18.11.07

JOHN LIU Y LA DESTRUCCIÓN DE LA CERÁMICA TURÍSTICA

El TuTubo que tienen abajo procede de Made in China y reconozco que es una escena de enfrantamiento marcial que me fascina desde hace muchos años. John Liu se enfrenta a uno de los principales villanos del filme en el marco incomparable de una tienda de cerámicas de las muchas que jalonan la Costa Brava gironina y cuya clientela potencial son turistas despistados o miserables con enanitos en el jardín. La acción se sitúa, teóricamente, en Alemania (hay referencia fluvial) por mucho que veamos a los dos personajes con carteles anunciantes de corridas de toros, toallas de playa con el perfil costero de la zona o platos de pared con motivos flamencos. No. No es ese uso mágico y woodístico de la irreal geografía cinematográfica lo que tanto llama mi atención, aunque es cierto que realza y enternece la escena. No. Es la propia coreografía de lucha de artes marciales, toda ella planificada para la destrucción de jarrones, botijos, platos y macetas artesanas. Que va de eso, de destruir cerámica, queda claro desde la primera patada, ralentizada, repetida y sin sentido, pues ni siquiera apunta al villano en cuestión, sino directamente al tiro al plato. A partir de ahí, la mirada del espectador deja de centrarse en los personajes y se dirige a los diversos utensilios decorativos que rodean a los combatientes. Los personajes dejan de ser importantes y sí la alfarería turística. La mirada se centra en esos objetos inanimados y uno es capaz de avanzar, segundos antes, a cuál le toca saltar en pedazos. Una vez conseguido el desplazamiento del centro de atención visual, cosa que John Liu, también director, sabe, lo utiliza para una suspensión temporal que es pura lógica absurda. Cuando lleguen al minuto 1'40'' fíjense en ese jarrón que centra el plano y alrededor del cual danzan los dos contendientes. La patada que lo fulmina tarda en llegar mucho más de lo esperado, creando un curioso mcguffin inmediato, de cortísima duración, que se crea y muere en segundos, todo un rara avis cinematográfico. El mundo se detiene unas milésimas de segundo y todo el universo gira alrededor de ese jarrón. Nada importa más allá de su propia destucción y del tiempo en que tarda en llegar. Me fascina de la misma manera que la propia destrucción acaba por devorar la escena, convirtiendo el final de la pelea en un anticlimax nefasto, pues es una pelea entre bueno y malo que el espectador lleva más de una hora esperando y cuyo final parece no existir, pues las ganas de destruir artesanía se apoderan de Juanito Líos y la maceta final cobra más importancia que la patada en el careto del malo. Aunque tampoco es que destruyan tanta cerámica: en el marco de una explotación española de las artes marciales de muy bajo presupuesto, cada jarrón destrozado valen su peso en oro (o en pesetas).

En mis viajes a la Costa Brava busco localizar las Ceràmicas Anna, y creo haberlo conseguido, pero con dudas. Hay detalles que me hacen sospechar de S'Agaró (entre Sant Feliu de Guixols y Playa de Aro), pero en la carretera que une Palamós con Palafrugell hay una tienda idéntica que estoy casi convencido de que es donde Liu situó la acción. He pasado un par de veces por ahí, pero siempre sin cámara, pensando en que la próxima vez me detendré para hacer unas fotografías y preguntar si algún dependiente recuerda que hace veinte años se filmó allí una escena de una película de chinos. Por desgracia, es posible que ese reportaje ya esté condenado. En septiembre pasado se estaba ampliando la carretera para convertirla en una autovía. Esa mejora de las infraestructuras catalanas se va a llevar Cerámicas Anna por delante y las excavadoras acabarán por ser más efectivas que las míticas patadas de John Liu. Es el fin de una época. El último plató olvidado del cine de doble sesión y, al mismo tiempo, el último reducto del plato flamenco en la Cataluña del siglo XXI.

17.11.07

REVUELTA JUVENIL DE FIN DE SEMANA

infierno en sunset strip

Andaba yo pensando el las revueltas cíviles de la derecha española cuando he recordado que hubo un tiempo en que las revueltas eran juveniles, (también) acaecían en fin de semana y se localizaban en los alrededores de locales garajeros poblados de chicas lisérgicas con vestidos op-art. Y sí, estoy pensando en la mítica y difícilmente localizable Riot on Sunset Strip (Arthur Dreifuss, 1967), aipera postexploit del drama juvenil de los 50's fotocopiada expsobre la la escena punkgarajera californiana de 1967. Los chicos han dejado crecer sus flequillos, se han vuelto más protestones y al consumo de de alcohol y marihuana han sumado el LSD. Pero la esencia es la misma: la explotación con coartada moral de pacotilla, la visión beística del problema de la juventud.

riot sunset strip o

Aunque ya hace tiempo que la vi (y que desgraciadamente no está archivada para la posteridad en las estanterías de la Mansión Ausente), me permitirán un breve sinópsis: el jefe de policía del distrito de Sunset en Hollywood es más o menos permisivo con los jóvenes que se reúnen por allí los fines de semana, que protestan y que danzan y beben en el epicéntrico local Pandora's Box o practican el botellón por los alrededores. Es un policia divorciado, con una ex-mujer alcohólica y una hija, interpretada por Mimsy Farmer, que no tardaría mucho en convertirse en jabuguita del eurotrash tras su participación en Cuatro Moscas Sobre Terciopelo Gris). La niña, inicialmente apocada y virginal, coqueteará con los peludos garajeros, danzará sicalípticamente, tomará LSD y acabará violada por cinco miserables jóvenes modernos. Su papá, el policía, cuando se entera se vuelve agresivo y apalizará a los culpables, encendiendo la mecha de la revuelta juvenil que da título al filme.


Como ven, un mensaje moral de pacotilla: si eres permisivo con la juventud díscola acabarán por violar a tu hija en grupo, perfecta excusa para atraer sin problemas a esa misma juventud y ganar unos dólares retratando la escena garajera californiana, vestir a las muchachas y muchachos con la coolmoda de la época, mostrar lo bien que se lo pasan y rellenar el metraje con el desfile de un nutrido grupo de combos de la época de la categoría de The Standells o The Chocolate Watchband. De hecho, la banda sonora es uno de sus principales alicientes, motivo por el cual les recomiendo que se pasen por aquí.

riot sunset street coverr

Afortunadamente, pueden solucionar el difícil visionado de tamaña joya con la generosa selección de tutubos que he rastreado y que les dejo aquí abajo, con la esperanza de que el espíritu juvenil se apodere de todos ustedes en este frío fin de semana que amanece con amenaza de revueltas bastante menos lúdicas en la capital del reino.

1 - El trailer



2 - La imperdible intro en castellano y su glorioso discurso moral.



3 - La legendaria y explosiva danza lisérgica que se pega Mimsy Farmer en pleno trip. WoW WoW Wó!!!



4 - Los títulos de crédito iniciales a ritmo de los Standells



5 - ¡¡¡The Chocolate Watchband live at Pandora's Box!!!!



6 - Más Chocolate Watchband



7 - Los Standells reincidiendo



8 - Y para acabar tamaño desmelene la maravillosa Five Years Ahead de Third Bardo.

16.11.07

MOVIDA MADRILEÑA, LA (NOVIEMBRE, 2007)

movida madrileña

VETE A VER HEIDI


En los comentarios de la crónica de Juan Carlos Paredes sobre la Semana de Cine Fantástico de San Sebastian de este año ID saltó rápido en defensa de À l’intérieur de Maury y Bustillo:
"(...) No seamos reduccionistas con una peli tan gozosa que tiene hasta perspectivas falsas, anacronismos en pro de la plástica, siluetas en negro a lo Seis mujeres para el asesino, luz fluorescente e impúdica en el cuarto de baño y brumas, niebla literal, dentro de la casa... Lo de menos es lo de la deuda, lo del accidente y todo esa coartada para vestir un poco el capricho. A l'Interieur es más importante incluso, al menos a nivel sentimental, de lo que lo fue el aterrizaje de Haute Tension."

Y tiene razón. Toda la razón del mundo. Hace días que la película sigue haciendo run run (shaw) en mi cabeza y cosas como las que afirma ID no ayudan a olvidarla. En realidad, me place el recuerdo aunque me atormente. En un festival tan inhumanamente pantagruélico como el de Sitges yo pierdo la perspectiva y luego se me cae la cara de verguenza cuando me leo cosas como esta:
No se engañen, la película es mala, los personajes, tontos y planos, aparecen en escena con el único propósito de ser degollados, desangrados, desfigurados o lo que toque y todo lo que va a pasar nos lo imaginamos cinco minutos antes.
Vale. Es cierto que luego lo arreglo y que escribir deprisa y corriendo como lo hago en mis crónicas de Sitges provoca estas cosas. Pero eso no quita que dejara ahí escrito, para la posteridad, que es mala. Y no lo es, ni mucho menos. Si así fuera no volvería a ella y la recuerdo y luego aún la rememoro más cuando leo defensas como las de ID. ¿Cómo puedo decir que nos imaginamos lo que va a pasar cuando tiene un final, en estos días, inimaginable? Es que ni la pregunta de si van a ser capaces me formulé. Mira si soy necio. Vale, sé por qué lo dije. Lo escribí por todas esas víctimas haciendo el paripé la noche de Navidad. Pero coño, ¿qué esperaba? ¿El Rey Lear? Ni falta que hace. Y fíjense si soy burro que toda la irrealidad lumínica y visual que envuelve esta peli brutta, y que tan bien le sienta al eco de pacto de brujas que aguarda en su interior (y nunca mejor dicho), me pasó por alto (eran las ocho de la mañana y había dormido cinco... ¿les vale la excusa?) en su coolbeísmo eurotrash ¡a mí! ¡que amo estas cosas! Recuerdo una escena, con la chica sentada en el sofa y, al fondo, la cara entre tinieblas de una sepulcral Beatriz Dalle tras la puerta. Y me dije que eso era bello. Pero al acabar la proyección, tras la grandguiñolada final, el crítico que estaba sentado ante mí se levantó iracundo al grito de "está iluminada de puta pena" y yo, pobre de mí, quizá aún perturbado por lo visto, no dije nada y hasta incluso asentí por no discutir, aunque acababa de aplaudir el bello grito que, minutos antes, había atronado en la sala acallando el primer (y único) silbido. Un memorable "¡Vete a ver Heidi!" que pasará a la posteridad argumental palmatoria. Quizá A l'Interieur, como ente de horror (y no como película) se molestó conmigo cuando vio que yo andaba escribiendo por ahí (aquí) que era una película mala. Y por eso, mes y medio más tarde, sigue acudiendo a mi memoria para atormentarme. Y de ahí este post, para quitarme la espina (o el machete). La pena es que si lo hago igual y la olvido. Y tampoco quiero eso.

14.11.07

PARANOIA UFO DE ANDAR POR CASA

Hombre Perseguido Por Un Ovni - 1976

Vía DATA llego a una noticia que me va a alegrar las navidades. Bueno, de hecho, la considero LA noticia de las Navidades: L'Atelier 13 recupera en dividí El Hombre perseguido por un OVNI, por lo que sé joya del bizarrismo fílmico hispano rodada a principios de los 70 por Juan Carlos Olaria. Filme que he perseguido infructuosamente durante años (una vez estuve a punto de conseguir una copia de octava generación, lo juro) y que me provocaba un insoportable vacio en mi colección de fantaciencia de derribo hispana. Para que se hagan una idea del por qué de mi felicidad les dejo el comentario de Marcos Ordoñez en The Spanish Fantasy Pictures Show (Festival Internacional de Cinema Fantàstic de Sitges, 1996):
Cumbre psychotrónica de la época: según la leyenda, se utilizaron descartes de Los fantasmas del amor (Xiol Marchal, 1972) para convertirla en un soft-core y sacar unos duretes. Diez años más tarde, parte del material de ambas fue reciclado (me lo juraron fuentes de la productora) en Sueca bisexual necesita semental.
Desconozco si los datos son exactos o forman parte de una película maldita que por fin podré disfrutar en el calor de la Mansión Ausente. Por si alguno de ustedes aún duda de su existencia o de lo importante de su recuperanción, este TuTubo con los créditos iniciales lo deja clarito clarito.



La noticia, además, me viene muy bien para recomendar por aquí los dividís que con tanto mimo está editando L'Atelier 13. En verano me propuse ir reseñando uno a uno los que me voy comprando (que son casi todos) pero como tantas cosas en este blog ausente, el tema guarda cola a la espera de un tiempo libre que quizá no tenga nunca (quiero ser millonario no por el dinero sino por el tiempo libre que me daría). Miren, yo estoy enamorado de las ediciones de L'Atelier 13 porque editan bellas películas en bello y eficiente continente, con su bonito librito interior y sus bonitos extras (que a menudo llegan a hacerme dudar si comprar cosas que ya tengo en zona 1). Además, me encanta que pasen de doblar lo que no fue doblado. Yo soy de los que dan vivas al subtitulo obligatorio. A lo que iba, que buscando algún dato más sobre la peli del llamado "Ed Wood catalán" he descubierto que L'Atelier 13 tiene weblog, cosa que está muy bien, porque cuando en verano buscaba información sobre lo que iban a editar me costó un poco. Y es que si son ustedes personas cabales de gusto exquisito lágrimas de emoción deben cubrir su rostro ante catálogos como este. Y dicho lo cual, les dejo un cromo de otra película mítica que no está en el catálogo (ni estará) pero que ha sido citada un poco más arriba.

CONTRAPUNTOS BONDIANOS


La novena entrega de las Reflexiones de Repronto es una de las que evidencian más mi mano, así que espero que sea de su agrado y que el Dr. Repronto no me despida antes de iniciar la segunda temporada. Por cierto, en la espiral de dejadez que últimamente me invade, no anuncie por aquí los capítulos 7 (Arte Contemporáneo) y 8 (Tecnologismo). Una verguenza.

13.11.07

ATÓMICA EN SANTA COSTA

Buenos días, Sr. Briggs. El General Río Dominguez, dictador de Santa Costa, tiene su cuartel general en el Hotel Nacionale. Hemos sabido que dos cabezas nucleares proporcionadas a Santa Costa por una potencia enemiga se hallan en la cámara del hotel. Su uso es inminente. Sr. Briggs, su misión, si decide aceptarla, será sacar los dos artefactos nucleares de Santa Costa. Como siempre, tiene carta blanca en cuanto a método y personal. Pero, por supuesto, si usted o alguno de los suyos fuera asesinado o capturado, el secretario negará todo conocimiento de sus actos. Como siempre, esta grabación se autodestruirá un minuto después de romper el sello. Ah. Bienvenido otra vez, Dan. Ha pasado mucho tiempo.

Seguir Leyendo

Acabo de publicar mi análisis del primer episodio, el piloto, de Misión Imposible en EliteVisión, una de las razones por las que este Blog ha estado algo parado durante el fin de semana. Sepan que he disfrutado diseccionando el piloto como si de una rana de laboratorio se tratase. Y cuando disfruto doy lo mejor de mí mismo. Es un análisis extenso y dicharachero donde no faltan referencias al GAL, los Hermanos Marx o Chávez. Por haber, hay hasta un huevo de pascua. Espero que lo localicen mientras disfrutan de la lectura.

9.11.07

ENVIADO ESPECIAL : XVIII Semana Internacional de Cine Fantástico y de Terror de San Sebastian

Como ya sucediara los años 2005 y 2006, Juan Carlos Paredes (muy buen amigo al que aún encuentro a faltar en Sitges) me envía para compartir con todos ustedes su crónica de la 18 Semana Internacional de cine Fantástico de San Sebastian. La publicación la comparto con Spaulding, por cierto, así que no les extrañe verla también por los exitosos territorios de mi cuñado. Que conste que hemos procurado no repetir cromos visuales. Por mi parte, también he enlazado cuando corresponde aquellas pelis que ví y reseñé en Sitges este año, por si quieren comparar opiniones y tal, que siempre está bien.

SAN SEBASTIÁN 2007 XVIII SEMANA DE CINE FANTÁSTICO Y DE TERROR
Por Juan Carlos Paredes

A orillas de la Concha y comandando el casco viejo de una de las ciudades más bellas de Europa (no es que conozca muchas, esa es la verdad), se erige el vetusto Teatro Principal, mazmorra de asesinos en serie, maniacos y delincuentes varios; portón secreto de mansiones decrépitas, hoteles y casas encantadas; lugar de encuentro para alienígenas, vampiros y zombis, y sede, un año más, y va por la edición número dieciocho, del mejor Festival de cine fantástico y de terror del mundo (tampoco es que conozca muchos): el de San Sebastián.


A dos cintas españolas les ha correspondido este año el arriesgado honor de abrir y cerrar el certamen. Se inauguró con Los cronocrímenes (2007), prometedor aunque algo trastabillado debut en el largo de Nacho Vigalondo tras la merecida nominación al Oscar hace dos años por su cortometraje 7.35 de la mañana. Para la clausura se dejó Rec (2007) de Paco Plaza y Jaume Balagueró. La gran sorpresa de la Semana, la mejor película de sus directores y, salvo El Maquinista, lo único verdaderamente extraordinario de estos últimos años de fantasías desconchadas y terrores con efluvios de serie B apolillada de Filmax. Nadie podía imaginar que ese programa televisivo para conocer una noche cualquiera en un parque de Bomberos de Barcelona iba a derivar en esta pesadilla desenfrenada concebida para palpar el buen miedo. Salpicada en ocasiones de humor negro, la película hunde sus raíces en el estilo de The Blair Witch Project y pega algunos traqueteos cuando se aparenta a 28 días después y sucedáneos, pero hora y media de divertido acojone no se lo quita nadie.


Por otra parte, el festival donostiarra ha servido este año para presentar algunos de los más esperados filmes norteamericanos del año: el 1408 (2007) de Mikael Hafström, el innecesario remake (cuál lo es) de Halloween (2007) a cargo de Rob Zombie, y la tercera entrega de Resident Evil a manos del australiano Russell Mulcahy y con el epíteto esta vez (y no será verdad) de Extintion (2007). Pero también se ha aprovechado para endosar a los animados espectadores vascos y a la concurrencia mediática internacional con algunos de los menos: la inenarrable Sé quién me mató (I Know Who Killed me, 2007), de un tal Chris Sivertson, cuyo crédito para hacer películas se cimentó por lo que se ve a partir del montaje de May de Lucky Mckee; la versión manga de Highlander, subtitulada The Search for Vengueance y cuyo estreno en los Estados no pasó del video, lo cual no sorprende viéndola pero sí después de saber que su director es Yoshiaki Kawajiri, respondable de la preciosa Vampire Hunter D.; y la muy, pero que muy, escatológica y poco, poquísimo, divertida Poultrygeist: Night of the Chicken Dead (2006) de Lloyd Kaufman, amo y señor de la inefable Troma Entertainment.


Entre medias de ambas circunstancias, nos encontramos con dos productos curiosos. Feast (2006, John Gulager) es una especie de Abierto hasta el amanecer pero con extraterrestres cabreados. Nada nuevo, vamos. Lo curioso aquí son sus productores. Tomen nota: Wes Craven, Matt Damon y Ben Affleck. No comments. El otro es el El diario de los muertos (Diary of the Dead, 2007) de George A. Romero. Y ¿a que no adivinan de qué va, así por el título y por el director? ¿De zombies? Pero, ¿cómo lo han adivinado? Pues eso, enésima revisión del ‘zombismo’ a cargo de un Romero incombustible y un poco pesado ya, la verdad, en la que cómo novedad cabría decir que, a la manera, otra vez, de El proyecto de la Bruja de Blair, los protagonistas graban en video sus intentos de sobrevivir al ataque de unos muertos que, como gráciles ave fénix, renacen para ponernos de su parte.


También de Estados Unidos, en coproducción con Canadá, nos amenazan con nuevos episodios del Masters of Horror 2. A cuál peor interpretado, a cuál con peor guión. Reconozco que ni cuando comenzó la serie con mucho entusiasmo y cuatro duros fui muy partidario de ella. Ahora que hay algo más de pasta y la producción roza la dignidad, el talento escasea alarmantemente. Y así, The Damned Thing (Tobe Hooper, 2006) es insustancial; The Washingtonians (Peter Medak, 2007), una perfecta tontería; Pelts (Dario Argento, 2006) es muy floja, y The Screwfly Solution (2006) de Joe Dante es si acaso pasable.

Tampoco levantaron demasiadas pasiones este año las cintas orientales. Las películas de fantasmas de Corea del Sur eran antaño las auténticas joyas de cualquier festival de cine fantástico, pero llevan algún tiempo de cadena caída. Epitaph/Gidam (2007) de los Jung Brothers no asusta aunque tampoco tengo claro que lo pretenda. Bonitas imágenes, realización clásica, pausada, elegante, pero la historia, dividida en tres cuentos, no interesa demasiado. Aunque la que sí que no interesa para nada es Aachi & Ssipak (2007, Joe Bum-jin), la otra producción coreana en el certamen, un manga gamberro, escatológico y trepidante que funciona como broma durante el primer cuarto de hora, pero que, una vez pasada la novedad, cuando ya conocemos “la banda del pañal” y cómo se las gasta su líder cuando le llevan la contraria, se vuelve pesadísima. De Japón cabe destacar, y solamente por su voluntad paródica, Dainipponjin (2007) de Hitoshi Matsumoto. Arranca con interés, con misterio: todos estamos deseando saber a qué se dedica un señor corriente y moliente a quien un periodista, cámara en mano, le hace un seguimiento total. Resulta que, de repente, llega un aviso. Monta en su motillo, llega a un edificio gubernamental y sale convertido en un gigante con los pelos tiesos y tatuajes hasta en el paladar para defender la urbe del ataque de otros seres descomunales mucho más estrambóticos todavía. Francamente indescriptible.


Hablando de tatuajes, la neozelandesa The Tattooist (2007), de Peter Burger, cuenta el obsesivo recorrido de un artista de la modificación corporal (como se autodenominan ellos) que no duda en robar ideas y un antiguo artilugio para tatuar que lleva el enfadadísimo espíritu de un maorí impregnado y que se encarga de finiquitar en sangre el trabajo comenzado en tinta. Lineal y básica, pero bien rodada, el producto final entretiene. Mucho mejor de todas formas nos fue con la otra producción que nos llegó desde la patria de Peter Jackson. La Criatura Perfecta (Perfect Creature, 2006) de Glenn Standring es, a partes iguales, un bellezón visual y, aunque tiene ciertos argumentos y una estilizada estética como para que no decepcione a nadie, un guión flojito (después de muchas epidemias, una nueva raza de vampiros conviven en armonía con los seres humanos, hasta que uno de los primeros decide exprimirle la yugular a unos pocos de los segundos). Carente de chicha, de más vigor argumental, es triste que el malo no tuviera una razón con algo más de peso que la firme decisión de acabar con todo el mundo por la, como todos sabemos, compleja razón de que es el malo.


Pero los platos fuertes se aproximaron a San Sebastián desde bien cerca. Francia presentó Frontière(s) (2007, Xavier Gens), un visita a La matanza de Texas pero llevada a la adorable campiña gala. Allí, en unas minas abandonas, en vez de una familia de matarifes, se esconde una de germanófilos hambrientos de carne fresca, en ambos sentidos. Bueno, pues allí llegarán unos pobres diablos que huyen de las barricadas francesas tras el triunfo electoral de la extrema derecha. Y allí se quedan algunos, claro, o al menos una parte de ellos. Sin contar nada novedoso, se destapa con una puesta en escena poderosa y una estupenda profundización psicológica de los participantes (nada habitual en estos saraos sangrientos). Maravilló en todo caso la escalofriante À l’intérieur (2007) de los debutantes Julián Maury y Alexandre Bustillo. La cinta es un divertimento para las personas que les divierten que otra persona se pase en la pantalla dos horas torturada, acongojada y con mucho dolor. Y si además la sujeta está embarazada y con cuadros depresivos porque sufrió un accidente de coche y su marido ha muerto, mejor. Y si, además, una mujer de negro (impresionante Béatrice Dalle) la hostiga insistentemente debido a una antigua deuda, pues entonces se convierte en la velada perfecta. Si no se siente atraído por mis crueles argumentos, lo entiendo, pero borre entonces A l’Intérieur de sus posibles opciones cinéfilas para el próximo sábado.


La gran vencedora entre el público fue en todo caso la danesa How to Get Rid of the Others (2007) de Anders Ronnow Klarklund, cuyo crédito anterior, Strings (2004), una conmovedora y original historia en la que las vidas de sus personajes, marionetas, (de)penden de las cuerdas que los manejan, fue de largo la mejor película en el Festival de Sitges el año de su presentación. En esta ocasión, disfrutamos de una cáustica distopía, tan divertida como provocadora. El gobierno danés ha promulgado una nueva ley: quitar de la circulación, por decirlo de manera suave, a todo aquel que no sea productivo para su país, que prevarique, que sea un proxeneta, que haya estado más tiempo de baja que cotizando o, por supuesto, que amenace este nuevo y totalitario statu quo. Ronnow Klarklund, inteligente (cualidad que tuve, por cierto, ocasión de comprobar in situ, en una maravillosa velada con unas cigalitas por en medio), sabe que si quieres que te escuchen, la suavidad y las buenas maneras no sirven: debes escandalizar.


Aparte de una variada selección de títulos imprescindibles para el ciclo American Gothic, entre los que destacan La noche de los muertos vivientes, El otro o La matanza de Texas, y el buen gusto en la recuperación de un incunable como La mujer en la Luna (1929) de Fritz Lang y la deliciosa THX 1138 (1971) de George Lucas, el certamen vasco siempre sobresale por el esmerado repertorio de sus cortometrajes. No se pierdan, si tienen ocasión de cazarlos, ni el francés Même les pigeons vont au paradis (2007), de Samuel Torneaux, ni, sobre todo, el australiano The Cat and Claudia (2006), de Lily Coates: rara vez se vio tanta delicadeza mostrando la muerte como en estos 13 minutos filmados en ese frío tono azul con el que el cuerpo humano recibe su mortalidad.

8.11.07

EL STATUS QUO


-Entonces, ¿usted sabe cosas secretas? ¿Como lo del Area 51 y los illuminati y todo eso?
-Eso te mola, verdad?
-¡Tío, es un apasada! Las cosas que esos cabrones pueden hacer, mensajes subliminales en la tele, y... transplantar adn alienígena al cerebro de la gente, y... ¡todo lo demás! ¡Estamos hablando de la gente que dirige el mundo de verdad!
-Por amor de Dios. Hughie, esos memos son incapaces de dirigir el mundo. Y no hay sociedades secretas, ni illuminati, ni el departamento X reunido en una sala que nadie sabe que existe. No hay nada de eso. Es la vieja compañía de siempre. Gordos y capullos sentados en sus despachos pensando maneras de vigilar a la gente. Solo para mantener el mundo exactamente como está. Es decir, el poder en manos de los poderosos. Es decir, el status quo.

Diálogo extraido de la imprescindible The Boys de Garth Ennis y Darrick Robertson. La evocadora imagen que encabeza también.