23.3.19

SÚCUBO MAKINETA



—Nen, la Paula, la hostia.
—¿La hostia de qué?
—Que me la he follao, tron.
—¿A la Paula?
—Sí, nen, en el sótano.
 —¿Qué sótano dices? Macho, que no vocalizas.
—En el Chasis, nen
—¿La disco?
 —Sí, abajo, en un subterráneo, una cosa que lo flipas, con unos bujeros a los lados, que no lo sabes bien, tete.
—¿En el Chasis de Mataró?
—Sí, nen, en los sótanos.
—¿La Paula?
 —La Paula y aquella, la morena, la moraca que te ponía to loco.
—La Fátima.
—Sí, esa, la del culo que te cagas.
—En el Chasis.
—Sí, tron, en el sótano, la Fátima arrodillá, había unos bujeros y unas cosas que salían y la Paula comiéndome el morro.
—¡Pero qué coño sótano del Chasis, si ahí no hay ningún sótano, Kevin!
—Un sótano, hay un sótano con cuevas, colega, te lo juro, una cueva de la hostia, que me llevó la Paula, te lo juro por mis muertos.
—¡Pero si la Paula pasa mazo de ti!
—Ya, pero llovía de la hostia, unos truenos que te cagas, y me dijo "vente conmigo Kevin que tengo miedo" y se me puso cerca y sacó unas pastillas, unas rulas de flipar que me invitó, "toma ten", dijo, en medio la tormenta, nen, to mojaos dentro de una cueva, una cosa muy rara, y va y se saca los sostenes y las bragas, la Paula, y me los pone colgando, cada uno en una oreja, pero es que yo solo tenía ojos pa las tetas de la Paula, joder.
—Pero si la Paula es plana.
—Plana los cojones, los pezones, uf, no sabes tú lo que tiene ahí disimulao, pero es que luego la Fátima…
—¿Qué?
—No sé nen, pero había ahí, no sé tronco, pero le salió una cosa a la Paula, un cosa larga del coño… yo se lo quería chupar pero me apartó pa’tras y había… en el agujero de la pared, no sé, pero se oía la música maquineta de fondo, nen, pumba pumba, venga venga, y la Paula y la Fátima venga lengüetazos que yo qué sé qué me chupaban, nen, pero se me metían por to los laos, los bujeros, sí, por el culo, yo qué sé, no soy maricón pero buf, me puse en pompa, y decían “Súcubo Makineta”.
—¿Súcubo Makineta?
—Sí, algo así, y la Paula va y me agarra y me emplasta unos secantes, unos Wonder Woman, en el ojo.
—¿Eh?
—Sí, tío, un tripi en cada ojo, agarrao me tenía contra la pared, al lao de agujero, y la Fátima se levantó pa’ ayudar con los tripis en los ojos, y una me comía el morro, la lengua toa pa’abajo, garganta profunda, no sé cual, si la Paula o la Fátima, pero una m’agarraba y la otra me metía elesedé por los ojos, y había otra piba, nen, que no conocía, que me arañaba, ras ras, con ganas.
—¿Qué dices, macho, tas sonao?
—Qué coño sonao. Sucubus Makineta gritaba una y la otra movía las tetas y yo sentía un gustirrinín en el ojete… que no soy maricón, te lo juro, pero no sé, ahí la Paula y la Fátima y la otra, pelirroja, delgadita, to fina ella, una cosa delicá, d’otro mundo, con pequitas, tío, una piba… en el sótano del Chasis, lloviendo que te cagas, entonces… pum pum, jei jei jei, la musiketa, una cosa de su boca, la mía, la otra, ras ras, un bujero que no sé, macho, y una cosa larga que me daba la vuelta y se me metía y luego salía y la Fátima, que se partía, con la risita, y la pelirroja de las pequitas callada sin decir nada, pero no veas, me mataba callando, y los pezones de la Paula, qué daño, chaval, tú no sabes, como clavos la punta que hasta pinchaban y con sangre saliendo y la canción esa, la del jey jey tol rato, y había una pureta, una milf d’esas, mirando, en la cueva, con la musiketa petando de la hostia, jei jei súcubo, y la cosa esa larga que les salía de la boca por el culo me entró, tío, me entró y me corrí, un lefazo de la leche, nen, tú no sabes qué corrida, hace tres días y aún estoy que no m’aguanto.
—Estás sonao.
—No, macho, tú no sabes… salí con los tejanos manchaos de lefa y unos moratones de los chupetones de la Paula y de la Fátima mientras afuera llovía de la hostia, una tormenta que te cagas y luego…
—¿Qué?
—No m’acuerdo, pero he ido al médico. Mira estas manchas que m’han salío.
—Hostia, que asco.
 —Pues duelen, y pican lo que no está escrito, hasta con un cutter me lo he querido sacar, y cada día son más grandes. La doctora me ha recetao un champú antiseborreico o no sé qué mierda, que me lave mucho dice, y que no tenga relaciones sexuales.
—¿Y cómo lo llevas?
—Paso, macho. ¿Te he dicho que el otro día la Nati y yo estuvimos ahí, dándole, la muy guarra me lamía las manchas esas que me han salío.
—¿Qué dices, nen?
—Sí, no sé que decía de la Fátima pero se reía y la lengua se le puso bífida, una cosa que te cagas del gusto de la hostia. Lo jodío es que la Nati luego va y se lió con el José, el novio de la Chari. Joder, cómo llueve, menuda está cayendo. ¿Y tú qué, tío?
—Pues desde hace una semana la Fátima y yo salimos juntos.

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