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19.10.12

DE ENTRE LOS MUERTOS, VEN Y MIRA

Miro la nota de prensa que presenta la programación completa de la Semana de Cine Fantástico y de Terror de Donosti y noto la habitual simpatía que siento hacia este certamen pese a no haberlo visitado nunca. Como cualquier trabajador, raciono mis días de vacaciones y ese cupo queda cubierto por Sitges, que me cae más cerca y le tengo cogida la costumbra. La programación es tan estupenda como siempre. Algunas pelis se han visto en Sitges y otras se presentan por primera vez ante ese público gamberro del que tan bien me hablan todos los asiduos.

Hay, pero, una nota triste. Si nunca fui al Semana, lo que sí hice siempre fue comprar el libro que editaban cada año. Como colección de textos sobre el cine de género, creo que ha sido de las mejores que se han hecho nunca por aquí. 14 libros como catorce soles, con su lomo negro y su gramaje absurdo (por alguna razón, el papel pesa más de lo habitual), su fastuosa selección gráfica y, claro, sus textos sabios sobre el cine que más disfruto. Siendo fiel seguidor de la colección, imaginen la ilusión que me hizo participar en la entrega del año pasado, Ven y Mira, dedicado al cine fantástico y de terror más incómodo, prohibido y perseguido. Me salió uno de los textos de los que más orgulloso estoy (tampoco he escrito tantos en formato noble, fuera de internet) y encima rodeado por un montón de firmas a las que admiro. Bien, dicho esto, pueden llamarme gafe. Parece que Ven y Mira fue el último libro de la colección, o no; lo que sí es cierto es que este año la publicación falta a su cita. La explicación, claro, está en esta crisis total que nos lleva por la calle de la amargura y que en lo cultural está siendo demoledora, porque sepan que estos libros no se escriben por dinero (en realidad, están bastante mal pagados) sino por amor. Y estos, en concreto, tan mal no deben funcionar porque algunos de ellos están ya agotados.

Regresando a Ven y Mira, el volumen coordinado por Rubén Lardín en el que participé (aquí lo que escribí cuando salió y el indice; y aquí, cuando se resolvió el tema judicial de A Serbian Film, publiqué extractos de uno de mis textos). Mi intención inicial era ir enlazando o colgando por aquí las diversas reseñas que sobre el libro se iban publicando, por tenerlas compiladitas y por ir recordando su existencia, claro. Al final la dinámica perversa que domina mi escaso tiempo lo impidió, así que nada mejor que aprovechar esta entrada para llevarlo a cabo. Les dejo a continuación algunas capturas de prensa en papel y luego enlaces a textos sobre él publicados en blog. Si alguno de ustedes recuerda alguno más, ya sabe a donde dirigirse.

Revista Fotogramas, febrero de 2012

Texto de Grace Morales publicado en el Cultura/s de La Vanguardia

Revista de los cines Renoir

Ven y Mira es un gozoso libro, que se lee con la avidez que despierta la prosa bien escrita y bien aderezada, que comenta y desmenuza mucho de lo relacionado con el cine de “la zona prohibida” utilizando para ello el bisturí teórico y práctico proporcionado por grandes como SadeBataillePasolini para diseccionar los tejidos hipócritas de los burgueses fofos, los moralistas pazguatos y los intereses espurios, esos mismos que desde poco después del advenimiento del invento de los Hermanos Lumière han perseguido a todos aquellos que querían transgredir, explorarse, incomodar y/o ganar dinero haciendo cine sobre nuestros rincones oscuros. Sigue leyendo lo que escribió Dr. Zito en su blog

Algunas palabras clave de The Act of Seeing with One’s Own Eyes (1971) en IMDb: “autopsia”, “fluidos corporales”, “víctima de quemaduras”, “cuerpo desnudo”, “cadáver”, “incisión”, “sin palabras”, “vial de sangre”, “rito funerario”, “calavera”.  Sigue leyendo la reseña de Noel Ceballos en El Emperador de los Helados.

El volumen analiza todos los aspectos posibles del por qué de estas polémicas, condena la censura, y ahonda en según que asuntos. A rasgos generales, el libro es súper recomendable. (En el blog Aquí vale todo)

Si no se hicieron con Ven y Mira en su momento (malandrines) o lo leído aquí y ahora les motiva lo suficiente, recuerden que pueden adquirirlo directamente a la Semana de Donosti o en este enlace a Amazon que les dejo aquí abajo.

2.3.12

LEY Y ORDEN EN EL CINE SERBIO


La importación y distribución de películas europeas pondrá en jaque la férrea estructura del Código Hays. En 1950, el filme episódico El amor (L’amore; Roberto Rossellini, 1948) incluye un segmento (Il Miracolo) en el que una campesina seducida por un hombre que se hace pasar por San José queda embarazada y considera lo acontecido como un milagro. Los pases en Nueva York se suspenden cuando las asociaciones católicas ponen el grito en el cielo ante tamaño sacrilegio. Tras un complejo camino judicial, los distribuidores apelaron al TS. El resultado fue una sentencia clave, Burstyn vs. Wilson, que equiparaba cine con otros medios (libros, periódicos, revistas) amparados por la célebre Primera Enmienda de la Constitución norteamericana, que protege la libre expresión de ideas. Si una película está expresando una idea, no puede ser prohibida.

(…)

Del mismo modo, el TS entrará a definir lo que es pornografía a partir de la demanda iniciada por el estreno de Les amants (Louis Malle, 1958). En la película, además de tratar un tema tan peliagudo (para el Código Hays) como el adulterio, Malle muestra en primer plano los efectos de un orgasmo en el rostro de Jeanne Moreau. La exhibición del filme en un cine de Cleveland Heights (Ohio) lleva a su propietario a prisión acusado de exhibir pornografía. En la revisión del TS, Jacobellys vs. Ohio, el juez Potter Stewart dará una celebrada definición subjetiva de lo que es pornografía: “es muy difícil definir lo que es pornografía dura, pero cuando la ves la reconoces”. Las definiciones jurídicas y legislativas de lo que es pornográfico, desde un punto de vista objetivo, claro y delimitado, son escasas y difíciles de localizar, y lo habitual es que dejen abierto un margen discrecional que teóricamente debe acomodarse a su contexto social: será pornográfico aquello que una sociedad concreta considere pornográfico.

(...)
La doctrina del Tribunal Supremo norteamericano también estará sometida a vaivenes según sean conservadores o progresistas la mayoría de sus jueces. La tercera sentencia de interés por su aplicación al mundo del cine, aunque su origen jurídico era el ámbito educativo, vino provocada por otro filme seminal objeto de escándalo y controversia. The Slaughter (Michael Findlay, 1971) era un subproducto rodado en Argentina e inspirado en los asesinatos de la Familia Manson que daría lugar a una de las mayores leyendas urbanas relacionadas con el cine cuando el distribuidor independiente Allan Shackleton la reestrenó como Snuff (1976), en un nuevo montaje que añadía una escena final que dejaba ver el set de rodaje para hacer creer al espectador que ese último asesinato era real. La trola de explotación era además el principal reclamo promocional del filme. Prohibida en varios estados, en Baltimore se propuso eliminar la escena final, a lo que se negó la distribuidora aduciendo que lo novedoso del filme estaba ahí, y que sin eso no era nada. Uno de los miembros del comité censor, además, se tragó la mentira y puso en aviso al FBI, que inició una investigación para confirmar la veracidad de lo proyectado.

Mientras, la prohibición llegaba al TS, que aplicó la doctrina establecida en Miller vs California, el llamado Triple Test de Obscenidad, según el cual será obsceno aquel material que cumpla a la vez tres requisitos:
1. La obra despierta el interés lascivo de un espectador normal;
2. La obra muestra o describe de manera ofensiva conductas sexuales o execrables según la legislación concreta de la comunidad;
3. La obra carece de valores literarios, artísticos, políticos o científicos.
Además de acudir a algo tan discrecional como “el interés lascivo”, en el tercer punto se introduce un elemento complejo y subjetivo que aún hoy persiste y que todos hemos podido constatar en recientes tertulias: nadie cuestiona Saló o los 120 días de Sodoma (Salò o le 120 giornate di Sodoma; Pier Paolo Passolini, 1975) porque tiene la pátina de obra de arte consensuada, pero ¿quién es capaz de defender los valores de un subproducto de explotación?
(...)

(En España) La llegada de la democracia finiquita casi de manera inmediata la censura cinematográfica. El Real Decreto 3071/1977, de 11 de noviembre (…) realiza una de las pocas definiciones de pornografía que encontramos en nuestro ordenamiento jurídico: “escenas o secuencias que describan la realización de actos sexuales de manera directa y real a la vista del espectador sin suposición alguna”, y respecto a la violencia “cuando constituya una incitación a la misma”. Muy clara en lo primero, etérea y discrecional en lo segundo.
(...)

La clasificación “S” desaparece a principios de 1983 como parte de las reformas llevadas a cabo por Pilar Miró. Los títulos pasarán a ser clasificados para mayores de 18 años o recibirán la nueva clasificación “X” establecida por la Ley 1/1982, de 24 de febrero , que regula las nuevas salas de exhibición para películas “de carácter pornográfico o que realicen apología de la violencia”, aunque de nuevo no especifica qué se entiende por ello (tampoco lo hará en la Orden de 14 de mayo de 1984 que crea la Comisión de Calificación de Películas Cinematográficas).
(...)

La CONCAPA también ha sido una de las protagonistas del lamentable escándalo generado por el pase en el Festival Internacional de Cine Fantástico de Sitges de A Serbian Film. Una nota alarmista publicada en diversos medios tuvo eco en una tertulia televisiva lamentable que confundía realidad con ficción mientras se polemizaba sin haber visto la película. Las consecuencias han sido inauditas: La Federación de Asociaciones para la Prevención del Maltrato Infantil (FAPMI) denunció públicamente el haber programado el polémico título, la fiscalía abrió una investigación de oficio y al final acabó denunciando al director del Festival por un delito de exhibición de pornografía infantil. En paralelo, la CONCAPA consigue que un juez suspenda el pase previsto en la Semana Internacional de Cine Fantástico y de Terror de Donosti.


Lo que tienen arriba son algunos extractos de Bajo el peso de la ley: legislaciones, procesos, censuras, uno de los capítulos que tuve el placer de escribir para el libro colectivo Ven y Mira: el cine fantástico y de terror en la zona prohibida (Donostia cultura, 2011) (y a la venta en Amazon aquí: Ven y mira). Esta semana se ha conocido el archivo de la causa abierta contra Ángel Sala, director del Festival de Cine Fantástico de Sitges, por exhibición de pornografía infantil al programar en el certamen la película  A Serbian Film, un tema en el que puse airada atención en su momento y que me place concluir. El hilo de los extractos a mi texto es, precisamente, un repaso al concepto de pornografía (y también a lo que es arte obsceno o no) en el ordenamiento jurídico estadounidense (con la doctrina de su Tribunal Supremo) y en el nuestro.

No he podido leer el texto jurídico emitido por la jueza ni lo he encontrado por la red, aunque me interesa por motivos obvios, y tan sólo puedo acudir a los extractos publicados en prensa y medios. No está de más ponerlos en paralelo con lo que escribí para Ven y Mira.

Según la nota de agencia:

“El juez señala que la cinta no es pornográfica por cuanto "las imágenes antes de poseer una finalidad de provocación sexual, tienen a todo lo contrario, estimando que, sin perjuicio del respeto a la libertad de opinión y de gusto de todo espectador, se trata de una película de género 'gore".

Me encanta esa referencia final tan naíf al gore. Respecto a las definiciones normativas de la pornografía, que como hemos visto antes en realidad no existen y son discrecionales, la solución jurídica me parece correcta aunque no entra en el espinoso tema de la pornografía como apología de la violencia, y menos mal, porque ahí no hay nada a lo que agarrarse.

Asegura que las escenas, como declara el abogado del imputado, pueden calificarse de "execrables, masoquistas y de una violencia extrema, pero en modo alguno persiguen o tienen a la excitación sexual (por lo menos para personas sexualmente cabales)".

Esto me encanta porque, probablemente sin quererlo, la jueza estaría diciendo que quienes impusieron la demanda, la FAPMI, serían personas NO sexualmente cabales porque ellos sí habrían visto esa “excitación sexual”. En realidad, los demandantes no vieron nunca la película y se guiaron por lo que se dijo en los medios en su momento y de manera harto amarillista. Sí, es uno de los muchos absurdos de este caso.

El auto también señala que de la conducta de Sala se excluye la existencia de dolo, por cuanto la película ha sido objeto de varios premios "de dudoso merecimiento", según la juez, y proyectada en varios festivales.

Esta es mi parte preferida porque la autora del auto deja ir su vena cinéfila y se permite poner en tela de juicio los premios cinematográficos obtenidos por la película de Srdjan Spasojevic.

Arriba me refería al Triple Test de Obscenidad (doctrina del TS de EEUU establecida en Miller vs California), según el cual será obsceno aquel material que cumpla a la vez tres requisitos:
1. La obra despierta el interés lascivo de un espectador normal;
2. La obra muestra o describe de manera ofensiva conductas sexuales o execrables según la legislación concreta de la comunidad;
3. La obra carece de valores literarios, artísticos, políticos o científicos.

Para la jueza del del juzgado de instrucción número 8 de Vilanova i la Geltrú (Barcelona) no se daría el primero (con lo cual se salva el tema porque se han de dar los tres a la vez), sí se daría el segundo (la misma palabra execrable se usa para definir el contenido del filme) y no tiene más remedio que admitir lo tercero aunque considera que esos valores artísticos que se aceditan por los premios internacionales son “de dudoso merecimiento”.

El tercer requisito del Triple Test de Obscenidad es en realidad el que más juego ha dado históricamente e introduce la figura del experto cinematográfico. Me autocito de nuevo, hablando de Pesadillas de una mente enferma (Nightmare; Romano Scavolini, 1981), película que llevó a la cárcel a su distribuidor videográfico británico como uno de los momentos álgidos de la campaña conservadora contra las video nasties:

La estrategia de la defensa, basada en demostrar la calidad cinematográfica de la película, acudió al testimonio del crítico Derek Malcolm. Cuando éste declaró que se trataba de un filme “bien hecho”, el juez Christopher Beaumont le hizo callar aduciendo que eso no era relevante porque “también la invasión nazi de Polonia estuvo bien realizada”.


Queda, pero, una duda, ¿Qué pasa ahora con la película? ¿Se puede proyectar en Festivales de cine españoles?

17.11.11

VEN Y MIRA: EL CINE FANTÁSTICO Y DE TERROR EN LA ZONA PROHIBIDA

ven y mira

El viernes presentaremos Ven y Mira: el cine fantástico y de terror en la zona prohibida en Madrid, en la librería Ocho y medio y a las 18 horas, Rubén Lardín, Frank G. Rubio, yo y no sé si alguien más de los que hemos colaborado en este libro editado por Donostia Kultura y que sería el número 14 de la colección de ensayos amparada bajo la célebre Semana de Cine Fantástico y de Terror de Donosti.

Y esto me lleva a pensar que aún no había dicho nada por aquí. Primero quise esperar a que estuviera en la calle y luego tenerlo en mis manos para hablar con la criatura a mano, que es bella y peleona. Verán, todo empieza con el escándalo de Serbian Film, esa película mediática y abyecta, su prohibición en España (pese a que se puede descargar subtitulada con todas las facilidades del mundo) y la denuncia contra el director del Festival de Cine de Sitges. Escribí bastante y en caliente por aquí, ahora hace un año. Al fin y al cabo es un tema que toca muchos de los palos que sostiene este blog: la sociedad borderline, la cultura pOp instrumento para el derribo de convenciones, y los ejercicios de censura y prohibición.

De ese cabreo compartido por muchos aficionados nació este libro coordinado por Rubén Lardín y destinado a hablar de censura y transgresión dentro del marco de un tipo de cine muy concreto, Es un libro especial que creo sobrepasa lo habitual en estos ensayos dedicados al cine fantástico y allegados. Hay ira, hay humor, hay ganas de hacer pensar y de dar elementos para el debate que sobrepasen las memeces que los madios de masas dijeron en su momento.

He tenido la suerte de formar parte del equipo de colaboradores (además de los ya citados, también tipos ilustres como Jorge de Cascante, Jordi Costa, Jesús Palacios, Joan Ripollès Iranzo o Nelson de la Rosa), tarea que me tuvo entretenido un par de meses (y que explica que durante el mes de julio este Blog batiera un récord de inactividad que pensé nunca llegaría). No he podido pasar más que las páginas, sin leerlo aún, así que poco más puedo decir. Rubén Lardín lo ha explicado en algunas entrevistas (una, dos, tres).

Respecto a mi parte en el asunto, me he encargado de un capítulo dedicado a realizar un viaje cronológico por diferentes procesos de censura y escándalo relacionados con el género fantástico y/o de terrror, que de hecho tiene entre sus códigos uno de los arquetipos de este tipo de asuntos, la masa enfurecida que con sus antorchas parte feliz hacia la quema del monstruo. Hablo de legislaciones, de espectáculos de feria, de códigos censores, de escándalos varios, de legislaciones y calificaciones, y todo ello con el estilo dicharachero que me caracteriza. También he escrito sobre tres de las Catedrales, es decir, de las películas especialmente diseccionadas. En concreto: Holocausto Caníbal (ese clásico), Pesadillas de una mente enferma (ese estandarte de la video inmundicia) y A Serbian Film (nada menos). También espero subir, los próximos días, algún documento relacionado con el tema; alguno MUY jugoso.  

Les dejo el índice, que siempre es cosa buena para hacerse una idea de lo que van a encontrar en las páginas de Ven y Mira


1. VEN Y MIRA
1.1. Las buenas costumbres / Rubén Lardín

2. LESA HUMANIDAD
2.1. Lo imaginable y lo inconcebible. Un cine que se atreve a mirar lo que nadie mira / Joan Ripollès Iranzo
2.2. Los muros de la Bastilla. Escenas para una pequeña historia de la infamia / Jesús Palacios
2.3. Bajo el peso de la ley. Legislaciones, procesos, censuras / Daniel Ausente
2.4. El camino recto. De ronda por “la parte maldita” / Rubén Lardín

3. PLANETA PROHIBIDO
3.1. Sexo y muerte a precio de saldo. Burdeles y mataderos en el cine de explotación norteamericano / Joan Ripollès Iranzo
3.2. El dedo en la llaga. Provocación programada en el cine fantástico y de vanguardia / Jorge de Cascante
3.3. ¡Shoxploitation! Los bajos fondos del horror mediterráneo / Rubén Lardín
3.4. La mala fe. ¡Un asunto de nuestro tiempo! / Nelson de la Rosa
3. 5. Mira lo que hace la guarra de tu hija. Los niños, el demonio y la carne / Jesús Palacios
3. 6. A Brand New World. Visiones de un futuro extremo / Nelson de la Rosa
3.7. Retro-transgresión y gore para las masas. La lenta infiltración (y la rápida neutralización) de la imaginería extrema en el mainstream / Jordi Costa

4. CATEDRALES
4.1. Häxan. La brujería a través de los tiempos / Jesús Palacios
4.2. La parada de los monstruos / Rubén Lardín
4.3. El fotógrafo del pánico / Frank G. Rubio
4.4. Este perro mundo / Jordi Costa
4.5. La naranja mecánica / Jesús Palacios
4.6. Viva la muerte / Joan Ripollès Iranzo
4.7. La semana del asesino / Frank G. Rubio
4.8. Desenlace mortal / Joan Ripollès Iranzo
4.9. Sweet Movie / Jorge de Cascante
4.10. Saló o los 120 de Sodoma / Joan Ripollès Iranzo
4.11. La muerte en directo / Jordi Costa
4.12. Holocausto caníbal / Daniel Ausente
4.13. Pesadillas de una mente enferma / Daniel Ausente
4.14. Cada ver es / Joan Ripollès Iranzo
4.15. Videodrome / Rubén Lardín
4.16. Angst. La angustia del miedo / Frank G. Rubio
4.17. Nekromantik / Joan Ripollès Iranzo
4.18. Tras el cristal / Jorge de Cascante
4.19. Society / Jesús Palacios
4.20. Funny Games / Jordi Costa
4.21. Solo contra todos / Jorge de Cascante
4.22. Martyrs / Rubén Lardín
4.23. Encarnaçao do demonio / Frank G. Rubio
4.24. A Serbian Film / Daniel Ausente
4.25. Notre jour viendra / Jorge de Cascante


10.11.10

NEWBORN PORN

"La famosa escena con el recién nacido es la representación última de lo que te digo: nuestra vida siendo violada antes siquiera de haber comenzado. Nuestra inocencia invadida y destrozada en última instancia por nuestros propios líderes corruptos, dirigentes de nuestro destino. Los líderes que hemos elegido nosotros y que nos han empujado a través de innumerables guerras absurdas en contra de nuestros hermanos en el pasado reciente, y que nos han denigrado al nivel más bajo de nuestra propia existencia. ¡Y que continuarán haciéndolo!"
Rubén Lardín entrevista en Vice a Srdjan Spasojevic, el director de la polémica A Serbian Film. Razón: Aquí.

5.11.10

CAUTELAR (ES DECIR, POR SI ACASO)

Continuo con el seguimiento al affair A Serbian Film con la noticia de la prohibición cautelar de sus pases en la Semana de cine Fantástico y de Terror de Donostia notificada en la propia web del certamen. También hay subido un video del momento en que el director del festival informa del tema a los asistentes. Se hace en virtud del artículo 189 del Código Penal, el dedicado a la pornografía infantil y que pueden leer aquí.

De su lectura rápida podría desprenderse, para quienes hemos visto el filme, que se trata de un absurdo total, ya que la norma parece referirse claramente al uso de menores de verdad en la pornografía, es decir, a escenas de sexo explícito. En las dos escenas polémicas que hay en A Serbian Film, la primera es evidentemente falsa (un muñeco) y la segunda es gramática cinematográfica (trabajo de sala de montaje).

De todas formas, como ya llaman la atención en los comentarios de Menéame, el punto 3.4 del artículo dice lo siguiente:
Cuando el material pornográfico represente a niños o a incapaces que son víctimas de violencia física o sexual."
es decir, el legislador incluye en el redactado la posibilidad de la representación (aquí definición RAE), no sabemos si por voluntad expresa o por un simple tema de forma de escribir. Tradicionalmente el lenguaje jurídico puede dejar mucho que desear (yo siempre he pensado que la carrera de derecho debería incluir asignaturas de redacción). Luego está el propio nivel de la indeterminción jurídica, ya que en ningún lugar de nuestro ordenamiento jurídico se define exactamente qué puede entenderse por pornografía (ni siquiera en la reglamentación de las Salas X) y la definición de la RAE tampoco ayuda mucho.

A mí lo que más me sorprende es que la medida sea cautelar. Sabemos que la justicia es lenta, pero entiendo que siendo un Festival de cine, con una temporalidad limitada y muy acotada en el tiempo, la medida debería ser definitiva o no ser, porque si dentro de una semana el juez decide que la película no es delictiva su pase público ya no será posible. Entiendo que en la balanza pesa más el derecho de protección a menores que el de los espectadores de un certamen, pero el juez ha tenido tiempo suficiente para ver la película y tomar una decisión al respecto, y más cuando entran en juego matices como que se trate de un festival de cine especializado, con un público y prensa especializado, en horarios de madrugada, con un filme que ha pasado por otros festivales (Texas, Bruselas, Toronto, Londres, Atenas, Hamburgo, Estocolmo) sin levantar tanto revuelo, y que incluso ha sido galardonada con premios, algunos tan prestigiosos como el de Mejor Guión que otorga la FIPRESI (Federación Internacional de Prensa Cinematográfica).

Es por eso que a mí lo que más me sorprende es que la decisión sea cautelar. Al menos podrían haberse mojado un poco más. Y más cuando la película es perfectante descargable en versión subtitulada en Internet. Con el revuelo causado megaupload hecha humo al respecto, generando ese contrasentido que es la amplificación pública del escándalo. Son muchos los que han visto la película sólo después de que el asunto saltara a los medios generalistas.

Por cierto, mientras todo esto sucede en nuestro país me entero, gracias a este blog,que la película ya tiene distribución garantizada en EEUU con dos versiones, una censurada para todas las salas del país y otra sin censurar que podrá verse tanto en en salas especializadas (y no habla de Salas X sino de art-house type theatres) como en su edición en dvd. Por si fuera poco, la distribuidora norteamericana (Invincible Films, que curiosamente estaría participada por la división adulta del emporio Disney) está utilizando la imagen de Serbian Film en su campaña de promoción de los nuevos modos de ver cine en los dispositivos portátiles. Sociedad Borderline en su máximo esplendor.


En anteriores entregas:
Crónicas de Sitges 2010 (XIX): A Serbian Film
Una Historia de Miedo
Limita la imagen

3.11.10

LIMITA LA IMAGEN

Continúo con el seguimiento al asunto A Serbian Movie (o A Serbian Film según donde lean). Como saben, la película tenía previsto un pase mañana en la Semana de Cine Fantástico y de Terror de San Sebastián. Pues bien, Rubén Lardín informa en Twitter de lo siguiente:
Una señora juez de Barcelona capital está viéndose A Serbian Film para decidir si permite su exhibición en Donosti este jueves.
Mientras tanto, en Valladolid el PSOE solicita retirar el cartel de la película Rumores y mentiras de las paradas de los transportes públicos por sexista y por traspasar «todas las líneas rojas». No he visto la peli, pero mi amigo Goio Borge comenta que ningún amante del cine John Hughes debería perdérsela y que es muy efectiva cuando toca el tema de la homofobia en el instituto. Con un poco de suerte se retira el cartel y no la ve nadie.

27.10.10

UNA HISTORIA DE MIEDO

mantenga limpia españa

Sin habla me quedo al leer esta noticia en la que se informa de una campaña de presión contra el Festival de Sitges a raíz de la programación de la polémica y extrema película A Serbian Movie. Ya hemos hablado aquí al respecto estos días, pero es necesario reincidir.

Tres apuntes:

1.
Respecto a la noticia en sí, decir que es algo equívoca en su titular, ya que habla de redes sociales pero en su texto podemos ver que también hay detrás asociaciones y organismos públicos.

2.
Sobre la violencia extrema de A Serbian Movie, es cierto que es brutal e incómoda, pero quienes se han dejado llevar por el escándalo lo hacen en su mayoría de oídas y guiados por el tratamiento amarillista que algunos medios hicieron de la proyección. No voy a negar lo que se ve en la película, aunque, por ejemplo y por matizar, la célebre escena del bebé es una película proyectada que le ponen al protagonista, está rodada de espaldas y el muñeco de látex que aparece de refilón canta lo suyo. No es una escena realista. Mucho más duro e incómodo es lo que sucede al final.

Tampoco discutiré si una película como ésta merece una clasificación X. Es bastante probable que así sea, pero nada impide a un festival de cine exhibir películas con contenido pornográfico si se avisa de antemano al espectador, como ha sido el caso. Respecto a la calidad de la película en sí, no les diré que es una mala porque no lo pienso, tampoco que sea estupenda. La sitúo en un término medio; pero sí me pareció interesante por diversos aspectos.

Ya que son muchos los que se rasgan las vestiduras ante la película, sin haberla visto y a rebufo, es bueno que sepan que el mensaje es tremendamente moralizante: hacer pactos con el diablo, en el mundo de la pornografía, se paga de la manera más dura posible. E incluso incluye reflexiones sobre los límites del arte. Pero más importante que eso es destacar que lo que sucede en la película tiene una explicación. Bueno es saberlo porque lo que no tiene explicación provoca mayor inquietud. A Serbian Movie no es otra cosa que una metáfora, muy evidente y subrayada, sobre la Guerra de los Balcanes y los atroces crímenes cometidos por los propios serbios. Un ejercicio de catarsis sobre los horrores vividos y realizados. El famoso bebé, por ejemplo, no es otra cosa que la recién nacida República Serbia, los villanos de la función no son otra cosa qué émulos de los criminales de guerra (desde el que da la orden hasta el que la acomete, de Karazdic a Arkan), y la familia protagonista, ese padre y ese hijo, pero también la esposa y el cuñado, no son otra cosa que la misma Serbia encarnada, que ha cometido crímenes terribles y violado, metafóricamente (o no) a sus retoños, condenándolos a un futuro de remordimientos sin fin.

¿Justifica esta explicación lo que se ve en pantalla? Bueno, también soy de la opinión de que la película se excede, se pasa de vueltas, y eso hace que los espectadores ajenos a los Balcanes y el propio escándalo morboso suscitado desdibujen sus intenciones. ¿Es necesaria esa violencia? ¿Es gratuita? Bueno, el internauta apodado El Baile de San Vito me sopla una explicación dada por el mismísimo Marqués de Sade (mentado en la polémica) en Los Crímenes del Amor (1800):
"El género era el producto inevitable de las explosiones revolucionarias que retumbaban por toda Europa. Para aquellos que estaban familiarizados con todos los males que recaen sobre el hombre a causa de lo perverso, la novela se fue convirtiendo en algo cada vez más difícil de escribir y más monótono de leer; no había nadie que no hubiera experimentado más desventuras en cuatro o cinco años de las que el más dotado novelista pudiera describir en un siglo. Por lo tanto, era necesario recurrir a la ayuda del infierno en busca de ayuda para crear obras que despertaran interés, y encontrar en el territorio de las pesadillas lo que una vez fueron conocimientos obtenidos comúnmente a través de la mera observación de la historia humana en esta edad de hierro."
3.
Lo más terrible de la presión que se efectúa sobre el Festival de Sitges es que de llevarse a término supondría su final como Festival especializado (el mejor del mundo) dedicado al cine fantástico y de terror. Leamos con detenimiento esta frase:
“Piden el compromiso de no volver a incluir en su programación, sea en la sección oficial o fuera de concurso, películas o material audiovisual en las que se presenten imágenes explícitas de violencia, tortura o abuso sexual contra niños, niñas y adolescentes”.

Quien esto pide no tiene ni idea de los mecanismos del género de terror, por muchos minusvalorado pero con un enorme potencial subversivo, como con lo sucedido se demuestra. Y llevar a cabo una prohibición como la que se pide no sólo liquidaría el género, sino también otras muchas historias que hacen uso de mecanismos de este tipo para generar suspense o tensión, para motivar al espectador y meterlo dentro. Es algo que explica muy bien Stephen King en su excelente ensayo La Danza Macabra, aquí editado por Valdemar. Una de las muchas tipologías del terror puede dividirlo en terror para adolescente y terror para adultos.

El terror para adolescentes clásico son todas esas películas de psicópatas masacrando a la juventud y que parten de esa obra maestra que es La Noche de Halloween. Películas en las que inquietudes relacionadas con el sexo se encarnan en asesinos despiadados. Scream jugaba muy bien desvelando esas claves: en una película de este tipo quien fornica muere. Si un adolescente no puede ser asesinado o torturado no hay terror adolescente.

Pasemos al terror para adultos. Superado el miedo al sexo, hay que buscar otros miedos. Uno de los recursos más habituales, sino el que más, es utilizar a los niños. Quienes tenemos hijos somos víctimas fáciles para el contador de historias de terror, y el propio Stephen King ha jugado con ellos hasta la extenuación. Hacemos nuestras las amenazas a la infancia y sufrimos cuando algo le pasa a un niño en la ficción por puro instinto primario. Si se prohibe asesinar o torturar niños, ya no existe uno de los mecanismos claves para el terror dirigido a adultos (y, como decía antes, como treta del cuentista es algo que trasciende al género mismo). Habrá quien me diga que con la amenaza es suficiente, pero si por convención e imperativo social sabemos que nunca le va a pasar nada a un niño, ya no hay amenaza, tensión o suspense. Ya no hay terror.


He titulado esta entrada Una historia de miedo. Una posible sería aquella en la que las historias de miedo quedaran cercenadas de raíz, que es lo que se pretende sin querer (y movidos por una buena causa, eso no lo niego). Liquidado el horror ficticio, aquel que nació oralmente en noches oscuras alrededor de la primera hoguera, sólo nos queda el terror real y el miedo de verdad. Sin posibilidad de catarsis y evasión. Sin escape.

guiño


Nota: la ilustración clásica de Caperucita Roja está sacada de aquí.

14.10.10

CRÓNICAS DE SITGES 2010 (XIX): A SERBIAN FILM



Bueno, ya hemos visto la película salvaje del certamen y que ha resultado ser salvaje y perturbadora, claro, aunque no más que otras muchas. Lo cierto es que inquieta por el aviso del mal rollo y los ultrasonidos de la banda sonora, pero uno se huele el percal desde el primer momento. También me molesta el espectáculo mediático: a la salida cámaras y micrófonos para preguntarnos que qué tal la salvajada; porque me da que esto es una película para consumo interno que vista fuera sólo remueve bajos instintos y la atracción gratuita que eso supone. En Serbia han tenido una guerra, han realizado matanzas étnicas y genocidios, y ahora una película para expulsar sus diablos. Una película serbia. Y una polla como arma mortal. Y como apunta mi amigo Goio, la estructura en flashbacks revela cierto recato. Mediten al respecto.

Nota: en el pase de prensa y público de la mañana no ha habido desmayos ni deserciones. Veremos que pasa por la noche, pero el público de Sitges está curado de espantos.