4.11.06

POPEYE CONNECTION

King Comics 42

espinaca pura boliviana


y si aún les queda alguna duda sobre la analogía entre las espinacas y la marihuana (tengan en cuenta que lo de Pure Bolivian Spinach pertenece a la etapa de Bobby London, un autor procedente del underground), siempre pueden acudir a este indispensable y aclarador artículo de la web Cannabis Culture magazine: Popeye the pothead. (Por cierto, ¿alguien me apunta una traducción de "pothead"?)

SICÓPATAS CON CÓDIGO DE BARRAS



Hace un par de días les comentaba Death Note, una de las novedades del Saló del Manga. Escribía que dudaba en seguir con ella pero que le daría una oportunidad para comprobar si el aceptable nivel se mantenía. Con MPD-Psycho no tengo dudas: me apetece ver por qué derroteros prosigue este manga de sicópatas realizado por Sho-u Tajima y Eiji Otsuka y editado en nuestro país por Glénat. Y eso que de nuevo nos encontramos ante un estilo de dibujo que yo califico de manga modernillo, de personajes estilizados y jovenzuelos con melenilla, un estilo que , como decía, no me acaba de convencer de entrada (e incluso me irrita) pero sobre el que deberé meditar más en profundidad, al fin y al cabo aquí resulta acertado e incluso le da un plus de inquietud a un producto del todo inquietante.



Es su indispensable Pop Control Mike Ibañez trazaba el icono pop del asesino en serie como figura indisoluble y explicativa de la sociedad post-industrial. Esa misma línea parece seguir este tebeo de tono frío. E incluso diría más, parece que el grafismo propio del manga se adapta muy bien, demasiado bien, para implicitar esa idea. Que además se intuyan futuros derroteros cercanos al ciberpunk, como el hecho de que la ola de psicópatas que impulsa la trama tenga una cosa en común: todos ellos tienen un diminuto código de barras en el blanco de los ojos.

Tampoco quiero desvelar demasiado la trama, quines lo lean enseguida se percatarán que el punto de partida cruza a Hannibal Lecter (el policia con desdoblamiento de personalidad protagonista inicia el tebeo, entre flashabacks, como una especie de consultor policial entre rejas) con Seven (el detalle del regalo que recibe de un psicópata es demasiado evidente). Pero es sólo un punto de partida que acude a necesarios lugares comunes. el sicópata de ficción propio de la última década. Por otro lado, además del protagonista ambiguo (algo que siempre me gusta, la posición gris frente al blanco y negro, frente al bien y el mal como conceptos puros), debo reconocer la potencia de algunas imágenes, como esos cráneos y cerebros convertidos en macetas que protagonizan la segunda aventura, una vez se han asentado las bases iniciales de la trama. A ver cómo sigue la cosa, aunque que de momento se me hace lo bastante interesante como para darle más de una segunda oportunidad.

ARGHHHH (gritó la targeta de crédito)


RECETAS DE TEMPORADA: COCINE ROVELLONS CON DON AUSENTE

Los rovellons son, sin duda, la gran estrella culinaria de mi mediterránea tierra catalana durante un breve periodo del otoño: finales de octubre y principios de noviembre. Rovelló es el nombre en catalán y la más común traducción al castellano sería niscalo, salvando, pero, que uno y otro no son exactamente lo mismo, pero casi. El rovelló es el Lactarius sanguifluus mientras que por níscalo se suele entender más al Lactarius deliciosus (y que en catalán serie el Pinetell). Pero vamos, la receta sirve para ambos y a un ignorante de la micología como yo seguro que más de una vez le han dado deliciosus por sanguifluus.


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Paso previo es preparar la picada con la que se rociarán los champiñones. Yo, más que picada, lo que hago es llenar media taza de aceite de oliva, añadirle ajo y perejil troceados pequeñitos y dejar que reposen durante unas veinticuatro horas, pero vamos, con hacerlo justo antes de preparar el plato sería suficiente. Por cierto, como ven, estreno máscara. Fue el regalo de doña absenta en el aniversario de nuestra boda.

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El elemento clave es la calidad de los rovellones y su limpieza. En Barcelona se suela producir una invasión de rovellones de baja calidad y precio considerable, así que lo mejor es acudir a un tendero de confianza que garantice que son buenos. Respecto a su limpieza, atención: hacerlo con agua es cómodo pero, según los entendidos, les hace perder mucho sabor, así que aquí tienen el proceso de limpieza canónico.

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El primer paso es cortar buena parte del rabo inferior. Piensen que ahí está la tierra.

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El segundo consiste en soplar con fuerza bajo el sombrero de la seta, rotándolo para garantizar que se sopla sobre toda la superficie inferior.

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El tercero, y más laborioso, es limpiar la parte superior y los bordes del sombrero con papel de cocina impregnado en aceite.

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Aquí tienen los rovellones, ya limpios, colocados en la churrasquera. Si no tienen este indispensable útil de cocina ausente, pueden utilizar una barbacoa o el grill del horno, teniendo en cuenta que los tiempos de cocción pueden variar de uno a otro utensilio. En la churrasquera, por ejemplo, son unos diez o doce minutos. Pero antes de ponerlo en marcha...

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... ¡No se olviden de la picada de aceite, ajo, perejil y sal! Para algo la hemos preparado antes. Sobre cada rovellón, colocados siempre con el rabo mirando hacia arriba, pondremos un poco de la picada utilizando una cuchara y procurando distribuir bien el reparto. Tras los 10-12 minutos de cocción el resultado es tan hermoso como lo que pueden contemplar aquí abajo. Por cierto, es básico que sean consumidos justo después de ser cocinados. ¡Buen provecho!

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Menéame

3.11.06

Simpsonario (CDXCI)

Pornografía

Es observada, citada y parodiada indirectamente a través de la inserción de revistas softcore, cuyos nombres emulan los de las auténticas cabeceras; en La cabeza chiflada Jimbo Jones roba en el Badulaque un ejemplar de Playdude; en Homer, el hereje el protagonista, sentado en el sofá, ojea la misma revista; en Verano de un metro y medio, Homer compra la revista American Breast Enthusiast (“Fanáticos de los pechos grandes”), mientras que en El abuelo contra la impotencia sexual lee el Kama Sutra. Existen incluso otras referencias más o menos relativas o cercanas a lo pornográfico: en Homie, el payaso se ve el trasero desnudo de la portada de Gigantic Asses (“Culos Gigantes”); en Homer contra Lisa y el octavo mandamiento aparece, en una cadena de televisión por cable, la publicidad de una película erótica titulada Broadcast nudes (“Emisión de desnudos”); en Marge contra el monorraíl, el alcalde está jugando un solitario con una baraja pornográfica. Aparecen también variantes relativas a la pornografía vistual: : en Das Bus el propietario de la tienda de cómics navega por dominios hard de Internet; en Lisa contra Stacy Malibú la pantalla de inicio del ordenador de Smithers tiene una imagen virtual de Burns desnudo.

2.11.06

LA LIBRETA DE LA MUERTE



Uno de los éxitos del recien acabado Saló de Manga fue el primer número Death Note, editado por Glénat y realizado por Tsugumi Ohba a los guiones y Takeshi Obata a los lápices. Yo me había hecho con un ejemplar casi sin querer. Desconocía la obra; pero lo cierto es que el domingo por la mañana estaba completamente agotado, es decir, que los que acudieron al recinto se lo pillaron. Hubiera tardado en leerlo, pero ese éxito despertó enseguida mi curiosidad. De entrada, el dibujo me generaba cierta desconfianza, ese estilo de manga moderno protagonizado por efébicos y estilizados jovencitos de lacias melenillas, recreando al nipón trendy ideal del momento, me da un cierto repelús. Pero una vez leído hay que decir que está bien, aunque aún ando cabilando si continuar la colección o pararme en seco. Supongo que de momento me haré con la segunda entrega.

Death Note aúna un par de tendencias de la ficción japonesa pero luego se sale, en parte, de la tangente. Por un lado, la del objeto mortal. Hemos tenido cintas de video, llamadas telefónicas, fotografías y demás cachibaches cuya visión o recepción provocan la muerte. Aquí tenemos una libreta, pero la sarten gira de mango. Apuntar el nombre de alguien en esa libreta hará que en cuarenta segundos muera, si no se especifica cómo, de un ataque al corazón. Son la primera y segunda reglas de un objeto de procedencia sobrenatural, dejado en nuestra dimensión por un aburrido shinigami (tradicional demonio de la muerte allá en Japón). Es aquí donde encontramos una segunda tendencia frecuente en el manga juvenil: el emparejamiento entre un joven ser humano y un ente fanta(o)científico.



Así que no esperaba yo gran cosa durante las primeras páginas pero lo cierto es que me ha entretenido bastante. Y como "shonen" manga que es (es decir, dirigido a un lector masculino y juvenil) resulta más adulto de lo esperado gracias al ambiguo matiz que le otorga su protagonista, el estudiante al que va parar la libretita dichosa, el primero de su promoción, un inteligente sabelotodo engreído que, para sorpresa de todos, empezará a apuntar nombres con el deseo de moldear la sociedad a su gusto, cosa que hará disfrutar de lo lindo al demonio. "los humanos son la hostia". Pues sí. A mí esto del antihéroe de oscuro proceder, emparejable , tomando distancias, con el Johan de Monster o con el asesino de masas del MW de Tezuka, me resulta muy atractivo y sabio. Súmenle una intriga policial basada en un anónimo y misterioso colaborador de las fuerzas del orden que se perfila como coprotagonista de un duelo de cerebrines vanidosos para acabar de hacer eficiente el producto. Son doce tomitos, así que no sé yo si la habilidad del guionista dará para tanto, aunque lo cierto es que se guarda unos cuantos ases en la manga, como el ir desvelando poco a poco todas las reglas de funcionamiento de la libreta de la muerte. Veremos como sigue y si mantiene la aceptable tónica argumental inicial.


DOCUMENTO ROSA-BIZARRO: EL COMIC DE FABIOLA

Recupero de mis estanterias un documento de inusitada potencia rosa-bizarra. El biopic gráfico de Fabiola de Mora y Aragón, aristócrata española que se convertiría en reina de los belgas tras su boda con Balduino I. Todo un suceso de la época que servía tanto para glorificar a la mujer española casta y nacional-católica como para hacer realidad un cuento de príncipes azules. Cultura PoP rancia y bizarra de interés social. La historieta, de 1959, se publicó en el número 77 de la colección Claro de Luna, habitualmente dedicada a adaptar canciones de la época (de Los Llopis a Chao Chao Bambina). A través de la historieta podemos hacer un recorrido veloz por una vida apasionante: la Guerra Civil, la vocación de escritora ifantil, el esforzado espítu de sacrificio como enfermera, la simpatía y sencillez como medio para acceder a la realeza. Un ejemplo de virtud que debería ser tenido en cuenta por las lectoras de este Blog Ausente. Y de propina, la hermosa publicidad de la contraportada dedicada ala colección Lilian, Azafata del Aire. Espero que lo disfruten como se merece.


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Menéame

Simpsonario (CDXC)

Poochie

Nuevo personaje introducido abruptamente en el Show de Rasca y Pica. Se trata de un perro de aspecto moderno, entre el hip hop y la estética skate, que tiene como de la cadena televisiva aumentar la estancada audiencia del programa favorito de Bart y Lisa; el resultado es todo lo contrario. De nuevo el metalenguaje para ocultar una declaración de principios: Los Simpson, como serie, no acepta modificar su formato ni adaptarse a futuras modas. Como ironía suprema, durante todo el episodio (El show de Rasca, Pica y Poochie) con los Simpson vive (sin motivo aparente) Roy, un quinceañero que tiene el mismo aspecto que Poochie.

1.11.06

THE AIP VISUAL EXPERIENCE (XXIV)



Difícilmente encontrarán una película que defina mejor el espíritu del pop de derribo como esta Zeta-joya de Roger Corman: un filme de bajísimo presupuesto en el que un grupo de espectaculares mujeres vikingas embarcadas en una aventura que las llevará a enfrentarse a una enorme serpiente marina. La idea es clara: no hay dinero para nada, los efectos especiales son de pena, el vestuario son restos de aquí y acullá, tampoco podemos construir un barco sino un decorado de la cubierta y una pequeña maqueta para las tomas panorámicas... pero da igual, hay que rodarlo: son mujeres vikingo con biquinis de cuero. Pero mejor que lo expliquen Tito Corman, Jack Bohrer y Abby Dalton, la protagonista.

Este relato de aventuras escandinavas, con una escenificación extremadamente ambiciosa, se filmó antes de ser titulado. La AIP había medrado a base de títulos cortos y sugerentes, pero nadie fue capaz de resumir la intrincada trama en dos palabras, así que me pasé al otro extremo.
El film vikingo me enseñó una lección capital: a no dejarme cautivar, en lo relativo a efectos especiales, por una elaborada estrategia de ventas. El equipo de Rabin-Block de expertos y maquetas me presentó sus diseños. Habían adquierido el guión de Louis Goldman y querían hacer el trabajo a toda costa. El argumento versaba sobre las trepidantes aventuras de unas féminas vikingas que se echan a la mar para buscar a sus maridos, quienes han desaparecido luchando en las aguas contra el temible Monstruo del Remolino.
La presentación, con los cuadros preparados por aquellos dos genios, era fabulosa. Sus estampas eran hermosísimas, un prodigio. El guión no era particularmente notorio, pero eso no les arredró. "Danos un pellizco de las ganancias -me dijeron- y una pequeña provisión de fondos para crear los efectos, y haremos una labor incomensurable".
Comenté a Jim y Sam que me preocupaba aquella inversión, pero que pondría mi dinero y dirigiría el film si ellos me respaldaban. Vieron la presentación, que lo hacía parecer una producción de varios millones de dólares, y estipularon un presupuesto aproximado de setenta u ochenta mil. Deberíamos ser más cautos. Hice la cinta en diez días, rodando la mayor parte de los escabrosos exteriores nórdicos en Iverson's Ranch y Bronson Canyon. Fue una filmación endiabladamente difícil. En Iverson's batí mi propia marca en cuanto a cantidad de enfoques de cámara en un sólo día: 77. Estaba a punto de enloquecer. La magnitud del film seguía siendo excesiva para un calendario de diez días. Una epopeya vikinga con Monstruo del Remolino no puede realizarse en ese lapso.
Cuando llegó la hora de rodar los efectos comprobé que había sido engañado. (...) Supe que tendríamos problemas en el momento en que íbamos a rodar a las mujeres en el mar, en pleno temporal, con las trasparencias del monstruo. Habíamos dispuesto la maqueta de la nave sobre balancines, frente a la pantalla translúcida. En esta pantalla proyectaríamos las transparencias del monstruo alzándose en los embravecidos mares para amenazar a la embarcación. Lo primero que advertí fue que habían rodado las transparencias desde un ángulo equivocado, y ahora no había forma humana de encajarlas. En segundo lugar, la serpiente era demasiado pequeña. Coloqué delante del decorado un par de tramoyistas provistos de mangueras que habían de hacer coincidir su agua con la de la pantalla. con el barco balanceándose y las chicas moviéndose por la cubierta a fin de difuminar todo lo posible las imágenes proyectadas, filmé la escena sin apenas contraste y también muy oscura, para atenuar al máximo la visión.
(Roger Corman)


Nos habíamos citado en una esquina a las seis de la mañana, desde donde íríamos en autocar a Paradise Cove. Eramos cuatro chicas caracterizadas con sus sicalípticos cueros vikingos, un representante y yo mismo, que trabajaba como ayudante de dirección. El agente de la protagonista, en el último momento, decidió que no firmara aún el contrato. Creía haber descubierto a una gran estrella, o probablemente se figuraban que podrían presionar a Roger para sonsacarle más dinero. Craso Error. Telefoneée a Corman, que estaba en el lugar de rodaje, siempre llegaba una hora antes, y le expliqué la situación. "Pon a Abby (Dalton) de protagonista -dictaminó sin vacilar-. Asciende a todas las chicas un grado en el reparto, y que cada una se estudie sus nuevos diálogos durante el trayecto en autocar. Al representante lo mandas a freír espárragos".
(Jack Bohrer)


Roger decidió establecer un récord, organizó con tanta premura las tomas en los cañones que una de las vikingas del fondo atravesó la escena llevando gafas de sol. Nadie llegó a percatarse. El rodaje de los efectos fue desternillante. Columpiaron la nave en un estudio cavernoso, rociándola con mangueras y tirándonos cubos de agua para mojar aún más nuestras prendas de ante. Entre toma y toma los miembros del equipo nos atiborraban de coñac para no sentir síntomas de congelación. Al terminar la jornada estaba tan helada, tan entumecida, que casi no podía caminar. En Bronson Canyon, uno de los actores tenía que escalar a todo correr una cuesta muy vertical y rocoso. El tipo le dijo a Roger que era imposible. "No seas ridículo, no existe nada imposible", le espetó Corman al tiempo que arrojaba el guión al suelo y se encaramaba al monte a la carrera. Eso es tenacidad. Aquellos films eran tan baratos como rentables, pero exigían trabajo duro... duro y sucio
(Abby Dalton)

En anteriores entregas de esta serie...

Simpsonario (CDLXXXIX)

Polución

La contaminación, en muy diversas variedades, es un tema bastante recurrente en los Simpsons al pivotar alrededor de dos presencias constantes. Por un lado, la central nuclear de Springfield; La avaricia sin control de Mr. Burns y la ineptitud laboral de Homer provocan numerosos episodios de contaminación radioactiva, hasta el punto de Guiñitos, el pez con tres ojos, es uno de los símbolos de la ciudad. Por otro lado, Lisa es una ecologista convencida. En Perdonad si añoro el cielo la niña protesta ante la polución lumínica de las grandes ciudades o en Lisa la ecologista, en donde trata de evitar el talado de la secuoya más vieja de la ciudad, se llega a parodiar con simpatia a organizaciones de ecologismo radical como Earth First. Y es en este extremo de la parodia a donde quería llegar. El final de Residuos Titánicos es todo un ejemplo de la complejidad referencial de la serie y para comprobarlo, nada mejor que este post de Montse Akane en el que lo compara (tutubos mediante) a anuncio televisivo educacional protagonizado por un índio nativo, al parecer un icono ecologista de los 70s estadounidenses.