13.1.05

Simpsonario (LXXX)

Brooks, James L.

Una de las personas detrás del éxito de los Simpson, junto a Matt Groening y Sam Simon. Director de producción, ganador de tres Óscar y nueve premios Emmy (es posible que haya caído alguno más en los últimos tres años), fue quien convenció a Groening para que creara los breves cortos destinados al Show de Tracy Ullman que en un par de años acabaron por convertirse en la serie de dibujos animados que todos conocemos.

Simpsonario (LXXIX)

Bromas

Burlas, ocurrencias, escarnios, estafas, trampas: siguen siendo clásicas las ideas y los actos de Bart sobre todo contra el mundo de los adultos; a la vez astuta, sin escrúpulos y descomunal es la broma a la maestra Krabappel en Bart, el amante, inventando, a través de unas cartas, un romántico amante epistolar para una solterona que sufre de una terrible soledad. Constantes son también las bromas teléfonicas a Moe, hacéndole preguntar en la taberna por nombres que suenan ridículos pronunciados en alto. Tampoco Homer bromea con las bromas, si queremos usar el juego de palabras: en Homer asiste a la Universidad se prodiga casi omo si se tratase de un nuevo John Belushi en Desmadre a la americana.

Simpsonario (LXXVIII)

Brodka, Don

Vigilante del servicio de seguridad del centro comercial de Springfield; en Marge, no seas orgullosa descubre a Bart in fraganti mientras intenta robar el videojuego de moda.

12.1.05

CHUCK CONNORS LA TENÍA COMO UN TRONCO



La imagen la envió alguien a la lista de correo de Mondo-Brutto. No recuerdo quien. Fue hace años. El impacto fue tremendo y la guardé, y ahí estuvo, en una carpeta, cogiendo aún más solera, como sabiendo que al cabo de los años regresaría a ella, jubiloso.

No me negarán que la imagen es una maravilla. Pertenece a los tebeos que sobre la serie de televisión El hombre del Rifle editaba la Dell norteamericana. Sin duda, el que realizó la foto y montóla portada era un cachondo. Sólo así se entiende. No puede ser fruto de la casualidad. El niño sosteniendo un fálico tronco y poniendo una extraña cara de ¿sorpresa? ¿miedo? ¿ganas? "Ui la que me viene encima" parece pensar con candidez perdida; y El hombre del rifle, orgulloso de mostrar sus atributos. Con una sonrisa de lo más perverso. Insisto: en la Dell había un cachondo y nadie supo verlo.

La serie, por cierto, la recuerdo entre vapores del pasado. Creo que me gustaba y que la miraba con interés. Ahora descubro que algunos episodios estaban escritos y dirigidos por Sam Peckimpah, lo cual explicaría muchas cosas. Y luego estaba Chuck Connors, claro, actor de inusitados registros que siempre debe ser reivindicado. Aunque sólo fuera por prestarse a fotos como ésta. Auqnue quien sabe, igual ni se entereba.

11.1.05

Simpsonario (LXXVII)

Broockman, Kent

Es el presentador del telediario, en concreto de El ojo de Springfield, el noticiario de la televisión local; busto parlante con el que Groening ha querido sintetizar los peores defectos del periodista amarillo sin escrúpulos del universo mediático. No por casualidad Brockman desea de corazón que exista de verdad una especie de Gran Hermano orwelliano y que se canalice justo a través de él. De sus muchas apariciones, una de las mejores es aquella en la que desde la pequeña pantalla anuncia que la democracia no funciona y denuncia a todos los homosexuales de la ciudad. Lo hace en El cometa de Bart y es su teórica declaración final ante el fin del mundo.

Simpsonario (LXXVI)

Boy scout

Asociación infantil predilecta de los vecinos Flanders, con la participación ocasional de Bart únicamente porque encuentra divertida la idea de tener en sus manos un cuchillo (en el episodio Explorador de incógnito).

10.1.05

VAMPIROS ENTRE PRADOS Y MATOS



Un buen amigo mío define certeramente el cine fantástico español: “es un cine de prados y matos”. Es una definición que cuadra perfectamente con una película que he estado viendo a trozos estos días: La orgía nocturna de los vampiros.

De evidente bajo presupuesto y bastante nula distribución. Realizada por el bueno de Leon Klimowski en unos años en los que andaba mucho entre prados y matos, rodando ibérico fantastique (La noche de Walpurgis, La saga de los Drácula, La rebelión de las muertas, El extraño amor de los vampiros). La película es, lógicamente, mala pero aún así no se hace aburrida, tiene elementos curiosos que se sueltan asín a lo bruto pero que no se explican e incluso algún pasaje con atmósfera. Esto de los pasajes con atmósfera es fruto evidente de Klimowski, quien a ratos filmaba los vampiros de manera harto curiosa y muy hija de su época. Como psicodélico. Con primeros planos deformados de los no-muertos avanzando, en grupo, hacia sus víctimas. Con cierto delirio visual. A mí me gusta mucho como le quedaba, lástima de argumentos, actores y presupuestos.

La cosa va de unas personas que se dirigen en autocar hacia su nuevo trabajo: personal de servicio en una mansión. Tres o cuatro hombres (entre ellos el gran Luís Ciges), la chica (Dyanik Zurakowska según los créditos, monilla y de poco pecho) e incluso una madre y su hija. Al conductor del autocar le da un yuyu y la palma, por lo que los viajeros se ven obligados a parar en el pueblo más cercano. Tolnia (aunque diría que a ratos dicen Tonia, quizás por despiste o por mala declamación actoral).

En el pueblo, lógicamente, pasan cosas muy raras. La mayoría de ellas ni se explican, por cierto. Primero no hay nadie, luego aparecen los lugareños. “Estábamos en el cementerio”. Más avanzado el metraje uno de los viajeros exclamará “Esta gente se pasa el día en el cementerio”. Y es que sutiles y discretos no son. A estas alturas, pues, creo que queda claro: es un pueblo de vampiros. Un buen momento para comentarles que lo del título y la referencia a la Orgía Nocturna es puro camelo. Al menos en lo primero que viene a la cabeza del pajero medio: muchas personas practicando sexo a la vez, tos revueltos. Lo máximo que encontrarán es un top-lesss de la escasa Zurakowska. Quizás la cosa vaya más por la vertiente gastronómica del término. Aunque como verán los vampiros tampoco es que se den un gran atracón (o al revés, ya leerán, ya) además de tomárselo con calma. Por cierto, y para no perder el hilo. Al pueblo llega también, no se sabe muy bien cómo, el galán de la función, el ubicuo Jack Taylor (otro que se dio un hartón de prados, matos, montes y valles). Como galán, su personaje no deja de tener un tamiz muy español: es muy caballeroso para con la Zarakowska, y muy heroico, pero eso no impide que por las noches se dedique al voyeurismo mirando a la muchacha por un agujero de la habitación.

Vale. Ya tenemos al chico, a la chica, a un puñado de víctimas (el resto de viajeros) y un pueblo de vampiros que se pasa media vida en el cementerio. En una situación normal llegan los viajeros, los chupasangres los exprimen y fin. Eso aquí no pasa. Al contrario, se nos plantea una situación rara y curiosa, extraña, hasta novedosa diría yo, pero que queda medio colgada o sin explicar. Veamos, los lugareños insisten en que se queden a vivir allí; al final los llevan a ver a “la Señora”, que es ni más ni menos que Helga Liné (otra que se hartó de matos y prados). Ésta les ofrece una generosa suma de dinero si se quedan en el pueblo a trabajar a su servicio. Y claro, los visitantes aceptan. Fíjense ustedes que cosa: los vampiros pagando a sus víctimas para que éstas se queden en el pueblo. No es el único elemento extraño, que va, la cosa es aún más bizarra. Como al parecer no tienen comida para humanos, la señora envía a un leñador armario con un hacha para que vaya amputando extremidades de los vampiros lugareños. Con esas extremidades se prepararán las viandas que alimentarán a los humanos. Como ven, una táctica inusitada y delirante: los humanos se alimentan de vampiros para que éstos puedan comerse luego a aquellos. Canibalismo de vampiros y el pescado que se muerde la cola, todo a una. La escena que revela el tejemaneje al espectador no es nada sutil y sí una reluciente y veloz concatenación de planos: hacha – amputación de pierna - plato de carne con ¡buen aspecto!. Hasta Luís Ciges exclama extasiado “La carne tiene un sabor especial” y luego se mete un lingotazo de aguardiente. Hace bien, que es licor digestivo. No será la única vez que veamos tan refinada planificación de narrativa cinematográfica. El leñador irá cortando trozos de vampiros pueblerinos con Nocturnidad y alevosía y luego veremos salir jugosos potajes de cocina. Hasta al afilador de su afilada herramienta le dirá “La señora dice que con un solo brazo puedes hacer bien tu trabajo”. Y plás.

Pronto se deja caer una especie de relación feudal, de amo-siervos o de castas entre “La Señora” y los rurales no-muertos. Escoge como víctima a César, un chico joven y de buena planta y le pide que se quede en la mansión para que le recite a Shakespeare o a Lope. El mancebo lo hará, y mal, recitando con pinta de chuloputas apoyado en la chimenea, güisqui en mano. Habrá polvo y mordisco, y cuando la vampira esté saciada arrojará los restos al populacho que espera bajo la ventana. A Luís Ciges, en cambio, lo desangrarán los lugareños directamente. Posteriormente, será uno de ellos. Pinta de pueblo si tenía el bueno de Ciges (al que doblan la voz, ya me dirán).

Bueno, acelero un poco, que no era mi intención narrarles la película al detalle. El Jack Taylor pronto se percatará de que pasan cosas raras, sobre todo cuando la Zukuskaya esa (no pienso volver al copy and past con el nombre marras, tampoco me extrañaría, a tenor de su filmografía, que se tratase de una señorita de Cuenca ávida por desprender exotismo del Este) se encuentre un dedo en la sopa. Y un dedo entero, con su falange, su metacarpio, su uña y uno hasta diría que su poquito de roña entremedio. “Y por la noche se escuchan gritos raros” dice el Taylor. Así que se inicia la huida, en coche, asediados por muchos vampiros rústicos que tienen, ahora un aire de zombi mucho más marcado. Luís Ciges incluido. Impagable ver el rostro del actor pegado a la ventanilla. El climax final, ridículo, incluye a la Liné metida dentro del vehículo. Por cierto, en ese momento nos explican que en Talvia, pese a ser de día, jamás se veía el sol. Peregrina pero necesaria explicación.

Por cierto, recordarán que al principio les conté que había una niña. Lo he dejado para el final. La pequeña entabla amistad con un niño del pueblo. El espectador teme todo el rato que sea un chupasangre. También puede que sea un fantasma. Nada se explica. Lo cierto es que juegan en el cementerio a enterrar muñecas y que, ante un asedio vampírico, intentará salvar a la niña. Tanto y con tanta desmesura que acabará asfixiándola sin querer de tanto taparle la boca para que no grite. Luego la entierra.

La película tiene, así, sus cosas. La relación ésta de los niños. El ilógico canibalismo vámpirico citado. Cierta atmósfera en alguna escena. La conseguida pinta rural de los vampiros, hoscos y feos. Pero también numerosos despropósitos, guión a parte. El uso, excesivo y atroz, de la noche americana (es decir, filmar de día y oscurecer la copia para que parezca de noche, recurso harto barato). Eso sí, el elemento que colma el vaso del delirio es la banda sonora, a nadie acreditada por cierto, por lo que bien pudieran ser descartes de otros títulos. La amalgama resulta primero indigesta y luego encantadora. Pasajes de Spaguetti western, easy tempos bailongos y con swing, funqui de garrafa, dabadabas, sintetizadores y cajas de ritmos y una tonada, en la escena de cama entra la Liné y el recitador de Lope, que destrempa al más pintado (aunque el erotismo es también nulo). Respecto a la idea del pueblo vampiro fantasma. Esto. Hum. Bueno. Es una larga tradición que va de Brigadoon a 2000 Maniacs; e iba a decir lo de las deudas para con The Cars That Ate Paris pero ésta es un año posterior, así que mejor hablar de paralelismos.

Les dejo con otra reseña de la peli que he encontrado por ahí. Quería escanear una foto que tengo del (escaso) top-les de la Zurakowska, pero es que aún no he montado el escaner en el pecé de doña absenta. Mañana toca una de Godzilla. Espero. Aunque va a ser un poco justo, ahora que lo pienso. Bueno, ya se me ocurrirá algo.


9.1.05

...EN TU TRAJE ESPACIAL



Una de las direcciones web que guardaba en la recámara y que aprovecho hoy, a la espera de coger ánimo e instalar el escáner el en ordenador de doña absenta, dado que en el mío es demasiado arriesgado. Amor por la escafandra. Ellas de cosmonauta. Opacas líneas de voluoptosidad. Heroinas del espacio. Es lo que encontrarán en Women in Spacesuits in TV and Film. Una modesta página, me temo que algo olvidada por sus responsables, destinada a glosar (con alguna ausencia), foto incluida, la hermosura de las hembras espaciales del cine pulp de ciencia ficción. Mujeres imbuidas en trajes de astronauta, con lo que el erotismo resulta, como mínimo, especial (espacial). Más estimulante resultaría (si fuera menos breve) la web hermana destinada a las chicas submarinistas y menos, bastante menos, la de las féminas en escafandra.

The Malaga Cortijo Project



La noche del viernes, tras escribir mis veloces impresiones sobre el segundo Spider-man de Raimi, tenía previsto acabar de ver una peli española de vampiros que tengo a medias desde hace demasiado tiempo. Desgraciadamente (o no) se me ocurrió ponerme a hacer zaping justo antes, dándome de bruces con las caras de Bélmez y lo poco que le gustaban a Paquito Franco. Era el TNT ese de tele 5 en un especial de casas encantadas. Y ahí me quedé. Tirado en el sofá. Escuchándoles hablar del sillón fantasma de Cándido Méndez (el de la UGT), de los fantasmas de la escuela de Bellas Artes de Sevilla y tonterías sobre el rodaje de El Exorcista y Poltergeist. Y me quedé porque anunciaban un espectacular reportaje sobre el Cortijo Jurado.

Yo nunca había oído hablar del Cortijo Jurado. Al parecer es el último grito del esoterismo misterioso español. Un pedazo de mansión de 200 años en la que al parecer hay muchos fantasmas y da mucho cangueli. La verdad es que el lugar impone respeto. Y tiene una leyenda negra la mar de jugosa. Es raro que sea ahora cuando está en pleno apogeo. Al parecer la casa era propiedad de los Heredia, una familia muy adinerada que celebraba sacrificios satánicos en unos sótanos secretos. Se encontraron los cadáveres de cinco adolescentes a la vera del río (dicen que un pasadizo secreto llevaba del cortijo al lugar) y que muchas más están enterradas en una cripta que aún no ha sido descubierta. Como ven, y si tenemos presente que el edificio es enorme y siniestro. La cosa da para mucho.



Los periodistas de tele 5 pasaron mucho miedo. Y eso que se confesaban ateos en esto del Más Allá. Como yo. Pero notaban presencias y se fueron por patas. Luego, al revelar las imágenes, descubrían unas luces misteriosas y una especie de niebla con forma de cara rara. Todo muy Bruja de Blair. Que digo yo que si vas a realizar un breve documental sobre el lugar esto de rodarlo y montarlo medio desenfocado, sin que te enteres de nada y cámara en mano es muy moderno pero muy poco serio. Y aún así hasta la Karmele ponía caras raras. Y eso que por las paredes del cortijo podían entreverse numerosas pintadas del tipo “Vanesa estuvo aquí” o “Juanito 1999”. Juventud con ganas de adrenalina pavorosa que luego firman orgullosos su proeza noctámbula.

El lugar parece que actualmente es pasto del club de amigos de las psicofonías. Que dicen que salen muy chulas. Y sólo hay que poner Cortijo Jurado en el google para encontrar un porrón de expediciones (de prosa exuberante), fotos (nunca diáfanas), experiencias (tremebundas), investigaciones (sin rigor) y hasta un libro (con capítulos). Es lo que he hecho esta mañana, en un intervalo de paz que me ha dado un absencito en pleno ataque de llantos. Así he pillado las fotos que acompañan estas letras y me he informado un poco sobre el tema. Y mal. Claro. Que de estos temas se informa así. Mal. Sin datos. Me he enterado de que hace poco un chaval se cayó por un pozo del lugar y se fracturo la espalda. O de que van a construir un hotel en el lugar. Jo. Como en Poltergeist. O de que una de las familias que lo habitaron despreciaban a su hija manca. O de que luego lo compraron los Larios (los ginebristas, supongo). También me ha gustado mucho la foto de los Heredia que aquí abajo les dejo. Bueno, supongo que es de los Heredia. Acompaña a un texto pero sin pié de foto ni nada. Luego también he leído el contra rumor, que dice que todo es leyenda, que a los Heredia les tenían mucha envidia y por masones. Y que estuvieron en Inglaterra (la Pérfida) y Francia . Y que de eso a sacrificar doncellas en ritos satánicos hay un paso.


8.1.05

El trepamuros fílmico (y una divagación final sobre artesania)

A trancas y barrancas he podido terminar el visionado de Spiderman 2. Esto de ver las películas a cachos es algo a lo que tardaré en acostumbrarme. Pero bueno. No pude ir al cine a ver la peli porque su estreno coincidió con la llegada de absencito. Además, y curiosamente, era doña absenta la más interesada. Precisamente ella, que siempre ha mirado con cierto desinterés mi afición por los tebeos superheroicos (ojo, por el género, que el medio, el de los tebeos, le gusta bastante y hace gala de un gusto exquisito). Pues eso, que precisamente ella disfrutó de la primera película de Raimi. Como una enana. No concocía al personaje. Y claro, nuestro amistoso vecino Spiderman tiene encanto para dar y regalar. Un personaje estupendo cuando se sabe qué hacer con él. Supieron qué hacer con él muchos más de los esperados, empezando por Ditko y Romita Senior, claro.

¿Y Raimi? Bueno. A mi la primera me dejo algo dubitativo. Por irregular. La primera parte del filme me pareció estupenda y me divirtió mucho. Pero luego languidecía un tanto. Toda la pelea con el Duende Verde. No me convenció nada. La segunda, la verdad, está muchomejor. Doña absenta se lo ha vuelto a pasar en grande. Quizá sea un buen momento para pasarle la etapa clásica del personaje. O no. Pero a lo que iba. Que la segunda es mucho más regular y mantiene muy bien el interés tanto en la acción como en la vida personal del pobre de Peter Parker. Hay que decir al respecto que parte del mérito está en el Doctor Octopus, homenajes a Godzilla incluidos (ese retumbar pasos). Hay mucha más entidad en el personaje interpretado por Alfred Molina que en el de William Dafoe. Será que no me acabo de creer al Duende Verde en versión fílmica. También me he reido mucho con el cameo de Bruce Cambell en plan portero gilipollas. Respecto a los efectos especiales, aunque a ratos se notan los animatronics, hay trozos estupendos.

No deja de ser curioso esto de los efectos digitales actuales. Yo que disfruto con Harryhausen y la stop motion, y mira que se nota. O con los tipos disfrazados y las maquetas japonesas de las pelis de Godzilla (estoy trabajando duro en el personaje, ya leerán, ya, por cierto, un megapost tremendo una semana de estas) . A lo que iba. Porqué coño, me pregunto, me molesta que se note mucho que en algunos momentos Spiderman y Octopus son animaciones digitales. No es coherente con el hecho de que no me importe en absoluto ver los tanques de juguetes o las imagenes superpuestas de los clásicos citados. Vale. Reconozco que hay cierto encanto artesanal. Pero eso sólo justificaría que me gusten más, no que a veces me moleste lo actual. En fin.