16.10.06

B-ART: TAMARA DOBSON, JAMONA AFRO CON PISTOLAS

tamaradobson7


Durante mi estancia en Sitges me enteré de la muerte de Tamara Dobson. Bella modelo, conoció una muy breve carrera cinematográfica vinculada a la blaxploitation y más concretamente al personaje de Cleopatra Jones, protagonista de dos pequeños mitos para el espectador setentero: el filme homónimo y su secuela Cleopatra Jones en el Casino de Oro. Tamara lucía imposibles modelitos para una agente especial antidroga, camuflaba cuchillas de afeitar en su peinado afro para que, en caso de pelea de hembras, su contrincante las pasara putas al intentar estirarle de los pelos (una escena que de pequeño me impactó profundamente), conducía un impresionante Corvette negro, manejaba todo tipo de armas, dominaba las artes marciales y se enfrentaba a pérfidas villanas de la talla de Shelley Winters o Stella STevens. Una superwoman negra que encarnaba el lado más pop de la blaxploitation. Como homenaje, aquí les dejo una galería de carteles, beseones e instantaneas en las que la muchacha maneja con soltura todo tipo de armas de fuego.

cleopatra_jones_01

cleopatra_jones_02

cleopatra_jones_04

Cleopatra_Jones_And_The_Casino_Of_Gold

cleopatra_jones_03

johnso_jjjo_cleopatra_102b

Cleopatra_Jones_06

Cleopatra_Jones_And_The_Casino_Of_Gold_02

Cleopatra_Jones_And_The_Casino_Of_Gold_12

tamaradobson9

Simpsonario (CDLXXXIII)

Pluralidad

La multiplicidad de niveles de lectura y la tremenda riqueza de los guiones ha decretado la suerte de los Simpson otorgándole una audiencia abierta que, además de niños y adolescentes, abarca todo tipo de clases sociales y niveles culturales, en algunos casos categorías más acostumbradas a los libros y a los periódicos que al consumo de programas de televisión. Pero incluso bajo esta perspectiva los Simpson representan la excepción que confirma la regla del éxito. La serie ideada por Groening de hecho ha conseguido fundir admirablemente algunos opuestos considerados inconciliables desde siempre: el nivel estético (grafismo, color, animación), el cartoon de autor, la serie de televisión popular y el formato de sitcom familiar. Pluralidad, así, implica versatilidad, creatividad, variedad.

14.10.06

SINCRÓNICAS DE SITGES 2006 (XXVI): BORAT

Hace un par de días comentaba que las sesiones sorpresa de Sitges suelen resultar bastante nefastas. En una sesión sorpresa no puedes programar una mediania. Una sesión sorpresa o bien debe ser un gran título que quede en la mente del espectador de por vida (como fue el caso de El Club de la Lucha hace unao años y que hace que todo el mundo lo recuerde: "te acuerdas de aquel año en que...") o bien algo que realmente tenga capacidad para sorprender y descolocar al público. Eso es lo que ha pasado hoy. Cuando ha empezado la sesión y unos títulos de crédito en cirílico ruso anunciaban Borat: Cultural Learnings of America for Make Benefit Glorious Nation of Kazakhstan se han escuchado silbidos, pero a los cinco minutos la gente estaba disfrutando de lo lindo y al acabar aplaudiendo a rabiar. No se me ocurre mejor opción para una sesión sorpresa que un falso documental, y, oigan, este es demoledor y antológico. La comedia más burra del año y un título que les recomiendo con el entusiasmo que me caracteriza. Sacha Baron Cohen, cómico al parecer famoso por encarnar a un rapero llamado Ali G en su show televisivo, propone un acto demoledor y suicida. Se transforma en Borat, quintaesencia de una visión tercermundista y animal del Kazajistan, un tipo que se va a rodar un documental a los EE.UU. y que acaba recorriéndolos de punta a punta a la busca y captura de Pamela Anderson. Por en medio, camuflado en este personaje impresentable, machista y antijudío que da título al filme, y mediante un sabio juego de cámaras ocultas y montajes preparados que cuelan (uno siempre se queda con la duda de qué es real y qué preparado), el tipo se adentra en la américa profunda (misas de fundamentalistas cristianos, cenas de la alta sociedad del Sur, espectáculos de rodeo) poniendo en serio riesgo su vida y haciendo aflorar en el américano medio ese espíritu animal y primitivo que inicialmente atribuimos a la cultura kazajastana. Ver al público del rodeo vitoreando a Borat cuando este propone que Bush no debe parar hasta que no quede ningún hombre, mujer o niño iraquí vivo es ese tipo de cosas que provocan tanta risa como miedo. No se la pierdan si pueden: es pura gloria demoledora.

SINCRÓNICAS DE SITGES 2006 (XXV): THE ILLUSIONIST

Película programada para la gala de clausura, esta historia de mago decimonónico enfrentado a un policia en la Viena Imperial me ha rpovocado una enorme frialdad. Y es que de hecho es terriblemente fría. Tremendamente británica, en el fondo reviste de elegancia una historia de espíritu pulp. Y eso es un error porque no acaba por ser ni una cosa ni la otra: con ese emperador tan malo 8de opereta pura y dura) o ese ilusionismo fabulado de barraca de feria, es una historia demasiado poco realista para pretender ser seria, y en cambio no tiene la pulsión necesaria para un ejercicio despreocupado de sentido de la maravilla. Le falta pasión. Le falta magia. Eso sí, el giro argumental final la remonta un poquitín, pero aún así sigue siendo perfectamente olvidable.

SINCRÓNICAS DE SITGES 2006 (XXIV): PALMARÉS (los premios parcialmente comentados)

Acaba de terminar la rueda de prensa en la que se han hecho públicos la larga lista de películas premiadas, así que voy al grano con los premios importantes y algún otro que me gustaría comentar.

Mejor Película: Requiem de Hans-Christian Smith. Como viene siendo tradicional por mi parte... no pude verla. Ya avisé que siempre gana una programada en mal horario (a la hora de comer). Así que no puedo decir nada al respecto, tan sólo que se basa en hechos verídicos y narra la historia de una niña que sufre epilepsia y cuya familia católica fundamentalista obligará a padecer un xorcismo. Aquí se estrenará con el horroroso título de El Exorcismo de Mikaela. El premio ha sido recibido con reparto de abucheos y aplausos por parte de la crítica. A Pumares o a Jordi Costa no les ha gustado el premio, por ejemplo.

Mejor Director: Martin Weisz por Grimm Love. La de los caníbales alemanes que ya comenté. Hombre, estaba bien pero no hay para tanto.

Mejor actor: ex-aequo para Thomas Krestchmann y Thomas Huber por Grim Love. No tengo nada que objetar, aunque yo me quedo con Song Kang-ho (The Host) y Billy Connelly (Fido).

Mejor Actriz: Sandra Hüller por Requiem.

Mejor Guión: Sam Hamm por Homecoming. Mira tú por donde loz zombis patriotas de Joe Dante se han llevado un premio siempre importante. Y fíjense ustedes que uno sospecha que lo incorrecto del tratamiento (en el sentido de que ataca con rabia e incomoda al establishment usaca y a la política del imperio) acaba, en la vieja Europa, por provocar un premio políticamente correcto. Que complicada es la vida. Por cierto, también se ha llevado la Mención especial del Jurado, como no podía ser de otra forma a tenor de mi comentario.

Mejores Efectos Especiales: The Host. No tenía rival. Siendo la favorita de muchos, su carácter de superproducción (aunque coreana) ha jugado en su contra. Ya se sabe como son estas cosas: los jurados son déspotas ilustrados ("todo para el pueblo pero sin el pueblo).

Premio de la Crítica: Requiem. Que el premio de la crítica coincida con el de mejor película siempre me escama profundamente.

Melies de Plata a la mejor pellícula europea: Princess. No la vi. Animación danesa de inspiración manga, al parecer es una fascistada bronsoniana de mucho cuidado: un sacerdote se venga violentamente de los que han metido a su hermana en la industria del porno.

Director revelación: Rian Johnson por Brick. Esta era de cajón: el listillo de Sundance por sus adolescentes practicando teatrillo noir.

Orient Express a la mejor peli asiática: The Host. Menos mal, aunque Dog Bite Dog o Exiled hubieran sido igual de bien recibidos.

Premios del Jurado de Carnet Joven. Este es un premio del que hay que fiarse. Gente normal y joven (que no sé como se selecciona) despojada del prejuicio elitista de esos entes conocidos como jurado o crítica. Y como es lógico es un premio justo y ponderado. Los dos premios se los han llevado el Exiled de Johnny To (para muchos la mejor pelíucla vista en Sitges de laaargo) y, abróchense, el What is it? del bizarro Crispin Glover. Pues claro que sí. Creo que he sido el único que ha aplaudido en la sala.

Y eso sería todo. Al finalizar la rueda de prensa se ha avanzado que en el 2007 Sitges cumplirá 40 años y que celebrará el 25 aniversario de Blade Runner. Luego ha habido una revuelta de diversos medios sudamericanos y otros de serie bé quejándose del mal trato recibido y de que muchos de los acreditados de prensa no tienen acceso a determinadas películas. Todo es matizable. El trato antipático (no sólo a la prensa) es un mal endémico de toda la vida y que tengo superado (a mí no me crispa ni Dios, no merece la pena). Respecto a que no se puede ver todo, pues es verdad. Pelis como Tiger Dragon Gate sólo podían verla como prensa los acreditados tipo A (yo compré la entrada), pero también es cierto que eso no va a concurso, y si lo que quieres es seguir lo filmes del palmarés oficial a concurso te has de saltar las premieres (normalmente más atractivas), por ejemplo. Ahí depende de lo que uno quiera y debe elegir. Y elegir siempre es bueno; otra cosa es que no puedas hacerlo, que también pasa, de ahí que matice las críticas.
En mi caso, yo me siento muy orgulloso de mi pertenencia a la purria beística, pero más orgulloso estoy de la cobertura que doy al certamen en este Blog Ausente (tres años ya). Sé que transmito mi pasión y mi amor por el certamen, que lo cubro casi al día como pocos medios hacen, que sois muchos los que leéis estas (sin)crónicas, y que desde luego no debo dar gracias al Festival por estar acreditado y poder ver un porrón de películas gratis, sino más bien al contrario: cumplo con creces la cobertura del Festival y la función que comporta ser prensa acreditada. Si luego el Festival no lo valora como debiera es SU problema, no el mío, y no pienso preocuparme lo más mínimo. Allá ellos. Por cierto, no he acabado, me quedan dos pelis por reseñar aún.

ACTUALIZACIÓN: el premio del público por votación popular se ha conocido más tarde debido al recuento. Se lo ha llevado La ciencia del Sueño de Michael Gondry; se me escapó pero como ya escribí venía precedida de malas críticas y en cambio aquí ha gustado mucho.

SINCRÓNICAS DE SITGES 2006 (XXIII): CHILDREN OF MEN

Venía precedida de grandes elogios, y yo creo que se quedaban cortos. Children of Men, que se estrena ya en nuestras pantallas como Hijos de los Hombre, consiguió que a mitad de su metraje yo estuviera hundido y levitando en mi butaca repitiendo mentalmente "peliculón peliculón peliculón". Y es que a estas alturas de certamen, con el cansancio y la saturación acumulada tras tanto cine, que una peli me agarre de los cojones y me meta en la pantalla, sin dejarme salir ni pensar en lo que me espera fuera de la sala tiene mérito, mucho mérito, y significa que estamos ante una gran gran película. Evasión, sí, pero con un filme de ciencia ficción de aquellos que se ven muy de tarde en tarde. La historia propone un futuro cercano en el que hace dieciocho años que no ha nacido ningún niño. La infertilidad se ha adueñado de la raza humana y eso la ha sumido en el caos. Gran Bretaña resiste esa anarquía apocalíptica final con un régimen fascista dedicado a expulsar violentamente a todo inmigrante y en el que grupúsculos terroristas campan a sus anchas. El fin del mundo como será. Y sobre los hombros de un tipo desengañado, un genial Clive Owen que se revela como el perfecto John Constantine, recaerá salvaguardar la última esperanza. Y no digo más, tan sólo: que el futuro descrito está en las antípodas del retrofuturismo (incluído el dixtópico): es lo mismo que tenemos pero más sucio, guarro y acabado; que el mexicano Alfonso Cuarón da le do de pecho como director, dosificando perfectamente el ritmo y que va a más sin parar, que emociona y que tiene uno de los planos secuencia más poderosos y narrativos (nada manierista, nada "aquí estoy yo con mi cámara") jamás visionados por quien esto escribe: toda la persecución en el ghetto inmigrante convertido en zona de guerra. Ya les digo, buenísima, seguramente la película con más empaque y entidad que he visto este año en el cine. Por cierto, no sabía de la presencia de Michael Caine melenudo convertido en una especie de hippy contracultural, un émulo de Robert Anton Wilson alejado del mundo y recluido en su granja de marihuana escuchando sin parra el Ruby Tuesday de los Stones y a la música electrónica contundente. El filme incluso resiste y supera perfectamente su tonillo progre moralista (que en otras manos y trato podría hundirlo en la miseria) y se convierte en un peliculón. Insisto.

13.10.06

SINCRÓNICAS DE SITGES 2006 (XXII): THE WICKER MAN

Una de las primeras reseñas cinematográficas que aparecieron en este Blog Ausente fue la dedicada a The Wicker Man, el Hombre de Mimbre. Una de las grandes películas de culto de la historia y un bizarro conglomerado de folk inquietante, sexualidad abrupta y cuento de horror trufado de extraños números musicales. Ya entonces se habló de que se estaba preparando un remake protagonizado por Nicolas Cage. Remake que ya entonces se planteaba como una operación imposible, cosa que he podido certificar esta mañana. Vaya por delante que soy incapaz de reseñar esta película sin tener presente el original, por lo que quizás no desagrade a quienes desconozcan la maravilla de los 70 (aunque cometerán un error si no acuden antes a la maestra pieza original). Y es que el remake aburrido no es, al menos no he bostezado ni me he aburrido pese a conocer el argumento. Pero claro, estamos ante uno de los casos más flagrantes jamás vistos de vulgarización de un filme extraño que se salía de lo habitual. Hollywood, a menudo, es así, una máquina de uniformar obras para que ninguna despunte en su rapado al cero. El filme conserva el entramado argumental original y le es bastante fiel en su resolución, pero lo despoja de demasiadas cosas. Aquí no hay sexo. Ese sexo perverso que ponía a Britt Ekland meneando el pandero en pelotas en una extraña danza de llamada a la fertilidad, o esa comunidad copulante que retozaba en masa a la puerta de la taberna. Todo eso está eliminado. También el recurrente tratamiento de la cultura popular folk como algo que pueda ahondar sus raices en los ritos mágicos y druídicos precristianos. Tampoco está la violenta confrontación religiosa servida en bandeja gracias al ultra catolicismo del policía protagonista, y que llegaba al punto de dotar al filme de una tremenda ambivalencia. Aquí Nicolás Cage no es un católico fundamentalista sino un policia triste (cosa que va muy bien al actor para regalarnos más de hora y media de caras apenadas). También se olvidan de la figura del polichinela. ¿Y a cambio, que añade? Pues unos vínculos mucho más cercanos para con la niña desaparecida y convertir la comunidad polipanteista original en un extraño matriarcado de insipiración abejil. Christopher Lee se transforma en Ellen Burstyn. Lo del matriarcado tiene cierta gracia por su incorrección, lo reconozco, y ver a Cage soltando mamporros a un par de hembras es quizá uno de los pocos puntos positivos del filme por lo que tiene de violencia intelectual borderline. Pero aún así desdibuja la muy inquietante comunidad original. Este matriarcado no da miedo. Es por ello que hablo de vulgarización de un filme de culto: todo lo que hacía del viejo Hombre de Mimbre un filme inaudito y sin igual, una obra que permanece imborrable en la memoria, ha desparecido. Se ha hollywoodizado de manera correctita pero perfectamente olvidable. Y pese a la aparente fidelidad argumental se ha cometido un terrible acto de traición al cine como material para sembrar inquietud y traspasar realidades tunel. ¡Que arda, pues, en la hoguera, este remake!

SINCRÓNICAS DE SITGES 2006 (XXI): DRAGON TIGER GATE

Una ley no escrita dice que la calidad de una película de artes marciales es inversamente proporcional a la cantidad de diálogos seguidos y sin hostias que incluye su metraje. Es un aforismo de sentido común: el cine de artes marciales debe ser ante todo cine de artes marciales. Uno de los grandes éxitos del cine de Hong Kong de este año es esta adaptación del más célebre célebre cómic chino manufacturada por Wilson Yip a la mayor gloria de Donnie Yen. Pero una vez vista la cosa es muy decepcionante. Sus primeros e hipertrepidantes veinte minutos prometen el oro y el moro, aunque nada que no hayamos visto ya en cosas tan maravillosas como Kung Fu Hustle. Pero luego dan vueltas y más vueltas sin una buena hostia que llevarse a la cara. El trío portagonista luce su característico flequillo (que llega a crispar pese a ser marca de fábrica del tebeo) y la historia se complica innecesariamente con un abrupto salto que va de una historia de bandas mafiosas a la aparición de un forzudo enmascarado y su enfrentamiento a una escuela de artes marciales, y todo ello divagando y desluciendo. Y les juro que cuando llega ese gran enfrentamiento final uno está ya hasta los cojones del look adolescente imposible, de sus putas posturitas y de su puta madre. Y mira que al principio parecía que iba a ser divertidísima. En el fondo, como una especie de extraña venganza, los efectos de Matrix han acabado por hacer daño a su lugar de origen, y este es un ejemplo perfecto. Treinta minutos de preciosismo coreográfico e infográfico repartidos al principio y al final no dan para llenar una película si en medio no pones nada. Y aquí no sólo no hay nada sino que encima está mal explicada.

SINCRÓNICAS DE SITGES 2006 (XX): FIDO

Con tan extraño título nos encontramos ante La Gran Comedia Zombie del Año. Cada año debería haber una. No sabía bien qué es lo que entraba a ver y a los cinco minutos ya estaba entragado a esta genialidad que da un nuevo giro a uno de los grandes subgéneros del cine de horror (muy querido en esta casa, como bien deben saber): el zombi como factor de anarquía y libertad que socaba el encorsetamiento de la sociedad borderline. El punto de partida es la domesticación del muerto viviente. Un apocalipsis zombi acaecido en los 50 se solventó gracias al collarín de la corporación Zombicom. El invento no sólo impide a los muertos andantes devorar nuestras entrañas sino también convertirlos en espléndidos esclavos. Ese es el punto de partida explicado rápidamente en un bonito prólogo documental. A partir de ahí, una comedia caníbal centrada en una familia, los Robinson, que viven con la necesaria hipocresia en su paraíso americano soñado hasta que uno de esos zombis entra en casa (porque tener un zombi es símbolo de estatus). Los niveles de lectura y disfrute son múltiples: divertimiento puro, comedia negra, burla nostálgica de la soñada américa de los 50, cuento sobre la infancia, fábula sobre la verdadera naturaleza de la muerte en vida (el cabeza de familia está, en realidad, más muerto que el zombi mascota que da título al filme), sutiles amores necrófilos, esclavitud social (fíjense que no hay negros: han sido sustituidos por zombis), crueldad infantil, cultura de las armas y bomba de profundidad contra la política de seguridad a cualquier precio que tiñe la sociedad borderline, especialmente la usaca. Y todo eso con un ritmo ligero y entretenido, plagado de gags y de emoción, con un tono que, por describir, podríamos decir que fluctua entre el retrato social planteado por Tim Burton en Eduardo ManosTijeras y el humor negro que rezuman las películas de Danny DeVito, y encima sin traicionar para nada cuarenta años de cine de zombis. Porque esto no es una parodia del género como no lo era Shaun of the Dead. Por cierto, mención especial merece Billy Connolly en su papel de zombi protagonista. Sin necesidad de diálogos, jugando perfectamente con sus miradas y rugidos, consigue convertirse en uno de los grandes muertos vivientes de la historia del género.

SINCRÓNICAS DE SITGES 2006 (XIX): LOS ABANDONADOS

Hace ya doce años Nacho Cerdà incomodó (y de qué manera) el patio de butacas de Sitges con un mediometraje aséptico, necrófilo, gore y bastante brutal: Aftermath. Recuerdo que la factura técnica, además, era impresionante. Desconozco los motivos que han hecho que pese a tamaña carta de presentación su director no se haya estrenado en el largometraje hasta ahora. Pese a las inevitables reticencias que provocan los productos de Fantastic Factory de Filmax, tenía puestas bastantes esperanzas en este Los Abandonados, que se proponía de entrada como un producto de horror puro. Lo cierto es que lo intenta, que está muy bien rodada y que logra crear grandes momentos de cine de terror... pero no no hay historia para hora y media. O al menos yo no la encontré y el aburrimiento hizo acto de presencia. Ojo, está a años luz de cosas como La Monja, e incluso en muchos momentos tiene una atmósfera fusciana a lo Más Allá más que interesante, pero no deja de ser una película que marea en exceso la perdiz y para provocar clima y tensión continuada durante ese rato no sólo hace falta dirigir muy bien, proponer una historia de fantasmas circular y jugar perfectamente con una destartalada granja por la que pululan un par de espectros de ojos blancos. Hace falta que la historia te atrape y no te suelte, y por desgracia no es así. En definitiva, que le falta chicha para tanto crugir de puertas, tensa demasiado la cuerda y cuando la trama llega a su anticlimático climax uno ya está bastante cansado del filme y muy alejado mentalmente de la pantalla.