18.7.06
Simpsonario (CDLVI)
¿Porqué Krusty está siempre vestido o mejor dicho disfrazado de payaso? ¿Para hacer ver al público que a fin de cuentas en la vida existen sólo payasos? ¿o que el mundo es toda una comedia y por esto una desmedida tragedia? ¿o sencillamente porque su vida pública es su vida privada, como sucede con los luchadores mexicanes? Hay más: Krusty no es el payaso triste del notorio cliché artístico literario, es deshonesto. Krusty no es un buen hombre, sino uno que odia a todas las personas, todas las cosas, todas las situaciones. En el pasado era un cobrador de impuestos bastante conocido; más tarde, ya dedicado al mundo del espectáculo, tuvo un ayudante (el Actor Secundario Bob) que apartó de sí misteriosamente; tiene extrañas relaciones con el crimen organizado del lugar; es insensible a todo (con un único remordimiento hacia su viejo padre). Sin embargo, sigue siendo uno de los payasos más respetados, con un séquito de niños y jóvenes que siguen viendo constantemente su programa en la pequeña pantalla, casi como haciendo hincapié que sigue siendo un personaje importante y que se puede esperar de él cualquier cosa, igual que de la televisión o del mundo actual. La mistificación del payaso en los Simpson es un tema sobre el que se puede reflexionar largo y tendido.
17.7.06
LA SELECCIÓN AUSENTE (XIII): TERAPIA PARA LUDÓPATAS
No quería caer en la tentación del tutubo tan pronto, pero es que estaba preparando la reseña de Battle Beneath the Earth y me he reencontrado con esta escena que me impacto sobremanera. Porque claro, lo primero que me pregunté es "qué coño hacen esas tragaperras en un hospital". Luego, la explicación no deja de ser delirante sino que es el típico ejemplo de momento cinematográfico que no viene a cuento, fruto de la mente de guionistas febriles de serie b. Vale, el héroe acude a un hospital mental para visitar a un amigo paranoico, pero el añadido de las máquinas tragaperras me deja patidifuso, boquiabierto y maravillado.
A HOLE IN THE POLE
Simpsonario (CDLV)
El del colegio, donde impera la llamada Ley del Patio, pequeña pero significativa metáfora de la violencia cotidiana; un lugar simbólico e hiperrealista en el cual actúa Nelson desde el episodio Bart, el general.
16.7.06
SOBREMESA AUSENTE
LA SELECCIÓN AUSENTE (XII): BARRY PRIMA CONTRA LOS HOMBRES COCODRILO
Regresa la Selección Ausente de Tutubos, ya mucho más relajados todos tras los excesos de la semana anterior. Para esta calurosa tarde de domingo les he preparado un extracto de una de las joyas del trash indonesio que me descubrió el gran Viruete (besos y abrazos): The Devil's Sword. Más datos sobre el filme los encantrarán en la reseña que le dediqué ya hace tiempo, yo tan solo les digo que es una pequeña muestra. Hay mucho mucho más a lo largo del metraje. Los niveles de delirio son tan elevados que lo de hoy se queda corto: Barry Prima, el as marcial indonesio de los 80, encima de una balsa haciendo frente a un grupo de hombres cocodrilo totalmente de caucho armados con largas espadas sierra en una escena, antológica desde el punto de vista del uso de la marcha atrás en el cine oriental, que culmina con una decapitación. El tipo de imágenes para contemplar ensimismado con el aire acondicionado a tope.
15.7.06
SUBTERRÁNEA (apuntes para un viaje al centro de la Tierra)
Numerosas culturas entierran a sus muertos bajo tierra. Lo primero que ves de un zombi es su mano surgiendo de la tierra. Caronte guiaba a los muertos por ríos subterráneos camino al Hades, cuya entrada estaba vigilada por el Can Cerbero y donde habitaban, por ejemplo, las parcas y las furias. Numerosas tradiciones religiosas, no sólo las cristianas, conciben el Infierno, popularmente bajo tierra y gobernado por una legión de diablos prestos a torturar almas de vida indigna. Las peores pesadillas están bajo Tierra y la salvación al otro extremo. Las leyendas celtas hablan de los Tuatha Dé Danann, habitantes del inframundo, hijos de la diosa Dana y primeros habitantes de la tierra.
En 1665 el gran Athanasius Kircher publicaba Mundus Subterraneus. Describía el interior de nuestro planeta como un lugar surcado por ríos de fuego y agua, además de huracanes. Con ellos explicaba fenómenos como las erupciones volcánicas, los maremotos y los terremotos. También consideraba que por su carácter hueco debía estar habitada por algún tipo de seres o animales, entre los que destacaba los gigantes.
Inspirado por las teorías del astrónomo Halley y el matemático Euler, el capitán John Cleves Symmes, Jr., héroe de la Guerra de 1812 y sobrino del fundador de Cincinnati, establecía su Teoría de las Esferas Concéntricas y Vacíos Polares. Sostuvo durante toda su vida que la Tiera era hueca y habitable por dentro. Esta estructura geológica le servía para señalar que en los Polos había gigantescos agujeros por los que se podía viajar al centro de la Tierra. Allí, un segundo Sol daba vida a un Mundo Subterráneo con sus montañas, lagos, bosques e incluso habitantes diferentes a nosotros. Se cree que escribió, con seudónimo, la fantasía utópica Symzonia: Voyage of Discovery.
Simmes, que también creía en el mercado y la economía, consideraba que era necesario establecer contacto para poder comerciar con los habitantes de La Tierra Hueca. Para ello convenció a un millonario seguidor, James McBride, a que le ayudara a financiar una expedición. McBride también sería el encargado de llevar al papel su teoría con el tratado científico Symmes' Theory of Concentric Spheres (1826). Respecto a la expedición, el Congreso de los EEUU desestimó la propuesta de financiación por 56 votos contra 46. Symmes moría en 1829 creyendo firmemente en su teoría y su hijo Americus le dedicaba un monumento en el parque Ludlum de Hamilton (Ohio).
Otro seguidor de Symmes, Jeremiah Reynolds, convenció al gobierno de Pensylvania para que propusiera al gobierno federal la idea de una expedión la Polo Sur para buscar la gigantesca cavidad que permitía el paso al Mundo Hueco Subterráneo. El presidente John Quincy Adams accede y tres navíos al mando del mismo Reynolds parten hacia una aventura condenada al fracaso. Malnutrición, enfermedades, caos de lideraje y finalmente el clásico motín obliga al regreso justo en el momento en que se disponían a dejar atrás el extremo sur de Chile.
Curiosamente Reynolds recopiló durante la expedición toda serie de relatos de marineros, uno de los cuales, sobre una legendaria ballena blanca, serviría de inspiración a Melville para su célebre Moby Dick. No sólo eso. La aventura también sirvió de inspiración a Edgar Allan Poe para su genial Las Aventuras de Arturo Gordon Pym. La novela causo tan honda impresión en Julio Verne que este propuso una inquietante continuación, La esfinge de los Hielos (que los lectores españoles recuerdan con agrado gracias a su estupenda adaptación para las Joyas Literarias Juveniles de Bruguera). Verne también se inspiraría en las teorías de Symmes para su clásico Viaje al Centro de la Tierra.
Arturo Gordon Pym tuvo un segundo annexo de la mano del gran H.P. Lovecraft: Las Montañas de la Locura. De hecho, la idea de los seres monstruosos y arcanos habitando las profundidades de la Tierra es una de las ideas centrales cultivadas por el genio de Providence en sus Mitos de Chtulhu. El resto de su círculo también se sintió atraido por la idea del Mundo Subterráneo, por lo que es obligado destacar a Clarck Ashton Smith y a Robert E. Howard, sin olvidar a ilustres precedentes como Arthur Machen. La Tierra Hueca entraba a formar parte de la Pulp Culture por la puerta grande, y el mejor ejemplo es la saga de Pellucidar de Edgar Rice Borroughs, poblada por razas de la Edad de Bronce y gigantescos dinosaurios, que incluso llegaría a ser visitada por su gran creación Tarzán.
Otro seguidor de Symmes fue el alquimista Cyrus Reed Teed: "La auténtica cosmogonía consiste en el hecho de que la tierra es una esfera vacía, dentro de la cual está contenido el universo."Utilizando la teoría de Teed, el abogado argentino Durán Navarro demostró que "la fuerza de la gravedad no es más que la fuerza centrífuga provocada por la rotación de la cáscara vacía."Finalmente, vale la pena nombrar a Marshall B. Gardner y su Journey to the Earth's interior, quien se declaró siempre independiente de Symmes. Desde el punto de vista literario, es importante destacar a John Uri Lloyd y su obra Etidorpha sobre seres intraterrenos, origen de leyendas urbanas sobre los niños de color verde surgidos del submundo que solo comían verduras y a Edward Lytton con La raza venidera, cuya influencia se extendió a la Alemania prenazi.
Escritores alemanes como Peter Bender o Fritz Braun recuperaron estas teorías de la Tierra Hueca o Hohlweltlehre. La Sociedad Secreta de Thule, formada en 1918 por Rudolf von Sebottendorff, también defendía esa idea además de ser germen esotérico del nacionalsocialismo alemán. Consideraban que allí habitaban los seres superiores. Además de los polos Norte y Sur (la Antártida), Perú y el Tibet serían otros de los lugares que permitían el acceso al Mundo Subterráneo de Sahmbala. La Sociedad de Thule habría financiado algunas expediciones y más tarde se habrían realizado otras financiadas por el régimen de Hitler y en el marco del muy pop esoterismo Nazi. Hay quien considera que se fabricaron platillos volantes para tal misión e incluso algunas conspiranoias postulan que Hitler y la plana mayor de la SS simularon el suicidio del búnker y huyeron al Centro de la Tierra.
Una parte de la ufología cree que los ovnis no son extraterrestres sino intraterrestres. El primer numero de los 4 Fantásticos, la obra cumbre de Stan Lee y Jack Kirby, nos presentaba al Topo, científico feo que huía a las profundidades de la Tierra y se hacía con el control de los monstruos que la habitaban y de la raza subhumanoide olvidada por los Dioses Centinelas que visitaron nuestro planeta en tiempos inmemoriables. Los Invasores, la colección Marvel superheroica ambientada en la Segunda Guerra Mundial, también jugaba con el nazismo pop intraterrestre.
El cine de monstruos japonés también acudía a menudo a los intraterrestres en películas como Gorgo y Superman se citan en Tokio (los seatopians) o en la maravillosa Atoragon. La conexión con Mu, Lemuria y la Atlántida está ahí. Al fin y al cabo se las tragó la Tierra, como pasará con Japón. Y el Wardlord de Mike Grell o Las Tierras Huecas de Peteers y Schuiten son cómics bien diferentes pero con el nexo común de la oquedad de nuestro planeta. Hasta el Hijo del Santo en su regreso a la pantalla grande se enfrentaba a Intraterrestres invasores en platillos volantes. Por no hablar de Battle beneath the earth, b-movie que espero reseñarles la semana que viene.
Subterránea. Lugar de monstruos, ufos nazis, niños verdes, gigantes y muertos que regresan de sus tumbas. El instinto atávico de lo más profundo de la cueva recuperado por el pulp y la ciencia pajera. Subterránea. Un buen lugar al que irse de vacaciones.
NOTA: esta entrada ha sido actualizada gracias a los comentarios de C. Rancio, j., el Dr. Max e Ifrit. (¡gracias!)
14.7.06
El MEME CATÓDICO
Hace ya un par de semanas desde la estupenda Make my Day caía sobre mis espaldas la responsabilidad de continuar un meme de esos, concretamente el de las cinco series de televisión favoritas. Los más viejos del lugar sabrán que esto de los memes nunca me ha hecho demasiado tilín, pero al mismo tiempo jamás he dejado de responder ninguno. Así que a eso vamos, como siempre con cierto retraso porque últimamente no tengo tiempo para nada y, además, los calores no ayudan. La tentación del aire acondicionado de la sala me aleja demasiado del teclado del despacho. Soy un hombre débil.
La verdad es que me lo he tomado lo sufientemente en serio para repasar esa pequeña joya bibliográfica que es Televisión de Culto de Antonio Blanco (Biblioteca del Dr. Vértigo, 1996) para ir anotando series y refrescar mi maltrecha memoria. A mi es que esto de seleccionar una lista corta se me hace muy cuesta arriba. Así que debía ir descartando. El Prisionero y Los Vengadores las vi hace demasiado pero estoy seguro que si ya hubiera efectuado la revisión que tengo pendiente (ambas reposan en mis estanterias, aunque de la segunda sólo la cuarta temporada, con la quinta la más recordada) estarían entre las seleccionadas. Los Soprano me encanta, pero al final la he descartado no sé muy bien porqué, quizá a la espera de ver las dos temporadas que me restan. Me lo estoy pasando pipa con la segunda de Perdidos, pero tampoco es para subirla en todo lo alto, de momento es demasiado pronto. El Dr. Who seguro que mola lo suficiente, sólo por los Daleks ya merecería figurar, pero es que (ai) he visto tan poco... De pequeño estaba obsesionado con Misión Imposible y sus delirantes tramas, por no hablar de su sintonía (que es LA sintonía). O por el Star Trek original (los domingos por la tarde, aún lo recuerdo y , atención, me daba miedo). O los Thunderbirds, aunque sólo sea por su Supermarionation (también tengo la primera temporada aquí a mi lado, pendiente de revisión). Otro recuerdo catódico importante es que mi primera indignación televisiva fue por la cancelación abrupta de Mazinger Z a finales de los 70, que me dejó sin una serie que seguía encandilado. Y sé que me enganché con notable entusiasmo a cosas como Starsky y Hutch (no me perdía ni uno), Enredo, Falcon Crest, Lou Grant o Espacio 1999. En el último suspiro han caido de la lista de cinco The Young Ones, los Munster y Alfred Hitchcock presents. Pero bueno, tras mucho cabilar aquí tienen la lista:
1. Los Simpsons. Coño. Esto es El Blog Ausente. Debo ser coherente ¿Acaso alguien lo dudaba?
2. Batman. Sí, la serie de los 60 de la que muchos aborrecen. A mí, en cambio, me parece una maravilla delirante repleta de villanos descacharrantes, planos torcidos, carencia absoluta del sentido del redículo y onomatopeyas a todo color. La esencia del pop atrapada entre los cuatro lados de la televisión.
3. Yo Claudio. Lívia, Tiberio, Calígula, Mesalina... son la encarnación del mal catódico por excelencia. Rodada en decorados adustos, sin exteriores, sin las grandes masas del peplum, pero plagada de actorazos, con sus momentos gore, sus tremendas intrigas palaciegas y sus venenos.
4. The Twilight Zone. Qué decir. El formato de cuento corto con final sorprendente alcanzó aquí su máxima expresión. Con guiones de Matheson, Bradbury o Bloch y con Rod Serling ejerciendo de maestro de ceremonias. Años más tarde lo reconvirtió al cuento de horror con la también magistral Galería Nocturna.
5. Hotel Fawlty. Tenía muy claro que entre las cinco seleccionadas debía haber una serie británica de humor pero... ¿cuál? ¿La genial Young Ones? ¿la desquiciada Bottom (la pareja basura? ¿la inteligente Sí Ministro? ¿The Black Adder? Al final, mi devoción por John Cleese ha vencido. El miembro de los Monty Python sublimaba su personaje de tipo miserable por el que yo no puedo sentir otra cosa que fascinación embobada.
Ah! Se me olvidaba. Debo pasarle a otro la patata caliente. EN otras ocasiones he pasado de todo, pero es que este meme sólo convoca a uno. Así que cedo los bártulos televisivos a... a... ¡los alegres muchachotes de adlo!
12.7.06
Simpsonario (CDLIV)
La sexta sinfonía de Beethoven, llamada "Pastoral", aparece siempre en la
serie para indicar los momentos de libertad colectiva. Cuando no hay escuela
y los niños juegan en la calle, o cuando los ancianos toman la ciudad. Además, es posible que Danny Elfman se inspirara en el inicio de esta sinfonía para el tema principal de la serie.
(entrada redactada por Javier Rodriguez ¡Muchas Gracias!)
11.7.06
SUMERGIDO EN LA DISTORSIÓN DICKIANA
"El Distorsionador de Notificación Cívica -dijo Febbs- basa su funcionamiento en la necesidad que tiene la sociedad actual de que todos los impresos oficiales, una vez rellenados, se miniaturicen y se registren por triplicado, cuadruplicado o quintuplicado. Hay que hacer tres, cuatro o cinco copias del impreso en todos los casos. EL funcionamiento del arma es relativamente sencillo. Después de fotocopiarlas, todas las microcopias se transmiten por cable coaxial a unos depositos de expedientes, situados por lo general debajo de la superficie y alejados de los centros de población, para protegerlos en caso de conflicto armado a gran escala. Para que sobrevivan, ya sabe. Porque los registros oficiales tienen que sobrevivir. Así que el Distorsionador de Notificación Cívica se lanza de tierra a tierra, digamos que de Terranova a Pekín. He elegido Pekín porque es la gran concentración de instituciones cívicas sinosurasiáticas de esa mitad del Sector Este; ahí es donde se origina la mitad total de sus registros. Cuando hace impacto, el Distorsionador de Notificación Cívica taladra el suelo y se oculta en cuestión de microsegundos, sin dejar rastros visibles. Y entonces extiende seudópodos que exploran el subsuelo hasta que entran en contacto con un cable coaxial que lleva datos a un archivo. ¿Lo ve?
(...)
Y el Distorsionador -dijo Febbs- actúa en ese cable coaxial de un modo para el que la palabra inspirado no es ninguna exageración. Desvía los bytes, de manera que las versiones dejan de coincidir. En definitiva, la segunda copia de los documentos originales ya no coincide con la primera. La tercera difiere de la segunda con un grado de distorsión más elevado. Si existe una cuarta copia, esta se reconstituye de tal manera que..."
Fragmento de La Pistola de Rayos (The Zap Gun) de Philip K. Dick (1963)
Sincronía: Coincidencia de hechos o fenómenos en el tiempo (wikipedia)
He disfrutado como un enano con La Pistola de Rayos de mi admirado Philip K. Dick. Era una novela que permanecía inédita en castellano y hay que felicitar a Gigamesh por recuperarla. Al parecer tiene la etiqueta de ser un Dick menor. pero oigan, lo que está claro es que es Dick al cien por cien, en estado puro. Al fin y al cabo se concibió en la etapa de compulsión frenética y química (lean este excelente texto de Joe Dallesandro para pillar el contexto creativo). Y eso se nota. La Pistola de Rayos desprende anfetamina por los cuatro costados.
La desbordante capacidad imaginativa desplegada en menos de doscientas páginas es tremenda: diseño de armas a través de percepción extrasensorial, drogas para mejorar ésta, una sociedad dividida en dos bloques (soviético y "democrático") que en realidad han pactado un status quo (la agencia de espionaje es independiente y compartida, una idea genial), viajes temporales, invasiones extraterrestres, juguetes que son mucho más, una clase media (los pursaps) abducida por el consumo masivo de televisión, tebeos tridimensionales (abriendo una línea argumental de la que luego se olvida, por cierto), delirantes armas de destrucción (El Distorsionador de Notificación Cívica es sólo una muestra), pop pasado de vueltas. Por no hablar de esos detalles que ves que provienen de la propia situación del escritor en el momento de escribir esta compulsiva y genial novela: el consumo de estupefacientes para impulsar la (su) creatividad o la complicada vida de pareja con su tercera esposa (que según él intentaría asesinarle, cosa que también pasa en la novela.
Por si fuera poco, la lectura me ha resultado un baño sincrónico sin equiparación posible. Llevo ya más de un mes acudiendo sin parar por aquí a la primera entrega de El Martillo Cósmico de Robert Anton Wilson. Ya lo dije entonces: posee la gracia de estimular mi imaginación. Pero es que, coño, empecé a leer La Pistola de Rayos y a las veinte páginas o así me dije, coño (de nuevo, y hubo más, coño es palabra para la sincronía), el bueno de PK Dick escribió Zap Gun tras leer el Cosmic Trigger de RAW. Craso error por mi parte. A las cuarenta páginas (y tras decir coño por enésima vez, claro) acudí a los créditos. Zap Gun es del 63 o del 67 (según donde se mire, probablemente sea fecha de escritura versus fecha de publicación) y El Martillo Cósmico del '77. Y es que la lista de paralelismos es brutal: el protagonista de Zap Gun diseña armas entrando en trance y RAW habla de chamanes y de Tesla; las drogas Químicas facilitan esos trances; los extraterrestres invasores son de Sirio y es precisamente alrededor de esa estrella que se costruye el libro de RAW. Hay más, por lo que la prpuesta de leer en paralelo ambas obras es, desde luego, francamente inquietante.



























