, además de esa fidelidad está el acto de justicia de las nuevas tecnologías para con el animé original, que no por añejo (¡cuarenta años!), primitivo y poblado de rasgos atezukados dejaba de estar poblado de hallazgos visuales en su curiosa lucha entre estaticidad presupuestaria y velocidad contextual. Meteoro (aka Mach 5 GoGoGo en Japón y Speed Racer en EEUU) estaba plagado de planos imposibles, de transiciones hipercolóricas, de explosiones exageradas, de circuitos retorcidos, de planos cenitales, de visiones subjetivas. Muchos de esos hallazgos fueron utilizados y evolucionaron hacie el anime actual, pero muchos otros coincidían con el de los primeros videojuegos de carreras, que aparecieron un poco más tarde. Es por eso que les digo que aplicar las nuevas tecnologías a la reformulación de Speed Racer es un acto de justicia y amor. Y ahora les dejo con la galería de imágenes. Los que vean la película reconocerán muchas de ellas.


Chispita y Chim Chim en el maletero (una constante) o colándose en el avión del villano de turno.


Chispita y Chim Chim robando dulces, primero, y camuflados (dos en uno) en el cuertel general del villano (de nuevo de turno).


Trixie en su helicóptero, que gana mucho con Christina Ricci a los mandos y pintado de color rosa (¿conexión Penélope acaso?) y el misterioso corredor enmascarado Racer X, que en la serie vestía de blanco y con esa reveladora M de Mifune en el pecho (la M no era de Meteoro ni de Match 5, sino de Mifune, el apellido de la familia japonesa en el original).


El padre, campeón de lucha libre además de ingeniero, volteando al enemigo en dos episodios diferentes.


Choques que desafían la ley de la grabedad, acompañados de explosiones que se multiplican por mil, y chicas que dan la salida.


Puntos de vista imposibles y carreteras que se retuercen.


Hologramas con las mejoras en los gadjets y la mítica botonera del volante que los activa.


El accidente de Rex y la discusión con el padre.


Los capitalistas del equipo Alpha pujando por Meteoro y el Match 5.


Corriendo entre ciervos y jirafas, un momento que siempre me ha llamado la atención en los créditos originales y del que he encontrado a faltar algún guiño en la versión actual. Lo mismo me pasa con los créditos del final, que proponían un recorrido por la historia del diseño de automóviles, muchísimo mejor que ver las tonterias de Chim Chim al volante. Veanlo ustedes mismos.




Los sueños de Meteoro: el misterio de racer X y el recuerdo de Rex.


La madre que hace calceta (los Wachosky se decanta por los pastelitos, que también) y Chispita frente al Racer X.


Pelea en el desierto.


Los famosos planos cenitales, que tanto hermanaban Meteoro con los primeros Arcades.


Villanos sacados de La Carrera de la Muerte del año 2000 (bueno, al revés) y transiciones entre escenas hipercromáticas, un atentado contra el fundido en negro.


La familia que trabaja unida toda la noche para introducir las mejoras.


El inspector de policia encargado de las carreras y el mafioso icónico.


Visiones subjetivas. ¿Dónde está mi joystick?

Y para acabar, la genial cabecera original. Cantemos todos Match Go ¡Go Go Go!

26.3.08

LA MÁQUINA DE VOTAR


Buenas tardes, Sr. Briggs. En Valeria van a tener lugar unas elecciones cruciales. Si los nacionalistas, que controlan a la policía, ganan al Partido Libertad, el país se convertirá en una dictadura terrorista. Tenemos información de que, para asegurarse la victoria, los nacionalistas han trucado máquinas en el distrito 12, que es vital. Sr. Briggs, su misión, en caso de que decida aceptarla, será la de evitar esta manipulación para que los resultados reflejen de verdad el voto popular. El Secretario le ordena que ningún ciudadano de Valeria sea contratado directamente. Y, como siempre, si le matan o apresan a usted o a cualquiera de sus compañeros, el Secretario negará todo conocimiento de sus actos. Haga con esta grabación lo mismo de siempre.
Nuevo análisis de Misión Imposible en Elitevision.

14.2.08

NADA ES IMPOSIBLE EN EL BACARÁ

Buenas tardes, Sr. Briggs. Éste es el Príncipe Iben Kostas, soberano absoluto de un pequeño principado cuyos únicos ingresos provienen de un famoso casino de apuestas. Kostas se propone declarar la guerra a un país vecino rico en petróleo. Ha reunido millón y medio de dólares para comprar armas a un hombre llamado Borgman. El barco cargado de armas ya está de camino. Sr. Briggs, su misión, si decide aceptarla, será impedir la entrega de dichas armas y cerciorarse de que Kostas no vuelve a comprar más. Como siempre, si le matan o apresan, o a cualquiera de sus compañeros, el Secretario negará cualquier conocimiento de sus actos. Este material se descompondrá en cinco segundos.
Un nuevo análisis de Misión Imposible en Elitevisión.

16.1.08

PAYASOS, CARDENALES Y AGENTES SECRETOS

Buenas noches, Sr. Briggs. El cardenal que ve en la filmación es Anton Vossek, quien, a pesar de sus 80 años y estar enfermo, sigue siendo el líder del movimiento de liberación de su país. El gobierno, por cuyo derrocamiento lucha el cardenal Vossek, le ha arrestado para llevarlo a juicio ante un tribunal popular que le condenará. Le están interrogando en el último piso de este edificio, la prisión de Seravno, que está junto al parque principal de la ciudad. La prisión de Seravno es la más inexpugnable de Europa del Este. Nadie se ha fugado de ella. Sr. Briggs, su misión, en caso de que decida aceptarla, será rescatar al cardenal Vossek. Como siempre, si le matan o apresan a usted o a cualquiera de sus compañeros, el Secretario negará todo conocimiento de sus actos. En cualquier caso, ocúpese de esta grabación como se le indique.
En Elitevisión tienen una nueva entrega de análisis detallados y casi milimétricos de Mision Imposible. En concreto de los episodios cuatro y cinco, una misma aventura en dos partes. Allí encontrarán oscuras referencias al cardenal de Cracovia, negros disfrazados de payaso, forzudos, el secreto para una buena relación sexual entre agentes secretos, rivalidades femeninas, pelea de gatas, gadgets sin elemento cool y muchas más cosas. Y por favor, comenten algo que si no me pongo triste.

30.12.07

GUERRA QUÍMICA EN DISNEYLANDIA

Buenos días, Sr. Briggs. Este hombre es Imry Rogosh, más conocido como “El monstruo”. Está especializado en asesinatos en masa que generan anarquía social y política. Éstos son algunos ejempos de su trabajo: África del Norte, Bombay, Rio de Janeiro. Ayer descubrimos que Rogosh lleva una semana en Los Ángeles. Ha comprado un billete de vuelta para mañana por la noche. Dado el historial de Rogosh, el Secretario considera que la vida de los miles de habitantes de Los Ángeles peligra si no descubrimos y neutralizamos su plan. Dan, nuestros expertos consideran que Rogosh es indestructible, hagamos lo que hagamos. Sin embargo, su misión, en caso de aceptarla, será acabar con Rogosh lo antes posible. Destruya esta grabación como de costumbre.

Operación Rogosh, el imperdible tercer episodio de Misión Imposible, reseñado en Elitevisión.

3.12.07

EL CARNICERO DE LOS BALCANES YA NO VIVE AQUÍ

Detrás del Telón de Acero hay un hombre a quien debemos quitar del poder en dos semanas. Pretende comenzar una guerra y va por buen camino desde que exterminó sistemáticamente a sus rivales: Janos Karq, el "Carnicero de los Balcanes". Como siempre, el asesinato se descarta por cuestión de política. Vamos a intentar destruir políticamente a Karq haciéndole parecer un traidor. Lo demás dependerá de su gente.
Acabo de publicar el análisis ausente de Memoria, segundo episodio de Misión Imposible en Elitevisión. Un episodio irregular en el que se ejemplifica, a través de El Carnicero de los Balcanes, cómo la ficción pop de espías propia de la Guerra Fría busca trastocar la percepción d ela realidad de los televidentes. También explica cómo sobreponerse a una adicción alcohólica a base de un festival de bofetadas bien dadas. Todo eso y mucho más (¡Escarabajos rojos! !Nueva Ola Soviética! !Homosexualidad sadomaso! ¡Gélido Humor de Guerra Fría!) en un nuevo pulso ausente a la mejor ficción televisiva. ¡No se lo pierdan y comenten, comenten!

13.11.07

ATÓMICA EN SANTA COSTA

Buenos días, Sr. Briggs. El General Río Dominguez, dictador de Santa Costa, tiene su cuartel general en el Hotel Nacionale. Hemos sabido que dos cabezas nucleares proporcionadas a Santa Costa por una potencia enemiga se hallan en la cámara del hotel. Su uso es inminente. Sr. Briggs, su misión, si decide aceptarla, será sacar los dos artefactos nucleares de Santa Costa. Como siempre, tiene carta blanca en cuanto a método y personal. Pero, por supuesto, si usted o alguno de los suyos fuera asesinado o capturado, el secretario negará todo conocimiento de sus actos. Como siempre, esta grabación se autodestruirá un minuto después de romper el sello. Ah. Bienvenido otra vez, Dan. Ha pasado mucho tiempo.

Seguir Leyendo

Acabo de publicar mi análisis del primer episodio, el piloto, de Misión Imposible en EliteVisión, una de las razones por las que este Blog ha estado algo parado durante el fin de semana. Sepan que he disfrutado diseccionando el piloto como si de una rana de laboratorio se tratase. Y cuando disfruto doy lo mejor de mí mismo. Es un análisis extenso y dicharachero donde no faltan referencias al GAL, los Hermanos Marx o Chávez. Por haber, hay hasta un huevo de pascua. Espero que lo localicen mientras disfrutan de la lectura.

19.10.07

LA TELEVISIÓN EN SU ABSURDA INMENSIDAD


El post que tienen justo abajo, el de Misión Imposible, no es más que el repique de mi piloto en la titanada blogoesférica definitiva: Elitevisión. Creo que la Intro al proyecto es suficientemente explicativa de la absurda inmensidad a la que nos enfrentamos un nutrido y cualitativo grupo de ninjas de la subcultura. También les digo que será la primera y la última vez que vean aquí lo que subo allí. Avisos, aunque innecesarios, si haré. Y serán innecesarios porque ya estarán ustedes enganchados a diario, adictos, como son, a la lujuria conceptual. Y ahora les dejo, voy a seguir leyendo las intros piloto que han preparado el resto de mis compañeros. Hay auténticas joyas. No sé a qué coño esperan para encontrarlas.

ESTA INTRO SE AUTODESTRUIRÁ EN CINCO SEGUNDOS

“Buenos días Mr. Phelps. Su misión, si decide aceptarla, consiste en... Como siempre, en el supuesto de que usted o alguno de sus colaboradores resulte muerto o apresado, nuestra organización negará el conocimiento de sus acciones. Este mensaje se autodestruirá en cinco segundos”.

Los agentes secretos son pOp. De hecho, los agentes secretos son la quintaesencia de lo pOp. La innata actitud cool y su apogeo sesentero tienen mucho que ver, pero también ser de lo más idóneos para interpretar la realidad en clave pulp. A lo largo de los 60s el mundo se acercaba a su Apocalipsis definitivo, los sputnicks surcaban los cielos, los presidentes morían asesinados por las calles o se descubrían como epítomes del M.A.L., el Telón de Acero daba más miedo que Mordor, la sociedad llevaba años digiriendo la paranoia atómica y el mundo estaba revuelto. De lo más revuelto, pero sin las posmoderneces actuales. Un caldo de cultivo que el cine y la televisión populares supieron aprovechar a base de bien. La galería de agentes secretos con permiso para matar es extensa e inabarcable. Las pantallas de cine se llenaron de seductores agentes con tres dígitos, féminas letales, secretas organizaciones para hacer el M.A.L. y euroespías en régimen de coproducción, muchos de ellos retroalimentándose directa (o indirectamente) con cómics y bolsilibros. Y la tele... Bueno, eso ya son palabras mayores... Cuando se habla de televisión de culto, los agentes secretos salen de debajo de las piedras y series como The Avengers o The Prisoner ascienden a la cúspide sólo reservada a los mitos de la cultura pop. Mission: Impossible también. En dura pugna con las dos anteriores. Y si no lo tienen tan claro como yo, tranquilos: es la tarea que me he propuesto demostrar en esta bella titanada televisiva que me acoge en su regazo.


Misión Imposible fue el gran y único éxito del guionista y creador televisivo Bruce Geller, en un principio pensada para el lucimiento de Martin Landau, por entonces su amigo y a quien se acreditaba como la gran estrella invitada tras los créditos iniciales en todos los episodios; y de hecho Landau era la gran estrella en su papel de Rollin Hand, capaz, con sus máscaras y acentos, de duplicar a todo villano que se le pusiera a tiro (cosa que le obligaba a interpretar dos papeles en muchos episodios). De la misma manera que sin el empeño de Geller la serie no habría sobrevivido de 1966 a 1973, es decir, un total de siete temporadas.

Especialmente crítica fue la tercera, cuando los guionistas se declararon en huelga y Landau y su esposa Barbara Bain decidieron no continuar sin un aumento de sueldo. La pareja continuó, años más tarde, su periplo de rostros de culto televisivo en Espacio 1999 mientras Geller acudía, precisamente, al rostro de culto: Leonar Nimoy (Mr. Spock en Star Trek) y Lee Meriwether (la Catwoman del genial Batman sesentero) para sustituirlos. Iniciando así un trasunto de continuos cambios actorales; aunque el otro importante ya se había producido casi al principio, cuando Steven Hill, que hacía de jefe del equipo en la primera temporada (es decir, quien recibía los encargos que se autodestruían) abandonó la serie (al parecer, era judío practicante y los rodajes incluían los sábados) dando paso a Peter Graves, el mitificado Mr Phelps.



Tan sólo tres actores estuvieron presentes en las siete temporadas: Greg Morris (Barney Collier, el negrito experto en telecomunicaciones y cacharros), Peter Lupus (Willy Armitage, hombre músculo sin apenas líneas de diálogo) y Bob Johnson (la voz que emergía de las cintas). La serie tuvo una triste segunda vida entre 1988 y 1990 (35 episodios en dos temporadas) con Peter Graves al frente pero ya sin su creador: Geller se estrelló con su avioneta en 1978. No entra en mis planes ocuparme de esos episodios, aunque no descarto tratar, en un futuro relativamente lejano y a modo de especiales, las tres exitosas adaptaciones cinematográficas. Al fin y al cabo tienen tras ellas firmas tan señaladas como las de Brian De Palma, John Woo y JJ Abrams; bueno, y Tom Cruise... pero... ¿a quién coño le importa un pimiento Tom Cruise?

El punto de partida de Misión Imposible es conocido por casi todos: el jefe del equipo recibe una cinta (o variante) que encarga una arriesgada misión. Y la misión se lleva a cabo. Pocas veces un título ha sido tan bello y tan honesto. Todo, los 50 minutos, están en función de su desarrollo. Y se trata de una misión imposible... que el equipo de la Impossible Mission Force (IMF) llevará a cabo porque, claro, sini no habría serie. Para explicar esta paradoja de la imposibilidad de lo que acaba siendo posible lo mejor es acudir a este bello párrafo sacado de Televisión de Culto del desaparecido Antonio Blanco (Biblioteca del Dr. Vértigo, Glénat, 1996):
“Como su nombre indica, la palabra imposible no existía para este comando capaz de reproducir una calle de 1937 y convencer a un agente enemigo de que ha viajado al pasado o de hacerse pasar por extraterrestre para sacar información a un espía comunista. Sus misiones estaban a tono con sus rocambolescos métodos y, así, a lo largo de los años, les vimos desenmascarar a un director de cine que trucaba sus documentales sobre atrocidades de las tropas americanas en Vietnam, probar la existencia de un mercado de esclavos en la Unión Soviética o impedir que un grupo de neonazis se hiciese con el tesoro de Hitler”.

Supongo que ante lo explicado los seguidores de mi blog entenderán el porqué de mi fascinación y el porqué de considerarla una de las series más grandes de la historia de la televisión. Puro delirio pOp al servicio de un espectador que leía el fin del mundo en la prensa y luego, en el sillón, contemplaba cómo se evitaba, y a colores (metafóricos, no todos tenían el aparato al último grito). Dictadores sudamericanos, asesinos de masas con acento balcánico, señores de la droga, neonazis. Contra ellos, complicadas planificaciones imposibles (o no tanto) a cargo de un equipo del que sabíamos, en realidad, bien poco (básicamente, sus roles de jefe, jamona, as de la suplantación, Mr. Aparatitos y Mr. Músculo). Y que si nos paramos a pensar, eran en realidad una banda de indeseables al servicio del Imperio de Occidente cuyo único objetivo era provocar asesinatos indirectos y desestabilizar países del tercer mundo. Los episodios empezaban con el encargo y acababan abruptamente, con el equipo de IMF saliendo por patas. Y por en medio 49 minutos de delirio diseñado como artefacto de relojería y sincopado con el fantabuloso score de Lalo Schifrin.



Sí. Delirio con precisión matemática. El mensaje que se autodestruye. La soledad del jefe seleccionando el equipo idóneo (habituales e invitados) con las fotos que arroja sobre la mesa. La reunión del equipo en la que se explica de manera críptica qué se va a hacer. El desarrollo de la misión. El problema imprevisto y su resolución. Y sí, sincopado de manera sublime. A estas alturas me parece una obviedad afirmar que la sintonía es, seguramente, la mejor de la historia de la televisión. Pero también es quedarse corto. Lalo Schifrin compuso horas de tensión melódica destinadas a llenar de emoción los numerosos minutos de cada episodio que transcurrían sin diálogos. Un tour de force sonoro imprescindible para reforzar (y entender) la grandeza audiovisual de Misión Imposible.



Vaya por delante que las siguientes entregas dedicadas a diseccionar cada episodio van a tener un carácter bastante sistemático. Misión Imposible lo pide a gritos (y me lo pone, de paso, fácil). Y también van a ser lo que ahora llamarían un Work in Progress, es decir, veía la serie de pequeñajo (cuando me dejaban: se emitía tarde) y recuperé algunos episodios en una reposición que debe tener ya más de una década. Así que muchos episodios los voy a descubrir inmediatamente antes de escribir sobre ellos. Así que me aguardan muchas sorpresas jugosas. Lo que no va a ser una sorpresa es lo mucho que voy a disfrutar haciéndolo.




ANNEXO 1 – MAD EXTRA BALL

Mission: Impossible tuvo un importante nivel de merchandasing. Tuvo sus tebeos, sus adaptaciones al bolsilibro, sus juegos de mesas, sus colecciones de cromos. Y como buen producto de consumo popular con éxito, tuvo sus parodias. Una de las más memoradas fue esta historieta publicada en la contraportada del número 134 de la revista MAD, en 1970. El dibujo era de John Cullen Murphy y el guión de Chevy Chase. Sí. Ese Chevy Chase.

mission impossible FOTO NUMERO 7



ANNEXO 2 – EL EQUIPO DE LA PRIMERA TEMPORADA (quédense con los nombres y rostros porque después de esto los doy por sabidos).


Mr. Briggs (Steven Hill), recibe los mensajes, selecciona el equipo, planifica lo imposible y dirige la orquesta en directo.


Cinnamon Carter (Barbara Bain), modelo jamona especialista en usar la seducción como distracción.


Rollin Hand (Martin Landau), genuino a la par que falsario doppenganger múltiple de la villanía, capaz de suplantar a cualquiera, dando igual raza o acento.


Barney Collier (Greg Morris). Cupo étnico experto en telecomunicaciones, micrófonos y ruidos de fondo con interferencias.


Willy Armitage (Peter Lupus). Indispensable armario sin líneas de diálogo, siempre presto a dar mamporros y cargar con los equipos más pesados mientras asiente con la cabeza.

ANNEXO 3 – LOS EPISODIOS DE LA PRIMERA TEMPORADA


1. Piloto
2. Memoria
3. Operación Rogosh
4. Liberar al anciano Parte 1
5. Liberar al anciano Parte 2
6. Las probabilidades del mal
7. Ruedad
8. El rescate
9. Érase una bobina
10. Los portadores
11. Los fantasmas de Zubrovnik
12. el engaño
13. Elena
14. Un espía sin riendas
15. El legado
16. El dragón reacio
17. La Conspiración
18. El Juicio
19. El diamante
20. La Leyenda
21. Bola de nieve en el infierno
22. La confesión
23. ¡Acción!
24. El tren
25. Descarga
26. Un Terrón de azúcar
27. El traidor
28. Médium