19.10.12
CRÓNICAS DE SITGES 2012 (XV). CHAINED
La hija de David Lynch regresa a Sitges, donde ganó hace algunos años con Surveillance (que no pued ever y que no he recuperado, por cierto). Y Sitges es territorio lynchiano porque allí fue donde triunfó Terciopelo Azul. De todas formas, y aunque seguramente late en su interior la perversidad del cine que la alimenta por sangre, Chained se aleja o no comparte ese inquietante universo paterno. Ojo, que no digo que eso esté mal porque no lo está (y de hecho, cuando me toque hablar del Antiviral del hijo de Cronenberg verán que es el caso contrario).
Supongo que sacar a relucir la ascendencia familiar está feo y que Jennifer Lynch debe estar harta de ello, pero viene al caso porque Chained hace de las relación paternofilial su epicentro, aunque tomando un curioso desvío que yo definiría como melodrama de psicópatas. La historia es la de un niño secuestrado por un maníaco asesino que rapta mujeres y se las lleva a casa (sita en la soledad de la América profunda), donde abusa y liquida de ellas. Al niño le salva la vida, lo encadena y se dedica a darle durante años una educación sin duda peculiar. Y cuando el chaval llega a la adolescencia, los problemas crecen., claro. La peli tiene interés, se sigue muy bien y Vincent D’Onofrio está estupendo, pero por alguna razón no me entusiasmó demasiado, entre otras cosas porque el giro final creo que está algo mal llevado y le noto sutura y pegament. En definitiva, que no está mal la peli pero… sí, ese pero; ese pero de espectador rancio que no puedo evitar aquí.
CRÓNICAS DE SITGES 2012 (XXIV): CITADEL
Antes de iniciarse la proyección de esta modesta película británica, primera de su director, éste comentó al público asistente un detalle que me parece fundamental: el protagonista sufre de agorafobia porque el mismo, víctima de una paliza en su infancia, la padeció durante años. Así que Citadel se alimentaba de dos cosas: su enfermedad y su pasión por el cine de terror. Piensen en ello: un director agorafóbico volcando sus miedos en una película de horror. Eso explica muy bien porque me sedujo tanto la atmósfera opresiva e irrespirable de esta película, por otro lado muy modesta y en la que intuyo, por otro lado, que serpentea algún tipo de mensaje e idea que no debería ser de mi agrado, pero que soy incapaz de localizar mientras disfruto de sus otras virtudes.
Citadel hace del extrarradio y el suburbio urbano un protagonista más. Barrios de bloque y aluminosis abandonados por la crisis, paisajes del derrumbe y el Apocalipsis contemporáneo. Soy muy fan de las arquitecturas del mal, del edificio maldito con vida propia. Como tema tiene diferentes variantes, pero en los últimos años detecto su presencia renovada en películas tan diferentes como La Horda o Attack the Block a las que habrá que sumar esta Citadel en la que un joven viudo agorafóbico lucha por defender a su bebé recien nacido del acoso de una banda de adolescentes encapuchados en un barrio desértico y abandonado de esos que también nosotros vemos por la ventanilla del tren de cercanías cuando nos alejamos del corazón de la urbe. La Arquitectura del Mal como motor de nuestros miedos de hoy, entre hipotecas y deshaucios.
Detecto en Citadel una actualización del viejo cuento del troll roba niños; también veo a Ballard porque es inevitable verle entre esos edificios de cemento gris y solitario; anda por ahí Cronenberg, en la capucha de la gabardina de esos adolescentes que emergen del edificio en cuanto se pone el sol, monstruos contemporáneos creados por el fin del bienestar; y también veo a Fulci porque hay algo seco en las grietas de las paredes, y porque sale un cura maldito y un niño ciego. Veo todas esas cosas y señalo Citadel como una peli a descubrir, llena de detalles pese a su modestia y a ese algo, ese pero, que por fortuna no puedo concretar.
18.10.12
LA VERDADERA HISTORIA DEL POP. CAPÍTULO 32
Esta mañana leía al Capitán Urias (otra persona sabia) sobre el estreno de su documental Songokumanía: el big bang del Manga, dedicado al fenómeno Bola de Drac y el tipo de proyecto que me interesa sobre cultura pOp. Mirando el trailer que se incluye en dicho post, enseguida mis ojos repararon en el titular de una noticia sobre el escándalo generado y la habitual reacción política. Así que como es habitual en esta casa enseguida me he lanzado hacia la Hemeroteca de La Vanguardia, que en su edición del viernes 11 de agosto (sí, ese mes) de 1995 publicaba la noticia que les reproduzco a continuación.
Tras leer la vieja noticia lo primero que he pensado ha sido: "mira, en cuatro días los niños a quienes querían prohibir Bola de Drac le entregarán la mayoría absoluta en el Parlament". Afortunadamente, Paco Alcázar ha venido al rescate para señalar la verdadera noticia importante publicada en esa página de La Vanguardia.
CRÓNICAS DE SITGES 2012 (XXIII): MODUS ANOMALI
Un hombre despierta enterrado en un bosque, descubre que tiene amnesia, que han asesinado a la familia cuyas fotos lleva en la cartera y que un tipo le persigue entre los matorrales con un machete e intenciones nada buenas. Tras el bombazo de The Raid en Sitges 2011, este es el título que venía este año a cubrir el cupo indonesio, y con bastantes expectativas por eso que llaman el culto instantáneo. Pero si The Raid era el gran festival del tortazo indonesio, Modus Anomali es un thriller que no pasa de voluntarioso ejercicio de tensión durante buena parte del metraje para luego dar un total vuelco argumental absolutamente inverosímil. El largo juego del escondite no llegó a atraparme nunca y la sorpresa final es tan rebuscada que no me la creí nada. Buscando algo positivo, hay que alabar la ambición y el trabajo realizado con un presupuesto que se antoja escaso.
17.10.12
CRÓNICAS DE SITGES 2012 (XXII): ROBO-G
En algún sitio, alguien dijo, escribió o dejó caer como si tal cosa que esta comedia japonesa venía a ocupar el sitio que Matsumoto (Dai Nipponjin, Symbol) dejaba libre en Sitges 2012. Así que hacia allí fuimos en busca de genialidad neocómica y nos encontramos con otra cosa, una comedia de corte infantil sobre un aburrido anciano al que recurren unos ingenieros ineptos para disfrazar de falso robot en una convención. Una cosa que sí, vale, no molesta y es agradable durante un rato, pero también un producto inane y comercial (en términos nipones) que poco aporta y nada rasga. Como mucho, sirve para anotar que en Sitges 2012 ha habido dos filmes que vinculan robótica y vejez: ésta y RoboT and Frank, y que ambas toman el camino de la comedia familiar y del engaño. Ah! Me encanta que el diseño del robot de esta película luzca con tanta semejanza a mi querido Archie de la IPC
16.10.12
CRÓNICAS DE SITGES 2012 (XXI): THE LORDS OF SALEM
Cuando al acabar la proyección de la nueva película de Rob Zombie empezaron los silbidos no les daba crédito. O quizá sí, ya que se aliaron dos de los grupos que forman parte el público de Sitges. Por un lado, cinéfilos y críticos poco afines al género cuando se desmanda y que, de hecho, han silbado siempre al autor de Los renegados del diablo. Enseguida pensé cuál hubiera sido su reacción si las delirantes y evocadoras imágenes finales hubieran estado firmadas por, no sé, Peter Greenaway. Le desprecian porque, bah, es un melenudo gritón. Pero esa reacción era esperada, no tanto la otros, la de aficionados al género e, incluso, declarados seguidores de Rob Zombie. Están e su derecho, claro que sí, pero creo que Lords of Salem es muy coherente con su filmografía. También pensé que quizá somos mucho más católicos de lo que creemos y un ritual satánico como el propuesto lleva en su interior la indignación como respuesta. Lords of Salem está hecha desde la convicción satánica (y ahí mi única duda es si el satanismo de Rob Zombie es el de Anton LaVey o el de Aleister Crowley) y desde el amor a su pareja (esa Sheri Moon que acaba dibujada como María satánica). De hecho, como muy bien apuntaba Jordi Sánchez Navarro (tipo sabio) a la salida, quizá el problema está en que la película funciona mejor como ritual que como cuento de miedo. En lo segundo, en lo de historia de terror, es posible que pese a su bella imaginería del horror, hubiera quien la pensara floja porque no hay sacrificios explícitos (mira tú, la teoría que subyace en Cabin in the woods) ni golpes de efecto gore. Todos conocemos sus referentes (de La Centinela al bebé de Rosemary) o esa historia paralela del historiador de Salem descubriendo secretos en la biblioteca. Códigos, al fin y al cabo, que están para ser usados y aquí en aparente desgana porque lo importante es otra cosa, lo importante es llevarte de la mano al aquelarre de las viejas brujas (encarnadas por actrices ya veteranas, y ahí las arrugas de Meg Foster resultan aterradoras) y a las fascinantes imágenes finales, que aunan psicodelia y satanismo. Pero, sobre todo, los detalles que hacen definitivamente grande Lords of Salem están relacionados con la música, y es que esta es posiblemente la película más musical de su director. Primero, por la hipnótica melodía satánica que despierta al viejo credo. Segundo, por el inquietante uso del All Tomorrow's Parties de Velvet Underground. Es ahí, bajo ese ritmo, que entrego mi alma al demonio.
CRÓNICAS DE SITGES 2012 (XX): SIGHTSEERS
No he visto la muy recomendada Kill List, pero tras disfrutar de la siguiente película de Ben Wheatley ya he realizado los oportunos movimientos. Sightseers es una estupenda muestra de humor negro como hace mucho que no veía, humor negro potenciado por el carácter 100% británico de la película y de lo que retrata, la excursión de una pareja algo borderline por los parajes de la Inglaterra tradicional. Una road movie que pronto toma rumbo genérico hacia el serial killer mientras lo dinamita todo a su paso (o al menos instituciones varias y los estereotipos ingleses más campestres) siempre con elegancia, al mismo tiempo que deja de lado cualquier atisbo de juicio moral sobre lo relatado, incluso todo lo contrario. Soy muy fan del toque británico para este tipo de historias negras, y Sightseers cumple con todos los requisitos, así que no me queda más que aplaudirla y recomendarla.
15.10.12
CRÓNICAS DE SITGES 2012 (XIX): CABIN IN THE WOODS
El pase destinado a ser una fiesta en Sitges 2012 era este, sin duda. Y es muy importante ver esta película con el máximo desconocimiento de su trama e intríngulis. Así que antes de los espoilers, tan sólo apuntar una cosa: la película te gustará más o menos, dirás que es una obra maestra, una diversión intrascendente o un hype inflado o decepcionante. Vale, pueden ser tus opiniones tras verla, pero, y esto es así, si eres aficionado a la fantasía y el terror, su visionado es IMPRESCINDIBLE.
Dicho lo cual, si no has visto Cabin in the woods, deja de leer.
¿La has visto? ah, bueno, entonces déjame comentar un par de cosas en plan rapidito.
1. La catarsis del espectador a través del sacrificio ritual. La idea flota de manera nada inocente durante una parte del metraje y es maravillosa. Toda esa matanza de adolescentes que se repite una y otra vez tiene un sentido: contentar a quienes se ofrece, que debe quedar satisfecho. Aunque al final sabremos que son dioses primigenios, es inevitable pensar que el sacrificio se nos ofrece a nosotros, los espectadores, y que todos los códigos del género deben estar ahí, uno tras otro, para que todo salga bien y quedemos satisfechos. Por su parte, el misterioso entramado que lo lleva a cabo es, durante un rato, la industria del cine, ya sea de serie A, bé o zeta, una industria que nos ofrece regularmente el sacrificio sangriento de jóvenes para que todo siga igual. Si en Walking Dead el protagonista exclama la revelación de que "Nosotros somos los muertos vivientes", tras Cabin in the Wood podremos decir que "nosotros somos los dioses primigenios". Anda que no es bonito pensarlo.
2. Subversión pOp y de derribo. Tirando de ese hilo. Si nosotros somos a quien se ofrece el sacrificio, ést se hace para mantenernos tranquilos, para que el mundo siga igual. En uno de los diálogos iniciales, Marty, el icónico loco o tonto, que fuma marihuana y es conspiranoico, comenta su ideología: "La sociedad necesita desmoronarse; pero somos todos demasiado cobardes para permitirlo". Al final, la protagonista se enfrenta junto a él a la resolución del dilema, y optan por ser coherentes con ese pensamiento. No hay cobadía sino el acto valiente de provocar el Fin del Mundo. Mayor revolución social es imposible. El zeitgeist de nuestro tiempo llevado, por fin, a esa culminación nihilista que todos deseamos en la intimidad.
3. Metagénero. Está ahí, es evidente. Juega con los códigos del género mientras se hacen mil guiños. Es inevitable pensar en Scream, que venía a hacer lo mismo, o algo parecido. De todas formas, en aquella los mismos personajes eran en parte autoconscientes de ese strip-tease de mecánicas, recursos y arquetipos, pero no daba demasiadas explicaciones a porqué debía ser así. Cabin in the Woods va más lejos porque da sentido a esos códigos.
4. Los jóvenes protagonistas viajan en camioneta. A partir de ahora, a la cadena que lleva de Scooby Doo a Ken Kesey pasando por la Matanza de Texas (y que además de a ese texto dio lugar a un Repronto) será necesario añadir Cabin in the Woods y sus arquetipos rituales: la puta, el deportista, el estudiante, el loco y la virgen.
CRÓNICAS DE SITGES 2012 (XVIII): FLYING SWORDS OF DRAGON GATE
CRÓNICAS DE SITGES 2012 (XVII): ACE ATTORNEY
La imprescindible cita de Sitges con la locura (o no, que de todo hay) de Takashi Miike era por partida doble. For Lover's Sake me la perdí (Sitges exige ubicuidad sobrehumana) pero la adaptación en clave musical de este viejo manga romántico se ha definido como una mezcla de Grease y Crows. La que sí pude ver fue la otra, este Ace Attorney que adapta el videojuego del mismo nombre y al que no he jugado. La película desmorona un subgénero tan ordenado como el de las películas de juicios. Esto es puro caos festivo de peinados imposibles y testigos absurdos: loros, tipos con amnesia, habituales del perjurio y, según como se mire, un festival del Deux ex machina porque todo es posible. Una locura divertida que, eso sí, se me antoja mucho más disfrutable si se conoce el videojuego original. Las risas y aplausos del público así lo garantizan, también las preguntas que hice las la sesión a quienes lo conocían y que alababan el mantenimiento de los peinados locos o los muchos guiños a sus momentos estrella.
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