14.6.05

Simpsonario (CCIX)

Fiestas

Muy queridas por Marge, poco respetadas por Homer, que, en La guerra de los Simpson (título que alude a la comedia de desavenencias matrimoniales de Danny De Vito La guerra de los Rose), se emborracha en la una de las muchas fiestas que organiza su mujer para recibir a vecinos y amigos, con lo cual provoca una gran serie de contrariedades entre los invitados.

13.6.05

TODOS LOS HOMBRES DE "EL SONRIENTE"



Como les he dicho justo hace un post, ha sido un fin de semana intenso. Porque no sólo hubo salones y conciertos. Sexo, Droga y rock’n’roll. Hubo más cosas. Lo terrible vino el domingo por la noche. Que me pongo en la cama y decido leer un rato. La última entrega, el desenlace, el arco definitivo de mi querida Transmetropolitan de Warren Ellis y Darrick Robertson. Llevaba demasiados meses aguardando en la pila de lecturas pendientes. No sé muy bien por qué si resulta que me encanta. Quizá porque era el último y me sabía mal no volver a encontrarme con Spider Jerusalem sin saber cómo le habían ido las cosas. Lo mismo me ha pasado con El Víbora, que despues de 20 años de religiosa compra mensual tengo los cuatro últimos números por leer. Quizá para dar la (falsa) sensación de que todo sigue igual.

A lo que iba, que me voy tarde a la cama, a las doce y veinte, un poco cansado, y me llevo un tebeo conmigo. Un tebeo grueso, eso sí, ya que El canto de cisne recopila los números 52 a 60 de Transmetropolitan. Y me pongo a leer. Me leo el primer ejemplar USA, rápido, claro, que es lectura intensa, rica y a la vez muy ágil y continuo con el siguiente. Y sigo. Y el tiempo avanza y yo feliz, y eso que a las ocho entro a trabajar, eso es impepinable. Y al final me lo zampo enterito, sin pausa, aplaudiendo en silencio las acometidas de Spider Jerusalem contra “El Sonriente” Presidente Callahan, temiendo por su vida y alegrándome por la revuelta de una sociedad narcotizada. “¿Quién iba a saber que recordaban cómo rebelarse?”. Y toda esa emoción en silencio, que doña absenta dormía profundamente a mi lado. Y yo ahí, como un cosaco entre las páginas de un tebeo.

Cuando colgué por aquí lo de la sociedad borderline recomendaba la lectura de Transmetropolitan. Como buena obra de ciencia ficción, el futuro inmediato que describe es tan sólo la sociedad actual hiperrealzada. Los transientes, humanos que modifican su cuerpo con genes alienígenas. Química mágica. Contaminación. Desechos humanos. Millonarios New Age. Presidentes que tensan al máximo el sistema para crear dictaduras con apariencia de democracias envidiables. Agotador e inhumano bombardeo mediático. E internet tocacojones. Spider Jerusalem debería ser el icono bloguero si no fuera porque mi desencanto actual para con la horrosfera supone que la creación de Ellis y Darrickson es demasiado icono para tan poca cosa. Y es que la sociedad borderline todo lo devora. Prefiero a Spider Jerusalem impoluto como el gran personaje que es, de los mejores de los últimos años. La lástima es que sea eso, un personaje.



También me ha hecho cierta gracia leer las últimas viñetas pensando, precisamente, en el final de uno de sus referentes más claros: Hunter S. Thompson. El otro es el propio Ellis, claro. En definitiva, una puta joya, con alguna bajada de ritmo en su mitad, todo sea dicho, que remonta el vuelo espectacularmente en un final adrenalítico y emocionante. Les dejo con un divertido diálogo y la lista de los álbumes y arcos con que Norma editó la colección norteamericana de 60 comic books.

- ¿Hay alguna parte de tu cerebro que no uses?
- La parte muerta. ¿Por qué?
- Voy a tener que usar parte de tu cerebro como almacén de datos. No mucho.
- ¿Cuánto? Habrás notado que mi cerebro ya no está inmaculado.
- Nunca lo estuvo. Te voy a comer tanto espacio como el recuerdo de tu última cagada.
- Fue una cagada épica.



De nuevo en la calle 1 a 4
Matame a besos 1 a 2
El año del bastardo 1 a 3
La nueva escoria 1 a 3
Acoso y derribo!
Ciudad Solitaria 1 y 2
Regreso a los orígenes 1 a 4
Requiem
Sale el sol
El canto del cisne

VIDAS AUSENTES (gentes, conciertos y salones)



El fin de semana ha sido muy intenso. Gentes viajeras, conciertos adrenalíticos y certamen comiquero. La coincidencia de la presentación del primer disco de Ultraplayblack y el Saló del Còmic de Barcelona me han convertido en persona social y bien acompañada.

La cosa empezó por todo lo alto en un reputado restaurante japonés. Allí se produjo el esperado encuentro entre Satanasito y quien esto escribe. Sepan ustedes que el nombre de Satanasito es la mar de idóneo y describe claramente a la persona. Es maligno y diabólico, pero también tierno. Lo suficientemente tierno para que su visita viniera acompañada de los encantadores Lametones del amor, Amanda y Casimiro, gente plácida a la que tuve el placer de invitar a unos vasitos de agua con hielo en La Mansión Ausente. Y en el concierto, pues berrear como un burro con P.A.J.E.R.O., que debo reconocer que me hizo pasar un buen rato, para luego quedarme boquiabierto con Ultraplayback, que tienen una puesta en escena realmente impactante, con los seis miembros del grupo moviéndose como poseídos. Actitud punk, plaka plaka, guitarras incendiarias y chicas en minifalda. Yo creo que no se puede pedir más.

La otra parte publica y social del fin de semana fue el Saló del cómic. Lo importante es que me permitió practicar durante un buen rato la conversación cafre pajera con el bueno de Sark, saludar a miembros de a.d.l.o. (incluido su abogado), de los invisibles y al gran C.Rancio, pasear a Spaulding por un certamen desconocido para él, y comprarme unos cuantos tebeos viejos. Nada de novedades, esas ya caerán con mesura en mi librería habitual. Y cuando hablo de tebeos viejos me refiero a magazines de horror de los 70, ya lo saben, aunque también aproveché para completar el Jeremiah de Hermann que sacó Grijalbo. A mí es que el Saló siempre me ha parecido un gran supermercado de pago y lo realmente bonito de él es el encuentro con gentes y demás. La nueva ubicación muy bien, sobre todo el viernes por la mañana, tan tranquilito y vacio. La cantidad de títulos nuevos me marea. Prefiero pensar en otras cosas.

Simpsonario (CCVIII)

Fetichismo

El episodio El Señor Quitanieves satiriza magníficamente el fetichismo cuando Marge se excita viendo la cazadora de quitanieves mecánico que Homer, convertido ya en un personaje conocido en la ciudad, lleva con orgullo y sex appeal; tal vez la prenda le proporciona un crecimiento potencial a sus prestaciones nocturnas.

EL BLOG AUSENTE CONTINUA MUY AGRESIVO



Ayer utilicé expresiones como horrorfera (u horrosfera) y blognichos. Y es que bucear sin oxígeno en la pavorosa galaxia que ha supuesto el concurso de 20 Minutos es una experiencia terriblemente dura. Volveré a hablar del tema espero que en un futuro inminente en un post que quizás sorprenda por mi fama de buena persona. Pero de momento el concurso sigue ahí, es lunes por la mañana y debo hacer campaña electoral. La sociedad borderline es lo que tiene. Quien no llora no mama. Ahí al lado tienen el iconillo para votar y recuerden que antes deben confirmar su correo electrónico.

No sólo eso. El pavor de la horrorfera me obliga a decirles que hay un pequeño porcentaje de blogs que valen la pena, están a concurso y merecen ser votados, incluso más que yo. En serio. La subcultura necesita ser mimada. No me voten sólo a mí, por favor, voten también a

Papel Continuo
Lametones de amor
La Cárcel de Papel
Aureal
Flora y Fauna
Un Mundo desde el abismo
La Petite Claudine
El misterio de los intervalos del silencio
Secretaria Anarkista
Crazy Japan
Dr. Zito
Comix
La Caja Negra
Museo Pajero

SIMPSONARIO - LETRA D

Dallas
Deberes
Delegado
Delincuentes
Democracia
Dentro y fuera
Depresión
Deseos

Desfile de noticias
Desnudez
Día de los abuelos
Día de los inocentes
Diabólico pez volador, El
Dibujo
Dibujos
Dibujos animados
Dickens, Charles
Diez
Diferencia
Dinero
Dios
Diploma
Director
Dirigible
Discutible
Diseño
Disney, Walt
Distorsión
Diversión
Dobladores
Doblaje
Dolph
D'oh!
Don Limpio
Donuts
Doris
Ducha
Duff
Dunning, George

11.6.05

BOLA Y CADENA



Inmerso en días muy agitados, por ocupados, ni encuentro tiempo para escribir ni para moverme por la parte de la blogosfera que me gusta (últimamente he picoteado un algo la horrorfera o los blognichos con auténtico espanto). Fíjense como está la cosa que descubro hace unos minutos que El Agente Cooper me escogió hace ya una semana para una de esas cadenas bitacoriles que, es cierto y no lo voy a negar, no me gustan. Pero recuerden que el hecho de que no me gusten no debe frenarles nunca para implicarme en estas cosas. Jamás. Yo me limitaré a responder y, eso sí, casi siempre romperé la cadena por la parte que me toca. Hoy no. También es cierto que la cadena de hoy, bueno, de la semana pasada, me viene la mar de bien porque así actualizo con una cosa rapidita. Y sobre todo, quiero resaltar que es un honor que el hombre tras la cámara que hay en Sueños de Celuloide, Cátodos y Papel , antaño Gohstworld, me incluyere en su cadena. Además, el Agente Cooper fue uno de los primeros en acercarse por este Blog Ausente y lincarme en su blog porque sí, porque le gustó. Así que gracias. Vamos pues, al grano. Va por usted, señor Cooper.

- Número de películas:

No conozco las cifras exactas pero sí bastante aproximadas. En vhs unas 3200 y en dvd unas quinientas. Eso sí, lo impresionante es saber cuántos cómics almaceno en casa. Pero esa es otra historia. Je je je

- Última comprada:

Antes de ayer me llegaron dos dobletes de las MGM Midnite Movies, concretamente: Tales of Terror/Twice Told Tales y Attack of the Puppet People/Village of the Giants. También es cierto que ayer me regalaron El diablo de la dinamita.

- Última vista:

This is Spinal Tap

- 5 pelis que repito mucho o significan algo para mí:

Con esto soy muy burro pero sincero: Made in China (no podía ser de otra manera), Grupo Salvaje de Peckimpah, Dawn of the dead de Romero, La Matanza de Texas original (claro) y Arrebato de Zulueta.

- Personas a las que les paso el marrón. Pues miren por donde, y de manera harto sorprendente, añado, se lo paso a Hijo Tonto y al Dr. Zito. Olé mis cojones.

(y dicho todo esto les recuerdo la cosa esa del 20Minutos y que pueden votarme, me hace ilusión seguir inmerso en la horrorfera. Por increible que pueda parecer)

9.6.05

GODZILLA ES DE GREENPEACE Y TOMA LSD



Retomo, tras unas pocas semanas, la revisión cronológica de la filmografía de Godzilla con la que este Blog Ausente festeja el Cincuenta Aniversario del Personaje. La anterior entrega, La isla de los monstruos, no sólo era decepcionante e infantil sino que además colocaba por primera vez al monstruo fuera de la “realidad”, en el mundo imaginario de un crío repelente. En esta nueva entrega, la onceava, la sensación es de extrañeza. Hedorah, la burbuja tóxica (Godzilla vs. the smog Monster / Gojira tai Hedorâ ; 1971), además de sumamente irregular es la película más rara de nuestro saurio favorito.



El villano de la función es Hedorah, una burbuja tóxica según el título con que el que se ha editado, en vhs, y emitido en nuestro país. En realidad el bicho pasa por tres fases diferentes: una especie de renacuajo acuático, una inmunda masa que camina por la tierra y una especie de ovni viviente volador. Ésta especie de masa pútrida e, imagino, apestosa, se alimenta de la contaminación. Así, le vemos absorber lodos marinos, aspirar humos de fábricas y engullir coches y todo tipo de desechos. Diría que un “comemierda” si no fuera por su caracter agresivo y casi invencible. Como resulta obvio, la cosa tiene pues fuertes tintes ecologístas. Eso sí, Hedorah procede del espacio exterior por lo que el mensaje resulta un poco absurdo: el riesgo de la contaminación no es que crée por si misma un monstruo (que sería un razonamiento más lógico y potente) sino que puede atraer monstruos de otras galaxias, un razonamiento bastante más delirante y jocoso.



A eso debemos añadir que Godzilla, un monstruo creado originariamente por la contaminación radioactiva de las bombas nucleares, se convierte por decisión propia en defensor del ecosistema terrestre. Al principio ya le vemos quemar porquerías que flotan por el mar con sus rayos radioactivos. Retorcido. Y luego se enfrentará con el bicho repetidas veces por una causa ecológica, un comportamiento del todo novedoso en comparación con las diez películas anteriores. Y no es el único comportamiento extraño del Gran G en esta película. En la batalla final le vemos colaborar con los científicos y saber, sin que nadie se lo explique, el funcionamiento del aparato destinado a eliminar la amenaza ecológica viviente. Así, podemos deducir que Godzilla, una bestia de la naturaleza hasta ese momento ¡tiene conocimientos científicos! y especialmente de electrolisis aplicada a organismos alienígenas. No sólo eso: ¡Godzilla vuela! Lo hará por primera y única vez. Impulsado por su rayo radioactivo para despegar primero y luego, de espaldas y enroscado, surcara los aires sin problemas persiguiendo al Hedorah-con-forma-de-ovni. No se puede considerar que fuera una aportación de éxito en el devenir de la saga y afortunadamente no ha vuelto a repetirse.


Despegue y vuelo


Sigamos con los comportamientos extraños. Godzilla mantiene una extraña relación con un niño. No me sean mal pensados. Y sí, un niño. La presencia de niños en las películas de monstruos gigantes japoneses provocan escalofríos en el aficionado. Justificados. Pues aquí hay niño. Tiemblen. Ya al principio le vemos jugar con merchandaising de la serie, que no es moco de pavo si pensamos que la película tiene casi 35 años. Como cosa metalingüística y comercial es jugosa. Que me voy. El niño, de pantalones cortos ajustados por encima de la cintura, jersei de cuello alto por dentro y visibles tirantes, es el hijo del científico que todo lo sabe y arregla, aunque pasará, el padre, más de la mitad del metraje fatalmente herido y con media cara presumiblemente desfigurada por culpa del ataque de la Hedorah-renacuajo-submarina. No se entiende, por cierto, cómo salva la vida. Y es que a ratos todo es muy confuso en esta película. Pues bien, el hijo del sufrido científico tiene una especie de relación telepática con Godzilla, muy mal esbozada. Tiene extrañas visiones, conoce de antemano las intenciones del saurio y adivina su presencia inmediata. La película hubiera ganado muchos puntos si en algún momento el crío muriera desfigurado entre horribles sufrimientos. Por desgracia no es así. La idea del contacto telepático con el saurio radioactivo, por cierto, acabará por desarrollarse en futuras entregas, en la segunda etapa de la saga concretamente. Ya lo leerán por aquí cuando le llegue el turno.



Establecido el elemento ecológico, la otra gran sorpresa del filme es su impagable look psicodélico. Ya de entrada, los títulos de crédito, propios de un filme de James Bond de la época, con sus amebas sicodélica, sus fondos de lámpara de aceite, su cantante en plan Shirley Bassey nipona. Encima, se alternan con imágenes de la porquería que flota por las costas del archipiélago del Sol Naciente, destacando entre los lodos la inquietante imagen de un maniquí roto y medio podrido. La psicodelia continua con el ataque de Hedorah a una discoteca, o mejor boite, a la que acuden los nipones a menear el bullarengue lisérgicamente, primero disfrazados como de batracios y luego ya con sus colorines, sus proyecciones de aceite (de nuevo) y sus vestidos chillones de caráctes op-art. La banda sonora acompaña, claro, resultaría encantadoramente del rollo flower-power ácido progresista repleta de organillos fuzzys si no fuera por la horrible marcha de Godzilla, de un payaso que espanta. Digámoslo claro: Godzilla no es un miembro del circo de los Hermanos Tonetti y no merece esos compases estúpidos compuestos por Riichiro Manabe.





No es lo único absurdo o mal contado en esta película que, por otro lado, tiene algo hermoso en su bizarrez. No hay casi ni rastro del equipo de creativo original, tan sólo la producción de Tanaka. El genio de las maquetas Tsuburaya acababa de morir y el maestro Honda había salidido por patas tras el desastre de La isla de los monstruos. En su lugar el director escogido sería el primerizo Yoshimitsu Banno, que jamás volvería a dirigir un largometraje. No me extraña. El caos narrativo es total, la larguísima batalla final (a los pies del Monte Fuji, como casi siempre) tiene momentos de auténtico sopor, que manda narices, y no se entienden bien las constantes resurrecciones de Hedorah ni qué coño son los dos huevos que lleva la burbuja tóxica en su interior, a ratos se quedan los bichos quietos y encima a Godzi le hieren en un ojo pero la herida fluctúa según la escena del ojo izquierdo al derecho.



Y me dirán ustedes: qué desastre de película. Pues sí, pero a mí no me desagrada. Por un lado la Hedorah en su aspecto terrestre tiene un diseño de puta madre. Un extraño engendro, casi lovecraftiano, de ojos rojos construido a base de porqueria que lanza una mortal mierda ácida y humeante. La escena en que se agarra a unas chimeneas industriales y se pone ciego de nitratos y óxidos de carbono es realmente potente. No es la única. Ya he mencionado el maniquí podrido flotando entre desechos del principio. O el momento en que ataca un grupo de coches en la autopista absorviéndolos. También lanza rayos rojos. Por cierto, al volver a ver la película estos días, el aspecto de Hedorah me ha recordado enormemente al apestoso monstruo que irrumpe en los Baños Públicos Para Dioses de la estupenda El viaje de Chihiro. Desconozco si se trata de un homenaje del maestro Miyazaki o si por el contrario La Burbuja Tóxica está inspirada en algún tipo de monstruo de la cultura tradicional japonesa.



Así que tenemos un monstruo chulo, unas cuantas escenas la mar de inquietantes, un look bastante tenebroso en general y una extraña amalgama de imbecilidades infantiles, potentes ramalazos psicodélicos, Godzilla haciendo cosas que jamás había hecho, incompetencia tras las cámaras, mensaje ecologista pasado de vueltas, larguísimas batallas entre los dos monstruos rematadas con un violento descuertizamiento final, planos raros con el Sol Naciente de fondo, títulos de crédito bondianos y, por si fuera poco ¡insertos de dibujos animados! Sí, sí, al menso tres fragmentos de un minuto cada uno de extrañas animaciones de motivos godzillescos que ríanse ustedes del Submarino Amarillo. Cuando les decía que era una película rara no exageraba, más bien al contrario. La película es bizarra de cojones.



Tan sólo un ejemplo final. Una de las escenas que más gracia me hacen. La juventud jipidélica, cuyos cabecillas ya habíamos conocido en el ataque a la boite, está preocuopada por culpa de Hedorah. Deben hacer algo. La juventud idílica de los incipientes 70 no puede quedarse de brazos caidos. Tras mucho pensar deciden organizar una concentración flower-power a los pies del Monte Fuji. Allí, con sus guitarritas y sus fogatas, bailarán y cantarán en círculos bellas tonadas que les hermanarán y generarán un buenrollismo tal que acabará con Hedorah. Tan brillante idea, claro, acabará en un hilarante desastre. La burbuja tóxica aparecerá por la zona y empezará a lanzar sus bolas de mierda. Los jóvenes, que se defienden lanzando ridículas antorchas, al impacto de la mierda ácida humean hasta quedar en los huesos. El resultado es una matanza escenificada en un plano final repleto de esqueletos. Reflexionen ustedes sobre lo explicado y si necesitan más detalles pueden acudir a las reseñas de BadMovies o de Godzilla en Castellano. Eso es todo. Godzilla regresará en Galien, el Monstruo de las Galaxias ataca la Tierra y este cronista, con sólo mentarlo, nota un escalofrío subiendo por la espina dorsal. Pero me sacrificaré por ustedes y por Godzilla. Próximamente en este Blog Ausente.

Ir a B-Art de carteles de la película

8.6.05

Simpsonario (CCVII)

D'oh!

Exclamación utilizada por Homer en las situaciones más negativas y menos optimistas. Matt Groening explica en 47 secretos sobre Los Simpson: "Cuando Homer dice "¡D'oh!" en la serie, es que en el guión figura "(annoyed grunt)", que vendría a significar "gruñido preocupado”. En el doblaje español de la serie este sonido ha sido transcrito de diferentes formas, siendo ouh, ouch y ooh los más habituales.

Simpsonario (CCVI)

Dolph

Uno de los adolescentes gamberros de Springfield; melenudo y con una camiseta de color verde oscuro, casi siempre aparece en compañía de Jimbo Jones y Kearney.