Mostrando entradas con la etiqueta América profunda. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta América profunda. Mostrar todas las entradas
10.10.16
CRÓNICAS DE #SITGES2016 (IX): CARNAGE PARK
Otra de esas pelis que solo se pueden disfrutar en Sitges y a las que hay que agarrarse frente a la invasión del fantástico indie made for Sundance (que este año parece menor… de momento y en mi caso). Serie B de presupuesto escaso bien aprovechado, remite con modestia a la tradición forjada con clásicos impepinables como La Matanza de Texas o Las colinas tienen ojos como busca un empaque más contemporáneo, ya sea en su estructura sembrada de flashbacks y protagonismo coral (que el body count va reduciendo sin piedad), como de fondo, como expresión de ese resurgir del sociópata rural tan americano que mata todo lo que se mueve en su terreno. El argumento es simple: unos atracadores con rehén se internan en una zona habitada por un aficionado a cazar seres humanos. American Gothic ambientado en ese paisaje neowestern y fantástico de la América Profunda labrado por la cultura pop, sencillo pero eficaz, generoso en aciertos pese a sus carencias y una destacable banda sonora.
8.10.16
CRÓNICAS DE #SITGES2016 (III): THE NEIGHBOUR
Marcus Dunstan es un nombre ligado a la saga Saw como guionista y director de una pseudo explotación de esta, The Collector, que no estaba mal. Vamos, lo que se dice un tipo que lleva un tiempo picando piedra de género en la mina con cierta dignidad. Su nueva película juega sus mejores cartas en que es muy entretenida, va directa a lo que tiene que ir, y en que es extremadamente sencilla. De hecho ahí juega un poco al engaño, pero con gracia. Vale, la escena inicial es frenética, con ese montaje de cámara nocturna, rayado de celuloide y caña sónica, pero en realidad poco tiene que ver con lo que sigue y apenas se explica, pero bueno, no me quejo y mete en tensión. También juega al equívoco de ser un survival & torture porn que luego no es, sugiriendo cosas que luego no son porque todo es más sencillo de lo que parece por voluntad propia, y eso está bien. Y ese momento catártico con himno patriótico desvela un subterráneo matiz político a quien quiera verlo, porque ese vecino tan americano y tan familiar que mata conejos con su rifle no deja de ser una alegoría de la american gothic que votará a Trump dentro de unos días. Así que entre una cosa y otra, lo cierto es que pasé un buen rato con ella, y eso siempre es de agradecer.
15.10.15
CRÓNICAS DE #SITGES2015 (XVIII): GREEN ROOM
La entusiasta adicción que provoca Sitges se debe a múltiples motivos. Uno de ellos es que bien pasadas las dos de la madrugada uno sale del cine vitaminado tras la estupenda Bone Tomahawk y tras apenas cuatro horas de sueño hay que madrugar para lo que promete ser una nueva dosis de cine intenso. Y así es. En Green Room un grupo punk de gira por la América profunda se topa con una banda de peligrosos skins. Como bien indica John Tones en su crónica para Canino, de entrada el grupo punk y los skins no son impostados y actúan como tales. Aunque la etiqueta de Survival Horror no está mal puesta, se trata más bien de la clásica película de asedio, un subgénero que ha dado joyas como Río Bravo y El Dorado de Howard Hawks o Asalto a la comisaría del Distrito 13 de John Carpenter, película esta última con la que Green Room comparte ese aroma de puesta a punto del serie B de toda la vida. En estos tiempos la violencia es más explícita y directa, por ejemplo, y de eso aquí hay un buen surtido. Una de las cosas que me gusta, y que en mi opinión enriquece la película, es que los skins son unos hijos de puta muy peligrosos, pero eso no evita que su comportamiento sea muy de andar por casa y no actúen como un engrasado ejército según se van complicando las cosas. También conviene advertir del posible hype. La película es estupenda, sí, pero tan solo se trata de una honesta película de asedio y supervivencia, muy contundente pero también muy sencilla.
CRÓNICAS DE #SITGES2015 (XVI): COP CAR
Sin duda, una de las películas de este año, que además de compacta y sin pega alguna, de esas cuya sencillez es virtud y cuyo visionado se pasa volando. Thriller tenso, con destellos de humor negro y un gran tratamiento de los personajes infantiles, la historia se localiza en esa América profunda y rural cuyo paisaje hemos interiorizado como un territorio mítico por legado del western, con sus policías corruptos, su violencia de pueblo y sus carreteras rectas que se pierden en el horizonte. Un par de niños se encuentran un coche de policía oculto tras unos árboles y no se les ocurre nada mejor que irse a dar una vuelta con él. A partir de aquí, la cosa se va a poner complicada. Una de esas películas donde personajes que no saben muy bien qué está pasando van desencadenan acontecimientos cada vez más difíciles de parar. Kevin Bacon está estupendo y los niños protagonistas también. Vamos, que es estupenda.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)



